{"id":26856,"date":"2020-11-28T04:20:08","date_gmt":"2020-11-28T04:20:08","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-28T04:20:08","modified_gmt":"2020-11-28T04:20:08","slug":"diario-de-una-puritana-cap-11-la-boda-de-piti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/diario-de-una-puritana-cap-11-la-boda-de-piti\/","title":{"rendered":"Diario de una puritana (Cap. 11): La boda de Piti"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26856\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El tiempo pas&oacute; y las heridas fueron cerrando.&nbsp; Tanto Mafe como yo rehicimos nuestras vidas, pero el destino nos ten&iacute;a previsto un &uacute;ltimo encuentro, que quiz&aacute; iba a ser el m&aacute;s trascendental de toda nuestra historia juntos.<\/p>\n<p>Al comienzo fue dif&iacute;cil desprenderme de los recuerdos y del deseo por estar con Mafe, pero poco a poco lo fui aceptando. Bien dicen por ah&iacute; que el tiempo todo lo cura, y esto no fue la excepci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin embargo, una tarde al llegar a casa me vi totalmente sorprendido con una carta de invitaci&oacute;n que hab&iacute;a llegado. Se trataba de la boda de Tatiana, la mejor amiga y confidente de Mafe, o &lsquo;Piti&rsquo; como ella la llamaba cari&ntilde;osamente.<\/p>\n<p>Verdaderamente fue algo que me tom&oacute; por sorpresa, pues no me esperaba jam&aacute;s que Tatiana me invitara a algo tan propio y quiz&aacute; tan &iacute;ntimo como su matrimonio; no &eacute;ramos grandes amigos, es m&aacute;s, dir&iacute;a que apenas conocidos.<\/p>\n<p>De inmediato pens&eacute; que esto ten&iacute;a que ser obra de Mafe. Invitarme ten&iacute;a que haberse dado solamente por pedido suyo. Dudo que habiendo tanto tiempo desde finalizado nuestro noviazgo, y teniendo tanta confianza entre ellas, Tatiana no se hubiese enterado. Era imposible.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a que ser por pedido de Mafe. Era m&aacute;s que obvio. Y esto me puso a pensar de m&aacute;s en ella, por lo menos ese d&iacute;a en que recib&iacute; la invitaci&oacute;n. Comenc&eacute; a recordar momentos espec&iacute;ficos de los que pas&eacute; a su lado. De los buenos y los malos. Llegu&eacute; a ponerme algo melanc&oacute;lico, aunque fue cuesti&oacute;n de horas, pues al d&iacute;a siguiente despert&eacute; habiendo superado esa sensaci&oacute;n de nostalgia.<\/p>\n<p>Claro que no dejaba de inquietarme por qu&eacute; Mafe le hab&iacute;a pedido a su amiga que me invitase a su matrimonio. &iquest;Tendr&iacute;a planeada una venganza? &iquest;Querr&iacute;a pedirme que volvi&eacute;ramos? &iquest;Tendr&iacute;a alguna noticia para m&iacute;? &iquest;O quiz&aacute; solo quer&iacute;a verme y no se atrev&iacute;a a dec&iacute;rmelo? Le di muchas vueltas en mi cabeza, pero ante la incertidumbre solo pod&iacute;a calmarme y esperar al anhelado d&iacute;a en el que resolver&iacute;a el misterio de esta inesperada invitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Decid&iacute; invitar a mi mejor amiga, de toda la vida, para que fuera mi acompa&ntilde;ante en el matrimonio de Tatiana. No quer&iacute;a ir solo, m&aacute;s todav&iacute;a cuando supon&iacute;a que Mafe ir&iacute;a en compa&ntilde;&iacute;a de alguien, y yo no pod&iacute;a quedarme atr&aacute;s. Claro que, pens&aacute;ndolo bien, era un plan bastante est&uacute;pido, pues Daniela, al ser mi amiga de toda la vida, era conocida por Mafe, y ella sab&iacute;a bien que entre nosotros no hab&iacute;a nada m&aacute;s all&aacute; de una amistad.<\/p>\n<p>Alquil&eacute; un smoking blanco, que no s&eacute; si era adecuado para la ocasi&oacute;n, pero siempre me hab&iacute;a hecho ilusi&oacute;n lucir uno, as&iacute; que me di el gusto. Gusto que terminar&iacute;a con sabor a poco luego del &ldquo;tremendo banquete&rdquo; que me iba a dar en la recepci&oacute;n de la boda.<\/p>\n<p>La noche anterior estuve muy nervioso, como si fuera yo el protagonista del evento, pero nada que ver. Sencillamente lo estaba por el hecho de ver a Mafe luego de tanto tiempo. Desde que terminamos solo nos hab&iacute;amos visto un par de veces. La primera de ellas tan solo unos d&iacute;as despu&eacute;s de finalizada la relaci&oacute;n, en una de esas jornadas en que Mafe recogi&oacute; sus cosas de mi casa para apartarse de mi vida para siempre. La otra fue un encuentro casual en el centro de la ciudad, que nos dio tiempo para tomar un caf&eacute; y charlar por un rato fugaz.<\/p>\n<p>A pesar de que la ansiedad se apoderaba de m&iacute;, decid&iacute; llegar a la mitad de la ceremonia, m&aacute;s que todo para no tener que soportar toda la retah&iacute;la de la misa. La iglesia estaba a reventar, por lo que fue imposible saludar a los novios m&aacute;s all&aacute; del benevolente cruce de miradas al final de la ceremonia. Tampoco pude encontrarme de frente a Mafe, aunque en la recepci&oacute;n de la boda ya habr&iacute;a momento para ello.<\/p>\n<p>De hecho fue imposible no hacerlo, pues los novios hab&iacute;an previsto sentarnos en la misma mesa. Para m&iacute; ten&iacute;a completo sentido, pues no sab&iacute;a en qu&eacute; otra mesa pod&iacute;an incluir a alguien como yo. Tambi&eacute;n entend&iacute; el plan de Mafe, que tal y como lo avizor&eacute;, hab&iacute;a ido acompa&ntilde;ada, de quien parec&iacute;a ser su nueva pareja. Era una especie de pulso para demostrarme que hab&iacute;a superado nuestra ruptura, que lo hab&iacute;a hecho de mejor manera que yo.<\/p>\n<p>Me pareci&oacute; ciertamente infantil que tuviese un gesto as&iacute;, pero entend&iacute;a tambi&eacute;n que muchas veces, para reafirmar la confianza en uno mismo es necesario acudir a este tipo de argucias, y as&iacute; quedarse tranquilo.<\/p>\n<p>No voy a negar que la vi hermosa, radiante, sencillamente espectacular. Su cabello estaba suelto, completamente lacio, y tan radiante como nunca antes. Su cara sin evidenciar imperfecci&oacute;n alguna, evidentemente ayudada por un buen maquillaje que habr&iacute;a tardado horas en aplicarse, pero esencialmente fundamentada en lo terso de su piel, pues Mafe era una de esas chicas que gasta grandes cantidades en cremas rejuvenecedoras y dem&aacute;s. Aunque lo mejor de verla esa tarde fue su vestuario. Mafe llevaba puesto un vestido rosa o fucsia, no s&eacute; bien c&oacute;mo definir la tonalidad, pero lo cierto es que dejaba al descubierto su espalda, demostrando a la vez lo sensual que puede ser esta zona sin ser una de las que una mujer est&eacute; pendiente de embellecer; a la vez que expon&iacute;a gran parte de sus siempre elogiadas y deseadas piernas. Era un vestido en una pieza, que se ce&ntilde;&iacute;a a la perfecci&oacute;n a su bien concebida silueta.<\/p>\n<p>Y si bien el vestido la hac&iacute;a ver sensual y distinguida, a la hora de sentarse la hac&iacute;a ver apetecible, pues parec&iacute;a como que sus piernas se desparramaban hacia los costados, como tratando de escapar de la asfixia de un vestido pensado para evocar al pecado.<\/p>\n<p>De su novio debo decir la verdad, era un tipo agradable aunque ciertamente introvertido, muy risue&ntilde;o y acomedido, pero un tanto empalagoso de tanto servilismo. No recuerdo su nombre, no estoy seguro, si no me equivoco era Hern&aacute;n. Algo que por el contrario se me har&iacute;a inolvidable era su cara de monaguillo, de ni&ntilde;o bueno. Estaba hecho casi que a pedido de Mafe, por lo menos aparentaba ser un alma de dios.<\/p>\n<p>Sus actitudes y su forma de expresarse tambi&eacute;n confirmaban ese car&aacute;cter blando, sumiso y santurr&oacute;n. Me preguntaba de d&oacute;nde lo habr&iacute;a sacado Mafe, y m&aacute;s a&uacute;n, me preguntaba si este sujeto sab&iacute;a lo calentorra que pod&iacute;a ser su novia.<\/p>\n<p>Yo lo sab&iacute;a a la perfecci&oacute;n, y es innegable que desde el primer momento que vi a Mafe esa tarde, surgieron pensamientos sucios en mi mente. Un cruce de miradas con ella me iba a confirmar que el sentimiento era mutuo. Pero posiblemente se trataba solo de deseo, de malos pensamientos, de ah&iacute; a la acci&oacute;n hay un buen trecho, m&aacute;s todav&iacute;a con el obst&aacute;culo que implicaba la presencia de su novio en el lugar.<\/p>\n<p>Claro que mi deseo fue en incremento, y en mi cabeza tom&oacute; el car&aacute;cter de irrenunciable e innegociable la posibilidad de fornicar con Mafe esa misma tarde. Tendr&iacute;a que pensar la forma de distraer a su novio, a la vez que la forma en que iba a seducirla, la estrategia para crear el instante adecuado para llevar a cabo esa fantas&iacute;a.<\/p>\n<p>Daniela fue esencial para lograr mi cometido. Durante la cena le coment&eacute; mis intenciones, y ella, como buena confidente, se ofreci&oacute; para distraer al inocente novio de Mafe. Su plan no era muy elaborado, consist&iacute;a b&aacute;sicamente en sentarse junto a &eacute;l, darle conversaci&oacute;n y compartir una buena cantidad de tragos. De hecho, yo fui parte de esa conversaci&oacute;n en un comienzo, b&aacute;sicamente con la intenci&oacute;n de retarle para beber, pues no parec&iacute;a un tipo muy habituado al consumo de licor.<\/p>\n<p>El diagn&oacute;stico fue acertado, Hern&aacute;n fue entrando r&aacute;pidamente en un estado de ebriedad. Supe que pod&iacute;a confiar en Daniela, dejar en sus manos la creaci&oacute;n de la distracci&oacute;n para concretar mi anhelado plan.<\/p>\n<p>Le propuse a Mafe bailar. Era algo que yo disfrutaba y que sab&iacute;a que ella tambi&eacute;n, por lo que dif&iacute;cilmente se negar&iacute;a. Su novio no era muy amigo del baile, y menos sufriendo dificultades para conservar el equilibrio. &ldquo;Ve tranquila que yo te lo cuido&rdquo;, le dijo Daniela a Mafe cuando ella le coment&oacute; a su novio que estar&iacute;a bailando un rato.<\/p>\n<p>Mafe era una mujer verdaderamente hermosa. Bailar una vez m&aacute;s con ella me permiti&oacute; estar cara a cara para apreciar su rostro, la profundidad de su mirada, sus carnosos y apetecibles labios, su fina y delicada nariz, e incluso las imperfecciones de su piel, que, por lo menos a m&iacute;, me hac&iacute;an percibirla m&aacute;s bella.<\/p>\n<p>No dud&eacute; en expresarle lo hermosa que se ve&iacute;a esa tarde, ni lo bien que ol&iacute;a, ni lo mucho que le luc&iacute;a ese vestido. A lo que ella respondi&oacute; con su sonrisa y un t&iacute;mido gracias.<\/p>\n<p>El baile me dio la oportunidad de juntar mi cuerpo con el suyo, y con ello de evocar a la memoria un momento que seguramente result&oacute; fascinante y trascendental para ella.<\/p>\n<p>-&iquest;Te acuerdas que la primera vez que lo hicimos naci&oacute; de un roce involuntario de nuestros cuerpos?<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo me voy a olvidar?&#8230; Es m&aacute;s, si te digo, recuerdo la fecha exacta de ese d&iacute;a. Aunque dudo que te pase igual a ti, respondi&oacute; ella<\/p>\n<p>-Tienes raz&oacute;n, no puedo recordar con exactitud la fecha, pero si recuerdo cada detalle de esa noche, que tambi&eacute;n fue maravillosa para m&iacute;<\/p>\n<p>Guardamos silencio por unos segundos, seguimos bailando con nuestros cuerpos pegados, y mi erecci&oacute;n fue en constante crecimiento. Era m&aacute;s que evidente que Mafe sab&iacute;a lo que estaba provocando en m&iacute;.<\/p>\n<p>Yo procuraba, mediante el baile, llevar a Mafe hacia un punto ciego para su novio, a un lugar en el que le resultara imposible vernos. Poco a poco fui logrando mi cometido, llevar a Mafe a una de las esquinas del recinto, esquina en la que el &aacute;ngulo y el constante flujo de personas har&iacute;a pr&aacute;cticamente imposible que Hern&aacute;n controlara visualmente a Mafe. Una vez ah&iacute; me aventur&eacute; a besarla, encontr&aacute;ndome con la grata respuesta de su complacencia. Mafe fue tan part&iacute;cipe del beso como yo. Claro que cuando nuestras bocas se separaron me pregunt&oacute; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; haces?&rdquo;, como quien no quiere la cosa.<\/p>\n<p>No respond&iacute; nada, por lo menos de palabra, apenas le hice saber con mi mirada que no cre&iacute;a en lo m&aacute;s m&iacute;nimo en su reclamo. Inmediatamente volv&iacute; a besarla. Al finalizar ese beso, y acariciando su pelo por detr&aacute;s de su oreja, le dije:<\/p>\n<p>-No sabes cu&aacute;nto te he extra&ntilde;ado Mafe<\/p>\n<p>-&iquest;Y entonces por qu&eacute; me dejaste?<\/p>\n<p>-No te dej&eacute; Mafe, te liber&eacute; de compartir tus d&iacute;as con alguien que no est&aacute; hecho a tu altura<\/p>\n<p>-Suena muy lindo, pero no responde a mi pregunta &iquest;Por qu&eacute; decidiste terminar con lo nuestro?<\/p>\n<p>-Siento que de alguna manera te estaba utilizando, pero no vale la pena ahondar en ello, no es necesario arruinar este momento recordando algo tan ingrato como eso. Solo quiero que nos dejemos llevar, que vivamos esto como un &uacute;ltimo encuentro.<\/p>\n<p>-Pero Hern&aacute;n&hellip;<\/p>\n<p>-Hern&aacute;n no tiene por qu&eacute; enterarse, dije interrumpi&eacute;ndola antes de que la invadiera la sensaci&oacute;n de culpabilidad.<\/p>\n<p>La tom&eacute; suavemente de una de sus mejillas y de nuevo nos sumergimos en un largo beso. Claro que esos tiernos besos fueron convirti&eacute;ndose en un frote constante de nuestros cuerpos, fueron transform&aacute;ndose en la expresi&oacute;n mutua del deseo de juntar algo m&aacute;s que nuestros labios, nuestras almas.<\/p>\n<p>Volvimos a la mesa donde estaban Daniela y Hern&aacute;n, aunque solamente de momento, m&aacute;s que todo para disimular. Mafe le coment&oacute; a su novio que me acompa&ntilde;ar&iacute;a a fumarme un cigarrillo y enseguida estar&iacute;amos de vuelta. Claramente era un embuste, ya que yo no fumo.<\/p>\n<p>Hern&aacute;n, evidentemente afectado por el licor, asinti&oacute; con la cabeza y sigui&oacute; en su conversaci&oacute;n con Daniela.<\/p>\n<p>Hicimos el amague de salir del recinto, aunque r&aacute;pidamente volvimos a entrar y nos encerramos en uno de los ba&ntilde;os. Estos eran amplios y aseados, no eran los t&iacute;picos cub&iacute;culos, sino que eran un cuarto como tal, y lo mejor de todo es que hab&iacute;a muchos, por lo que no &iacute;bamos a sentir el apuro de alguien que en verdad necesitara el sanitario.<\/p>\n<p>El vestido de Mafe nos facilit&oacute; mucho las cosas, fue cuesti&oacute;n de subirlo un poco para ponerme manos a la obra. Sab&iacute;a que no contaba con mucho tiempo, pero para m&iacute; era inconcebible no besar la vagina de Mafe. Lo hab&iacute;a hecho en gran cantidad de ocasiones, sab&iacute;a de lo mucho que ella disfrutaba de esto, y no estaba a renunciar a la posibilidad de ponerme cara a cara con su co&ntilde;o una vez m&aacute;s, que adem&aacute;s podr&iacute;a ser la &uacute;ltima.<\/p>\n<p>La adrenalina se apoder&oacute; de Mafe, y su vagina humedeci&oacute; r&aacute;pidamente. Fue cuesti&oacute;n de segundos para que mi lengua sintiera el correr de sus fluidos. Hab&iacute;an pasado casi que un par de a&ntilde;os desde la &uacute;ltima vez en que hab&iacute;a sentido emanar ese ardor de su co&ntilde;o, y era tan espectacular, tal y como lo recordaba.<\/p>\n<p>La sub&iacute; sobre el mes&oacute;n del lavamanos para que estuviese c&oacute;moda al momento de recibir la estimulaci&oacute;n de mi lengua sobre su cl&iacute;toris. Mis manos se mov&iacute;an casi que con desespero por sobre sus piernas, manejando tal grado de ansiedad que no sab&iacute;a d&oacute;nde posarlas, donde situarlas para sentir en todo su esplendor las bondades de sus piernas.<\/p>\n<p>Una vez que me puse en pie, cara a cara con Mafe, le di un corto beso antes de tomarla entre mis manos para darle vuelta y apoyarla contra el mes&oacute;n. Una vez en esa posici&oacute;n, empec&eacute; a pasear una de mis manos por sobre su vulva, a la vez que la besaba por el cuello.<\/p>\n<p>El espejo me permit&iacute;a ver sus reacciones, sus gestos, a la vez que sus peque&ntilde;os senos una vez que baje con cierto grado de agresividad la parte de arriba de su vestido.<\/p>\n<p>Baj&eacute; ligeramente mis pantalones para permitir la salida de mi miembro, e inmediatamente penetrarla en esa posici&oacute;n. Fue un instante que, creo, los dos esperamos por un largo tiempo. Era sencillamente majestuoso el hecho de volver a sentir su apretado co&ntilde;o, h&uacute;medo, caliente y hambriento de placer.<\/p>\n<p>Ella gem&iacute;a con cierto grado de confianza, pues la m&uacute;sica seguramente har&iacute;a imperceptibles sus gemidos para las personas al exterior del ba&ntilde;o. Yo la interrump&iacute;a ocasionalmente con besos, besos largos, llenos de mordidas de labios, de sonrisas ante el juego complaciente de su lengua o de la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero lo mejor estaba por venir. Fue cuesti&oacute;n de darle vuelta, situarla cara a cara y volverla a penetrar. Fue en ese entonces cuando pude volver a verla al rostro en un momento de m&aacute;ximo disfrute, fue ah&iacute; cuando pude verle sus gestos de pervertida, su cara de lujuria, de placer y de deseo; era esa seguramente la cara de la tentaci&oacute;n, de sat&aacute;n; tan rechazado y temido por alguien como Mafe, pero a la vez tan viviente en sus carnes y en su ser.<\/p>\n<p>Claro que lo que termin&oacute; sac&aacute;ndome de quicio fue ver el ver sus carnes blandas rebotando al ritmo de mis empellones, tan fr&aacute;giles, tan endebles, tan femeninas; que inevitablemente no pude contener la descarga al interior de su co&ntilde;o, tal y como ella lo a&ntilde;oraba. Ciertamente fue algo osado, quiz&aacute; atrevido, pues ya no &eacute;ramos pareja, no sab&iacute;a si ella planificaba, y si ese gesto pudo resultarle inc&oacute;modo. Pero su silencio c&oacute;mplice me hizo creer que no hab&iacute;a problema en ello.<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s saliendo con Daniela?, pregunt&oacute; Mafe mientras se acomodaba el vestido<\/p>\n<p>-&iquest;Con Daniela? Obvio no. No estar&iacute;a contigo si fuese as&iacute;, estar&iacute;a con ella. Bien sabes que es mi amiga<\/p>\n<p>-Ah, pues pens&eacute;. Como viniste con ella<\/p>\n<p>-Pero eso no quiere decir nada. Vine con ella para no sentirme inseguro, pues no sab&iacute;a que te tra&iacute;as entre manos<\/p>\n<p>-Bueno, ya viste lo que me tra&iacute;a entre manos<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo as&iacute;? &iquest;T&uacute; planeaste esto?<\/p>\n<p>-No exactamente as&iacute;, pero s&iacute;<\/p>\n<p>-Mir&aacute;, y yo planeando durante la cena como concretar este momento, y t&uacute; ya lo ten&iacute;as m&aacute;s que estudiado.<\/p>\n<p>-No tanto. Sab&iacute;a que era cuesti&oacute;n de insinuarme un poco, de provocarte, y luego t&uacute; har&iacute;as el resto.<\/p>\n<p>-Hasta eso extra&ntilde;o de ti&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;Y entonces por qu&eacute; no volvemos?<\/p>\n<p>-Mafe, porque eres mucha mujer para un p&eacute;rfido como yo<\/p>\n<p>-Bueno, no voy a insistirte para que me expliques por qu&eacute; te sientes tan mal contigo mismo. Pero ya sabes, de mi parte sabes que el deseo por arreglar lo nuestro existe. Aunque puede que no sea algo eterno.<\/p>\n<p>Dud&eacute; mucho en ese momento. Me qued&eacute; vi&eacute;ndola mientras se acomodaba su pelo frente al espejo, a la vez que pensaba lo mucho que me hab&iacute;a costado superarla, lo dif&iacute;cil que me hab&iacute;a sido desprenderme de su recuerdo, y lo canalla que alguna vez fui con ella.<\/p>\n<p>-Tenemos que salir a comprar un cigarrillo. Si no huelo a tabaco, tu novio no se va a creer la historia que le contaste. Adem&aacute;s que nos puede ayudar a tapar el olor a sexo que nos qued&oacute; impregnado.<\/p>\n<p>-Dudo que se d&eacute; cuenta. Est&aacute; muy ebrio como para pensar en ello<\/p>\n<p>-Bueno, t&uacute; eres la que lo conoce&hellip;<\/p>\n<p>Regresamos a la mesa y all&iacute; estaba Daniela, con su ment&oacute;n recostado sobre una de sus manos, escuchando los delirios y la predica de un creyente radical y desaforado, No hubo el m&aacute;s indicio de sospecha por su parte respecto a Mafe, era evidente que confiaba ciegamente en ella.<\/p>\n<p>La velada concluy&oacute; con una despedida que pareci&oacute; un hasta siempre, aunque el destino nos tendr&iacute;a por lo menos un par de encuentros m&aacute;s. Claro que ahora en circunstancias hasta ahora inimaginables, por lo menos para m&iacute;.<\/p>\n<p>El primero de esos encuentros se dio aproximadamente cinco meses despu&eacute;s de la boda de Tatiana, y sinceramente fue algo que me dej&oacute; estupefacto. D&iacute;as antes del mencionado encuentro, Mafe me llam&oacute; para invitarme a su &lsquo;baby shower&rsquo;. Yo no pod&iacute;a creer lo que estaba escuchando, Mafe estaba embarazada.<\/p>\n<p>D&iacute;as despu&eacute;s, al concurrir a su invitaci&oacute;n, lo constat&eacute; con mis propios ojos. Mafe estaba en cinta. Su creciente barriga era prueba evidente de ello.<\/p>\n<p>Enterarme de su embarazo fue algo que me dej&oacute; helado, pues aunque asum&iacute;a como superada nuestra relaci&oacute;n, entend&iacute;a que ser madre junto a Hern&aacute;n la iba a alejar de m&iacute; para siempre. De todas formas lo asum&iacute; con hidalgu&iacute;a, entendiendo que Mafe estaba en todo su derecho de rehacer su vida, como quisiera y con quien se le antojara.<\/p>\n<p>Luego, cuando naci&oacute; el beb&eacute;, me invit&oacute; a conocerlo. A partir de ese momento empec&eacute; a atar cabos, y a comprender la realidad de las cosas. Los tiempos coincid&iacute;an con el polvo de la boda de &lsquo;Piti&rsquo; y con el desarrollo de su embarazo. Adem&aacute;s que el ni&ntilde;o poco y nada se parec&iacute;a a Hern&aacute;n. Claro que a esa edad encontrarles parecido es ciertamente complejo. Mafe tampoco me coment&oacute; nada, d&aacute;ndome a entender as&iacute; que el ni&ntilde;o era producto de su uni&oacute;n con Hern&aacute;n, aunque en m&iacute; siempre vivi&oacute; la sospecha de que esto no era as&iacute;. Claro que tampoco tuve nunca la intenci&oacute;n de averiguarlo, si Mafe asum&iacute;a que lo hab&iacute;a tenido junto a Hern&aacute;n, no habr&iacute;a alegato de mi parte<\/p>\n<p>Tampoco fue grato ver la transformaci&oacute;n que sufri&oacute; Mafe, pues aunque suene cruel, el embarazo le deform&oacute; esa bonita silueta que tiempo atr&aacute;s me produjo tanto pensamiento lujurioso. Su papada creci&oacute;, sus senos tambi&eacute;n, aunque r&aacute;pidamente fueron cuesta abajo, su cintura se desvaneci&oacute;, y sus caderas, que siempre fueron generosas en carnes, empezaron a adquirir rasgos de obesidad.<\/p>\n<p>Era evidente que la atracci&oacute;n f&iacute;sica hab&iacute;a desaparecido, y a esta altura el cari&ntilde;o tambi&eacute;n, pues tanto tiempo distanciados hizo imposible la supervivencia de un amor que alguna vez pareci&oacute; inagotable, pero que ahora solo pod&iacute;a interpretarse como el afecto que se tiene a alguien que alguna vez fue cercano. Algo as&iacute; como una amiga lejana.<\/p>\n<p>Hoy, habiendo pasado tantos a&ntilde;os, lo &uacute;nico que realmente me atormenta de lo que pudo ser, pero nunca fue, es lo relacionado a la entrega de su culo. Hern&aacute;n era un tipo bastante inocente y fervoroso como para pedirle ese capricho, pero Mafe es tan caliente, tan golfa y tan buscona, que dudo que se muera sin experimentar el placer de haber sido penetrada por el culo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 El tiempo pas&oacute; y las heridas fueron cerrando.&nbsp; Tanto Mafe como yo rehicimos nuestras vidas, pero el destino nos ten&iacute;a previsto un &uacute;ltimo encuentro, que quiz&aacute; iba a ser el m&aacute;s trascendental de toda nuestra historia juntos. 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