{"id":26916,"date":"2020-12-01T23:00:00","date_gmt":"2020-12-01T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-01T23:00:00","modified_gmt":"2020-12-01T23:00:00","slug":"una-relacion-imposible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-relacion-imposible\/","title":{"rendered":"Una relaci\u00f3n imposible"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26916\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Tengo cincuenta a&ntilde;os y actualmente estoy casada en segundas nupcias.&nbsp; Siempre he sentido la necesidad de compartir una experiencia que para muchos podr&iacute;a considerarse una trasgresi&oacute;n moral sin precedentes, sin embargo nunca he podido intercambiar impresiones porque entiendo que puede ser dif&iacute;cil de digerir para cualquiera, siendo que vivimos en una sociedad en la que todav&iacute;a existen demasiados tab&uacute;es en torno al sexo. De no haber sido yo la protagonista, quiz&aacute;s tambi&eacute;n pensar&iacute;a lo mismo, dado que son las vivencias de cada cual las que modelan nuestra personalidad. En base a ellas se asientan nuestros principios y son ellos los que censuran o no determinadas actitudes.<\/p>\n<p>Mi experiencia se remonta a mi adolescencia, aunque la huella que dej&oacute; hizo mella durante muchos a&ntilde;os en mi vida e incluso todav&iacute;a hoy lo recuerdo con a&ntilde;oranza.<\/p>\n<p>Por entonces yo ten&iacute;a 18 a&ntilde;os. Todo comenz&oacute; una tarde de verano calurosa. Ser&iacute;an las 16:00 y estaba tumbada en la cama con ropa interior, pero con una camiseta por encima. Toda la familia dorm&iacute;a su siesta excepto yo, o al menos eso era lo que cre&iacute;a en un principio. Inmersa en mi lectura, unos sonidos llamaron mi atenci&oacute;n y no cab&iacute;a duda con respecto a la procedencia y el porqu&eacute; de aquel alboroto que estaban poni&eacute;ndome nerviosa. El fragor de la batalla que ten&iacute;a lugar en la habitaci&oacute;n contigua estaba consiguiendo desconcentrarme. Le&iacute;a un p&aacute;rrafo y no sab&iacute;a lo que hab&iacute;a le&iacute;do, por tanto, animada por mi curiosidad decid&iacute; aventurarme a echar un vistazo y satisfacer el morbo.<\/p>\n<p>Con sigilo me acerqu&eacute; a la habitaci&oacute;n de al lado donde dorm&iacute;an mis t&iacute;os (la hermana de mi madre y su esposo). Comprob&eacute; que la puerta estaba entreabierta, de ese modo el aire se canalizaba por entre las habitaciones y el calor se mitigaba proporcionando una brisa gratificante.<\/p>\n<p>Por aquel entonces yo hab&iacute;a disfrutado de algunos escarceos con chicos. Hab&iacute;a tenido varios novios y me hab&iacute;a acostado con dos de ellos. Es decir, que en el tema del sexo cre&iacute;a que ya lo sab&iacute;a todo y que a aquellas alturas ya nada pod&iacute;a sorprenderme, pero lo que vi, y lo que luego viv&iacute; cambi&oacute; mi vida y mi forma de pensar de forma radical.<\/p>\n<p>Tumbado en la cama se encontraba mi t&iacute;o aferrado a las nalgas de su esposa mientras las amasaba con firmeza. Ella saltaba encima de &eacute;l y mis ojos se abr&iacute;an de par en par observando como el falo desaparec&iacute;a y volv&iacute;a a reaparecer en movimientos repetitivos.<\/p>\n<p>Ambos rondaban los cuarenta por aquella &eacute;poca y eran muy activos sexualmente por lo que pude saber y comprobar a posteriori. Al compararlos con mis padres daba por hecho que estos no eran tan activos, habida cuenta de que nunca los sorprend&iacute; en su intimidad, lo que me llevaba a pensar que, o eran menos vigorosos o yo no me enteraba de sus intimidades porque eran m&aacute;s discretos.<\/p>\n<p>El hecho es que estaba yo apostada detr&aacute;s de la puerta en mi papel de voyeur y trav&eacute;s de esos diez cent&iacute;metros de espacio entre puerta y marco contemplaba como mi t&iacute;a saltaba feliz sobre el miembro de su esposo. Como he dicho, hab&iacute;a visto, tocado y probado algunos, pero en aquel momento aquella cosa que desaparec&iacute;a en el interior de la vagina de la hermana de mi madre me pareci&oacute; fuera de lo com&uacute;n, y a la vez, la cosa m&aacute;s excitante y morbosa que hab&iacute;a visto nunca.<\/p>\n<p>Mi t&iacute;o era un hombre varonil, podr&iacute;a decirse que incluso atractivo. Era delgado y fibroso, con un poco de vello en el torso que le hac&iacute;a tener un sexapil especial. Mi t&iacute;a tambi&eacute;n se conservaba estupendamente. Ten&iacute;a un cuerpo m&aacute;s que aceptable para haber tenido un hijo y tener cuarenta. En su barriga destacaban unas estr&iacute;as provocadas por el embarazo, pero que para nada la afeaban. Su trasero se ve&iacute;a grande y er&oacute;tico balance&aacute;ndose mientras saltaba sobre la verga de su marido. Era como ver una pel&iacute;cula porno en vivo y en directo, teniendo en cuenta que los protagonistas eran personas cercanas a m&iacute; y eso era un plus a&ntilde;adido para que la escena fuese verdaderamente excitante.<\/p>\n<p>Mi t&iacute;o decidi&oacute; cambiar de posici&oacute;n, la levant&oacute; y la coloc&oacute; apoyada sobre sus codos, quedando su trasero con sus dos agujeros a su merced, pero &eacute;l opt&oacute; por el convencional, aunque como supe despu&eacute;s, los dos eran visitados regularmente por aquel v&aacute;stago invasor. Se lo cogi&oacute; en la mano y su vagina lo engull&oacute; como si nada. A aquellas alturas mi raja hac&iacute;a aguas, y sin darme cuenta, ten&iacute;a los dedos desliz&aacute;ndose sobre ella. Los ruidos de la cama junto a los gemidos, eran se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que aquel semental le estaba dando duro. La cog&iacute;a de las caderas y la acercaba, arremetiendo contra ella. Los movimientos eran cada vez m&aacute;s fren&eacute;ticos y los suspiros de mi t&iacute;a alertaban de un orgasmo inminente, abandon&aacute;ndose en un sonoro gemido y desplom&aacute;ndose en el lecho.<\/p>\n<p>Mi t&iacute;o se hizo a un lado, se coloc&oacute; boca arriba y entonces vi aquel cipote completamente erecto y en toda su magnitud esperando m&aacute;s atenci&oacute;n por parte de mi t&iacute;a que no tard&oacute; en trag&aacute;rselo, propici&aacute;ndole una mamada de esc&aacute;ndalo. Mis dedos ten&iacute;an vida propia frotando mi raja y, mientras mi t&iacute;a engull&iacute;a la verga de su esposo, yo tuve un orgasmo muy intenso, pero tuve que contener un alarido de placer que me hubiese gustado liberar. Al mismo tiempo, el cu&ntilde;ado de mi madre alcanz&oacute; el cl&iacute;max, mientras la hermana se afanaba en tragarse la leche. El exceso se le sal&iacute;a por la comisura de los labios e iba desliz&aacute;ndose por el cimbrel y entre sus manos.<\/p>\n<p>Luego chup&oacute;, relami&oacute; y acab&oacute; limpiando cualquier resto de semen que hubiese quedado, como si no tuviese que quedar prueba alguna del delito.<\/p>\n<p>Yo volv&iacute; a mi habitaci&oacute;n, cerr&eacute; sigilosamente y desaparec&iacute; de la escena del &ldquo;crimen&rdquo;. A continuaci&oacute;n hicieron uso del lavabo para lavarse.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as siguientes fueron m&aacute;s de lo mismo. Yo, como siempre, aprovechaba para masturbarme y recrearme con aquella vista m&aacute;s que estimulante.<\/p>\n<p>A la semana siguiente, en una de aquellas tardes calurosas pas&oacute; algo inesperado. Despu&eacute;s de la trepidante sesi&oacute;n de sexo, mi t&iacute;a se baj&oacute; a la planta de abajo a charlar con su hermana.<\/p>\n<p>El chalet tiene dos plantas. En la planta inferior es donde pas&aacute;bamos la mayor parte del d&iacute;a, y en la parte superior estaban las habitaciones, dos ba&ntilde;os, una cocina y un sal&oacute;n, pero que no utiliz&aacute;bamos puesto que hac&iacute;amos la vida abajo. S&oacute;lo sub&iacute;amos a dormir o a descansar. Como dec&iacute;a, mi t&iacute;a baj&oacute; a estar con mi madre. Yo fui al ba&ntilde;o a orinar y despu&eacute;s me lav&eacute; los dientes. No hab&iacute;a cerrado la puerta porque no pens&eacute; que entrara nadie. Iba con bragas y la camiseta sin sujetador. Estaba cepill&aacute;ndome los dientes cuando entr&oacute; mi t&iacute;o tan solo con una toalla puesta encima tapando su zona media. Me qued&eacute; sin habla, sin saber qu&eacute; decir porque no sab&iacute;a a qu&eacute; ven&iacute;a aquella actitud. Me enjuagu&eacute; la boca y acto seguido me pregunt&oacute; si me gustaba verlos follar. El mundo se me vino abajo. No sab&iacute;a qu&eacute; decir ni que pensar, ni mucho menos, como actuar ni qu&eacute; reacci&oacute;n tener.<\/p>\n<p>&mdash;Te he visto como nos esp&iacute;as y como lo disfrutas, y no me molesta en absoluto. Es m&aacute;s, cada vez que lo hacemos pienso que eres t&uacute; la que est&aacute;s conmigo.<\/p>\n<p>Yo estaba perpleja y me qued&eacute; sin habla. No atinaba a articular palabra alguna, pero s&iacute; a ver el bulto que se le formaba en la toalla a mi t&iacute;o. &Eacute;l me estaba deseando a m&iacute;. Todo era muy confuso en ese momento. Para m&iacute; aquello era un juego, un juego morboso, pero un juego s&oacute;lo m&iacute;o. No pensaba en que iba a compartirlo, pero nada m&aacute;s lejos de la realidad. Iba a formar parte de ese juego que sin pretenderlo marc&oacute; mi vida dejando una impronta en mi vida.<\/p>\n<p>Aquel hombre era un seductor nato. Parec&iacute;a llevarse muy bien con mi t&iacute;a. La trataba como a una reina y le daba todo el placer que una mujer puede desear, pero no s&eacute;, ni he sabido nunca, hasta qu&eacute; punto mi t&iacute;o le fue fiel a su esposa.<\/p>\n<p>&mdash;Me encanta que te des placer mientras nos miras. De hecho, me da mucho morbo que lo hagas, ni te imaginas cu&aacute;nto. Eres preciosa.<\/p>\n<p>El bulto que realzaba la toalla iba hinch&aacute;ndose progresivamente hasta que la prenda cay&oacute; al suelo mostrando un miembro casi en completa erecci&oacute;n que apuntaba hacia m&iacute; de manera amenazante. Mi vista no pod&iacute;a apartarse del falo m&aacute;s grande que hab&iacute;a visto hasta el momento. &Eacute;l se aproxim&oacute; a m&iacute; y me bes&oacute; mientras me rozaba con su miembro la barriga y mis partes bajas. Fue el beso m&aacute;s er&oacute;tico que me hab&iacute;an dado nunca. Descargas el&eacute;ctricas se apoderaron de mi vientre y de mis bajos. Los labios vaginales se me abrieron como si alguien hubiese accionado el mecanismo de apertura. Los flujos empezaron a emanar de la raja mojando mis bragas. A partir de aquel momento ya no fui due&ntilde;a de m&iacute;, ni de mis actos. Sus manos acariciaron mis pechos. Las sent&iacute;a grandes, rudas y expertas.<\/p>\n<p>Mientras me besaba recorr&iacute;an toda mi anatom&iacute;a. Me apretaba hacia &eacute;l intentando que notara su dureza. Acariciaba mis nalgas con delicadeza d&aacute;ndome suaves apretoncitos. Una de sus manos se desliz&oacute; por dentro de mis bragas queriendo sentir la carne m&aacute;s de cerca, despu&eacute;s la desplaz&oacute; por mi abertura comprobando su humedad. Aquellas caricias me estaban excitando de una forma sublime. Con voluntad propia, mi mano se apoder&oacute; de su pene. Era como una palanca que abr&iacute;a un pozo, un pozo de un placer prohibido. Las caricias se hac&iacute;an m&aacute;s intensas, los besos m&aacute;s apasionados. Sus dedos tocaban mi cl&iacute;toris y se introduc&iacute;an dentro de m&iacute;, arranc&aacute;ndome oleadas de placer y mi mano masturbaba su pene torpemente.<\/p>\n<p>Sin dejar de besarnos ni de acariciarnos nuestros sexos fuimos avanzando hasta mi habitaci&oacute;n como si fu&eacute;semos dos aut&oacute;matas. Una vez all&iacute; me tumb&oacute; en la cama y se ech&oacute; encima sin dejar de besarme en ning&uacute;n momento. S&oacute;lo lo hizo para ir bajando por mis pechos, recorrer mi barriga trazando c&iacute;rculos con su lengua en mi ombligo para bajar despu&eacute;s a oler mi sexo y lamer mi raja. Aquella lengua de fuego me estaba matando de placer. Nunca hab&iacute;a sentido tanto, no s&eacute; si por su experiencia o por el morbo que despertaba en m&iacute;, pero el caso es que no pod&iacute;a dejar de gemir y me vine con su lengua.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; inerte boca arriba en la cama. Mi cabeza estaba en blanco, pero mi t&iacute;o pronto me sac&oacute; de mi abstracci&oacute;n coloc&aacute;ndose encima de m&iacute; al tiempo que me daba besos dici&eacute;ndome lo preciosa que era y lo que me deseaba. Sent&iacute; como su miembro se adentraba en mi interior lentamente. Entraba apretado, pero mi lubricaci&oacute;n permit&iacute;a el acceso aceptablemente, de modo que mis labios vaginales abrazaron su verga que se abr&iacute;a paso hacia mi interior hasta que penetr&oacute; por completo provoc&aacute;ndome sensaciones indescriptibles. Despu&eacute;s inici&oacute; un movimiento de caderas pistoneando dentro de m&iacute;. Mientras tanto, no paraba de besarme el cuello y el l&oacute;bulo de la oreja. Esto me provocaba m&aacute;s placer, si eso pod&iacute;a ser posible.<\/p>\n<p>Como la situaci&oacute;n era de riesgo y en cualquier momento pod&iacute;a subir alguien de abajo, aceler&oacute; el ritmo. Estaba completamente abierta a &eacute;l sintiendo sus embestidas y, un poco con verg&uuml;enza, mis manos agarraron sus nalgas acarici&aacute;ndolas y apret&aacute;ndolas hacia m&iacute;, alent&aacute;ndole para que no detuviese el ritmo de los embates. Estaba disfrutando de aquel momento extra&ntilde;o pero maravilloso cuando de pronto me dijo que estaba a punto.<\/p>\n<p>Yo no quer&iacute;a que se corriese dentro de m&iacute;, pero en ese momento tampoco deseaba que parara, me daba todo igual. No era capaz de pensar con claridad, pero &eacute;l era un hombre experimentado y sensato (entre comillas) y sab&iacute;a lo que ten&iacute;a que hacer. Mi orgasmo fue tan intenso que un grito se escap&oacute; de mi garganta. Los siguientes fueron amortiguados por su mano en mi boca, en vista de que no estaba por la labor de que sus cu&ntilde;ados o su mujer le viesen foll&aacute;ndose a su hija o sobrina.<\/p>\n<p>Cuando remitieron mis gemidos, continu&oacute; embisti&eacute;ndome, despu&eacute;s sac&oacute; su verga de dentro y eyacul&oacute; en mi barriga, mis tetas y mi cuello. Me qued&eacute; tendida en la cama llena de semen caliente. &Eacute;l se incorpor&oacute;, me dio un beso y fue a vestirse. A continuaci&oacute;n baj&oacute; con todos y yo permanec&iacute; un rato m&aacute;s tumbada en la cama con su esencia ba&ntilde;ando mi cuerpo. Cuando me repuse me duch&eacute; y baj&eacute; intentando aparentar normalidad.<\/p>\n<p>A partir de aquel momento las miradas furtivas eran continuas y aprovech&aacute;bamos cada momento para intentar estar juntos, bien en la piscina o en cualquier otro lugar, pero siempre con la m&aacute;xima discreci&oacute;n, aunque todos aquellos escarceos s&oacute;lo eran tocamientos que &uacute;nicamente serv&iacute;an para excitarnos y desearnos m&aacute;s todav&iacute;a. A mi me gustaba masturbarle y ver como disparaba su simiente, mientras sus dedos me llevaban a m&iacute; al cl&iacute;max.<\/p>\n<p>Entre escarceo y escarceo, mi t&iacute;a segu&iacute;a recibiendo su raci&oacute;n salvaje de sexo y la envidiaba por ello, dado que yo ten&iacute;a que conformarme con migajas, siempre intentando encontrar el momento oportuno para obtenerlas. En ocasiones busc&aacute;bamos alguna excusa para ir a casa de mis padres.<\/p>\n<p>Cuando no pod&iacute;amos estar juntos, cada momento y cada imagen vivida se agolpaba en mi mente y me pon&iacute;a muy caliente y eso me llevaba a masturbarme. Principalmente lo hac&iacute;a durante la siesta y por la noche.<\/p>\n<p>Una noche, despu&eacute;s de cenar me sub&iacute; a mi habitaci&oacute;n a masturbarme sabiendo que no iba a subir mi t&iacute;o porque no era el momento propicio por el riesgo que comportaba, sin embargo, al cabo de diez minutos lo vi aparecer en la puerta. Yo a&uacute;n estaba en el ba&ntilde;o lav&aacute;ndome los dientes cuando entr&oacute;. Me deseaba tanto como yo a &eacute;l y necesitaba estar conmigo. Me bes&oacute; apasionadamente y su erecci&oacute;n se hizo notar r&aacute;pidamente en mi vientre. &Eacute;ramos como dos adolescentes (al menos yo lo era) buscando el momento para darse placer a escondidas. Nuestras manos exploraban cada rinc&oacute;n de su pareja, intentando encontrar uno nuevo. Sus dedos se introdujeron en mi vagina queriendo arrancarme un orgasmo y mi mano masturbaba su pene bien dilatado.<\/p>\n<p>Seguimos as&iacute; un rato. Era un momento en el que el peligro era mayor. Pod&iacute;an subir mis padres o mi t&iacute;a en cualquier momento, por tanto, intent&aacute;bamos acelerar las acciones. Mi orgasmo no tard&oacute; en llegar, dada la calentura de mi sexo y la experiencia de sus dedos. Cuando me repuse segu&iacute; con el movimiento de mi mano masturb&aacute;ndole a &eacute;l. Con un beso y un poco de presi&oacute;n en mis hombros, me anim&oacute; a bajar y arrodillarme para meterme su falo en la boca. Lo ten&iacute;a delante apuntando directamente a mi cara y me maravill&eacute;.<\/p>\n<p>Lo lam&iacute; y lo introduje en mi boca, sin embargo encontraba dificultades para albergar semejante pedazo de carne, aunque lo intentara con ah&iacute;nco, pero no por ello dejaba de mamar con fruici&oacute;n. Cog&iacute; la base del tronco mientras devoraba la verga hasta que sus gemidos me advirtieron del inminente orgasmo que llen&oacute; mi boca y mi cara de semen. Afortunadamente nadie subi&oacute; en ese momento y cada cual nos dirigimos a nuestra habitaci&oacute;n para no levantar sospechas.<\/p>\n<p>Cada d&iacute;a que pasaba necesitaba m&aacute;s desesperadamente sus caricias, pero quer&iacute;a que fuera algo m&aacute;s que eso. Deseaba que nos explay&aacute;ramos. Nada de aqu&iacute; te pillo, aqu&iacute; te mato. Quer&iacute;a follar sin contemplaciones y sin tener que estar pendiente de si ven&iacute;a alguien y nos pillaba. Busqu&eacute; una coartada y dijimos que &iacute;bamos al centro comercial. Yo quer&iacute;a comprarme algo de ropa y me pareci&oacute; la excusa perfecta.<\/p>\n<p>Hac&iacute;a un calor de mil demonios y no apetec&iacute;a en absoluto salir de casa, de modo que a nadie en su sano juicio se le ocurrir&iacute;a acompa&ntilde;arnos. En vez de ir al centro comercial nos dirigimos a su casa.<\/p>\n<p>Ya hab&iacute;amos hecho el amor varias veces, dos en el chalet y otra en mi casa, y todas maravillosas, encontrando en cada una de ellas sensaciones m&aacute;s placenteras cada vez, pero aquella tarde lo deseaba fervientemente. Fuimos, por tanto a su casa. Por aquel entonces no dispon&iacute;amos de aire acondicionado, s&oacute;lo pod&iacute;amos recurrir a los ventiladores, que al menos, mitigaban en menor medida el calor. Cuando me encontr&eacute; en su nido del amor, pens&eacute; que por aquella cama habr&iacute;an pasado muchas mujeres, pero, al mismo tiempo consider&eacute; que en ning&uacute;n momento vi que desatendiera a mi t&iacute;a. La quer&iacute;a. El resto eran aventuras para satisfacer unas necesidades sexuales fuera de lo com&uacute;n.<\/p>\n<p>Como dec&iacute;a, aquella tarde yo ten&iacute;a la libido por las nubes y deseaba follar sin miramiento y sin la necesidad de preocuparme de interrupciones inesperadas. &Eacute;l me bes&oacute; cogi&eacute;ndome la cabeza por detr&aacute;s. Yo le correspond&iacute; con el beso. Nuestras lenguas se encontraron y se entrelazaron, nuestras manos iban desprendiendo la ropa del otro hasta que quedamos completamente desnudos. Seguimos con los besos y caricias en la cama. Su lengua se introdujo en mi sexo proporcion&aacute;ndome un placer sublime que me arrancaban gemidos de puro goce. Mi primer orgasmo no tard&oacute; en llegar. Unas convulsiones acompa&ntilde;aron al orgasmo haciendo que me retorciera como una serpiente.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s quise recompensarle del mismo modo. Me puse sobre &eacute;l y mi boca alberg&oacute; su miembro. Lo lam&iacute;a todo. Era enorme. Mi lengua recorr&iacute;a todo el tallo de arriba abajo, me deten&iacute;a en sus huevos introduci&eacute;ndolos en la boca, primero uno, despu&eacute;s el otro. Mi cabeza sub&iacute;a y engull&iacute;a la verga proporcion&aacute;ndole una mamada que al parecer, estaba siendo satisfactoria. Mientras se la mamaba cogi&oacute; mi culo y se lo encajo en su boca, de manera que quedamos los dos en un perfecto sesenta y nueve. Yo arriba trag&aacute;ndome un pil&oacute;n de carne y &eacute;l abajo recibiendo todos mis jugos vaginales. Estaba muy caliente. Necesitaba sentirlo dentro de m&iacute;, sentir su hombr&iacute;a, su dureza, su polla palpitante.<\/p>\n<p>Me incorpor&eacute; y me sent&eacute; sobre &eacute;l ofreci&eacute;ndole la visi&oacute;n de mi culo y, mientras yo le cabalgaba, &eacute;l se recreaba apretando mis nalgas. Despu&eacute;s me dio la vuelta y qued&eacute; frente a &eacute;l. Ahora pod&iacute;a ver todos mis gestos de placer. Segu&iacute; cabalg&aacute;ndole en tanto &eacute;l jugaba con mis nalgas. Su dedo hac&iacute;a incursiones en el agujerito. No lo introduc&iacute;a, pero me daba masajes y hac&iacute;a menci&oacute;n de introducirlo para que la acci&oacute;n me provocase m&aacute;s placer. No pude aguantar y me corr&iacute; gritando y jadeando como nunca, liberando todo el entusiasmo acumulado. Pod&iacute;a hacerlo sin reservas y sin tener que reprimir mis gemidos ante aquel placer divino. Las convulsiones de mi vagina provocaron que &eacute;l tampoco pudiera contenerse y r&aacute;pidamente me apart&oacute; de encima para no correrse dentro de m&iacute;, con lo cual, mi orgasmo se vio un poco cortado, pero no por ello menos placentero, sino m&aacute;s breve. Cuando extrajo su verga, la leche salto de ella con gran presi&oacute;n y en cantidad abundante, derram&aacute;ndose sobre m&iacute; y ensuciando las s&aacute;banas.<\/p>\n<p>Mi t&iacute;o fue a por otras limpias. Mientras lo contemplaba pens&eacute; en lo er&oacute;tica que me parec&iacute;a su desnudez, con su verga, que empezaba a perder su rigidez adornando su cuerpo. La s&aacute;bana sucia la dej&oacute; para lavar y la limpia la colocamos entre los dos. Despu&eacute;s nos acostamos en la cama y hablamos durante un rato sincer&aacute;ndonos y dici&eacute;ndonos lo que sent&iacute;amos y lo que nos dese&aacute;bamos. &Eacute;l jugaba con mis pechos y mi sexo mientras mi mano se deslizaba por su pecho, su abdomen y su miembro que iba creciendo al est&iacute;mulo de mis caricias.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a meter su cabeza entre mis piernas, pero esta vez su lengua prolongaba el recorrido desliz&aacute;ndose por toda mi raja hasta llegar al ano, provoc&aacute;ndome sensaciones nuevas, diferentes e igualmente placenteras. Sigui&oacute; durante un buen rato metiendo su lengua en el peque&ntilde;o orificio, despu&eacute;s me dijo que quer&iacute;a darme todo el placer que merec&iacute;a y deseaba que me sintiera como una reina.<\/p>\n<p>Me pregunt&oacute; si me hab&iacute;an hecho alguna vez sexo anal y le dije que s&iacute;, que lo hab&iacute;an intentado, pero que no lo goc&eacute; ni lo consum&eacute; porque me hizo da&ntilde;o y detuve el acto. Entonces &eacute;l me pidi&oacute; intentarlo asegur&aacute;ndome que iba a gozar de otro modo no menos intenso. A&ntilde;adi&oacute; que si en alg&uacute;n momento no me sent&iacute;a c&oacute;moda se lo dijera, pero tan seguro estaba de hacerme gozar de esa manera que me anim&eacute; a ello, sin embargo, despu&eacute;s de tomar la temeraria decisi&oacute;n mir&eacute; aquella tranca en completa erecci&oacute;n y tuve mis dudas de que fuera as&iacute;, no obstante, me dej&eacute; llevar por sus sensibles palabras, por su delicadeza y por su maestr&iacute;a.<\/p>\n<p>Extrajo del caj&oacute;n de su mesita un tubito de lubricante, sac&oacute; un poco y se unt&oacute; los dedos poniendo en mi ano una cantidad considerable. Yo tumbada me dejaba hacer. Su dedo embadurnado y experto frotaba mi cavidad y se introduc&iacute;a suavemente en ella poquito a poco. Estaba un poco tensa, pero la sensaci&oacute;n era agradable y para nada molesta. Iba muy poco a poco dilat&aacute;ndome despacio. Cuando lo consider&oacute; oportuno, a&ntilde;adi&oacute; otro dedo. Estaba disfrut&aacute;ndolo, para nada era algo molesto porque fue muy poco a poco. Cuando crey&oacute; que me ten&iacute;a preparada me dijo que me relajara y que me dejara llevar, me puso de lado levant&aacute;ndome un poco la pierna y apoy&oacute; la cabeza de su miembro en la entrada presionando suavemente, pero muy despacio. Presionaba, met&iacute;a un cent&iacute;metro y sacaba, despu&eacute;s introduc&iacute;a otro m&aacute;s para ir ensanchando poco a poco y sin dolor.<\/p>\n<p>Fue un proceso lento pero apenas sent&iacute; dolor, solo algunas punzadas hasta que mi ano se acostumbr&oacute; a su tama&ntilde;o, posteriormente fue acelerando el ritmo y el placer sustituy&oacute; a las punzadas agudas y se torn&oacute; m&aacute;s intenso. Era un placer distinto y extra&ntilde;o, pero progresivamente fue intensific&aacute;ndose. Cuando ya estaba gozando completamente y mis gemidos eran reflejo del placer, mi t&iacute;o acelero las embestidas d&aacute;ndome ahora por el culo sin contemplaciones mientras resoplaba como un toro.<\/p>\n<p>Me cambi&oacute; de posici&oacute;n. Me puso a cuatro patas sin abandonar mis esf&iacute;nteres, se aferr&oacute; a mis nalgas y empez&oacute; a follarme como si le fuera la vida en ello. De vez en cuando disminu&iacute;a la intensidad, sacaba casi toda la verga de mi agujero y la volv&iacute;a a introducir de un solo golpe provoc&aacute;ndome un dolor punzante que era mitigado por el placer que acompa&ntilde;aba.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; encul&aacute;ndome un buen rato hasta que le dije que me corr&iacute;a gritando de placer y &eacute;l, viendo que yo llegaba al cl&iacute;max liber&oacute; su leche dentro del esf&iacute;nter uni&eacute;ndose a mis gritos de placer. Sent&iacute; su descarga golpeando dentro de m&iacute;. Fue un orgasmo diferente, pero fant&aacute;stico. Nunca cre&iacute; que pudiese llegar a gozar de tal manera con aquella pr&aacute;ctica.<\/p>\n<p>Volvimos a repetirlo muchas veces. Cada vez que ten&iacute;amos sexo en el que pod&iacute;amos explayarnos no desaprovechaba la ocasi&oacute;n de que me diese una buena enculada.<\/p>\n<p>Aquel fue un verano inolvidable. Un verano que nunca olvidar&eacute;. Fue maravilloso y supe lo que era el sexo de verdad y lo que era un hombre de verdad. Tanto fue as&iacute; que me enamor&eacute; de &eacute;l sin remedio, mas, sab&iacute;a que no ten&iacute;a ninguna posibilidad. Para &eacute;l era una locura de adolescente condenada al fracaso de antemano. &Eacute;l estaba seguro de que pronto se me pasar&iacute;a, en cambio, no fue as&iacute; y no lleg&oacute; a pas&aacute;rseme nunca. Siempre le quise, aunque despu&eacute;s ya fuera de manera distinta. &Eacute;l marc&oacute; mi vida, para bien, pienso. Y sigo recordando aquellos momentos de mi adolescencia como si hubiesen sido ayer. Y sigo igualmente, rememorando aquella relaci&oacute;n con el mismo cari&ntilde;o que el primer d&iacute;a. Y, as&iacute; como a veces hacemos cosas de las que luego reflexionamos y nos arrepentimos, cosas que aunque, igualmente gratas hubiese sido mejor no hacer, aquel acto es de las pocas cosas que hubiese repetido con los ojos cerrados una y otra vez<\/p>\n<p>Mis t&iacute;os ahora viven unos seiscientos kil&oacute;metros al sur de donde yo vivo y no solemos vernos a menudo. Una vez al a&ntilde;o e incluso, a veces, cada dos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquel verano no volvi&oacute; a pasar nada hasta muchos a&ntilde;os despu&eacute;s. Yo acab&eacute; la carrera con 23 a&ntilde;os y encontr&eacute; trabajo relativamente r&aacute;pido en un museo en el departamento de restauraci&oacute;n. A&uacute;n no ten&iacute;a la experiencia necesaria para dirigir yo ning&uacute;n proyecto, pero, por aquel entonces, para m&iacute; estaba bien remunerado y a los veinticuatro a&ntilde;os me cas&eacute;, dada mi independencia econ&oacute;mica. Jam&aacute;s deb&iacute; haberlo hecho. Por lo &uacute;nico que no me arrepiento es por haber tenido una hija maravillosa.<\/p>\n<p>A la boda vino mi t&iacute;o dese&aacute;ndome toda la felicidad de este mundo. Me confes&oacute; que siempre me hab&iacute;a querido y as&iacute; continuar&iacute;a siendo el resto de sus d&iacute;as. No obstante, su forma de quererme no era la misma que la m&iacute;a. Yo estaba enamorada, &eacute;l lo estaba de su mujer, por tanto los sentimientos no eran rec&iacute;procos, aunque me quisiera y me respetara. En sus sentimientos prevalec&iacute;a el componente sexual frente al amor. En los m&iacute;os estaban a la par, pese a que la relaci&oacute;n se iniciara en un principio de forma sexual.<\/p>\n<p>Por otro lado, era evidente que a &eacute;l no le ca&iacute;a bien el que iba a ser mi esposo, aun cuando nunca dijo nada al respecto. Son cosas que deduje yo sola.<\/p>\n<p>Siete a&ntilde;os despu&eacute;s de casarme se me volvi&oacute; a presentar una oportunidad con &eacute;l. Yo ya contaba con treinta y un veranos. &Eacute;l deber&iacute;a rondar los cincuenta y pocos. Hab&iacute;an venido a una boda de un familiar com&uacute;n y se hospedaban en casa de mis padres. A la boda &iacute;bamos todos: mi marido, mi hija, mis padres, bueno, y toda la familia, incluidos mis t&iacute;os, por supuesto. Mi t&iacute;a ya hab&iacute;a cogido algunos kilitos de m&aacute;s y estaba un poco fondona. Por su parte, mi t&iacute;o tambi&eacute;n hab&iacute;a ganado peso. Ahora luc&iacute;a una peque&ntilde;a panza, pero a m&iacute; continuaba pareci&eacute;ndome atractivo. Segu&iacute;a manteniendo aquel sexapil que anta&ntilde;o me enamor&oacute;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la cena hubo baile y me las arregl&eacute; para bailar con &eacute;l. Hablamos de muchas cosas. Me pregunt&oacute; por mi relaci&oacute;n con mi esposo, por mi hija, por mi vida laboral, etc. Apenas mencionamos nada de nuestro verano, pero ambos est&aacute;bamos evocando aquellos momentos. Yo segu&iacute;a pensando lo que viv&iacute;, y no s&eacute; por qu&eacute;, pero deseaba volver a revivirlo.<\/p>\n<p>Yo ya era una mujer adulta, casada, con una hija y con las ideas meridianamente claras, pero aquel hombre segu&iacute;a nubl&aacute;ndome la mente. Bailamos la lambada, y nuestros cuerpos se pegaban con el roce de nuestros sexos. Era un baile movidito muy sensual. Est&aacute;bamos pas&aacute;ndolo estupendamente, sobre todo yo. Todos los poros de mi piel lo deseaban y hubiese dejado que me poseyera all&iacute; mismo delante de todos. Estaba encendida y comprob&eacute; que &eacute;l tambi&eacute;n deb&iacute;a de estarlo porque notaba su dureza con los roces. Yo intentaba sentir cada cent&iacute;metro con mi sexo, pero era la parte baja de mi abdomen la que se beneficiaba de su protuberancia.<\/p>\n<p>Desgraciadamente tuvimos que regresar a la mesa, a pesar de que ambos sab&iacute;amos lo que sent&iacute;amos o como nos encontr&aacute;bamos en ese momento. Nos mir&aacute;bamos en la mesa sabiendo lo que dese&aacute;bamos los dos. Ten&iacute;a que cruzar mis piernas para apaciguar el ardor de mi entrepierna. Deseaba volver a sentirme penetrada por &eacute;l y rememoraba cuando me hac&iacute;a el amor elev&aacute;ndome a la cima de aquel maravilloso placer que jam&aacute;s ning&uacute;n otro hombre me proporcion&oacute;.<\/p>\n<p>Todos bebimos mucho aquella noche. Mi esposo y yo tuvimos que retirarnos antes de lo esperado porque la ni&ntilde;a estaba cansada y ten&iacute;a sue&ntilde;o, con lo cual, se encontraba un poco m&aacute;s llorona de lo normal, de modo que fuimos de los primeros en marchamos.<\/p>\n<p>En el chalet hab&iacute;a m&aacute;s habitaciones, por tanto nos qued&aacute;bamos todos all&iacute; para estar con mis t&iacute;os que hab&iacute;an venido e iban a pasar una semana. Mi esposo y yo echamos un polvo que no estuvo mal. Yo estaba caliente y necesitaba aplacar el volc&aacute;n que bull&iacute;a en mi interior, de tal manera que, a pesar de que iba m&aacute;s bebido de la cuenta, mi esposo se las arregl&oacute; para satisfacerme.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del polvo, el exceso de alcohol hizo que se durmiera con rapidez. Yo me qued&eacute; en la cama leyendo, pero en realidad estaba so&ntilde;ando despierta. A pesar del polvo segu&iacute;a excitada. Al cabo de una hora llegaron mis padres y mis t&iacute;os y se metieron en sus respectivas habitaciones.<\/p>\n<p>Comprob&eacute; que mi t&iacute;o segu&iacute;a haciendo gala de su fama y le ech&oacute; un polvazo a mi querida t&iacute;a, supongo que pensando en m&iacute;. Un polvazo que aument&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s mi exaltado estado febril.<\/p>\n<p>Todo estaba en silencio. Eran como las cuatro de la madrugada y yo me levant&eacute;, en realidad no s&eacute; a qu&eacute;, a beber supongo, con la esperanza de que &eacute;l se levantara y coincidir con &eacute;l en la cocina, pero no fue as&iacute;. Esper&eacute; un rato deambulando por el sal&oacute;n, sin embargo &eacute;l no apareci&oacute;, as&iacute; que decid&iacute; acostarme y masturbarme. Lo hice sigilosamente para no despertar a mi esposo y despu&eacute;s del orgasmo pude conciliar el sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Pasaron varios d&iacute;as y no pudimos de ninguna de las maneras estar solos para satisfacer nuestros deseos y rememorar viejos tiempos. Faltaba un d&iacute;a para que se acabaran las oportunidades. Decid&iacute; que ten&iacute;a que actuar. Para entonces yo ya ten&iacute;a mi taller de restauraci&oacute;n. Me parec&iacute;a una excusa medianamente aceptable, pero mi hija parec&iacute;a estar dispuesta a tumbar mis pretensiones y quer&iacute;a venir con nosotros, de modo que tuve que inventar una excusa que, en otras circunstancias no hubiera sido muy convincente y, muy a su pesar se qued&oacute; con su padre, quien nada pod&iacute;a imaginarse de las intenciones de su esposa.<\/p>\n<p>Llegamos al taller y se lo ense&ntilde;&eacute; todo. Le pareci&oacute; perfecto y se interes&oacute; mucho por el trabajo y me pareci&oacute; que &eacute;l no estaba por la labor de hacer el amor conmigo, en cambio yo estaba que me mor&iacute;a de las ganas. Era como que me respetaba mucho y no quer&iacute;a arruinar mi vida, interponerse en ella, pero cuando entramos en el despacho me qued&eacute; mir&aacute;ndole, esperando una reacci&oacute;n por su parte que no tard&oacute; en llegar. Nos fundimos en un maravilloso beso y, como dos adolescentes empezamos a magrearnos, a tocarnos y a desnudarnos. Toc&oacute; mis pechos, los bes&oacute;, lami&oacute; mis pezones y los mordi&oacute;. Me tumb&oacute; en mi mesa y abrev&oacute; en mi entrepierna llev&aacute;ndome con mucha rapidez a un primer orgasmo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s quise ser yo la que degustara su salchicha y me arrodill&eacute; para hacerlo. Segu&iacute;a tan grande, tan dura y tan sabrosa como siempre. Comprob&eacute; que estaba tan exaltado como yo, as&iacute; que me levant&oacute;, me recost&oacute; en la mesa y me penetr&oacute; abri&eacute;ndome las piernas y coloc&aacute;ndolas a la altura de sus hombros, de tal modo que, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os volv&iacute; a constatar lo que era sentirse completamente llena y que cada rinc&oacute;n de mi interior experimentara sensaciones que nadie me hab&iacute;a provocado excepto &eacute;l.<\/p>\n<p>Mi cuerpo se abandon&oacute; a otro intenso orgasmo y me qued&eacute; exhausta tumbada encima de la mesa de piernas abiertas dispuesta a ofrec&eacute;rselo todo, por tanto, mi ano no tard&oacute; en ser atendido por su lengua decidida a lubricarlo para dejar paso a cosas mayores. Comprob&oacute; que ahora era una experta tragapollas y despu&eacute;s de la lubricaci&oacute;n escupi&oacute; varias veces en el orificio para ir ensart&aacute;ndola poco a poco hasta que el peque&ntilde;o orificio acogi&oacute; todo el cipote. Me dio una follada por el culo de esc&aacute;ndalo &mdash;tal y como lo recordaba anta&ntilde;o&mdash; que me llev&oacute; a otro orgasmo con su polla martilleando mi esf&iacute;nter hasta que eyacul&oacute; en mis entra&ntilde;as y se qued&oacute; tendido sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>Cuando se recompuso del cl&iacute;max se incorpor&oacute; y contempl&eacute; su miembro morcill&oacute;n balance&aacute;ndose ante mis ojos. Segu&iacute;a gust&aacute;ndome mucho m&aacute;s que el pene de mi marido a quien casi doblaba en tama&ntilde;o. Quise jugar con &eacute;l acarici&aacute;ndolo, pero sin pretender fornicar de nuevo. Tan s&oacute;lo quer&iacute;a tenerlo en mis manos y palpar su envergadura considerando que no sab&iacute;a si volver&iacute;a a tener ocasi&oacute;n de volver a hacerlo.<\/p>\n<p>Me advirti&oacute; que ya no se recuperaba tan r&aacute;pido como anta&ntilde;o, pero a m&iacute; eso me daba igual. S&oacute;lo quer&iacute;a tocarlo y saborearlo.<\/p>\n<p>Se tumb&oacute; en la mesa y mis caricias le empezaron a provocar una respiraci&oacute;n m&aacute;s agitada y, a pesar de haber dicho que no se recuperaba tan f&aacute;cilmente su erecci&oacute;n me confirm&oacute; lo contrario. Me agach&eacute; y mis labios se apoderaron del erecto miembro y me recre&eacute; haci&eacute;ndole la que pens&eacute; que era la mejor felaci&oacute;n que hab&iacute;a hecho en mi vida. Fueron unos veinte minutos dedicados en cuerpo y alma a intentar darle el mayor placer que nadie le hubiese otorgado jam&aacute;s.<\/p>\n<p>No s&eacute; si lo consegu&iacute;, dada su trayectoria, pero puse todo mi empe&ntilde;o en ello. Tras aquella muestra de maestr&iacute;a por mi parte, se vaci&oacute; en mi boca gimiendo y retorci&eacute;ndose como una serpiente. Su semen explot&oacute; en mi boca y fui trag&aacute;ndome su esencia al mismo tiempo que manaba de aquella fuente que parec&iacute;a no parar. Lo que no pod&iacute;a tragar resbalaba a lo largo del tronco, m&aacute;s cuando pareci&oacute; remitir la cascada segu&iacute; con un breve meneo de la mano que ahora resbalaba por la verga lubricada por su esencia.<\/p>\n<p>Aquello fue una locura, pero fue la locura m&aacute;s reflexiva de toda mi vida.<\/p>\n<p>Cuando nos vestimos sab&iacute;amos que era el punto final o, al menos, el punto y aparte. Ten&iacute;amos que despedirnos all&iacute; y solos. Nos abrazamos y yo llor&eacute; como la adolescente que era cuando me hizo descubrir mi cuerpo. Yo no descart&eacute; un nuevo encuentro porque estaba m&aacute;s que dispuesta a repetirlo todas las veces que se nos presentaran, aun as&iacute;, no ocurri&oacute;.<\/p>\n<p>Aquel fue el &uacute;ltimo d&iacute;a y ya no volvimos a hacerlo m&aacute;s. Nos vimos durante encuentros familiares, pero ya no se repiti&oacute;, quiz&aacute;s porque yo tambi&eacute;n perd&iacute; algo de la euforia y no busqu&eacute; la ocasi&oacute;n como lo hice aquella &uacute;ltima vez. A pesar de todo, el recuerdo siempre permanecer&aacute; en m&iacute; y jam&aacute;s me arrepentir&eacute; de nada de lo que ocurri&oacute; entre nosotros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 Tengo cincuenta a&ntilde;os y actualmente estoy casada en segundas nupcias.&nbsp; Siempre he sentido la necesidad de compartir una experiencia que para muchos podr&iacute;a considerarse una trasgresi&oacute;n moral sin precedentes, sin embargo nunca he podido intercambiar impresiones porque entiendo que puede ser dif&iacute;cil de digerir para cualquiera, siendo que vivimos en una sociedad en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16852,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-26916","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26916","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16852"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26916"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26916\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26916"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26916"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26916"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}