{"id":27101,"date":"2020-12-14T03:43:32","date_gmt":"2020-12-14T03:43:32","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-14T03:43:32","modified_gmt":"2020-12-14T03:43:32","slug":"solo-por-probar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/solo-por-probar\/","title":{"rendered":"Solo por probar"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27101\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de trabajar con dedicaci&oacute;n por varios meses, de repente y para vencer la rutina, decidimos pasar un fin de semana en una ciudad costera. Nos alojamos en un hotel cinco estrellas y nos propusimos estar lo m&aacute;s relajados que se pudiera. El d&iacute;a que llegamos, un jueves, sin embargo, estuvimos merodeando por all&iacute; y vimos que hab&iacute;a varias parejas alojadas, de manera que supusimos que las atracciones del lugar podr&iacute;an capturar nuestra atenci&oacute;n y que pod&iacute;amos pasarla bien.<\/p>\n<p>El viernes nos fuimos de turismo hacia un acuario y un balneario, playa blanca, donde pasamos casi todo el d&iacute;a. La jornada estuvo entretenida y no hab&iacute;amos albergado la idea de hacer algo diferente a disfrutar del lugar y literalmente descansar. Al volver al hotel, en la noche, sin embargo, despu&eacute;s de la cena, nos dio por curiosear en la discoteca.<\/p>\n<p>El sitio estaba bien y la mayor&iacute;a de parejas depart&iacute;a alegremente y hab&iacute;a uno que otro grupo de personas que hac&iacute;an alboroto al bailar y daban ambiente al lugar. Estuvimos bailando hasta la madrugada y no dejamos de observar una que otra parejita enamorada que, despu&eacute;s de cortejarse y bailar muy pr&oacute;ximos por largo rato, abandonaba el lugar, supuestamente en direcci&oacute;n a las habitaciones, lo cual era normal trat&aacute;ndose de parejas ya establecidas.<\/p>\n<p>Pregunt&eacute; al camarero que nos atend&iacute;a detalles del ambiente. Nos coment&oacute; que la discoteca del hotel estaba bien acreditada en la ciudad y que muchas personas, que no estaban alojadas, acud&iacute;an all&iacute; los fines de semana. Que, por lo general, las parejas ya ven&iacute;an organizadas y que era muy raro que la gente se enganchara all&iacute;, aunque, cre&iacute;a &eacute;l, hab&iacute;a la posibilidad de que algunos hu&eacute;spedes coincidieran, se conocieran y entablaran amistad de una noche, pero que no era la idea. Dijo, eso s&iacute;, que muchas parejas se hospedaban para el fin de semana, como era nuestro caso, visitaban la discoteca y amanec&iacute;an en el hotel. Y uno supon&iacute;a cu&aacute;l era el prop&oacute;sito.<\/p>\n<p>Indagu&eacute; si hab&iacute;a posibilidad de enganchar hombres o mujeres solas, pero nos dijo que dif&iacute;cilmente, aunque no descartaba que eso pudiera pasar en alg&uacute;n momento. Que en la ciudad hab&iacute;a sitios donde ese era el prop&oacute;sito, m&aacute;s trat&aacute;ndose de una ciudad tur&iacute;stica, y que all&iacute; muchachas y muchachos de la ciudad iban a enganchar uno que otro extranjero o turista en busca de aventuras. Ustedes me entienden, verdad, nos dec&iacute;a. S&iacute;, claro, respond&iacute;amos. En fin, entre tanda y tanda de baile, y visitas del camarero a nuestra mesa, nos hicimos una idea de c&oacute;mo funcionaba el lugar.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, s&aacute;bado, nos embarcamos en un &ldquo;city tour&rdquo; y nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad. En la tarde, nos fuimos a asolear un rato en la playa y a beber unos tragos antes de la cena. M&aacute;s tarde subimos a la habitaci&oacute;n, nos ba&ntilde;amos y nos arreglamos para ir a cenar y, entre una y otra posibilidad para hacer en la noche, se mencion&oacute; la posibilidad de ir nuevamente a la discoteca del hotel, de modo que ella se arregl&oacute; con ese prop&oacute;sito, usando un vestido de fiesta.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la cena, como hab&iacute;amos convenido, descansamos un rato y fuimos a visitar la discoteca. Esta vez nos sentamos en la barra y pedimos cocteles para pasar el rato, ir a bailar, y entretenernos un rato. Sin embargo, vimos algunos caballeros en la barra, aparentemente solos y sin pareja, tom&aacute;ndose unos tragos y, tal vez de manera ociosa, surgi&oacute; en nuestra conversaci&oacute;n el hablar sobre lo que aquellos estar&iacute;an haciendo all&iacute;. Pues, seguramente, dije yo, est&aacute;n ah&iacute; viendo la posibilidad de enganchar a alguna mujer, porque para qu&eacute; ir&iacute;a uno a discoteca si no es para eso. Habr&iacute;a que preguntarles.<\/p>\n<p>Uno de esos caballeros, delgado, alto, cabello negro, incipiente barba y f&iacute;sico promedio, nos miraba con bastante regularidad. Bueno, mencion&eacute;, aquel est&aacute; que te echa el ojo, pero tal vez no se atreve porque yo estoy aqu&iacute;. &iquest;C&oacute;mo lo ves?, pregunt&eacute; por curiosidad. Se ve bien, contest&oacute; ella. Se ve elegante. Hmmm&hellip; Esa es la manera discreta que tienes para decir que el tipo te gusta, coment&eacute;. No, dijo ella, simplemente que la primera impresi&oacute;n es buena. Habr&iacute;a que relacionarse con &eacute;l para saber si se respalda esa primera impresi&oacute;n. Porque as&iacute;, a distancia, &iquest;c&oacute;mo se va a saber?<\/p>\n<p>Seguimos all&iacute; un buen rato, bailando y volviendo a la barra a beber nuestros cocteles. Y, en una de esas tandas de baile, observando que ella miraba hacia donde estaba aquel sujeto, que insistentemente nos miraba, se me ocurri&oacute; la gran idea de preguntar. Oye, &iquest;quisieras hablar con ese se&ntilde;or? &iquest;Por qu&eacute; preguntas?, dijo ella. Porque veo que miras insistentemente hacia donde &eacute;l est&aacute; y supongo que algo te llama la atenci&oacute;n. Pues, lo pens&oacute; un momento, no est&aacute; mala la idea. No es una persona cualquiera. Se le ve clase.<\/p>\n<p>Bueno, dije yo, s&oacute;lo que hay un problema. &iquest;Cu&aacute;l?, dijo ella. Que mientras yo est&eacute; all&iacute; &eacute;l tipo no se nos va a acercar, y si no le acercamos los dos, la conversaci&oacute;n de pronto coge otro rumbo. Ya t&uacute; sabes, el hombre va a lo que va y si ve obst&aacute;culos en la situaci&oacute;n, posiblemente no se arriesgue. Y &iquest;entonces?, dijo. Pues, siendo la hora que es, no s&eacute; si te llame la atenci&oacute;n, quedarte sola en la barra un rato a ver si el tipo te cae. Y, si es as&iacute;, conversas con &eacute;l y ya. Y, si se te refuerza la primera impresi&oacute;n, pues ya depende de ti lo que siga, como siempre.<\/p>\n<p>A mi me da pereza salir del hotel. Y &iquest;salir para qu&eacute;?, pregunt&eacute;. &iquest;Y si me propone salir para conversar, sin tanto ruido, a otro sitio? Si est&aacute;s pensando en que el tipo te proponga estar contigo, que es lo m&aacute;s probable, est&aacute; en tus manos aceptar o no. Bueno, y si ese fuera el caso, &iquest;qu&eacute; digo? Pues, &iquest;qu&eacute; dir&iacute;as t&uacute; si te lo propusieran? Es que yo no conozco la ciudad, dijo. Y si no quieres salir, &iquest;qu&eacute; opci&oacute;n te queda? Nuestra habitaci&oacute;n, dijo.<\/p>\n<p>Y &iquest;no te molestar&iacute;a?, pregunt&oacute;. &iquest;Por qu&eacute;?, pregunt&eacute;. Estamos hablando de posibilidades. Puede que eso suceda. Y si es as&iacute;, ya tienes opci&oacute;n para resolver la situaci&oacute;n. Y si no pasa nada, pues nada ha sucedido y de todos modos tendr&aacute;s que volver a la habitaci&oacute;n, o es que &iquest;piensas arrancar para otro lado? No, dijo riendo. Y &iquest;c&oacute;mo har&iacute;amos?, pregunt&oacute; con curiosidad. Pues, se me ocurre, que, igual que cuando estuvimos en Punta Cana, yo me quedo en el balc&oacute;n mientras t&uacute; realizas tu show. Eso s&iacute;, una vez termines lo despachas, porque no me voy a quedar a dormir all&iacute;, &iquest;verdad? Claro que no, respondi&oacute; ella, adem&aacute;s estamos hablando de una posibilidad. No se puede anticipar nada. Hay que probar&hellip;<\/p>\n<p>Bueno, pero te veo como muy interesadita en el tipo ese. &iquest;Es que se te despert&oacute; la calentura? No, dijo. La verdad, a simple vista me ha parecido una persona interesante y tal vez me llama la atenci&oacute;n saber un poco m&aacute;s de &eacute;l. Quiz&aacute; sea esta la oportunidad, porque no se sabe si est&aacute; alojado en el hotel y si hubiera chance de volverlo a encontrar. Pues, si es s&oacute;lo para eso, yo lo puedo invitar a que nos acompa&ntilde;e a tomarnos unos tragos. No cambiemos las cosas, dijo ella. Bueno, coment&eacute;, entonces sigue el plan. Voy a darme una vuelta, por ah&iacute; una media hora, antes de subir. Y si, cuando abras la puerta de la habitaci&oacute;n, el televisor est&aacute; apagado, quiere decir que la habitaci&oacute;n es de ustedes, y, como siempre, tratar&eacute; de no intervenir. Bueno, amor, te lo agradezco, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Sal&iacute; de all&iacute; y la dej&eacute; sola en la barra, bebiendo un c&oacute;ctel. Me di una vuelta por el bar, me tom&eacute; vodka con jugo de naranja y, pensando que ya era tiempo, emprend&iacute; mi camino hacia la habitaci&oacute;n, pasando de nuevo por la discoteca. Me asom&eacute;, como quien no quiere la cosa, y pude comprobar que el caballero ya le hac&iacute;a compa&ntilde;&iacute;a. &Eacute;l estaba sentado al lado de ella, en el mismo lugar que yo ocupaba hac&iacute;a un rato, y parec&iacute;an charlar animadamente. Y, mientras sub&iacute;a a al ercer piso, habitaci&oacute;n 306, me qued&eacute; pensando en cu&aacute;nto tiempo habr&iacute;a tardado aquel en caerle a mi mujer al verla sola, o c&oacute;mo habr&iacute;a sido la cosa.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute;, baj&eacute; la intensidad de las luces, cerr&eacute; las cortinas de la ventana y me instal&eacute; en las peque&ntilde;as sillas dispuestas en el balc&oacute;n. Las cortinas eran muy livianas y transparentes. La habitaci&oacute;n se oscurec&iacute;a totalmente si se usaban los &ldquo;black outs&rdquo;, pero no era esa mi intenci&oacute;n, de modo que supuse que, al entrar y dirigir ellos la mirada hacia all&iacute;, f&aacute;cilmente se notar&iacute;a mi presencia. Una parte de m&iacute; estaba convencida de que nada iba a pasar aquella madrugada, pero otra imaginaba a mi mujer llegando con este hombre para tener su aventura sexual, all&iacute; mismo, en frente de m&iacute;, y eso, de solo imaginarlo, me excitaba.<\/p>\n<p>Mientras esperaba me dediqu&eacute; a observar la vista que hab&iacute;a desde all&iacute; hacia la piscina del hotel, el tr&aacute;nsito de varias personas que circulaban de un lugar a otro, parejas que permanec&iacute;an sentadas alrededor de la piscina, charlando y tom&aacute;ndose unos tragos. Todo normal. Cuando, de repente, pasadas tal vez unas dos horas desde que los dej&eacute;, se sinti&oacute; el ruido de la puerta al abrir. El pulso se me aceler&oacute; y qued&eacute; a la expectativa&hellip;<\/p>\n<p>Ella abri&oacute; la puerta y fue entrando a la habitaci&oacute;n, seguida por &eacute;l, quien ten&iacute;a sus manos puestas en sus caderas, como gui&aacute;ndola en sus movimientos. Fue &eacute;l quien se encarg&oacute; de cerrar la puerta, pues ella continu&oacute; avanzando hacia el interior de la habitaci&oacute;n, chequeando que yo no estuviera por ah&iacute;, pero mirando de reojo al balc&oacute;n. Aquel, la estrech&oacute; entre sus brazos, desde atr&aacute;s, besuqueando su cuello y arrimando su cuerpo al de ella. Supongo que le estaba haciendo sentir su miembro, empujando las nalgas de mi mujer.<\/p>\n<p>Ella se zaf&oacute; de su abrazo, se situ&oacute; de espaldas a la cama quedando frente a &eacute;l. Luego se sent&oacute;, abri&oacute; la bragueta de su pantal&oacute;n y expuso su miembro, procediendo a meterlo en su boca y empezar a mamarlo con asiduidad. El caballero, sintiendo ese gesto, s&oacute;lo atinaba a echar su cabeza hacia atr&aacute;s, dici&eacute;ndole que sent&iacute;a muy rica su boca. Ella, muy excitada, segu&iacute;a lamiendo aquel pene arriba y abajo, poniendo especial cuidado en pasar su lengua por la punta, con delicadeza. Aquello pareci&oacute; efectivo, porque su miembro estaba totalmente erecto y el cuerpo de aquel se balanceaba con cada mamada que ella le proporcionaba.<\/p>\n<p>De un momento a otro, ella se retir&oacute;. El, de inmediato, se agach&oacute; para besarla, permaneciendo as&iacute; por un largo instante. Ella, mientras tanto, soltaba el cintur&oacute;n del pantal&oacute;n y le invitaba a desnudarse. El, sin dejar de besarla, dej&oacute; caer su pantal&oacute;n y pantaloncillos hasta el suelo y, utilizando sus pies, se descalz&oacute; y apart&oacute; las prendas, quedando desnudo de la cintura para abajo, dejando ver un enorme y erecto miembro. Con raz&oacute;n ella no dud&oacute; en llevarlo a la habitaci&oacute;n. Supongo que haber sentido ese gran miembro entre sus manos alborot&oacute; su deseo. Ella, entonces, se puso de pie para ayudarle a retirar su camisa, y &eacute;l, igualmente, se dispuso a retirar su blusa y falda, dej&aacute;ndola tan s&oacute;lo vestida con su brasier y bragas.<\/p>\n<p>En frente uno del otro, &eacute;l se apresur&oacute; a retirarle a ella su brasier, exponiendo sus pechos y sus pezones endurecidos de excitaci&oacute;n, que empez&oacute; a acariciar y a lamer. Ella, por su parte, segu&iacute;a acariciando con sus manos aquel miembro. Y, en instantes, se dej&oacute; caer sobre la cama, sin soltarle. El, excitado como estaba, retir&oacute; sus bragas y, cuando lo hizo, mi mujer, instintivamente, abri&oacute; sus piernas. El hombre no dud&oacute; un segundo y, sin reparo alguno, se dispon&iacute;a a hundir su miembro en la vagina ya humedecida de mi mujer. Sin embargo, ella le pidi&oacute; que se pusiera el preservativo. &Eacute;l lo sac&oacute; de su pantal&oacute;n y se lo coloc&oacute;, r&aacute;pidamente, mientras ella se acomodaba en la cama. Aquel miembro entr&oacute; profundo dentro de ella, quien, apenas lo sinti&oacute; penetrar, lanz&oacute; una especie de alarido. Eso envalenton&oacute; al macho, quien empez&oacute; a empujar su miembro dentro de ella con gran vigor.<\/p>\n<p>Ella agarr&oacute; sus nalgas, alent&aacute;ndolo a que siguiera con sus movimientos, m&aacute;s y m&aacute;s r&aacute;pido, algo que &eacute;l hacia naturalmente. Y as&iacute; siguieron por bastante rato, gimiendo ella con m&aacute;s y m&aacute;s intensidad a cada instante. De pronto solt&oacute; las nalgas de aquel y, estirando sus brazos por encima de su cabeza, empez&oacute; a mover su cabeza a un lado y al otro, y contorsionando su cuerpo debajo del cuerpo de aquel macho que machucaba y machacaba sin cesar, hasta que, fue inevitable que ella alcanzara el cl&iacute;max y lanzara un profundo ahhh&hellip;<\/p>\n<p>Es una delicia ver a mi esposa disfrutando de tales sensaciones de esa manera. En esas circunstancias se desinhibe totalmente y se deja llevar del momento, sacando el m&aacute;ximo provecho del placer que experimenta. En esos instantes se olvida de todo lo que le rodea y s&oacute;lo se concentra en las emociones que le producen esos instantes de inmensa satisfacci&oacute;n y excitaci&oacute;n. Me hubiera gustado tener una c&aacute;mara para fotografiarles en esos momentos, pero la discreci&oacute;n y el supuesto anonimato llamaban a la cordura. Lo cierto es que yo andaba excitad&iacute;simo presenciando la escena.<\/p>\n<p>Nuestro hombre sigui&oacute; empujando, pero al poco rato se detuvo y se retir&oacute;, dejando ver el contenido de semen en el cond&oacute;n, el cual se retir&oacute; y dej&oacute; caer sobre el piso. Ella se qued&oacute; acostada en la cama, con sus brazos extendidos, y sus piernas abiertas, y este se&ntilde;or se dedic&oacute; a besar sus pechos, su vientre y poco a poco a bajar hasta llegar a la vagina, que empez&oacute; a lamer con gran insistencia. No s&eacute; si ella habr&aacute; sentido algo en ese momento, porque acababa de experimentar un profundo orgasmo, pero no articul&oacute; palabra y permiti&oacute; que aquel siguiera jugando con su sexo.<\/p>\n<p>Un rato despu&eacute;s, y sin dejar de atender la vagina de mi mujer, el miembro de este hombre empez&oacute; a crecer de nuevo. Ella lo percibi&oacute; y le pidi&oacute; que se pusiera otra vez el cond&oacute;n, y &eacute;l as&iacute; lo hizo. Y, una vez listo, &eacute;l, sin tapujos, le dijo que la quer&iacute;a penetrar por detr&aacute;s. Y ella, entendiendo lo que vendr&iacute;a, se acomod&oacute; en cuatro patas, para que &eacute;l hiciera lo que quer&iacute;a. El hombre tomo su miembro entre las manos, lo acomod&oacute; a la entrada de la vagina de mi esposa y la penetr&oacute;. Y de inmediato empez&oacute; a mover su miembro dentro y fuera de su vagina, sin dejar de acariciar sus senos desde atr&aacute;s, ya que est&aacute; posici&oacute;n se lo permit&iacute;a. Y as&iacute;, empujando duro, &eacute;l volvi&oacute; a llegar a eyacular y, sin pasar mucho tiempo, se volvi&oacute; a retirar. El cond&oacute;n y su contenido una vez m&aacute;s fue al piso, pero esta vez su pene sali&oacute; fl&aacute;cido, lo cual auguraba el fin de la aventura.<\/p>\n<p>Ella, en esta ocasi&oacute;n, se volvi&oacute; hacia &eacute;l y, mir&aacute;ndole, le dijo; &iquest;terminaste? Si, dijo &eacute;l. &iquest;Te gust&oacute;? Fue una maravilla, replic&oacute;. Bueno, no te podr&aacute;s quejar. Pero, la verdad, ya estoy muy cansada. Me exprimiste. La que me exprimiste fuiste t&uacute;, repuso. Ya es tarde, dijo ella. Entiendo, dijo &eacute;l. No te preocupes, ya me voy. Quiz&aacute; ma&ntilde;ana nos podamos despedir. Yo ir&eacute; a almorzar al restaurante del hotel y, si est&aacute;s por ah&iacute;, nos podemos charlar un rato. &iquest;Te parece? Si, dijo ella. Creo que debemos descansar. Y, diciendo y haciendo, aquel se visti&oacute;, se despidi&oacute; y se fue. Mi esposa, desnuda como estaba, tan solo vestida con sus zapatos de tac&oacute;n alto, lo acompa&ntilde;&oacute; hasta la puerta y permiti&oacute; que &eacute;l se despidiera con un &uacute;ltimo beso. Despu&eacute;s de eso, cerr&oacute; la puerta y se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Yo entr&eacute; a la habitaci&oacute;n y me acomod&eacute; en la cama, esperando que ella volviera, pero se demor&oacute; mucho en la ducha y, somnoliento como estaba, me qued&eacute; dormido. Y no me di cuenta a qu&eacute; hora se acost&oacute;, si lo hizo o no. Lo cierto es que nos despertamos tarde, casi a las 11:00 am. Yo me levant&eacute;, fui al ba&ntilde;o y, al volver, la encontr&eacute; despierta. Me qued&eacute; mir&aacute;ndola y pregunt&eacute;, &iquest;Y&hellip;? Bien, contest&oacute;. &iquest;S&oacute;lo eso? Es que es diferente, respondi&oacute;. Pues no te vi tan excitada y activa como con tus negros, dije. Estuvo bien, no lo niego, pero es diferente, replic&oacute;.<\/p>\n<p>Bueno, y a todas estas, finalmente &iquest;c&oacute;mo lleg&oacute; hasta ti? Apenas te fuiste el tipo se qued&oacute; mir&aacute;ndome, pero no tomaba la iniciativa, as&iacute; que yo le hice la se&ntilde;a para que se acercara y lleg&oacute;. Bueno, &iquest;y para qu&eacute; resultaran aqu&iacute;? &iquest;C&oacute;mo fue? Pues fue demoradito. Estuvimos hablando. El tipo trabaja en la industria petrolera, estaba aqu&iacute; asistiendo a un congreso y b&aacute;sicamente estaba desprogramado. Hablamos de su trabajo, de &eacute;l, de su familia. Lo de siempre. Me dijo que quer&iacute;a mucho a su esposa y sus hijos. Y que yo le recordaba mucho a ella, que por eso me miraba.<\/p>\n<p>Y despu&eacute;s de un rato, lo de siempre, me invit&oacute; a bailar. Y, ya tu sabes, el hombre andaba ilusionado. El tipo la tiene grande y, de verdad, me excit&eacute; y todo se fue dando. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? Pues, me dec&iacute;a que mi cabello negro y largo le hac&iacute;a recordar a su esposa, que mi cuerpo era muy parecido al de su esposa, que bailaba muy parecido a su esposa, as&iacute; que le dije si era por ella que andaba prendido. Y, entonces, me dijo, no, eso si es por ti. Y bueno, &iquest;c&oacute;mo le haces el amor a tu esposa?, le pregunt&eacute;. &iquest;Quieres saberlo?, pregunt&oacute;. Si, le dije. Y, &iquest;qu&eacute; propones? Vamos a mi habitaci&oacute;n, le dije, pero tiene que ser ya, porque ya est&aacute; amaneciendo. Y aqu&iacute; llegamos.<\/p>\n<p>&iquest;Y no pregunt&oacute; con qui&eacute;n estabas? &iexcl;Claro! Y cuando supo que t&uacute; me hab&iacute;as dejado sola para que yo pudiera hablar con &eacute;l, le pareci&oacute; raro, s&uacute;per civilizado y entonces, se interes&oacute; m&aacute;s. Pero, entonces, &iquest;&eacute;l sab&iacute;a que yo estaba ah&iacute;?, pregunt&eacute;. Yo nunca le dije, pero imagino que lo habr&aacute; imaginado. Pues el tipo nunca mir&oacute; para la ventana, dije.<\/p>\n<p>Bajamos a almorzar como a la 1 pm. Y al poco rato de estar all&iacute;, el tipo apareci&oacute;. El la mir&oacute; desde lejos y ella agit&oacute; la mano para saludarlo. Estuvo dubitativo unos momentos, pero finalmente resolvi&oacute; acercarse. Hola, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;s? Te presento a mi marido. Hola, mucho gusto, dijo &eacute;l, Jorge. &iquest;Descansaste?, le pregunt&oacute; ella. Si, dijo &eacute;l. &iquest;Hubo mucho ajetreo ayer, pregunt&eacute;? Y &eacute;l, mir&aacute;ndome, como sorprendido, respondi&oacute;, s&iacute;. Y &iquest;vali&oacute; la pena el esfuerzo? Si, dijo &eacute;l, hab&iacute;a que probar. Ante lo cual mi esposa y yo soltamos una sonora carcajada. Creo que aquel no entend&iacute;a qu&eacute; estaba pasando, as&iacute; que muy respetuosamente se despidi&oacute; de nosotros y se fue. Y despu&eacute;s de eso, ya nos dispusimos a salir del hotel y regresar de vuelta a casa. Y si, era una nueva aventura y hab&iacute;a que probar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Despu&eacute;s de trabajar con dedicaci&oacute;n por varios meses, de repente y para vencer la rutina, decidimos pasar un fin de semana en una ciudad costera. Nos alojamos en un hotel cinco estrellas y nos propusimos estar lo m&aacute;s relajados que se pudiera. 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