{"id":27013,"date":"2020-12-07T23:00:00","date_gmt":"2020-12-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-07T23:00:00","modified_gmt":"2020-12-07T23:00:00","slug":"un-dia-en-mi-castillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-dia-en-mi-castillo\/","title":{"rendered":"Un d\u00eda en mi castillo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27013\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estimado lectores y lectoras todos necesitamos un lugar, un castillo donde sentirnos amos y se&ntilde;ores, un lugar donde cerrar los ojos, mirar en nuestro interior y finalmente escoger si queremos subir a la atalaya m&aacute;s alta o bajar a la mazmorra. Olvidemos los roles, olvidemos a los due&ntilde;os y tambi&eacute;n a las sumisas, ahora de lo que estamos hablando es de descubrir que es lo que necesitamos realmente. Todos sabemos que tenemos algo pendiente, pero no sabemos que es. Solo sabemos que nos quema el alma, tan solo eso. Duele &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Mi castillo est&aacute; aqu&iacute;. Si quieres gritar, yo te har&eacute; gritar. Si te asusta el dolor, no sentir&aacute;s dolor. No es necesario nada que no quieras que suceda porque en mi mente lo importante es saber d&oacute;nde quieres llegar, no hacerlo. Podr&aacute;s estar arrodillada sin hacer nada, podr&aacute;s despu&eacute;s irte sin que nadie te lo impida, pero ese acto te demostrar&aacute; si en realidad quieres entrar al castillo o todo forma parte de una fantas&iacute;a que te impide dormir por las noches. El &uacute;nico enemigo eres t&uacute; misma, aqu&iacute; nadie corre peligro. Pero eso ya lo sabias.<\/p>\n<p>No importa si eres joven o mayor, alta o baja, delgada o gorda, morena o rubia. En mi castillo eso no importa, es de noche y no hay antorchas. Cuando entres al castillo todo estar&aacute; a oscuras, cuando te vayas no habr&aacute;s visto nada y nadie te habr&aacute; visto. Ese es el secreto del castillo. Tu identidad, tu verg&uuml;enza y tu cobard&iacute;a est&aacute;n a salvo. No importa lo que suceda porque tan solo suceder&aacute; lo que desees.<\/p>\n<p>Hace mucho tiempo t&uacute; viniste al castillo, desconoc&iacute;a como eres o qu&eacute; edad tienes, solo sab&iacute;a tu nombre y a que te dedicabas. Nunca podr&iacute;a reconocerte por la calle. Apenas escuch&eacute; un susurro de tu voz. Tengo trozos de ti, trozos tan peque&ntilde;os que nunca podr&iacute;a construir un rompecabezas, aunque fuese el mejor jugador del mundo.<\/p>\n<p>Supe de ti a trav&eacute;s de un comunicado que me enviaste, en el dec&iacute;as que quer&iacute;as abrir las puertas y entrar en mi castillo. Te di mi direcci&oacute;n y te dije que vinieses un d&iacute;a. As&iacute; de r&aacute;pido ha de suceder, sin darte tiempo a pensarlo m&aacute;s. Si me has escrito un correo debo entender que es lo que deseas. No tenemos edad para juegos.<\/p>\n<p>Ese mismo d&iacute;a y a las doce en punto llamaste a mi puerta, yo te abr&iacute;. Todo estaba en penumbra, aunque percib&iacute; un agradable olor a perfume. Puse mi mano en tu hombro y te dirig&iacute; hacia mi comedor procurando que no tropezases con nada. Yo conozco mi castillo aun en la oscuridad. Ol&iacute;as a rosas y tu estatura era mediana, no sab&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>En el comedor me sent&eacute; en el sof&aacute; y te dej&eacute; en medio del sal&oacute;n, en penumbra. De pie. Sin m&aacute;s referencia que unas sombras &ndash;nosotros mismos- que la tenue luz del ventanal dibujaba contra la pared. Te escuchaba respirar con dificultad. Despu&eacute;s un solo susurro.<\/p>\n<p>-No s&eacute; porque diablos estoy haciendo esto &ndash;dijiste en voz casi imperceptible.<\/p>\n<p>Yo consegu&iacute; escucharte y descifrar tu angustia. Mis sentidos se agudizan en la oscuridad de mi castillo. Tu anonimato se pierde m&iacute;nimamente gracias a mis sentidos educados para descubrir por qu&eacute; diablos est&aacute;s haciendo eso. Pero, aunque mis sentidos est&aacute;n educados nunca podr&eacute; resolver el puzle entero. Eso te pone a salvo. En eso consiste el juego.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s te diste la vuelta y te fuiste. Cuando escuch&eacute; la puerta cerrarse yo continuaba sentado en mi sof&aacute;, a oscuras. No encend&iacute; la luz. No estaba desilusionado, tampoco decepcionado. Sab&iacute;a lo que te hab&iacute;a costado entrar en el castillo y tomar esa decisi&oacute;n ya era m&aacute;s que suficiente. Ahora sabias que eras capaz de entrar.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente volv&iacute; a recibir otro mensaje tuyo.<\/p>\n<p>-&quot;Esta medianoche volver&eacute;&quot;.<\/p>\n<p>En efecto, volviste, quiz&aacute;s con diferente ropa, pero con el mismo perfume. Volviste a hacer lo mismo y te volviste a ir. Ni si quiera te toque. As&iacute; sucedi&oacute; durante las siguientes cuatro medianoches. Yo no esperaba m&aacute;s de ti. Sab&iacute;a que tarde o temprano abrir&iacute;as la siguiente puerta. Las puertas del castillo son pesadas y dif&iacute;ciles de abrir, lo s&eacute;. Son de roble macizo con bisagras de acero forjado, grandes y pesadas. Como toda puerta de castillo que se precie. Traspasarlas es dif&iacute;cil, de ah&iacute; su magnificencia, si fuesen livianas todos podr&iacute;an traspasarlas y nadie valorar&iacute;a la dificultad de entrar en el castillo. Ni tan solo mis enemigos.<\/p>\n<p>La cuarta medianoche te arrodillaste y me pediste que te castigase por hacerme perder el tiempo. Lo hice&hellip; pero no por hacerme perder el tiempo, t&uacute; no me hab&iacute;as hecho perder el tiempo. Te castigu&eacute; por puro placer, para escuchar tu respiraci&oacute;n despu&eacute;s de un primer azote en ese culo. Incluso dar un golpe con la mano en el culo a una persona en la oscuridad requiere de cierta t&eacute;cnica o caer&iacute;as en el patetismo de abofetear el aire. Despu&eacute;s rompiste a llorar. He visto cientos de veces esos llantos que ahora estaba escuchando. Imagin&eacute; tu rostro an&oacute;nimo lleno l&aacute;grimas. Un llanto que no surge del momento, ni tan solo del dolor. Solo es un resumen de tantas tardes de angustia, noches de insomnio y mediod&iacute;a repletos de dudas. Nadie te comprende, no puedes hablar con nadie. Llevas demasiados a&ntilde;os call&aacute;ndote cuando necesitas gritar. Por eso ahora rompes a llorar.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s me baj&eacute; los pantalones y met&iacute; mi miembro en tu boca. T&uacute; comenzaste a hacer tu trabajo. Sin m&aacute;s. No lo hac&iacute;as bien pero tampoco mal. No importaba eso ahora, simplemente te estaba ayudando a bajar las escaleras del castillo. Directos a la mazmorra que ten&iacute;a tu nombre grabado en la puerta. Tu boca se ce&ntilde;&iacute;a al contorno de mi pene con dificultad, estabas demasiado nerviosa para conseguir m&aacute;s. No utilizabas la lengua y tus manos estaban posiblemente apoyadas en tus piernas cuando tendr&iacute;an que estar jugando con mi pene. No importaba. No lo hac&iacute;a para conseguir placer de ti. Era mucho m&aacute;s que todo eso. Ambos lo sabemos y posiblemente muchos lectores tambi&eacute;n lo sepan.<\/p>\n<p>Al cabo de cinco minutos ya estabas desnuda, tirada en el sof&aacute; y yo, tu amo, haciendo de ti lo que quer&iacute;a. Tus nalgas rojas de azotes, tus pechos con peque&ntilde;as marcas de mis dientes, tu sexo latiendo y h&uacute;medo, tu respiraci&oacute;n entre cortada y sin poder decir que quer&iacute;as m&aacute;s, tus ojos lo dec&iacute;an todo. Cada vez que el roce de mis dedos pasaba por tu cuero tu piel se pon&iacute;a de gallina. No quiero penetrarte, solo que fantasees con la idea de tener a tu se&ntilde;or destrozando tus entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente no supe de ti, tampoco despu&eacute;s. Solo s&eacute; que te gusto bajar a los infiernos de mi mano. Pero t&uacute; no eras como otras personas a las que hice descender, bajando hasta las mazmorras m&aacute;s sucias y oscuras de su personalidad. Descubriendo aquello que se negaron durante a&ntilde;os.<\/p>\n<p>El castillo sigue aqu&iacute;, con las mismas y pesadas puertas. Yo sigo detr&aacute;s. S&eacute; que no volver&aacute;s, tampoco estoy esper&aacute;ndote. Simplemente espero noticias tuyas, dici&eacute;ndome que quiere traspasar las puertas del castillo. Y recuerda, mientras t&uacute; seas un cachito de cielo en la tierra yo ser&eacute; el diablo que te acompa&ntilde;ar&aacute; siempre.<\/p>\n<p>Espero les haya gustado. Dejen valoraci&oacute;n y si gustan, un comentario, se acepta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Estimado lectores y lectoras todos necesitamos un lugar, un castillo donde sentirnos amos y se&ntilde;ores, un lugar donde cerrar los ojos, mirar en nuestro interior y finalmente escoger si queremos subir a la atalaya m&aacute;s alta o bajar a la mazmorra. Olvidemos los roles, olvidemos a los due&ntilde;os y tambi&eacute;n a las sumisas, ahora de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16206,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-27013","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27013","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16206"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27013"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27013\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27013"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27013"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27013"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}