{"id":27115,"date":"2020-12-15T08:34:44","date_gmt":"2020-12-15T08:34:44","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-15T08:34:44","modified_gmt":"2020-12-15T08:34:44","slug":"la-denuncia-de-elena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-denuncia-de-elena\/","title":{"rendered":"La denuncia de Elena"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27115\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">0<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Elena hab&iacute;a estado todo el d&iacute;a enganchada al m&oacute;vil, al parecer preparando los &uacute;ltimos flecos de la cena de navidad con sus compa&ntilde;eros de trabajo. Pese a que algunos, los llamados subversivos por el resto, hab&iacute;an declinado ir el grueso de trabajadores estaban ansiosos por quedar todos juntos fuera de la oficina y pasarlo bien. Y es que diciembre siempre era un mes de mucho trabajo.<\/p>\n<p>Pedro, su marido, not&oacute; un cambio en el semblante de su mujer apenas hora y media antes de salir esta:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; te pasa? &ndash;pregunt&oacute; m&aacute;s curioso que preocupado.<\/p>\n<p>-Nada &ndash;contest&oacute; con desd&eacute;n ella&ndash; resulta que Fuly no viene.<\/p>\n<p>-&iquest;Y eso? &ndash;pregunt&oacute; de nuevo su marido, ya sin un inter&eacute;s real. Lo hizo de manera autom&aacute;tica por no parecer grosero.<\/p>\n<p>-Dice que el marido est&aacute; enfadado y han tenido bronca&hellip;<\/p>\n<p>Pese a que Fuly era la gran compa&ntilde;era de Elena en el trabajo, a Pedro le pareci&oacute; excesivo el comportamiento de su mujer cuando la oy&oacute; renegar en voz baja en la habitaci&oacute;n antes de lanzar el m&oacute;vil contra la cama. No le dio mayor importancia. &Uacute;ltimamente Elena ten&iacute;a cambios de humor repentinos que Pedro combat&iacute;a dej&aacute;ndole m&aacute;s espacio vital.<\/p>\n<p>A las 10 de la noche, Elena apareci&oacute; por el sal&oacute;n de su casa para despedirse de Pedro y su hijo peque&ntilde;o:<\/p>\n<p>-Que no se acueste muy tarde &ndash;Ordenaba la mujer a su marido mientras termina de colocarse un pendiente en su oreja derecha&ndash;. Y que se lave los dientes.<\/p>\n<p>-Est&aacute;s espectacular. &ndash;Alab&oacute; Pedro a su mujer embutida en una falda de cuero y una camisa semitransparente blanca abotonada el m&aacute;ximo que permitiera lucir su espectacular escote.<\/p>\n<p>A las 10:30, Elena estaba sentada junto al resto de sus 9 compa&ntilde;eros haciendo el primer brindis de los muchos que quedaban aquella noche. Una hora despu&eacute;s comenzaban con el segundo plato y el vino hab&iacute;a regado buena parte de la conversaci&oacute;n. A las 12:30 envi&oacute; una fotograf&iacute;a de grupo a su marido, donde todos brindaban con alg&uacute;n tipo de licor tras el postre antes de salir hacia el bar de copas de turno.<\/p>\n<p>En el sal&oacute;n de su casa, Pedro se sorprendi&oacute; al ver la foto de whatsapps que recibi&oacute; de su mujer. Estuvo tentado a comentarla pero prefiri&oacute; que siguiera divirti&eacute;ndose sin tener que mirar el m&oacute;vil. A lo largo de la noche hubo muchas m&aacute;s pero &eacute;l dej&oacute; de atenderlas sobre la 1 de la madrugada.<\/p>\n<p>A las 4 de la madrugada, Elena se decidi&oacute; a saludar al chico alto que llevaba toda la noche marc&aacute;ndola. Era Juan Carlos, trabajador de la gestor&iacute;a donde ella repart&iacute;a a menudo. El tipo era unos 20 a&ntilde;os menor que ella, rondar&iacute;a los 26. Guapo, buen cuerpo, alto y con una sonrisa cautivadora:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; tal Juancar, veo que llevas un rato mirando y he decidido venir yo? &ndash;Le dio dos besos acercando el cuerpo al suyo todo lo posible.<\/p>\n<p>-Es cierto que te he visto, pero estabas con tus compa&ntilde;eros y no quer&iacute;a importunar.<\/p>\n<p>-T&uacute; no inoportunas hombre. &ndash;Coment&oacute; ella gui&ntilde;&aacute;ndole un ojo antes de ofrecerle un brindis.<\/p>\n<p>En el momento en que hac&iacute;an chocar sus vasos apareci&oacute; otro joven:<\/p>\n<p>-Mira, te presento a Daniel. Mi compa&ntilde;ero.<\/p>\n<p>Elena salud&oacute; al amigo de Juan Carlos:<\/p>\n<p>-&iquest;Tu compa&ntilde;ero? Nunca le he visto por la oficina.<\/p>\n<p>-No, no es compa&ntilde;ero de trabajo. Es compa&ntilde;ero de piso. &Eacute;l acaba de llegar a la ciudad y hasta que encuentre una casa donde vivir compartimos piso.<\/p>\n<p>-As&iacute; que compa&ntilde;ero de piso, &iquest;eh?&#8230; &ndash;Elena asinti&oacute; con la cabeza mientras les miraba con media sonrisa.<\/p>\n<p>-S&iacute; &iquest;por qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Ya me gustar&iacute;a a mi saber la que liar&eacute;is en ese piso, dos chicos j&oacute;venes, guapos y fuertes.<\/p>\n<p>Elena no dud&oacute; en apretar el musculado brazo de Dani.<\/p>\n<p>Sin esperar contestaci&oacute;n, y ante los acordes de una conocida canci&oacute;n de moda, Elena sac&oacute; a bailar a Dani. A partir de ese momento altern&oacute;, intercambi&oacute; y comparti&oacute; bailes con ambos j&oacute;venes al tiempo que el alcohol dilu&iacute;a cualquier rastro de pudor y recato. Roces imp&uacute;dicos, gestos obscenos y alg&uacute;n que otro pellizco al amparo de la oscuridad reinante en el local les llev&oacute; a pasar una noche estupenda.<\/p>\n<p>Hac&iacute;a m&aacute;s de una hora que hab&iacute;a perdido el contacto con el resto de sus compa&ntilde;eros cuando Elena, Juancar y Dani salieron riendo del bar de copas. Eran las m&aacute;s de las 4 de la madrugada.<\/p>\n<p>A las 7:30 de la ma&ntilde;ana, Elena estaba sentada en el bordillo de una acera cuando una patrulla de la polic&iacute;a loca se acerc&oacute; a ver que le ocurr&iacute;a. La mujer con la mirada perdida mostraba signos de agresi&oacute;n. El maquillaje de su cara deshecho, despeinada, con la camisa rota dejando ver marcas en uno de sus pechos. Y sus medias totalmente rasgadas. La falda estaba rota a la altura de la cremallera de cierre.<\/p>\n<p>En la comisar&iacute;a de polic&iacute;a, Elena hizo una denuncia por violaci&oacute;n contra los dos chicos del bar. En su declaraci&oacute;n dijo que:<\/p>\n<p>-&hellip;conoc&iacute;a a Juan Carlos por una relaci&oacute;n estrictamente profesional. Ella, mensajera, sol&iacute;a repartir paqueter&iacute;a en la oficina gestora donde &eacute;l trabaja.<\/p>\n<p>-Vio a los chicos en el bar y entabl&oacute; conversaci&oacute;n con ellos. Luego se ofrecieron a llevarla a su casa. Pero una vez en el coche la convencieron para parar un momento en el piso que ambos comparten. Ella, ante el temor de que se enfadaran, acept&oacute; y no se atrevi&oacute; a decirles que no. Una vez en el piso, fue maniatada y forzada a mantener sexo oral y relaciones&hellip;. &ndash;Elena comenz&oacute; a llorar.<\/p>\n<p>Una agente la acompa&ntilde;&oacute; a una estancia apartada, mientras el compa&ntilde;ero se pon&iacute;a en contacto con su marido, Pedro. Cuando este lleg&oacute;, Elena se abraz&oacute; a &eacute;l antes de romper a llorar. En medio del desconsuelo pregunt&oacute; por su hijo pero su marido le coment&oacute; que no se preocupase, que lo hab&iacute;a dejado con una vecina.<\/p>\n<p>En un primer reconocimiento m&eacute;dico se dec&iacute;a que la mujer mostraba se&ntilde;as de haber mantenido relaciones sexuales vaginales y anales. Aparec&iacute;an restos de semen en ambas cavidades, incluso un peque&ntilde;o desgarro anal. Adem&aacute;s de marcas de mordeduras en el seno izquierdo y el hombro derecho. Una leve marca de una palmada en uno de sus gl&uacute;teos y ara&ntilde;azos en las piernas.<\/p>\n<p>A las 13 horas, una patrulla del Cuerpo Nacional de Polic&iacute;a se presentaba en el domicilio de Juan Carlos y Daniel con una orden de detenci&oacute;n. Sin saber muy bien que estaba sucediendo, los dos hombres fueron esposados y conducidos a la comisar&iacute;a de polic&iacute;a donde les fue tomada declaraci&oacute;n por separados. En ella declararon que:<\/p>\n<p>Juan Carlos: -&hellip;efectivamente conoc&iacute;a a Elena por ser la mensajera que repart&iacute;a en su oficina. Que aquella noche, la mujer le reconoci&oacute; en el bar y se acerc&oacute; a hablar con &eacute;l. Luego apareci&oacute; su amigo Daniel y estuvieron pasando toda la noche hasta que decidieron terminar la velada en el piso de ambos. En ning&uacute;n caso forzaron a la mujer a ir a su vivienda ni a mantener relaciones sexuales. Fueron relaciones consentidas. Nunca hubo intenci&oacute;n de hacer nada que ella no quisiera. Y que nunca la hab&iacute;an maniatado.<\/p>\n<p>Dani: -&hellip;al volver del ba&ntilde;o se encontr&oacute; a su compa&ntilde;ero de piso, Juan Carlos, que hablaba con una mujer que conoc&iacute;a. Se la present&oacute; como Elena. Despu&eacute;s de un rato de conversaci&oacute;n la mujer les sac&oacute; a bailar y les propuso terminar la velada por todo lo alto (seg&uacute;n palabras textuales de ella) en el piso que compart&iacute;an ambos. No, no le preguntaron si deseaba mantener relaciones sexuales pero la situaci&oacute;n se fue dando de tal forma que todo se precipit&oacute;. En ning&uacute;n caso la forzaron. Todo fue consentido y que para nada la hab&iacute;an maniatado.<\/p>\n<p>Tras ponerse en contacto con el grupo de compa&ntilde;eros de trabajo ninguno aport&oacute; luz al asunto. Alguno dijo haber visto a Elena hablar con alguien aquella noche pero que les era imposible recordar cuando y con qui&eacute;n. La polic&iacute;a consigui&oacute; que la compa&ntilde;&iacute;a telef&oacute;nica de Elena les facilitase el listado de llamadas y mensajes de su tel&eacute;fono m&oacute;vil. Aparec&iacute;a un n&uacute;mero con el que hab&iacute;a mantenido contacto v&iacute;a whatsapps durante el &uacute;ltimo mes y medio. Y especialmente el d&iacute;a previo a los hechos. Se llegaron a intercambiar hasta 70 mensajes de whatsapps siendo el &uacute;ltimo a las 7:30 de la tarde. Desde entonces no volvieron a estar en contacto.<\/p>\n<p>El n&uacute;mero pertenec&iacute;a a un hombre de cierto reconocimiento social que declar&oacute; que:<\/p>\n<p>-&hellip;conoc&iacute;a a Elena, primero como a cualquier otra persona de la ciudad, solamente de vistas, pero desde hac&iacute;a un mes y medio, por mediaci&oacute;n de unos amigos en com&uacute;n, hab&iacute;an estrechado la relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Se neg&oacute; por completo a revelar el contenido de los whatsapps intercambiados con Elena al considerarlos de &aacute;mbito privado pero ante el requerimiento del agente y la posibilidad de imputaci&oacute;n en un caso de violaci&oacute;n el hombre declar&oacute; que:<\/p>\n<p>-&hellip;desde que fuimos presentados por ese amigo com&uacute;n ambos comenzamos a intercambiar whatsapps. Al principio sobre &ldquo;chorradas&rdquo; despu&eacute;s de &iacute;ndole sexual hasta terminar con ardientes peticiones de contacto sexual.<\/p>\n<p>A la pregunta de si llegaron a mantener relaciones sexuales el hombre declar&oacute; que:<\/p>\n<p>-S&iacute;, en los &uacute;ltimos 15 d&iacute;as nos decidimos a dar un paso m&aacute;s y hemos tenido relaciones sexuales hasta cuatro veces. Aprovechamos las ausencias por motivos laborales de su marido para vernos en un piso de mi propiedad.<\/p>\n<p>El hombre se ech&oacute; a llorar:<\/p>\n<p>-Mi mujer no puede enterarse. Es el fin de mi matrimonio. &iquest;Y mis hijos?&#8230;<\/p>\n<p>Se le volvi&oacute; a preguntar. Esta vez si se podr&iacute;a considerar aquello como una relaci&oacute;n que se fuera a prolongar en el tiempo. A lo que el hombre declar&oacute; que:<\/p>\n<p>-Para nada. De hecho, ella si quer&iacute;a, dec&iacute;a que no estaba bien con su marido, que se aburr&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero yo no quer&iacute;a. Me vi atrapado y decid&iacute; cortar. Por eso ayer nos escribimos tantos whatsapp. Ella quer&iacute;a que nos vi&eacute;semos aquella noche que ella ten&iacute;a cena de trabajo y podr&iacute;a estar muchas horas fuera de casa. Yo le dije que no, que aquello ten&iacute;a que acabarse. Y se enfad&oacute;. Desde las 7:30 no volvimos a escribirnos&hellip; Por favor que no se entere mi familia de esto&hellip; -El hombre volvi&oacute; a llorar&hellip;<\/p>\n<p>En casa. Despu&eacute;s de un ba&ntilde;o y una vez su hijo se qued&oacute; dormido. Se meti&oacute; en la cama junto a su marido quien la abraz&oacute; con cari&ntilde;o:<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute; me dijiste que Fuly no iba a la cena?&#8230;<\/p>\n<p>Elena no contest&oacute;.<\/p>\n<p>-Me enviaste una fotograf&iacute;a en la que aparece ella&hellip;<\/p>\n<p>Elena contuvo la respiraci&oacute;n pero, de nuevo, no contest&oacute;.<\/p>\n<p>-Me dijiste que te hab&iacute;as contrariado porque ella no iba pero no era cierto, &iquest;con qui&eacute;n hablabas? &iquest;Y por qu&eacute; te enfadaste?<\/p>\n<p>Elena no contest&oacute;. Su respiraci&oacute;n era relajada y parec&iacute;a dormida. Pedro no volver&iacute;a a insistir. Pero sus sospechas tomaban cuerpo.<\/p>\n<p>En una primera inspecci&oacute;n ocular al lugar de los hechos, la polic&iacute;a no logr&oacute; encontrar ning&uacute;n tipo de elemento que sirviese para maniatar a la v&iacute;ctima. Sobre un sof&aacute; s&iacute; se encontraron fluidos corporales de tres personas. Semen, sudor, flujo vaginal, vello p&uacute;bico&hellip; Pero por ning&uacute;n lado alg&uacute;n tipo de lazo, cuerda o prenda que sirviese para maniatar a Elena.<\/p>\n<p>El lunes a las 8 de la ma&ntilde;ana la mujer fue llevada a una cl&iacute;nica donde se le volvi&oacute; a realizar un exhaustivo reconocimiento. El informe reflejaba que no exist&iacute;an las heridas propias de una penetraci&oacute;n forzosa. Ni siquiera el peque&ntilde;o desgarro anal, perfectamente explicable con cualquier penetraci&oacute;n consentida o no. Las mordeduras bien podr&iacute;an ser productos del momento del cl&iacute;max o de una verdadera agresi&oacute;n aunque la ausencia de otras de mayor da&ntilde;o descartaba ese hecho. Tampoco aparec&iacute;an marcas en las mu&ntilde;ecas que demostrasen que en alg&uacute;n momento hubiese estado atada.<\/p>\n<p>Con todo lo recogido hasta ese momento, la polic&iacute;a se hizo una versi&oacute;n m&aacute;s o menos fiable de lo sucedido. Todo apuntaba en contra de la mujer. En el juicio r&aacute;pido, el juez declar&oacute; inocentes a los dos acusados por falta de pruebas concluyentes en su contra. Elena se derrumb&oacute; y comenz&oacute; a llorar. Abrazada por su marido abandon&oacute; el Juzgado. Antes de llegar a casa, Pedro aparc&oacute; y mir&oacute; a su mujer. Elena, tras 10 minutos de llanto desconsolado comenz&oacute; su versi&oacute;n:<\/p>\n<p>Tras salir del bar, el tr&iacute;o se march&oacute; en direcci&oacute;n al piso de los dos chicos. Por el camino, las risas y los chistes con doble sentido eran la banda sonora al inicio de una noche grande, pensaba Elena.<\/p>\n<p>Sentada en un sof&aacute;, entre los dos hombres, la mujer beb&iacute;a una copa mientras ellos contaban aventuras sexuales grupales que hab&iacute;an disfrutado. Dani fue el que introdujo a Juancar en los tr&iacute;os. El primero ten&iacute;a una novia que le excitaba mucho la idea de hacerlo con su mejor amigo, as&iacute; que una noche quedaron los tres y se lo montaron. Elena o&iacute;a a los amigos que se quitaban la palabra uno al otro para explicar detalles pormenorizados de aquel momento. La mujer cada vez se encontraba m&aacute;s excitada con el relato de aquellos dos j&oacute;venes buenorros.<\/p>\n<p>Todo se le ilumin&oacute; cuando Dani cont&oacute; lo bien dotado que estaba Juan Carlos y como su novia quer&iacute;a repetir con &eacute;l.<\/p>\n<p>La mujer, totalmente desinhibida por todo el alcohol ingerido aquella noche comenz&oacute; a mirar como crec&iacute;a el paquete de Juancar sentado a su derecha. El hombre la mir&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;La quieres ver?<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute;. Se gir&oacute; dando la espalda a Dani:<\/p>\n<p>-Claro que s&iacute;. Me encantan los pollones.<\/p>\n<p>Juan Carlos se desabroch&oacute; el pantal&oacute;n ante la atenta mirada de su entregada admiradora. No sin esfuerzo se baj&oacute; de un tir&oacute;n el pantal&oacute;n y el b&oacute;xer liberando un miembro de m&aacute;s de 20 cent&iacute;metros y considerable grosor. Sin dudarlo ni un instante Elena alarg&oacute; su mano y agarr&oacute; aquella polla. Se hab&iacute;a librado de la copa cuando comenz&oacute; un lento movimiento de su mano sobre aquel miembro. Hombre y mujer se miraban cuando comenzaron un acercamiento hasta unir sus bocas en un h&uacute;medo beso. Elena no dejaba de pajear a Juan Carlos.<\/p>\n<p>Dani, se hab&iacute;a acomodado justo detr&aacute;s de ella para acariciarle las tetas. Con suavidad fue desabrochando los botones de aquella camisa semitransparente hasta conseguir alcanzar el sujetador de encaje negro. Amasaba las tetas hasta lograr pellizcar los pezones que se marcaban en la prenda &iacute;ntima.<\/p>\n<p>Como pudo, Elena se coloc&oacute; de rodillas en el sof&aacute;, se desprendi&oacute; de la camisa y el sujetador dejando a la vista de aquellos dos j&oacute;venes unas maravillosas tetas de milf. Pese a ser madre, y sus 47 a&ntilde;os, sus pechos soportaban m&aacute;s que bien la gravedad. Sus areolas marrones se coronaban con un pez&oacute;n peque&ntilde;o ahora endurecido por la excitaci&oacute;n. Acerc&oacute; su cabeza a la polla de Juan Carlos y comenz&oacute; una espectacular mamada. Con paciencia, llevaba su cabeza desde el capullo hasta la base haciendo que entrase m&aacute;s all&aacute; de su garganta. El chico suspiraba de gusto cada vez que notaba como su tremendo miembro taponaba la garganta de su amante.<\/p>\n<p>Dani, comenz&oacute; a recorrer la espalda de Elena hasta llegar al l&iacute;mite de su falda. Con menos cuidado del previsto, el joven tir&oacute; de esta y de las medias hacia abajo provocando que la cremallera de cierre no lo soportase y se cediese. Las torneadas piernas de la mujer tambi&eacute;n quedaron marcadas por un par de ara&ntilde;azos. Ante &eacute;l se descubri&oacute; un precioso culo blanco, con un lunar en uno de los gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>Entre las piernas asomaban unos henchidos labios vaginales rasurados que no lograban cubrir un hermoso cl&iacute;toris. El hombre no lo dud&oacute; y recorri&oacute; con su ardiente lengua desde el co&ntilde;o hasta el culo. De arriba abajo. Ida y vuelta. No dej&oacute; escapar la oportunidad de dar un par de cachetazos que dejaron marcados sus dedos,<\/p>\n<p>La mujer hizo un sonido gutural de satisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Con Elena entregada por completo al sexo oral, dando y recibiendo, Juan Carlos la miraba con suficiencia antes de definirla:<\/p>\n<p>-Que puta eres. Desde que te vi el primer d&iacute;a sab&iacute;a que eras una guarra.<\/p>\n<p>Esto excitaba a la mujer, que nunca hab&iacute;a imaginado verse haciendo un tr&iacute;o con dos j&oacute;venes musculosos.<\/p>\n<p>Dani, totalmente empalmado se coloc&oacute; de rodillas detr&aacute;s de ella y la agarr&oacute; por las caderas. Sin previo aviso incrust&oacute; su polla en el fondo del co&ntilde;o de Elena. Con un golpe de cadera seco, hizo que la mujer se tragara m&aacute;s all&aacute; de sus posibilidades la tremenda polla de Juan Carlos provoc&aacute;ndole una arcada. Como pudo se la sac&oacute; de la boca para poder respirar mientras Dani bombeaba sin cesar agarrado a sus caderas:<\/p>\n<p>-Sigue comi&eacute;ndomela, guarra.<\/p>\n<p>Ante la orden de Juan Carlos, Elena no dud&oacute; en seguir chup&aacute;ndosela, se sent&iacute;a utilizada por aquellos dos amigos a los que casi doblaba la edad. De repente, la mujer par&oacute; y orden&oacute; parar a Dani:<\/p>\n<p>-Quiero follarte. &ndash;Le dijo a Juan Carlos<\/p>\n<p>Se coloc&oacute; a horcajadas sobre el hombre y poco a poco comenz&oacute; a introducirse la polla. Se notaba completa. Su vagina apenas pod&iacute;a abarcar aquel trozo de carne duro como el acero. Con un grito de satisfacci&oacute;n logr&oacute; engullirla entera. Mirando a su amante, le abri&oacute; la camisa arranc&aacute;ndole los botones. Se deleit&oacute; con el cuerpo del tipo y mordi&oacute; sus pectorales antes de comenzar a cabalgarlo. Como una aut&eacute;ntica bestia, Elena sub&iacute;a y baja sobre aquel embolo incandescente que laceraba el interior de su sexo. Juan Carlos, aprovech&oacute; que la mujer se incorpor&oacute; para agarrarse a una de sus tetas y dejar la marca de su mordida al tiempo que succionaba:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; haces cabr&oacute;n? No me dejes marca, &iquest;qu&eacute; quieres que le diga a mi marido?<\/p>\n<p>-Que eres una puta guarra.<\/p>\n<p>La mujer comenz&oacute; a re&iacute;r y se tir&oacute; sobre &eacute;l sin dejar de follarlo. Dani volvi&oacute; a colocarse tras ella. Abri&oacute; sus gl&uacute;teos dejando a la vista un agujero anal arrugado y marr&oacute;n. Escupi&oacute; en el centro y comenz&oacute; a dilatarlo con los dedos. Los gritos de Elena eran de excitaci&oacute;n. No era la primera vez que le daban por culo, ni mucho menos, pero si ser&iacute;a la primera vez que la empalasen al mismo tiempo por detr&aacute;s y por delante.<\/p>\n<p>Cuando Dani entendi&oacute; que aquel agujero ya estaba preparado, dirigi&oacute; su polla al centro y con cuidado comenz&oacute; a presionar. Poco a poco not&oacute; como el esf&iacute;nter de aquella puta iba cediendo al ariete. Con la entrada del capullo, Elena dio un grito de dolor que inmediatamente fue acallado por un beso de Juan Carlos. Seguidamente, Dani, la penetr&oacute; despacio.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos segundos de acople, los tres sincronizaron los movimientos. Dani percut&iacute;a con cuidado pero sin pausa. Intentando conquistar con cada embestida un poco m&aacute;s de recto. Por fin alcanzaron un movimiento constante. Elena, en una sensaci&oacute;n indescriptible, iba y ven&iacute;a movida por el empuje basculante de las dos pollas que perforaban cada uno de sus agujeros sin pausa. La polla de Juan Carlos alcanzaba l&iacute;mites inexplorados por nadie hasta entonces. Dani, mucho menos dotado, la sodomizaba con fuerza.<\/p>\n<p>Durante m&aacute;s de 10 minutos estuvieron percutiendo sobre Elena que gritaba cada vez m&aacute;s excitada. Nunca hab&iacute;a hecho nada tan morboso en su vida y estaba encantada con la situaci&oacute;n. Dani fue el primero que anunci&oacute; que se corr&iacute;a. Apoyado sobre la espalda de la mujer, mordi&oacute; su hombro al tiempo que descargaba su semen en el interior de sus entra&ntilde;as. Juan Carlos le sigui&oacute; con una corrida impresionante que Elena no pudo contener dentro de s&iacute;. La leche caliente de aquel joven sal&iacute;a a borbotones y el movimiento sobre su polla produc&iacute;a un sonido l&iacute;quido. Ella, todav&iacute;a empalada por los dos, se termin&oacute; una paja que la llev&oacute; a un glorioso orgasmo&hellip;<\/p>\n<p>En medio de aquella org&iacute;a, Elena tuvo una insoportable sensaci&oacute;n de culpabilidad. Su semblante se volvi&oacute; serio. En su cabeza las im&aacute;genes de su marido y su hijo la golpearon. Orden&oacute; que la dejasen salir de all&iacute;:<\/p>\n<p>-Pero &iquest;qu&eacute; te pasa? &ndash;preguntaron los hombres sin entender su comportamiento.<\/p>\n<p>-Dejadme en paz.<\/p>\n<p>La mujer se puso a buscar la ropa. Se recompon&iacute;a con prisas. Dani le ofreci&oacute; la camisa y ella, en un intento de arrebat&aacute;rsela de las manos, acab&oacute; rompiendo algunos botones. Sin decir nada m&aacute;s. Abandon&oacute; la casa dando un portazo y dejando a los dos amigos sin explicaci&oacute;n&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>0 Elena hab&iacute;a estado todo el d&iacute;a enganchada al m&oacute;vil, al parecer preparando los &uacute;ltimos flecos de la cena de navidad con sus compa&ntilde;eros de trabajo. 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