{"id":26939,"date":"2020-12-04T04:41:38","date_gmt":"2020-12-04T04:41:38","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-04T04:41:38","modified_gmt":"2020-12-04T04:41:38","slug":"la-gata-del-call-center","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-gata-del-call-center\/","title":{"rendered":"La gata del Call Center"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26939\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Trabajar en un call center es el trabajo perfecto para quienes no se adaptan a las normas. Es un trabajo bien pagado, sencillo, mec&aacute;nico, que deja libre la mente para lo que desees.<\/p>\n<p>Y mi mente deseaba ser una chica.<\/p>\n<p>Mi transformaci&oacute;n tom&oacute; tiempo, pero en este negocio, tiempo tienes de sobra. Y con independencia financiera, pude dar los pasos que deseaba.<\/p>\n<p>Para mis compa&ntilde;eros yo era un chico, aunque no sab&iacute;an m&aacute;s que eso. Siempre fui solitaria, y como el trabajo en equipo es innecesario aqu&iacute;, nunca me vi forzada a interactuar con nadie.<\/p>\n<p>Durante m&aacute;s de un a&ntilde;o consult&eacute; con mi doctora. Ella me recet&oacute; las hormonas necesarias, y durante ese tiempo las he tomado religiosamente. Los cambios en mi cuerpo han sido evidentes, pero solo para m&iacute;.<\/p>\n<p>En el trabajo, aprovechando la vestimenta informal, usaba grandes camisetas dos tallas m&aacute;s grandes, y jeans anchos. Mi figura, ya mediana (1,70), se ve&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s disminuida y me permit&iacute;a pasar a&uacute;n m&aacute;s desapercibida. Mi cabello largo era algo usual entre los hombres, as&iacute; que a nadie le importaba.<\/p>\n<p>En el espejo, en la privacidad de mi departamento, mi piel se empez&oacute; a sentir m&aacute;s suave. Mis caderas se empezaron a llenar m&aacute;s. Mis nalgas, ya de por s&iacute; mi atributo m&aacute;s preciado, se volvieron a&uacute;n m&aacute;s hermosas. Mis tan esperados pechos dieron sus primeros asomos, y logr&eacute; tener una B peque&ntilde;a. Las camisetas apenas alcanzaban a disimular, y me encontr&eacute; a mi misma encorv&aacute;ndome para que no se notaran mucho.<\/p>\n<p>Me entusiasme por los excelentes resultados. Me esforc&eacute; con mi dieta y ejercicios y poco a poco logr&eacute; una hermosa figura. Delgada y curvil&iacute;nea.<\/p>\n<p>Pero no era suficiente. Era hora de salir a la luz. El paso siguiente era el m&aacute;s trascendental, el m&aacute;s dif&iacute;cil. El mejor.<\/p>\n<p>Acumul&eacute; vacaciones, ahorre todo el dinero que pude, y me prepar&eacute;.<\/p>\n<p>Agend&eacute; mi tan esperada cirug&iacute;a: mis tetas. Siempre ansi&eacute; tener un hermoso par de tetas, y ahora era el momento de conseguir lo que deseaba.<\/p>\n<p>Los implantes de 650 cc me dieron justo esos jugosos y apetecibles pechos talla 32 DD que deseaba. Unas semanas de descanso, y mis joyas se ve&iacute;an perfectas. El espejo dejo de ser suficiente. Me sent&iacute;a liberada. Quer&iacute;a ser deseada.<\/p>\n<p>El d&iacute;a de mi regreso al trabajo lo ajust&eacute; para coincidir con Halloween. Tradicionalmente era un d&iacute;a de trabajo normal, pero muchos llegaban disfrazados. Cabe recordar que yo trabajo con hermosas mujeres, bien putas adem&aacute;s, y ese d&iacute;a suele ser una pasarela de hermosos cuerpos en reveladores trajes, para el gusto de todos los presentes.<\/p>\n<p>La oportunidad perfecta.<\/p>\n<p>Fui a una sex shop, el lugar perfecto para conseguir un disfraz sexy. Eleg&iacute; a Gat&uacute;bela. Un traje de l&aacute;tex negro y completamente ajustado, que se marcaba perfectamente a mi nueva figura. Mi pene, invisibilizado en la ajustada entrepierna. Mis tetas casi reventaban del traje, que las juntaba y marcaba el perfecto escote. Encima de eso us&eacute; un brassier push-up de Victoria Secret, para maximizar el impacto.<\/p>\n<p>Botas de tac&oacute;n de 12 cm, me daban un contoneo exquisito y me respingaban mi culito. Un antifaz y unas orejitas de gata completaron el atuendo.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el d&iacute;a. Entr&eacute; en a las 7 pm, a un medio turno que terminar&iacute;a a media noche. La sala, una colecci&oacute;n de disfraces de todo tipo, se detuvo a mi entrada. Por supuesto nadie me reconoci&oacute;, y la mirada de todos pas&oacute; desde mis tetas al verme de frente, hasta a mis nalgas al pasar. Entr&eacute; justo detr&aacute;s de dos de las m&aacute;s bellas chicas del lugar, una vestida de Jessica Rabbit, con el vestido rojo escotado y abierto de pierna casi hasta la cintura; y la otra como conejita Playboy, con las nalgas al aire bajo unas mallas de red, y un enterizo rosa. Ambas creyeron que la atenci&oacute;n era para ellas, y al voltear atr&aacute;s, su asombro fue solo ligeramente superior a su envidia. Esta gata se comi&oacute; a esas conejitas.<\/p>\n<p>Salude con una sonrisa, como si fuera lo m&aacute;s normal, y al sentarme en mi puesto la sorpresa fue pasando a entendimiento. No hab&iacute;a alguien m&aacute;s que se sentaba ah&iacute;? Aquel chico que a nadie hablaba? Lo despidieron? Lo cambiaron? No, no cambi&oacute;, se liber&oacute;.<\/p>\n<p>Mi tel&eacute;fono son&oacute;, y con la voz femenina de a&ntilde;os de pr&aacute;ctica, contest&eacute;: Habla Jackie? En otra vida, Jonathan hab&iacute;a contestado, pero eso qued&oacute; en el pasado.<\/p>\n<p>El susurro estruendoso llam&oacute; la atenci&oacute;n de los supervisores, y luego del jefe de piso. Nadie m&aacute;s estaba trabajando, y los tel&eacute;fonos sonaban sin parar. Todos comentaban a quien tuvieran cerca, mas nadie se atrev&iacute;a a decirme nada. Luego de unos minutos, fue el jefe quien saliendo de su oficina, pidi&oacute; orden y me mand&oacute; a llamar.<\/p>\n<p>-Gonzalez? -Me llam&oacute;. Obviamente sus ojos no le permit&iacute;an llamarme por mi nombre de chico, por lo que opt&oacute; por mi apellido.<\/p>\n<p>Entramos en su oficina, y cerr&oacute; la puerta tras de m&iacute;. Era un hombre alto y obeso, de unos 50 a&ntilde;os, tosco de car&aacute;cter y de pocas palabras. Esos jefes que miden a la gente con una mirada.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; en el borde de su escritorio, sin invitarme a sentarme, as&iacute; que me qued&eacute; de pie en medio de la oficina, manos al frente, mientras su mirada se clavaba en m&iacute;.<\/p>\n<p>-Gonzalez? Repiti&oacute;<\/p>\n<p>-&ldquo;Jacqueline&rdquo;, le afirm&eacute;. Para evitar cualquier duda en su mente.<\/p>\n<p>-Que significa esto?<\/p>\n<p>-&ldquo;Soy yo, se&ntilde;or&rdquo;. Contest&eacute;<\/p>\n<p>-Que se supone que debo hacer yo con alguien as&iacute; como usted?<\/p>\n<p>-Lo que usted desee, se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a hablado as&iacute;. Nunca me hab&iacute;a sentido as&iacute;. Pero en ese momento no me quedaba duda que pod&iacute;a hacerlo. No llegue busc&aacute;ndolo, pero cuando lo pens&eacute;, sab&iacute;a que no me hab&iacute;a nada que no pudiera conseguir.<\/p>\n<p>Me le acerque despacio, y puse mi mano en su pierna. Su sorpresa dur&oacute; unos instantes, pero al sentir mis tetas rozando su cuerpo, tuvo que llevar sus manos a ellas.<\/p>\n<p>Sus manos eran enormes, pero mis tetas no le cab&iacute;an. Las acarici&oacute; y sob&oacute; hasta que pas&oacute; a liberarlas del l&aacute;tex que apenas las atrapaba.<\/p>\n<p>Le puse mis pechos en su cara y pas&oacute; a chuparlos y relamerlos como si tuvieran cubiertos del m&aacute;s delicioso dulce. Sus manos me agarraron las nalgas con la fuerza de quien no puede resistir dejarlas ir.<\/p>\n<p>Mis manos no se quedaron ociosas. Saqu&eacute; su pene ya duro y lo empec&eacute; a sobar firme y suavemente, como solo unas manos femeninas pero hambrientas lo pueden hacer.<\/p>\n<p>De pronto, sin avisarle, eche hacia atr&aacute;s su cabeza, dej&aacute;ndolo acostado en el escritorio, y baje a chuparle ese pene con todo el gusto que ten&iacute;a.<\/p>\n<p>No le estaba dando placer, me estaba dando gusto yo con esa tranca. La estaba haciendo m&iacute;a, sac&aacute;ndole todo lo que ten&iacute;a para darme.<\/p>\n<p>El gem&iacute;a y se llevaba las manos a la cabeza, fuera de s&iacute;, como quien no sabe c&oacute;mo lleg&oacute; ah&iacute;, pero no quiere parar jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Cuando sent&iacute; esas venas dilatarse, y esas contracciones que anuncian la venida, puse esa verga entre mis tetas y ellas recibieron la deliciosa corrida.<\/p>\n<p>Al venirse, &eacute;l dej&oacute; salir un gemido largo y fuerte, y durante un largo tiempo se qued&oacute; tendido donde estaba.<\/p>\n<p>Yo me levant&eacute;, di la vuelta al escritorio y me sent&eacute; en la silla de la oficina, justo frente a su rostro, con las piernas cruzadas. Mir&aacute;ndolo a los ojos, lentamente tom&eacute; con el dedo hasta la &uacute;ltima gota del semen que ten&iacute;a en mis tetas, y relami&eacute;ndome acab&eacute; de limpiarme.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Trabajar en un call center es el trabajo perfecto para quienes no se adaptan a las normas. Es un trabajo bien pagado, sencillo, mec&aacute;nico, que deja libre la mente para lo que desees. Y mi mente deseaba ser una chica. Mi transformaci&oacute;n tom&oacute; tiempo, pero en este negocio, tiempo tienes de sobra. 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