{"id":27169,"date":"2020-12-17T23:00:00","date_gmt":"2020-12-17T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-17T23:00:00","modified_gmt":"2020-12-17T23:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-primera-etapa-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-primera-etapa-3\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Primera etapa (3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27169\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Por la ma&ntilde;ana, apenas perdieron el tiempo. Se asearon r&aacute;pido, con las maletas ya preparadas y desayunaron en la misma mesa de la noche anterior. El lugar se ve&iacute;a de una forma muy diferente. Las luces iluminaban mucho m&aacute;s el recinto y los susurros se hab&iacute;an intercambiado por conversaci&oacute;n a un volumen mucho mayor.<\/p>\n<p>Sergio pidi&oacute; sin dudar un cola-cao, algo que hizo re&iacute;r a Carmen que hab&iacute;a pedido un caf&eacute;. Por mucho que hubiera pensado la noche anterior que Sergio hab&iacute;a crecido, todav&iacute;a segu&iacute;an siendo muy joven.<\/p>\n<p>Dio el primer sorbo de caf&eacute;, d&aacute;ndose cuenta de que la leche se hab&iacute;a enfriado, algo que para Carmen le quitaba todo lo bueno al brebaje. Sin embargo, decidi&oacute; tomarlo de esa forma, aunque su sobrino le dijo que lo cambiase, ella contest&oacute; que no era necesario, que lo tomar&iacute;a as&iacute;. Pero de pronto, Sergio gir&aacute;ndose hacia el camarero le llam&oacute; la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;n, le podr&iacute;a traer leche caliente a mi esposa, es que se le ha enfriado.<\/p>\n<p>Carmen se qued&oacute; sorprendida y arque&oacute; una ceja en gesto de perplejidad, no por la poca verg&uuml;enza de su sobrino para exigir algo, sino por el comentario en s&iacute;. Al final, cuando el camarero se alej&oacute; unos cuantos metros, no evit&oacute; que una sonrisa muy curiosa se dibujase en su rostro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Desde ayer sigo siendo tu esposa? &iexcl;Eres un caradura! Y como me gusta, sin duda, te pareces a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ya que me confundieron con un hombre florero, pues se me ha ocurrido aparentarlo un poco y no se est&aacute; nada mal. Adem&aacute;s, que si ahora le digo &ldquo;mi t&iacute;a&rdquo;, quedar&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;No tienes remedio hijo&hellip; y que pena que no viv&aacute;is m&aacute;s cerca &iexcl;Dios! Como te hubiera malcriado.<\/p>\n<p>Terminaron deprisa el desayuno y Sergio sin dejar que Carmen tocase las maletas siquiera, meti&oacute; estas en el coche para acto seguido, poner rumbo hacia el pueblo. El reloj de mu&ntilde;eca de Carmen, marcaba las 10 de la ma&ntilde;ana cuando el coche arranc&oacute; de nuevo pisando el asfalto. Sentada en el asiento del copiloto, con buena m&uacute;sica de fondo y una grata compa&ntilde;&iacute;a, se sent&iacute;a dichosa, aunque el calor que comenzaba a aparecer en el ambiente cambiar&iacute;a la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No entiendo una cosa t&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo nos puede tomar como pareja? O sea, me refiero que s&iacute;, tenemos edades diferentes y eso, pero tampoco hemos hecho nada que nos tomara como tal, &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Ya te dije Sergio, los que estaban all&iacute; eran pareja. Adem&aacute;s cari&ntilde;o, tampoco har&iacute;as nada si estuvieras cenando con tu novia, &iquest;qu&eacute; te ibas a comer la boca delante de todos? Como mucho te sujetas la mano, lanzas miradas y ya. En las habitaciones es donde se hacen cosas m&aacute;s &iacute;ntimas. Y te lo vuelvo a repetir, hay cosas peores que t&uacute; y yo, una mujer como yo, a&uacute;n podr&iacute;a ligarse a un &ldquo;yogurin&rdquo; &mdash;dijo con la voz llena de orgullo.<\/p>\n<p>&mdash;Que s&iacute; t&iacute;a, si eso no lo dudo, pero no es lo habitual.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ay, mi vida&hellip;! Lo habitual no siempre es lo mejor. &mdash;Sergio la mir&oacute; extra&ntilde;ado, no entend&iacute;a muy bien el significado&mdash; lo digo porque a veces el amor lo puedes encontrar en cualquier lado y con cualquier edad.<\/p>\n<p>Sergio asinti&oacute; terminando la conversaci&oacute;n, dejando que la m&uacute;sica de la radio sonara durante un tiempo y disfrutar de ese &ldquo;silencio&rdquo;. Dentro del coche, aunque ninguno de los dos hablara, ambos sent&iacute;an lo mismo, una comodidad que ninguna otra persona les podr&iacute;a proporcionar en ese momento. Ninguno de los dos entend&iacute;a ese extra&ntilde;o sentimiento, aunque no le ten&iacute;an que dar un motivo, simplemente deb&iacute;an disfrutarlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;El t&iacute;o cuando vuelve? &mdash;dijo Sergio rompiendo el silencio.<\/p>\n<p>&mdash;Siendo sincera, no lo s&eacute;, ni &eacute;l tampoco, quiz&aacute; en una semana o quiz&aacute; en m&aacute;s, me ha dicho que las negociaciones son pesadas. &mdash;era un tema que no le agradaba tratar.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando vuelva, si sigo aqu&iacute;, me paso y as&iacute; le veo.<\/p>\n<p>&mdash;Te vuelvo a decir, que si quieres puedes quedarte en casa, no hay ning&uacute;n problema, no vas a ser ning&uacute;n estorbo, vamos ni mucho menos.<\/p>\n<p>&mdash;No t&iacute;a, de verdad, adem&aacute;s que as&iacute; cuando llegue el t&iacute;o est&aacute;is solos. Despu&eacute;s de no verle durante tanto tiempo estar&aacute;s con ganas de estar con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>No ment&iacute;a. Carmen ten&iacute;a ganas de estar cerca de su marido, pero en el fondo, sab&iacute;a que la relaci&oacute;n llevaba fr&iacute;a desde hac&iacute;a muchos a&ntilde;os y no era lo mismo. Podr&iacute;a decir que m&aacute;s que marido y mujer, eran dos conocidos que hab&iacute;an tomado la decisi&oacute;n de vivir juntos. Sergio sinti&oacute; que la palabra que sal&iacute;a de la boca de su t&iacute;a, no iba acorde con lo que sent&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Aunque si quieres&hellip; el primer d&iacute;a lo puedo pasar contigo, adem&aacute;s que mis amigos todav&iacute;a no estar&aacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos, faltar&iacute;a m&aacute;s! Es que eso lo daba por hecho. Adem&aacute;s, que la casa es grande y cuando estoy sola se me cae encima, me muero de soledad all&iacute; dentro de verdad.<\/p>\n<p>Ya hab&iacute;an recorrido m&aacute;s de la mitad del viaje. Carmen se hab&iacute;a quedado callada, el comentario de Sergio le removi&oacute; algo por dentro. Ella y su marido no estaban bien, era un hecho. Tampoco la situaci&oacute;n iba a desencadenar un divorcio, no ten&iacute;an la edad para hacer esas cosas, o eso pensaba ella, sin embargo, la distancia que les separaba era mucho mayor de la que les un&iacute;a.<\/p>\n<p>Carmen no se dio cuenta de c&oacute;mo ten&iacute;a el rostro. Concentrado, tenso, similar a una roca, con la vista perdida en el horizonte. Sergio al instante que la vio not&oacute; que algo no iba bien, ya que esa cara, era la misma que pon&iacute;a su madre y ella sol&iacute;a ponerla a menudo.<\/p>\n<p>&mdash;Oye t&iacute;a, &iquest;est&aacute;s bien?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, cari&ntilde;o &mdash;volviendo en s&iacute; y sacando una falsa sonrisa&mdash; claro que s&iacute;, solo estaba pensando.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedo preguntarte en qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Nada en mis cosas, la casa, las ni&ntilde;as, problemas de madre ya sabes &mdash;intent&oacute; disimular.<\/p>\n<p>&mdash;Es que tienes la misma cara que pone mi madre, incluso os pon&eacute;is un poco p&aacute;lidas cuando est&aacute;is as&iacute; y arrug&aacute;is el entrecejo de una forma fe&iacute;sima.<\/p>\n<p>Carmen se mir&oacute; en el espejo del coche y vio que lo que dec&iacute;a su sobrino era cierto. El rostro hab&iacute;a palidecido y su moreno de piscina ahora era nada m&aacute;s que una sombra, era evidente que algo la pasaba. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo no se me va a poner esta cara?&rdquo;, pensaba mientras recordaba como su marido cada vez ten&iacute;a m&aacute;s viajes. Algunos se alargaban m&aacute;s de la cuenta por diversos motivos, todas las dudas que le surg&iacute;an en cada partida eran pocas.<\/p>\n<p>Nunca le hab&iacute;an dado buenas sensaciones los viajes, pero ahora con m&aacute;s edad y con una cabeza m&aacute;s madura, sab&iacute;a que siempre que viajaba, aparte de negocios, pasaban m&aacute;s cosas. Era innegable, hab&iacute;a pruebas que no se pod&iacute;an ocultar aunque ella tratara de no asumirlo.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute;, me habr&aacute; dado una bajada de az&uacute;car o algo, no te preocupes.<\/p>\n<p>Sergio toc&oacute; la pierna de su t&iacute;a sintiendo que las cosas no iban bien. No pod&iacute;a ser solo coincidencia que las dos hermanas tuvieran el mismo gesto, si su madre lo pon&iacute;a por problemas, su t&iacute;a seguro que tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;De verdad t&iacute;a, &iquest;Est&aacute;s bien? &iquest;Paramos si quieres?<\/p>\n<p>&mdash;No, no, cari&ntilde;o, tira de verdad, todo bien.<\/p>\n<p>En su mente siempre aparec&iacute;an las im&aacute;genes de su marido en un burdel, disfrutando en otro lugar lo que pod&iacute;a obtener en casa. &ldquo;Al menos de post&iacute;n, no en uno de mala muerte&rdquo; se consolaba ella, mientras se lo imaginaba rodeado de sus colegas de negocios, brasile&ntilde;os, suecos, italianos&hellip; daba lo mismo.<\/p>\n<p>La pel&iacute;cula que se rodaba en su mente siempre era la misma, donde el te&oacute;rico hombre de su vida acababa gozando de placeres que luego en casa ella no disfrutaba. &iquest;Cu&aacute;ntas veces lo hab&iacute;a pensado estos a&ntilde;os? No sabr&iacute;a decirlo, aunque cada vez era m&aacute;s frecuente porque sab&iacute;a que era real. Se hab&iacute;a vuelto tal rutina que siempre que le dec&iacute;a que ten&iacute;a que marchar, Carmen lo imaginaba entrando por la puerta del club de alterne.<\/p>\n<p>Apenas ten&iacute;an relaciones, algunas despu&eacute;s de una fiesta y casi siempre cuando estaban bebidos. Le costaba horrores admitirlo, pero la imagen de Pedro con otras mujeres, seguramente mucho m&aacute;s j&oacute;venes que ella, le volv&iacute;a loca de rabia. Sent&iacute;a tal ira, tal traici&oacute;n que siempre que entraba en ese bucle, acababa hundida&hellip; humillada.<\/p>\n<p>Sus ojos se humedecieron sin remedio, no pod&iacute;a evitarlo aunque lo intent&oacute;. Contuvo sus sentimientos luchando con todo su orgullo, no quer&iacute;a llorar delante de su sobrino, sin embargo la primera l&aacute;grima cay&oacute;.<\/p>\n<p>Trat&oacute; r&aacute;pidamente de limpi&aacute;rsela sin que Sergio lo notase. Pero por supuesto que Sergio se dio cuenta y sin decir nada, tom&oacute; la siguiente salida, estacionando en una gasolinera cercana.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ha pasado?, &iquest;He dicho o hecho algo malo?<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, mi vida, &iexcl;No! Son cosas de tu t&iacute;a, nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Si lo dices en voz alta igual te sientes mejor, a m&iacute; me vino bien contarte lo de Marta &ldquo;la zo&hellip; de mi ex&rdquo;. &mdash;Carmen no pudo evitar re&iacute;rse, los j&oacute;venes pensaban que todo era tan f&aacute;cil.<\/p>\n<p>Mientras miraba a su sobrino, contemplaba sus ojos llenos de infinita ternura, preocupaci&oacute;n e inter&eacute;s, y entonces, la segunda l&aacute;grima descendi&oacute; por su rostro.<\/p>\n<p>Pens&oacute; que podr&iacute;a darle una oportunidad a la idea de Sergio, estaba tan a gusto junto a &eacute;l, que no era tan descabellado&hellip; &iquest;Por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>&mdash;No es tan f&aacute;cil cari&ntilde;o, son cosas de pareja, tu t&iacute;o y yo nos hemos distanciado y me da pena. No es que nos vallamos a divorciar ni mucho menos, pero es duro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es por eso entonces? &mdash;pregunt&oacute; Sergio con preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, bueno&hellip; pero, &iquest;qu&eacute; hacemos hablando de esto Sergio?, no te quiero entretener con mis cosas de vieja loca, no te quiero dar el viaje. &mdash;rio aunque otra l&aacute;grima le recorri&oacute; el p&oacute;mulo por el mismo camino que las anteriores. Uno de sus dedos la recogi&oacute; para secarla en el pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a, si no te ayuda la familia &iquest;qui&eacute;n lo va a hacer?<\/p>\n<p>Carmen pas&oacute; su mano por el rostro de su sobrino con dulzura, en verdad se hab&iacute;a convertido en un joven caballero. Se hab&iacute;a dado cuenta en unas pocas miradas que su t&iacute;a estaba afligida, que algo la devoraba por dentro y se hab&iacute;a detenido solo para escucharla, para estar con ella en un momento de tristeza.<\/p>\n<p>La mujer se dio cuenta de que sus ojos azules, h&uacute;medos por las l&aacute;grimas lo miraban de otra forma. Al volante de ese peque&ntilde;o coche, se ve&iacute;a tan gentil, tan puro, tan atento, tan&hellip; apuesto.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un sol, Sergio. Es muy duro lo que te voy a decir &mdash;trag&oacute; saliva con la esperanza que las palabras no dolieran tanto&mdash; Con este distanciamiento, pienso que tu t&iacute;o puede estar&hellip; &mdash;las palabras no le flu&iacute;an, decirlas era m&aacute;s dif&iacute;cil que pensarlas. Por mucha saliva que tragara su garganta parec&iacute;a un desierto&mdash; puede que est&eacute; en un hotel como en el que hemos estado&hellip; pero no con una sobrina, &iquest;me comprendes?<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo &mdash;asinti&oacute; el chico escondiendo la sorpresa por lo que escuchaba.<\/p>\n<p>&mdash;No es la primera vez que lo pienso y bueno, no es que sea con &ldquo;amigas&rdquo;, sino&hellip; ser&aacute; con&hellip; prosti&hellip; &mdash;no quer&iacute;a acabar la palabra. Se llev&oacute; las manos al rostro para tratar de tapar la verg&uuml;enza que sent&iacute;a, no lo soportaba&mdash; no es que tenga a una enamorada en cada lugar como un marinero. Quiz&aacute; eso me doler&iacute;a m&aacute;s, pero esto&hellip; me parte el coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No creo que sea as&iacute;, el t&iacute;o es buena gente.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que lo es, pero hasta la buena gente puede hacerlo, el sexo es independiente a la personalidad de las personas. Si eres hombre sabr&aacute;s que lo que ten&eacute;is ah&iacute; abajo, muchas veces piensa por s&iacute; solo.<\/p>\n<p>Eso Sergio lo entend&iacute;a, &iquest;qui&eacute;n le hubiera dicho que su ex, tan buena que era con &eacute;l, iba a jug&aacute;rsela de esa manera?, comprend&iacute;a a las mil maravillas lo que Carmen le contaba. Sin contar el tema del &ldquo;cerebro de abajo&rdquo; ese s&iacute; que lo conoc&iacute;a bien y sab&iacute;a lo independiente que pod&iacute;a a llegar a ser con el resto del cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; c&oacute;mo apoyarte t&iacute;a, solo te puedo decir que no pienses en ello, que seguramente son suposiciones, nada m&aacute;s, &iquest;necesitas algo de m&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Un abrazo? &mdash;dijo ella poniendo una media sonrisa y un rostro algo ani&ntilde;ado tras el fluir de las l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>Por supuesto, su sobrino se lo dio. La rode&oacute; con sus brazos notando el calor que su t&iacute;a emanaba y como su respiraci&oacute;n comenzaba a convertirse en sollozos. Carmen hizo lo propio rode&aacute;ndole con fuerza sin querer soltarle, como si fuera su &uacute;nico punto de apoyo en la tierra. El joven, que no encontraba m&aacute;s palabras a&ntilde;adir, le dio un beso fraternal entre su pelo para tratar de calmarla.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un minuto ininterrumpido de estar juntos sin cent&iacute;metros de por medio, Carmen se sent&iacute;a realmente reconfortada, algo que no se hubiera imaginado. Se hab&iacute;a quitado un peso de encima y era su sobrino quien la hab&iacute;a ayudado. El efecto hab&iacute;a sido tan r&aacute;pido, algo tan sorprendente como si se tratase de dos amigos inseparables, de esos por los cuales podr&iacute;as dar tu vida que ellos te la devolver&iacute;an.<\/p>\n<p>Los brazos de Carmen se abrieron soltando a su sobrino y ambos se miraron con una sonrisa en el rostro. A la mujer se le disiparon las ganas de llorar y aunque ten&iacute;a claro que en alg&uacute;n momento volver&iacute;an, sent&iacute;a que hab&iacute;an sido recluidas a lo m&aacute;s hondo de su ser. No quer&iacute;a volver a llorar por ese tema nunca m&aacute;s.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a soltado el ancla que la ataba y no la dejaba aceptar los sucesos. Esas dudas, en dos frases y en un abrazo hab&iacute;an sido liberadas&hellip; y casi curadas. Le seguir&iacute;an doliendo, no cab&iacute;a duda, pero de otra forma y de lo que estaba segura es que jam&aacute;s volver&iacute;a a sufrir esa angustia y dolor.<\/p>\n<p>Sin embargo, Sergio sintiendo la misma plenitud que su t&iacute;a, sent&iacute;a algo m&aacute;s. El roce del abrazo, el sentir el aroma tan cercano de Carmen, su calor, su coraz&oacute;n, todo, le hab&iacute;a hecho que una parte se activara. Cuando sus cuerpos se juntaron por completo algo paso, los pechos de su t&iacute;a se colocaron contra el suyo y los sinti&oacute; por completo.<\/p>\n<p>No pudo evitarlo, la sangre sin pedir permiso, comenz&oacute; a bombear hacia abajo. No se permit&iacute;a estropear un momento tan bonito y mientras Carmen se miraba al espejo limpi&aacute;ndose los &uacute;ltimos rastros de humedad, &eacute;l se concentraba como si del peor examen se tratase para detener la erecci&oacute;n. El cerebro de abajo&hellip;<\/p>\n<p>Salieron de su parada rumbo de nuevo a la carretera y al de un rato de conducci&oacute;n, justo al comienzo de un puerto, por desgracia encontraron caravana. Las obras en la calzada, solo hab&iacute;an dejado un carril abierto para pasar y el embotellamiento de unir tres carriles en uno, era terrible.<\/p>\n<p>Parados, con el asfalto caliente, la montonera de coches y el calor de agosto, aquello se hab&iacute;a convertido en una parrilla. Por supuesto, con el incesante calor ya dentro con ellos, Sergio se dio cuenta por primera vez, que importante pod&iacute;a ser el aire acondicionado en el coche.<\/p>\n<p>&mdash;Pues nos ha tocado, ya me hice a la idea que alguna pill&aacute;bamos &mdash;dijo el joven deteniendo el coche.<\/p>\n<p>&mdash;Odio las caravanas, no hay nada peor, mira que para ir a veros no me top&eacute; con ninguna.<\/p>\n<p>&mdash;Que va t&iacute;a, lo peor es el calor que hace. Casi es mediod&iacute;a y estoy asado.<\/p>\n<p>&mdash;Yo ya llevo sudando un buen rato&hellip; &mdash;se pod&iacute;a leer en su tono lo inc&oacute;moda que estaba.<\/p>\n<p>El coche se encontraba parado y apenas se mov&iacute;a unos metros cada minuto. Los carriles pasaron de ser tres a ser dos y Sergio supuso que las obras estar&iacute;an cerca, se equivocaba. Sin poder soportarlo m&aacute;s, se quit&oacute; la camiseta y la dej&oacute; en la parte de atr&aacute;s hecha un ovillo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&iquest;Qu&eacute; hace 50 grados?! &mdash;unos 40 pod&iacute;a ser, pero no tantos&mdash; No aguanto, &iexcl;Qu&eacute; calor!<\/p>\n<p>Carmen que estaba con la chaqueta puesta, se la tuvo que quitar, quedando solamente con la camisa blanca de &ldquo;buena tela&rdquo;. Sent&iacute;a que el pantal&oacute;n se le pegaba a la piel, el sudor empezaba a ser una lata, no pod&iacute;a con ello. Todo eso, sumado al calor que comenzaba a entrar sin parar en el coche, hizo que Carmen comenzara a tener la sensaci&oacute;n de estar en un ata&uacute;d con ruedas.<\/p>\n<p>&mdash;Hace un calor de mil demonios &mdash;matiz&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo peor, ser&aacute; llegar al pueblo y que har&aacute; fr&iacute;o &mdash;los dos rieron&mdash; t&iacute;a es verte y me da un calor&hellip; &iquest;No te asas?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero &iquest;qu&eacute; le voy a hacer?, por la ventanilla entra calor y el aire acondicionado solo da calor.<\/p>\n<p>&mdash;De acondicionado no tiene nada, solo es aire. Pues ponte c&oacute;moda, que vamos a estar aqu&iacute; un buen rato, nos hemos duchado para nada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres que haga? &iquest;Me tiro el agua por la cabeza? &mdash;dec&iacute;a ella simulando con la botella cerrada que lo hac&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Tambi&eacute;n estar&aacute; caliente&hellip; &mdash;rieron ambos. Felicidad parec&iacute;a que no les faltaba. Sergio a&ntilde;adi&oacute;&mdash; qu&iacute;tate algo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; claro, me quito algo y que me vea todo el mundo, quita, quita.<\/p>\n<p>Sergio se qued&oacute; con cara de circunstancia sin entender esa verg&uuml;enza que ten&iacute;a su t&iacute;a. Su madre en alguna ocasi&oacute;n similar, se hab&iacute;a quitado la camiseta, qued&aacute;ndose en sujetador delante de ellos y nadie de otros coches se fijaba, &ldquo;y eso que tiene pechos para que la miren&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>El joven accion&oacute; el intermitente y seg&uacute;n le dejaron paso, se coloc&oacute; en el carril de la derecha, el otro que todav&iacute;a segu&iacute;a abierto. Qued&aacute;ndose sin conductores en el lado del copiloto, solo el arc&eacute;n y monte virgen.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;As&iacute; mejor? &mdash;pregunt&oacute; el chico.<\/p>\n<p>&mdash;Que no, Sergio, &iexcl;&iquest;C&oacute;mo me voy a quitar la ropa?!<\/p>\n<p>&mdash;Nadie te va a ver, como mucho alg&uacute;n conejo, vas a ser la comidilla de los animalitos del bosque.<\/p>\n<p>&mdash;Prefiero ir as&iacute; &mdash;acab&oacute; diciendo algo sonrojada sabiendo que se morir&iacute;a de calor.<\/p>\n<p>&mdash;Como veas, t&iacute;a, yo ahora voy mucho mejor, solo para tu informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>No llegaron a transcurrir m&aacute;s de diez minutos, el coche se hab&iacute;a vuelto una barbacoa, pareciendo incluso que se estaba mejor fuera que dentro, algo insufrible. Apenas hab&iacute;an avanzado 30 metros y a Carmen el sudor le ca&iacute;a en grandes gotas por la frente surcando sus p&oacute;mulos sin que diera la sensaci&oacute;n de inmutarse. Sin embargo, las sent&iacute;a como punzadas en su rostro, no aguantaba m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Es insoportable &mdash;dijo aunque su verg&uuml;enza, orgullo o algo que ni ella sab&iacute;a que era, le segu&iacute;a manteniendo con la camisa y el pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Yo he mejorado, tengo calor, pero mejor &mdash;sin la camiseta el aire ardiendo que entraba por la ventanilla no le agobiaba tanto.<\/p>\n<p>&mdash;No me mientes &iquest;verdad?<\/p>\n<p>&mdash;T&oacute;came el brazo, toca &mdash;Carmen pas&oacute; la mano por donde dec&iacute;a su sobrino, su piel estaba c&aacute;lida, pero no h&uacute;meda&mdash; ni una gota.<\/p>\n<p>&mdash;No lo aguanto, estos pantalones est&aacute;n calados y la camisa se me est&aacute; pegando a la piel todo el rato, que sensaci&oacute;n m&aacute;s&#8230; m&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>Sergio la dedic&oacute; una mirada, Carmen sab&iacute;a lo que le estaba diciendo con esos ojos, sab&iacute;a lo que ten&iacute;a que hacer. Sin embargo por alguna raz&oacute;n basada en la moralidad o en a saber qu&eacute; no se decid&iacute;a. El muchacho se gir&oacute; y busc&oacute; en su mochila mientras el coche segu&iacute;a parado, sacando de ella un ba&ntilde;ador corto que se lo pas&oacute; a Carmen.<\/p>\n<p>&mdash;Esto es lo &uacute;nico que tengo, t&iacute;a c&aacute;mbiate, hazme el favor &mdash;le dijo con voz seria.<\/p>\n<p>La mujer dud&oacute; con el ba&ntilde;ador en la mano si hacerle caso a su sobrino. Aunque su agon&iacute;a era mayor que su pudor, en un momento de decisi&oacute;n comenz&oacute; a desabrocharse el pantal&oacute;n. Se lo baj&oacute; de manera r&aacute;pida y nerviosa, pensando que en ese momento el mundo entero prestar&iacute;a atenci&oacute;n a lo que suced&iacute;a en el coche. Sin embargo al vestirse, el mundo segu&iacute;a tal cual y ning&uacute;n informativo prest&oacute; atenci&oacute;n a sus piernas desnudas, su verg&uuml;enza hab&iacute;a sido una tonter&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Mucho mejor &mdash;dijo resoplando&mdash; esto es otra cosa &mdash;incluso se quit&oacute; los zapatos dejando los pies al aire con todas las u&ntilde;as pintadas.<\/p>\n<p>&mdash;Te lo dije, es que con ese pantal&oacute;n largo te iba a dar algo. Est&aacute;s muy sudada, bebe agua que a ver si te vas a deshidratar.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un trago de agua, Carmen vio que lo que le hab&iacute;a dicho su sobrino ten&iacute;a un efecto r&aacute;pido, parec&iacute;a que no se equivocaba con sus suposiciones y sin pensar en quien la ver&iacute;a esta vez, le dijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tienes una camiseta holgada y que transpire, cari&ntilde;o?<\/p>\n<p>&mdash;Que va, si no ya me la habr&iacute;a puesto, todas son normales, si tuviera alguna de un equipo de futbol o esas que dan de publicidad en alguna carrera&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Una pena&hellip; &mdash;Carmen se apart&oacute; el pelo algo mojado del rostro y a&ntilde;adi&oacute;&mdash; bueno, ahora mi vida, no mires, &iquest;vale?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?<\/p>\n<p>Carmen se alz&oacute; la camisa por los hombros y la sac&oacute; con algo de gracilidad, a pesar de que estaba mojada y la piel la intent&oacute; retener. Sergio que no hab&iacute;a retirado la vista, no pudo evitar ver la lencer&iacute;a de encaje preciosa que llevaba y como sus pechos parec&iacute;an tan mullidos como cuando los not&oacute; contra su cuerpo minutos atr&aacute;s.<\/p>\n<p>La mirada se detuvo en el tiempo. Con anterioridad hab&iacute;a observado los senos de su t&iacute;a ocultos bajo el ba&ntilde;ador, casi todos los veranos en la piscina de su casa echaba una ojeada. Sab&iacute;a que eran bonitos, no le cab&iacute;a duda. Pero en ese momento, con aquella lencer&iacute;a, experiment&oacute; una sensaci&oacute;n de estar ante el mejor busto que sus ojos hab&iacute;an contemplado. Entendi&oacute; que no ten&iacute;a tanta raz&oacute;n al decir que ver a alguien en ba&ntilde;ador o ropa interior es lo mismo.<\/p>\n<p>&mdash;Ostras, perd&oacute;n &mdash;dijo Sergio en voz baja algo avergonzado.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquilo, no pasa nada &mdash;le contest&oacute; Carmen ajena a esa mirada que Sergio le dedic&oacute;. Mientras se pon&iacute;a la camisa estirada por encima para que no se le viera el sujetador a&ntilde;adi&oacute;&mdash; as&iacute; est&aacute; mejor. No hay ni comparaci&oacute;n, &iexcl;Qu&eacute; cambio!<\/p>\n<p>&mdash;Mira que no hacerme caso&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Es que hijo, una tiene su pudor &mdash;algo sonrojada.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a, no creo que nadie te mire, la gente est&aacute; pendiente de cabrearse por el calor, como mucho te pondr&aacute;n el ojo 1 o 2 segundos. Y si miran, pues que se alegren la vista y ya.<\/p>\n<p>Los dos siguieron callados en el coche contemplando la caravana apenas sin moverse, extendi&eacute;ndose a lo lejos de forma interminable. Apenas pasaron 10 minutos, que Sergio vio la siguiente salida, algo se encendi&oacute; en su mente y una gran idea surgi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a no s&eacute; cu&aacute;nto m&aacute;s estaremos aqu&iacute;, &iquest;quieres hacer un alto? Total, mejor estar fuera del coche, &iquest;no crees?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tienes algo en mente? &mdash;pregunt&oacute; intrigada. &iexcl;Qu&eacute; bien se encontraba con el ba&ntilde;ador y su camisa sacada!<\/p>\n<p>&mdash;Si cogemos esta salida, en 10 minutos estaremos en un pantano. Sol&iacute;amos parar cuando era peque&ntilde;o e &iacute;bamos a ver a la abuela. Si te apetece, nos podemos dar un chapuz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip; &mdash;por su mente pas&oacute; el decir que no, que le apetec&iacute;a llegar a casa, pero otra Carmen sali&oacute; de su encierro. Una que olvid&oacute; hace muchos a&ntilde;os y le dijo &iquest;Qui&eacute;n te espera en casa?&mdash; &iquest;por qu&eacute; no? Mejor que aqu&iacute; vamos a estar. Que lleguemos a la tarde no importa, nadie nos espera.<\/p>\n<p>Los dos rieron y despu&eacute;s de 20 minutos exageradamente largos, tomaron la salida para dirigirse al pantano.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p><em>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Por la ma&ntilde;ana, apenas perdieron el tiempo. Se asearon r&aacute;pido, con las maletas ya preparadas y desayunaron en la misma mesa de la noche anterior. El lugar se ve&iacute;a de una forma muy diferente. 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