{"id":26881,"date":"2020-11-30T03:06:49","date_gmt":"2020-11-30T03:06:49","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-30T03:06:49","modified_gmt":"2020-11-30T03:06:49","slug":"las-fotografias-despertaron-su-calentura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/las-fotografias-despertaron-su-calentura\/","title":{"rendered":"Las fotograf\u00edas despertaron su calentura"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26881\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llegu&eacute; de uno de mis acostumbrados viajes y la encontr&eacute; a ella un tanto susceptible. No encontraba raz&oacute;n alguna para que se mostrara un tanto fr&iacute;a y distante, lo cual ciertamente me molestaba un poco. Despu&eacute;s de varios d&iacute;as de ausencia y con ganas de volver a casa, lo que menos esperaba era que ella tuviera ganas de re&ntilde;ir conmigo. Y, como yo no estaba en plan de discusiones, me comport&eacute; igual. Pregunt&eacute; por los asuntos triviales y de com&uacute;n preocupaci&oacute;n en el hogar; que c&oacute;mo estaba ella, qu&eacute; hab&iacute;a pasado en mi ausencia, qu&eacute; hab&iacute;a habido de nuevo, qu&eacute; se sab&iacute;a de su familia, qu&eacute; de la m&iacute;a, qu&eacute; novedades hab&iacute;a con los hijos y cosas as&iacute;.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a llegado tarde y bastante cansado del viaje aquella noche, as&iacute; que tan pronto puse mi cabeza sobre la almohada qued&eacute; dormido. Y bien agotado vendr&iacute;a porque no supe de m&iacute; hasta el d&iacute;a siguiente cuando me despert&eacute;. Nos levantamos, con la rutina de siempre, me vi con los hijos antes de salir a cumplir sus rutinas, desayunamos, conversamos un rato y al final, despu&eacute;s de dedicarle un tiempo al uno y al otro, quedamos solos con mi esposa.<\/p>\n<p>Sin embargo, dado que ya hay rutinas establecidas, no se tard&oacute; en pedirme que la acompa&ntilde;ara a realizar algunas diligencias. Hab&iacute;a quedado de ir a recoger unos libros donde una amiga, ten&iacute;a que hacer unos pagos programados, dejar algunas cosas en casa de su mama, ir a comprar una ropa interior que le hab&iacute;a encargado la hija y, si te parece, podemos aprovechar y almorzar por fuera. Y, ante esa agenda tan apretada, qu&eacute; pod&iacute;a decir. Bueno, vamos. As&iacute; que me toc&oacute; de chofer, acompa&ntilde;&aacute;ndola a cumplir las diligencias a las que se hab&iacute;a comprometido.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del mediod&iacute;a, y aun faltando cosas por hacer, decidimos darnos un respiro y almorzar por ah&iacute;, en alg&uacute;n lugar tranquilo, de manera que al fin pudi&eacute;ramos hablar. Hab&iacute;a regresado de Estados Unidos, d&oacute;nde hab&iacute;a permanecido por una semana, atendiendo compromisos de trabajo. Y &iquest;c&oacute;mo te fue por all&aacute;?, pregunt&oacute;. Bien, respond&iacute;. Lo normal. &iquest;Mucha actividad social? &iquest;Qu&eacute; tal las viejas, por all&aacute;? Bueno, no s&eacute; por qu&eacute; preguntas eso, si bien sabes que vamos en plan de trabajo y m&aacute;s bien poco tiempo queda para eso, entre otras cosas porque no sabemos a d&oacute;nde ir, no conocemos a nadie e irnos en plan de exploraci&oacute;n requiere no s&oacute;lo tiempo sino tambi&eacute;n la disposici&oacute;n a gastar. Y t&uacute; sabes que lo que nos dan de vi&aacute;ticos no permite darse esas libertades. Tocar&iacute;a comprometer los ahorros, pagar con tarjeta de cr&eacute;dito y despu&eacute;s terminamos discutiendo por la plata que nos hace falta.<\/p>\n<p>Bueno, pero no me digas que no les echan el ojo a las mujeres por all&aacute;. Pues, ya sabes, que, por all&aacute;, por ac&aacute;, cada quien tiene libertad para ver lo que le llame la atenci&oacute;n, contest&eacute;. Pero de ah&iacute; a pensar que de s&oacute;lo ver a una mujer de esas ya se sostuvo una relaci&oacute;n, no tiene sentido. Y, es m&aacute;s, la gente que va conmigo est&aacute; m&aacute;s interesada en ir a centros comerciales y comprar diferente tipo de cosas, que en gastar su dinero socializando o visitando sitios para entretenimiento de adultos. M&aacute;s bien, ya que est&aacute;s interesada en picarme la lengua, yo te preguntar&iacute;a, &iquest;en qu&eacute; van tus calenturas? Normal, dijo ella. Hace rato que no salimos.<\/p>\n<p>Entiendo. Con eso quieres decir que est&aacute;s con ganas de que te peguen una de esas revolcadas memorables, que tanto te gustan. Yo no he dicho eso, contest&oacute;, pero a veces siento que algo de eso hace falta. &iquest;Y a qu&eacute; te refieres con que algo de eso hace falta? Pues que a veces una necesita sentir que alguien se interesa en sus necesidades. &iexcl;Ya! Entiendo, repliqu&eacute;. O sea que &iquest;haber permitido que t&uacute; te dieras tus libertades con otras personas no es estar interesado en tratar de satisfacer tus necesidades y caprichos? No, no me has entendido.<\/p>\n<p>&iquest;Estamos hablando de tener sexo con alguien que te despierte los m&aacute;s hondos instintos?, &iquest;Estamos hablando de tener una relaci&oacute;n afectiva con alguien, que se comporte contigo como si fueran novios?, o &iquest;estamos hablando de ambas cosas a la vez? Creo que deber&iacute;as hablar m&aacute;s claro, dije. Reconozco que, en un matrimonio, con el tiempo, muchas cosas se dan por sentadas, de manera que se pierde el encanto del cortejo, de la conquista, de la aventura, porque ya se siente que todo debe darse dada la relaci&oacute;n y compromiso que se ha establecido. Mientras que, en esas aventuras, por el contrario, nada se da por sentado.<\/p>\n<p>Los hombres, por lo general, buscan la oportunidad para tener sexo con una mujer, y si adem&aacute;s es con alguien que les guste, pues mucho mejor. Pero llegado el caso, con tal de hundir su verga en una vagina, se le miden a cualquier posibilidad. Generalmente ustedes son las que disponen y deciden si aquello va o no va, as&iacute; que, teniendo el poder de decidir lo que se quiere, no s&eacute; porqu&eacute; entramos en este tipo de conversaciones. Para m&iacute; ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil que me dijeras, oye, sabes que, tengo ganas de follarme un hombre y tengo visto a este o a este otro. Nos ahorrar&iacute;amos muchas malas interpretaciones, &iquest;no crees? Y, pens&aacute;ndolo un rato, dijo, pues s&iacute;.<\/p>\n<p>Lo que pasa es que ustedes son m&aacute;s pr&aacute;cticos. Nosotras le ponemos mucho sentimiento a las cosas y nos enredamos. &iexcl;Si! Ustedes nos dicen cosas bonitas y nos cortejan s&oacute;lo con el inter&eacute;s de tener una relaci&oacute;n sexual, pero, en el fondo, verdaderamente no existe ese inter&eacute;s. Bueno, pues, puede que si lo haya, pero una discoteca no es el sitio para encontrar al amor de su vida. All&iacute; cada quien est&aacute; esperando la oportunidad de divertirse, pasarla rico y sin compromiso. Y se entiende que todos los que van all&iacute; est&aacute;n en el mismo plan.<\/p>\n<p>Recuerdo que Xiomara, alguien que mi esposa conoc&iacute;a muy bien, me dec&iacute;a que lo que le aburr&iacute;a de esos planes era que, aceptar ir de rumba, era consentir que ellos ten&iacute;an derecho a todo. Y yo le dec&iacute;a, pues, si no te gusta, &iquest;por qu&eacute; aceptas? Y ella contestaba, que, si no lo hac&iacute;a, nunca la invitaban a nada. Ella, entonces, estaba esperando otra cosa, una relaci&oacute;n m&aacute;s duradera, hogar, familia, hijos. Una rumba no es para eso. Pero si se est&aacute; pensando en retozar con un hombre, sin ataduras y compromisos, el plan de la discoteca puede ser perfecto. Y pregunt&eacute;, acaso no te has dado cuenta que en las proximidades a las discotecas hay moteles y sitios para pasar un rato? &iquest;Por qu&eacute; ser&aacute;?<\/p>\n<p>El problema no es querer estar con un hombre sino en no distinguir muy bien qu&eacute; es lo que se quiere realmente en ese tipo de situaciones. De ah&iacute; que lo m&aacute;s f&aacute;cil ser&iacute;a tener claro cu&aacute;l es el prop&oacute;sito y as&iacute; ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil llevarlo a cabo. Claro, tambi&eacute;n entiendo que el cortejo, las palabras bonitas y el aparente y sincero inter&eacute;s del hombre por la mujer sirva para calentar el momento y a entrega sea m&aacute;s placentera. Pues s&iacute;, dijo ella, ustedes son m&aacute;s pr&aacute;cticos. Esa es la palabra.<\/p>\n<p>Salimos de all&iacute; sin concluir la conversaci&oacute;n y continuamos con los asuntos pendientes hasta que, desocupados, ya m&aacute;s tarde, regresamos de nuevo a la casa. En la noche, ya descansando en nuestra cama, se me ocurri&oacute; utilizar el PC para proyectar, en la pantalla grande del televisor, las fotograf&iacute;as calientes que le he tomado en cada uno de sus encuentros sexuales. Bueno, ya que est&aacute;s como rara con el tema, ah&iacute; tienes para que revivas situaciones y me digas realmente en qu&eacute; est&aacute;s pensando. Ten en cuenta, por ejemplo, que casi no hay fotograf&iacute;as de nosotros dos, porque nunca hemos tenido el c&oacute;mplice que nos tome fotos mientras estamos juntos. Mientras que ellos y t&uacute; si tienen esa oportunidad, porque yo soy el fot&oacute;grafo designado.<\/p>\n<p>Fui pasando las fotograf&iacute;as y ella, con cada proyecci&oacute;n, hac&iacute;a su respectivo aporte. En una de ellas, se nota en su rostro la emoci&oacute;n, con un gesto que pareciera la elev&oacute; al cielo mientras el macho que la atend&iacute;a besaba su sexo. Ufff, aquello fue intenso. Cuando &eacute;l puso su lengua en mi cl&iacute;toris sent&iacute; que se me calentaba todo el cuerpo. Me cogi&oacute; por sorpresa porque, siendo la primera aventura, yo no sab&iacute;a c&oacute;mo iba a reaccionar. Hasta ese momento todav&iacute;a pensaba que, para tener sexo con otro hombre, diferente al marido, hab&iacute;a que tener una relaci&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima con &eacute;l. Bueno, y si eso fue lo que experimentaste y aprendiste, porqu&eacute; estabas diciendo lo que me comentabas esta tarde. No s&eacute;. Bobadas m&iacute;as.<\/p>\n<p>En otra, donde ambos est&aacute;n desnudos, &eacute;l toma su rostro con ambas manos para besarla y ella acaricia su pene erecto. Sentir el pene erecto de eso hombres me excita, me humedezco ah&iacute; mismo, dijo. Las sensaciones fueron intensas esa vez, porque yo no me lo esperaba. Est&aacute;bamos de aniversario y ese fue mi regalo. Y, para qu&eacute;, ese tipo me dispara la calentura. Adem&aacute;s, me trat&oacute; con mucha decencia y fue muy espacial conmigo. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;, especial?, pregunt&eacute;. No era brusco. Se sent&iacute;a su energ&iacute;a y era muy varonil, pero para nada brusco conmigo.<\/p>\n<p>En otra, un mulato, bastante acuerpado y m&aacute;s grande que ella, la est&aacute; penetrando en posici&oacute;n de perrito. Ese tipo tiene un pene bastante grueso y yo me sent&iacute;a totalmente llena cuando me penetraba, afirm&oacute;. Fue una sensaci&oacute;n diferente a las otras, pero bastante agradable. No s&eacute; si fue porque hab&iacute;amos bailado y bebido unos tragos antes de eso, pero ese d&iacute;a yo estaba bastante relajada y entregada a la situaci&oacute;n, sin importar que apenas lo hab&iacute;amos conocido. Fue ch&eacute;vere.<\/p>\n<p>En otra fotograf&iacute;a, su actual corneador la est&aacute; penetrando en la posici&oacute;n del misionero y el rostro de ella expresa una satisfacci&oacute;n inmensa con lo que est&aacute; pasando. Bueno, Wilson no es un tipo que digamos atractivo, pero tiene un algo que hace que yo desee estar con &eacute;l. &iquest;Y no ser&aacute; el tama&ntilde;o de su verga lo que te convence? Me atrev&iacute; a preguntar. No, contest&oacute; ella, porque no lo conocimos desnudo y, antes de eso, ya sent&iacute;a yo su energ&iacute;a, incluso antes de salir con &eacute;l. Cierto es que, cuando estuve cerca de &eacute;l y lo sent&iacute; cerca, la calentura subi&oacute;. Y ya no hubo dudas. &iquest;Recuerdas? &iexcl;Claro! Como si fuera ayer, dije.<\/p>\n<p>Y as&iacute; estuvimos, casi hasta la media noche, repasando todas sus aventuras, sus encuentros, poses, las miradas, los gestos en su rostro y, en medio de aquello pregunt&oacute;, &iquest;no te disgustan mis caprichos, &iquest;verdad?, de pronto son inseguridades m&iacute;as. Bueno, pues eres t&uacute; quien las resuelve, dije. Fotos y conversaci&oacute;n, todo eso hizo que la comunicaci&oacute;n mejorara y luego, abrazados, nos dormimos.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente tuve que ir hasta mi empresa y, estando all&iacute;, recib&iacute; una llamada de ella. Habl&eacute; con Wilson, est&aacute; disponible hoy, y no s&eacute; si tengas tiempo para que nos veamos con &eacute;l. Hoy es martes, anot&eacute;. El ambiente en los alrededores no es el mejor en esos lugares. Pues, dijo ella, se trata de que nosotros hagamos el ambiente &iquest;no te parece? Bueno, dale. &iquest;C&oacute;mo a qu&eacute; hora nos encontrar&iacute;amos?, pregunt&oacute;. No s&eacute;, temprano, dije, con eso, si se alarga la cosa, no nos trasnochamos mucho. Creo que a las 7 pm est&aacute; bien, dijo. De acuerdo, contest&eacute;. Llego como a eso de las 4 pm, anot&eacute;. Okey, dijo ella.<\/p>\n<p>Cuando iba de camino a casa, recib&iacute; una llamada de Wilson, el corneador. Hola, contest&eacute;. Hola, me dijo, No s&eacute; si sab&iacute;a; me llam&oacute; la patrona. Y &iquest;por qu&eacute; le dice as&iacute;?, pregunt&eacute;. Por qu&eacute; ella es la que ordena, me contest&oacute; ri&eacute;ndose. Y quer&iacute;a saber si ella desea algo especial, pues, para complacerla. Pues, lo de siempre, dije, ella lo que extra&ntilde;a es las cogidas magistrales que usted le da y sentir su verga dentro. &iquest;Le parece poco? Espero no decepcionarla, me replic&oacute;. V&aacute;yase pintoso y bien perfumado. No se preocupe, contesto. Bueno, m&aacute;s tarde nos vemos.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; a casa pude darme cuenta que ella hab&iacute;a estado en el sal&oacute;n de belleza. Ten&iacute;a su cabello arreglado, cepillado. Su cara maquillada y sus labios pintados con un rojo intenso, al igual que las u&ntilde;as de manos y pies. Supuse que quer&iacute;a hacer de aquel encuentro algo especial y met&eacute;rsele por los ojos a su corneador, de tal manera que este se esmerara en atenderla como ella esperaba. Las caracter&iacute;sticas del encuentro, sin embargo, se apartaban de su modelo de relaci&oacute;n, porque aquel no la iba a cortejar, a tratar de conquistarla, sino que, encontrados, y ambos con deseos, como siempre, la desnudez y la satisfacci&oacute;n del deseo no se har&iacute;an esperar.<\/p>\n<p>Ella, definitivamente, quer&iacute;a exaltar la pasi&oacute;n y el deseo, as&iacute; que se visti&oacute; toda de rojo para la ocasi&oacute;n, utilizando como ropa interior un baby doll escotado en su torso, una mini tanga, medias con liguero y zapatos de tac&oacute;n alto. Encima se coloc&oacute; una corta falda, tambi&eacute;n de color rojo, y una chaqueta blanca. Adorn&oacute; su cuello con collares blancos, aretes en sus orejas y pulseras en sus mu&ntilde;ecas. Mejor dicho, haciendo uso de sus mejores galas para la ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Poco antes de salir, el corneador la llama para saber por d&oacute;nde vamos, pues &eacute;l ya est&aacute; pr&oacute;ximo a llegar al lugar acordado. Ah, bueno, perfecto, dice ella. Entonces, escoge la habitaci&oacute;n y nos esperas. Cuando lleguemos all&aacute; nos cuentas d&oacute;nde est&aacute;s y te caemos. &iquest;Te parece? Nosotros no nos demoramos. A lo sumo en media hora debemos estar llegando. Al colgar, ella me dice, toca apurarnos, porque &eacute;l ya est&aacute; all&aacute;. Apurarnos &iquest;para qu&eacute;? dije yo. Para no hacerlo esperar, contesta.<\/p>\n<p>En camino al lugar de encuentro, le pregunto a ella, &iquest;c&oacute;mo lo contactaste y qu&eacute; le dijiste para acordar el encuentro? Nada especial. Le dije que est&aacute;bamos perdidos y que nos gustar&iacute;a compartir de nuevo con &eacute;l, si ten&iacute;a tiempo. Me dijo que estaba libre hoy y que el resto de semana ten&iacute;a compromisos. Como quien dice, ten&iacute;a que ser hoy si o si, de modo que le dije que bueno y que despu&eacute;s lo llamaba para ver d&oacute;nde nos ve&iacute;amos. Y &iquest;d&oacute;nde nos vamos a ver? Yo le dije que mirara a ver si cambi&aacute;bamos de escenario, por eso lleg&oacute; m&aacute;s temprano. Cuando estemos cerca lo llamamos y le pregunto d&oacute;nde debemos llegar.<\/p>\n<p>Ya, pr&oacute;ximos al lugar, ella lo llama de nuevo. Hola, entonces, &iquest;a d&oacute;nde llegamos? Bueno. &iquest;Es cerca de donde hemos estado? Perfecto. Ya estamos llegando. Ya nos vemos. Es en el Jard&iacute;n Real, al lado de donde hemos estado. Me dijo que est&aacute; esper&aacute;ndonos en el primer piso, habitaci&oacute;n 103. Okey, dije. Espera y parqueamos. Y lleguemos juntos. Bueno, dijo ella. Pero, sugiero, te quites las bragas, le dije. Y &iquest;por qu&eacute;? dijo ella. Creo que no las vas a necesitar y c&oacute;mo estas preocupada por no hacerlo esperar, eso facilita las cosas que van a venir. Bueno, dijo ri&eacute;ndose, mientras se las arreglaba para despojarse de las diminutas bragas, que a continuaci&oacute;n me entreg&oacute;. No me las vayas a botar, dijo. Pues, dej&eacute;mosla aqu&iacute; en el carro&hellip;<\/p>\n<p>Bajamos del veh&iacute;culo y nos dirigimos directamente a d&oacute;nde se nos indic&oacute;. Ella toc&oacute; a la puerta que, de inmediato se abri&oacute;. Y no s&eacute; si ella fue la m&aacute;s sorprendida o yo, porque este muchacho nos recibi&oacute; totalmente desnudo, con su miembro totalmente erecto. Apenas la vio, le dio un beso en la mejilla y tom&oacute; una de sus manos, dirigi&eacute;ndola directamente a su pene. Mamita, hace tiempo que ten&iacute;a ganas de verte y mi verga estaba extra&ntilde;ando la suavidad de tus manos, as&iacute; que no pude esperar. &iquest;Quieres probarla ya?, dijo. S&iacute;, respondi&oacute; ella.<\/p>\n<p>Bueno, vamos, entonces. La habitaci&oacute;n ten&iacute;a dos niveles. El primer piso estaba amoblado con un sof&aacute;. Una escalera en forma de caracol conduc&iacute;a al segundo nivel, donde, rodeada de espejos, hab&iacute;a una gran cama frente a un televisor donde proyectaban pel&iacute;culas pornogr&aacute;ficas. Se contaba con un ba&ntilde;o bien dispuesto y limpio. Las paredes ten&iacute;an cuadros con figuras de parejas enamoradas, todo muy bien organizado y llamativo. &iexcl;Claro! Para ese instante, eso era lo que menos les importaba a ellos. Era yo quien pon&iacute;a atenci&oacute;n a los detalles.<\/p>\n<p>Y, en el sof&aacute; de ese primer nivel, Wilson se sienta en el borde y atrae a mi mujer para que se instale encima de &eacute;l. Ella, sin quitarse la ropa, as&iacute; lo hace. Y, como no ten&iacute;a las bragas puestas, esa primera maniobra resulta f&aacute;cil. Ella abre sus piernas, dejando las piernas de &eacute;l en medio, acomoda su vagina sobre el pene de aquel y deja caer su cuerpo. Apenas siente que su miembro la penetra, exclama un sonoro, aaahhh&hellip; muestra de la inmensa expectativa que guardaba esperando ese momento.<\/p>\n<p>Empieza a mover su cuerpo, adelante y atr&aacute;s, instalada sobre aquel, pero parecen estar algo inc&oacute;modos y no poder maniobrar con libertad. De modo que &eacute;l, despu&eacute;s de varios intentos errados por acomodarse, le dice&hellip; &ldquo;Mamita, mejor vamos arriba&rdquo;. Si, vamos, replica ella. Est&aacute;s inc&oacute;modo, &iquest;verdad? Si, dice &eacute;l, mientras se incorpora, la toma de la mano y la arrastra escaleras arriba.&nbsp;<\/p>\n<p>Al llegar al segundo nivel, &eacute;l se tir&oacute; de espaldas sobre la cama y le hizo se&ntilde;as para que se acercara y siguieran con lo que hab&iacute;an empezado all&aacute; abajo, as&iacute; que mi esposa se retir&oacute; la peque&ntilde;a falda roja, su chaqueta blanca y se acomod&oacute; de nuevo sobre aquel. Ahora s&iacute;, con entera libertad, ella empez&oacute; a moverse a gusto sobre el pene de aquel. Primero mov&iacute;a su cuerpo adelante y atr&aacute;s, pero, con el pasar del tiempo, poco a poco, empez&oacute; a moverse de manera circular sobre su pene, presa de la mayor excitaci&oacute;n, pues gem&iacute;a, su rostro se contra&iacute;a y con sus manos se acariciaba sus propios pechos. Aquel, sabiendo lo que pasaba, de cuando en vez, la aprisionaba por sus nalgas y le insinuaba c&oacute;mo mover su cuerpo.<\/p>\n<p>Pasados los minutos ella parece alcanzar el cl&iacute;max y se retira de aquel, tumb&aacute;ndose a su lado y aun contorsion&aacute;ndose, presa de la emoci&oacute;n. Wilson, le pide que se coloque de espaldas y ah&iacute;, tumbados sobre la cama, la penetra desde atr&aacute;s, ahora s&iacute;, empujando con gran vigor e intensidad. La escena es excitante, porque a medida que el empuja y empuja, la excitaci&oacute;n de ella va otra vez en aumento y ya no gime, grita, con cada embate de este macho persistente. Mientras lo hace, sus manos se entretienen acariciando los hinchados y agitados pechos de mi mujer. Voy a complacerte como nunca antes, para que no me deje olvidado tanto tiempo, como esta vez, dijo. &iquest;Te gusta? Si, dijo ella. &iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s te gusta? Sigue as&iacute;, dijo ella.<\/p>\n<p>Al rato, y despu&eacute;s de darle y darle, el hombre pareci&oacute; alcanzar su m&aacute;xima sensaci&oacute;n y, apretando las caderas de mi esposa con sus manos, la retuvo contra su cuerpo empujando y reteniendo su miembro en el contra&iacute;do sexo de mi mujer mientras eyaculaba. Al rato se retir&oacute; y se pudo ver el cond&oacute;n lleno de su semen. As&iacute; que se levant&oacute; y fue al ba&ntilde;o. Ella, mientras tanto, permaneci&oacute; tendida en la cama, a&uacute;n sobrecogida por la emoci&oacute;n y el esfuerzo puesto de manifiesto en aquella cogida. Se la ve&iacute;a muy contenta y, al parecer, satisfecha.<\/p>\n<p>Su corneador volvi&oacute;, se tumb&oacute; nuevamente a su lado, y, mientras le hablaba, se dedic&oacute; a acariciar su cuerpo; especialmente sus piernas. La charla, por ahora se enfoc&oacute; en preguntar porqu&eacute; lo ten&iacute;amos tan olvidado. Ella dijo que hab&iacute;amos tenido muchos compromisos y que, distra&iacute;dos con tanta cosa, se hab&iacute;a pasado el tiempo. Bueno, recuerda que no tienes sino que llamarme, y yo, con mucho gusto te complazco, donde sea y a la hora que sea. Y si el patr&oacute;n no est&aacute;, porque anda de viaje, pues lo llamamos y le pedimos permiso. &iquest;Por qu&eacute; no?, dijo.<\/p>\n<p>Pasado un rato, &eacute;l coloc&oacute; una de las manos de ella sobre su pene para que lo empezara a estimular de nuevo. Esta maniobra dio resultado, porque al poco tiempo su miembro volvi&oacute; a estar disponible. Sin embargo, no pas&oacute; nada de inmediato. El segu&iacute;a acariciando a mi esposa, y comentando cosas, s&oacute;lo que ahora su miembro ya estaba duro y listo para entrar en acci&oacute;n. &iquest;Ya descansaste?, pegunt&oacute;. Si, &iquest;por qu&eacute;?, dijo ella. Pues para que lo hagamos otra vez, &iquest;si te parece? Si, dijo ella, y abri&oacute; sus piernas de manera mec&aacute;nica.<\/p>\n<p>El pareci&oacute; entender la sugerencia y, de inmediato se incorpor&oacute;, se acomod&oacute; en medio de las piernas de ella, dirigi&oacute; el pene a su vagina y, al parecer muy entusiasmado, la penetr&oacute; de nuevo. Lo hizo de manera delicada inicialmente, lentamente, y poco a poco, su miembro fue entrando m&aacute;s profundo dentro de ella. Sus embestidas empezaron de manera pausada al principio, y luego, un tanto m&aacute;s r&aacute;pido, cuando aquel morocho empez&oacute; a mover su cuerpo en todas las direcciones. Ella le aprisionaba sus nalgas, atray&eacute;ndole hacia s&iacute;, quiz&aacute; porque la sensaci&oacute;n de placer empezaba a hacerse presente de nuevo.<\/p>\n<p>Resulta un tanto cornudo decirlo, pero causaba excitaci&oacute;n ver como los m&uacute;sculos de las nalgas y piernas de aquel hombre se tensaban cada vez que se acomodaba para empujar dentro de mu mujer, y como, poco a poco, su piel empezaba a ponerse brillante por el sudor que ya se empezaba a hacer visible. Mientras tanto ella, excitada con tanto movimiento, gem&iacute;a cada vez m&aacute;s alto y mov&iacute;a sus piernas con intensidad, tratando de rodear y atenazar el cuerpo de aquel vigoroso hombre, que, la llenaba de placer.<\/p>\n<p>Wilson quer&iacute;a alcanzar su m&aacute;xima sensaci&oacute;n, porque ella, al parecer, y de nuevo, ya parec&iacute;a estar llegando, as&iacute; que corri&oacute; su cuerpo al borde de la cama, permiti&eacute;ndole que ella apoyase sus pies contra la pared, quedando el en libertad de embestir y embestir, permaneciendo de pie al borde de la cama. Esta posici&oacute;n, de hecho, permite llegar m&aacute;s profundo dentro del sexo de ella y maniobrar con mayor espacio, amasar los senos de mi mujer, a voluntad, y jugar con sus piernas, abri&eacute;ndolas o cerr&aacute;ndolas, tal vez para sentir su pene m&aacute;s o menos aprisionado dentro de su cuerpo.<\/p>\n<p>Sea como fuere, esa posici&oacute;n result&oacute; fabulosa. El rostro de ella se congestion&oacute;, se puso colorada de la excitaci&oacute;n y, despu&eacute;s de varias embestidas y numerosas variaciones en lo forma en que aquel la penetraba, finalmente solt&oacute; un estruendoso grito que, con el apaciguamiento de la sensaci&oacute;n, de a poco fue bajando en volumen. Se agarr&oacute; del cuello de Wilson y retuvo su cuerpo, unido al de ella, mientras disminu&iacute;a toda la excitaci&oacute;n que hab&iacute;a surgido en aquella singular follada. &Eacute;l se retira dejando ver en el cond&oacute;n los restos cremosos de su semen mientras que ella, aun agitada, permaneci&oacute; tendida en la cama. Su respiraci&oacute;n a&uacute;n era agitada y sus pechos se mov&iacute;an arriba y abajo.<\/p>\n<p>El muchacho entr&oacute; al ba&ntilde;o, se duch&oacute; y, al poco rato, sali&oacute; relajado y con cara de satisfacci&oacute;n. Al fin y al cabo, para no haberse visto por alg&uacute;n tiempo, parec&iacute;a que ya hab&iacute;a recuperado los polvos perdidos y hab&iacute;a sabido gozar de ella lo suficiente. Se sent&oacute; en la cama y, sonriente, dijo, ahora s&iacute; le recibo un trago. Creo que me lo merezco. Usted dir&aacute;, contest&eacute;. Un ron con coca-cola estar&iacute;a bien. Bueno, espere lo pido, pues con esa arrechera suya, no hubo tiempo de pedir nada. Tranquilo, no se preocupe, yo espero&hellip; Ella, mientras, se hab&iacute;a levantado y entrado al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Hice las llamadas respectivas para solicitar el servicio y mientras esper&aacute;bamos estuvimos charlando. &iquest;C&oacute;mo le ha ido? Todo bien, me coment&oacute;. Bueno, y &iquest;qu&eacute; tanto compromiso tiene? No, lo normal, nada especial. Bueno, pero Laura me dijo que andaba ocupad&iacute;simo y que, si no era hoy, ya no ser&iacute;a. Dije eso porque, si lo aplazaba, de pronto ella se arrepent&iacute;a y la cosa quedaba en veremos. Mejor aprovechar que ella tom&oacute; la iniciativa y sacar provecho que anda deseosa. Pues, s&iacute;, dije. Al parecer as&iacute; ha sido, &iquest;no le parece? Si, dijo &eacute;l, est&aacute; bastante caliente el d&iacute;a de hoy. Bueno, esos es se&ntilde;al de que lo estaba deseando a usted desde hace d&iacute;as. Hay que aprovechar, dijo&hellip;<\/p>\n<p>Llegadas las bebidas y ya reunidos los tres, continuamos la conversaci&oacute;n al calor de unos tragos. Bueno, no te puedes quejar, le dijo &eacute;l a ella; me he esforzado bastante. Est&aacute; bien, respondi&oacute; ella, no tengo queja. Esperemos un rato a ver si levanto presi&oacute;n de nuevo. Admiro tanta energ&iacute;a, dijo ella, porque yo ya estoy que no doy m&aacute;s. No te creo, respondi&oacute; aquel. Cuando est&aacute;s as&iacute;, resultas insaciable.<\/p>\n<p>Pasado un largu&iacute;simo rato, &eacute;l, de nuevo, empez&oacute; a acariciarla y, con sus manos, tratar de estimular su cl&iacute;toris, a ver si ella se animaba de nuevo. &iquest;Sabes qu&eacute;?, dijo ella, la verdad, yo ya estoy agotada. Yo creo que mejor guardamos fuerzas para otro d&iacute;a. Y, con m&aacute;s &aacute;nimo, nos encontramos de nuevo. Bueno, dijo &eacute;l, pero, entonces, para despedirnos, d&eacute;jeme ba&ntilde;arla. Nunca lo hemos hecho. Buuueeeno, dijo ella, no muy convencida. &iexcl;Vamos pues! Dijo &eacute;l y me pic&oacute; el ojo sonriendo, con cara de travieso.<\/p>\n<p>Entrados al ba&ntilde;o fueron directo a la ducha, que estaba bastante amplia y se separaba del resto del mobiliario con un gran vidrio transparente. Abrieron la llave del agua y bien pronto el recinto se llen&oacute; de vapor; el agua estaba caliente. &Eacute;l tom&oacute; la iniciativa, cerr&oacute; la llave del agua y empez&oacute; a enjabonarla a ella, llen&aacute;ndola de espuma en todo su cuerpo. Mientras lo hac&iacute;a, pon&iacute;a especial atenci&oacute;n en estimular su cl&iacute;toris. Ella, en respuesta, hizo lo mismo, enjabonando todo su cuerpo y, desde luego, con &eacute;nfasis en su miembro que ya para ese momento estaba endurecido y erecto.<\/p>\n<p>La mutua enjabonada sirvi&oacute; de pretexto para que &eacute;l arrimara su cuerpo al de ella y, en un estrecho abrazo, la besara. Ella no lo rechaz&oacute; y, por el contrario, hizo de esa caricia un simulacro de c&oacute;pula, s&oacute;lo que estaban ambos de pie y, por la diferencia de altura, una penetraci&oacute;n en esa posici&oacute;n resultara imposible, a menos que ella se apoyara sobre algo. Pero no habiendo como, ella, percibiendo la dificultad, se puso de espaldas a &eacute;l, apoyo sus manos en las llaves de la ducha e inclinado su cuerpo, mene&oacute; sus nalgas, ofreci&eacute;ndoselas a aquel.<\/p>\n<p>El no desaprovech&oacute; su gesto y, r&aacute;pidamente se apresur&oacute; a penetrarla. Ella abri&oacute; la llave del agua y aquella follada se dio estando los dos bajo un chorro de agua caliente. Wilson acariciaba los senos de mi esposa mientras empujaba y empujaba, y ella, apoyada en las llaves, tan solo resist&iacute;a sus embestidas. No paso mucho tiempo para que empezara a gemir, a mover sus caderas, a contorsionar su cuerpo, mientras Wilson la atenazaba por sus caderas para que no se fueran a desconectar. Ella, totalmente excitada, gimi&oacute; de lo lindo y pareci&oacute; haber alcanzado su orgasmo, de modo que aquel se retir&oacute; su miembro todav&iacute;a erecto y, sin verg&uuml;enza, le pidi&oacute; a ella que se lo mamara.<\/p>\n<p>Mamita, deme ese regalo, ya que hoy no lo hemos hecho. Y ella, obediente, tom&oacute; su pene en las manos y se lo llev&oacute; a la boca. Seguramente &eacute;l, tambi&eacute;n, ya estaba pr&oacute;ximo, porque no tard&oacute; en venirse. Y ella, aprovechando que ca&iacute;a agua sobre ellos, sigui&oacute; chupando aquel miembro hasta que fue perdiendo dureza y las cosas se fueron calmando. Estuviste s&uacute;per, dijo &eacute;l. Ll&aacute;mame cuando quieras, que siendo as&iacute; vengo sin tardanza, dijo. Ella tan s&oacute;lo contest&oacute; sonriendo. Yo me sal&iacute; a esperarles afuera.<\/p>\n<p>Se demoraron un rato en salir, as&iacute; que supongo que hubo otro espacio para besos y abrazos, m&aacute;s reservados, quiz&aacute;s m&aacute;s espont&aacute;neos, ajenos a mis miradas. Cada uno, por su lado, empez&oacute; a vestirse, sin decir nada y tan solo mirando de rejo las escenas pornogr&aacute;ficas que se ve&iacute;an en el televisor. Era curioso, sin embargo, como aquellas escenas captaban su atenci&oacute;n, tanto, que llegu&eacute; a decir, pues si quieren esperamos otro rato y practican esas poses. &iquest;Te le mides?, dijo &eacute;l. &iexcl;No! ya est&aacute; bien, dijo ella. &iquest;Es que nunca te cansas? Contigo no, mamita, le respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Una vez vestidos, qui&eacute;n iba a imaginar que aquellos, poco rato antes, hab&iacute;an estado follando a m&aacute;s no poder. Todos salimos de all&iacute; con rostros satisfechos. Ella, porque hab&iacute;a logrado aliviar la inmensa tensi&oacute;n sexual que ven&iacute;a acumulando desde d&iacute;as atr&aacute;s y que, minutos atr&aacute;s, hab&iacute;a desfogado con toda su intensidad. El, porque la oportunidad de follarse a una hembra tan caliente y deseosa, como estaba mi esposa aquel d&iacute;a, no se da muy seguido. Y yo, por supuesto, por haber presenciado, en vivo y en directo, la magnitud de tal faena.<\/p>\n<p>Ya en el carro y habi&eacute;ndonos despedido de Wilson, dije, &iquest;no te puedes quejar? No, dijo ella, &eacute;l, como siempre, es inagotable y soy yo la que no le da la talla. Para estar con &eacute;l uno tiene que tener muy buen estado f&iacute;sico y estar preparada. No hay queja. El tipo sirve para esto. Pues s&iacute;, dije, hay que reconocerlo. Y, bueno, &iquest;eran tantas las ganas que ten&iacute;as? Pues, verse con &eacute;l resulta agradable, pero no tanto como para decir que si no se da se acab&oacute; el mundo. Y &iquest;entonces? &iquest;T&uacute; fuiste la que organizaste la cosa? Pues, s&iacute;. La verdad, ver esas fotos anoche, me calentaron y me animaron a hacer esto. Vaya, vaya&hellip; dije yo. Y volvimos a la casa, por supuesto, a descansar despu&eacute;s de una noche de sexo muy intensa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Llegu&eacute; de uno de mis acostumbrados viajes y la encontr&eacute; a ella un tanto susceptible. No encontraba raz&oacute;n alguna para que se mostrara un tanto fr&iacute;a y distante, lo cual ciertamente me molestaba un poco. 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