{"id":27016,"date":"2020-12-07T23:00:00","date_gmt":"2020-12-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-07T23:00:00","modified_gmt":"2020-12-07T23:00:00","slug":"jacqueline-la-coqueta-y-erotica-jacqueline-parte-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/jacqueline-la-coqueta-y-erotica-jacqueline-parte-5\/","title":{"rendered":"Jacqueline: la coqueta y er\u00f3tica Jacqueline (Parte 5)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27016\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando comenc&eacute; este relato describ&iacute; a Jacqueline como una chica &ldquo;calienta huevos&rdquo;, y si han le&iacute;do las previas cuatro partes, tambi&eacute;n comparo esas salidas a almorzar con Jacqueline como ir a un club er&oacute;tico para caballeros.&nbsp; Lo intenso con esta chica era que ella te lo hac&iacute;a vivir en un ambiente del cual uno no se espera ese tipo de comportamiento&hellip; y eso era el morbo de esta bella y coqueta chica, eso era lo que la motivaba.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado siete meses viviendo intensamente este tipo de experiencia con Jacqueline. Me hab&iacute;a permitido verla desnuda, hab&iacute;a besado ligeramente sus pezones y su sexo, hab&iacute;a tambi&eacute;n brevemente tocado su sexo y sentir su cl&iacute;toris, pero todo se reduc&iacute;a a eso, a esos besos intensos donde Jacqueline me insinuaba m&aacute;s que solo eso con su lengua, pero no pas&aacute;bamos a esa fase de consumar una relaci&oacute;n sexual. Y como dije, quiz&aacute; no la empujaba porque pod&iacute;a desahogar aquellas presiones acumuladas con chicas tan lindas y bellas como la misma Jacqueline. Quiz&aacute; continuaba con ella, con ese juego sin frustrarme, pues creo que me gustaba la sorpresa y su coqueter&iacute;a.<\/p>\n<p>A Jacqueline le gustaba provocar, le gustaba dejarte ardiendo los test&iacute;culos por el deseo y ella continu&oacute; con esas visitas sorpresivas a mi oficina que regularmente se daban ya para salir en horas de la tarde, pero no siempre era el mismo d&iacute;a. Me gustaba verla con esos pantalones sueltos y de tela donde se le marcaban los pliegues de su ropa interior y uno pod&iacute;a descubrir si llevaba tangas, bikini, o calzones tipo h&iacute;pster o cacheteros. Por ese tiempo ya no ped&iacute;a a recepci&oacute;n audiencia, ella pasaba directamente a la oficina y llegaba a jugar ese juego que creo le causaba grande morbo.<\/p>\n<p>El juego consist&iacute;a en que ella me besaba subi&eacute;ndose por sobre la silla de mi escritorio, era algo inc&oacute;modo, pero esta chica a esa edad ten&iacute;a la flexibilidad para acomodarse sobre m&iacute;. En este caso me gustaba que llevara vestidos o faldas, pues ten&iacute;a su sexo a solo una membrana de tela. Nos besamos y yo deber&iacute;a tener mis manos por sobre el brazo de la silla sin intentar de tomarla del trasero. Si ella pod&iacute;a sentir mi erecci&oacute;n, interrump&iacute;a todo aquel ambiente. Aguantaba los besos en la boca y controlaba mi erecci&oacute;n, pero era casi imposible cuando Jacqueline comenzaba a besar mi cuello. Ella me lo anunciaba: -El se&ntilde;or Zena se me est&aacute; excitando.<\/p>\n<p>Lo mismo me hac&iacute;a cuando se sentaba en mis piernas vistiendo todos aquellos atuendos provocativos. La mayor&iacute;a de sus vestidos era de un muy abierto escote, pues sab&iacute;a el armamento que ten&iacute;a. Era hasta donde pod&iacute;a mamar, todo lo que daba el escote pues eran las reglas que Jacqueline pon&iacute;a. Por esos d&iacute;as siempre quise llegar de nuevo a su sexo, quer&iacute;a sentir esa cueva ardiente y masturbarla, pero solo me dejaba masajear sus bonitas piernas y de vez en cuando masajear su lindo y pronunciado trasero. No insist&iacute;a mucho, pues tambi&eacute;n entend&iacute;a que estaba en mi oficina y aunque ten&iacute;a llave, tampoco sent&iacute;a la libertad de traspasar las reglas que Jacqueline hab&iacute;a hecho claras: No significa No y si me quedo callada significa Si. Eran sencillas.<\/p>\n<p>Tampoco Jacqueline intentaba tocarme el sexo con sus manos, se manten&iacute;a sintiendo mis erecciones sobre la tela de mis pantalones ya sea chocando y friccion&aacute;ndolo con su conchita o con su hermoso trasero. Lo &uacute;nico que me dec&iacute;a con su voz melosa y coqueta eran frases que hac&iacute;an subir el volumen de la erecci&oacute;n: &iquest;Es m&iacute;a esa cosita? O&hellip; &iexcl;Alg&uacute;n d&iacute;a me la voy a comer a morir! -No le insist&iacute;a, ni la empujaba pues para mi era su juego a desesperarme, pero todo cambi&oacute; cuando conoci&oacute; a mi secretaria y quien en ese momento no era una amenaza o competencia, pues Karina era conocido por todos que era lesbiana, pero esta chica ten&iacute;a todo lo que un hombre busca en una mujer, un lindo rostro, hermoso cuerpo, y al igual que Jacqueline, unos pechos como si se los hab&iacute;an mandado hacer y un culo redondo con unas l&iacute;neas que a cualquiera hacen fantasear. A&ntilde;os despu&eacute;s viv&iacute; con Karina como pareja y he narrado esa experiencia en un relato que titul&eacute;: Karina el segundo encule de mi vida.<\/p>\n<p>Un buen d&iacute;a que hab&iacute;amos quedado a salir a cenar, durante la cena me llev&oacute; una bolsa de regalo, el cual me dijo que descubriera mientras com&iacute;amos algunos aperitivos. Al principio pens&eacute; que se trataban de ropa interior para mujer, pero luego descubr&iacute; que eran tres calzoncillos de diferentes tonos pasteles. Uno era beige, naranja y un azul p&aacute;lido. Calzoncillos estilo bikini y de una tela parecida al de las pantimedias que usa una mujer. Obviamente no cubr&iacute;an mucho, eran traslucientes y Jacqueline me dijo de una manera muy sugestiva que deseaba verme esa noche vistiendo uno de esos. Pens&eacute; que nos &iacute;bamos a ir por all&iacute;, estacion&aacute;ndonos por alguna calle oscura o quiz&aacute; me iba a poner el reto de desvestirme en el mismo restaurante. No sab&iacute;a que esperar de ella. Tuvimos una cena agradable y sin muchas emociones y luego ella me dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres pasar a mi condominio?<\/p>\n<p>-&iquest;Y tu marido?<\/p>\n<p>-Tony, ya te he dicho que no traigas a nuestras platicas a mi marido&hellip; si yo digo algo o te invito a algo, no me lo cuestiones&hellip; s&eacute; lo que hago. &iquest;Gustas venir? &iexcl;Mira que nunca he invitado a nadie a venir a mi casa!<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien. -le contest&eacute;.<\/p>\n<p>Como Jacqueline siempre conduc&iacute;a, nos fuimos directo a su condominio. Era una zona exclusiva de clase media alta de la ciudad y siempre me pasaba el mismo cuestionamiento por la cabeza: -Su marido debe de hacer buen dinero para que se de los lujos y pueda vivir de esta manera. &ndash; Descubr&iacute; un condominio con una antesala y una sala bastante amplia. Ten&iacute;a tres habitaciones, dos ba&ntilde;os y amplio comedor donde ten&iacute;a una peque&ntilde;a cantina. Entr&eacute; realmente con cierta tensi&oacute;n, pues eso que ella controlaba todo, no me ven&iacute;a de nada confortable, pues un marido celoso en cualquier momento puede sorprender. Tambi&eacute;n descubr&iacute; que en aquel lugar que Jacqueline llamaba casa, solo pude ver fotos de su hija, la que ella llam&oacute; hermana, su madre y otros familiares. No vi una tan solo foto de Jacqueline con alguien que pudiera ser su marido. No le pregunt&eacute; nada&hellip; desde ese d&iacute;a hab&iacute;a quedado m&aacute;s que claro que no deber&iacute;a cuestionar nada en relaci&oacute;n con este.<\/p>\n<p>Me sirvi&oacute; un coctel y Jacqueline sab&iacute;a de mis gustos y ten&iacute;a una botella de Chivas Regal. Nos tomamos una copa m&aacute;s, aunque Jacqueline nunca tomaba este tipo de licor, lo de ella eran los vinos finos y de preferencia eran los oscuros como el merlot. Ese d&iacute;a llevaba puesto un pantal&oacute;n color caf&eacute; con una blusa de tono pastel rosa. Se miraba juvenil y sensual, pues a trav&eacute;s de aquella tela se pod&iacute;a ver esa marca que le ce&ntilde;&iacute;a una peque&ntilde;a tanga. Me dijo que se acomodar&iacute;a y minutos despu&eacute;s sali&oacute; vistiendo un pantal&oacute;n corto de esos que te dejan ver los cachetes de sus pronunciadas nalgas. Llevaba una camiseta desmangada y un bustier de color negro que realmente me abrieron el apetito sexual. Hab&iacute;a visto esas pierna muchas veces, pero no s&eacute; si por la luz o por los tragos me parecieron m&aacute;s apetecible que nunca&hellip; unos muslos bien definidos y sensuales que apuntaban a esas curvil&iacute;neas de sus nalgas. Me gustaba su perfume y ese olor de su vino en su boca. Ella me hizo una invitaci&oacute;n a ponerme c&oacute;modo y me propuso que me tomara un ba&ntilde;o y me encamin&oacute; y en esos pasos me mencion&oacute; que me ten&iacute;a otra sorpresa.<\/p>\n<p>Obviamente pens&eacute; en el sexo, sent&iacute;a que este d&iacute;a me dar&iacute;a todo lo que por meses atr&aacute;s hemos venido calentando. Me met&iacute; a la tina y comenc&eacute; a ducharme y hab&iacute;a dejado la puerta del ba&ntilde;o abierta. Ella lleg&oacute; de nuevo y vi su silueta por el cristal corrugado que no te deja ver claramente y escuch&eacute; su voz diciendo: Te traje los calzoncillos que te regal&eacute; y aqu&iacute; tienes una bata&hellip; no quiero ver al se&ntilde;or Zena con los mismos t&iacute;picos pantalones de vestir, ese t&iacute;pico ejecutivo de empresa que siempre eres. &ndash; No me fije y pens&eacute; que era la bata de ba&ntilde;o de su marido, pero minutos despu&eacute;s Jacqueline me hizo saber que hab&iacute;a mandado a bordar la bata con mi nombre. Solo estaba con la bata con ese t&iacute;pico cinto amarrado a mi cintura y vistiendo un calzoncillo pr&aacute;cticamente transparente el cual solo sosten&iacute;a mi verga, pues no cubr&iacute;a nada.<\/p>\n<p>Jacqueline puso algo de m&uacute;sica y ella era muy fan&aacute;tica a esos grupos de rock en espa&ntilde;ol de la &eacute;poca: Mana, Los hombres G, Enanitos verdes, etc. M&uacute;sica que aprend&iacute; a escuchar con ella y que luego aprend&iacute; tambi&eacute;n a disfrutar. Recuerdo comenz&oacute; con sus besos apasionados, esos que con su lengua me insinuaban que trascender&iacute;an a m&aacute;s all&aacute; que besos. Le gustaba estar sentada de frente sobre mis piernas y esta vez me abri&oacute; la bata y me comenz&oacute; a besar el cuello y los pectorales: Recuerdo sus cumplidos en sus coquetas palabras: -Sabes Antonio que eres un precioso mu&ntilde;equito&hellip; que mujer no le encantar&iacute;a estar en mi puesto. &ndash; Baj&oacute; a mis pectorales, creo que era la primera vez que lo hac&iacute;a. Yo besaba tambi&eacute;n su cuello y miraba su piel erizarse y ya cuando hab&iacute;a salido se hab&iacute;a quitado la camiseta desmangada y solo ten&iacute;a su bustier y mamaba sus tetas a lo que dejaba descubierto. Quise removerlo, pero Jacqueline intervino diciendo: -&iexcl;No se me desespere don Antonio, vayamos paso a paso! &ndash; No lo entend&iacute;a, pues llevamos en lo mismo por meses.<\/p>\n<p>Jacqueline me fue acorralando a un lado a uno de los brazos del sill&oacute;n donde acomod&eacute; mi cabeza, ella siempre arriba sobre m&iacute;, bajaba por mi abdomen y besaba mi ombligo. Pod&iacute;a sentir sus tetas al nivel de mi verga y pens&eacute; que me dar&iacute;a el primer oral. Nunca me hab&iacute;a visto la verga, siempre la hab&iacute;a sentido erecta sobre la tela de mis pantalones cuando friccionaba su conchita en ella o en sus nalgas. Esta vez la descubr&iacute;a solo protegida por esas mallas que ella me hab&iacute;a regalado y con una erecci&oacute;n que ella pod&iacute;a ver plenamente. La vio muy cerca de su rostro cuando ten&iacute;a su rostro al nivel de mi ombligo y me dijo: &iexcl;Nunca me la imagin&eacute; as&iacute; de grande&hellip; se siente grande, pero s&iacute; es muy grande!<\/p>\n<p>Ya ten&iacute;a toda esa zona h&uacute;meda de mi l&iacute;quido pre seminal y por primera vez Jacqueline la toca sobre mis calzoncillos. Con el &iacute;ndice y dedo de en medio me la toca y le da una especie de masaje mientras la ve erecta y me mira a los ojos de nuevo con esa mirada de la lujuria. Yo me mantengo a la expectativa, pues no s&eacute; c&oacute;mo Jacqueline va a proceder y si nuevamente me dejar&aacute; con los huevos hinchados. Realmente me desilusion&oacute; cuando me dijo: Debo tomar un ba&ntilde;o fr&iacute;o, me has provocado una calentura. &ndash; Se levant&oacute; y se meti&oacute; a su habitaci&oacute;n y realmente me sent&iacute;a frustrado. Escuch&eacute; la regadera y mi erecci&oacute;n se baj&oacute;. Por curiosidad entr&eacute; a su habitaci&oacute;n y curiose&eacute; su armario brevemente y su bur&oacute; principal. No hab&iacute;a se&ntilde;ales que alg&uacute;n hombre viviera ah&iacute;. Me acerqu&eacute; a la puerta del ba&ntilde;o pues Jacqueline la hab&iacute;a dejado abierta y vi su silueta desnuda restreg&aacute;ndolo con una especie de trapos coloridos. Me sent&iacute;a tan frustrado que, si hubiese tenido mi coche, me hubiese ido sin despedirme, pero estaba en una zona residencial y ni la direcci&oacute;n ten&iacute;a para que me recogiera alg&uacute;n taxi. Me vest&iacute; y cuando Jacqueline sal&iacute;a con un camis&oacute;n de dormir semi transparente donde pod&iacute;a ver la tanga que llevaba puesta me dice:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; haces?<\/p>\n<p>-Pues me visto&hellip; &iquest;Me podr&iacute;as ir a dejar al estacionamiento de la compa&ntilde;&iacute;a?<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s enojado? &iexcl;Est&aacute; bien, ahora te llevo!<\/p>\n<p>Sali&oacute; con una bata y no nos dijimos mucho. Llegamos al estacionamiento y solo le dese&eacute; la buenas noches y dijo algo as&iacute; con un tono de engre&iacute;da: &iexcl;Como tu quieras! -La vi salir del estacionamiento en su coche rojo encendido y yo llam&eacute; a mi desahogu&eacute; seguro en ese momento, a la rubia Grace, quien comenzaba a vivir su nueva solter&iacute;a y siempre estaba dispuesta a una buena faena sexual. Grace cuando me abraz&oacute; en ese instinto de mujer not&oacute; algo y me pregunt&oacute;: -Fuiste al club de caballeros verdad&hellip; vienes empapado en perfume de mujer. A Grace no le import&oacute; aquello, me comenz&oacute; a besar y ella misma me desnud&oacute; hasta encontrar los calzoncillos transparentes que esa noche me hab&iacute;a obsequiado Jacqueline. Ella solo dijo: &iexcl;Mira que bonita sorpresa! &ndash; y comenz&oacute; a darme tremenda felaci&oacute;n. Con Grace fui a relajar la excitaci&oacute;n que me provoc&oacute; Jacqueline esa noche. Ese d&iacute;a determin&eacute; que ya no continuar&iacute;a con su juego e intent&eacute; ignorarla, aunque era un tanto imposible, pues conoc&iacute;a mi oficina, sab&iacute;a c&oacute;mo encontrarme. Creo que Jacqueline se cre&iacute;a la &uacute;nica coca cola del Zahara. Y pasaron algunos meses.<\/p>\n<p>Contin&uacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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