{"id":26873,"date":"2020-11-29T23:00:00","date_gmt":"2020-11-29T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-29T23:00:00","modified_gmt":"2020-11-29T23:00:00","slug":"la-letrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-letrada\/","title":{"rendered":"La letrada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26873\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Distaba mucho la imagen de Marta ahora de la de hac&iacute;a apenas cinco horas.&nbsp; &nbsp;A las doce de la ma&ntilde;ana su actitud altiva de mujer poderosa acaparaba la atenta mirada de los presentes en aquella sala n&uacute;mero 3 del juzgado. Hab&iacute;a elegido un discreto conjunto de falda de tubo gris perla con una camisa de Chanel blanca de seda.<\/p>\n<p>Aquella ropa realzaba su esbelta figura, m&aacute;s a&uacute;n sobre los diez cent&iacute;metros de tac&oacute;n de sus sandalias de Blanik. Su melena recogida en una cola permit&iacute;a ver su delicada belleza. Las gafas le daban un aire de inteligencia interesante. Sus p&oacute;mulos, apenas maquillados, tan solo se insinuaban. No as&iacute; sus carnosos labios pintados de rojo sangre, en lo que era su &uacute;nica concesi&oacute;n est&eacute;tica a su ego. En su faceta profesional, Marta, no se permit&iacute;a alardes de frivolidad.<\/p>\n<p>A pesar de ejercer el turno de oficio, su alegato defensor a favor de aquel joven serbio, acusado de agredir violentamente a un joven a la puerta de una discoteca donde ejerc&iacute;a de &ldquo;gorila&rdquo;, fue un rotundo &eacute;xito. El tipo hab&iacute;a salido absuelto.<\/p>\n<p>Cinco horas despu&eacute;s, y sin lograr comprender muy bien c&oacute;mo, se encontraba en casa de su defendido. Un aut&eacute;ntico cuchitril de apenas 40 metros cuadrados, compuesto por un sal&oacute;n con cocina americana, un ba&ntilde;o y un dormitorio.<\/p>\n<p>No pudo negarle la invitaci&oacute;n a almorzar que Pedja, el presunto delincuente, le ofreci&oacute;. Aunque fuera en un McDonald, lo &uacute;nico que &eacute;ste se pod&iacute;a permitir. A pesar que sab&iacute;a que aquello no era una buena idea, su lado m&aacute;s salvaje siempre la empujaba hacia el l&iacute;mite. Y se hab&iacute;a sentido atra&iacute;da por su cliente desde el mismo d&iacute;a que fue asignada para defenderlo.<\/p>\n<p>El tipo se ganaba la vida como portero de discoteca, para lo cual ten&iacute;a una imagen perfecta. Su m&aacute;s de metro noventa se cubr&iacute;a con una sobredimensionada musculatura a base de batidos prote&iacute;nicos e inyecciones de anabolizantes. Su cara de rasgos angulosos parec&iacute;a tallada a machete y delataba su gen&eacute;tica balc&aacute;nica.<\/p>\n<p>De profunda mirada gris acerada, su rictus era serio e intimidante. Su cr&aacute;neo afeitado dejaba ver una cicatriz en su parietal derecho producto de un golpe que le propin&oacute; su padre siendo un ni&ntilde;o. Hijo de un bebedor miliciano y una mujer maltratada fue abandonado junto a &eacute;sta con qui&eacute;n comenz&oacute; un &eacute;xodo como refugiado de guerra. Despu&eacute;s de varias paradas se afinc&oacute; en Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p>Tras aquel pobre almuerzo, la letrada hab&iacute;a bajado todas sus defensas para dejarse embaucar por Pedja.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aparcar su flamante AUDI S3 negro en un barrio marginal, Marta y su defendido, subieron por la escalera de aquel piso de VPO de ladrillos rojos comi&eacute;ndose a besos y casi desnud&aacute;ndose por la escalera.<\/p>\n<p>Media hora despu&eacute;s, la abogada, se encontraba con la cabeza apoyada en un colch&oacute;n desnudo y sus preciosas manos aferradas a &eacute;l. Pedja la agarraba con fuerza de su melena al tiempo que horadaba su ano. Casi sin descanso, su movimiento de cadera se mantuvo durante largo rato, ignorando las s&uacute;plicas de su letrada para que se detuviese.<\/p>\n<p>Ella en un estado de excitaci&oacute;n sin igual ped&iacute;a algo que no deseaba. Le excitaba que aquel animal culpable de apalizar a un adolescente le pagase su indulto con aquella sesi&oacute;n de salvaje sexo anal. A Marta le gustaba o&iacute;rse suplicar clemencia mientras Pedja la ignoraba y la sodomizaba sin respiro.<\/p>\n<p>Dos horas despu&eacute;s de aquella experiencia sexual extrema, la abogada comenz&oacute; a vestirse y recomponerse para irse. Lo hac&iacute;a ante la cama donde la observaba el delincuente. Poco a poco fue coloc&aacute;ndose su conjunto de ropa interior negra. Sujetador, tanga y medias de encaje. Se embuti&oacute; en su falda de tubo con elegancia antes de abotonarse lentamente la camisa de seda blanca.<\/p>\n<p>Mientras hac&iacute;a todo eso admiraba el maravilloso cuerpo de su defendido. El t&iacute;pico esp&eacute;cimen de veinticinco a&ntilde;os, &ldquo;petado&rdquo; de gimnasio con la mayor&iacute;a de sus escasas neuronas atrofiadas por esteroides, anabolizantes y un sin fin de sustancias dopantes y psicotr&oacute;picas.<\/p>\n<p>El numerito de la vestimenta hab&iacute;a llevado a Pedja a sufrir una erecci&oacute;n y Marta no dud&oacute; en aplacarlo proporcion&aacute;ndole una magn&iacute;fica mamada antes de salir definitivamente de aquel agujero maloliente donde le hab&iacute;a dado por culo. Mientras bajaba deprisa por aquella escalera se repet&iacute;a para sus adentros que aquello hab&iacute;a sido una aut&eacute;ntica locura.<\/p>\n<p>A pesar de que su coche lo encontr&oacute; rodeado de cr&iacute;os, muchos de ellos futuros raterillos, comprob&oacute; que estaba intacto. Sin prestar atenci&oacute;n a alg&uacute;n piropo soez subi&oacute; al coche y en una r&aacute;pida maniobra hizo chirriar las ruedas para salir pitando de aquel barrio de mala muerte.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una hora de atasco, por fin, logr&oacute; entrar en el aparcamiento subterr&aacute;neo del edificio donde viv&iacute;a. Un luminoso apartamento en una s&eacute;ptima planta en pleno centro de Madrid. Al abrir la puerta la embarg&oacute; el dulce aroma de su hogar y sin perder tiempo se meti&oacute; en el ba&ntilde;o. Necesitaba una ducha urgentemente.<\/p>\n<p>Al sentarse en el v&aacute;ter pudo comprobar los efectos secundarios de su disfrute:<\/p>\n<p>-&iexcl;JODER! El cabr&oacute;n me ha dado bien fuerte. Y menos mal que no la ten&iacute;a muy grande.<\/p>\n<p>Al limpiarse, unos peque&ntilde;os restos de sangre certificaron el estropicio. Se termin&oacute; de desnudar ante el espejo y comprob&oacute; como en su pecho derecho, muy cerca de su areola, estaban las marcas de los dientes del yugoslavo. Se record&oacute; cabalg&aacute;ndole mientras recorr&iacute;a cada uno de los abdominales y como en el momento del cl&iacute;max &eacute;l se incorpor&oacute; para morderle las tetas mientras ella llegaba al orgasmo. Sin m&aacute;s, se meti&oacute; en la ducha. Abri&oacute; el agua caliente y dej&oacute; que el l&iacute;quido recorriera su cuerpo llev&aacute;ndose cualquier resto de Pedja.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, en su despacho del bufete de su padre, la letrada recib&iacute;a a un cliente econ&oacute;micamente solvente aunque con fama de problem&aacute;tico y mal pagador. Hasta ese momento, los asuntos de Jhony, los hab&iacute;a llevado don Gregorio, el experto socio de su padre pero decidieron que ser&iacute;a un buen comienzo para la nueva letrada del despacho. Marta era una buena abogada. Conocedora de todos los resquicios legales y pocos miramientos a la hora de defender.<\/p>\n<p>A cada lado de la mesa del despacho, ella y Jhony, visionaban las im&aacute;genes de una c&aacute;mara de seguridad en las que un hombre, que se correspond&iacute;a con las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas del cliente, abofeteaba a una mujer, sin duda, la denunciante. Su novia, Jennifer, le demandaba por malos tratos.<\/p>\n<p>A todas luces aquello ten&iacute;a poca defensa. Jhony con gesto de preocupaci&oacute;n se separaba el cuello de la camisa, mientras Marta le comentaba las dificultades del caso. Al tiempo que le hablaba le escrutaba con la mirada.<\/p>\n<p>T&iacute;pico ni&ntilde;ato traficante que en poco tiempo se hab&iacute;a montado. Hab&iacute;a pasado la adolescencia en centros &ldquo;reformatorios&rdquo; y ahora una condena le ven&iacute;a muy mal. En su cara una cicatriz de sus andanzas, dos brillantes en los l&oacute;bulos y cuerpo trabajado de gimnasio. Se le adivinaban los brazos tatuados ya que alguno asomaba por debajo del pu&ntilde;o de la camisa. Ten&iacute;a fama de perder los nervios con facilidad. El prototipo de personaje que atra&iacute;a sexualmente a Marta.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de exponer todo tipo de dificultades la letrada dio un poco de esperanzas a su cliente:<\/p>\n<p>-Podemos ganar -. Le dijo mirando a los profundos ojos negros de Jhony que sonri&oacute; por primera vez.<\/p>\n<p>Marta, inspir&oacute; fuerte haciendo que su generoso escote se expandiera ofreci&eacute;ndole una maravillosa imagen al tipo. &Eacute;ste no se cort&oacute; en mirar descaradamente y ella clav&oacute; sus ojos en los de &eacute;l con una ceja levantada a modo de reprobaci&oacute;n:<\/p>\n<p>-Vamos a atacar a la c&aacute;mara. La ilegalidad de su situaci&oacute;n. Vamos a tratar de anularla como prueba.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s se extendi&oacute; en unos detalles t&eacute;cnicos a los que Jhony no prest&oacute; mucha atenci&oacute;n mientras se relajaba observando el buen polvo que ten&iacute;a la abogada.<\/p>\n<p>Al despedirse, y en un gesto poco profesional, Marta dio dos besos a su cliente aprovechando para comprobar la dureza de sus b&iacute;ceps y rozar sus tetas por su brazo. Esto no pas&oacute; desapercibido para el hombre que le sonri&oacute; antes de abandonar el despacho.<\/p>\n<p>Marta no pod&iacute;a evitar sentirse atra&iacute;da por ese tipo de personajes. T&iacute;os con pinta intimidante, delincuentes de poca monta e incluso peligrosos o violentos. Ella, a sus veintiocho a&ntilde;os, era una mujer sexualmente muy activa. Muchos dir&iacute;an ninf&oacute;mana, otros directamente muy puta pero, la verdad, es que la joven letrada estaba muy por encima de eso. Era una buena profesional, independiente e inteligente. Ten&iacute;a claro que su juventud pasar&iacute;a y quer&iacute;a disfrutarla. Le gustaba el sexo y lo practicaba. Hab&iacute;a perdido la cuenta de sus amantes, cuando alguien le gustaba iba a por &eacute;l sin m&aacute;s. Ni remordimientos, ni traumas, sexo solo sexo. Eso s&iacute;, sexo salvaje, morboso, trasgresor&hellip;<\/p>\n<p>Una semana despu&eacute;s de que Jhony visitara su despacho se celebr&oacute; el juicio. El alegato defensor de Marta fue definitivo. Desmont&oacute; la prueba del v&iacute;deo de la acusaci&oacute;n dej&aacute;ndole sin opciones y logrando que su defendido saliese libre y sin cargos.<\/p>\n<p>Una vez fuera del juzgado, Jhony la abraz&oacute; para agradecerle sus servicios y ella le dio dos besos. &Eacute;l la invit&oacute; a tomar una cerveza.<\/p>\n<p>Eran las 5,30 de la tarde. Hab&iacute;an pasado tres horas desde el juicio y la pareja segu&iacute;a tomando copas para celebrar el resultado. En la letrada, la ingesta de alcohol era m&aacute;s acusada que en el cliente. Lo que hizo que Jhony comenzara a entrarle abiertamente al tiempo que ella se dejaba hacer:<\/p>\n<p>-Voy al ba&ntilde;o &ndash;susurr&oacute; Marta al o&iacute;do de Jhony antes de gui&ntilde;arle un ojo.<\/p>\n<p>El chico esper&oacute; un minuto antes de apurar su gin tonic y abonar la cuenta. Dej&oacute; un billete de 50 &euro; y se dirigi&oacute; a los ba&ntilde;os. Con disimulo entr&oacute; en el de se&ntilde;oras. Una vez dentro comprob&oacute; que no hab&iacute;a nadie a la vista.<\/p>\n<p>Carraspe&oacute; e inmediatamente oy&oacute; una cisterna vaciarse. Abri&oacute; la puerta del v&aacute;ter de donde proven&iacute;a el sonido y all&iacute; estaba Marta. Le esperaba desnuda de cintura para abajo, sentada en la taza con las piernas abiertas. Ante Jhony, la visi&oacute;n del sexo rasurado de su abogada. Sin pensarlo, el hombre se arrodill&oacute; y comenz&oacute; a lamer cada pliegue de aquel manantial de flujos ardientes. La letrada, con los tacones apoyados en el marco de la puerta suspiraba y agarraba la cabeza de su defendido cada vez que la lengua de &eacute;ste se entreten&iacute;a con su excitado cl&iacute;toris. Entregada al placer, Marta alcanz&oacute; un maravilloso orgasmo cuando Jhony acompa&ntilde;&oacute; el moviendo de su lengua con su dedo anular profanando su esf&iacute;nter.<\/p>\n<p>Sin tiempo para recomponerse, el hombre la cogi&oacute; en vilo. Ella se agarr&oacute; a su cuello y mordi&oacute; su labio inferior cuando sinti&oacute; como la polla se le incrustaba en su co&ntilde;o sin compasi&oacute;n. Jhony no descans&oacute; de penetrarla contra la puerta del ba&ntilde;o hasta que se corri&oacute;. La mujer hac&iacute;a fuerza con sus piernas alrededor de su cintura, intentando clavar sus tacones en las nalgas del hombre oblig&aacute;ndole a que no saliera de su interior.<\/p>\n<p>El ruido hab&iacute;a alertado a los encargados de la cafeter&iacute;a. Incluso llegaron a asustarse con los gritos de la mujer. El hombre fue el primero en salir con media sonrisa ante la expectante mirada de una camarera. La puerta qued&oacute; entreabierta mientras que Marta terminaba de subirse el tanga delante del encargado y la camarera. Sin mediar palabra, la letrada abandon&oacute; el ba&ntilde;o y posteriormente la cafeter&iacute;a en direcci&oacute;n a su coche. Jhony lo hab&iacute;a hecho sin esperarla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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