{"id":27089,"date":"2020-12-14T08:23:06","date_gmt":"2020-12-14T08:23:06","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-14T08:23:06","modified_gmt":"2020-12-14T08:23:06","slug":"el-portal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-portal\/","title":{"rendered":"El portal"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27089\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Desde que su marido le hab&iacute;a dicho que se hab&iacute;a cruzado en el portal con Eduardo, la cabeza de Mayte no hab&iacute;a hecho otra cosa que fantasear con su vecino. El hijo de Adela hab&iacute;a vuelto de Uruguay unos d&iacute;as para atender a su madre aquejada de la enfermedad de Parkinson hasta conseguir a alguien de atenci&oacute;n domiciliaria.<\/p>\n<p>El tipo llevaba un par de a&ntilde;os al otro lado del charco. Al parecer estaba junto a una chica y ten&iacute;a una hija. Parec&iacute;a mucho m&aacute;s calmado que una d&eacute;cada antes. Mayte le hab&iacute;a conocido entonces cuando, junto a su marido, se instalaron en uno de los pisos de aquel edificio de extrarradio. Por aquel entonces, Eduardo era un chico de unos 25 a&ntilde;os bastante problem&aacute;tico que hab&iacute;a pasado un par de veces por la c&aacute;rcel por tr&aacute;fico de drogas.<\/p>\n<p>La mujer, 8 a&ntilde;os mayor, se sinti&oacute; atra&iacute;da por Eduardo a primera vista. Su f&iacute;sico trabajado de gimnasio con la cabeza afeitada. Mirada gris heladora y varios tatuajes por sus brazos que le daban un aspecto peligroso. Podr&iacute;a haber sido extra de cualquier serie carcelaria. Mayte hab&iacute;a notado como en alguna ocasi&oacute;n &eacute;l le hab&iacute;a mirado, se podr&iacute;a decir que con deseo. Todo esto hac&iacute;a que la vecina fantasease con el tipo alguna vez, cuando se masturbaba.<\/p>\n<p>Pero sobre todo cuando le practicaba sexo oral a su marido. La mujer imaginaba que aquella polla que le entraba en la boca y aquellas manos que le agarraban la cabeza, oblig&aacute;ndola a trag&aacute;rsela, eran de su vecino. Y es que uno de sus sue&ntilde;os h&uacute;medos m&aacute;s inconfesables era el verse sometida y forzada por Eduardo a practicarle una felaci&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>*******************<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una cena con amigas, la noche hab&iacute;a acabado en un bar de copas, bailando los &uacute;ltimos &eacute;xitos veraniegos mientras algunos t&iacute;os las piropeaban. El alcohol y el roce involuntario, o no, con alguno de aquellos hombres de todo tipo; guapos, feos, buenorros, casados, separados y casi todos descarados, daba como resultado una tremenda calentura que se dejaba notar en su entrepierna, tambi&eacute;n era visible en su tanga cada vez que iba al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>A las 4:30 de la madrugada, bastante afectada por las copas volv&iacute;a a casa en busca de una buena sesi&oacute;n de sexo con su marido para conseguir aplacar aquella excitaci&oacute;n. Al llegar a su portal se sorprendi&oacute; al ver la luz del rellano encendida dada la hora que era. El camino de vuelta se le hab&iacute;a hecho eterno. En su situaci&oacute;n estaba m&aacute;s afectada de lo que ella reconoc&iacute;a. No sin trabajo logra abrir la puerta y se sobre salta cuando descubre a su vecino Eduardo sentado en uno de los escalones fumando. El hombre la mira fijamente con sus ojos grises que logran dejarla helada y cara de ex convicto. Mayte tambi&eacute;n lo mira.<\/p>\n<p>Con su cabeza afeitada y sus rasgos angulosos parece una figura amenazante. Su camiseta de tirantes deja ver sus poderosos hombros y sus musculosos brazos tatuados. Desde el pecho le subo otro que le abraza el cuello. Lleva un piercing en la ceja y extensiones en los l&oacute;bulos de las orejas. Sentado con las piernas abiertas, sus pantalones de baloncesto no pueden contener un paquete de generoso tama&ntilde;o que no pasa desapercibido para la mujer. Ella vuelve a notar como sus flujos vaginales emanan de su interior mojando su tanga.<\/p>\n<p>El exceso de alcohol hace que no controlo su reacci&oacute;n m&aacute;s primaria y se muerde el labio inferior al tiempo que levanta una ceja sin dejar de mirarlo denotando as&iacute; su deseo.<\/p>\n<p>Con todo el aplomo que pudo recorri&oacute; el trayecto desde la puerta hasta la escalera donde Eduardo permanec&iacute;a fumando. El silencio fue roto por el ruido de sus zapatos de tac&oacute;n negros. Su figura, pese a sus 43 a&ntilde;os, era muy atractiva. Sus piernas bien torneadas se perd&iacute;an bajo una minifalda vaquera que realzaba su culo. La blusa negra dejaba ver un precioso escote y su melena suelta enmarcaban su cara de femme fatal.<\/p>\n<p>Mayte esquiv&oacute; a su vecino y justo al colocar el pie en el segundo escal&oacute;n se apag&oacute; el temporizador de la luz de la escalera. La mujer se detuvo un segundo hasta que su vista se adapt&oacute; a la oscuridad. En el momento de reiniciar la marcha una mano grande y fuerte le tap&oacute; la boca tirando de ella hacia atr&aacute;s. Not&oacute; como con el otro brazo Eduardo le rodeaba por la barriga y la levantaba en vilo. Ella cerr&oacute; los ojos y los apret&oacute; con fuerza:<\/p>\n<p>-C&aacute;llate y no hagas ninguna tonter&iacute;a. &ndash;La voz de su vecino retumbaba en su cabeza mientras permanec&iacute;a bloqueada.<\/p>\n<p>Era un juguete en manos de aquel tipo tremendamente fuerte. Cerr&oacute; los ojos sin saber d&oacute;nde la llevaba. Pens&oacute; en morderle y gritar pero temi&oacute; que le pegase y&hellip; &iquest;por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n temi&oacute; que aquello no acabase como apuntaba. Cuando la mujer abri&oacute; los ojos descubri&oacute; que estaba en el cuarto de contadores, justo un piso por debajo del rellano. All&iacute; nadie oir&iacute;a nada. No ten&iacute;a salida<\/p>\n<p>Eduardo la empuj&oacute; contra la pared y se inclin&oacute; sobre ella. Sus miradas se cruzaron. El hombre respir&oacute; profundo junto a su o&iacute;do y lami&oacute; su cuello. A la mujer se le eriz&oacute; la piel entre el miedo y el deseo:<\/p>\n<p>-Hueles bien puta.<\/p>\n<p>Luego mordi&oacute; sus labios intentando meterle la lengua pero ella se resisti&oacute;. Cuando Eduardo se retir&oacute; le escupi&oacute;:<\/p>\n<p>-Mo me obligues a pegarte zorra. -Amenaz&oacute; con el ce&ntilde;o fruncido &eacute;l y ella lo entendi&oacute; perfectamente.<\/p>\n<p>-Por favor, d&eacute;jame&hellip; -suplic&oacute; ella haciendo que la situaci&oacute;n fuera un poco m&aacute;s humillantemente sexy.<\/p>\n<p>El hombre le levant&oacute; la minifalda hasta la cintura dejando al aire sus bonitas piernas desnudas apoyadas sobre los zapatos de tac&oacute;n. Despu&eacute;s retir&oacute; el tanga hacia un lado y masaje&oacute; el co&ntilde;o de Mayte solamente cubierto por una estrecha tira de vello p&uacute;bico. Le introdujo un dedo y comprob&oacute; que manaba abundante flujo vaginal:<\/p>\n<p>-As&iacute; que te est&aacute; gustando, &iquest;eh, puta?<\/p>\n<p>Ahora le introdujo otro, y otro. Mayte reaccion&oacute; cerrando los ojos y suspirando. Su vecino comenz&oacute; a follarla con los dedos y ella tuvo que taparse la boca con las manos para que sus gemidos de placer no la delataran.<\/p>\n<p>De manera brusca el hombre retir&oacute; los dedos de su co&ntilde;o y se los meti&oacute; en la boca. Con la otra mano tir&oacute; de su melena, oblig&aacute;ndola a echar su cabeza hacia atr&aacute;s:<\/p>\n<p>-Saborea tu flujo de puta.<\/p>\n<p>De repente la solt&oacute; y se coloc&oacute; frente a ella. La mujer le aguantaba la mirada desafiante. &Eacute;l agarr&oacute; su blusa por el escote y con un movimiento seco la rompi&oacute; en dos mitades que quedaron pendiendo de sus hombros solamente. Mayte dio un peque&ntilde;o grito antes de que Eduardo le rompiera tambi&eacute;n el sujetador negro de encajes. Acerc&oacute; su cara a la de ella hasta que se tocaron. Mayte cerr&oacute; los ojos. Eduardo la miraba fijamente mientras le amasaba sus preciosas tetas. Ambos respiraban entrecortados producto del estr&eacute;s y la excitaci&oacute;n de la situaci&oacute;n:<\/p>\n<p>-Vaya tetas ricas que tienes zorra. &ndash;Le dijo antes de volver a morderle los labios.<\/p>\n<p>Ahora Mayte no se resisti&oacute; y dej&oacute; su boca entreabierta. En su mente una frase que se negaba a pronunciar &ldquo;c&oacute;memelas cabr&oacute;n. C&oacute;meme las tetas.&rdquo;. Como si leyese su mente, Eduardo, acerc&oacute; su boca a la teta derecha y la mordi&oacute; con hambre. Mientras pellizcaba el pez&oacute;n izquierdo not&oacute; como el derecho se endurec&iacute;a entre sus dientes.<\/p>\n<p>La mujer solt&oacute; un bufido de satisfacci&oacute;n cuando sinti&oacute; la saliva caliente de aquel tipo cubrir sus tetas. Pasaba de una a otra casi sin respirar. Sent&iacute;a los dientes apretar sus pezones hasta el l&iacute;mite entre el placer y el dolor. Sin darse cuenta llev&oacute; su mano derecha a su co&ntilde;o para masturbarse. De repente Eduardo par&oacute; y la mir&oacute; fijamente:<\/p>\n<p>-Me vas a comer la polla, puta. Arrod&iacute;llate. Vamos.<\/p>\n<p>La mujer acat&oacute; la orden sin protestar. Muy a su pesar lo deseaba. Qued&oacute; a la altura del paquete del t&iacute;o donde se adivinaba algo grande. El hombre se baj&oacute; el pantal&oacute;n de baloncesto y dej&oacute; a la vista una polla enorme. Gorda, larga, con venas muy marcadas y un capullo en forma de flecha amoratado:<\/p>\n<p>-Abre la boca que la vas a comer enterar, guarra.<\/p>\n<p>El hombre acerc&oacute; su miembro a la cara de ella que se resist&iacute;a con los ojos cerrados:<\/p>\n<p>-No me obligues a pegarte, te repito.<\/p>\n<p>Eduardo insisti&oacute; y Mayte se mantuvo firme en el desaf&iacute;a. Parec&iacute;a como si buscara el castigo. As&iacute;, sin mediar palabra &eacute;l cruz&oacute; la cara de ella con una sonora bofetada. La mujer sinti&oacute; como le ard&iacute;a y se le enrojec&iacute;a antes de que un par de l&aacute;grimas comenzaran a descender desde sus ojos arrastrando algo de r&iacute;mel.<\/p>\n<p>El hombre tapon&oacute; la nariz de la mujer oblig&aacute;ndola a abrir la boca para respirar, momento que aprovech&oacute; para profanar su boca. Le meti&oacute; la polla hasta que not&oacute; que topaba con la campanilla y a ella le ven&iacute;a una arcada. Eduardo se la retir&oacute; y Mayte tosi&oacute; con m&aacute;s l&aacute;grimas en los ojos:<\/p>\n<p>-Si la hubieses abierto antes no te hubiese pasado esto. Ahora p&oacute;rtate bien.<\/p>\n<p>La mujer abri&oacute; la boca todo lo que pudo para acomodar el tremendo miembro del hijo de su vecina. Era mucho mayor que el de su marido y su mand&iacute;bula comenzaba a resentirse. &Eacute;l la agarr&oacute; del pelo y comenz&oacute; a follarle la boca sin compasi&oacute;n. Ella trataba de parar el ataque colocando sus manos contras las piernas del hombre. El sonido acuoso de la polla embadurnada de babas entrando y saliendo de la boca de aquella cuarentona y sus sollozos eran la banda sonora del balanceo de sus tetas.<\/p>\n<p>Su blusa y su sujetador pend&iacute;an a cada lado y su falda se enrollaba en su cintura dejando a la vista su tanga descolocado y mojado sobre su co&ntilde;o. Cuando ella pensaba que no podr&iacute;a aguantar m&aacute;s, Eduardo presion&oacute; su cabeza contra su polla introduci&eacute;ndosela en la garganta y corri&eacute;ndose all&iacute; con un sonido gutural de satisfacci&oacute;n. Mayte not&oacute; hasta dos chorros de semen caliente y viscoso descender por su garganta antes de que se la retirase para echarle dos m&aacute;s en su cara:<\/p>\n<p>-Joder puta, qu&eacute; bien la chupas.<\/p>\n<p>La mujer tos&iacute;a y trataba de tomar aire mientras en su cara manchas de semen y r&iacute;mel emborronaban su belleza:<\/p>\n<p>-Qu&eacute; pinta de puta tienes as&iacute;.<\/p>\n<p>Cada insulto. Cada humillaci&oacute;n hac&iacute;an que la mujer se excitase m&aacute;s y se odiaba por ello.<\/p>\n<p>Eduardo, de pie contra la pared a&uacute;n con los pantalones bajados y la enorme polla pendiendo, se encendi&oacute; un cigarro. Mayte se pas&oacute; la mano por la cara y se quit&oacute; el semen. Se baj&oacute; la minifalda y se march&oacute;. Subi&oacute; la escalera r&aacute;pido para evitar cruzarse con alg&uacute;n vecino. Su aspecto no aguantar&iacute;a muchas explicaciones l&oacute;gicas&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>***********************<\/p>\n<p>&hellip; colg&oacute; la alcachofa y se coloc&oacute; debajo del agua fr&iacute;a. Su marido llam&oacute; a la puerta antes de entrar:<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s bien? Llevas mucho rato duch&aacute;ndote.<\/p>\n<p>-S&iacute;, s&iacute;. Ya salgo.<\/p>\n<p>Mayte hab&iacute;a perdido la noci&oacute;n del tiempo masturb&aacute;ndose con la fantas&iacute;a del hijo de su vecina. Le quedaba poco tiempo para salir a cenar con sus amigas.<\/p>\n<p>Se visti&oacute; exactamente igual que en su fantas&iacute;a. Pero la noche no fue tan apasionante ni divertida. No hubo hombres pirope&aacute;ndolas mientras bailaban. Tampoco un exceso de alcohol que desinhibiera el pudor. Ni siquiera roces involuntarios, o no. Incluso antes de la 1 de la madrugada ya estaba de vuelta.<\/p>\n<p>Justo al entrar en el portal se encendi&oacute; la luz y de la puerta del bajo sali&oacute; el hijo de su vecina. En mitad del rellano se cruzaron y se miraron fijamente:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; tal Eduardo? &ndash;pregunt&oacute; ella y le dio dos besos. Sinti&oacute; una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n sabiendo que apenas unas horas antes hab&iacute;a fantaseado con que &eacute;l la violaba.<\/p>\n<p>El hombre, que hab&iacute;a salido a fumar un cigarro, le coment&oacute; que a la ma&ntilde;ana siguiente saldr&iacute;a para Uruguay. Se despidieron.<\/p>\n<p>En el momento en que Mayte apoyaba el pie en el escal&oacute;n se apag&oacute; la luz de la escalera&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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