{"id":27116,"date":"2020-12-14T23:00:00","date_gmt":"2020-12-14T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-14T23:00:00","modified_gmt":"2020-12-14T23:00:00","slug":"una-decision-dificil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-decision-dificil\/","title":{"rendered":"Una decisi\u00f3n dif\u00edcil"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27116\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando Jaime le comunic&oacute; a Sof&iacute;a trasladarse a San Francisco no le pareci&oacute; buena idea. Ten&iacute;a entonces tres opciones que ponderar: vivir cada uno al otro lado del mapa y verse de uvas a peras; trasladarse con &eacute;l e intentar iniciar una nueva vida all&iacute;, o romper un matrimonio que durante quince a&ntilde;os hab&iacute;a sido dichoso.<\/p>\n<p>Jaime trabajaba en una multinacional en Madrid y la direcci&oacute;n le ofrec&iacute;a un puesto de mayor relevancia en su sede en San Francisco, por tanto, estaba claro que para &eacute;l no hab&iacute;a mucho que ponderar. Su sueldo era m&aacute;s que sustancioso, pero el hecho de trasladarse supon&iacute;a que se iba a duplicar. Ella era traductora de ingl&eacute;s y en principio no ten&iacute;a por qu&eacute; suponerle un problema el hecho de trasladarse, pues pod&iacute;a igualmente desempe&ntilde;ar su trabajo teletrabajando, y a pesar de sus dudas iniciales, finalmente accedi&oacute; a rega&ntilde;adientes aceptando su propuesta.<\/p>\n<p>Al principio pens&oacute; que la decisi&oacute;n tomada era la acertada, pero despu&eacute;s de varios meses viviendo all&iacute; ya no lo ten&iacute;a tan claro, despu&eacute;s de que su esposo pasara la mayor parte del tiempo viajando y ella completamente sola.<\/p>\n<p>En vista de que la soledad se hab&iacute;a convertido en su nueva y asidua compa&ntilde;era y Jaime iba a estar varios d&iacute;as de viaje, decidi&oacute; visitar la ciudad en la que estaba viviendo ya varios meses y que hasta el momento tan s&oacute;lo conoc&iacute;a algunas cafeter&iacute;as, restaurantes, un centro comercial y poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; el tranv&iacute;a con la intenci&oacute;n de hacer un poco de turismo recorriendo las calles de la ciudad. Visit&oacute; el puente Golden Gate; el barrio Fisherman&rsquo;s Wharf, uno de los m&aacute;s variopintos de San Francisco; visit&oacute; la prisi&oacute;n de Alcatraz llamada &ldquo;La Roca&rdquo; en una visita guiada donde el gu&iacute;a les explic&oacute; c&oacute;mo primeramente el fuerte de Alcatraz se convirti&oacute; en uno de los puntos m&aacute;s importantes de la defensa americana ante el avance de las colonias extranjeras, y d&eacute;cadas m&aacute;s tarde se habilit&oacute; como prisi&oacute;n de m&aacute;xima seguridad para albergar a los presos nacionales m&aacute;s peligrosos. Mientras el gu&iacute;a les explicaba a los visitantes las c&eacute;lulas nueve a la catorce, del bloque &ldquo;D&rdquo; conocidas como &ldquo;el agujero&rdquo; donde eran enviados los prisioneros m&aacute;s conflictivos, una mujer se aproxim&oacute; a ella por detr&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Se dice que, en noches brumosas, el viejo faro derribado despu&eacute;s de que fuera da&ntilde;ado en el gran terremoto de 1906, aparece repentinamente, acompa&ntilde;ado de un misterioso silbido y una luz verde destellante.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a se volte&oacute; y le sonri&oacute; amablemente a la mujer que compart&iacute;a con ella aquella leyenda. Calcul&oacute; que tendr&iacute;a su misma edad, es decir, cuarenta. A primera vista vio que era una mujer con mucha clase y de una elegancia exquisita y refinada. Su atuendo era estiloso, pero c&oacute;modo, id&oacute;neo para hacer turismo. Llevaba un su&eacute;ter de pico de manga larga ajustado al cuerpo igual que sus pantalones de pitillo, mostrando sus tobillos, y unas zapatillas llanas remataban su indumentaria, como si hubiese pretendido rescatar el estilo de Audrey Hepburn de los a&ntilde;os sesenta.<\/p>\n<p>&mdash;Mi nombre es Anabelle, &mdash;se present&oacute; d&aacute;ndole la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Sof&iacute;a &mdash;contest&oacute; ella con una amable sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Este es James, mi marido &mdash;se&ntilde;al&oacute; a su lado a un hombre unos diez a&ntilde;os mayor que ella.<\/p>\n<p>&mdash;Un placer se&ntilde;orita &mdash;le dijo cordialmente.<\/p>\n<p>&mdash;Encantada, el placer es m&iacute;o &mdash;le respondi&oacute; d&aacute;ndole la mano.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Viajas sola? &mdash;le pregunt&oacute; Anabelle.<\/p>\n<p>&mdash;En realidad no estoy viajando. Llevo viviendo unos meses aqu&iacute; y todav&iacute;a no conoc&iacute;a lo m&aacute;s emblem&aacute;tico de la ciudad.<\/p>\n<p>&mdash;Nosotros estamos anclados en Fisherman&rsquo;s Wharf. Tambi&eacute;n estamos visitando lo m&aacute;s representativo de la ciudad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;is de crucero?<\/p>\n<p>&mdash;No. Nuestro yate est&aacute; amarrado en el muelle 41. Llegamos hace tres d&iacute;as de Monterrey, y estaremos aqu&iacute; hasta el domingo, que zarparemos de regreso. Solemos estar una semana en cada ciudad, visitar lo m&aacute;s pintoresco, conocer gente y disfrutar del lugar.<\/p>\n<p>&mdash;Eso es estupendo.<\/p>\n<p>Mientras el gu&iacute;a les iba enumerando al grupo los reclusos m&aacute;s famosos que hab&iacute;an pasado por cada celda, Anabelle y Sof&iacute;a permanec&iacute;an detr&aacute;s, ajenas a las explicaciones del gu&iacute;a, comentando entre ellas lo caracter&iacute;stico del lugar. El esposo de Anabelle sigui&oacute; con el grupo, interesado en las descripciones del gu&iacute;a, y permitiendo que las dos mujeres se conocieran.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces no eres de aqu&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Soy espa&ntilde;ola. Vivo aqu&iacute; provisionalmente. &iquest;Y vosotros?<\/p>\n<p>&mdash;Vivimos en Los &Aacute;ngeles, tenemos una casa all&iacute;, pero en realidad, somos de Sacramento. &iquest;A qu&eacute; te dedicas, Sof&iacute;a? D&eacute;jame que adivine&hellip; economista &mdash;dijo al azar.<\/p>\n<p>&mdash;No, ni de lejos. El economista es mi exmarido. A m&iacute; se me dan muy mal los n&uacute;meros. &iquest;Por qu&eacute; pensaste que lo era?<\/p>\n<p>&mdash;No lo pens&eacute;. Fue lo primero que se me ocurri&oacute;. Era una forma de que me lo dijeras &mdash;dijo con una p&iacute;cara sonrisa.<\/p>\n<p>A Sof&iacute;a le sedujo la simpat&iacute;a, la soltura y el desenfado con el que hac&iacute;a sus preguntas.<\/p>\n<p>&mdash;Soy traductora &iquest;Y t&uacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; interesante. Mi marido y yo tenemos negocios en todo el mundo, pero ahora estamos de vacaciones y las transacciones est&aacute;n en buenas manos, as&iacute; que est&aacute; prohibido hablar de trabajo y responder al tel&eacute;fono, &mdash;y sigui&oacute; con sus preguntas, pero que, para nada le molestaban.&mdash; &iquest;Tienes pareja Sof&iacute;a? &mdash;le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, aunque mi esposo est&aacute; de viaje de negocios.<\/p>\n<p>&mdash;Esta noche damos una fiesta en el yate y me gustar&iacute;a que vinieras. Por eso te lo preguntaba, pero en vista de que tu esposo no est&aacute;, vente sola.<\/p>\n<p>&mdash;Me encantar&iacute;a. Nunca he subido a un yate.<\/p>\n<p>&mdash;Podr&aacute;s hacer algo m&aacute;s que subir. El yate est&aacute; a tu disposici&oacute;n para todo lo que quieras.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; te refieres?<\/p>\n<p>&mdash;No se trata de una visita tur&iacute;stica por el yate. Habr&aacute; buena m&uacute;sica, comida, bebida, drogas blandas, para quien las quiera, y otras singularidades que los m&aacute;s osados quieran satisfacer. &iquest;Eres liberal, Sof&iacute;a?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; lo preguntas?<\/p>\n<p>&mdash;Porque si no lo fueras, quiz&aacute;s podr&iacute;as sentirte incomoda en la fiesta, pero siendo as&iacute;, creo que te gustar&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy intrigada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Toma! Con &eacute;sta tarjeta te dejar&aacute;n subir al yate. Sobre las nueve empezar&aacute; a venir la gente. Ven cuando quieras. Fisherman&rsquo;s Wharf, muelle 41. El nombre del yate es &ldquo;Anabelle&rdquo;. Lo encontrar&aacute;s enseguida. Es el m&aacute;s grande.<\/p>\n<p>&mdash;Le has puesto tu nombre.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;le respondi&oacute; con una c&oacute;mplice sonrisa&mdash;. Nos vemos esta noche en la fiesta. &iexcl;Ven elegante! &mdash;le gui&ntilde;&oacute; un ojo y regres&oacute; con su marido que permanec&iacute;a en el grupo, en el que ya estaban todos prestos a subir al barco de regreso.<\/p>\n<p>Anabelle regres&oacute; con su esposo y se sent&oacute; junto a &eacute;l en el barco. Sof&iacute;a lo hizo apoyada en la borda intrigada por c&oacute;mo podr&iacute;a ser la fiesta. Como dijo Anabelle, habr&iacute;a comida, evidentemente de la m&aacute;s selecta, champagne franc&eacute;s, toda clase de bebidas, drogas blandas y, por lo que dedujo, posiblemente habr&iacute;a alg&uacute;n tipo de servicio sexual, tanto para hombres como para mujeres, lo cual despert&oacute; su curiosidad e inter&eacute;s.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a se acical&oacute; a conciencia. Quer&iacute;a causar buena impresi&oacute;n a los invitados de la fiesta y, sobre todo agradar a Anabelle, con la cual empatizaba, y con la que se estableci&oacute; cierto feeling. Cogi&oacute; un taxi que la llev&oacute; a Fisherman&rsquo;s Wharf y la dej&oacute; en el muelle 41 y, como Anabelle dijo, no le fue dif&iacute;cil encontrar el yate que llevaba su nombre.<\/p>\n<p>Le entreg&oacute; la tarjeta al guarda de seguridad que hab&iacute;a en la pasarela y, muy amablemente, la hizo pasar para que la cruzara y accediera al impresionante yate de 100 metros de eslora y cuatro pisos de altura. Al otro lado de la pasarela, estaba el que se supon&iacute;a que era el sobrecargo, y la acompa&ntilde;&oacute; al sal&oacute;n donde la gente hab&iacute;a empezado a comer y a beber, mientras hablaban unos con otros de forma distendida, al tiempo que una m&uacute;sica de jazz de fondo amenizaba el ambiente. Sof&iacute;a llevaba un vestido negro ajustado, con un abrigo por encima que le cogi&oacute; uno de los camareros para guard&aacute;rselo.<\/p>\n<p>Para el tama&ntilde;o de aquel enorme yate, pens&oacute; que habr&iacute;a mucha m&aacute;s gente, pero eran s&oacute;lo diez parejas, ella y cuatro camareros que atend&iacute;an los menesteres de los invitados. Se pregunt&oacute; para qu&eacute; quer&iacute;a aquel magnate un yate tan grande si s&oacute;lo viajaban por la costa de forma espor&aacute;dica &eacute;l y su esposa y, como mucho, su c&iacute;rculo de amistades m&aacute;s pr&oacute;ximo. Al parecer, no hab&iacute;a nada como un superyate para pasar autom&aacute;ticamente al &ldquo;top&rdquo;, de modo que, cuanto m&aacute;s grande y menos pr&aacute;ctico, mejor. La embarcaci&oacute;n ten&iacute;a piscina, helipuerto, discoteca, gimnasio y, en la parte inferior del casco, un indestructible cristal transparente que permit&iacute;a ver el fondo del mar. Lo importante, sin embargo, no era s&oacute;lo lo que ten&iacute;an y su tama&ntilde;o, sino d&oacute;nde se dejaban ver. Sol&iacute;an preferir puertos destacados, con bares y restaurantes para asegurarse un p&uacute;blico del mismo estatus que ellos.<\/p>\n<p>Anabelle fue a recibirla.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Sof&iacute;a. Est&aacute;s bell&iacute;sima &mdash;le dijo d&aacute;ndole dos besos.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; tambi&eacute;n lo est&aacute;s &mdash;le hizo saber de igual modo lo atractiva y elegante que iba.<\/p>\n<p>Anabelle llevaba un vestido gris ajustado al cuerpo, con un faj&iacute;n hecho con la misma tela del vestido. Ten&iacute;a una abertura que, cuando caminaba, dejaba ver su larga pierna hasta, casi su ingle. El vestido mostraba sus hombros, y las mangas finalizaban por debajo de los codos. Su cabello rubio y sus ojos azules, perfectamente maquillados, resaltaban todav&iacute;a m&aacute;s su atractivo, como si de una actriz de Hollywood se tratara. James se aproxim&oacute; para saludar a Sof&iacute;a con dos cordiales besos, y despu&eacute;s, la pareja de exc&eacute;ntricos millonarios le present&oacute; al resto de invitados. Sof&iacute;a supuso que todos pertenec&iacute;an a la jet set, y su edad rondaba entre los cuarenta y los cincuenta, excepto el anfitri&oacute;n, que oscilar&iacute;a entre los sesenta y pocos. Los camareros eran los m&aacute;s j&oacute;venes de cuantos all&iacute; hab&iacute;a.<\/p>\n<p>Durante la degustaci&oacute;n de los delicatesen, Sof&iacute;a fue conociendo a las distintas parejas e integr&aacute;ndose perfectamente en la fiesta. Casi todos eran estadounidenses, excepto una pareja canadiense, otra inglesa, y un se&ntilde;or espa&ntilde;ol que se dedicaba a las finanzas, pero su mujer era americana.<\/p>\n<p>Los camareros iban y ven&iacute;an con las bandejas repletas de copas de champagne ofreciendo continuamente a todos los invitados.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la degustaci&oacute;n, los sirvientes retiraron las bandejas de comida, dejando paso a las bebidas: whisky, ron, ginebra, todo tipo de licores, como tambi&eacute;n, rayas de coca, perfectamente dispuestas, con unos canutos hechos exclusivamente para esnifarla.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a nunca hab&iacute;a probado la coca&iacute;na, s&oacute;lo algunos porros cuando estaba en la facultad, pero parec&iacute;a que todos los all&iacute; presentes no ten&iacute;an ning&uacute;n reparo en esnifar coca, tanto hombres como mujeres, incluso el magnate due&ntilde;o de aquel inmenso yate. En esos momentos, Sof&iacute;a se sinti&oacute; como pez fuera del agua, pues no quer&iacute;a probar la coca, ni se le hab&iacute;a pasado por la cabeza el hacerlo, pero Anabelle se le acerc&oacute; y la anim&oacute; a hacerlo, de modo que no quiso ser descort&eacute;s ni tampoco una aguafiestas. Se aproxim&oacute; a la mesa, cogi&oacute; un canutillo y aspir&oacute; profundamente todo el polvo. Inmediatamente se sinti&oacute; euf&oacute;rica y muy en&eacute;rgica. A continuaci&oacute;n, experiment&oacute; la necesidad de hablar y conversar con todo el mundo. Era como si le hubiesen recargado las pilas, y a la vez su verg&uuml;enza y su posible timidez desaparecieran.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te diviertes? &mdash;le pregunt&oacute; un texano de su misma edad, considerablemente alto, y que parec&iacute;a que su esposa hab&iacute;a encontrado a alguien m&aacute;s interesante con el que conversar.<\/p>\n<p>&mdash;Mucho &mdash;le respondi&oacute; sonriente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;La has probado ya? &mdash;le ofreci&oacute;, se&ntilde;al&aacute;ndole otro conjunto de rayas perfectamente alineadas.<\/p>\n<p>&mdash;Ya he probado, gracias &mdash;dijo Sof&iacute;a pensando que con una vez era m&aacute;s que suficiente.<\/p>\n<p>El hombret&oacute;n cogi&oacute; un canutillo, se agach&oacute; sobre la mesa y volvi&oacute; a esnifar toda una raya, cerrando los ojos al incrementar un nuevo subid&oacute;n, y en la base de la nariz se le quedaron restos del polvillo blanco, que fue aspirando con repetidas inhalaciones, mientras se presionaba el otro agujero nasal.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Toma! &iexcl;No seas t&iacute;mida! &mdash;insisti&oacute;, ofreci&eacute;ndole un canutillo.<\/p>\n<p>De nuevo, no quiso ser desconsiderada, cogi&oacute; el peque&ntilde;o artefacto y aspir&oacute; otra raya que le provoc&oacute; un creciente j&uacute;bilo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ufff!<\/p>\n<p>&mdash;Es una fiesta estupenda &mdash;afirm&oacute; el hombret&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute; que lo es &mdash;dijo intentando ser amable.<\/p>\n<p>&mdash;Me llamo Stewart &mdash;se present&oacute; ofreci&eacute;ndole la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Sof&iacute;a. Encantada.<\/p>\n<p>&mdash;No pareces de aqu&iacute;, Sof&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No, no lo soy. Soy espa&ntilde;ola.<\/p>\n<p>&mdash;Oh, Espa&ntilde;a. Flamenco. Buen vino, buen jam&oacute;n y, sobre todo, buenas mujeres.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;dijo ella sonriendo, intentando ser educada, y en verdad, el inter&eacute;s que despertaba el hombre en ella era nulo. Al parecer, para aquel hombre, en Espa&ntilde;a todos andaban por la calle bailando flamenco y comiendo jam&oacute;n.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a mir&oacute; a su alrededor buscando a Anabelle para que la rescatara de aquel gigante texano que parec&iacute;a tener pocas luces y, al mirar m&aacute;s detenidamente vio al financiero espa&ntilde;ol tumbado en el sof&aacute;, mientras una mujer que no era su esposa se afanaba haci&eacute;ndole una felaci&oacute;n, a su vez, el hombre parec&iacute;a estar salud&aacute;ndola con la mano. Sof&iacute;a, cerr&oacute; los ojos y volvi&oacute; a abrirlos por si lo que estaba viendo eran visiones, producto de la droga, pero al abrirlos de nuevo, el hombre segu&iacute;a sonriendo, mientras la mujer se esmeraba en su labor. En otro sof&aacute; m&aacute;s a la izquierda, otra mujer estaba con el vestido levantado, las piernas abiertas, el tanga a un lado, y un hombre que no era su marido abrevaba en su entrepierna. Sin convencerse todav&iacute;a de que lo que estaba observando era cierto, apoyada en una mesa, se encontraba tambi&eacute;n otra mujer con el vestido levantado, y el hombre que hab&iacute;a tras ella se desabrochaba el pantal&oacute;n, se desanudaba la corbata y la tiraba al suelo, al mismo tiempo la mujer esnifaba una raya de coca y beb&iacute;a un sorbo de champagne, mientras el hombre que se encontraba a su espalda la penetraba e en&eacute;rgicos y contundentes movimientos de su pelvis.<\/p>\n<p>Fueran visiones o no, Sof&iacute;a experiment&oacute; unos calores internos al ver como la fiesta se estaba desmadrando, convirti&eacute;ndose en una bacanal y, si a&uacute;n no estaba lo suficientemente convencida de que aquello era real, sinti&oacute; la mano del texano presion&aacute;ndole la nalga. Inmediatamente, le dio la vuelta para besarla, y Sof&iacute;a palade&oacute; un sabor desagradable a un exceso de alcohol y de tabaco, sin embargo se dej&oacute; llevar e intent&oacute; disfrutar del momento. Despu&eacute;s de todo, Jaime lo ten&iacute;a bien merecido por dejarla siempre sola.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del desagradable morreo, el hombret&oacute;n le dio la vuelta bruscamente y sin ning&uacute;n miramiento, la apoy&oacute; en la mesa, le subi&oacute; el vestido, le baj&oacute; el tanga, le abri&oacute; las piernas, palp&oacute; su raja mojada, sac&oacute; su herramienta y la penetr&oacute; con un brusco empuj&oacute;n, aferr&aacute;ndose a sus caderas y atray&eacute;ndolas hacia &eacute;l. Sof&iacute;a estaba un poco turbada por el alcohol y la droga, pero sobre todo estaba desconcertada por como se estaban desarrollando los acontecimientos, pero no fue motivo para dejar de gozar con las embestidas del gigante. Vio que ya estaban todos los invitados, de un modo u otro disfrutando del sexo con sus parejas intercambiadas. En un sof&aacute; hab&iacute;a dos parejas, los dos hombres sentados y las dos mujeres montadas sobre ellos. Pudo ver que una de ellas era Anabelle saltando alegremente sobre su amante. Busc&oacute; por la sala al marido de Anabelle y lo encontr&oacute; sentado en otro sof&aacute;, con su copa en la mano y con las piernas abiertas, mientras la esposa del financiero espa&ntilde;ol estaba arrodillada ante &eacute;l, esforz&aacute;ndose con la felaci&oacute;n que le estaba aplicando al magnate. Sof&iacute;a gozaba del gigante texano que segu&iacute;a embistiendo en su retaguardia, entretanto, mientras jadeaba, su vista recorr&iacute;a la sala hasta que se detuvo a observar como Anabelle saltaba ante el que parec&iacute;a ser un gran miembro, reconociendo el buen gusto que ten&iacute;a su anfitriona. De repente not&oacute; que el texano la abandonaba dej&aacute;ndola all&iacute; plantada con el culo en pompa y completamente excitada. Se sinti&oacute; estafada por aquel energ&uacute;meno sin modales. El gigante se ensaliv&oacute; abundantemente su &oacute;rgano, se aproxim&oacute; hasta Anabelle, subi&oacute; de pie al sof&aacute;, se coloc&oacute; detr&aacute;s de ella de cuclillas y se la incrust&oacute; en el ano a la mujer del magnate que se encontraba en el sof&aacute; de al lado disfrutando de su copa y de la mamada de la esposa del financiero espa&ntilde;ol, al mismo tiempo que observaba como su esposa era ensartada por aquel semental y por el gigante texano gozando del estupendo s&aacute;ndwich.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a estaba frustrada y muy excitada. Se hab&iacute;a quedado sin premio. Todos los presentes parec&iacute;an ocupados, pero antes de que se incorporara, not&oacute; unas manos que se agarraban a sus nalgas separ&aacute;ndolas, y una lengua hac&iacute;a incursiones en su raja, lamiendo toda la zona, tanto anal, como vaginal, y volvi&oacute; a sentir el placer y el deseo de sentirse penetrada de nuevo. Su amante le dio la vuelta, la tumb&oacute; en la mesa, le abri&oacute; las piernas, cogi&eacute;ndoselas en alto, y se la meti&oacute; iniciando una nueva c&oacute;pula que su sexo agradeci&oacute;.<\/p>\n<p>El sonido de la m&uacute;sica apenas se o&iacute;a, menguado por los jadeos y los gemidos de las veintiuna personas que estaban gozando del sexo. El caballero que se ocupaba de Sof&iacute;a la estaba satisfaciendo notablemente y, mientras disfrutaba de &eacute;l, una verga se le incrust&oacute;, buscando el calor de su boca y un recipiente donde alojar su carga y, despu&eacute;s de unos segundos, evacu&oacute; su esperma en ella. Despu&eacute;s sac&oacute; su miembro y Sof&iacute;a escupi&oacute; el l&iacute;quido, pensando que en aquella fiesta hab&iacute;a un lema que era el de &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras consideraba el contraste entre lo insensible que era aquella gente y la sofisticaci&oacute;n y el glamour de aquella fiesta, otro chorro de semen impactaba en su cuello, desparram&aacute;ndose por su vestido. Su galante caballero le hab&iacute;a eyaculado encima sin contemplar sus necesidades, al igual que lo hab&iacute;an hecho el usurpador de su boca, y el texano, sustituy&eacute;ndola por Anabelle, quien segu&iacute;a gritando de placer de aquel estupendo s&aacute;ndwich. Busc&oacute; a su alrededor y vio que todos segu&iacute;an ocupados, excepto los dos que se hab&iacute;an vaciado con ella, desapareciendo en busca de m&aacute;s champagne.<\/p>\n<p>Comprendi&oacute; que en esa fiesta cada cual buscaba su placer sin contemplar las necesidades de su pareja inmediata y, si en mitad del traj&iacute;n, alguien sent&iacute;a el deseo de cambiar de pareja, no contemplaba el estado, ni las necesidades de su amante provisional.<\/p>\n<p>Hasta ese momento no se hab&iacute;a percatado de que los camareros se hab&iacute;an despojado de la camisa y del chaleco, quedando con el torso al aire, pero con la pajarita puesta y unos pu&ntilde;os de camisa postizos. Estaban los cuatro dispuestos uno al lado del otro con las manos detr&aacute;s, prestos a satisfacer a cualquier mujer que los solicitara. Sof&iacute;a se deshizo de su manchado vestido, cogi&oacute; una copa de champagne y se la bebi&oacute; de un trago, despu&eacute;s cogi&oacute; otra e hizo la mismo, se aproxim&oacute; un poco mareada a uno de ellos, arrodill&aacute;ndose ante &eacute;l, deslizando sus manos por el torso hasta bajar a su bragueta para abrirla y extraer una verga totalmente dispuesta que le pareci&oacute; de lo m&aacute;s apetitosa. La cogi&oacute; con la mano e inici&oacute; una felaci&oacute;n en la que el camarero cerr&oacute; los ojos ante el placer que le estaba proporcionando aquella mujer madura de cuerpo espectacular. Sof&iacute;a alarg&oacute; la mano y cogi&oacute; del cintur&oacute;n al otro camarero que estaba a su lado, le desabroch&oacute; el pantal&oacute;n y salt&oacute; otra verga totalmente lista para satisfacerla. Con una mano en cada miembro, Sof&iacute;a masturbaba a aquellos serviciales camareros, mientras miraba, primero un miembro y despu&eacute;s el otro, decidiendo cu&aacute;l de los dos iba a penetrarla primero, con lo cual, la decisi&oacute;n le result&oacute; dif&iacute;cil. Llev&oacute; a sus dos siervos cogidos de la verga a un sof&aacute;, les hizo que se quitaran los pantalones, sent&oacute; en el sof&aacute; a uno de ellos y se mont&oacute; encima y, al sentir el falo dentro de ella, empez&oacute; a saltar sobre &eacute;l, sabiendo que su orgasmo era inminente. En ocasiones, cuando su esposo le follaba el co&ntilde;o, utilizaba tambi&eacute;n un consolador para follarle el ano a la vez o al contrario, por tanto, Sof&iacute;a estaba puesta en estos menesteres y anim&oacute; a su otro amante a penetrarla en su otro agujero. El camarero, obediente, se puso de cuclillas, se la ensaliv&oacute; y se la introdujo en el ano que, al no estar, ni lubricado, ni dilatado, sinti&oacute; una punzada de dolor que sirvi&oacute; para retrasar su orgasmo. Poco a poco ces&oacute; el dolor y el placer apareci&oacute; tambi&eacute;n en el otro agujero, favoreciendo la llegada del cl&iacute;max en el que sus gritos parec&iacute;an sobresalir sobre el de todos los presentes. Fue un orgasmo conjunto muy intenso, en el que se fusionaron los dos placeres a la vez. Eso nunca antes le hab&iacute;a ocurrido y quiz&aacute;s fueron los efectos de la droga.<\/p>\n<p>Cuando los serviciales camareros vieron que la invitada hab&iacute;a obtenido su premio, se salieron de ella, y r&aacute;pidamente fueron solicitados por otra mujer que se situ&oacute; a su lado a la espera de que le dieran el mismo tratamiento que anteriormente le hab&iacute;an dado a Sof&iacute;a, pero opt&oacute; por la posici&oacute;n a la inversa, de modo que, primero se sent&oacute; el camarero, despu&eacute;s ella encima, d&aacute;ndole la espalda y ensart&aacute;ndosela en el culo y, encima de ella, el otro camarero atacando su agujero m&aacute;s grande.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a se levant&oacute; del sof&aacute; todav&iacute;a extenuada, porque pens&oacute; que en aquel sof&aacute; estaba de m&aacute;s. De todos modos, no le apetec&iacute;a volver a tener sexo. Busc&oacute; su manchado vestido, pero con lo embotada que ten&iacute;a la cabeza por la bebida y la coca, no consegu&iacute;a encontrarlo, hasta que lo divis&oacute; unos metros m&aacute;s all&aacute; de donde recordaba hab&eacute;rselo quitado. Quiz&aacute;s con el trasiego alguien le hab&iacute;a dado una patada y hab&iacute;a cambiado de lugar. Se agach&oacute; para cogerlo y, al levantar la cabeza se encontr&oacute; un regio miembro amenazante en su cara y tuvo curiosidad por saber qui&eacute;n era su due&ntilde;o. El propietario del yate le sonri&oacute; y acerc&oacute; un poco m&aacute;s su gran verga y, despu&eacute;s de bizquear, sus labios la envolvieron iniciando una mamada digna de la mejor profesional. Aquel exc&eacute;ntrico millonario de sesenta y pocos a&ntilde;os ten&iacute;a claro que Sof&iacute;a era una de las mujeres m&aacute;s atractivas de las all&iacute; presentes y no quer&iacute;a perder la oportunidad de disfrutar de sus encantos.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a increment&oacute; el ritmo de la felaci&oacute;n, pero James se la sacaba de vez en cuando de la boca para retrasar el final y, a la vez, le atizaba en la cara, como si pretendiera demostrarle quien mandaba all&iacute;. Mientras Sof&iacute;a segu&iacute;a arrodillada, James restreg&oacute; el miembro por algunas rayas de coca para despu&eacute;s volverla a introducir en su boca intentando que se atragantara con su polla. Sof&iacute;a volvi&oacute; a excitarse nuevamente y el magnate cogi&oacute; un canutillo de la mesa y se lo ofreci&oacute; a Sof&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Toma! &iexcl;Esnifa un poco! &mdash;le orden&oacute;.<\/p>\n<p>Ella se levant&oacute;, se apoy&oacute; sobre la mesa y esnif&oacute; otra raya, notando un nuevo subid&oacute;n. James la cogi&oacute; de las caderas, le levanto una pierna y se la apoy&oacute; encima de la mesa, sujet&oacute; su herramienta y se la introdujo en la babosa raja, y una ola de placer golpe&oacute; su sexo. James le daba azotes en las nalgas. Con ellos, y con la presi&oacute;n de su dedo en el punto estrat&eacute;gico lleg&oacute; a un nuevo orgasmo, sintiendo que las piernas se le aflojaban. Sin embargo, al magnate a&uacute;n le quedaban cartuchos en la recamara y se la sac&oacute; de la raja para alojarla en el culo. Se la puso en la entrada, presion&oacute; ligeramente, y el ano la acogi&oacute; de nuevo, no sin manifestar un lamento de dolor, acompa&ntilde;ado de otro m&aacute;s intenso cuando avanz&oacute; unos cent&iacute;metros m&aacute;s hacia su interior, para acabar con un grito m&aacute;s contundente al albergar toda la verga en la tercera y &uacute;ltima embestida. Despu&eacute;s, el magnate empez&oacute; a fornicarla con br&iacute;o, aferr&aacute;ndose a sus caderas y haci&eacute;ndola gozar como el mejor de sus amantes, pues contrariamente a lo que pudiera pensarse, aquel hombre que entre sus prop&oacute;sitos vacacionales estaba el de organizar aquellas bacanales en su yate, sab&iacute;a muy bien c&oacute;mo usar su herramienta. Sin abandonar la posici&oacute;n, ni salir de aquel hoyo, James la condujo hasta un sof&aacute; en el que estaba Anabelle recostada, con las piernas abiertas y saboreando la verga de un invitado que permanec&iacute;a de pie.<\/p>\n<p>Su marido segu&iacute;a enculando a Sof&iacute;a y, con cada empuj&oacute;n la acercaba un poco m&aacute;s hasta donde estaba su esposa, con lo cual, Sof&iacute;a ten&iacute;a un primer&iacute;simo plano de su sexo a veinte cent&iacute;metros de su cara y, mientras Sof&iacute;a recib&iacute;a aquella raci&oacute;n de pollazos en el culo, Anabelle le cogi&oacute; la cabeza y la acerc&oacute; a su gruta. Sof&iacute;a no supo qu&eacute; hacer. Ten&iacute;a la nariz en su vagina oliendo su aroma de mujer, y no le desagrad&oacute;. Anabelle la alent&oacute; a que se lo comiera moviendo su pelvis sobre su boca, por lo que Sof&iacute;a meti&oacute; la lengua all&iacute;, repasando la raja, igual que le gustaba que se lo hicieran a ella. Not&oacute; como sus flujos resbalaban por su boca, percibiendo que Anabelle se excitaba cada vez m&aacute;s con su lengua, lo cual era un indicativo de que lo estaba haciendo bien. Tuvo que parar un momento porque el miembro que amartillaba dentro de su culo empujaba con mucha violencia, hasta que unos fuertes gemidos del due&ntilde;o revelaban el orgasmo del magnate que atacaba su retaguardia. Despu&eacute;s, el due&ntilde;o del yate sac&oacute; su &oacute;rgano de all&iacute; y se fue como Dios lo trajo al mundo a esnifar otra raya, y a por otra copa de champagne. Sof&iacute;a sigui&oacute; aplic&aacute;ndole el cunnilingus a Anabelle y &eacute;sta lo disfrutaba enormemente. Por su parte, Sof&iacute;a se deleitaba con la esencia salada de aquella sofisticada mujer. Anabelle aferr&oacute; su cabeza presion&aacute;ndola, mientras sus movimientos p&eacute;lvicos se hac&iacute;an notar cada vez m&aacute;s hasta que tuvo un orgasmo, en el que Sof&iacute;a sabore&oacute; por primera vez el n&eacute;ctar de mujer, bebi&eacute;ndose todo el extracto. Despu&eacute;s de la descarga del hombre al que le estaba haciendo la felaci&oacute;n, abandon&oacute; la boca de Anabelle para masturbarse sobre su cara y venirse abundantemente sobre ella. A continuaci&oacute;n, se incorpor&oacute; y se acerc&oacute; -con la cara llena de semen- a Sof&iacute;a para besarla, mezclando ambas mujeres las dos sustancias en sus bocas.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a volv&iacute;a a estar tremendamente excitada. Besaba a su amiga y lam&iacute;a el viscoso l&iacute;quido de su cara.<\/p>\n<p>&mdash;Eres maravillosa &mdash;le dijo Anabelle, d&aacute;ndole un &uacute;ltimo beso, para ir a limpiarse los restos de fluidos, con lo cual Sof&iacute;a volvi&oacute; a quedarse sola y excitada, aunque no por mucho tiempo. Alarg&oacute; la mano para coger otra copa de champagne bebi&eacute;ndosela de un solo trago, y cuando dej&oacute; la copa vac&iacute;a sobre la mesa, volvi&oacute; a encontrarse una polla en su cara y no dud&oacute; en engullirla sin saber a qui&eacute;n pertenec&iacute;a. Cuando mir&oacute; hacia arriba, vio que el due&ntilde;o de la polla que estaba devorando era la del financiero espa&ntilde;ol, que hab&iacute;a estado deseando fornicar con ella desde el primer momento, sin embargo, no hab&iacute;a encontrado todav&iacute;a la ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero follarte. He estado dese&aacute;ndolo desde que te vi.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pues f&oacute;llame! &mdash;le rog&oacute; Sof&iacute;a completamente ebria y excitada, mientras se abr&iacute;a de piernas para &eacute;l, pero Mark opt&oacute; por comerse aquel delicioso co&ntilde;o totalmente abierto y adornado con su peculiar franja de vello en su zona superior. Sof&iacute;a se retorci&oacute; de placer notando la lengua como se retorc&iacute;a en su interior, abriendo los pliegues y repasando toda la zona vaginal, sin dejar de hacer incursiones en su ano. Al parecer, a su nuevo amante no le importaba que el peque&ntilde;o agujero rezumara restos de la anterior corrida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;F&oacute;llame ya! &mdash;le volvi&oacute; a implorar.<\/p>\n<p>Mark se incorpor&oacute;, se cogi&oacute; la verga y se la ensart&oacute; entera en aquel glorioso co&ntilde;o. Ella enrosc&oacute; sus piernas en su espalda y se dej&oacute; hacer por el espa&ntilde;ol que dec&iacute;a desearla tanto. Sof&iacute;a estaba tan caliente que no tard&oacute; en correrse, arrastrando a Mark a su orgasmo con en&eacute;rgicas convulsiones de su vagina, con lo que ambos aunaron sus gemidos en aquel intenso orgasmo.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a se qued&oacute; tendida en el sof&aacute;, completamente extenuada, sin embargo, Mark fue a una mesa, cogi&oacute; un canutillo y esnif&oacute; otra raya para seguir disfrutando de la fiesta, sobre todo de Sof&iacute;a, a quien se le aproxim&oacute;, polla en ristre, sin haber perdido su erecci&oacute;n, gracias al subid&oacute;n provocado por la coca y al deseo de volver a poseerla. Sof&iacute;a estaba recostada en el sof&aacute; y su amante volvi&oacute; a pon&eacute;rsela en la boca.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es que no te cansas nunca? &mdash;le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes un cuerpo divino. Quiero met&eacute;rtela en el culo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&eacute;jame descansar un poco! &mdash;le pidi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No me hagas esperar o me ir&eacute; con otra &mdash;le advirti&oacute; mostr&aacute;ndole su erecci&oacute;n mientras se la cog&iacute;a.<\/p>\n<p>El espa&ntilde;ol se ensaliv&oacute; el miembro y se lo frot&oacute;, despu&eacute;s la hizo ponerse a cuatro patas en el sof&aacute;, lubric&aacute;ndole el ano con su saliva, y cuando lo consider&oacute; oportuno, introdujo su miembro en el hoyo. Al tenerlo todo dentro emprendi&oacute; un ritmo constante que consegu&iacute;a arrancarle unos gemidos a Sof&iacute;a que se un&iacute;an a los de &eacute;l a un mismo comp&aacute;s. Sof&iacute;a dej&oacute; de gritar cuando se dio cuenta de que todos hab&iacute;an culminado la sesi&oacute;n de sexo de la noche, al menos de momento, y se ruboriz&oacute;, a pesar del alcohol y de la coca que hab&iacute;a consumido. Todos los presentes estaban pendientes de ellos que segu&iacute;an fornicando como dos campeones, motivados, por supuesto, por el exceso de estupefacientes en el cuerpo. Sin embargo, al espa&ntilde;ol parec&iacute;a no importarle ser el centro de atenci&oacute;n de todas las miradas -incluida la de su esposa- y segu&iacute;a pistoneando en el culo de Sof&iacute;a.<\/p>\n<p>Hubo un valiente que volvi&oacute; a esnifar coca por en&eacute;sima vez esa noche para estimularse, y despu&eacute;s de contemplar como copulaban los dos campeones y de unos cuantos meneos, volvi&oacute; a tener una erecci&oacute;n. Quer&iacute;a disfrutar tambi&eacute;n de la desconocida a la que todav&iacute;a tampoco hab&iacute;a tenido la oportunidad de acceder, y parec&iacute;a ser que era a la que m&aacute;s le iba la marcha y la que m&aacute;s aguante ten&iacute;a, de ah&iacute;, que fuese la &uacute;ltima en mantenerse en pie. Le coloc&oacute; el miembro en la boca para que le hiciera una mamada mientras su colega la enculaba. Despu&eacute;s se recost&oacute; en el sof&aacute; sugiri&eacute;ndole que se colocara encima del rev&eacute;s y Sof&iacute;a accedi&oacute;, se sac&oacute; el miembro de Mark, se mont&oacute; encima del americano, d&aacute;ndole la espalda, y sobre ella volvi&oacute; a colocarse Mark para atenderle ahora el orificio m&aacute;s grande, de tal manera que volv&iacute;a a estar empalada por dos vergas. Cuando iniciaron de nuevo el mete y saca, ya no le import&oacute; que la oyeran gritar y tampoco pudo evitarlo porque aquellos dos hombres la estaban haciendo gozar de forma desmesurada. Se form&oacute; un ruedo de curiosos -tanto masculinos, como femeninos- en torno a ellos, entre los que estaban el due&ntilde;o del yate y su preciosa mujer, quien no quer&iacute;a ser menos que su reciente amiga, y esnif&oacute; una nueva raya para, a continuaci&oacute;n, elegir a dos camareros, oblig&aacute;ndolos a hacerle un emparedado como el que en esos momentos le estaban procurando a su amiga los dos hombres del sof&aacute; contiguo. El marido de Anabelle volvi&oacute; a la carga esnifando otra raya y tomando de un bote, un estimulante (disponibles tambi&eacute;n para quien lo deseara), y despu&eacute;s de unos cuantos meneos volvi&oacute; a estar listo de nuevo. Se aproxim&oacute; por detr&aacute;s a una de las invitadas que estaba junto a su marido contemplando como los dos hombres atend&iacute;an a Sof&iacute;a, la inclin&oacute; sobre el respaldo del mismo sof&aacute;, y con el permiso del esposo, se la meti&oacute; en el culo, quien, al observar el calibre del magnate enculando a su mujer, volvi&oacute; a excitarse nuevamente. Esnif&oacute; otra raya, y se acerc&oacute; a la esposa del espa&ntilde;ol para gozar con ella. As&iacute; pues, la gran mayor&iacute;a de los all&iacute; presentes volvieron a la carga retomando aquella velada sexual, digna de la mejor de las bacanales romanas.<\/p>\n<p>El texano observaba atentamente como gozaba aquella mujer a la que anteriormente hab&iacute;a dejado con el caramelo en la boca, alentado por la visi&oacute;n del culo de la due&ntilde;a del yate, y pensando que no quer&iacute;a perder la oportunidad de tirarse a la anfitriona por si acaso no volv&iacute;a a present&aacute;rsele la ocasi&oacute;n. Reconoci&oacute; que deb&iacute;a haberla hecho terminar, y admiti&oacute; que, de todas las presentes, era la due&ntilde;a del mejor cuerpo, de modo que quiso retomar el sexo con ella donde lo hab&iacute;a dejado. Despu&eacute;s de esnifar otra raya, y tomar un estimulante, el texano estuvo de nuevo dispuesto y se aproxim&oacute; al trio, alentando a los dos hombres que ya estaban a punto a acabar. Mientras esperaba, el texano introdujo su miembro en la boca de Sof&iacute;a para cubrir todos sus orificios, entretanto ella volvi&oacute; a disfrutar de un nuevo y prodigioso orgasmo en el que arrastr&oacute; a los dos hombres al suyo, inundando sus dos agujeros.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a ya no pod&iacute;a m&aacute;s. Hab&iacute;a perdido la cuenta de sus orgasmos. Estaba completamente saciada, pero tambi&eacute;n irritada, sin embargo, a&uacute;n ten&iacute;a un invasor usurpando su boca. Se dio cuenta de que era el gigante que antes la hab&iacute;a dejado con la miel en los labios, y pens&oacute; en pagarle con la misma moneda, no obstante, cuando sus compa&ntilde;eros de s&aacute;ndwich salieron de ella, el gigante le dio la vuelta, la apoy&oacute; con cierta brusquedad en el respaldo, y se la introdujo en su sexo sin contemplaciones. Ni siquiera le import&oacute; que anteriormente hab&iacute;a eyaculado all&iacute; el compatriota de Sof&iacute;a, y el miembro del texano empez&oacute; a chapotear en el agujero rebosante del semen. Quiso zafarse de &eacute;l, pero era imposible con aquellas manazas que se aferraban a sus caderas, d&aacute;ndole azotes considerablemente fuertes. Sof&iacute;a se volte&oacute; para quejarse y el hombre abandon&oacute; su sexo s&oacute;lo para alojar de un empuj&oacute;n su verga en el culo, haci&eacute;ndola gritar ante la inesperada clavada. El mete y saca de su polla en el ano hac&iacute;a que el semen del otro hombre que hab&iacute;a depositado anteriormente su esencia all&iacute; rezumara y embadurnara toda la zona anal, oy&eacute;ndose el chapoteo en el sof&aacute; contiguo en donde estaba Anabelle a punto de su orgasmo. Ambas mujeres estaban apoyadas en el respaldo de sendos sof&aacute;s, y ambas se miraban entornando los ojos con cara de placer. Sof&iacute;a hab&iacute;a empezado a gozar de nuevo con la verga del texano en su culo y observaba a su amiga como gritaba con el orgasmo que estaba recibiendo por parte de los dos camareros, pero antes de eyacular, a una orden de la anfitriona, acudieron a la ubicaci&oacute;n de Sof&iacute;a para masturbarse sobre su cara, poni&eacute;ndose bizca frente a aquellos dos sementales. Cogi&oacute; una de las pollas y masturb&oacute; la otra. Por su parte, el gigante estaba m&aacute;s que a punto, al igual que los dos camareros. Ambos se zafaron de sus manos y de su boca para masturbarse en su cara, eyaculando a la vez sobre ella, mientras el texano lo hac&iacute;a en su ano sin lograr proporcionarle su orgasmo a ella. Fue James quien, despu&eacute;s de que el gigante abandonara el canal, volviera a tap&aacute;rselo, notando el mayor calibre. Empez&oacute; a realizar unos contundentes movimientos buscando el cl&iacute;max y, en pocos minutos, Sof&iacute;a exhal&oacute; un grito de placer con un nuevo orgasmo anal. A continuaci&oacute;n, el magnate sali&oacute; de aquel pozo totalmente encharcado y apunt&oacute; con su arma a la cara, y en unas cuantas sacudidas, revent&oacute;, expulsando una buena cantidad de leche que se mezcl&oacute; en su rostro y en su boca con el esperma de los dos camareros.<\/p>\n<p>Anabelle se aproxim&oacute; a ella y la bes&oacute; lamiendo y compartiendo toda la sustancia, tanto de su cara, como de su boca. Ambas se fundieron en un pringoso, pero sensual beso, intercambiando los fluidos masculinos.<\/p>\n<p>Tanto Sof&iacute;a, como Anabelle ya hab&iacute;an tocado fondo y no deseaban continuar. Sof&iacute;a se limpi&oacute; los restos de semen de su cara con el mantel, cogi&oacute; su maltrecho vestido, totalmente arrugado y manchado y, con dificultad, se lo puso. Busc&oacute; su tanga, pero no lo encontr&oacute; y decidi&oacute; prescindir de &eacute;l. Mientras se colocaba los tirantes, Mark se aproxim&oacute; a ella para hablarle.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tal la fiesta?<\/p>\n<p>&mdash;No me tengo en pie &mdash;balbuce&oacute;.<\/p>\n<p>Su cuerpo estaba acusando todos los excesos de la velada. Alcohol, drogas y sexo. Solo quer&iacute;a marcharse antes de que alg&uacute;n otro invitado impulsivo decidiera seguir usando su cuerpo. Despu&eacute;s de tanto abuso, estaba mareada, no coordinaba, sus piernas parec&iacute;an dos losas que se negaban a obedecer sus &oacute;rdenes. Quer&iacute;a coger su abrigo y marcharse, pero ni siquiera se acordaba d&oacute;nde lo hab&iacute;a dejado ni qu&eacute; pas&oacute; con &eacute;l. Intent&oacute; llegar desde el sof&aacute; hasta la mesa para encontrar un punto de apoyo, y lo consigui&oacute; dando bandazos y con la ayuda de Mark.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te encuentras bien? &mdash;le pregunt&oacute; cogi&eacute;ndola del brazo para que no cayera.<\/p>\n<p>&mdash;Estupendamente &mdash;respondi&oacute; con voz gangosa y totalmente borracha.<\/p>\n<p>Mark la sent&oacute; en un sof&aacute; libre, porque en aquel estado, no hubiese llegado ni a cubierta.<\/p>\n<p>&mdash;Sof&iacute;a, eres una mujer asombrosa.<\/p>\n<p>Ella lo mir&oacute; zarandeando la cabeza de lado a lado, casi como ida, pero sin poder articular palabra.<\/p>\n<p>&mdash;A veces, la realidad supera a los rumores, y este es uno de esos casos. Ha sido incre&iacute;ble follarse a la mujer de Jaime.<\/p>\n<p>En ese momento se aproxim&oacute; Anabelle y, viendo su estado decidi&oacute; que era mejor que pasara la noche all&iacute;, y ya ma&ntilde;ana, en mejores condiciones, llevarla a su apartamento.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a busc&oacute; con la mirada a Mark, como si sus movimientos fuesen a c&aacute;mara lenta, pero Mark empezaba a desdibujarse, desapareciendo de su vista junto a todo lo dem&aacute;s. Tanto personas como objetos fueron desenfoc&aacute;ndose hasta que se desvanecieron dando paso a una oscuridad que envolvi&oacute; su conciencia, pero, a pesar de su borrachera y del embotamiento en su cabeza, estaba segura de que el financiero espa&ntilde;ol hab&iacute;a pronunciado su nombre y el de su marido. Sab&iacute;a quien era y la hab&iacute;a reconocido, no cab&iacute;a ninguna duda, pero aquel fue el &uacute;ltimo pensamiento de la noche. Su cuello se afloj&oacute;, y su cabeza se vino abajo, desconect&aacute;ndose su conciencia.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a se despert&oacute; en una gigantesca cama, con s&aacute;banas de raso, en una suite que ni el mism&iacute;simo Sult&aacute;n Haji Hassanal Bolkiah tendr&iacute;a. Anabelle dorm&iacute;a pl&aacute;cidamente a su lado.<\/p>\n<p>Lo primero que sinti&oacute; al incorporarse fue un fuerte dolor de cabeza provocado por la resaca. Al sentarse sobre la cama not&oacute; unos pinchazos en su esf&iacute;nter, causados por los excesos de la noche anterior. Sinti&oacute; ganas de orinar y se dirigi&oacute; al enorme ba&ntilde;o que hab&iacute;a en otra estancia, dentro de la habitaci&oacute;n y, despu&eacute;s de orinar se limpi&oacute; en el bidet y advirti&oacute; que ten&iacute;a sus partes &iacute;ntimas completamente irritadas. Llevaba un pijama de raso que no sab&iacute;a de quien era, ni quien se lo hab&iacute;a puesto, y dedujo que hab&iacute;a sido Anabelle.<\/p>\n<p>Se aproxim&oacute; a la ventana y admir&oacute; la belleza de la bah&iacute;a. Por detr&aacute;s se le acerc&oacute; Anabelle, le apart&oacute; el cabello, y le dio un beso en la nuca que le eriz&oacute; el vello y le puso los pezones duros.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta la vista? &mdash;le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Es preciosa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Disfrutaste anoche?<\/p>\n<p>&mdash;Mucho.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Nunca hab&iacute;as participado del sexo en grupo?<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo hice un tr&iacute;o antes de casarme.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegra que lo disfrutaras, Sof&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, aunque estoy molida. Me gustar&iacute;a darme una ducha, y si fueras tan amable de dejarme algo de ropa, te lo agradecer&iacute;a. Mi vestido est&aacute; que da pena y, por cierto, no s&eacute; ni donde est&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes por eso. Tienes todo el armario a tu disposici&oacute;n &mdash;le dijo mostr&aacute;ndole el ropero, que era como otra habitaci&oacute;n con decenas de conjuntos, y todo tipo de complementos femeninos.<\/p>\n<p>&mdash;Me bastar&aacute; con unos jeans, un su&eacute;ter y unas zapatillas para poder volver a mi hotel.<\/p>\n<p>&mdash;Puedes coger cuanto quieras.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de darse una ducha, Sof&iacute;a eligi&oacute; unos vaqueros y, mientras se los pon&iacute;a, Anabelle observaba su cuerpo perfecto, con todas las curvas en su justa medida, sus pechos completamente erguidos, apuntando hacia arriba y un vientre completamente plano.<\/p>\n<p>&mdash;Eres preciosa, Sof&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; tambi&eacute;n lo eres, Anabelle &mdash;le dijo con total sinceridad&mdash;. Nunca hab&iacute;a estado con otra mujer.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; tal la experiencia?<\/p>\n<p>&mdash;Maravillosa.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegra que te gustara, y que disfrutaras tanto. Fuiste el alma de la fiesta. Por cierto, a James le gustas mucho.<\/p>\n<p>&mdash;Tu marido es un toro.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; que lo es &mdash;admiti&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute; de vestirse le dio un beso a Anabelle de despedida, esperando que la acompa&ntilde;ara a la salida.<\/p>\n<p>&mdash;Ha sido un placer conoceros &mdash;le dijo con toda franqueza.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no te quedas el resto de la semana? Nosotros nos iremos el domingo, mientras tanto, puedes disfrutar de todas las instalaciones del yate como si fuera tu casa. Adem&aacute;s, estoy en deuda contigo.<\/p>\n<p>&mdash;Ser&aacute; al rev&eacute;s &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; me hiciste gozar a m&iacute;. Yo no pude hac&eacute;rtelo a ti. Estabas muy solicitada, de hecho, fuiste la que m&aacute;s.<\/p>\n<p>A Sof&iacute;a le sedujo la idea. Podr&iacute;a ser una buena elecci&oacute;n pasar el resto de la semana con ellos hasta que regresara Jaime y no encontr&oacute; mejor opci&oacute;n que quedarse en el yate disfrutando de las comodidades de aquel palacio flotante y de sus due&ntilde;os.<\/p>\n<p>Desayunaron en una sala donde hab&iacute;a todo tipo de comida, tanto salada, como dulce, dependiendo del gusto de cada comensal. Hab&iacute;a tambi&eacute;n zumos de cualquier variedad de fruta, leche para todos los gustos, agua, y aparte, una mesa llena de botellas de las mejores marcas de alcohol, por si alguien quer&iacute;a empezar la ma&ntilde;ana disfrutando de los licores. Sof&iacute;a opt&oacute; por su caf&eacute; con leche de costumbre, sus tostadas con mantequilla y miel, y un zumo de naranja. Anabelle se tom&oacute; unos huevos con ba&ccedil;on, un zumo de naranja y un expreso.<\/p>\n<p>Mientras desayunaban, los invitados a la fiesta nocturna empezaron a hacer su aparici&oacute;n en la sala, y cada pareja eligi&oacute; su mesa para desayunar de forma m&aacute;s &iacute;ntima. Su compatriota hizo su aparici&oacute;n junto a su esposa y eligieron una mesa alejada de ellas, pero antes de sentarse salud&oacute; a todos los presentes, incluidas, Anabelle y Sof&iacute;a, a quien le gui&ntilde;&oacute; un ojo, como si ella fuese especial respecto a las dem&aacute;s. Anabelle se percat&oacute; del gesto.<\/p>\n<p>&mdash;Veo que impresionaste a Mark.<\/p>\n<p>&mdash;Eso parece &mdash;dijo Sof&iacute;a, sin embargo, sab&iacute;a que aquel gui&ntilde;o significaba m&aacute;s que eso&mdash; &iquest;Puedo pedirte un favor?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que puedes.<\/p>\n<p>&mdash;Me gustar&iacute;a hablar con &eacute;l un instante a solas. S&oacute;lo tienes que entretener a su esposa mientras hablo con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Veo que tambi&eacute;n &eacute;l te ha causado buena impresi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No, no es eso. Luego te lo explico. Necesito hablar con &eacute;l sin que est&eacute; su esposa presente.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien.<\/p>\n<p>Anabelle llam&oacute; a la esposa de Mark y la hizo sentarse a su lado, Sof&iacute;a abandon&oacute; la mesa como si fuese una muestra de cortes&iacute;a el hecho de que la due&ntilde;a del yate quisiera hablar a solas con la otra mujer. Sof&iacute;a se sent&oacute; en la mesa de Mark y &eacute;ste esboz&oacute; una locuaz sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Sof&iacute;a &mdash;la salud&oacute;, sin embargo, ella no le devolvi&oacute; el saludo y fue directa al grano.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; qui&eacute;n eres, pero espero que lo que ha pasado en este barco no salga de aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Mark removi&oacute; el az&uacute;car en su taza mientras hablaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sab&iacute;as que tu marido no deja de hablar de ti? Me ense&ntilde;o una foto tuya. Lo tienes completamente enamorado. Ahora entiendo por qu&eacute;. Lo que no entiendo es por qu&eacute; deja a una mujer como t&uacute; tanto tiempo sola y desatendida. El resultado es m&aacute;s que evidente.<\/p>\n<p>&mdash;Espero que seas un caballero y mantengas la boca cerrada sobre lo que pas&oacute; anoche.<\/p>\n<p>&mdash;La de veces que hemos hecho planes para que nos presente, pero al final, trabajo, trabajo y m&aacute;s trabajo. Siempre interponi&eacute;ndose.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me est&aacute;s escuchando?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que te escucho, Sof&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;les son tus intenciones? &mdash;quiso saber.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mis intenciones? Lo &uacute;ltimo que habr&iacute;a imaginado era encontrarte en este yate, y mucho menos, tener el placer de fornicar contigo. Ya ves. El mundo es un pa&ntilde;uelo&hellip; &iquest;Sabes?&#8230; Desde que tu marido me ense&ntilde;&oacute; tu foto no he dejado de envidiarle&mdash;dijo mientras sorb&iacute;a de su taza de caf&eacute; con toda la parsimonia del mundo y, despu&eacute;s de mover circularmente la taza para que el poso se disolviera, tom&oacute; el &uacute;ltimo sorbo y retom&oacute; sus palabras&mdash;. Sof&iacute;a, tu vida secreta est&aacute; a salvo, al menos, de momento.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres decir? &mdash;le interpel&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes todo el derecho del mundo a vivirla como te plazca, y m&aacute;s teniendo un marido tan capullo que antepone su trabajo a una mujer como t&uacute;, abandon&aacute;ndola para que se la follen los dem&aacute;s. Lo tiene merecido &mdash;hizo una pausa&mdash;, y me siento afortunado por haber sido uno de ellos. He estado en muchas fiestas como la de anoche, pero nunca conoc&iacute; a nadie como t&uacute;. &iexcl;Ah! Y otra cosa, &mdash;a&ntilde;adi&oacute;&mdash;. Quiero seguir follando contigo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tengo otra opci&oacute;n? &mdash;le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, desde luego. S&oacute;lo si t&uacute; tambi&eacute;n quieres &mdash;le contest&oacute; gui&ntilde;&aacute;ndole un ojo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de reflexionar unos segundos le contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto &mdash;dijo a&ntilde;adiendo una c&oacute;mplice sonrisa.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a regres&oacute; a su mesa con Anabelle, y la esposa de Mark volvi&oacute; con su marido.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; ven&iacute;a tanto misterio? &mdash;le pregunt&oacute; Anabelle cuando regres&oacute; a la mesa.<\/p>\n<p>&mdash;Trabaja con mi marido y hemos quedado para seguir follando.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Cuando Jaime le comunic&oacute; a Sof&iacute;a trasladarse a San Francisco no le pareci&oacute; buena idea. Ten&iacute;a entonces tres opciones que ponderar: vivir cada uno al otro lado del mapa y verse de uvas a peras; trasladarse con &eacute;l e intentar iniciar una nueva vida all&iacute;, o romper un matrimonio que durante quince a&ntilde;os hab&iacute;a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16881,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-27116","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27116","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16881"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27116"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27116\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27116"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27116"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27116"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}