{"id":26832,"date":"2020-11-27T06:28:36","date_gmt":"2020-11-27T06:28:36","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-27T06:28:36","modified_gmt":"2020-11-27T06:28:36","slug":"el-jugador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-jugador\/","title":{"rendered":"El jugador"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26832\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Soy Hans, un tipo bebedor, mujeriego y jugador, mejor dicho, lud&oacute;pata. Llegu&eacute; a la Isla de Tenerife hace dos d&eacute;cadas como animador con una cadena hotelera. Ten&iacute;a 26 a&ntilde;os, buen cuerpo y cierto tir&oacute;n entre las mujeres. Esto hizo que, primero de manera puntual, recibiese proposiciones de turistas maduras, principalmente alemanas. Pero con el paso del tiempo se convirti&oacute; en una pr&aacute;ctica habitual. S&iacute;. Llegu&eacute; a cobrar por ello. Ni me averg&uuml;enzo ni me arrepiento.<\/p>\n<p>Por suerte, siendo yo mi propio &quot;chulo&quot;, pod&iacute;a seleccionar a mis clientas. Evidentemente, siempre eran maduras de muy buen ver, como m&aacute;ximo de 50 a&ntilde;os. Ejecutivas en busca aventuras, separadas sin necesidad de rendir cuentas a nadie e incluso atend&iacute; peticiones de maridos a los que les pon&iacute;a que un chico joven se follase, ante sus narices, a sus propias mujeres.<\/p>\n<p>Gan&eacute; mucho dinero, lo que me llev&oacute; a mi otra gran pasi&oacute;n, el juego. Soy jugador profesional de p&oacute;ker. En mi caso, esto ha terminado por degenerar en ludopat&iacute;a. He perdido muchos miles de &euro;. Tambi&eacute;n lo gan&eacute;. He estado en timbas clandestinas. He visto a tipos muy peligrosos perder los papeles. Millonarios rusos que han llegado a pagar sus deudas con sus putitas y cobrarlas a punta de pistola.<\/p>\n<p>Dej&eacute; lo de cobrar por follar a puretas para hacerlo gratis con chicas m&aacute;s j&oacute;venes. En algunos casos, y dado el paso del tiempo, con alguna de las hijas de aquellas. Espero que ninguna fuera m&iacute;a. Cada noche, en el Gran Casino de Tenerife, me jugaba mucho dinero y enganchaba a alguna turista. O me iba a una discoteca con la cartera llena para terminar de rematar la noche. La cuesti&oacute;n es que el juego y el sexo forman parte de mi modus vivendi desde hace media vida.<\/p>\n<p>Ahora, a mis 46 (y como dir&iacute;a el gran Joaqu&iacute;n Sabina), &quot;cada noche me invento, todav&iacute;a me emborracho; tan joven y tan viejo&#8230;&quot;. Y es que desde que llegu&eacute; mi himno es el de EL PUTO GENIO (definici&oacute;n de una lectora que me encant&oacute;) &ldquo;tan joven y tan viejo. De manera que:<\/p>\n<p>A penas vi que un ojo me gui&ntilde;aba la vida<\/p>\n<p>Le ped&iacute; que a su antojo dispusiera de m&iacute;<\/p>\n<p>Ella me dio las llaves de la ciudad prohibida<\/p>\n<p>Yo todo lo que tengo, que es nada se lo di<\/p>\n<p>Y as&iacute; crec&iacute; volando y vol&eacute; tan deprisa<\/p>\n<p>Que hasta mi propia sombra de vista me perdi&oacute;<\/p>\n<p>Para borrar mis huellas destroc&eacute; mi camisa<\/p>\n<p>Confund&iacute; con estrellas las luces de ne&oacute;n<\/p>\n<p>Hice trampas al p&oacute;ker<\/p>\n<p>Defraud&eacute; a mis amigos<\/p>\n<p>Sobre el banco de un parque<\/p>\n<p>Dorm&iacute; como un lir&oacute;n<\/p>\n<p>Por decir lo que pienso, sin pensar lo que digo<\/p>\n<p>M&aacute;s de un beso me dieron y m&aacute;s de un bofet&oacute;n<\/p>\n<p>Lo que s&eacute; del olvido lo aprend&iacute; de la luna<\/p>\n<p>Lo que s&eacute; del pecado lo tuve que buscar<\/p>\n<p>Como un ladr&oacute;n debajo de las faldas de algunas<\/p>\n<p>De cuyo nombre ahora no me quiero acordar&hellip;<\/p>\n<p>Sigo viviendo en esta bendita Isla. Lo hago de las rentas. Cada noche acudo al Gran Casino Tenerife. Juego, cazo y llegado el momento, si se tercia, me emborracho. Y esta noche de s&aacute;bado no iba a ser diferente.<\/p>\n<p>Me hab&iacute;a levantado junto a una azafata de Iberia espectacular. Una chica de Barcelona, de belleza n&oacute;rdica y cuerpo de jugadora de tenia rusa. Hab&iacute;a aterrizado en el vuelo Madrid-Tenerife. Hizo noche en la Isla antes de volar a Dusseldorf. Y, bueno, digamos que no se pudo resistir a mis encantos de &quot;maduro interesante. Y esto m&aacute;s que prepotencia era una evidencia. Ya he dicho que llevo media vida follando con mujeres de todas las edades.<\/p>\n<p>A las 10 de la noche me dispuse a salir a cenar y acercarme al Gran Casino. Me encontraba especialmente &ldquo;golfo&rdquo; y es que la azafata hab&iacute;a sacado lo peor de m&iacute;. As&iacute; que sobre las 11:30 estaba entrando por el Gran Casino con ganas de jugarme unos cuantos euros y si fuera posible enganchar a otra chica.<\/p>\n<p>*******<\/p>\n<p>Ana y Carlos se hab&iacute;an tomado estas vacaciones como una &uacute;ltima oportunidad a su relaci&oacute;n, presa de la rutina. Ambos se hab&iacute;an conocido en la Facultad de Medicina. Lo hab&iacute;an pasado realmente bien. Ambos buenos estudiantes, hab&iacute;an disfrutado de todos los placeres de la vida del estudiante. Entre otras cosas el sexo entre ellos.<\/p>\n<p>Pero el tiempo y la presi&oacute;n hab&iacute;an pasado factura a la pareja. La relaci&oacute;n hab&iacute;a entrado en una fase de rutina exasperante. El sexo se hab&iacute;a vuelto aburrido. Y la atracci&oacute;n entre ambos no era, ni de lejos, la que un d&iacute;a fue. Ana encontraba la explicaci&oacute;n perfecta en aquel estribillo de Sabina &ldquo;le agua apaga el fuego y al ardor los a&ntilde;o&rdquo;. Ahora, ambos ejerc&iacute;an como profesionales en el mismo hospital. Y despu&eacute;s de mucho negociar consiguieron que la direcci&oacute;n les permitiese pasar las vacaciones de Semana Santa juntos. Como &uacute;ltimo recurso para salvar lo que parec&iacute;a insalvable, la pareja pasar&iacute;a los cuatro d&iacute;as libres en un hotel en Tenerife.<\/p>\n<p>Aterrizaron en Tenerife Sur un jueves con la clara intenci&oacute;n de salvar su relaci&oacute;n. Cuatro d&iacute;as despu&eacute;s las cosas ser&iacute;an muy diferentes. Durante tres d&iacute;as recorrieron la Isla, subieron al Teide y disfrutaron de la temperatura en la Playa de los Cristianos. Al llegar al hotel lo hac&iacute;an pero Ana se ve&iacute;a &ldquo;obligada&rdquo; a fingir el orgasmo. Durante el s&aacute;bado Ana estaba decidida a convencer a Carlos para ir al Casino. Era la &uacute;ltima noche y le apetec&iacute;a desfasar un poco.<\/p>\n<p>A sus 27 a&ntilde;os, notaba que la vida junto a Carlos se le escapa entre los dedos sin poder remediarlo. La rutina la asfixiaba y el hecho de permanecer junto a su novio era ya una cuesti&oacute;n m&aacute;s de inercia que de una pasi&oacute;n irrefrenable. Tampoco ayudaba como hab&iacute;a empeorado sus relaciones sexuales. Esa ma&ntilde;ana de s&aacute;bado hab&iacute;a o&iacute;do la canci&oacute;n de Joaqu&iacute;n Sabina, Pastillas para no so&ntilde;ar. Y algo en su interior se removi&oacute; de manera definitiva:<\/p>\n<p>Si lo que quieres es vivir cien a&ntilde;os<\/p>\n<p>No pruebes los licores del placer.<\/p>\n<p>Si eres al&eacute;rgico a los desenga&ntilde;os<\/p>\n<p>Olv&iacute;date de esa mujer.<\/p>\n<p>Compra una m&aacute;scara antig&aacute;s,<\/p>\n<p>Mantente dentro de la ley.<\/p>\n<p>Si lo que quieres es vivir cien a&ntilde;os<\/p>\n<p>Haz m&uacute;sculos de cinco a seis.<\/p>\n<p>Y ponte gomina que no te despeine<\/p>\n<p>El vientecillo de la libertad.<\/p>\n<p>Funda un hogar en el que nunca reine<\/p>\n<p>M&aacute;s rey que la seguridad.<\/p>\n<p>Evita el humo de los puros,<\/p>\n<p>Reduce la velocidad.<\/p>\n<p>Si lo que quieres es vivir cien a&ntilde;os<\/p>\n<p>Vac&uacute;nate contra el azar.<\/p>\n<p>Deja pasar la tentaci&oacute;n<\/p>\n<p>Dile a esa chica que no llame m&aacute;s<\/p>\n<p>Y si protesta el coraz&oacute;n<\/p>\n<p>En la farmacia puedes preguntar:<\/p>\n<p>&iquest;tiene pastillas para no so&ntilde;ar?<\/p>\n<p>Si quieres ser matusal&eacute;n<\/p>\n<p>Vigila tu colesterol<\/p>\n<p>Si tu pel&iacute;cula es vivir cien a&ntilde;os,<\/p>\n<p>No lo hagas nunca sin cond&oacute;n.<\/p>\n<p>Es peligroso que tu piel desnuda<\/p>\n<p>Roce otra piel sin esterilizar,<\/p>\n<p>Que no se infiltre el virus de la duda<\/p>\n<p>En tu cama matrimonial.<\/p>\n<p>Y si en tus noches falta sal,<\/p>\n<p>Para eso est&aacute; el televisor.<\/p>\n<p>Si lo que quieres es cumplir cien a&ntilde;os<\/p>\n<p>No vivas como vivo yo.<\/p>\n<p>**********<\/p>\n<p>Estaba bebiendo mi segundo gin t&oacute;nic cuando los vi entrar. Una pareja de turistas espa&ntilde;oles. Nuevos dentro de aquel h&aacute;bitat. Vestidos con media etiqueta. Ella embutida en un traje negro de lentejuelas, comprados para la ocasi&oacute;n, con la espalda descubierta. T&iacute;pica pareja joven, profesional que vienen a las Islas afortunadas a revitalizar su matrimonio. Me fij&eacute; en ella. Era guapa, con buen cuerpo. Quiz&aacute;, y por ponerle una pega insignificante, sus tetas podr&iacute;an ser algo m&aacute;s grandes pero en mi caso, culero como soy, no era ning&uacute;n inconveniente.<\/p>\n<p>Melena casta&ntilde;a, ojos grandes, cara bonita. Encajaba perfectamente en el perfil de una de mis v&iacute;ctimas. Su actitud, se ve&iacute;a de lejos, delataba un punto m&aacute;s de inteligencia que la de &eacute;l. Un tipo, algo activo y con cierta tendencia a la prepotencia, como despu&eacute;s se demostr&oacute;. De nada le servir&iacute;a, me hab&iacute;a fijado en su mujer y acabar&iacute;a tir&aacute;ndomela.<\/p>\n<p>Les estuve observando durante casi una hora, mientras recorrieron las tragaperras y la ruleta. El tipo ganaba algo de dinero y crey&oacute; que esa ser&iacute;a su gran noche (en este caso no les pondr&eacute; la canci&oacute;n de Raphael). Cuando hab&iacute;a ganado un par de manos en la ruleta fue cuando decid&iacute; hacerme visible. Colocado frente a ellos comenc&eacute; a hacer apuestas prudentes mientras miraba fijamente a la chica. Ella se dio cuenta y a partir de ah&iacute; comenzamos un intercambio de miradas. El tipo ni se enteraba.<\/p>\n<p>Tras de varias manos con sus correspondientes intercambios de miradas con la chica, me decid&iacute; a dirigirme hacia una mesa de Black Jack sabiendo que ella arrastrar&iacute;a hasta all&iacute; a su hombre. Efectivamente, unos minutos despu&eacute;s de estar sentado lleg&oacute; la pareja. Mir&eacute; a la chica levantando una ceja y media sonrisa. Ella lo hizo fijamente, como sinti&eacute;ndose retada. El tipo ocup&oacute; un asiento y comenzamos a jugar junto a otras dos parejas.<\/p>\n<p>Aquello era una partida de un profesional contra tres amateur, por tanto incautos pero ellos no lo sab&iacute;an. Empec&eacute; entregando manos dejando que el novio de la chica ganar. Ella me miraba a escondidas y le dedicaba sonrisas disimuladas, mientras su novio celebraba sus ganancias. Poco a poco el resto de jugadores fueron abandonando la mesa dejando aquello en un mano a mano entre &eacute;l y yo. Fue entonces cuando di un paso al frente.<\/p>\n<p>Sabiendo que el tipo se cre&iacute;a invencible comenc&eacute; a apostar cantidades m&aacute;s importantes. Comenc&eacute; a ganar, por supuesto. La chica hab&iacute;a cambiado su rictus. De aquel semblante risue&ntilde;o cuando ganaban hab&iacute;a pasado a uno m&aacute;s serio y con mirada escrutadora hacia m&iacute;. Yo me limitaba a sonre&iacute;rle d&aacute;ndole a entender que mi suerte, pero sobre todo la suya, hab&iacute;a cambiado. Ella entendi&oacute; enseguida cual hab&iacute;a sido mi juego. Intent&oacute; disuadir de seguir apostando a su novio pero el tipo ya hab&iacute;a picado el anzuelo. Estaba convencido de que la &uacute;nica manera de recuperar el dinero era seguir apostando contra m&iacute;. La chica estaba convencida de que acabar&iacute;a desplum&aacute;ndolos.<\/p>\n<p>Media hora despu&eacute;s me levantaba de la mesa habi&eacute;ndoles ganado m&aacute;s de 2.000 &euro;. Le dej&eacute; al crupier una propina en fichas por valor de 200 &euro; y me separ&eacute; de la mesa. La pareja se qued&oacute; sola. El tipo estaba abatido y ella visiblemente enfadada le reprochaba su cabezoner&iacute;a:<\/p>\n<p>-Joder Carlos, te lo dije.<\/p>\n<p>-Ten&iacute;amos una muy buena racha, Ana.<\/p>\n<p>-Joder, pues te ha desplumado&hellip;<\/p>\n<p>-Y a ti, no te jode. &iquest;C&oacute;mo si la culpa fuera solo m&iacute;a, t&iacute;a?<\/p>\n<p>-Te dije que lo dejaras que el tipo sab&iacute;a lo que se hac&iacute;a.<\/p>\n<p>-Bah, un pureta con suerte&hellip;<\/p>\n<p>Su novia lo mir&oacute; con cierto desprecio antes de resoplar.<\/p>\n<p>Fue el momento cuando decid&iacute; que esa noche me la follar&iacute;a. Me acerqu&eacute; a ellos, que estaban claramente jodidos. Y es que acababan de palmar 2.000 pavos:<\/p>\n<p>-Perdona, &iquest;os puedo ayudar? &ndash;Me dirig&iacute; a ellos.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; dices joder? &ndash;Contest&oacute; &eacute;l con malos modos.<\/p>\n<p>Yo lo ignor&eacute; desde un principio y me dirig&iacute; a la chica.<\/p>\n<p>-Os puedo proponer una soluci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella me miraba con ojos a medio camino entre la intriga, la rabia y el morbo.<\/p>\n<p>-&iquest;De qu&eacute; se trata? &ndash;Pregunt&oacute; ella.<\/p>\n<p>-&iquest;Pero qu&eacute; dices, t&iacute;o? D&eacute;janos en paz.<\/p>\n<p>Segu&iacute; sin mirarlo. Sensiblemente m&aacute;s bajo que yo la situaci&oacute;n empezaba a ser humillante para &eacute;l.<\/p>\n<p>-Os doy la oportunidad de recuperar todo el dinero.<\/p>\n<p>-Y &iquest;c&oacute;mo debemos hacer? &ndash;Pregunt&oacute; la chica mordi&eacute;ndose el labio inferior<\/p>\n<p>-Muy f&aacute;cil. Nos lo jugamos a la carta m&aacute;s alta. &ndash;Dije yo sacando una baraja de mi bolsillo. &ndash;Si gan&aacute;is vosotros os devuelvo las fichas por importe de 2.000 &euro; que te he ganado &ndash;dije esto mirando al tipo, como si le culpase de su derrota &ndash;. Si gano yo ten&eacute;is dos opciones; o me quedo con el dinero o acept&aacute;is una proposici&oacute;n indecente. &ndash;En ese momento me sent&iacute; como Robert Redford en la famosa pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; proposici&oacute;n? &ndash;Pregunt&oacute; la chica tomando las riendas de la negociaci&oacute;n por encima del pelele de su novio.<\/p>\n<p>-Pues la proposici&oacute;n es pasar la noche conmigo, y aceptando mis condiciones. &ndash;Dije sonri&eacute;ndole con malicia.<\/p>\n<p>-&iquest;Te parece poca condici&oacute;n follar contigo, un completo desconocido? &ndash;Ella forz&oacute; su enojo ante el novio.<\/p>\n<p>-Vamos a ver, estamos hablando de echar un polvo que me va a salir por 2.000 pavos. Con ese dinero puedo contratar a cualquier scort que me haga lo que yo quiera. Creo que aceptar mis condiciones es lo m&iacute;nimo.<\/p>\n<p>-&iquest;Me est&aacute;s comparando con una puta? &ndash;La chica se ve&iacute;a realmente enfadada.<\/p>\n<p>-&iquest;Acaso no quieres ganarte los 2.000 &euro; que el p&aacute;nfilo de tu novio ha perdido al Black Jack?<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; condiciones ser&iacute;an? &ndash;A estas alturas el novio pintaba muy poco en la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Bien. Quiero que tu novio est&eacute; presente mientras lo hacemos.<\/p>\n<p>El tipo hizo un amago de queja pero ella le detuvo:<\/p>\n<p>-D&eacute;janos que nos lo pensemos.<\/p>\n<p>-Por supuesto. &ndash;Le contest&eacute; lanzando una ficha de 100 &euro; al aire y recogi&eacute;ndola delante de las narices del tipo.<\/p>\n<p>Me fui al bar a pedirme otro gin t&oacute;nic convencido de que esa noche me follar&iacute;a a aquella preciosidad de mujer, 20 a&ntilde;o m&aacute;s joven que yo mientras su novio lo presenciaba todo impotente. La pareja se alej&oacute; a un lugar m&aacute;s solitario y comenz&oacute; a hablar:<\/p>\n<p>-Lo vamos a hacer. &ndash;Dijo la chica a su novio decididamente.<\/p>\n<p>-&iquest;Pero qu&eacute; dices t&iacute;a? En serio me est&aacute;s diciendo que te acostar&iacute;as con ese capullo y encima delante de mis narices.<\/p>\n<p>-Te estoy diciendo que esta noche hemos palmada 2.000 &euro; que no estamos en disposici&oacute;n de perder. Adem&aacute;s, todav&iacute;a tenemos la posibilidad de ganar. &ndash;Aunque ella estaba convencida de que no ten&iacute;an ninguna posibilidad.<\/p>\n<p>-No te entiendo t&iacute;a. No me puedo creer que est&eacute;s dispuesta a humillarme delante de ese tipo. Es que no me lo puedo creer joder.<\/p>\n<p>-Y yo no me puedo creer que hayamos perdido 2.000 pavos por una cabezoner&iacute;a tuya. Joder.<\/p>\n<p>El tipo cerr&oacute; los ojos. Se sinti&oacute; responsable de aquel dinero. Y resopl&oacute;. Su novia estaba convencida de hacer un &ldquo;sacrificio&rdquo; por la econom&iacute;a familiar. La chica, ahora le mira con media sonrisa de complicidad. Pero en el fondo, la posibilidad de tirarse a un maduro delante de su novio era una situaci&oacute;n que la ten&iacute;a totalmente excitada. Y es que desde hac&iacute;a mucho, el sexo con Carlos era aburrido, mon&oacute;tono y nada excitante. En conversaciones con sus amigas el hecho de tener una aventura con un maduro era habitual. Y todas aquellas que lo hab&iacute;an hecho hablaban maravillas de lo excitante. Adem&aacute;s, este tipo estaba de muy buen ver. Sin tener un cuerpo espectacular se ve&iacute;a que se manten&iacute;a en forma. Era muy alto, ancho de espaldas y porte elegante. Era muy morboso.<\/p>\n<p>Por fin, decidieron acercarse hacia m&iacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute;? &iquest;Ya lo has decidido? &ndash;Segu&iacute; dirigi&eacute;ndome a ella en todo momento ignorando al novio.<\/p>\n<p>-S&iacute;. Nos lo vamos a jugar.<\/p>\n<p>-&iquest;Y si perd&eacute;is? &ndash;Le dije mientras barajaba el mazo de cartas.<\/p>\n<p>-Entonces me ir&eacute; contigo.<\/p>\n<p>-Y &eacute;l tambi&eacute;n viene- -Dije se&ntilde;alando al tipo que ya hab&iacute;a admitido su derrota en la negociaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Termin&eacute; de barajar y le ofrec&iacute; el mazo al novio. Cort&oacute;, aproximadamente por la mitad. Al volver la mano hacia arriba apareci&oacute; el 10 de picas:<\/p>\n<p>-Buena carta. Vas a tener suerte chaval. &ndash;Le dije mintiendo.<\/p>\n<p>Me dispuse a levantar yo otro peque&ntilde;o mazo y&hellip; all&iacute; estaba. La Reina de Corazones. El tipo cerr&oacute; los ojos en se&ntilde;al de abatimiento. Ella me mir&oacute; disimulando una sonrisa lasciva y levantando una ceja:<\/p>\n<p>-Bueno, &iquest;qu&eacute; quer&eacute;is hacer? &iquest;Me dais el dinero o pasas la noche conmigo? &ndash;Le dije sonriendo a la chica sabiendo que aquella propuesta no le desagradaba en absoluto.<\/p>\n<p>-Follamos. &ndash;Fue directa. Sin rodeos. Con seguridad de lo que quer&iacute;a hacer.<\/p>\n<p>El novio abri&oacute; los ojos en exceso al o&iacute;rla. No se pod&iacute;a creer que en cuesti&oacute;n de una hora, lo que estaban siendo unas magn&iacute;ficas vacaciones con su novia se hubiese convertido en un aut&eacute;ntico calvario. Estaba siendo humillado por un tipo que, primero le hab&iacute;a levantado 2.000 pavos, y despu&eacute;s le estaba levantado a su chica.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ana!, &iquest;est&aacute;s segura de lo que vas a hacer? &ndash;Sus intentos por evitar lo inevitable estaban siendo pat&eacute;ticos. No se daba cuenta de que la voluntad de su novia era la de acostarse con aquel maduro con qui&eacute;n llevaba toda la noche intercambiando morbosas miradas de deseo. Y &eacute;l sin enterarse de nada:<\/p>\n<p>-Vamos a ver, &iquest;d&oacute;nde prefer&iacute;s que lo hagamos? &iquest;En mi casa o en vuestra habitaci&oacute;n?<\/p>\n<p>-En nuestro hotel. &ndash;Se apresur&oacute; ella a responder.<\/p>\n<p>-&iquest;Has tra&iacute;do coche? &ndash;Me dirig&iacute;a a ella en singular, ignorando por completo al pobre hombre.<\/p>\n<p>Nos dirigimos al parking los tres en silencio. Al accionar el mando a distancia los intermitentes de un Giulia azul se encendieron delatando su ubicaci&oacute;n. Dentro del coche, el novio derrotado y abatido se sent&oacute; junto a m&iacute;. Ana, la novia, justo detr&aacute;s de &eacute;l. Del equipo de m&uacute;sica del Alfa sal&iacute;a la voz de Joaqu&iacute;n Sabina entonando su canci&oacute;n Mujeres Fatal que fue la banda sonora hasta el hotel de la pareja.<\/p>\n<p>Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia,<\/p>\n<p>hay mujeres que nunca reciben postales de amor,<\/p>\n<p>hay mujeres que sue&ntilde;an con trenes llenos de soldados,<\/p>\n<p>hay mujeres que dicen que s&iacute; cuando dicen que no.<\/p>\n<p>Hay mujeres que bailan desnudas en c&aacute;rceles de oro,<\/p>\n<p>hay mujeres que buscan deseo y encuentran piedad,<\/p>\n<p>hay mujeres atadas de manos y pies al olvido,<\/p>\n<p>hay mujeres que huyen perseguidas por su soledad.<\/p>\n<p>Hay mujeres veneno, mujeres im&aacute;n,<\/p>\n<p>hay mujeres consuelo, mujeres pu&ntilde;al,<\/p>\n<p>hay mujeres de fuego,<\/p>\n<p>hay mujeres de hielo,<\/p>\n<p>mujeres fatal.<\/p>\n<p>Mujeres fatal.<\/p>\n<p>Hay mujeres que tocan y curan, que besan y matan,<\/p>\n<p>hay mujeres que ni cuando mienten dicen la verdad,<\/p>\n<p>hay mujeres que abren agujeros negros en el alma,<\/p>\n<p>hay mujeres que empiezan la guerra firmando la paz.<\/p>\n<p>Hay mujeres envueltas en pieles sin cuerpo debajo,<\/p>\n<p>hay mujeres en cuyas caderas no se pone el sol,<\/p>\n<p>hay mujeres que van al amor como van al trabajo,<\/p>\n<p>hay mujeres capaces de hacerme perder la raz&oacute;n.<\/p>\n<p>En apenas 4 minutos los tres nos encontr&aacute;bamos en el interior del ascensor. Tras ellos no pude resistir acariciar el maravilloso culo de Ana. Ella, hizo un movimiento hacia atr&aacute;s para que la caricia se convirtiera en un palpo total. Su peque&ntilde;o suspiro hizo que Carlos, su novio, se girase hacia ella sin saber lo que hab&iacute;a pasado. Antes de poder decir nada, la puerta se abri&oacute; y nos encaminamos hacia la habitaci&oacute;n 321 por un pasillo enmoquetado.<\/p>\n<p>Ante la puerta, Carlos abri&oacute; y cedido el paso a su novia. Yo declin&eacute; su invitaci&oacute;n y le ced&iacute; el paso a &eacute;l. Era una habitaci&oacute;n convencional. Peque&ntilde;o pasillo de entrada donde se encontraba el ba&ntilde;o y una estancia un poco m&aacute;s amplia donde se ubicaba la cama de matrimonio que aquella noche ser&iacute;a testigo del cobro de una apuesta de juego. En medio del desconcierto le expliqu&eacute; al tipo que, para evitar la tentaci&oacute;n de que quisiera intervenir tendr&iacute;a que atarle a la silla para que presenciase el espect&aacute;culo sin meter la pata. Por supuesto se quej&oacute;, a lo que amenac&eacute; con largarme con el dinero. Ana le hizo entrar en raz&oacute;n.<\/p>\n<p>No puedo negar que estaba disfrutando con aquel pelele en manos de su novia m&aacute;s que en las m&iacute;as. Con mi cintur&oacute;n y el suyo le at&eacute; de pies y manos a la silla desde donde ver&iacute;a como me follaba a su novia a mi antojo.<\/p>\n<p>Por fin me coloqu&eacute; ante aquella chica. Era una preciosidad de rasgos suaves, grandes ojos y labios carnosos. Su melena casta&ntilde;a clara enmarcaba una preciosa cara de rasgos suaves, ojos grandes y labios carnosos. Su cuello esbelto descansaba sobre un busto de tama&ntilde;o medio. Sus tetas no eran excesivamente grandes pero de una forma bonitas. La bes&eacute; con delicadeza en la boca y segu&iacute; descendiendo por su ment&oacute;n, su cuello. Ana, con los ojos cerrados suspiraba sintiendo mi aliento sobre su piel ante la atenta mirada de su novio.<\/p>\n<p>Con delicadeza fui bajando su vestido desde los hombros que cay&oacute; a sus pies. Sali&oacute; de &eacute;l qued&aacute;ndose solo con un sujetador negro que cubr&iacute;an aquellas tetitas de pez&oacute;n oscuro y gordo que intentaba atravesar la tela de la prenda y unas braguitas a juego que cubr&iacute;an, en semi transparencia, un pubis rasurado del que me encargar&iacute;a m&aacute;s adelante.<\/p>\n<p>Era la primera vez que estaba casi desnuda ante otro hombre y en presencia de su novio. Su excitaci&oacute;n era indescriptible. Ana se volvi&oacute;, d&aacute;ndole la espalda a su novio. Llevando sus manos a su espalda desabroch&oacute; el sujetador mostrando sus tetas desnudas a aquel maduro y evitando que las viera Carlos. Acerqu&eacute; mis labios a los pezones oscuros y los bes&eacute;, los succion&eacute;, los mord&iacute;, arrancando de Ana suspiros de placer.<\/p>\n<p>La mujer me mir&oacute;. Me agarr&oacute; por la nuca y me bes&oacute;. Nuestras lenguas se entrelazaban en el interior de nuestras bocas. Ella atrap&oacute; la m&iacute;a con sus labios y la lami&oacute; con placer. Carlos, inmovilizado en la silla no se pod&iacute;a perder el espect&aacute;culo que le est&aacute;bamos brindando.<\/p>\n<p>Haciendo una leve presi&oacute;n sobre sus hombros, Ana entendi&oacute; que deb&iacute;a arrodillarse ante m&iacute;. Con mirada de puta lasciva comenz&oacute; a desabrocharme el pantal&oacute;n. Lo baj&oacute; y qued&eacute; con mi b&oacute;xer negro cubriendo la erecci&oacute;n de mi polla. La chica no dud&oacute; en morder el bulto que se adivinaba a trav&eacute;s de la lycra de mi ropa interior. Carlos, el novio, resoplaba indignado con el disfrute de su chica. Lo mir&eacute; y sonre&iacute; con malicia.<\/p>\n<p>Ana tir&oacute; hacia abajo de mi b&oacute;xer liberando una polla de tama&ntilde;o est&aacute;ndar y considerable grosor a escasos cent&iacute;metros de su cara:<\/p>\n<p>-Mmmm&#8230;. joder que buena polla&#8230;. -la chica estaba entregada a la morbosa situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Ana, por favor, &iquest;pero qu&eacute; est&aacute;s haciendo? -el pelele del novio no daba cr&eacute;dito a lo que ve&iacute;a.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; guarra es tu novia&#8230; -la defin&iacute;a yo mirando al pobre hombre.<\/p>\n<p>Al o&iacute;r esto, Ana tir&oacute; de la piel de mi polla hacia atr&aacute;s liberando un glande muy gordo de color rojo intenso. Me miraba con media sonrisa poni&eacute;ndome a mil a m&iacute; y sacando de quicio a su novio:<\/p>\n<p>-Ana, por dios, no reconozco. -se lamentaba el tipo atado a la silla.<\/p>\n<p>Ella no le prestaba atenci&oacute;n y segu&iacute;a masturb&aacute;ndome lentamente. Estirando la piel de mi polla hasta abajo liberando el capullo para volver a subir la mano y cubrirlo de nuevo.<\/p>\n<p>Lami&oacute; todo el tronco desde mis huevos hasta la punta antes de escupir contra mi capullo y mirarme con cara de zorra. No me lo pens&eacute; y le cruc&eacute; la cara con una bofetada:<\/p>\n<p>-Guarra.<\/p>\n<p>Ella dio un peque&ntilde;o grito y gir&oacute; la cara pero inmediatamente volvi&oacute; a mirarme con cara de puta:<\/p>\n<p>-Cabr&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p>Se abalanz&oacute; sobre mi polla y se la trag&oacute; hasta el fondo. Yo sent&iacute;a como se derret&iacute;a en aquella boca caliente. Ana hac&iacute;a un esfuerzo para hacerla pasar m&aacute;s all&aacute; de su campanilla y lo consegu&iacute;a. El sonido acuoso de mi polla encaj&aacute;ndose en la garganta profunda de Ana era la banda sonora de aquella escena de pel&iacute;cula porno. Un tipo maduro (yo), le met&iacute;a la polla hasta la campanilla a una joven 20 a&ntilde;os menor arrodillada ante &eacute;l (Ana), mientras su novio (Carlos) lo presenciaba todo, impotente, atado a una silla.<\/p>\n<p>La chica se sac&oacute; la polla de la boca y tom&oacute; aliento. Sus babas le ca&iacute;an por la comisura de los labios y la barbilla. Segu&iacute;a paje&aacute;ndome y ahora se meti&oacute; mis huevos en la boca. Ana mov&iacute;a su lengua y succionaba mis cojones sin dejar de pajearme:<\/p>\n<p>-Joder t&iacute;o -me dirig&iacute; al gilipollas del novio que no perd&iacute;a detalle de nada -tu novia es una aut&eacute;ntica comepollas&#8230; qu&eacute; suerte tienes&#8230; -Trat&eacute; de ser humillante y me re&iacute;.<\/p>\n<p>La agarr&eacute; por la cabeza y comenc&eacute; a follarle la boca. Ana se agarraba a mis piernas y mi culo mientras engull&iacute;a mi trozo de carne incandescente. Comenc&eacute; a tensarme cuando sent&iacute; como el orgasmo era inminente:<\/p>\n<p>-Me corro, joder, me corro.<\/p>\n<p>Resoplaba cuando el sent&iacute;a el hormigueo sobre mi glande y la eyaculaci&oacute;n era inminente. Por fin sali&oacute; el primer chorro que acompa&ntilde;&eacute; con un grito. Ana trag&oacute; esa primera descarga que ya bajaba por su garganta.<\/p>\n<p>Se la retir&eacute; y, tir&aacute;ndole del pelo, dirig&iacute; el segundo chorro a su preciosa cara de putita. El l&iacute;quido viscoso cruz&oacute; desde su ment&oacute;n hasta su p&oacute;mulo. Yo la miraba con cara de suficiencia mientras la suya era retadora:<\/p>\n<p>-Abre la boca joder. -Le orden&eacute; para descargar dentro.<\/p>\n<p>Otro chorro manch&oacute; su dentadura de dent&iacute;frico antes de caer sobre su lengua. Ana trag&oacute; con gusto:<\/p>\n<p>-Qu&eacute; cerdo eres&#8230;<\/p>\n<p>Con mi polla palpitante recog&iacute; los restos de mi corrida en su cara y se lo llev&eacute; a sus labios. Ella los recibi&oacute; gustosa y acab&oacute; de limpiarme el nabo. En medio de la vor&aacute;gine sexual no hab&iacute;amos prestado atenci&oacute;n a que el novio estaba llorando. El tipo no hab&iacute;a podido soportar como su novia le hab&iacute;a practicado semejante comida de polla a aquel desconocido y hab&iacute;a roto a llorar como un ni&ntilde;o. Reconozco que sent&iacute; l&aacute;stima de aquel pobre hombre al que estaba humillando hasta el llanto. Pero si si novia no lo hac&iacute;a, no ser&iacute;a yo quien le liberase.<\/p>\n<p>Ayud&eacute; a Ana a levantarse. Yo a&uacute;n con la camisa y los pantalones en los tobillos. Ella solamente con sus braguitas negras de encajes. La acerqu&eacute; hacia mi y la bes&eacute;. Sin importarme los restos de mi lefa en su boca le met&iacute; la lengua muy adentro. Ella apretaba mi cabeza contra la suya agarr&aacute;ndome por la nuca. El tipo moqueaba sin dejar de llorar como un ni&ntilde;o.<\/p>\n<p>Lanc&eacute; a Ana contra la cama. Rio divertida cuando cay&oacute; sobre el colch&oacute;n. Me termin&eacute; de desvestir y me arrodill&eacute; a los pies de la cama. Ante m&iacute; ten&iacute;a el sexo rasurado de una doctora de 26 a&ntilde;os. Joven, terso, jugoso. Su aroma era embriagador y la situaci&oacute;n era tremendamente morbosa. La chica entregada, el novio humillado y yo triunfando.<\/p>\n<p>Pas&eacute; lentamente mi lengua por aquella rajita ardiente. Desde el ano hasta el cl&iacute;toris arrancando a Ana un suspiro de placer. Segu&iacute; con la maniobra durante unos minutos. En cada pasada notaba como manaba m&aacute;s flujo de aquel joven co&ntilde;o. De fondo o&iacute;a al gilipollas del novio moquear producto de la llorera, lo que lograba que me excitase m&aacute;s. Comenc&eacute; a follarle el co&ntilde;o a Ana con mi lengua. Recorr&iacute;a cada pliegue de aquella cueva. Me relam&iacute;a saboreando cada gota de flujo vaginal. Me entretuve en el cl&iacute;toris. Pas&eacute; la lengua, primero despacio. Rode&aacute;ndolo para terminar d&aacute;ndole peque&ntilde;os golpecitos.<\/p>\n<p>Ana hab&iacute;a cambiado los suspiros por gemidos, algo que Carlos, el novio, no soportaba:<\/p>\n<p>-&iquest;Te est&aacute; gustando, Ana?, No me lo puedo creer. Te comportas como una aut&eacute;ntica puta.<\/p>\n<p>Ella no respond&iacute;a y me agarraba la cabeza enredando sus dedos en mis cabellos. Notaba como hac&iacute;a presi&oacute;n en mi nuca para que no me separase de su co&ntilde;o. Yo trill&eacute; su bot&oacute;n de placer con mis labios y comenc&eacute; a pasar la lengua por &eacute;l todo lo r&aacute;pido que pod&iacute;a. Ella comenz&oacute; a gritar. A retorcerse de gusto. Apretaba sus piernas entorno a mi cabeza. Su cuerpo comenz&oacute; a tensarse antes de arquear la espalda:<\/p>\n<p>-Joder cabr&oacute;n, qu&eacute; comida me est&aacute;s dando&hellip; Sigue joder, que me corro&hellip;<\/p>\n<p>Justo antes de que llegara al orgasmo le introduje dos dedos, lubricados en su propio flujo, en el culo lo que termin&oacute; de derribar su resistencia. Se pellizcaba los pezones. Se amasaba las tetas. Mov&iacute;a las piernas. Y por fin grit&oacute; entregada al orgasmo:<\/p>\n<p>-Ahh, s&iacute;&iacute;&iacute;. Dios que lengua tienes cerdo. Hijo de puta que bien mueves la lengua, cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin dejar que se recuperara me coloqu&eacute; sobre ella. Busqu&eacute; su boca para com&eacute;rsela y sin previo aviso le calc&eacute; la polla hasta lo m&aacute;s hondo de su vagina. Ella grit&oacute; de dolor. Mientras le mord&iacute;a el labio inferior segu&iacute; con golpes secos de cadera. Incrust&aacute;ndole la polla en el co&ntilde;o. Sintiendo como nuestros pubis chocan, produciendo un excitante ruido que se mezclaba con mi respiraci&oacute;n forzada, los ahogados gritos de placer de Ana y el llanto de Carlos. Imagino que la visi&oacute;n del culo de un tipo que est&aacute; empotrando a tu mujer contra el colch&oacute;n no debe ser muy agradable, as&iacute; que sus l&aacute;grimas estaban justificadas.<\/p>\n<p>Ana me clavaba las sus u&ntilde;as en la espalda, Me abrazaba con sus piernas alrededor de mi cadera y mord&iacute;a mi hombro con cada embestida que yo le daba. Justo antes de llegar al orgasmo giramos sobre ella hasta colocarse a horcajadas sobre m&iacute;. Ana se dispuso a cabalgarme. Con las rodillas a cada lado de mi cuerpo. Se recogi&oacute; la melena en una cola y comenz&oacute; un movimiento de amazonas sobre mi polla. Yo notaba como la penetraci&oacute;n era profunda. Aquel volc&aacute;n que era su co&ntilde;o estaba inundado de flujo ardiente. A medida que tomaba velocidad en la cabalgada la joven m&eacute;dica se coloc&oacute; las manos en la nuca dej&aacute;ndome ver como sus peque&ntilde;as tetas con aquellos pezones marrones oscuros, casi negros, se mov&iacute;an de manera hipn&oacute;tica con cada bote de ella:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo puta? &ndash;Su novio ya no se cortaba en insultarla<\/p>\n<p>Ella, al o&iacute;r que su novio, cornudo ya para siempre, la llamaba puta gem&iacute;a con m&aacute;s ganas:<\/p>\n<p>-S&iacute; joder, que polvazo m&aacute;s rico.<\/p>\n<p>Yo acariciaba su precioso cuerpo, excitado por la situaci&oacute;n y el morbo. Me incorpor&eacute;. La agarr&eacute; por la cola y tir&eacute; de su pelo echando la cabeza hacia atr&aacute;s para morderle el cuello mientras ella no dejaba de botar clav&aacute;ndose mi polla hasta el fondo. No dejaba de gemir de gusto y su novio no dejaba de resoplar intentando desatarse al tiempo que nos insultaba, totalmente humillado:<\/p>\n<p>-Me voy a correr. &ndash;Le anunci&eacute; a La chica.<\/p>\n<p>-Hazlo dentro. &iquest;Te gusta correrte dentro de la vagina de una jovencita como yo?<\/p>\n<p>La tumb&eacute; hacia atr&aacute;s y sin sac&aacute;rsela del co&ntilde;o me volv&iacute; a situar sobre ella. Su cabeza colgaba por fuera del colch&oacute;n frente a su novio. Aceler&eacute; los empujones contra su co&ntilde;o hasta que vert&iacute; varios chorros dentro de aquel joven co&ntilde;o desconocido. La visi&oacute;n que le brind&aacute;bamos al novio era espectacular. Su novia tirada en la cama con la cabeza colgando mientras un maduro desconocido, arrodillado en la cama, la agarraba por la cadera al tiempo que le embest&iacute;a pollazos en su co&ntilde;o. Ella gritaba de placer sintiendo como mi polla se clavaba en su co&ntilde;o y se pellizcaba las tetas. Yo resoplaba descargando toda la lefa dentro de su vagina. Y su novio, que ya no lloraba, nos insultaba y maldec&iacute;a el d&iacute;a que la conoci&oacute;. Se lamentaba de haber hecho este viaje y de haber aceptado este pago de la deuda.<\/p>\n<p>Los dos ca&iacute;mos rendidos. Yo sobre ella. Hab&iacute;amos alcanzado uno maravilloso orgasmo y ahora, con los cuerpos sudorosos, est&aacute;bamos pegados el uno al otro. Mi polla perd&iacute;a la erecci&oacute;n dentro de su ardiente co&ntilde;o y el abundante semen comenzaba a salir entre los labios vaginales de Ana.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del polvo nos mantuvimos los tres en silencio por un espacio de tiempo indeterminado. La situaci&oacute;n se hab&iacute;a vuelto inc&oacute;moda. De la pasi&oacute;n con que nos hab&iacute;amos comportados Ana y yo ahora quedaba poco y una sensaci&oacute;n de verg&uuml;enza inc&oacute;moda nos embargaba. Ella fue la primera en levantarse y meterse en el ba&ntilde;o. Yo comenc&eacute; a vestirme sin mirar al tipo que segu&iacute;a atado a la silla. Me mira cabreado pero yo no pensaba sacarlo de aquella situaci&oacute;n. Tampoco me correspond&iacute;a.<\/p>\n<p>Una vez vestido, le dej&eacute; fichas del casino por valor de 2.000 &euro; y les dej&eacute; una propina de 500 m&aacute;s. No s&eacute; c&oacute;mo se lo tomar&iacute;a la m&eacute;dica que segu&iacute;a dentro del ba&ntilde;o, donde ahora se o&iacute;a la ducha. Le dej&eacute; de regalo la baraja de cartas con las que le hab&iacute;a ganado la &uacute;ltima apuesta y me largu&eacute; de la habitaci&oacute;n. Imagino que despu&eacute;s de irme Ana saldr&iacute;a del ba&ntilde;o y tendr&iacute;a una larga charla en la que pondr&iacute;an fin a su relaci&oacute;n. El viaje de vuelta ser&iacute;a bastante embarazoso. M&aacute;s a&uacute;n si el tipo descubr&iacute;a que la baraja con la que gan&eacute; estaba ama&ntilde;ada. La carta m&aacute;s alta era la dama de corazones que adem&aacute;s ten&iacute;a un perfil m&aacute;s grueso para que poder levantarla siempre. Cosas de un jugador profesional, lud&oacute;pata y mujeriego como yo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Soy Hans, un tipo bebedor, mujeriego y jugador, mejor dicho, lud&oacute;pata. Llegu&eacute; a la Isla de Tenerife hace dos d&eacute;cadas como animador con una cadena hotelera. Ten&iacute;a 26 a&ntilde;os, buen cuerpo y cierto tir&oacute;n entre las mujeres. Esto hizo que, primero de manera puntual, recibiese proposiciones de turistas maduras, principalmente alemanas. 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