{"id":27175,"date":"2020-12-19T07:06:16","date_gmt":"2020-12-19T07:06:16","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-19T07:06:16","modified_gmt":"2020-12-19T07:06:16","slug":"la-fantasia-de-edurne","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-fantasia-de-edurne\/","title":{"rendered":"La fantas\u00eda de Edurne"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27175\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A sus 40 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos, Edurne es una mujer sexualmente aburrida. A lo largo de los a&ntilde;os de casada su vida sexual ha ido cayendo en la rutina hasta ser inexistente. Su marido fue perdiendo inter&eacute;s por ella de manera paulatina hasta no tocarla hace casi un a&ntilde;o. Edurne siempre ha sido una mujer muy sexual. Es pasional, ardiente, morbosa y multiorg&aacute;smica pero su marido tiene una visi&oacute;n mucho m&aacute;s conservadora del sexo. Incluso se podr&iacute;a decir que es un tema tab&uacute; para &eacute;l. Esto es algo que ha ido generando frustraci&oacute;n en la mujer.<\/p>\n<p>En conversaciones con amigas le han insinuado que Patxi, su marido, es gay. Uno de esos incapaces de aceptarse por su educaci&oacute;n cat&oacute;lica. Edurne se r&iacute;e y defiende la heterosexualidad de su marido. Piensa que todo es fruto de los a&ntilde;os de convivencia aunque con el paso de los meses la teor&iacute;a de sus amigos va calando en ella.<\/p>\n<p>Su principal queja es que siempre es ella quien tiene que proponer a su marido follar. &Eacute;l nunca la busca. Es ella la que tiene que lanzarse a excitarlo y a menudo lo &uacute;nico que consigue es una corta erecci&oacute;n que no les sirve para consumar. Lo que acaba provocando en Edurne una rara sensaci&oacute;n de ridiculez que desemboca en la frustraci&oacute;n actual.<\/p>\n<p>Hace meses que se compr&oacute; un par de juguetes para satisfacer sus ardores vaginales. Primero adquiri&oacute; un succionador de cl&iacute;toris que le proporcionaba r&aacute;pidos orgasmos clitorianos. Pero pronto necesit&oacute; otra cosa.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que la estimulaci&oacute;n clitoriana era tan efectiva como satisfactoria, su mente de mujer morbosa sent&iacute;a necesidad de sentirse ocupada por una polla. De manera que se compr&oacute; un vibrador de tama&ntilde;o medio\/grande, bastante realista. De color carne, estaba perfectamente detallado. Un glande grueso y unas venas marcadas. Su imaginaci&oacute;n volaba cuando jugaba con Alfred (como lleg&oacute; a bautizarlo). Imaginaba a un tipo rudo que se la follaba sin compasi&oacute;n. En otras ocasiones Alfred era un conocido que se lo hac&iacute;a con modales exquisitos. Incluso lleg&oacute; a imaginar que un famoso la sodomizaba. As&iacute; consigui&oacute; meterse a Alfred por el ano. Fue una experiencia m&aacute;s morbosa que placentera.<\/p>\n<p>Pero lleg&oacute; un momento en que tambi&eacute;n se aburri&oacute; de Alfred. La masturbaci&oacute;n dej&oacute; de ser totalmente efectiva. S&iacute;, llegaba al orgasmo pero no lograba apagar aquel fuego que ella sent&iacute;a en su interior. La falta de sexo la hac&iacute;a mostrarse irascible. Discut&iacute;a con Patxi, re&ntilde;&iacute;a a sus dos hijos. Incluso en el trabajo contestaba mal. Se estaba convirtiendo en una malfollada.<\/p>\n<p>Ella necesitaba sexo. Comerse una polla caliente. Que se la metiesen y le abriesen el co&ntilde;o. Que la pusieran a 4 patas y le pegasen una follada tremenda que la dejase con las piernas temblando.<\/p>\n<p>En su b&uacute;squeda de satisfacci&oacute;n sexual dio con una p&aacute;gina de relatos er&oacute;ticos. Hab&iacute;a gran cantidad y no todos resultaban excitantes. Durante una semana estuvo entrando y algunas historias llegaron a provocarle mucha excitaci&oacute;n. Hasta que un d&iacute;a dio con un autor diferente. Ten&iacute;a un relato de infidelidad que hizo que Edurne se mojase antes de llegar al final. La historia era tan sencilla como real y la posibilidad de ser ella la protagonista la hizo masturbarse hasta terminar en un tremendo orgasmo como hac&iacute;a tiempo no ten&iacute;a.<\/p>\n<p>La mujer le envi&oacute; un correo a la direcci&oacute;n del autor. Para sorpresa de ella, &eacute;l contest&oacute;. A partir de ah&iacute; entablaron una conversaci&oacute;n que fue subiendo de tono hasta declararse sus mutuas insatisfacciones sexuales. Durante la conversaci&oacute;n surgi&oacute; la posibilidad, medio en broma, de quedar y follar. Primero rieron pero a medida que flu&iacute;a la conversaci&oacute;n la opci&oacute;n del polvo furtivo fue tomando forma. La distancia entre ambos era salvable en menos de una hora en coche. Y as&iacute; fue como Edurne se plante&oacute; la infidelidad con un desconocido como soluci&oacute;n a su celibato.<\/p>\n<p>Una semana de conversaciones despu&eacute;s ten&iacute;an preparadas sus respectivas coartadas para quedar y saciar la excitaci&oacute;n que se hab&iacute;an provocado mutuamente con el intercambio de correos.<\/p>\n<p>Un viernes de febrero pre pandemia, Edurne hab&iacute;a pedido el d&iacute;a libre en su trabajo. Despu&eacute;s de dejar a los chicos en el cole a las 9, dispondr&iacute;a de 6 horas para estar con el desconocido, Hans. Su marido ten&iacute;a turno de 12 del mediod&iacute;a a 8 de la tarde con lo que no habr&iacute;a sospechas por su parte. Y tampoco sab&iacute;a que hab&iacute;a pedido el d&iacute;a libre. A las 9:30 estaba entrando en un peque&ntilde;o hostal (abierto para tal fin) de su capital de provincia. Hans le hab&iacute;a enviado indicaciones de la reserva que hab&iacute;a hecho en su nombre.<\/p>\n<p>Edurne nunca hab&iacute;a visto al autor. Solo conoc&iacute;a una vaga descripci&oacute;n sacada de sus propios relatos. Ella s&iacute; le hab&iacute;a enviado una fotograf&iacute;a. Ahora sent&iacute;a v&eacute;rtigo de no saber lo que se iba a encontrar. De &eacute;l le hab&iacute;a excitado sus historias pero desconoc&iacute;a por completo su f&iacute;sico. Frente a la puerta de la habitaci&oacute;n donde &eacute;l deb&iacute;a estar, a ella le asaltaron las dudas. No ten&iacute;a nada claro lo que iba a hacer. Una vida en pareja durante 15 a&ntilde;os y dos hijos estaban a punto de saltar por los aires.<\/p>\n<p>Inmediatamente se tranquiliz&oacute;. No deb&iacute;a enterarse nadie. Eso solo era sexo. Ning&uacute;n sentimiento. Un polvo con un extra&ntilde;o despu&eacute;s de casi un a&ntilde;o sin catar nada. Despu&eacute;s de aliviarse cada uno por su lado sin m&aacute;s historias.<\/p>\n<p>Por fin llam&oacute; a la puerta. El hombre le abri&oacute; y ella se col&oacute; dentro a toda prisa. &Eacute;l sonri&oacute; mientras la mujer lo escrutaba. Era un tipo muy alto, con buen cuerpo y belleza discreta. Se saludaron de manera fr&iacute;a sin saber muy bien como reaccionar. Esto era m&aacute;s complicado de lo que hab&iacute;an imaginado. Hans le pidi&oacute; que se sentara junto a &eacute;l en la cama:<\/p>\n<p>-Si no est&aacute;s segura y prefieres irte lo dejamos y ya est&aacute;.<\/p>\n<p>Aquellas palabras tranquilizaron a Edurne. Se miraron fijamente y acercaron sus labios. Se besaron. Primero despacio. Luego con pasi&oacute;n. Rodaron por la cama comi&eacute;ndose las bocas. El hombre fue desnudando a la mujer. La quit&oacute; el chaleco dejando a la vista dos grandes tetas. Ella se desabroch&oacute; su sujetador negro y las liber&oacute;.<\/p>\n<p>Ante el hombre quedaron dos mamas de tama&ntilde;o considerable, con una gran aureola de marr&oacute;n muy oscuro, coronadas por un pez&oacute;n gordo. El hombre se abalanz&oacute; sobre sus ellas como hac&iacute;a demasiado tiempo que no hac&iacute;a nadie. Edurne gimi&oacute; de gusto al sentir como el hombre succionaba, lam&iacute;a y mord&iacute;a sus tetas.<\/p>\n<p>La mujer deseaba agarrar un cuerpo masculino. Tener entre sus manos un miembro erecto. Sus manos se apresuraban en desabrochar el pantal&oacute;n de su amante. Hans se tumb&oacute; en la cama, ya totalmente desnudo. Edurne, solo vestida con unos pantalones, recorr&iacute;a el torso de aquel extra&ntilde;o con su boca. Mord&iacute;a sus pezones, lam&iacute;a su pecho y descend&iacute;a buscando la entrepierna donde un hermoso miembro erecto la esperaba.<\/p>\n<p>Edurne le agarr&oacute; la polla a Hans. Hac&iacute;a mucho que no ten&iacute;a una entre sus manos. Hac&iacute;a meses que su marido hab&iacute;a perdido inter&eacute;s por ella y ahora, aquel desconocido le brindaba la oportunidad de disfrutar de una buena polla. Edurne la agarr&oacute; con su mano. La sent&iacute;a dura y muy caliente. Tir&oacute; de la piel hacia abajo liberando por completo un glande gordo color rojo intenso. Se ve&iacute;a apetecible y la mujer no dud&oacute; en acercar su boca para lamerlo.<\/p>\n<p>Pas&oacute; la lengua por la punta para luego lamer todo el tronco, desde los huevos hasta la punta. El sabor salado le pareci&oacute; delicioso despu&eacute;s de tanto tiempo. Sin dudarlo comenz&oacute; a introduc&iacute;rsela en la boca. Abri&oacute; bien la boca y se la trag&oacute; entera hasta la campanilla. El hombre suspiraba sintiendo la gran mamada que aquella casada insatisfecha se dispon&iacute;a a darle. Por fin Edurne comenz&oacute; un movimiento de su cabeza, da arriba abajo, apretando sus labios entorno al tronco, llevando el capullo casi hasta la salida para volver a bajar la cabeza llev&aacute;ndolo hasta el fondo de su garganta.<\/p>\n<p>Edurne se acompa&ntilde;aba con un movimiento de su mano para pajear al hombre.<\/p>\n<p>Hans apoyaba una mano en la cabeza de la mujer e introduc&iacute;a la otra dentro del pantal&oacute;n de la mujer hasta tocar su culo y hurgar con su dedo hasta llegar a la entrada de la vagina. Edurne se humedeci&oacute; y suspir&oacute; profundo, con la polla en la boca, al sentir unos dedos diferentes a los suyos intentando darle placer.<\/p>\n<p>El autor acarici&oacute; desde el ano hasta el cl&iacute;toris, paseando sus dedos por toda la zona. Notando el calor del agujero del culo, la humedad de la vagina, separando los labios vaginales babeantes, hasta llegar al bot&oacute;n palpitante y deseoso de placer. La excitaci&oacute;n de Edurne era m&aacute;xima y no pudo (ni quiso) evitar un maravilloso orgasmo con la polla de Hans en la boca.<\/p>\n<p>La mujer qued&oacute; totalmente relajada, junto a ella el hombre estaba tumbado. Ella se termin&oacute; de desnudar. Gate&oacute; por el cuerpo de su amante hasta colocarse cobre su cara, ofreci&eacute;ndole su inundado co&ntilde;o para que se lo comiese. Hans, sabiendo lo que necesitaba su lectora, devor&oacute; el sexo de Edurne. Con su lengua comenz&oacute; a lamer aquella raja caliente de la que manaba abundante flujo caliente. La mujer miraba hacia abajo deleit&aacute;ndose en la comida que le estaba dando aquel desconocido:<\/p>\n<p>-S&iacute;, joder, lame como un perro.<\/p>\n<p>El autor se afanaba en relamer cada rinc&oacute;n de aquel co&ntilde;o insatisfecho. Su lengua recorr&iacute;a cada pliegue de una vagina roja y jugosa de la que manaba flujo caliente. Edurne, se pellizcaba un de sus pezones apoyada con la otra mano en la pared por encima del cabecero de la cama. Sus gemidos eran de verdadero placer tanto tiempo contenido y se deb&iacute;an o&iacute;r en el resto de la planta de aquel hostal de polvos secretos. Un nuevo orgasmo la llev&oacute; a cerrar las piernas entorno a la cabeza de Hans que no dejaba de mover su lengua al cl&iacute;toris trillado por sus dientes mientras profana el agujero trasero de la mujer con su dedo anular.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a caer derrotada por el placer pero ahora el hombre no le dio tregua. La coloc&oacute; boca arriba y se puso sobre ella. La bes&oacute; antes de comerle las tetas y dirigi&oacute; su polla hacia la entrada de la vagina. De un golpe de cadera seco le incrust&oacute; la polla en lo m&aacute;s profundo de sus entra&ntilde;as. La mujer dio un grito:<\/p>\n<p>-S&iacute;, joder.<\/p>\n<p>Era la primera vez que la penetraban en casi un a&ntilde;o. Sin esperarlo recibi&oacute; otro pollazo y otro, que la llevaron a un estado de excitaci&oacute;n m&aacute;xima. Con sus piernas rodeo el cuerpo del hombre que se empleaba a fondo en la follada. Literalmente la estaba empotrando contra el colch&oacute;n. Ella se agarraba a su espalda hasta casi clavarle las u&ntilde;as:<\/p>\n<p>-Dame fuerte, cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta, eh, puta?<\/p>\n<p>-S&iacute;, joder. Revi&eacute;ntame.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; perra eres.<\/p>\n<p>-Quiero ser tu puta&hellip;<\/p>\n<p>El ruido de los dos cuerpos chocando entre s&iacute; era la banda sonora de la tremenda follada que estaba recibiendo Edurne despu&eacute;s de tanto tiempo. El hombre dio un fuerte puntazo y se la dej&oacute; clavada muy adentro. Ella gritaba casi de dolor al sentir la polla del autor tan adentro de su co&ntilde;o:<\/p>\n<p>-Me lo vas a partir cabronazo.<\/p>\n<p>Hans sali&oacute; de ella y la coloc&oacute; a cuatro patas. Edurne se coloc&oacute; con la cabeza sobre el colch&oacute;n ofreci&eacute;ndole una magn&iacute;fica visi&oacute;n de sus dos agujeros a aquel desconocido que se la estaba follando a su antojo. Introdujo su mano entre sus piernas y se dispuso a acariciarse el cl&iacute;toris mientras el hombre, que ya le hab&iacute;a vuelto a clavar la polla, se la follaba. Durante 10 minutos el autor estuvo percutiendo con una fuerza, desconocida por ella, contra aquel co&ntilde;o deseoso de carne. La estrechez inicial se hab&iacute;a transformado en una deliciosa textura esponjosa. Era un volc&aacute;n en erupci&oacute;n de lava caliente lo que Edurne le ofrec&iacute;a entre sus piernas:<\/p>\n<p>-Me corro, puta, me corro&hellip;<\/p>\n<p>-&Eacute;chamelo dentro, joder. Quiero tu leche dentro.<\/p>\n<p>Hans introdujo su dedo pulgar en el ano de aquella mujer casada y se corri&oacute; abundantemente en un escandaloso orgasmo com&uacute;n. Ambos cayeron sobre la cama. Estaban exhaustos, sudorosos, agotados pero sobre todo satisfechos.<\/p>\n<p>Minutos despu&eacute;s se desped&iacute;an de una manera muy fr&iacute;a en la puerta del hostal. Quedaron en seguir hablando mediante correos electr&oacute;nicos. Cada uno tom&oacute; una direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>En el coche de vuelta a casa, Edurne, con una indisimulable sonrisa de placer en sus labios, iba recordando momentos vividos con aquel desconocido en la sesi&oacute;n de sexo prohibido. Luego se acord&oacute; de su marido. Hac&iacute;a tiempo que &eacute;l no le daba lo que ella necesitaba. Esto no hab&iacute;a sido m&aacute;s que una v&aacute;lvula de escape para una relaci&oacute;n afectada por una monoton&iacute;a sexual que amenazaba con romperla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>A sus 40 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos, Edurne es una mujer sexualmente aburrida. 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