{"id":26935,"date":"2020-12-03T04:52:39","date_gmt":"2020-12-03T04:52:39","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-03T04:52:39","modified_gmt":"2020-12-03T04:52:39","slug":"la-dama-de-negro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-dama-de-negro\/","title":{"rendered":"La dama de negro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26935\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Muchas veces me naci&oacute; regalarle a mi mujer lencer&iacute;a er&oacute;tica, pero, contrariamente a lo que yo esperaba, ella parec&iacute;a no entusiasmarse con mis elecciones. Tal vez ella ten&iacute;a otra idea sobre la manera de vestirse para vivir instantes excitantes con su pareja, quiz&aacute; alejado de lo que a m&iacute; me gustaba, influenciado, porque no, por las pel&iacute;culas y fotograf&iacute;as pornogr&aacute;ficas. Y, pensaba yo, mis ideas y las ideas de mi esposa no iban en el mismo sentido.<\/p>\n<p>Varias veces hab&iacute;a hecho yo comentarios al respecto e incluso hab&iacute;a comentado lo bien que se ve&iacute;a cuando utilizaba tal o cual atuendo en los encuentros que hab&iacute;amos experimentado con otras personas. Sin embargo, ella se reservaba sus comentarios, creer&iacute;a yo, principalmente, para no entrar en contradicci&oacute;n y diferencias conmigo. De manera que, al no haberme sentido respaldados en ese tipo de iniciativas, simplemente, alg&uacute;n d&iacute;a, dej&eacute; de poner atenci&oacute;n en ese tipo de vestimentas y resolv&iacute; aceptar que ella utilizara la ropa con la cual se sintiera m&aacute;s c&oacute;moda.<\/p>\n<p>Ella, generalmente, gustaba utilizar ropa interior finamente confeccionada, con muchos dise&ntilde;os y bordados, preferiblemente en colores blanco, negro y rojo. Aquellos vestidos de enfermera, de colegiala y otros, no eran de su preferencia. Le gustan m&aacute;s los dise&ntilde;os elegantes, ojal&aacute; para usar corpi&ntilde;os, ligeros y cosas as&iacute;. De modo que dej&eacute; de lado la idea de escoger la ropa que me gustar&iacute;a que utilizara y que, a m&iacute;, personalmente, me resultaba atractiva.<\/p>\n<p>Un fin de semana mi esposa sugiri&oacute; que fu&eacute;ramos a bailar. Estuve de acuerdo y no pregunt&eacute; a d&oacute;nde ir&iacute;amos, porque s&eacute; que a ella le gusta conocer diferentes sitios. Nos pusimos en marcha como a eso de las 10 pm y, al momento de salir, me llam&oacute; la atenci&oacute;n que ella estaba vestida toda de negro, con un gab&aacute;n, medias y zapatos; todo negro. No hice comentario alguno ni pregunt&eacute; por la solemnidad de la vestimenta y me dispuse a ir por el veh&iacute;culo para recogerla.<\/p>\n<p>Una vez en movimiento le pregunt&eacute; sobre la ubicaci&oacute;n de nuestro destino. Me indic&oacute; que quer&iacute;a conocer un sitio nuevo y que le hab&iacute;an comentado sobre alguno que era muy frecuentado por gente de la costa pac&iacute;fica y que la m&uacute;sica era muy agradable. Ella encontraba interesante conocer algo diferente, bailar ese tipo de m&uacute;sica y compartir con las personas que all&iacute; se reun&iacute;an, as&iacute; que no puse inconveniente y nos dirigimos hacia all&aacute;.<\/p>\n<p>El sitio se encontraba en una zona muy conocida y bastante concurrida. Parqueamos el veh&iacute;culo y entramos al lugar. El interior era bastante amplio, pero escasamente iluminado, bastante concurrido y con la m&uacute;sica a todo volumen. La verdad, al principio, no me agrad&oacute; mucho el ambiente. Me pareci&oacute; l&uacute;gubre. Ella, sin embargo, parec&iacute;a muy entusiasmada y curiosa sobre c&oacute;mo funcionaban las cosas en aquel lugar.<\/p>\n<p>Nos instalaron en una mesa, ubicada en una esquina del sal&oacute;n, desde d&oacute;nde ten&iacute;amos una vista privilegiada de todo el entorno. El sitio estaba bastante concurrido y la gente, al parecer muy animada, bailaba alegremente al ritmo de la una m&uacute;sica muy r&iacute;tmica. Las parejas danzaban desparpajadamente y se ve&iacute;a a las mujeres muy ligeras de ropa, lo cual contrastaba con la forma en que iba vestida mi mujer. Aun as&iacute;, bien pronto salimos a la pista a bailar al lado de toda la gente que all&iacute; estaba reunida.<\/p>\n<p>La m&uacute;sica estaba muy animada y, con el paso del tiempo y al calor de unos tragos, el ambiente se fue tornando m&aacute;s desenvuelto y descomplicado. La m&uacute;sica invitaba a las parejas a liberarse en su expresi&oacute;n corporal. Y hab&iacute;a de todo. Parejas que se divert&iacute;an, parejas que coqueteaban y parejas que pareciera que copulaban en la pista de baile. Le dije a mi mujer que se quitara el gab&aacute;n, porque se ve&iacute;a como mosca en leche en ese ambiente de m&uacute;sica y danza. Me dijo, &iexcl;tranquilo!&#8230; en un ratico.<\/p>\n<p>La mayor&iacute;a de parejas parec&iacute;an estar involucradas y no se ve&iacute;a, al menos yo no ve&iacute;a, personas solas; hombres y mujeres. Y, habiendo bailado ya varias tandas de m&uacute;sica y empezando a sudar un poco. Le propuse a ella salir a la calle un rato, para tomar algo de aire y desacalorarnos, pero me respondi&oacute; que ella prefer&iacute;a quedarse ah&iacute; y que me esperar&iacute;a. Bueno, dije, yo si voy a salir, doy una mirada por ah&iacute;, reconozco el lugar y ya vuelvo; no me demoro.<\/p>\n<p>Cuando volv&iacute; a nuestra acomodaci&oacute;n, ella no estaba all&iacute;. La mesa estaba sola, pero su abrigo si estaba en una de las sillas. Pens&eacute; que hab&iacute;a ido al ba&ntilde;o, porque no se me ocurri&oacute; nada m&aacute;s. Me sent&eacute; a esperarla y, mientras tanto, me dediqu&eacute; a observar a la gente que se encontraba divirti&eacute;ndose en la pista de baile. No hab&iacute;a pasado mucho tiempo, cuando, al estar observando, pude identificarla bailando con un hombre moreno, un poco m&aacute;s alto que ella y bastante acuerpado. El tipo se mov&iacute;a muy bien, hab&iacute;a que reconocerlo, de manera que encontraba la raz&oacute;n por la cual ella parec&iacute;a estar a gusto. Como bailar&iacute;n, comparado con aquel caballero, yo no estaba a su altura.<\/p>\n<p>Ahora, si, sin su abrigo, pude ver bien c&oacute;mo estaba vestida. Ten&iacute;a puesta una trusa negra, bastante escotada, casi transparente, que le cubr&iacute;a todo el cuerpo, y una muy cort&iacute;sima falda, tambi&eacute;n de color negro, de modo que el color de su rostro, sus brazos y sus manos blancas contrastaban con aquella vestimenta, y tambi&eacute;n, claro est&aacute;, con el color de su pareja. Ella bailaba muy animada y las piruetas que le prodigaba aquel caballero la ten&iacute;an bastante entretenida, de modo que permaneci&oacute; en pista durante largo rato, olvid&aacute;ndose del tiempo y de las circunstancias.<\/p>\n<p>Al rato, al terminar una de las tandas de m&uacute;sica, se dirigieron a la mesa. Ella se adelant&oacute; a presentarme a su pareja. Amor, te presento a Jeison. Mucho gusto dije, extendiendo mi mano para saludarle; Fernando. Hola, mucho gusto. La vi sola en la mesa y la convid&eacute; a bailar. Espero no le importe, me dijo. No, para nada, contest&eacute;. Vi que baila usted muy bien y armoniza con ella en el baile, cosa que a ella le encanta. Bueno, a m&iacute;, s&iacute; me gusta bailar, no puedo negarlo, pero ella baila muy bien. Ha sido mi maestra por un rato. Ah, bueno, que bien, repliqu&eacute;; &iexcl;me alegro! Los dejo un rato y, si no hay inconveniente, me gustar&iacute;a volver a bailar con ella m&aacute;s tarde. &iexcl;Claro! respond&iacute;. No hay problema.<\/p>\n<p>Nos quedamos ella y yo, ah&iacute; en la mesa por un rato y, entonces, pregunt&eacute;, &iexcl;oye! &iquest;de d&oacute;nde sali&oacute; la vestimenta? No es nueva dijo. Esto me lo hab&iacute;as regalado, pero no me hab&iacute;a atrevido a usarlo. &iquest;Y es que tiene algo de especial? No, nada raro, pero no lo hab&iacute;a usado antes. Lo &uacute;nico nuevo es la falda. Esa, si la compr&eacute; para que hiciera juego con el resto. Pues, te ves bien, dije. &iquest;Y el Jeison ese, &iquest;de d&oacute;nde sali&oacute;? No s&eacute;. Me dijo que nos hab&iacute;a visto entrar y que se hab&iacute;a fijado en la forma en que yo bailaba y que, cuando me vio sola, se atrevi&oacute; a invitarme. Y ya. Nada especial. Lo cierto es que el tipo baila s&uacute;per. Yo creo que debe haber tenido formaci&oacute;n, participado en un grupo de baile o algo por el estilo, porque tiene variedad de pasos. Se pasa rico con &eacute;l. Entonces, te dio en la vena del gusto. Pues s&iacute;, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>La m&uacute;sica sigui&oacute; sonando, as&iacute; que volvimos a la pista de baile, pues para eso hab&iacute;amos ido all&iacute;. El lugar estaba atestado de gente y dif&iacute;cilmente se pod&iacute;a bailar sin tropezar con alguien, de modo que la situaci&oacute;n nos estaba incomodando, tanto, que ella, quien no acostumbra hacerlo, me dijo que podr&iacute;amos volver en otro momento, cuando el lugar no estuviera tan concurrido. Y yo estuve de acuerdo. Bueno, pues s&iacute;, y la verdad, ya est&aacute; tarde tambi&eacute;n, son casi las 2 am. &iexcl;Vamos!<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos saliendo cuando el tal Jeison la intercept&oacute; y la convido a bailar. Ella, me hal&oacute; de la mano, y, cuando me volte&eacute; a verla, me hizo la se&ntilde;a de que esperara. D&eacute;jame bailar la &uacute;ltima, me dijo, entreg&aacute;ndome su abrigo. &iexcl;Qui&eacute;n te entiende! dije. Bueno, hazle pues. Te espero afuera. Y, de hecho, me qued&eacute; esper&aacute;ndola afuera un buen rato. Al parecer se hab&iacute;a animado con su pareja, no obstante, la multitud, y de alguna manera aquello me hab&iacute;a llegado a molestar un poco.<\/p>\n<p>Salieron juntos. Y ella, dirigi&eacute;ndose a m&iacute;, me dijo, oye, Jeison me dice que hay un sitio bastante bien, no como este, pero que se puede bailar y es m&aacute;s relajado. &iquest;Te parece si vamos y le echamos una mirada? Bueno, &iquest;pero no que nos &iacute;bamos?, dije. Pues de este sitio s&iacute;, pero si hay alternativa, pod&iacute;amos quedarnos un rato m&aacute;s. &iquest;Te parece? Bueno, dije, para no entrar en conflicto de intereses con mi esposa. As&iacute; que Jeison tom&oacute; la delantera y nos guio al otro lugar, que no quedaba lejos de all&iacute;. Al llegar, ciertamente estaba mejor, no hab&iacute;a tanta gente, estaba m&aacute;s iluminado, mejor decorado, pero la m&uacute;sica era diferente; m&uacute;sica de anta&ntilde;o, rom&aacute;ntica y boleros.<\/p>\n<p>No m&aacute;s llegar nos instalamos en una mesa y Jeison, tal vez viendo que yo no tomaba la iniciativa, pregunt&oacute;, bueno, &iquest;les gusta el lugar? S&iacute;, mi esposa se apresur&oacute; a contestar. De modo que, complementando su intervenci&oacute;n, dije, s&iacute;, es diferente; es otro ambiente. &iquest;Y t&uacute; bailas esa m&uacute;sica?, le pregunt&oacute; a ella. Si, respondi&oacute;. &iquest;Probamos, entonces? Vamos, dijo ella. Y as&iacute;, sin m&aacute;s, arrancaron para la pista de baile. Era otro tipo de m&uacute;sica y, el baile, propiciaba la proximidad de sus cuerpos. Desde donde estaba los ve&iacute;a bastante involucrados. Podr&iacute;a decir a la distancia que, aquel, la estaba provocando y seduciendo, de all&iacute;, supon&iacute;a yo, su inter&eacute;s en prolongar la velada, sugerir otro sitio y acompa&ntilde;arnos hasta ese lugar.<\/p>\n<p>Pasadas dos tandas en las que estuvieron bastante juntitos, ellos volvieron a la mesa. Jeison discretamente se ausent&oacute; y ella, d&aacute;ndole vueltas al asunto, al final y sin ning&uacute;n tipo de atenuante, me dijo, oye, Jeison me cuenta que hay por ac&aacute; un sitio donde pudi&eacute;ramos estar juntos un rato. &iquest;Me acompa&ntilde;as? La mir&eacute; un tanto incr&eacute;dulo por lo que acababa de escuchar, pero habiendo vivido situaciones similares en el pasado, segu&iacute; el juego. Y eso, entonces, &iquest;qu&eacute; quiere decir? Pues, ya t&uacute; sabes; &eacute;l me ha propuesto hacerme el amor y yo le dije que s&iacute;. &iquest;Y no le ha importado que yo est&eacute; aqu&iacute;? Bueno, en un principio s&iacute;, pero la condici&oacute;n para ese s&iacute; es que t&uacute; me acompa&ntilde;es y se mostr&oacute; de acuerdo.<\/p>\n<p>Bueno, &iquest;y a d&oacute;nde se fue? Dijo que iba a reservar el sitio y que ya volv&iacute;a. Y al rato, finalmente apareci&oacute;. Bueno. &iexcl;Todo listo! le dijo a ella. Perfecto. Voy a ir un momentico a ba&ntilde;o. Vuelvo y nos vamos, &iquest;te parece? Pues, s&iacute;. T&uacute; eres quien dispone. No dijo nada m&aacute;s y nos dej&oacute; a los dos solos. Jeison no articulaba palabra, as&iacute; que me propuse hacerlo hablar, a ver que dec&iacute;a. Y &iquest;qu&eacute; es lo que est&aacute; listo?, le pregunt&eacute;. Una habitaci&oacute;n, en un motel, aqu&iacute; a la vuelta. &iquest;Y eso?, dije, haci&eacute;ndome el despistado. Su esposa estuvo de acuerdo en que reservara una habitaci&oacute;n para estar con ella un rato, respondi&oacute;. Dicho de otra manera, ante, se la va a follar, &iquest;no es cierto? Se qued&oacute; mir&aacute;ndome y asinti&oacute; con la cabeza. Si usted est&aacute; de acuerdo, dijo.<\/p>\n<p>&iexcl;Ya! Entiendo. &iquest;Y puedo saber c&oacute;mo empez&oacute; todo? No s&eacute;, dijo; se dieron las cosas. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? indagu&eacute;. Empezamos a bailar y ella lo mueve muy rico, dijo, quiz&aacute; refiri&eacute;ndose al trasero de mi mujer. Y uno, como hombre, continu&oacute;, se va excitando y haci&eacute;ndose ideas en la cabeza. Ah, &iexcl;s&iacute;! dije ri&eacute;ndome. &iquest;Y qu&eacute; ideas le pasaron por la cabeza? Pues que, si la cosa prosperaba y su se&ntilde;ora me daba chance, yo aprovechaba. Okey. &iquest;Y qu&eacute; era lo que usted esperaba que prosperara?, pregunt&eacute;. Pues que ya nos est&aacute;bamos manoseando y la cosa estaba rica. Su esposa tiene la cuca bien calientica y h&uacute;meda. &iquest;Y c&oacute;mo supo eso? Es que ella no tiene nada debajo del vestido. Lo cierto es que yo la acarici&eacute; muchas veces all&iacute;, y ella tambi&eacute;n a m&iacute;. O sea, dije, &iquest;ella ya sabe lo que se va a comer? Si, contest&oacute;. Y usted tambi&eacute;n, me imagino. Si, dijo.<\/p>\n<p>&iquest;Y a usted no le molesta que yo los acompa&ntilde;e? Su esposa me dijo que esa era la condici&oacute;n si yo quer&iacute;a estar con ella, contest&oacute;. &iquest;Y usted se somete a sus condiciones? En este caso, s&iacute;, dijo. &iquest;Y por qu&eacute;? &iquest;Se puede saber? Es que esas oportunidades no se dan todos los d&iacute;as. Bueno, dije yo, lo &uacute;nico que espero es que la trate bien y que la folle como ella espera. Si, ya lo s&eacute;, coment&oacute;. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? Pues, me dijo, que a ella la excitaban los miembros grandes y que quer&iacute;a tenerme adentro tanto tiempo como yo aguantara. Y yo le dije, tranquila, no la voy a defraudar. Bueno, espero que as&iacute; sea, le dije. A partir de ahora olv&iacute;dese que yo estoy aqu&iacute; y act&uacute;e como si estuvieran solos. &iquest;Le parece? Si, dijo, &iexcl;gracias!<\/p>\n<p>Ella volvi&oacute;, maquillada y perfumada, y, sin m&aacute;s reparos, dijo, mirando a Jeison, bueno, &iquest;vamos? Si, dijo &eacute;l y empez&oacute; a caminar delante de nosotros. Salimos del lugar, dimos la vuelta a la esquina y caminamos tan solo media cuadra. Realmente est&aacute;bamos casi que en el lugar. Ella y yo entramos siguiendo a Jeison, en l&iacute;nea recta, evitando miradas imprudentes. Aparte de una joven en la recepci&oacute;n, que ni se atrevi&oacute; a mirarnos, no hab&iacute;a nadie m&aacute;s. Continuamos detr&aacute;s del gu&iacute;a y Jeison, m&aacute;s adelante, abri&oacute; la puerta de una habitaci&oacute;n y, sin decir nada, entramos. En el interior hab&iacute;a una cama &ldquo;King size&rdquo;, cubierta con un cubrelecho rojo y s&aacute;banas blancas, grandes almohadas, bonitos cuadros en las paredes y espejos en el techo. La habitaci&oacute;n estaba ricamente aromatizada y el ba&ntilde;o, integrado en el espacio de la habitaci&oacute;n, separado por cristales opacos, estaba dotado con un jacuzzi. El sitio, para qu&eacute;, estaba espectacular. La selecci&oacute;n hab&iacute;a sido satisfactoria.<\/p>\n<p>No m&aacute;s entrar, Jeison atendi&oacute; mi recomendaci&oacute;n y se olvid&oacute; de m&iacute;, que sigilosamente me hab&iacute;a acomodado en un sill&oacute;n ubicado a un lado de la cama, debajo de una gran l&aacute;mpara. Este hombre no perdi&oacute; tiempo y, sin muchos preliminares, despoj&oacute; a mi esposa de su abrigo negro. Para sorpresa m&iacute;a, ella no ten&iacute;a puesta la falda y su trusa ten&iacute;a un gran orificio a la altura de la vagina. De manera que, como la trusa era transparente, pr&aacute;cticamente estaba desnuda y a disposici&oacute;n de aquel. En ese momento comprend&iacute; y pude entender todo lo que hab&iacute;a pasado antes, en la discoteca, mientras ellos bailaban. De modo que este hombre, sin rodeos la abord&oacute;, porque ella no desisti&oacute; de la prenda.<\/p>\n<p>El, entonces, as&iacute; como ella estaba, se aproxim&oacute; para besarla. Ella no lo rechaz&oacute; y lo empez&oacute; a degustar, al tiempo que, r&aacute;pidamente, procuraba desnudarlo, ya que ella hab&iacute;a estado disponible para &eacute;l toda la noche y ahora era su oportunidad de vislumbrar lo que antes s&oacute;lo hab&iacute;a palpado con sus manos. Bien pronto ella dej&oacute; al descubierto su pecho, pudiendo ver un torso masculino bien conformado, unos hombros redondos y unos brazos con m&uacute;sculos trabajados. Al parecer este muchacho era asiduo asistente al gimnasio.<\/p>\n<p>Jeison manoseaba con intensidad y deseo el cuerpo de mi mujer, por encima de su trusa negra trasparente, hasta que ella, en su tarea de desnudarle, obtuvo el premio mayor al dejar al descubierto un enorme pene, duro y bien paradito, que remataba su tallo en una cabeza con forma de hongo. Ella frotaba y frotaba aquel miembro, mientras el terminaba de deshacerse del pantal&oacute;n y quitarse medias y zapatos. Una vez hecho esto y totalmente desnudo, se qued&oacute; de pie a disposici&oacute;n de ella. Mi esposa no aguant&oacute; y, presa de la excitaci&oacute;n, se puso en posici&oacute;n de cuclillas, frente a &eacute;l, y meti&oacute; a la boca ese gran pene.<\/p>\n<p>Yo pens&eacute; que aquello iba a ser una dificultad, porque el tama&ntilde;o de aquel desbordaba la capacidad de la boca de mi esposa, pero ella se dio ma&ntilde;as para lamer aquel glande e introducir el pene dentro de su boca hasta donde le fue posible, sin dejar de frotar arriba y abajo, con sus manos, tal portento de miembro. Luego, qued&aacute;ndose un tanto corta para seguir atendiendo el pene de aquel caballero, decidi&oacute; lamer sus test&iacute;culos, con gran dedicaci&oacute;n. Y luego, ella, sin dejar de acariciar ese cuerpo esbelto y bien cuidado, se fue trasladando a la cama, tendi&eacute;ndose de espaldas y abriendo sus piernas.<\/p>\n<p>Jeison, comprendi&oacute; que hab&iacute;a llegado su momento y, sin m&aacute;s, se dispuso a penetrar a mi esposa. Sin embargo, demor&oacute; el momento y se dedic&oacute; a frotar su pene contra el sexo de ella mientras la besaba apasionadamente. Y ella, debajo de &eacute;l, se contorsionaba deseosa de ser pose&iacute;da por aquel, que pareciera la estaba haciendo sufrir al negarle el placer de tenerle dentro. La escena se prolong&oacute; unos instantes m&aacute;s, pues aquel encontraba excitante verla a ella un tanto desencajada a la espera de ser penetrada. La situaci&oacute;n era tan sugerente que hasta yo estaba deseoso que de aquel lo hiciera y no tardara m&aacute;s.<\/p>\n<p>Y, finalmente, Jeison, as&iacute; lo hizo. Apunt&oacute; su gran miembro al orificio en la trusa negra, que daba acceso al sexo de mi mujer, y de a poco, fue insertando su m&aacute;stil dentro de su vagina, bastante h&uacute;meda en aquel instante. Ella, al sentir su miembro adentro, emiti&oacute; un profundo Uuuhhh, muestra de la sensaci&oacute;n placentera que estaba experimentando. Su pene, sin embargo, no entr&oacute; del todo, y al parecer la copaba en todo su espacio. Ella ya hab&iacute;a probado vergas grandes, pero esta se sal&iacute;a de los presupuestos.<\/p>\n<p>Jeison empez&oacute; a empujar, adelante y atr&aacute;s, y a menear su miembro en diferentes direcciones mientras ella, plena de placer, no dejaba de contorsionar su cuerpo y gemir con cada movimiento de aquel. El, de un momento a otro, sac&oacute; su miembro, le pidi&oacute; a ella que se acostara boca abajo sobre la cama, y procedi&oacute; a penetrarla desde atr&aacute;s. No hubo necesidad de acomodarla en posici&oacute;n de perrito, porque el tama&ntilde;o del miembro de aquel le permit&iacute;a acceder a ella sin ning&uacute;n tipo de acomodaci&oacute;n especial. El cuerpo de &eacute;l cubr&iacute;a casi que totalmente el cuerpo de ella y as&iacute;, en esa pose, se movi&oacute; y se movi&oacute; estimulado por los gemidos cada vez m&aacute;s intensos y continuos de ella.<\/p>\n<p>Al rato ella pareci&oacute; llegar mientras que aquel no parec&iacute;a inmutarse. Estaba gozando de lo lindo taladrando a mi mujer y encantado con la oportunidad que se le hab&iacute;a brindado. De pronto ella se aferr&oacute; fuerte de las almohadas y emiti&oacute; un sonoro gemido que dio a entender que ya hab&iacute;a al cansado su orgasmo. Jeison, entonces, sac&oacute; su miembro y estuvo atento a la reacci&oacute;n de ella, quien, a&uacute;n contorsion&aacute;ndose por la sensaci&oacute;n experimentada, tom&oacute; en sus manos el miembro de aquel y lo sigui&oacute; frotando, con intensidad, comprobando que segu&iacute;a duro, como si nada.<\/p>\n<p>Ella le pregunta, &iquest;no llegaste? No responde &eacute;l. &iquest;Y? replica ella. Y, entonces, a &eacute;l se le ocurre que ella se ponga de pie, vaya hasta donde yo estoy y apoye sus brazos en mis piernas, para poner penetrarla desde atr&aacute;s, en esa posici&oacute;n. Y as&iacute; lo hace. La cara de mi mujer queda frente a la m&iacute;a y, cuando aquel &eacute;l est&aacute; disponi&eacute;ndose a penetrarla, ella hace un gesto, indicando que esto va a ser un tanto fuerte. Y una vez nuestro amigo empieza su trabajo, ella empieza a congestionarse, su rostro se pone colorado, sus brazos se sienten temblorosos apoyados en mis piernas y trata de irse hacia adelante con los embates de aquel.<\/p>\n<p>Estando en esa posici&oacute;n, con su cara frente a la m&iacute;a, la beso. Y puedo sentir en su beso la intensidad de la sensaci&oacute;n que padece en ese momento, pues su lengua se mueve dentro de mi boca al ritmo de las embestidas que aquel le est&aacute; proporcionado. Y nuevamente, empiezan de a poco sus gemidos. Deja de besarme y, con los ojos cerrados, contrae la expresi&oacute;n de su rostro. Yo s&eacute; que su orgasmo ya est&aacute; cerca y veo como nuestro compa&ntilde;ero de aventura, tambi&eacute;n gesticula, porque ya est&aacute; pr&oacute;ximo a eyacular. Y, cuando lo hace, deja su miembro dentro del cuerpo de mi mujer que, al sentir la descarga de aquel dentro de ella, explota en su sentido ahhh&hellip; &iexcl;rico! Amor, &iexcl;qu&eacute; rico! &iexcl;qu&eacute; rico! Esa verga se sinti&oacute; muy rico. Uuuyyy&hellip; &iexcl;Que sensaci&oacute;n tan intensa!<\/p>\n<p>Jeison se retir&oacute; y se sent&oacute; en la cama. Su miembro, ya fl&aacute;cido, segu&iacute;a vi&eacute;ndose Y mi esposa, frente a m&iacute;, se puso de pie, manteniendo sus piernas abiertas. Pude ver como chorreaba semen de su vagina y apunt&eacute;, oye, no tuvimos en cuenta usar cond&oacute;n. Tranquilo, dijo ella, no hay problema. &iquest;T&uacute; lo quer&iacute;as as&iacute;? Digamos que s&iacute; contest&oacute;. &iexcl;Qu&eacute; sensaci&oacute;n! Y volvi&eacute;ndose a Jeison, le dijo, bueno, te gust&oacute;. Espectacular, dijo &eacute;l. Bueno, &iquest;vali&oacute; la pena la espera?, pregunt&eacute;, porque, por lo que me he dado cuenta, esto debi&oacute; pasar como cuatro horas atr&aacute;s. Pues, s&iacute;, dijeron ambos.<\/p>\n<p>Conversamos un rato, intercambiamos tel&eacute;fonos y quedamos de vernos en una pr&oacute;xima ocasi&oacute;n. Jeison se visti&oacute;, se despidi&oacute; y nos dijo que si quer&iacute;amos quedarnos un rato m&aacute;s no hab&iacute;a problema, porque el servicio ya estaba cancelado. Le agradecimos su amable gesto y lo despedimos, qued&aacute;ndonos solos por un rato en la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Bueno, ya te di gusto, me dijo mi esposa. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;?, pregunt&eacute;, &iquest;acaso no fuiste t&uacute; la que te diste gusto y te saliste con la tuya, otra vez? No, dijo ella, me refiero a que te diste el gusto de verme usar la ropa que me regalaste para estas ocasiones. Pues en lo que menos me fije fue en la ropa. Me hubiera gustado ver qu&eacute; pasaba en la pista de baile con esa ropa puesta. Y &iquest;qu&eacute; te imaginas t&uacute;? Pues, no s&eacute; qu&eacute; pudo pasar bailando en medio de tanta gente. &iquest;Qu&eacute; te alcanzas a imaginar? Ni idea, contest&eacute;.<\/p>\n<p>Bueno, cuando est&aacute;bamos bailando, &eacute;l me cogi&oacute; una mano y la llev&oacute; dentro de su pantal&oacute;n para que yo palpara su pene. Y yo, en contraprestaci&oacute;n, cog&iacute; su mano y la llev&eacute; a mi vagina porque, como viste, hab&iacute;a f&aacute;cil acceso con ese vestido. No, pues, tan conveniente, dije. Pero eso no fue todo, &eacute;l se atrevi&oacute; a dejar al descubierto su pene y restreg&aacute;rmelo mientras bail&aacute;bamos. Y fue una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a, mezcla de miedo y de placer, porque yo estaba pendiente de si la gente nos estaba viendo, pero al parecer cada cual andaba en lo suyo y nadie repar&oacute; en eso. Pues yo los ve&iacute;a bailar desde la distancia y jam&aacute;s me di cuenta de que eso estuviera pasando.<\/p>\n<p>Al final sali&oacute; bien la cosa. Me preocup&eacute; un tanto con el tema del cond&oacute;n, porque no me acord&eacute;. No te preocupes, dijo ella, yo lo quise as&iacute;. Lo importante, para que no volvamos a discutir, es que ya me viste usar la lencer&iacute;a que me compraste. Quedamos a mano. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? Yo te di gusto y yo tambi&eacute;n me di gusto. &iquest;No te parece?&#8230; Sin palabras. Volvimos a casa y as&iacute;, de madrugada, termin&oacute; aquella velada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Muchas veces me naci&oacute; regalarle a mi mujer lencer&iacute;a er&oacute;tica, pero, contrariamente a lo que yo esperaba, ella parec&iacute;a no entusiasmarse con mis elecciones. Tal vez ella ten&iacute;a otra idea sobre la manera de vestirse para vivir instantes excitantes con su pareja, quiz&aacute; alejado de lo que a m&iacute; me gustaba, influenciado, porque no, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7114,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-26935","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fantasias-eroticas"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7114"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26935"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26935\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}