{"id":27008,"date":"2020-12-07T23:00:00","date_gmt":"2020-12-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-07T23:00:00","modified_gmt":"2020-12-07T23:00:00","slug":"olor-moreno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/olor-moreno\/","title":{"rendered":"Olor moreno"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27008\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En ese entonces, yo ten&iacute;a 26 a&ntilde;os y estaba casado. T&uacute;, m&aacute;s joven, trabajabas de sirvienta con mi mam&aacute;. A esa edad todas las mujeres son bonitas, pero a algunas se les nota lo putas, como en tu caso. Cuando ten&iacute;as oportunidad pasabas junto a m&iacute; y me pegabas tus lindas nalgas, eso era infaltable al encontrarme en un pasillo estrecho o en la cocina, de pie pegado a la pared y pasabas entre la mesa y yo, aunque hubiese un paso libre del otro lado. Una vez escuch&eacute; que mi mam&aacute; le dec&iacute;a a mi hermana &ldquo;&Eacute;sta anda arrastrando la cobija para ver qui&eacute;n se la pisa&rdquo;, seguramente porque tu comportamiento era similar con todos.<\/p>\n<p>Se dio la oportunidad de rentar una casa frente a la de mi mam&aacute;, pero antes de mudarme completamente tuve que pintar y empapelar las rec&aacute;maras. Te ped&iacute; ayuda y acudiste.<\/p>\n<p>Me ayudabas a empapelar mi rec&aacute;mara. Llev&aacute;bamos media hora de trabajo y tu olor ya estaba saturando la pieza; al aspirar tus deseos se dispararon los m&iacute;os&hellip; Te abrac&eacute; por detr&aacute;s, percibiendo en ti satisfacci&oacute;n en lugar de sorpresa. Dejaste la brocha y te volteaste hacia m&iacute; &mdash;radiante&mdash; para besarme. Inmediatamente comenc&eacute; a desvestirte; t&uacute; hiciste lo mismo conmigo. No supimos d&oacute;nde qued&oacute; nuestra ropa. Los besos y caricias llovieron sobre nuestros cuerpos.<\/p>\n<p>En la ascendencia de nuestra lujuria, de pronto y sin apenas darnos cuenta, nos encontramos disfrutando de la posici&oacute;n numeral que nos oblig&oacute; a paladear el sexo. Tu boca me aprision&oacute; para que tu lengua jugueteara; tu sabor no me pareci&oacute; desconocido, mi olfato no me hab&iacute;a enga&ntilde;ado, y supe entonces qu&eacute; hab&iacute;a provocado mi pasi&oacute;n. Prob&eacute; tus deseos convertidos en flujo, sustancia que manaba al ritmo en que mi lengua completaba los ciclos de su navegar entre tus labios, subir sobre la c&uacute;spide del turgente cl&iacute;toris y sumergirse en la profundidad de tus h&uacute;medas paredes.<\/p>\n<p>T&uacute; segu&iacute;as, tambi&eacute;n, con lengua atareada y ser gozoso, succionando desenfrenadamente mi conciencia. Repentinamente, tuve que apartarme al sentir todo mi ser dentro de tu boca&hellip; se oy&oacute; el chasquido de un chupet&oacute;n, te quedaste &laquo;de a seis&raquo;, inm&oacute;vil y sorprendida por la manera tan brusca en que me apart&eacute;. Me reincorpor&eacute;; viste mi mueca de gozo y sonre&iacute;ste. Nos abrazamos y, mientras mi boca te entregaba el sabor del n&eacute;ctar recogido de tu cuerpo, te penetr&eacute;. Tu fuego se transform&oacute; en danza, y un instante antes de que el movimiento de tus caderas lograra hacerme perder de nuevo la raz&oacute;n pude apartarme; pero el fren&eacute;tico abrazo en el que me envolv&iacute;as hizo rodar nuestros cuerpos permitiendo regar mi semilla sobre el negro de tu suave monte.<\/p>\n<p>Ciertamente, deseabas que continuara dentro de la calidez cuya entrada guardaban tus piernas pues tomaste mi miembro para dirigirlo hacia el fondo de tu vulva. El tacto te dio cuenta de lo que hab&iacute;a pasado. Tu sonrisa creci&oacute;, exprimiste con fuerza para extraer lo que a&uacute;n faltaba. Cambiaste la mano hacia tu cuerpo y extendiste el producto de mi satisfacci&oacute;n en la suave piel morena de tu vientre.<\/p>\n<p>Descansamos un rato. Despu&eacute;s buscamos nuestra ropa; la recogimos, pero yo acopi&eacute; todas las prendas; con amorosa suavidad y lentitud vest&iacute; tu cuerpo, besando cada zona morena antes de cubrirla; al concluir acarici&eacute; tu cabello y bes&eacute; tu rostro que continuaba irradiando una feliz sonrisa. El sudor que a&uacute;n no se evaporaba lo enjugaste con caricias; aspiraste nuestro olor sobre mi pecho, antes de vestirme con gran delicadeza.<\/p>\n<p>Continuamos empapelando silenciosamente, ya que bastaba un beso, una caricia y tu sonrisa para armonizar las acciones necesarias del trabajo&hellip;<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, antes de poner tapiz a lo que restaba de la casa, apenas preparamos materiales e instrumentos, iniciamos con la sesi&oacute;n de besos, caricias y amor arrebatado. Una vez satisfechos, colocar el papel fue una tarea sumamente f&aacute;cil y agradable.<\/p>\n<p>En otra ocasi&oacute;n en que llegu&eacute; a la casa de mi mam&aacute; y ella no estaba me dijiste &ldquo;P&aacute;sele, le conviene&hellip;&rdquo; mostrando una carita de puta arrecha. &iexcl;Claro que pas&eacute;! y de inmediato entramos a la acci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qui&eacute;n fue el primero que te cogi&oacute;? &ndash;te pregunt&eacute; mientras me mamabas la verga.<\/p>\n<p>&ndash;Eso es algo privado &ndash;me contestaste despu&eacute;s de que se oy&oacute; el chasquido del chupete.<\/p>\n<p>&ndash;Dime, pues coges muy bonito.<\/p>\n<p>&ndash;Fue un se&ntilde;or&hellip; &ndash;contestaste y te volviste a meter la verga en la boca, dando por terminado ese punto.<\/p>\n<p>Siempre te dejabas manosear y con una sonrisa asent&iacute;as esperando que continuara m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p>Durante m&aacute;s de un a&ntilde;o disfrutamos furtivos y r&aacute;pidos encuentros. Todos ellos inundados por la presencia de tu sonrisa, la cual a&uacute;n en mi mente sigue radiante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>En ese entonces, yo ten&iacute;a 26 a&ntilde;os y estaba casado. T&uacute;, m&aacute;s joven, trabajabas de sirvienta con mi mam&aacute;. A esa edad todas las mujeres son bonitas, pero a algunas se les nota lo putas, como en tu caso. Cuando ten&iacute;as oportunidad pasabas junto a m&iacute; y me pegabas tus lindas nalgas, eso era infaltable [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16901,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-27008","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27008","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16901"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27008"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27008\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27008"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27008"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27008"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}