{"id":26783,"date":"2020-11-23T06:55:00","date_gmt":"2020-11-23T06:55:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-23T06:55:00","modified_gmt":"2020-11-23T06:55:00","slug":"la-fiesta-secreta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-fiesta-secreta\/","title":{"rendered":"La fiesta secreta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26783\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Seg&uacute;n le hab&iacute;a comentado Hans en su &uacute;ltimo correo, le ten&iacute;a preparada una sorpresa para el d&iacute;a de hoy, s&aacute;bado. En esa comunicaci&oacute;n le dec&iacute;a que la recoger&iacute;a donde siempre, C.C. Nervi&oacute;n Plaza, y que se tendr&iacute;a que vestir para una fiesta de noche.<\/p>\n<p>Mar dudaba. &iquest;A qu&eacute; sorpresa se refer&iacute;a Hans? &iquest;Por qu&eacute; deb&iacute;a ir vestida de fiesta? En cualquier caso la mujer estuvo pensando durante buena parte de la ma&ntilde;ana del s&aacute;bado sobre el vestuario que deb&iacute;a llevar. Al final se decidi&oacute; por un traje negro ajustado que se adaptaba perfectamente a su bella figura como un guante. La sensaci&oacute;n que ten&iacute;a Mar con ese vestido era el de ir desnuda. El m&iacute;nimo grosor de la tela era lo que separaba su piel desnuda de la mirada de cualquiera. Opt&oacute; por utilizar ropa interior negra para evitar que se transparentase nada. Se mir&oacute; por delante, y se mir&oacute; por detr&aacute;s, para quedar satisfecha con la elecci&oacute;n para la &ldquo;fiesta sorpresa&rdquo; a la que iba acudir acompa&ntilde;ando a Hans.<\/p>\n<p>A la hora acordada, el autor de relatos er&oacute;ticos apareci&oacute; a bordo de su Alfa Giulia para recoger a Mar. Acerc&oacute; el coche a la acera donde ella le esperaba, sin darle tiempo, Hans se baj&oacute; del coche para abrirle la puerta del acompa&ntilde;ante. &Eacute;l vest&iacute;a un traje azul que le daba un porte m&aacute;s elegante a&uacute;n. Mar, con un delicado movimiento se introdujo en el coche cuidando de no mostrar m&aacute;s de lo necesario. Luego, &eacute;l dio la vuelta para introducirse en el lugar del piloto:<\/p>\n<p>-Est&aacute;s espectacular, preciosa.<\/p>\n<p>-Gracias. T&uacute; tampoco te quedas atr&aacute;s. Nunca te hab&iacute;a imaginado con traje.<\/p>\n<p>Hans parec&iacute;a un modelo de anuncio de colonia. Su traje de Arman, sin duda echo a medida, le quedaba perfecto. Su camisa blanca, sin corbata le daba un aire de informalidad elegantemente irresistible. Sin m&aacute;s pre&aacute;mbulo el coche encar&oacute; la Avenida San Francisco Javier buscando la salida de la ciudad en direcci&oacute;n a la carretera de M&eacute;rida. Mientras circulaban por las avenidas de la ciudad permanec&iacute;an en silencio. Hoy el equipo de m&uacute;sica del Alfa no reproduc&iacute;a a Sabina. El With Or Wihtout You sonaba por los altavoces bose envolvi&eacute;ndolo todo en un agradable ambiente. Mar pens&oacute; que el gusto musical de Hans era tan elegante como &eacute;l:<\/p>\n<p>-Oye, &iquest;t&uacute; no usabas Egoiste? &ndash;Pregunt&oacute; la mujer cuando oli&oacute; que el perfume era diferente.<\/p>\n<p>-No. Utilic&eacute; ese para nuestra primera cita, pero no es el que utilizo habitualmente. Ni siquiera me gusta. Es m&aacute;s lo odio.<\/p>\n<p>-&iquest;Entonces&hellip;? &iquest;Por qu&eacute; lo llevabas la primera vez?<\/p>\n<p>-Bueno, ten&iacute;a pensado un juego que no sab&iacute;a si iba a salir bien. Prefer&iacute; no asociar aquella experiencia a mi olor habitual. Se podr&iacute;a decir que interpret&eacute; a otra persona.<\/p>\n<p>-Y el que llevas ahora, &iquest;cu&aacute;l es?<\/p>\n<p>-Es Polo Blue de Ralph Laurent.<\/p>\n<p>-Tienes buen gusto.<\/p>\n<p>-Lo s&eacute;. T&uacute; eres el m&aacute;s claro ejemplo.<\/p>\n<p>Mar se qued&oacute; cortada ante el halago y se qued&oacute; sin palabras.<\/p>\n<p>-Ver&aacute;s, me encanta la belleza. Pero no tiene que ser una belleza exagerada, ni espectacular. Me gusta la discreci&oacute;n. Yo suelo ser discreto y observador. Alguien me dijo una vez una frase que suelo llevar a rajatabla &ldquo;que tu mano derecha nunca sepa lo que hace la izquierda.&rdquo; De manera que prefiero moverme en un segundo plano, siempre discreto lo que me permite buscar y admirar la belleza que para otros puede pasar desapercibida.<\/p>\n<p>Bono segu&iacute;a entonando el resto de su repertorio cuando el Giulia azul tomaba la carretera de M&eacute;rdia hacia su destino:<\/p>\n<p>-Bueno, y ahora &iquest;d&oacute;nde vamos?<\/p>\n<p>-Vamos a un lugar casi secreto. Un lugar donde se celebra una fiesta privada a la que t&uacute; y yo estamos invitados. Y d&oacute;nde por supuesto habr&aacute; sexo. &iquest;Te apetece?<\/p>\n<p>Mar le mir&oacute; con media sonrisa antes de asentir mientras pensaba que segu&iacute;a enganchada a aquel tipo del que apenas conoc&iacute;a nada.<\/p>\n<p>-S&iacute; claro que me apetece.<\/p>\n<p>-Ya lo sab&iacute;a &ndash;Contest&oacute; Hans con cierta suficiencia.<\/p>\n<p>-&iquest;Y por qu&eacute; lo sab&iacute;as? &ndash;Pregunt&oacute; Mar simulando enfado.<\/p>\n<p>-Pues porque de lo contrario no habr&iacute;as venido a esta cita.<\/p>\n<p>La mujer se sinti&oacute; derrotada. En la pantalla del Alfa aparec&iacute;a la indicaci&oacute;n del GPS. Estaban a punto de llegar. Se hab&iacute;an salido de la autopista y circulaban por una solitaria carretera nacional en direcci&oacute;n a una poblaci&oacute;n a las afueras de Sevilla. A falta de unos 5 kil&oacute;metros para llegar se desviaron por un carril rural. Pese a que la situaci&oacute;n pudiera considerarse peligrosa, Mar se sinti&oacute; segura al lado de Hans. No temi&oacute; que &eacute;l volviese a abusar de ella.<\/p>\n<p>Apenas recorridos unos metros a poca velocidad por este camino rodeados de pinos, divisaron una especie de control con una barrera. A la derecha, perfectamente camuflado, hab&iacute;a un sensor. Una barrera se abri&oacute; y accedieron con el coche hasta un aparcamiento lleno de coches de alta gama.<\/p>\n<p>En una mansi&oacute;n rodeada de vegetaci&oacute;n se estaba produciendo la fiesta a la que estaban invitados. En un sal&oacute;n enorme, decorado con lujo exquisito, varias personas, algunas muy conocidas, hablaban y re&iacute;an en corros:<\/p>\n<p>-&iquest;Conoces a toda esta gente, Hans?<\/p>\n<p>-No. A todos no. Solo a la organizadora, nada m&aacute;s. Y es esa que viene ah&iacute;.<\/p>\n<p>Hacia ellos llegaba una mujer de la edad del hombre. Era elegante, con rasgos felinos y mirada azul. Sin apenas maquillaje, era muy guapa. Con una melena casta&ntilde;a bastante larga. Vest&iacute;a un traje ajustado de color rosa. Bes&oacute; al escritor y luego &eacute;ste le present&oacute; a Mar:<\/p>\n<p>-Mmmm, Hans siempre ha tenido un maravilloso gusto para las mujeres. &ndash;Dijo esto mientras besaba en la mejilla, muy cerca de la comisura de los labios a la invitada.<\/p>\n<p>Mar se sinti&oacute;, primero halagada y despu&eacute;s desconcertada. Aquellos besos hab&iacute;an sido lascivos. Despu&eacute;s de una hora de agradable conversaci&oacute;n y varias copas con algunos de los invitados, Susana (que as&iacute; se llamaba la anfitriona) acompa&ntilde;&oacute; a la pareja a una habitaci&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima. Junto a ellos entraron dos chicos m&aacute;s j&oacute;venes que Hans.<\/p>\n<p>La sala era grande y por el hilo musical sonaba m&uacute;sica cl&aacute;sica. Mar estaba bebiendo una copa de champ&aacute;n cuando uno de aquellos chicos se le acerc&oacute; por detr&aacute;s. El tipo era alto, y con un buen cuerpo. Bes&oacute; a la mujer en el cuello retirando su melena hacia un lado. Despu&eacute;s acarici&oacute; sus brazos. Frente a ella, Hans la miraba con media sonrisa mientras Susana el cog&iacute;a por la cintura:<\/p>\n<p>-Disfruta, Mar. Lo pasaremos muy bien. &ndash;Hans levant&oacute; su copa de champ&aacute;n hacia ella.<\/p>\n<p>Mar se dejaba llevar por las caricias que aquel desconocido le ofrec&iacute;a. Los besos fueron acompa&ntilde;ados por peque&ntilde;os mordiscos en los hombros. La mujer suspiraba y echaba la cabeza hacia atr&aacute;s con los ojos cerrados. Frente a ella, el otro chico, se quitaba la camiseta mientras Susana le miraba con media sonrisa. Era un chico de color con un cuerpo de surfista. Solamente Hans permanec&iacute;a sentado en un sill&oacute;n observando toda la secuencia.<\/p>\n<p>Mar sinti&oacute; como el chico a su espalda comenzaba a bajar la cremallera de su vestido antes de deslizarlo por su cuerpo. Recorr&iacute;a el descenso de la prenda con besos a lo largo de su espalda hasta arrodillarse tras ella y besar sus gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>Mar qued&oacute; en mitad de aquella sala solamente vestida con su ropa interior negra. Expuesta a la visi&oacute;n de Susana, el chico negro y Hans:<\/p>\n<p>-Vaya, vaya&hellip; -Susana alab&oacute; su cuerpo.<\/p>\n<p>El chico negro tambi&eacute;n se dirigi&oacute; hacia Mar. Al llegar junto a ella, la mujer le ech&oacute; los brazos por su cuello y comenz&oacute; a besarlo. El chico blanco comenzaba el viaje hacia arriba con nuevos besos, mientras el negro se pegaba a ella hasta notar la fibrosa musculatura. Las manos de los dos chicos recorr&iacute;an la sedosa piel de Mar en todas direcciones. La joven modelo nunca hab&iacute;a experimentado esa sensaci&oacute;n de ser acariciada por dos hombres a la vez. Si hab&iacute;a fantaseado con los tr&iacute;os pero nunca hab&iacute;a formado parte de uno y ahora, en aquella mansi&oacute;n perdida en el campo, estaba en medio de una sala, siendo acariciada por dos desconocidos de cuerpos esculturales.<\/p>\n<p>La mujer comenz&oacute; a sentir como su sexo ard&iacute;a y se inundaba con sus flujos. Mientras aquellos tipos segu&iacute;an cubri&eacute;ndola de besos. El blanco besaba su cuello mientras agarraba sus tetas y se las ofrec&iacute;a al chico negro. &Eacute;ste, no dud&oacute; en mam&aacute;rselas, succionando sus pezones antes de mord&eacute;rselos. Ella estaba en una nube.<\/p>\n<p>Sin saber como, los chicos la llevaron hacia una especie de potro. La inclinaron sobre una barra que qued&oacute; a la altura de su vientre, presionando su ombligo. El chico negro se coloc&oacute; delante de su cara, el blanco detr&aacute;s de su culo.<\/p>\n<p>El chico negro se qued&oacute; totalmente desnudo ante ella mostrando una polla de considerables dimensiones. El blanco separ&oacute; su tanga negro antes de comenzar a introducir un par de dedos en su vagina y hacer un movimiento circular. Mar suspiraba ante aquel excitante escenario.<\/p>\n<p>Para entonces, Hans segu&iacute;a sentado en el sill&oacute;n pero ahora Susana estaba arrodillada ante &eacute;l practic&aacute;ndole sexo oral. Sin esperarlo, el chico blanco penetr&oacute; fuerte a Mar mientras con una mano la apretaba contra la barra, hundi&eacute;ndola en su vientre. El chico negro le ofrec&iacute;a su polla que Mar no dud&oacute; en engullir hasta donde le cupo.<\/p>\n<p>Era la primera vez que manten&iacute;a sexo con dos t&iacute;os al mismo tiempo. Un negro de polla enorme le follaba la boca con sus manos en su cabeza marc&aacute;ndole el ritmo. Un blanco, la apretaba contra una barra hasta hacerle da&ntilde;o en el vientre mientras le follaba el co&ntilde;o cada vez a m&aacute;s velocidad. Notaba como sus pezones se endurec&iacute;an y se retorc&iacute;an sobre s&iacute; mismos por el placer. Sent&iacute;a como la polla del negro llegaba hasta la campanilla provoc&aacute;ndole arcadas. La del blanco, no tan grande, se incrustaba en el fondo de su vagina produci&eacute;ndole escalofr&iacute;os de placer en su columna. La barra se clavaba en su vientre con distinta fuerza a medida que el chico que ten&iacute;a la mano en su espalda ejerc&iacute;a m&aacute;s o menos presi&oacute;n. Mar estaba a punto de estallar.<\/p>\n<p>Sus muslos ten&iacute;an calambres. Su respiraci&oacute;n estaba entrecortada. Y su cl&iacute;toris estaba m&aacute;s hinchado que nunca. A punto de llegar al orgasmo los chicos pararon. Hans grit&oacute; de placer mientras se corr&iacute;a en la boca de su anfitriona.<\/p>\n<p>Los chicos llevaron a Mar hasta una pared. All&iacute; ataron sus manos a la pared. Susana, se puso de pie. Se quit&oacute; el vestido y qued&oacute; totalmente desnuda ante sus invitados. El cuerpo de la mujer era espectacular. Unas tetas grandes que, pese a sus m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os, segu&iacute;an desafiando a la gravedad. Su cintura se estrechaba antes de ampliarse en sus caderas. Su sexo estaba cubierto por una franja de vello realmente sensual.<\/p>\n<p>Susana se coloc&oacute; delante de Mar, que ya estaba desnuda. Sin darle opci&oacute;n la bes&oacute; meti&eacute;ndole la lengua hasta lo m&aacute;s profundo mientras con su mano comenz&oacute; a acariciar sus tetas. Las amas&oacute;, primero una y luego la otra. Pellizcaba sus pezones con la presi&oacute;n justa para conseguir ese dolor placentero que tanto la pon&iacute;a. Mar estaba entregada al beso de Susana. La anfitriona sigui&oacute; con su mano, descendiendo hasta su co&ntilde;o. Acarici&oacute; el tri&aacute;ngulo de vellos de Mar antes de utilizar su dedo coraz&oacute;n para separar los labios vaginales e introducirlo poco a poco en el interior. Ambas mujeres parec&iacute;an haber perdido la noci&oacute;n del tiempo y sobre todo que estaban rodeadas por tres hombres que se deleitaban con el espect&aacute;culo l&eacute;sbico que ellas estaban dando.<\/p>\n<p>Susana cambi&oacute; en un segundo. Ahora agarraba la melena de Mar y la obligaba a echar la cabeza hacia atr&aacute;s. Su boca se dirigi&oacute; hacia uno de sus pezones que, tras lamerlo con hambre, lo trill&oacute; con sus dientes y tir&oacute; de &eacute;l. Con su mano libre comenz&oacute; a masturbarla, metiendo y sacando tres dedos de su co&ntilde;o antes de moverlos fren&eacute;ticamente contra su cl&iacute;toris. De la boca de Mar sal&iacute;a un grito ahogado a medio camino entre el placer y el dolor:<\/p>\n<p>-Disfruta perra, disfruta. &ndash;Susana no paraba de masturbar e insultar a su invitada.<\/p>\n<p>El cuerpo de Mar se tens&oacute;, su espalda se curvaba hacia atr&aacute;s sacando sus maravillosos pechos que volv&iacute;an a estar entre los dientes de Susana. Sus piernas comenzaron a flaquear. En su cabeza la imagen de los tres hombres desnudos presenciando aquella imagen de masturbaci&oacute;n l&eacute;sbica fue superior a lo que pod&iacute;a soportar. Desde sus muslos, un calambre recorri&oacute; su cuerpo antes de correrse de gusto con los tres dedos de Susana en el interior de su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Antes de caer, Hans la agarr&oacute; y la desat&oacute;. La abraz&oacute; por la cadera y la llev&oacute; hasta un sof&aacute; rojo. La sent&oacute; mientras la besaba con pasi&oacute;n. Ella estaba entregada a la situaci&oacute;n. Era la primera vez en su vida que ten&iacute;a sexo con una mujer y le hab&iacute;a provocado un orgasmo impresionante. El hombre sigui&oacute; besando su cuerpo, acariciando sus tetas con delicadeza, en contraste con los mordiscos de Susana. Hans recorri&oacute; su cuerpo con besos, dejando un camino de saliva caliente desde su cuello hasta su ombligo.<\/p>\n<p>Mar se tumb&oacute; sobre el respaldo y dej&oacute; que Hans se la comiera enterita. De alg&uacute;n sitio, el autor de relatos er&oacute;ticos sac&oacute; un cintur&oacute;n de cuero con una gran bola, similar a una manzana. Lo &uacute;nico que acertaba a hacer la chica era suspirar con las caricias del hombre. Otra vez en su mente, la situaci&oacute;n le provoc&oacute; un ardor en su sexo. Volv&iacute;a a estar desnuda en medio de una habitaci&oacute;n junto con dos hombres y una mujer que se deleitaban con sus suspiros mientras otro le lam&iacute;a el cuerpo entero. Hans hizo pasar un extremo del cintur&oacute;n de cuero por debajo de su cuerpo. Coloc&oacute; la bola sobre su ombligo y comenz&oacute; a apretar la correa hasta hundirle el vientre.<\/p>\n<p>A medida que Hans ce&ntilde;&iacute;a aquel cintur&oacute;n a su vientre, Mar se quejaba con la respiraci&oacute;n entrecortada. Sent&iacute;a sus tripas oprimidas cuando el hombre se arrodill&oacute; entre sus piernas, se las levant&oacute; y la penetr&oacute; con fuerza. La mujer boqueaba intentando tomar aire. El movimiento de cadera de &eacute;l hac&iacute;a que la polla le llegase muy adentro. La sensaci&oacute;n era que al entrar se oprim&iacute;a con su vientre. Su &ldquo;amigo&rdquo; le dio un par de bofetadas en sus tetas que se mov&iacute;an con cada puntazo que le daba. Ahora aceler&oacute; el ritmo al tiempo que hac&iacute;a un dedo sobre el cl&iacute;toris de ella.<\/p>\n<p>Mar intent&oacute; incorporarse, totalmente excitada, para poder ver como su co&ntilde;o se tragaba cada cent&iacute;metro de la polla de Hans. Pero Susana se lo impidi&oacute;. La anfitriona se coloc&oacute; a horcajadas sobre su cara dej&aacute;ndole el co&ntilde;o a la altura de su boca.<\/p>\n<p>La joven modelo de lencer&iacute;a no dud&oacute; en sacar su lengua y lamer cada pliegue de aquel sexo cubierto por una franja de rizos negros. Su lengua recorr&iacute;a la raja de Susana desde el ano hasta el cl&iacute;toris, sintiendo como los flujos de la otra resbalaban por su barbilla llegando hasta el cuello.<\/p>\n<p>Pocos minutos despu&eacute;s, el tr&iacute;o alcanzaba un sonoro orgasmo. Mar no pudo evitar correrse de gusto con la polla de Hans entrando y saliendo de su vagina mientras la masturbaba. El hombre se corri&oacute; dentro de sus entra&ntilde;as. Susana tambi&eacute;n se corri&oacute; con la lengua de su invitada d&aacute;ndole placer oral en su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Mar estaba agotada cuando los chicos, blanco y negro, se acercaron a ella ocupando el lugar de la pareja. La mujer pidi&oacute; un respiro pero no se le concedi&oacute;. El chico blanco abri&oacute; sus gl&uacute;teos y dirigi&oacute; su lengua hasta el agujero de su ano. All&iacute; se entretuvo durante unos segundos alternando culo y co&ntilde;o antes de lubricar el esf&iacute;nter con un gel. El l&iacute;quido ten&iacute;a un efecto fr&iacute;o cuyo cometido era dilatarlo. Luego, la abraz&oacute; y la ayud&oacute; a sentarse sobre su polla.<\/p>\n<p>Mar sinti&oacute; como el glande del blanco atravesaba el anillo de su esf&iacute;nter sin apenas esfuerzo. Ella ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s y dio un grito cuando se sinti&oacute; totalmente ocupada. Inmediatamente el chico negro se acomod&oacute; entre sus piernas y le penetr&oacute; el co&ntilde;o con su gran polla.<\/p>\n<p>La joven era la primera vez que practicaba una doble penetraci&oacute;n. La sensaci&oacute;n era algo extra&ntilde;a pero no desagradable. Los chicos se hab&iacute;an acoplado perfectamente para dejarla en medio de aquel s&aacute;ndwich. Ella con las piernas abiertas sent&iacute;a como se hab&iacute;an coordinado para que mientras uno entraba el otro sal&iacute;a encontrando un punto, indeterminado de encuentro. La mujer se mor&iacute;a de gusto. El cintur&oacute;n segu&iacute;a oprimiendo su vientre contra su columna. Y las pollas de aquellos dos desconocidos conflu&iacute;an en el interior de sus entra&ntilde;as. Apenas separados por una final membrana, los dos glandes chocaban entre s&iacute;, frot&aacute;ndose y d&aacute;ndole un placer desconocido.<\/p>\n<p>El chico blanco coloc&oacute; su brazo alrededor de su cuello y comenz&oacute; a presionar hasta provocarle un principio de asfixia. El chico negro le agarraba las tetas clavando sus dedos en ellas. Mar estaba siendo usada sin compasi&oacute;n. Mientras uno le part&iacute;a el culo y le imped&iacute;a respirar, el otro le reventaba el co&ntilde;o con su polla negra al tiempo que le clavaba sus dedos en las tetas. El cintur&oacute;n segu&iacute;a clav&aacute;ndole la bola en el ombligo.<\/p>\n<p>Antes de asfixiarse el chico afloj&oacute; la presi&oacute;n sobre su cuello. El negro dej&oacute; sus dedos marcados sobres sus tetas y ahora le mord&iacute;a alternativamente sus pezones. Ella intentaba gritar pero no le sal&iacute;a la voz. Por fin, el blanco comenz&oacute; a bufar en se&ntilde;al inequ&iacute;voca de estaba llegando al orgasmo. El negro aceler&oacute; sobre ella tensando su fibrado cuerpo antes de correrse dentro de ella.<\/p>\n<p>Las piernas de Mar permanec&iacute;an abiertas y se mov&iacute;an al ritmo que le marcaban los puntazos del negro. Por fin el &eacute;ste se corri&oacute; abofeteando sus tetas. Ella se quejaba de dolor cuando sinti&oacute; la corrida del chico blanco en el interior de sus intestinos.<\/p>\n<p>La joven estaba derrotada. Hab&iacute;a perdido el control sobre todo. No sab&iacute;a las veces que se le hab&iacute;an corrido dentro. Tampoco las veces que la hab&iacute;an hecho correrse. Una vez la dejaron sola consigui&oacute; desabrochar aquel cintur&oacute;n de cuero que violaba su ombligo con aquella bola. No supo en que momento, qued&oacute; dormida en el sof&aacute;.<\/p>\n<p>Cuando despert&oacute; lo hizo desnuda, en una cama grande, con s&aacute;banas blancas, en una habitaci&oacute;n diferente a la que hab&iacute;a practicado todo tipo de pr&aacute;cticas sexuales. Hans estaba sentado en un sill&oacute;n frente a la cama. Estaba vestido con su traje.<\/p>\n<p>Mar se encontraba cansada. En su memoria se amontonaban recuerdos que no sab&iacute;a decir si eran realidad o imaginaci&oacute;n. Hab&iacute;a sido utilizada por dos desconocidos para hacer una doble penetraci&oacute;n. Tambi&eacute;n hab&iacute;a tenido sexo l&eacute;sbico con la anfitriona de la fiesta a la que no hab&iacute;a visto en su vida. Solamente conoc&iacute;a a Hans.<\/p>\n<p>El hombre le ofreci&oacute; un desayuno en una bandeja. Ten&iacute;an que volver a casa. Pero sobre todo ten&iacute;an mucho de qu&eacute; hablar&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Seg&uacute;n le hab&iacute;a comentado Hans en su &uacute;ltimo correo, le ten&iacute;a preparada una sorpresa para el d&iacute;a de hoy, s&aacute;bado. En esa comunicaci&oacute;n le dec&iacute;a que la recoger&iacute;a donde siempre, C.C. Nervi&oacute;n Plaza, y que se tendr&iacute;a que vestir para una fiesta de noche. 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