{"id":26992,"date":"2020-12-06T23:00:00","date_gmt":"2020-12-06T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-06T23:00:00","modified_gmt":"2020-12-06T23:00:00","slug":"una-noche-con-diego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-noche-con-diego\/","title":{"rendered":"Una noche con Diego"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26992\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Por segunda vez esa semana a Sonia le toc&oacute; dormir en el sof&aacute; y aquello ya comenzaba a ser preocupante, porque estaban a mi&eacute;rcoles. Hab&iacute;a intentado acostumbrarse a los ronquidos de su marido, pero no exist&iacute;a manera de conciliar el sue&ntilde;o con el hombre con el que se cas&oacute; diez a&ntilde;os atr&aacute;s, pues este soltaba sonidos m&aacute;s fuertes cada noche.<\/p>\n<p>Sonia se tumb&oacute; desquiciada; no le gustaba dormir en aquel inc&oacute;modo sof&aacute;, no obstante, era la &uacute;nica forma de poder descansar algo durante la noche. En el pasado hab&iacute;a intentado dormir con tapones en los o&iacute;dos, mas aquella idea fue descartada cuando tuvo como consecuencia que se presentara en su centro de trabajo con dos horas de retraso.<\/p>\n<p>Pese a la ingente cantidad de cr&iacute;ticas sobre el lugar en el que iba a tratar de conciliar el sue&ntilde;o, logr&oacute; caer rendida tras un par de minutos. Llevaba mucho sue&ntilde;o atrasado y necesitaba recuperarlo.<\/p>\n<p>La noche transcurri&oacute; tranquila y silenciosa hasta que un portazo provoc&oacute; que Sonia se levantase sobresaltada. Aturdida y atientas busc&oacute; el interruptor de la bombilla el&eacute;ctrica, gracias a lo que not&oacute; que la puerta que daba hacia el pasillo de la rec&aacute;mara de su cu&ntilde;ado se hab&iacute;a cerrado de golpe.<\/p>\n<p>Sonia se acerc&oacute; para intentar abrirla, sin embargo desisti&oacute; cuando escuch&oacute; al viento silbar. No hab&iacute;a sucedido nada, sencillamente la puerta se azot&oacute; debido a la corriente que invadi&oacute; la casa.<\/p>\n<p>Aliviada, se gir&oacute; para regresar al sof&aacute;. Se tumb&oacute; nuevamente y se arrop&oacute; para no coger fr&iacute;o a causa del viento que se acababa de originar, no obstante, otra cosa volvi&oacute; a perturbarla. Eran pasos que se escuchaban a trav&eacute;s del pasillo que conectaba el sal&oacute;n con su dormitorio.<\/p>\n<p>Sonia agudiz&oacute; el o&iacute;do ya que los pasos eran muy sigilosos, como si la persona que los diera se encontrase descalza. Aunque de lo que si estuvo segura, era que se aproximaban cada vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>Sonia pens&oacute; en que podr&iacute;a tratarse de su cu&ntilde;ado, pues acostumbraba a levantarse todas las noches para ir al ba&ntilde;o o a la cocina por algo para comer, sin embargo, prefiri&oacute; aguardar unos minutos y asegurarse.<\/p>\n<p>Desde su posici&oacute;n, Sonia apreci&oacute; la atractiva silueta de su cu&ntilde;ado. Diego era un muchacho bastante guapo, de unos veintitr&eacute;s a&ntilde;os, un metro ochenta y cinco de alto, cuerpo esbelto, musculatura m&aacute;s que definida, piel blanca, ojos claros y rasgos sim&eacute;tricos, aunque enteramente masculinos.<\/p>\n<p>A pesar de que la oscuridad de la casa resultaba algo intensa, Sonia consigui&oacute; vislumbrar que la &uacute;nica prenda que usaba Diego era un b&oacute;xer, lo cual le extra&ntilde;&oacute; sobre manera, pues su cu&ntilde;ado era de lo m&aacute;s t&iacute;mido.<\/p>\n<p>&#8211; La pr&oacute;xima vez que vayas al ba&ntilde;o procura dejar las puertas cerradas. -Increp&oacute; Sonia a media voz, pero despu&eacute;s de unos segundos no recibi&oacute; ninguna respuesta.<\/p>\n<p>Disgustada de que su cu&ntilde;ado la ignorase, se levant&oacute; para encender la luz y all&iacute; se encontr&oacute; a Diego, vestido tan solo con un b&oacute;xer azul, caminar a trav&eacute;s de la sala con los ojos cerrados, sus brazos extendidos hacia adelante y la cabeza clavada fuertemente sobre el pecho. Su cu&ntilde;ado era son&aacute;mbulo.<\/p>\n<p>Sonia no sab&iacute;a demasiado sobre el tema, pero de lo que estaba convencida era de que no deb&iacute;a despertarlo. Temerosa de poder alterarlo, se qued&oacute; quieta en la zona de la habitaci&oacute;n donde se encontraba y observ&oacute; interesada las reacciones de su cu&ntilde;ado, pues nunca antes hab&iacute;a visto a nadie en ese estado.<\/p>\n<p>Diego se movi&oacute; lentamente por la sala, al tiempo que se dirig&iacute;a hacia la puerta que daba a su dormitorio, m&aacute;s cuando lleg&oacute; al sitio donde se hallaba Sonia se detuvo.<\/p>\n<p>Ella trat&oacute; de apartarse del camino de su cu&ntilde;ado lo m&aacute;s lentamente posible para no llamar su atenci&oacute;n y que este siguiera su camino hasta su cama, sin embargo, el son&aacute;mbulo no pas&oacute; por alto la presencia de la mujer y estir&oacute; sus brazos para poner una mano sobre cada hombro de Sonia.<\/p>\n<p>Sonia se sinti&oacute; nerviosa. No sab&iacute;a lo que una persona son&aacute;mbula pod&iacute;a llegar a hacer y eso provoc&oacute; que su coraz&oacute;n latiese con fuerza.<\/p>\n<p>Tras unos segundos con las manos cerca del cuello de Sonia, Diego empez&oacute; a bajarlas lenta y suavemente, lo cual caus&oacute; que ella se relajase un poco y comenzara a dar lentos pasos hacia atr&aacute;s en un intento por alejarse de las manos de su cu&ntilde;ado, pero no pudo hacerlo ya que cuando los dedos del son&aacute;mbulo detectaron sus pechos, no dudaron en darle un apret&oacute;n bastante rudo que la oblig&oacute; a detenerse de nuevo y llevarse las manos a la boca para no gritar.<\/p>\n<p>Diego en su sonambulismo sigui&oacute; con la fuerte presi&oacute;n sobre los grandes, blandos y c&aacute;lidos pechos de Sonia durante unos instantes, hasta que finalmente se volvi&oacute; un poco m&aacute;s delicado, lo que ella aprovech&oacute; para dar un par de pasos hacia atr&aacute;s con la esperanza de que su cu&ntilde;ado parase.<\/p>\n<p>Diego trat&oacute; de reencontrarse con los senos de su cu&ntilde;ada, pero su intento fue in&uacute;til, puesto que en cuanto se libr&oacute; de su agarre, se alej&oacute; unos cuantos pasos, desde donde pudo contemplar el rostro de deseo de su cu&ntilde;ado, as&iacute; como la imponente erecci&oacute;n entre sus piernas, misma que mostraba debajo de su b&oacute;xer un grueso pene &aacute;vido de sexo.<\/p>\n<p>Sonia observ&oacute; un poco angustiada la reacci&oacute;n de su cu&ntilde;ado, que todav&iacute;a buscaba los senos que hab&iacute;a apretado entre sus manos. Era consciente de que, si su marido se despertaba y encontraba a su cu&ntilde;ado en aquel estado, no ser&iacute;a tan precavido como ella. Mas por fortuna, Diego reanud&oacute; el camino hacia su rec&aacute;mara luego de un par de minutos.<\/p>\n<p>Sonia se tumb&oacute; en el sof&aacute; despu&eacute;s de que Diego dejara el sal&oacute;n, pero le cost&oacute; conciliar el sue&ntilde;o debido a muchos motivos. Primero porque tem&iacute;a que su cu&ntilde;ado pudiera regresar son&aacute;mbulo; segundo porque record&oacute; la gran cantidad de veces que hab&iacute;a escuchado a Diego levantarse por la noche. Seguramente el sonambulismo era un problema que arrastraba desde hace mucho tiempo. Y por &uacute;ltimo, no era capaz de dormir porque el sentir a las masculinas manos de Diego examinar sus pechos y distinguir el imponente miembro del cual estaba dotado, consigui&oacute; excitarla sobremanera.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente a Sonia le cost&oacute; levantarse. Ya estaba acostumbrada a perder sue&ntilde;o por los ronquidos de su marido, pero sumarle a aquello el encontronazo nocturno con su irresistible cu&ntilde;ado, hab&iacute;a causado que su cabeza no dejara de funcionar hasta despu&eacute;s de darse un poco de autosatisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sonia se limit&oacute; a despertar a su marido, pues desde hac&iacute;a un par de a&ntilde;os su cu&ntilde;ado le hab&iacute;a prohibido terminantemente que fuera a despertarlo, luego de que una ma&ntilde;ana lo encontrase en su habitaci&oacute;n desnudo y masturb&aacute;ndose, cosa que le hab&iacute;a hecho sentir una gran verg&uuml;enza, pese a que en aquel entonces Sonia le quit&oacute; toda importancia.<\/p>\n<p>Sonia no pudo evitar comparar el peque&ntilde;o pene que hab&iacute;a visto dos a&ntilde;os atr&aacute;s y lo mucho que hab&iacute;a incrementado su tama&ntilde;o con respecto a la noche anterior. Pensamiento que provoc&oacute; que se excitara nuevamente antes de salir de casa y tuviese que pasar por el ba&ntilde;o para masturbarse con total intimidad.<\/p>\n<p>Sonia, pese a que trat&oacute; de mantener fuera de su mente a la enorme cantidad de fantas&iacute;as er&oacute;ticas donde su guap&iacute;simo cu&ntilde;ado era el protagonista, no consigui&oacute; centrarse en su ocupaci&oacute;n como secretaria, lo cual le hizo tener una reprimenda por parte de su jefe, antes de que se marchara de nuevo a casa.<\/p>\n<p>Aquella tarde, en un intento por no quedarse sola en casa y pensar en lo sucedido durante la noche anterior, Sonia invit&oacute; a una compa&ntilde;era de trabajo a comer con ella. Sin duda, esa mujer era su mejor amiga. Pese a tener unos 10 a&ntilde;os menos, se llevaban muy bien y hac&iacute;an toda clase de actividades juntas y confidencias. Mas en aquella ocasi&oacute;n Sonia no pose&iacute;a intenci&oacute;n alguna de contarle los lujuriosos pensamientos que guardaba con respecto a su cu&ntilde;ado.<\/p>\n<p>-Es algo agotador, no puedo dormir con los ronquidos de mi marido y no s&eacute; qu&eacute; hacer. -Dijo preocupada Sonia a su compa&ntilde;era Leticia, mientras serv&iacute;a un caf&eacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Ya fueron al m&eacute;dico? -Pregunt&oacute; Leticia, tras acariciarse su larga melena de cabello pelirrojo.<\/p>\n<p>-No, &eacute;l no le da importancia. -Respondi&oacute; Sonia acongojada.<\/p>\n<p>-Pues deber&iacute;a d&aacute;rsela. No creo que el jefe tenga muchos miramientos a la hora de echarte si vuelves a llegar tarde y no te ve m&aacute;s activa. -Asegur&oacute; Leticia en tono de advertencia.<\/p>\n<p>-He pensado que podr&iacute;a tomar alguna clase de pastilla para dormir. -Expres&oacute; Sonia, luego de dedicarle una mirada a su amiga, ya que ella sol&iacute;a tomar.<\/p>\n<p>-A m&iacute; me van bien, pero no deber&iacute;as tomar pastillas si tienes otras alternativas. -Contest&oacute; Leticia, mientras le daba un sorbo a su caf&eacute;.<\/p>\n<p>Tal y como Sonia hab&iacute;a planeado, Leticia cedi&oacute; a su petici&oacute;n despu&eacute;s de algunos minutos y le dio un par de pastillas para que las probase.<\/p>\n<p>Durante la cena Sonia trat&oacute; de observar a su cu&ntilde;ado lo menos posible, m&aacute;s sin retirarle la mirada con excesiva rapidez, para que &eacute;l y su marido no creyeran que algo iba mal. No quer&iacute;a que, en plena cena, los lascivos deseos que hab&iacute;an despertado en ella la noche pasada, se manifestaran de forma descarada.<\/p>\n<p>Como era normal despu&eacute;s de meter los platos en el lavavajillas, Diego se fue hacia su habitaci&oacute;n y dej&oacute; a su hermano mayor y cu&ntilde;ada en la sala, que miraban la aburrida programaci&oacute;n de la televisi&oacute;n del jueves por la noche. Programaci&oacute;n que hizo que Mart&iacute;n, el marido de Sonia, se fuera a dormir antes de las 10 de la noche.<\/p>\n<p>Sonia aguant&oacute; un poco m&aacute;s, pero cuando decidi&oacute; que era hora de acostarse, se dio cuenta de que aquella noche tampoco podr&iacute;a dormir junto a su marido, pues los ronquidos de Mart&iacute;n se escuchaban con nitidez a trav&eacute;s del pasillo.<\/p>\n<p>Resignada a su suerte, Sonia se tumb&oacute; en el sof&aacute; del sal&oacute;n y se tap&oacute; con una de las mantas que sol&iacute;a dejar por all&iacute; para casos como aquel. Tan solo tard&oacute; unos minutos en quedarse dormida, no obstante, su sue&ntilde;o no perdur&oacute; demasiado.<\/p>\n<p>Antes de quedar dormida escuch&oacute; la puerta del pasillo abrirse y tras ella, los pasos descalzos de Diego, que al igual que la noche anterior, caminaba totalmente son&aacute;mbulo y cubr&iacute;a su desnudez tan solo por un b&oacute;xer azul que tapaba su masculinidad.<\/p>\n<p>Sonia se incorpor&oacute; cuidadosa y comenz&oacute; a seguir a su cu&ntilde;ado. Diego no fue a ning&uacute;n lado en concreto, sencillamente se dedicaba a dar vueltas por la casa. Sonia pens&oacute; que tomar&iacute;a un ritmo fijo, as&iacute; que le sigui&oacute; de cerca, no obstante, puso una distancia m&aacute;s amplia cuando su cu&ntilde;ado se gir&oacute; de golpe y estuvo a punto de chocar con ella.<\/p>\n<p>Sonia no pod&iacute;a parar de admirar el cuerpo de su cu&ntilde;ado. Era un muchacho de lo m&aacute;s atractivo, alto, fornido y con un magn&iacute;fico pene, en el que Sonia no hab&iacute;a dejado de pensar desde que lo viera el d&iacute;a anterior.<\/p>\n<p>Ver y tener a Diego tan cerca sin que este fuese consciente de lo que le rodeaba, hizo que la excitaci&oacute;n de Sonia creciera, hasta llegar al punto de no aguantar m&aacute;s y dirigirse a la sala para quitarse la ropa sin tener problemas de chocar con su cu&ntilde;ado.<\/p>\n<p>Tard&oacute; escasos segundos en despojarse de su pijama, tras lo que qued&oacute; completamente desnuda. El cuerpo de la mujer no estaba mal para sus cuarenta a&ntilde;os, ten&iacute;a la piel clara, el pelo largo y casta&ntilde;o, unos pechos bastante grandes coronados por unos pezones rosados que hasta hac&iacute;a pocos meses hab&iacute;an sido una delicia para su marido y un gran sexo rosado sobre el que pose&iacute;a la costumbre de rasurarse desde joven.<\/p>\n<p>Sonia aguard&oacute; a su cu&ntilde;ado en la sala, no quer&iacute;a abordarle excesivamente cerca de la habitaci&oacute;n de su marido. Pues, aunque se hubiera ocupado de darle diluida una de las pastillas para dormir que le entreg&oacute; Leticia, no estaba segura del ruido que har&iacute;an si todo su plan sal&iacute;a como lo hab&iacute;a imaginado.<\/p>\n<p>Diego no se hizo esperar, y en unos pocos minutos inici&oacute; el regreso hacia su rec&aacute;mara. Se cruz&oacute; nuevamente con su cu&ntilde;ada cuando estaba a punto de llegar a la puerta del pasillo que conectaba con su dormitorio, pero hab&iacute;a dos diferencias importantes con la noche anterior. Ella no ten&iacute;a intenci&oacute;n de quitarse e iba totalmente desnuda.<\/p>\n<p>El son&aacute;mbulo al detectar el obst&aacute;culo extendi&oacute; los brazos que se colocaron exactamente sobre los pechos de su cu&ntilde;ada. Sonia encantada con que acertase a la primera, le sujet&oacute; las mu&ntilde;ecas con cuidado para que no las retirase de all&iacute;. Seg&uacute;n hab&iacute;a le&iacute;do en internet esa tarde, Diego no deber&iacute;a despertarse si ninguna brusca perturbaci&oacute;n alteraba su sue&ntilde;o y Sonia no ten&iacute;a intenci&oacute;n de perturbarlo.<\/p>\n<p>-Esto nos estorba un poco, Deja que te lo quite. -Dijo Sonia, mientras colocaba una de sus manos a cada lado de la cintura del son&aacute;mbulo y comenzaba a deslizar con cuidado el b&oacute;xer azul hasta dejarlo a la altura de sus tobillos.<\/p>\n<p>Sonia se qued&oacute; impresionada con el pene de Diego que era notablemente m&aacute;s grande que el de su marido. Ella lentamente estir&oacute; los brazos para acariciar el gran falo de carne caliente y palpitante que ten&iacute;a ante s&iacute;, lo cual provoc&oacute; que se hinchase a&uacute;n m&aacute;s. Sonia supo que aquellas caricias enloquec&iacute;an a su cu&ntilde;ado, porque cuanto m&aacute;s masajeaba su pene, con mayor fuerza Diego apretaba sus senos.<\/p>\n<p>Sonia respir&oacute; el viril aroma de Diego y qued&oacute; totalmente presa del deseo. Agarr&oacute; los antebrazos del son&aacute;mbulo y poco a poco subi&oacute; sus manos hasta que estas le alcanzaron la cara. Sonia sonri&oacute; en ese momento, pues comenz&oacute; a agacharse despacio y a acercarse al gran miembro de su cu&ntilde;ado, el cual deseaba tener entre sus labios.<\/p>\n<p>Cuando su rostro qued&oacute; a la altura del pene de Diego, Sonia dio un par de lamidas largas. Comenz&oacute; por las dos grandes bolas que colgaban entre las piernas del son&aacute;mbulo y termin&oacute; en el gran y h&uacute;medo glande de su cu&ntilde;ado que solt&oacute; un leve murmullo de placer.<\/p>\n<p>Sonia alz&oacute; un poco la cabeza por si lo hab&iacute;a despertado, pero Diego segu&iacute;a con los ojos cerrados.<\/p>\n<p>Pese a la gran excitaci&oacute;n que experimentaba en aquel momento, Sonia tuvo el sentido com&uacute;n de hacer descender las manos de su cu&ntilde;ado hasta sus hombros, antes de meterse aquel enorme pene en la boca, ya que si Diego la obligaba a seguir un ritmo demasiado intenso durante la mamada tendr&iacute;a el riesgo de ahogarse y para nada quer&iacute;a acabar de ese modo aquella excitante experiencia.<\/p>\n<p>Diego acept&oacute; sin demasiados problemas bajar un poco las manos para dejar a su cu&ntilde;ada trabajar. Sonia se meti&oacute; el pene del son&aacute;mbulo en la boca a la primera ocasi&oacute;n y provoc&oacute; nuevos murmullos de placer.<\/p>\n<p>Sonia masajeaba una y otra vez el pene de su cu&ntilde;ado, al tiempo que escuchaba la sinfon&iacute;a de gemidos que emit&iacute;a Diego ante sus habilidades. Desde hace muchos meses, Sonia no practicaba ninguna mamada, ni a su marido ni a nadie, pero no tard&oacute; en recordar sus mejores t&eacute;cnicas de sedici&oacute;n, lo que caus&oacute; que su cu&ntilde;ado no aguantase m&aacute;s de tres minutos antes de soltar todo su caliente esperma en la boca de Sonia.<\/p>\n<p>Ella sac&oacute; el miembro del son&aacute;mbulo de su boca con lentitud para no perder ni una gota de esperma, normalmente no tragaba, mas por tratarse de su cu&ntilde;ado hizo una excepci&oacute;n y tom&oacute; hasta la &uacute;ltima gota de semen, mientras se acariciaba su h&uacute;medo sexo y observaba como el pene de Diego comenzaba a perder volumen r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>&#8211; No creas que ya terminamos mi guap&iacute;simo cu&ntilde;ado, todav&iacute;a queda mucho por explorar. -Dijo Sonia en un susurro a la vez que se levantaba y limpiaba con dedicaci&oacute;n los restos de semen del pene de Diego.<\/p>\n<p>-Tenemos toda la noche por delante. -Agreg&oacute; Sonia, al sentir el miembro de Diego encima de su vientre y se dedicaba a lamerle su depilado y musculoso torso.<\/p>\n<p>Su cu&ntilde;ado son&aacute;mbulo no necesit&oacute; demasiadas instrucciones para comenzar a explorar el cuerpo de Sonia. Inici&oacute; la exploraci&oacute;n por la espalda, para despu&eacute;s agarrar con mucha firmeza las blandas y un poco grandes nalgas de su cu&ntilde;ada, que gimi&oacute; sorprendida cuando not&oacute; como el muchacho trataba de introducir un dedo en su ano.<\/p>\n<p>Sonia solt&oacute; un ligero gemido de gusto cuando not&oacute; el dedo &iacute;ndice de su cu&ntilde;ado en el interior de su culo. Su marido siempre hab&iacute;a sido excesivamente convencional a la hora del sexo y ella ten&iacute;a que estimularse aquella zona, pero que en ese momento lo hiciera su cu&ntilde;ado son&aacute;mbulo, provoc&oacute; que su excitaci&oacute;n creciera sobre manera.<\/p>\n<p>Sonia not&oacute; sobre su est&oacute;mago como el pene de Diego se pon&iacute;a duro a medida que le besaba, mord&iacute;a y chupaba sus duros pectorales.<\/p>\n<p>-Maravilloso, veo que ya est&aacute;s listo para volver a la cama, pero como eres un hombre sumamente irresistible, creo que voy a acompa&ntilde;arte. -Indic&oacute; Sonia en un murmullo tras agarrar el miembro de su cu&ntilde;ado, que retir&oacute; las manos de su trasero al momento, seguramente esperanzado de volver a correrse.<\/p>\n<p>Diego se dej&oacute; guiar confiadamente por Sonia que lo tom&oacute; cuidadosamente de la mitad del pene, a la vez que le sub&iacute;a y bajaba la piel que le recubr&iacute;a el glande. Ella no pudo evitar el salivar, al imaginar el orgasmo que estaban a punto de gozar.<\/p>\n<p>La habitaci&oacute;n de Diego se encontraba un poco desordenada. Mas aquello no import&oacute; a Sonia, que estir&oacute; los brazos para sujetar la cabeza de su cu&ntilde;ado, ya que &eacute;l era unos veinte cent&iacute;metros m&aacute;s alto. Sonia no sab&iacute;a si aquella ser&iacute;a la &uacute;nica ocasi&oacute;n en la que podr&iacute;an tener sexo, as&iacute; que tan pronto tuvo el rostro del muchacho junto al suyo lo bes&oacute;.<\/p>\n<p>Se sinti&oacute; terriblemente desilusionada los primeros segundos, puesto que su amante son&aacute;mbulo no hizo ni un solo amago de devolverle el beso, hasta que finalmente trat&oacute; de introducir su lengua en la boca de Sonia, tarea para la que le dio todas las facilidades del mundo.<\/p>\n<p>Tras un largo y h&uacute;medo beso, Sonia presion&oacute; los hombros de Diego para que se agachara y empezara a explorar su cuerpo con la lengua.<\/p>\n<p>El muchacho son&aacute;mbulo se entretuvo un buen rato chupando y succionando los grandes y jugosos pezones de Sonia, que era incapaz de contenerse y gem&iacute;a bastante m&aacute;s alto de lo que quer&iacute;a.<\/p>\n<p>Sonia despu&eacute;s de sentir la r&aacute;pida y jugosa lengua de su cu&ntilde;ado son&aacute;mbulo sobre sus pechos, volvi&oacute; a ejercer fuerza encima de sus hombros para que la cara de Diego quedase a la altura de su sexo y lamiera aquella zona que tanto placer le proporcionar&iacute;a.<\/p>\n<p>El morbo de tener a su cu&ntilde;ado arrodillado y completamente son&aacute;mbulo, a la vez que le lam&iacute;a su h&uacute;meda vagina, hizo que Sonia tuviese que ponerse las manos en la boca para no gemir como una maniaca y con total seguridad despertar a su marido.<\/p>\n<p>El son&aacute;mbulo se port&oacute; como un amante de primera. Atendi&oacute; todas las necesidades de Sonia, sin mostrarse ni un poco impaciente por penetrar a la mujer que con gran goce estaba lamiendo.<\/p>\n<p>-Buen trabajo guapote, pero es tiempo de que pasemos al acto principal. -Indic&oacute; Sonia, al tiempo que se inclinaba para volver a coger el pene de Diego que se hallaba m&aacute;s r&iacute;gido y duro que nunca, adem&aacute;s de acariciar y levantarlo lentamente.<\/p>\n<p>A Sonia le habr&iacute;a encantado tumbarlo sobre la cama y cabalgarlo hasta que ambos se corriesen, pero no contaba con la certeza suficiente de lograrlo sin que su cu&ntilde;ado se despertara, por lo que decidi&oacute; colocarse a cuatro patas y dejar su culo al borde de la cama con las piernas bien separadas.<\/p>\n<p>-Ahora mi guap&iacute;simo cu&ntilde;ado, quiero que me penetres. Estoy totalmente segura de que eres un verdadero tigre en la cama y quiero gozar con todo, as&iacute; que no te contengas. -Dijo Sonia con lujuria, mientras se pasaba el glande de su son&aacute;mbulo cu&ntilde;ado a lo largo de su sexo una y otra vez.<\/p>\n<p>Enseguida Sonia ensart&oacute; con avidez la cabeza del miembro de Diego en su sexo, tras lo que &eacute;l comenz&oacute; a meter y sacar con gran fogosidad aquel trozo de carne hinchada y palpitante.<\/p>\n<p>Sonia qued&oacute; gratamente sorprendida cuando el pene de su cu&ntilde;ado creci&oacute; a&uacute;n m&aacute;s dentro de ella, lo cual provoc&oacute; que tuviera que estirarse para alcanzar la almohada y pon&eacute;rsela en la cara, mientras disfrutaba las furiosas envestidas de Diego. No obstante, el son&aacute;mbulo no le permiti&oacute; conservar aquella postura demasiado tiempo, ya que con las manos trat&oacute; de encontrar sus senos para sujetarlos con fuerza, acto que increment&oacute; la lujuria de Sonia.<\/p>\n<p>Con cada penetraci&oacute;n de Diego, a Sonia le costaba mantener la boca cerrada pues el placer era cada vez m&aacute;s intenso. Sin embargo, hab&iacute;a conseguido reducir los sonidos que emit&iacute;a al m&iacute;nimo. Ella aguant&oacute; perfectamente hasta que su cu&ntilde;ado comenz&oacute; a cansarse y para recuperar fuerzas, solt&oacute; el peso de su fornido torso sobre la espalda de Sonia.<\/p>\n<p>Sonia restreg&oacute; sus pechos contra el torso desnudo de Diego, doblegada por un magn&iacute;fico placer, pues su cu&ntilde;ado son&aacute;mbulo a&uacute;n la envest&iacute;a de forma constante, aunque con menor intensidad.<\/p>\n<p>-Ahora yo har&eacute; todo el trabajo mi guap&iacute;simo cu&ntilde;ado. -Afirm&oacute; Sonia con una sonrisa socarrona, cuando consigui&oacute; tumbar cuidadosamente al son&aacute;mbulo boca arriba sobre la cama, que apuntaba su erecto pene hacia el techo.<\/p>\n<p>Sonia separ&oacute; los labios de su sexo lo m&aacute;s posible, para que el miembro de Diego entrase sin dificultad y despu&eacute;s de un par de h&aacute;biles movimientos, logr&oacute; sentirlo en lo m&aacute;s profundo de su ser.<\/p>\n<p>Sonia comenz&oacute; a cabalgar lentamente a la vez que sosten&iacute;a las manos de su cu&ntilde;ado para no perder el equilibrio. Se sent&iacute;a en la gloria, pues en contadas ocasiones hab&iacute;a disfrutado de un miembro de esas dimensiones taladrar su cuerpo, pero en ninguna de esas ocasiones pudo sentir el morbo y deseo que la invad&iacute;a en aquellos instantes.<\/p>\n<p>-&iquest;Buscas mis pechos verdad cu&ntilde;ado? -Pregunt&oacute; Sonia luego de sonre&iacute;r y a sabiendas que Diego no era consciente de lo que hac&iacute;a.- Como eres tan irresistible, guapo y complaciente, te voy a dejar. -Sentenci&oacute; Sonia, tras tomar las grandes manos de Diego y llevarlas hacia sus voluminosos pechos.<\/p>\n<p>Sonia brincaba cada vez con m&aacute;s energ&iacute;a sobre el miembro de su cu&ntilde;ado, que cada vez le penetraba profundamente, lo cual causaba que soltara gemidos m&aacute;s altos de lo que esperaba en un principio. Ella not&oacute; como Diego apretaba sus senos con m&aacute;s fuerza a medida que su excitaci&oacute;n crec&iacute;a. Esto le vino muy bien para poder controlar el orgasmo de su cu&ntilde;ado, al reducir el ritmo cuando sent&iacute;a que estaba cerca de correrse e incrementarlo cuando percib&iacute;a que la erecci&oacute;n la llenaba menos de lo que ella quer&iacute;a, pues era claro que no iba a permitir que Diego se corriese otra vez hasta que ella no alcanzara el cl&iacute;max.<\/p>\n<p>-&iexcl;M&aacute;s, m&aacute;s, dame m&aacute;s! -Exigi&oacute; Sonia a media voz, al cabalgar a Diego con tal intensidad que los muelles de la cama comenzaron a crujir bajo el peso de los dos.<\/p>\n<p>Sonia no se detuvo hasta que experiment&oacute; el orgasmo y solt&oacute; todos sus fluidos sobre el hinchado miembro de su cu&ntilde;ado, pero aun cuando hab&iacute;a quedado satisfecha, no dej&oacute; de saltar sobre Diego, pues hace mucho que no sent&iacute;a tanto placer y no le parec&iacute;a justo no dejar al son&aacute;mbulo acabar dentro de ella.<\/p>\n<p>En el rostro del son&aacute;mbulo se reflej&oacute; perfectamente el placer cuando eyacul&oacute; dentro de su cu&ntilde;ada y ella recibi&oacute; un poderoso chorro de semen que la colm&oacute; por completo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Eres incre&iacute;ble cu&ntilde;ado, todo un hombre! -Asever&oacute; Sonia, a la vez que abrazaba y presionaba con sus sudorosos senos el fornido torso del son&aacute;mbulo Diego.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos minutos de abrazar a su amante y sentir como aquellas masculinas manos recorr&iacute;a todo su cuerpo, Sonia se alz&oacute; para limpiar con su lengua el miembro de Diego, que se encontraba empapado por los fluidos vaginales y con el prepucio cubierto por los restos de semen.<\/p>\n<p>El pene de Diego desde luego hab&iacute;a perdido su vitalidad inicial despu&eacute;s de esos dos intensos orgasmos, pero a&uacute;n manten&iacute;a un tama&ntilde;o considerable y no estaba del todo blando, lo cual hizo que la labor de Sonia se desarrollase con mayor facilidad.<\/p>\n<p>-Estoy segura de que no ser&aacute; la &uacute;ltima vez que nos veamos. -Afirm&oacute; Sonia en un susurro, despu&eacute;s de dar una &uacute;ltima lamida a los test&iacute;culos de su cu&ntilde;ado.<\/p>\n<p>Una vez consider&oacute; que hab&iacute;a eliminado la mayor parte de pruebas de que en aquella cama hubo sexo, Sonia sali&oacute; sigilosamente del lecho, arrop&oacute; a su cu&ntilde;ado con las s&aacute;banas y tras brindarle un beso en los labios, se march&oacute; para descansar como desde hace tiempo no lo hac&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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