{"id":26975,"date":"2020-12-04T23:00:00","date_gmt":"2020-12-04T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-04T23:00:00","modified_gmt":"2020-12-04T23:00:00","slug":"marcela-una-aventura-en-el-oeste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/marcela-una-aventura-en-el-oeste\/","title":{"rendered":"Marcela, una aventura en el Oeste"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26975\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En los primeros d&iacute;as, mucho antes que Internet alcance la masividad que hoy tiene, fui descubriendo de a poco el mundo de los chats telef&oacute;nicos. Por si no recuerdan o conocen el mecanismo, es algo as&iacute;: llamas a un n&uacute;mero, escuchas presentaciones de personas (mujeres en mi caso), presionas 1 para enviar un mensaje&#8230; y te sentas a esperar que alg&uacute;n d&iacute;a&#8230; alguna conteste. La suerte fue diversa. A veces respond&iacute;an, la mayor&iacute;a no. Y una de las que respondi&oacute; fue Marcela.<\/p>\n<p>Ella, casada como yo, hab&iacute;a ingresado al chat por aburrimiento. Un poco menor en edad que yo y m&aacute;s alta, con algunos pocos kilos de m&aacute;s seg&uacute;n dec&iacute;a y una voz muy sensual, nos fuimos contando nuestras cosas y de a poco nos conocimos.<\/p>\n<p>Los contactos se hicieron m&aacute;s frecuentes y las ganas de conocernos fueron en aumento. As&iacute;&#8230; comenzamos a planear el encuentro que, luego de dos intentos que tuvimos que cancelar, le pon&iacute;a m&aacute;s adrenalina a la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El tercer intento seria en su oficina ubicada exactamente en el otro extremo de donde yo me encontraba. Es decir, part&iacute;a de un suburbio en la zona este de la ciudad, la atravesar&iacute;a y finalmente, algunos kil&oacute;metros despu&eacute;s llegar&iacute;a a su oficina en la zona oeste. Era complicado, bastante tiempo de viaje en hora pico y adem&aacute;s, ella no dispon&iacute;a de otros momentos.<\/p>\n<p>&iquest;Justificaba esa voz tal recorrido? &iquest;La cita a ciegas lo valdr&iacute;a? Dude mucho pero acepte&#8230;<\/p>\n<p>Sal&iacute; un rato antes del trabajo alegando un tr&aacute;mite, cargue la direcci&oacute;n en el GPS y all&aacute; fui. Efectivamente, era complicado llegar, el transito indicaba cada vez m&aacute;s tiempo de recorrido y me quitaba tiempo para estar con ella. Pero un imprevisto golpe de suerte despejo la mara&ntilde;a de autos y pude tomar un poco m&aacute;s de velocidad. Estuve a punto de desistir pero&#8230; segu&iacute; adelante.<\/p>\n<p>Todo esto parece un poco extra&ntilde;o en tiempos de Whatsapp, una selfie hubiera disipado dudas y la decisi&oacute;n hubiera sido m&aacute;s f&aacute;cil. Pero recuerden que los celulares y las App no existieron siempre. As&iacute; era en los viejos tiempos&#8230; los mayores me entender&aacute;n&#8230;<\/p>\n<p>Casi a horario llegue a su oficina, estacione frente a su puerta y toque el timbre. Era una bonita oficina: un ventanal dejaba ver la recepci&oacute;n que ten&iacute;a un par de sillones para hacer m&aacute;s amena la espera y un divisorio separaba la recepci&oacute;n de la oficina en s&iacute;. Ese lugar era muy cl&aacute;sico: muebles con biblioratos, un escritorio y tres sillas, dos de un lado y una del otro. El detalle es que se pod&iacute;a ver muy bien la recepci&oacute;n y la puerta de ingreso de blindex pero desde afuera no se distingu&iacute;a el interior.<\/p>\n<p>Uds. tal vez se pregunten porque describo tan bien el lugar y no a la dama. Pues bien era una mujer en sus 40 largos, efectivamente un poco m&aacute;s alta que yo y ten&iacute;a un muy bonito cuerpo donde destacaban y mucho sus tetas. Una dama que sin ser s&uacute;per sexy ten&iacute;a sus encantos bien puestos.<\/p>\n<p>Me recibi&oacute; con un beso, cerro con llave (ya no esperaba a nadie m&aacute;s y &quot;terminaba&quot; el d&iacute;a conmigo) y pasamos a la oficina. Me pregunto si quer&iacute;a tomar algo y fue a la cocina (min&uacute;scula, sin lugar para dos personas) por unas gaseosas. Mientras la charla iba por las presentaciones me acerque a ella hasta, sin dejar de hablar, apoyar mi pecho en su espalda. Obviamente ella no se opuso y las gaseosas tuvieron que esperar un momento.<\/p>\n<p>Los botones de su camisa cedieron a mis manos y sus pechos salieron a la luz. Hermosos, con enormes aureolas y pezones que comenzaban a tomar rigidez. Bese su cuello mientras jugaba con sus pezones, ella no paraba de gemir. Ambos est&aacute;bamos entregados al otro. El siguiente paso no se hizo esperar y como pudimos hicimos caer la ropa de la cintura para abajo, abr&iacute; las piernas y empec&eacute; a penetrarla. Estaba por dem&aacute;s h&uacute;meda y la calentura le ped&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s&#8230; La peque&ntilde;a cocina no daba para tanto sexo pero ayudo para que pueda apoyarme en la pared y seguir haciendo m&iacute;a esa hermosa concha. Ella desnuda debajo de la cintura y con la camisa abierta para que las tetas sean libres para bambolearse&#8230; El primero no se hizo esperar y acabe con fuerza en ella&#8230; ah&iacute; me di cuenta que ni tiempo para un preservativo. Un error de mi parte.<\/p>\n<p>Ella gritaba y gem&iacute;a, se mov&iacute;a en todas direcciones encontrando placer en todas&#8230; sent&iacute; sus l&iacute;quidos caer por nuestras piernas&#8230; nos tomamos un breve descanso para besarnos.<\/p>\n<p>Fue en ese momento que sentimos algunos ruidos en la entrada, como si alguien golpeara la puerta pero no le dimos mayor importancia. Ella no esperaba a nadie.<\/p>\n<p>Sin embargo, volvieron a golpear y se asom&oacute; para pronunciar la frase que m&aacute;s motorizo a la literatura, a la comedia y al drama: Mi marido!!!<\/p>\n<p>As&iacute; es. El tipo, que seg&uacute;n ella nunca iba a la oficina, no tuvo mejor ocurrencia que visitarla no s&eacute; por qu&eacute; asunto. Y ten&iacute;a que ser en ese momento. Evalu&eacute; r&aacute;pidamente la situaci&oacute;n y el diagnostico era solo uno: Jaque mate&#8230; estaba perdido. No hab&iacute;a m&aacute;s salidas que esa puerta y podr&iacute;amos decir que estaba acorralado.<\/p>\n<p>Un error salvo la situaci&oacute;n: no hab&iacute;amos apagado las luces. De haber sido as&iacute; &iquest;qu&eacute; hacen estos dos a oscuras? Me imaginaba con un balazo en el pecho jaj&aacute;. Y como desde afuera no se ve&iacute;a muy bien hacia adentro&#8230; lo siguiente pas&oacute; muy r&aacute;pido.<\/p>\n<p>Ella grito &quot;un momento, ya voy&quot; mientras se acomodaba la ropa. Yo sal&iacute; de la cocina con los pantalones a medio poner para sentarme en una de las sillas del escritorio, acomodarme los pantalones y hacer un par de &quot;planos&quot; (ella se dedicaba a las remodelaciones de viviendas) con algunos n&uacute;meros simulando un presupuesto. Se sent&oacute; frente a m&iacute; simulando una conversaci&oacute;n con un cliente. Cuando los dos juzgamos que est&aacute;bamos en condiciones pre sexo, ella se fue a abrirla puerta. Aunque yo no escuche la conversaci&oacute;n, entiendo que le dijo que estaba con un cliente, que ya terminaba en minutos y que la espere en la recepci&oacute;n. Volvi&oacute; hacia m&iacute; y esperamos unos minutos hablando de &quot;negocios&quot;. El tipo hojeaba una revista y yo respiraba profundo para aparentar la mejor normalidad.<\/p>\n<p>Redactar este momento llevo much&iacute;simo m&aacute;s tiempo que lo que realmente transcurri&oacute;. Pero much&iacute;simo menos de lo que me pareci&oacute;. Ah&iacute; me di cuenta que Einstein tenia raz&oacute;n: el tiempo es relativo y corre a distintas velocidades.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a me quedaba salir. Parec&iacute;a como que el marido no se hab&iacute;a percatado de la situaci&oacute;n, o al menos no los demostraba. Nos levantamos, hablamos de un nuevo encuentro &quot;comercial&quot; para fijar el cronograma de obra y nos dirigimos a la puerta. Ella me presento al sr. de los cuernos, a quien salude con un apret&oacute;n de manos. La puerta estaba ah&iacute; nomas, yo me quer&iacute;a ir y el tipo me daba charla. Finalmente abr&iacute; la puerta y sal&iacute;. Casi casi casi a salvo. Encend&iacute; el auto y arranque, me temblaban las manos y no pod&iacute;a parar de re&iacute;rme tal es as&iacute; que tuve que detenerme a un par de cuadras, estacionar y relajarme un poco para iniciar el viaje de regreso a casa.<\/p>\n<p>De ella no supe m&aacute;s nada. Volvimos a hablar por tel&eacute;fono y me confirmo que estaba todo bien, que no hab&iacute;a tenido problemas pero que no quer&iacute;a volver a pasar por esa situaci&oacute;n&#8230; y no la vi m&aacute;s.<\/p>\n<p>El susto que me di fue tan grande que me promet&iacute; no volver a intentar nada con mujeres con compromisos&#8230; hasta la pr&oacute;xima vez. Me gustar&iacute;a saber si alguno de Uds. estuvo en una situaci&oacute;n similar&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>En los primeros d&iacute;as, mucho antes que Internet alcance la masividad que hoy tiene, fui descubriendo de a poco el mundo de los chats telef&oacute;nicos. 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