{"id":26968,"date":"2020-12-03T23:00:00","date_gmt":"2020-12-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-03T23:00:00","modified_gmt":"2020-12-03T23:00:00","slug":"amor-y-fidelidad-hasta-que-los-cuernos-nos-separen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/amor-y-fidelidad-hasta-que-los-cuernos-nos-separen\/","title":{"rendered":"Amor y fidelidad hasta que los cuernos nos separen"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26968\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Sonia se cas&oacute; a los veintiocho a&ntilde;os prometiendo amor y fidelidad hasta que la muerte les separara y con esa convicci&oacute;n aliment&oacute; su matrimonio, sin embargo, esos principios que cre&iacute;a tan firmes ya no los tiene tan claros tras doce a&ntilde;os de una relaci&oacute;n que ha ido debilit&aacute;ndose con el paso del tiempo.<\/p>\n<p>No es una mujer guapa, pero es el conjunto de sus cualidades lo que la hace interesante. Tiene cuarenta a&ntilde;os. Es delgada, de pelo casta&ntilde;o, aunque ahora, con el tinte se ha hecho rubia porque ya hace algunos a&ntilde;os que las canas la obligan a usarlo. Sus pechos son peque&ntilde;os y el sujetador s&oacute;lo cumple la funci&oacute;n de que los pezones no se le marquen a trav&eacute;s de la ropa. Vi&eacute;ndolo como una ventaja, es porque nunca se le caer&aacute;n. Unos ojos de un color avellana y unos labios delgados se enmarcan en un rostro enjuto y puntiagudo. Junto a las cualidades f&iacute;sicas se le pueden a&ntilde;adir las intelectuales. Aunque es t&iacute;mida y reservada con su intimidad, no por ello deja de ser una mujer de mundo. Es profesora de historia del arte en la facultad de historia y jefa del departamento, adem&aacute;s de haber colaborado en diversas investigaciones.<\/p>\n<p>A pesar de haber recibido decenas de proposiciones indecentes por parte de sus compa&ntilde;eros, nunca contempl&oacute; la opci&oacute;n de un flirteo con ninguno de ellos. Todo lo contrario. Ella siempre se aferr&oacute; a su contrato y a ese amor incipiente de los primeros a&ntilde;os. Por el contrario, su marido es un petulante que se cree superior a los dem&aacute;s, pero sobre todo, superior a ella, aunque si se profundiza en su psicolog&iacute;a, se puede adivinar que esa actitud es un complejo de inferioridad ante ella. Muchos de sus amigos as&iacute; lo creen y as&iacute; se lo han hecho saber a Sonia, pues tambi&eacute;n muchos de ellos han sabido ver en ella su val&iacute;a y sus cualidades como mujer. Alberto es comercial. Se dedica a captar clientes para una empresa de impresi&oacute;n y, a decir verdad, es muy bueno en su trabajo, sin embargo, su erudici&oacute;n no va m&aacute;s all&aacute; de sus conocimientos laborales. A nivel intelectual, no le llega a la suela del zapato a su esposa, en cambio se dir&iacute;a que es totalmente al rev&eacute;s, dada su soberbia. Su verborrea es pomposa y rimbombante, en su lugar, su esposa es una persona sencilla y llana que no ha tenido nunca la pretensi&oacute;n de aparentar m&aacute;s de lo que es, al contrario, al profundizar en su interior se descubre el vasto y profundo pozo de sabidur&iacute;a que encierra.<\/p>\n<p>Son las seis de la tarde y al terminar su clase, Sonia espera a que salga hasta el &uacute;ltimo de los alumnos para cerrar la puerta. Va a su departamento, recoge sus cosas y se dirige a la salida, pero est&aacute; lloviendo a raudales. Lo que empez&oacute; con una fina lluvia se ha convertido en un diluvio y ha salido de casa sin paraguas, por consiguiente, hasta la parada del metro son trescientos metros que tiene que recorrer cruzando una aut&eacute;ntica cortina de agua. Se queda en la puerta mirando un cielo que parece muy enojado y quisiera arrojar todo lo que tiene acumulado de golpe, de modo que no le queda otra alternativa que esperar a que remita.<\/p>\n<p>Detr&aacute;s de ella sale un alumno suyo que la anima a llevarla con el paraguas hasta su coche y de &eacute;l a la parada, y en vista de sus escasas opciones, decide aceptar.<\/p>\n<p>Santi es un buen alumno, jovial, extrovertido y educado. Tiene veinticuatro a&ntilde;os y lo ha tenido en sus clases durante dos trimestres, uno el a&ntilde;o anterior y otro el actual. Aparte de esas virtudes, es un chico atractivo a quien se le suele ver habitualmente con alguna alumna revoloteando a su alrededor.<\/p>\n<p>El paraguas no es muy grande, por lo que Santi coge a Sonia del hombro para que se arrime lo m&aacute;ximo posible a &eacute;l, de tal manera que se mojen lo m&iacute;nimo hasta que lleguen a su coche. Al llegar le abre la puerta y Sonia entra, y en unos segundos Santi ya est&aacute; sentado en el asiento del conductor.<\/p>\n<p>Cuando llegan a la parada del metro, ella le agradece el detalle de llevarla y &eacute;l le ofrece llevarla hasta su casa y, pensando que se ahorra diez paradas en las que posiblemente tenga que ir de pie entre empujones y codazos, acepta gustosa, es m&aacute;s, al se&ntilde;alarle la ubicaci&oacute;n de su casa, coincide en que viven relativamente cerca. Al llegar a la porter&iacute;a de su finca, muy amablemente, Sonia vuelve a darle las gracias por ser tan cort&eacute;s y sale del veh&iacute;culo intentando mojarse lo m&iacute;nimo, coge su abrigo y su malet&iacute;n, saca sus llaves como puede del bolso y ante la incomodidad, se le caen por la rejilla del alcantarillado.<\/p>\n<p>Ahora tendr&aacute; que esperar durante horas hasta que venga Alberto de viaje, quiz&aacute;s tres, quiz&aacute;s cuatro, si no son m&aacute;s, de manera que Santi se ofrece a que espere en su apartamento hasta que regrese. Es un apartamento compartido con otro compa&ntilde;ero que cursa empresariales, pero &uacute;ltimamente no est&aacute; pasando las noches all&iacute; porque se queda en el de su novia, por tanto, a Santi le viene de perlas, ya que tiene muy buen feeling con su profesora de historia del arte y se encuentra muy a gusto a su lado.<\/p>\n<p>Por el contrario, Sonia piensa por un momento que aquello es un error y que no deber&iacute;a ir al apartamento de un alumno, ni siquiera en unas circunstancias como aquellas, aunque&hellip; &mdash;&iexcl;Qu&eacute; demonios! &iquest;Por qu&eacute; no he de ir?&mdash; Se pregunta. &mdash;No hay nada de malo en ello. &iquest;Qu&eacute; he de hacer, esperar en una cafeter&iacute;a hasta que vuelva mi marido no se sabe cu&aacute;ndo?&mdash; Y ante la respuesta evidente decide aceptar. As&iacute; pues, Santi dirige su autom&oacute;vil hasta su apartamento.<\/p>\n<p>Sonia se percata al instante de que no se esperaba ninguna visita ese d&iacute;a, dado que el desorden en todas las estancias as&iacute; lo confirma. Santi se disculpa por la batalla campal que parece haber tenido lugar all&iacute;, pero ella piensa que es normal en un estudiante que su vivienda parezca un aut&eacute;ntico caos. R&aacute;pidamente quita la ropa sucia y algunos cachivaches que molestan y le ofrece algo de beber.<\/p>\n<p>&mdash;Un caf&eacute; est&aacute; bien &mdash;se&ntilde;ala.<\/p>\n<p>Sonia est&aacute; sentada en el sof&aacute; con las manos entre sus muslos evidenciando sin querer su timidez y parece una adolescente en su primera cita a solas con un chico. Santi est&aacute; sentado al otro lado del sof&aacute; manteniendo cierta distancia de seguridad e intentando no invadir su espacio vital. Su profesora se da cuenta que es todav&iacute;a m&aacute;s extrovertido de lo que en apariencia parece, pero tampoco lo conoc&iacute;a tanto para saber c&oacute;mo es realmente.<\/p>\n<p>&Eacute;l le cuenta someramente su vida y Sonia hace lo mismo sin entrar en demasiados detalles. Podr&iacute;a decirle que se cas&oacute; muy enamorada y que en la actualidad su matrimonio es una mierda. Podr&iacute;a tambi&eacute;n contarle que apenas ten&iacute;an sexo, aunque tampoco sabr&iacute;a explicarle exactamente por qu&eacute;. Quiz&aacute;s &eacute;l disfruta de alguna aventura en sus viajes, quien sabe, como tampoco sabr&iacute;a indicarle en qu&eacute; momento desapareci&oacute; la qu&iacute;mica entre ellos. Podr&iacute;a afirmar sin mucho error de c&aacute;lculo que est&aacute; m&aacute;s de tres meses sin tener sexo, y eso es motivo m&aacute;s que suficiente para aventurarse con el muchacho que tan bien parecido es. Adem&aacute;s, todo indica que sus intenciones son las mismas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>Sonia le mira fijamente intentando que su timidez no entorpezca sus pretensiones. Quiere dejarla de lado para que la deje sentirse mujer. El muchacho le devuelve la mirada y se acerca un poco hacia ella. Sonia est&aacute; receptiva, demasiado. Hace mucho tiempo que no tiene sexo y el apuesto joven que est&aacute; frente a ella est&aacute; revolucionando sus hormonas. Se acercan un poco m&aacute;s hasta que sus labios se juntan y sus bocas se abren para que sus lenguas se entrelacen.<\/p>\n<p>El cuerpo de Sonia empieza a bullir. El prolongado beso estimula todas las terminaciones nerviosas de su cuerpo. Sus pezones se endurecen de tal forma que desean perforar su camisa. Sus labios vaginales se abren como los p&eacute;talos de una rosa en primavera. No hay remordimientos, s&oacute;lo aprobaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Las manos de su alumno cogen sus pechos, sin embargo no hay mucho donde agarrar, no obstante, sus pezones son extremadamente sensibles y Sonia abandona el beso para poder liberar un reprimido gemido, suspirando de nuevo al reencontrarse con sensaciones casi olvidadas. Una mano sube lentamente por su muslo hasta que se detiene en su sexo. Nota un apret&oacute;n, pero con el pantal&oacute;n puesto no tiene la sensibilidad que desea. Quiere desnudarse y facilitarle la labor. Quiere que la posea y sentir su carne dentro, pero el joven parece tener otros planes y quiere seguir con el beso, intercambiando su saliva y haciendo sonoros sonidos mientras le come la boca. Ahora s&iacute;, sus manos empiezan a desabrocharle la blusa, despu&eacute;s el pantal&oacute;n. Su impaciencia la obliga a ponerse en pie para terminar de quitarse ella la ropa. Ahora &eacute;l puede contemplar su ex&oacute;tica belleza. Se ha quedado &uacute;nicamente con sus braguitas blancas, no son de lencer&iacute;a, son sencillas, de algod&oacute;n, pero ajustadas a sus caderas parecen de lo m&aacute;s sexi.<\/p>\n<p>Santi se levanta tambi&eacute;n del sof&aacute; y hace un gesto con la mano un tanto vulgar, como si pretendiese recolocar su entrepierna. Sonia se percata de ello y piensa que su erecci&oacute;n est&aacute; tirando de algunos pelillos. Se aproxima a &eacute;l e intenta ayudarle a desnudarse. &Eacute;l se quita el su&eacute;ter y a continuaci&oacute;n ella le quita la camiseta y pasea sus manos por su fibroso pecho, despu&eacute;s desciende las manos y le desabrocha el pantal&oacute;n vaquero y, mientras lo hace puede notar la protuberancia que forma su bragueta y que alberga al preso que desea ser liberado, pero los botones se le resisten por la falta de pr&aacute;ctica y &eacute;l tiene que acudir en su ayuda. Cuando ambos terminan de desnudarse por completo, Santi parece extasiarse de la delgadez de Sonia, hasta el punto de estar fibrosa, pero a &eacute;l le gusta su f&iacute;sico, prueba de ello es el miembro que apunta firmemente hacia ella, adornando su percha.<\/p>\n<p>Sonia nunca ha hecho el amor con ning&uacute;n otro hombre que no sea su marido. De jovencita disfrut&oacute; de algunos escarceos y tocamientos con otros chicos, pero nunca m&aacute;s all&aacute; de eso y con nadie tan atractivo como el joven que est&aacute; ahora delante de sus ojos y a su disposici&oacute;n.<\/p>\n<p>Ambos cuerpos se acercan y se unen en un abrazo en el que cada mano recorre la fisionom&iacute;a de su pareja buscando cada rinc&oacute;n sin que quede ninguno por explorar. Santi recuesta a su profesora en el sof&aacute; y se coloca encima de ella bes&aacute;ndola de nuevo, pero esta vez su boca busca el l&oacute;bulo de su oreja y la lengua se pasea por &eacute;l, despu&eacute;s desciende por el cuello provoc&aacute;ndole hasta dolor en los sensibles pezones. A continuaci&oacute;n la lengua se pasea por el hombro, bajando por el brazo para dar un peque&ntilde;o salto hasta sus pezones. Ni en sus mejores tiempos, su esposo le provoc&oacute; tantas sensaciones de placer en rincones en los que aparentemente no tendr&iacute;a por qu&eacute; encontrar deleite, pero all&iacute; hab&iacute;a estado siempre cada recoveco a la espera de ser atendido por una experta lengua.<\/p>\n<p>Tras un largo recorrido por su anatom&iacute;a, deambula por los alrededores de su sexo, pero sin llegar a posarse en &eacute;l, s&oacute;lo circunval&aacute;ndolo una y otra vez hasta hacer que Sonia se retuerza y contornee sus caderas buscando la esquiva lengua que parece no querer libar sus mieles.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; la tortura de ese modo? &mdash;No aguanta por m&aacute;s tiempo aquel suplicio, as&iacute; que deja de lado la timidez, aferra su cabeza y la presiona contra su sexo, moviendo sus caderas en busca de la huidiza lengua.<\/p>\n<p>Parece que ya ha encontrado el bot&iacute;n. Ahora recorre los pliegues de un sexo completamente abierto y mojado. No recuerda haber estado tan excitada, ni haber sentido tanto placer sin ser penetrada jam&aacute;s. Es inaguantable. Entonces aparta bruscamente su cabeza y de piernas abiertas le pide que la folle. La verg&uuml;enza ha desaparecido dando paso a la concupiscencia. No desea m&aacute;s pre&aacute;mbulos. Le duele el cuerpo de tanto placer inconcluso. Santi se incorpora y se pone de pie. Parece que ha llegado el momento tan deseado por Sonia, en cambio dirige su miembro a la altura de su boca para que reciba el mismo tratamiento. Sonia contempla maravillada el pistol&oacute;n que le apunta, y al abrir la boca, sus labios abrazan el miembro que acaba adentr&aacute;ndose buscando la humedad del interior. Su alumno cierra los ojos y es quien profiere los gemidos ahora.<\/p>\n<p>Sonia ha sido part&iacute;cipe innumerables veces, sin ella saberlo, de las fantas&iacute;as de Santi, pero &eacute;ste jam&aacute;s pens&oacute; que podr&iacute;an hacerse realidad. Aparte de introvertida, siempre le ha parecido una mujer que marca una l&iacute;nea inquebrantable entre profesor y alumno, pero ahora, desde su posici&oacute;n, contempla como su profesora est&aacute; engullendo su polla y est&aacute; deleit&aacute;ndose con ella sin remilgos. Los jadeos del aventajado alumno empiezan a delatarle y sin remedio estalla dentro de su boca. R&aacute;pidamente su profesora intenta zafarse de las descargas que inundan su boca y parecen querer ahogarla. Cuando lo consigue, los trallazos contin&uacute;an impactando en su rostro uno tras otro y ella tiene que cerrar los ojos, pero poco a poco la presi&oacute;n disminuye hasta que finaliza el riego.<\/p>\n<p>Santi se disculpa por su incipiente falta de tacto, pero sobre todo por la rapidez. Ella se levanta y se dirige al lavabo sin saber ni siquiera donde est&aacute;, pero tras una indicaci&oacute;n de &eacute;l, lo encuentra. Ahora se pregunta si todo aquello no ha sido un error. Deseaba que culminara en algo m&aacute;s sensual y placentero, y no ahog&aacute;ndose y con su cara ba&ntilde;ada de leche. Pod&iacute;a haber parecido en un principio que Sonia era la alumna y Santi el profesor, y toda la sensibilidad que consideraba que manejaba, se desvaneci&oacute; cuando desparram&oacute; su esencia sobre su cara, sin contemplar tampoco sus necesidades. Le duele el cl&iacute;toris de no haber rematado tanta excitaci&oacute;n en un cl&iacute;max. Necesita correrse y liberar todo el desasosiego que la invade.<\/p>\n<p>Pens&aacute;ndolo fr&iacute;amente, considera que le da igual la falta de sensibilidad de la que ha hecho gala su alumno en el &uacute;ltimo momento. Sale del ba&ntilde;o dispuesta a violarlo si es necesario, pero cuando aparece en el sal&oacute;n se detiene en el acto al observar que Santi est&aacute; hablando con su compa&ntilde;ero de cuarto. Ella se queda petrificada. No sabe c&oacute;mo taparse y lo hace con sus manos de una forma un tanto c&oacute;mica. Sonia dirige la mirada a uno y a otro sin saber qu&eacute; est&aacute; ocurriendo ni tampoco qu&eacute; hacer, ni a qu&eacute; atenerse. El compa&ntilde;ero de piso de Santi repasa con su escrutadora y lasciva mirada la anatom&iacute;a de Sonia haci&eacute;ndola sentirse muy inc&oacute;moda.<\/p>\n<p>&mdash;Este es &Aacute;lvaro, mi compa&ntilde;ero de piso &mdash;le anuncia Santi, como si aquella situaci&oacute;n fuese l&oacute;gica y natural, pero ahora Sonia quiere que la tierra se la trague, desaparecer de all&iacute;, todav&iacute;a no sabe c&oacute;mo, pero quiere huir. Busca su ropa para vestirse y no la encuentra. Le parece que todo aquello es una broma de mal gusto. Le pide su ropa a Santi suplic&aacute;ndole, casi llorando y &eacute;l la abraza tratando de consolarla, de modo que estalla en un llanto provocado por tanta tensi&oacute;n acumulada. Ambos se abrazan, mientras Sonia nota la dureza de su miembro sobre su vientre, lo cual vuelve a desconcertarla y se hace un poco atr&aacute;s advirtiendo su erecci&oacute;n fuera de lugar. Al mismo tiempo siente como unas manos apartan su cabello y una lengua se desliza por su cuello, entretanto, otro falo erecto se posa en el canal de sus nalgas.<\/p>\n<p>Sonia se queda paralizada y r&iacute;gida. Su cabeza es un mar dudas. Todo aquello es surrealista y piensa que quiz&aacute;s est&aacute; so&ntilde;ando y pronto despertar&aacute; comprobando que es como un mal sue&ntilde;o fruto de su imaginaci&oacute;n por tanta abstinencia sexual, pero el pene que intenta abrirse paso en su sexo la saca de su abstracci&oacute;n. Santi pega su boca a la de ella y se funden en un morreo, entretanto ella siente como la verga de &Aacute;lvaro empieza a bombear y sus manos se aferran a sus caderas. Tiene muchas dudas por lo que est&aacute; haciendo o, mejor dicho, por lo que est&aacute; dejando que le hagan, pero la excitaci&oacute;n acude en su ayuda y se abandona al deleite. &Aacute;lvaro la inclina para que se apoye en el sof&aacute; y la verga de Santi vuelve a buscar su boca.<\/p>\n<p>Ni en sus sue&ntilde;os m&aacute;s h&uacute;medos podr&iacute;a haberse imaginado una situaci&oacute;n semejante. Quiz&aacute;s deber&iacute;a hacerse un selfie y ense&ntilde;&aacute;rselo a su esposo por haber sido tan capullo durante tantos a&ntilde;os, aunque quiz&aacute;s &eacute;l tambi&eacute;n disponga muchos selfies que ense&ntilde;arle a ella.<\/p>\n<p>Santi coge su cabeza con las dos manos aproxim&aacute;ndola en cada embate mientras le folla la boca y en cada acometida, una arcada la acompa&ntilde;a y le se&ntilde;ala que si cruza el umbral vomitar&aacute;. Entretanto, &Aacute;lvaro est&aacute; extasiado embistiendo por detr&aacute;s y contemplando la panor&aacute;mica de las exquisitas nalgas de la profesora de su compa&ntilde;ero de piso. Santi abandona la boca de la docente y se sienta en el sof&aacute; con su erecci&oacute;n bien visible y la anima a sentarse sobre &eacute;l y, a pesar del placer que su compa&ntilde;ero de piso le est&aacute; otorgando, no lo duda.<\/p>\n<p>Se zafa de &eacute;l y se sienta sobre su alumno. Los gritos y jadeos se adue&ntilde;an del lugar y Sonia se abandona a un merecid&iacute;simo y liberador orgasmo que la hace gritar como nunca antes lo hab&iacute;a hecho. Est&aacute; exhausta, en cambio, sus amantes est&aacute;n en plenas facultades para seguir con su fiesta. Santi permanece debajo pistoneando en el sexo de Sonia sin darle ninguna tregua y, aunque su orgasmo ha concluido, el continuo meneo de la polla bombeando en su interior provoca que siga deleit&aacute;ndose de ese percutor incansable. Al tiempo que ella empieza a saltar, iniciando una nueva cabalgada, vuelve a encontrarse con una verga amenazante en su cara y la coge con la mano para masturbarla sin ning&uacute;n pudor. Pronto su boca se adue&ntilde;a de ella intentando satisfacer al gara&ntilde;&oacute;n del mismo modo que su montura la est&aacute; satisfaciendo a ella. Un dedo lubricado incursiona en el peque&ntilde;o orificio que le hace dar un respingo, pero no logra librarse de &eacute;l, sino todo lo contrario, el dedo se hunde poco a poco en su ano.<\/p>\n<p>No es una sensaci&oacute;n dolorosa, pero s&iacute; extra&ntilde;a, pese a ello, el placer que le est&aacute; aplicando el miembro de Santi mitiga la extra&ntilde;a sensaci&oacute;n hasta que otro dedo se une a la fiesta intentando ensanchar el canal. Sonia est&aacute; confusa. Sabe lo que significa y lo que viene a continuaci&oacute;n. No est&aacute; segura de querer experimentarlo hasta que nota que la sensaci&oacute;n comienza a ser agradable e incluso placentera, y pronto es otro dedo el que se une al fest&iacute;n. Sonia deja de moverse, son sus amantes los que hacen el trabajo. Su atacante se coloca de cuclillas en el sof&aacute; detr&aacute;s de ella y acerca el glande al supuesto dilatado orificio y presiona ligeramente mientras desaparece y se escucha un peque&ntilde;o gemido de protesta obviado por el agresor de su retaguardia.<\/p>\n<p>&Eacute;ste escupe sobre su falo y presiona un poco m&aacute;s consiguiendo que desaparezca otro buen pedazo de verga en su cavidad, acompa&ntilde;ado tambi&eacute;n de otro grito, y as&iacute; sucesivamente hasta que su esf&iacute;nter logra alojar todo el intruso. Poco a poco los movimientos se van acelerando y se convierten en embates, coordin&aacute;ndose ambos sementales y consiguiendo darle a la docente la follada de su vida.<\/p>\n<p>Nunca antes ha practicado el sexo anal, puesto que siempre lo ha considerado como algo antinatural. Ahora, no solo est&aacute; disfrut&aacute;ndolo, sino que est&aacute; deleit&aacute;ndose con un estupendo s&aacute;ndwich que le est&aacute;n aplicando dos ni&ntilde;atos. Algo impensable unas horas antes.<\/p>\n<p>El sal&oacute;n del apartamento se ha convertido en el sal&oacute;n del sexo en el que gritos y jadeos dan fe a los vecinos de lo que est&aacute; ocurriendo en el peque&ntilde;o apartamento. Sonia grita de placer con las dos pollas incrustadas en sus entra&ntilde;as d&aacute;ndole duro, y los dos sementales bufan como toros intentando satisfacer a la t&iacute;mida, pero sofisticada dama.<\/p>\n<p>Sonia siente que pude correrse, pero el orgasmo es huidizo y se hace de rogar. Los dos gara&ntilde;ones aceleran las embestidas al percibir que su orgasmo est&aacute; cerca y cuando parece conseguirlo entre gritos y resuellos, ambos se dejan llevar expulsando toda la euforia acumulada en sus entra&ntilde;as. &Aacute;lvaro abandona el orificio y se sienta en el sof&aacute; extenuado, Sonia se zafa de su montura, coge su bolso y desaparece en el ba&ntilde;o para lavarse. Santi se queda al lado de &Aacute;lvaro de piernas abiertas, con los brazos extendidos y el miembro regresando a su estado de reposo.<\/p>\n<p>Mientras Sonia se lava hace balance de lo ocurrido e intenta localizar alg&uacute;n destello de culpabilidad, pero no lo halla. Se encuentra totalmente colmada y satisfecha y est&aacute; casi segura de que no ser&aacute; la &uacute;ltima vez. El tel&eacute;fono suena, lo coge y es su marido anunci&aacute;ndole que tardar&aacute; m&aacute;s de lo esperado, quiz&aacute;s a media noche.<\/p>\n<p>No le dice que no tiene llaves, probablemente le da igual porque una chispa se enciende en su cabeza. &iquest;Por qu&eacute; no?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Sonia se cas&oacute; a los veintiocho a&ntilde;os prometiendo amor y fidelidad hasta que la muerte les separara y con esa convicci&oacute;n aliment&oacute; su matrimonio, sin embargo, esos principios que cre&iacute;a tan firmes ya no los tiene tan claros tras doce a&ntilde;os de una relaci&oacute;n que ha ido debilit&aacute;ndose con el paso del tiempo. 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