{"id":27028,"date":"2020-12-09T09:27:52","date_gmt":"2020-12-09T09:27:52","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-09T09:27:52","modified_gmt":"2020-12-09T09:27:52","slug":"baja-al-infierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/baja-al-infierno\/","title":{"rendered":"Baja al infierno"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27028\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Amigas y amigos lectores, ya est&aacute; bien de hacer el amor con vuestras parejas, todos sabemos que necesitamos algunas veces echar un polvo sin m&aacute;s, algo que nos haga sentir la violencia de un buen sexo. Desde este humilde y peque&ntilde;o relato os dejo una visi&oacute;n para que vuestra imaginaci&oacute;n fluya y la llev&eacute;is acabo.<\/p>\n<p>Una amiga me comento que hab&iacute;a le&iacute;do relatos, hab&iacute;a visto alguna pel&iacute;cula sobre el tema, incluso hab&iacute;a le&iacute;do esa saga de libros sobre sadomasoquismo que todo el mundo conoce. Cada vez que le&iacute;a, escuchaba, miraba toda esa ficci&oacute;n distinta, el alma se le encog&iacute;a un poco m&aacute;s adentro en su pecho, consciente que todo aquello la defin&iacute;a perfectamente: sus sentimientos, sus miedos, sus virtudes. Aunque hablasen de otras personas, todas esas personas sobre las que le&iacute;a, eran lo que le gustar&iacute;a probar. Por un lado, eso la hac&iacute;a sentirse bien, acompa&ntilde;ada, ya no se sent&iacute;a un bicho raro por desear cuanto deseaba, tambi&eacute;n se sent&iacute;a excitada, con ganas de probarlo absolutamente todo. La verdad es que ten&iacute;a miedo, miedo a reconocer que, cada vez, en lo m&aacute;s hondo de su ser, quer&iacute;a probar a ser una aut&eacute;ntica sumisa. Quer&iacute;a que alguien la obligase a comenzar, la empujase al abismo de lo que cre&iacute;a iba a ser un mundo apasionante. Pero su inexperiencia condicionaba a que a su cabeza solo llegasen im&aacute;genes de mujeres atadas en una cama, amordazadas, y hombres abusando de ellas. Psic&oacute;patas, asesinos, violadores. &iquest;C&oacute;mo iba alguien como ella atreverse a algo como eso? Cada vez que eso suced&iacute;a, agitaba la cabeza r&aacute;pidamente de un lado a otro y dejaba que esas ideas saliesen disparadas, abandonando su cabeza.<\/p>\n<p>Y entonces sucedi&oacute; que lleg&oacute; &eacute;l, mayor que ella, aunque eso nunca la import&oacute;. El reconoci&oacute; todas y cada una de sus debilidades, su fuerza, sus deseos, con solo mirarla a los ojos, sin haber hablado ni tan siquiera antes. Eso la hizo reflexionar sobre el poder de aquel caballero y no le impidi&oacute; entregarse a &eacute;l, sino todo lo contrario.<\/p>\n<p>Entre valent&iacute;a y cobard&iacute;a hay una l&iacute;nea tan difuminada que a veces un simple empujoncito nos hace saltar de un lado a otro sin m&aacute;s problemas. En ambos sentidos. La valent&iacute;a tiene tanto de inconsciente como la cobard&iacute;a. Si fu&eacute;semos racionales nuestras decisiones ir&iacute;an de un lado a otro de esa l&iacute;nea sin quedarnos en ning&uacute;n lado. Decidir si es terror&iacute;fico por el miedo a equivocarnos. Pero los que muchos no saben es que ser cobarde tambi&eacute;n es una decisi&oacute;n donde hay m&aacute;s a perder que a ganar. Y eso es mucho m&aacute;s terror&iacute;fico.<\/p>\n<p>El la reconoci&oacute; y paulatinamente comenz&oacute; a darle ordenes, primero como si de un juego, ordenes casi ingenuas, que ella deb&iacute;a cumplir en su d&iacute;a a d&iacute;a, hasta que un d&iacute;a el caballero la orden&oacute; que llamase a cualquier tel&eacute;fono de alg&uacute;n amigo y dijese que era una sumisa, una esclava, que lo dijese en voz alta. Ella obedeci&oacute; y lo hizo, no pod&iacute;a importar qui&eacute;n contestase a esa llamada, ella dijo en voz alta que era una sumisa convencida, mientras las piernas y la voz temblaban al un&iacute;sono, y su sexo comenzaba a palpitar con fuerza y notaba como la humedad pronto comenzar&iacute;a a deslizarse por el interior de sus muslos lentamente: estaba completamente mojada, puede que tuviese un orgasmo durante la inesperada confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>Lo siguiente fue que &eacute;l la obligase a vestirse provocativamente y entrar en un bar lleno de gente. Su amo la observaba desde una mesa, sentado, con aquellos dos ojos grandes investigar cada uno de sus movimientos. Ella se visti&oacute; con una falda corta, medias negras y una blusa algo transparente. Hab&iacute;a decidido no ponerse sujetador, pero en &uacute;ltimo momento si lo hizo. Despu&eacute;s se ocult&oacute; bajo un grueso abrigo el cual, al llegar el bar, se quit&oacute; y despu&eacute;s pidi&oacute; un caf&eacute;. Varios hombres giraron para ver sus piernas, su hermoso cuerpo, su cara angelical, ahora roja de la verg&uuml;enza, su pelo largo, lacio y oscuro, sus dedos finos y blancos, con las u&ntilde;as pintadas de color rojas (como le gustaban a su amo) imagin&oacute; que muchos de aquellos hombres esa misma noche se masturbar&iacute;an con su imagen, la de una joven vestida de manera provocativa, sola en un bar. Dos o tres hombres la saludaron, pero ella no contest&oacute; a sus saludos. En realidad, ni los hab&iacute;a escuchado. Y mientras todo esto suced&iacute;a, su amo, sentado al otro lado del caf&eacute;, la miraba con g&eacute;lida expresi&oacute;n.<\/p>\n<p>Finalmente, ese hombre la sonri&oacute; y en ese momento ella supo que le pertenec&iacute;a. Le pertenec&iacute;a desde mucho antes de conocerle. &Eacute;l le hizo una se&ntilde;a y ambos salieron del bar, &eacute;l la cogi&oacute; del brazo, la condujo por unas calles hasta su casa. Despu&eacute;s la desnud&oacute; completamente, le at&oacute; las manos a la espalda y la dej&oacute; de pie, desnuda en el comedor, mientras &eacute;l tomaba asiento y la observaba sin decir nada.<\/p>\n<p>Fue en ese momento que ella se dio cuenta de que de deseaba que le hiciese todo cuanto quisiese, todo cuanto desease, que le hiciese simplemente todo. Porque &eacute;l era su amo.<\/p>\n<p>Y &eacute;l lo hizo, sin tapujos ni preliminares. Su amo la us&oacute; como nadie la hab&iacute;a usado nunca antes y probablemente nadie la usar&iacute;a nunca en el futuro. Uso todo cuanto ten&iacute;a a su mano para convertirla en ese animal d&oacute;cil y paciente que est&aacute; esperando una se&ntilde;al de su amo para lanzarse hacia &eacute;l c&oacute;mo una buena sumisa amaestrada.<\/p>\n<p>Nunca antes la hab&iacute;an sodomizado, ese era el mayor miedo que sent&iacute;a antes. A partir de aquel d&iacute;a, no pas&oacute; ni un momento en que su amo no la sodomizaba, con fuerza, mientras ella apretaba los dientes y unas l&aacute;grimas corr&iacute;an por sus mejillas. Nunca antes hubiese imaginado aquello, pero hizo todo cuanto su amo le orden&oacute; y descubri&oacute; en este proceso que todo cuanto hab&iacute;a rechazado ahora le gustaba.<\/p>\n<p>Pas&oacute; el tiempo, sirviendo a su amo, olvidando incluso el primer momento en que se hab&iacute;a encontrado con su amo en aquel bar. De repente el tiempo pasado hab&iacute;a desaparecido y sab&iacute;a que eso era lo que quer&iacute;a hasta con su pareja.<\/p>\n<p>La mujer apret&oacute; los pu&ntilde;os con el d&eacute;cimo de los azotes que dej&oacute; una nueva marca en su culo, culo redondo el cual ya llevaba rojo.<\/p>\n<p>Por fin, hab&iacute;a encontrado el para&iacute;so en el lugar donde nunca cre&iacute;a que estuviese. Ser dominada de aquella manera, que tanto hab&iacute;a le&iacute;do y visto en videos, y con ese hombre con el que se sent&iacute;a a gusto&hellip; ahora sab&iacute;a que nunca lo abandonar&iacute;a.<\/p>\n<p>Espero que nadie se haya molestado, aun as&iacute; un d&iacute;a escribir&eacute; algo parecido, pero siendo una ama y un sumiso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Amigas y amigos lectores, ya est&aacute; bien de hacer el amor con vuestras parejas, todos sabemos que necesitamos algunas veces echar un polvo sin m&aacute;s, algo que nos haga sentir la violencia de un buen sexo. Desde este humilde y peque&ntilde;o relato os dejo una visi&oacute;n para que vuestra imaginaci&oacute;n fluya y la llev&eacute;is acabo. 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