{"id":27185,"date":"2020-12-20T08:06:14","date_gmt":"2020-12-20T08:06:14","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-20T08:06:14","modified_gmt":"2020-12-20T08:06:14","slug":"ella-el-viaje-y-el-calenton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ella-el-viaje-y-el-calenton\/","title":{"rendered":"Ella: El viaje y el calent\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27185\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&ldquo;Bueno pues con estas refrescantes im&aacute;genes nos despedimos. Que pasen unas felices vacaciones.&rdquo;<\/p>\n<p>As&iacute; despidi&oacute; el informativo de mediod&iacute;a y daba comienzo a sus vacaciones. Las primeras que iba a pasar sola despu&eacute;s de quince a&ntilde;os casada con Pedro. En ese tiempo hab&iacute;an formado la pareja perfecta a los ojos de todos. &Eacute;l, un conocido arquitecto y ella, una reputada profesional de la informaci&oacute;n. Pero a finales de a&ntilde;o lo hab&iacute;an dejado. Ahora Pedro estaba saliendo con una compa&ntilde;era de trabajo que estaba como un tren. Ella, en cambio, estaba sola. Es m&aacute;s, llevaba m&aacute;s de un a&ntilde;o sin &ldquo;catar&rdquo; nada.<\/p>\n<p>La cosa hab&iacute;a empezado a torcerse cuando el paso del tiempo hab&iacute;a instalado a la pareja en una rutina c&oacute;moda. Hab&iacute;a desaparecido el ardor pasional a favor del confortable calor de domingos por la tarde en el sof&aacute;. As&iacute; lleg&oacute; un momento en que ella se comenz&oacute; a aburrir y los planes de vida de cada uno de ellos empezaron a chocar de frente. Mientras ella anhelaba un ritmo de vida algo m&aacute;s r&aacute;pido, salidas de marcha, viajes improvisados, etc&hellip;, &eacute;l empezaba a buscar algo m&aacute;s rutinario. Se hab&iacute;a vuelto m&aacute;s pasivo, m&aacute;s previsible. Ella se sent&iacute;a joven mientras que &eacute;l dec&iacute;a aquello que tanto le fastidiaba de &ldquo;&hellip;ya no tenemos edad&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Todo esto empez&oacute; a provocar un distanciamiento entre ambos. Al principio era un leve malestar, luego contin&uacute;as discusiones donde cada uno expon&iacute;a bastante claro sus planes para el modelo de vida que quer&iacute;a. Para terminar en un desinter&eacute;s del uno por el otro que les llev&oacute; a una situaci&oacute;n inevitable. O m&aacute;s bien llev&oacute; a ella a tomar una decisi&oacute;n muy dif&iacute;cil. Porque fue ella qui&eacute;n decidi&oacute; que ya no m&aacute;s. Se plante&oacute; mil veces si hab&iacute;a sido una buena soluci&oacute;n. Se sent&iacute;a fatal, le quer&iacute;a y durante unos meses lo pas&oacute; realmente mal. Cuando se met&iacute;a en la cama solo deseaba que al abrir los ojos hubiera pasado el tiempo suficiente para que se terminase aquel dolor. Y es que le cost&oacute; mucho superar aquel 24 de diciembre en que todo se acab&oacute;.<\/p>\n<p>Ahora ten&iacute;a una reserva en un hotel de un peque&ntilde;o pueblo del sur antes de zarpar en un crucero por las islas griegas con su amiga Eva. El viaje se le hab&iacute;a hecho un poco pesado. Primero un AVE hasta Sevilla y luego un coche de alquiler hasta el hotel. Sobre las ocho y media de la tarde lleg&oacute; y se instal&oacute;. Ten&iacute;a ganas de un ba&ntilde;o relajante, pero lo pens&oacute; mejor y opt&oacute; por una ducha r&aacute;pida y salir a ver los alrededores y la playa. No ten&iacute;a ganas de encerrarse en una habitaci&oacute;n sino salir a pasear y respirar aire puro. As&iacute; lo hizo y a las diez de la noche despu&eacute;s de haber cenado algo r&aacute;pido, estaba paseando por la playa. El olor a mar siempre le evocaba agradables recuerdos de su infancia cuando de la mano de su abuelo paseaba por la Barceloneta mientras o&iacute;a las historias de las distintas traves&iacute;as que hab&iacute;a hecho &eacute;ste embarcado en distintos barcos mercantes.<\/p>\n<p>Tras un largo paseo por la magn&iacute;fica playa de arena fina, con el rumor de las olas rompiendo suavemente en la orilla, se encontraba muy relajada. Se sinti&oacute; cansada de todo el d&iacute;a y decidi&oacute; volver. Ante la peque&ntilde;a puerta de acceso al hotel desde la playa se dio cuenta que no ten&iacute;a llaves para esa entrada, as&iacute; que tendr&iacute;a que rodear todo el hotel y entrar por la puerta principal. De repente una voz grave llam&oacute; su atenci&oacute;n a su espalda:<\/p>\n<p>-Perdone, &iquest;es usted hu&eacute;sped? &iquest;Necesita ayuda? &ndash;Ella se gir&oacute; y se qued&oacute; por un momento mirando a su interlocutor.<\/p>\n<p>-S&iacute;, me he dejado las llaves en recepci&oacute;n y est&aacute; cerrada la puerta, &iquest;es usted hu&eacute;sped tambi&eacute;n? &ndash;dijo por fin la mujer.<\/p>\n<p>-No, yo soy el socorrista de la piscina del hotel.<\/p>\n<p>-&iquest;Si pudieras abrirme? &ndash;dijo Ella inocentemente.<\/p>\n<p>-No se preocupe que yo le abro&hellip; &ndash;dicho esto &eacute;l le sonri&oacute; de manera p&iacute;cara.<\/p>\n<p>-Gracias. Hasta ma&ntilde;ana. -Se despidi&oacute; la periodista.<\/p>\n<p>Atraves&oacute; la zona de la piscina hasta el bar donde los camareros serv&iacute;an copas a algunos clientes. Luego cruz&oacute; el hall de entrada en direcci&oacute;n a la recepci&oacute;n donde el empleado hab&iacute;a sustituido al compa&ntilde;ero que le dio la entrada. &Eacute;ste le salud&oacute; con una amplia sonrisa al reconocerla antes de darle la llave de la habitaci&oacute;n. Ella, correspondi&oacute; al recepcionista con otra sonrisa y se fue a la habitaci&oacute;n pensando en la extra&ntilde;a conversaci&oacute;n que hab&iacute;a mantenido con el joven de la puerta. Se descalz&oacute; y se tumb&oacute; en la cama boca arriba. Fue entonces cuando se dio cuenta del doble sentido de la frase del socorrista y de ah&iacute; su sonrisa. De repente sinti&oacute; una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n entre la ofensa por la insolencia del comentario del joven y el halago al sentirse deseada por &eacute;ste. DESEO, repiti&oacute; para s&iacute;. Los a&ntilde;os de convivencia hab&iacute;an diluido el de Pedro hacia Ella sustituy&eacute;ndose por algo tan da&ntilde;ino como la seguridad y el confort. Hac&iacute;a mucho que no se sent&iacute;a deseada.<\/p>\n<p>Ella tambi&eacute;n sonre&iacute;a ahora y pensaba desde cuando no &ldquo;la abr&iacute;an&rdquo;. Pens&oacute; en las &uacute;ltimas veces con Pedro, cuando ya el sexo entre ellos eran aburridas sesiones programadas, siempre de la misma manera, siempre en el mismo lugar y siempre el mismo d&iacute;a y a la misma hora. Ahora, &eacute;l ten&iacute;a nueva pareja y los comienzos siempre son prometedores. Comenz&oacute; a imaginar como lo har&iacute;an. &iquest;Se la estar&iacute;a chupando? &iquest;Le estar&iacute;a &eacute;l comiendo las tetas o el co&ntilde;o o el culo? Empez&oacute; a excitarse y a tocarse. Se quit&oacute; la camiseta y el sujetador para acariciarse las tetas. Las ten&iacute;a, relativamente grandes, preciosas, duras, con una areola perfectamente redonda y rosada con unos prominentes pezones que se ergu&iacute;an hacia arriba cuando se excitaba. Siempre hab&iacute;an tenido mucho &eacute;xito sus tetas, sobretodo en la redacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ahora se pellizcaba los pezones y se los retorc&iacute;a hasta provocarse un excitante dolor. Se las amasaba como hac&iacute;a mucho que no lo hac&iacute;a. Pero necesitaba m&aacute;s, as&iacute; que se quit&oacute; la minifalda y se qued&oacute; solo con su tanguita blanco. Se toc&oacute; por encima y se not&oacute; totalmente h&uacute;meda. Meti&oacute; la mano dentro y toc&oacute; su peludo, pero bien triangulado co&ntilde;o. Primero con toda la palma para notar el calor que desprend&iacute;a su raja. Luego hizo presi&oacute;n y comenz&oacute; a subir lentamente la mano introduci&eacute;ndose levemente su dedo coraz&oacute;n desde el inicio de su vagina hasta tocar su cl&iacute;toris. Notando el flujo ardiente que manaba de su sexo. Suspir&oacute; y sin dejar de amasar sus tetas sigui&oacute; roz&aacute;ndose aquel bot&oacute;n del co&ntilde;o con peque&ntilde;os c&iacute;rculos. Empezaba a jadear y su excitaci&oacute;n iba en aumento. Su mente empez&oacute; a buscar im&aacute;genes que le ayudasen a terminar. No lograba poner nada en pie. De repente record&oacute; vagamente al socorrista, pero tampoco le sirvi&oacute;. Notaba como su co&ntilde;o caliente lat&iacute;a y necesitaba ser penetrado. Mir&oacute; hacia la televisi&oacute;n y lo tuvo claro. Puso el canal para adultos, se coloc&oacute; boca arriba con la cabeza apoyada en la almohada y se dispuso a hacerse una paja mientras ve&iacute;a la porno. No tard&oacute; en coger el ritmo perdido viendo gritar de placer a la rubia de turno siendo empotrada contra una pared por un negro con una polla descomunal.<\/p>\n<p>Ella dej&oacute; sus pezones que ya estaban duros como piedras y se dedic&oacute; en exclusiva a su precioso co&ntilde;o. Con una mano se hac&iacute;a un dedo mientras que con la otra se met&iacute;a primero uno luego otro y hasta tres dedos en la vagina y empezaba a moverlos en c&iacute;rculos dentro. Estaba a punto de llegar, no dejaba de mover las piernas notando un escalofr&iacute;o que recorr&iacute;a sus muslos, jadeaba sin parar se mord&iacute;a el labio inferior. Aunque se le cerraban los ojos del gusto no perd&iacute;a la visi&oacute;n de la pantalla. Se propuso aguantar tanto como aquella rubia.<\/p>\n<p>Con el cambio de secuencia, Ella tambi&eacute;n decidi&oacute; cambiar de ritmo. Ahora en la pantalla la rubia estaba a cuatro patas mientras el negro le reventaba el culo con sus veintiocho cent&iacute;metros. Los gritos y gestos de dolor de la mujer contrastaban con la cara y gemidos de placer del hombre. En la habitaci&oacute;n Ella estaba tambi&eacute;n a cuatro patas con la cabeza en el colch&oacute;n y mirando a la tele. Esta secuencia trajo a su memoria su fantas&iacute;a sexual nunca confesada, la sodom&iacute;a. Introdujo tres dedos de su mano izquierda en su vagina y la parte m&aacute;s cercana a su mu&ntilde;eca sobre su cl&iacute;toris, de manera que el roce sobre &eacute;ste era total. A continuaci&oacute;n, ensaliv&oacute; el dedo coraz&oacute;n de su mano derecha y se lo fue introduciendo en su ano. Al principio gimi&oacute; de dolor ya que era la primera vez que entraba algo por all&iacute;. Viendo como la rubia estaba siendo empalada sin compasi&oacute;n dese&oacute; ser ella y que aquel negro con aquella impresionante verga la partiese en dos desgarr&aacute;ndole el ano.<\/p>\n<p>Se meti&oacute; otro dedo en su ano al tiempo que se estimulaba el cl&iacute;toris con la otra mano. Comenz&oacute; con un continuo movimiento de mete-saca. Ya no pudo m&aacute;s y con un grito que no pudo controlar lleg&oacute; al orgasmo. Apret&oacute; sus piernas en torno a su mano hasta que, faltas de tensi&oacute;n, no pudieron soportar y cay&oacute; rendida sobre el colch&oacute;n. Con los ojos cerrados, sus fluidos manaban de su co&ntilde;o ardiente hasta empapar su mano y las s&aacute;banas bajo su cuerpo. En la tele el negro descargaba todo el semen de sus cojones en cara de la rubia que se relam&iacute;a de gusto. &Eacute;ste fue el &uacute;ltimo recuerdo antes de quedarse completamente dormida.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente se despert&oacute; desubicada. Era su primer d&iacute;a de vacaciones y a&uacute;n no se hab&iacute;a hecho al horario. Record&oacute; la noche anterior. Se oli&oacute; la mano y se la lami&oacute;. Sab&iacute;a a flujo vaginal y sonri&oacute; recordando la buena paja que se hab&iacute;a hecho. Pens&oacute; que ese pod&iacute;a ser el comienzo de unas bonitas vacaciones Completamente desnuda pas&oacute; al ba&ntilde;o. Al sentarse en la taza del v&aacute;ter se dio cuenta que su ano tambi&eacute;n hab&iacute;a disfrutado y ahora estaba resacoso. Se mir&oacute; al espejo y vio que necesitaba broncearse, incluidas sus hermosas tetas. Pas&oacute; su mano por su vello p&uacute;bico y record&oacute; que la rubia de la pel&iacute;cula estaba toda rasurada. De repente lo tuvo claro, volvi&oacute; a salir desnuda del ba&ntilde;o y salt&oacute; al tel&eacute;fono de la habitaci&oacute;n. Tras hablar con la recepci&oacute;n la pasaron con la sala de est&eacute;tica donde pidi&oacute; cita. Ten&iacute;a una hora para ducharse desayunar y pasar a depilarse.<\/p>\n<p>A las 10,45 estaba sola en la sala. Le atendi&oacute; una preciosa chica rubia de ojos azules y labios carnosos. Le pareci&oacute; que era perfecta e incluso lament&oacute; no ser lesbiana porque le habr&iacute;a entrado. La chica le indic&oacute; que se pusiera en la camilla boca arriba y que se quitara la parte inferior del bikini. Primero con unas tijeras le recort&oacute; el vello para luego aplicarle cera. Posteriormente le pidi&oacute; que se diera la vuelta para aplicarle la cera sobre el ano. Transcurridos quince minutos estaba lista, se mir&oacute; al espejo y se vio el co&ntilde;o totalmente rasurado como el de una actriz porno y se gust&oacute;. Le pareci&oacute; que sus labios eran preciosos, se acarici&oacute; y estaba suave y realmente deseable. La chica le coment&oacute; que lo ten&iacute;a muy bonito:<\/p>\n<p>-A mi novio le encantan los co&ntilde;os rasurados, pero a mi me gusta mucho m&aacute;s dejarme la tirita rubia sobre los labios. &ndash;Coment&oacute; de manera inocente la esteticista junto a ella mientras miraban el trabajo en el espejo.<\/p>\n<p>-Yo siempre me he dejado el tri&aacute;ngulo, pero he decidido cambiar a ver que tal me va.<\/p>\n<p>-Tienes un cuerpo impresionante seguro que triunfas. &ndash;Alab&oacute; la chica.<\/p>\n<p>-Gracias guapa.<\/p>\n<p>El calent&oacute;n:<\/p>\n<p>A media ma&ntilde;ana decidi&oacute; salir a tomar el sol en la piscina. Envuelta en un pareo de colores y cubierta por una pamela cruz&oacute; hacia la zona ajardinada donde se encontraba la piscina. En su mano el &uacute;ltimo libro que le hab&iacute;a regalado su amiga Eva, Rencor. Tras un par de vistazos alrededor no vio ninguna hamaca libre y cuando se dispon&iacute;a a tirarse sobre una toalla oy&oacute; que una voz lejanamente familiar llamaba su atenci&oacute;n:<\/p>\n<p>-Perdone, &iquest;es usted hu&eacute;sped? &iquest;necesita ayuda?<\/p>\n<p>Ella intent&oacute; recordar aquella voz, aquella conversaci&oacute;n y se gir&oacute;. Qued&oacute; muda mirando a aquella persona:<\/p>\n<p>-Perdone. &iquest;no me recuerda? Anoche, en la entrada de la playa, &iexcl;el socorrista! &ndash;trataba de identificarse el chico.<\/p>\n<p>Ella segu&iacute;a observ&aacute;ndolo de arriba abajo. Deb&iacute;a medir sobre 1,90, muy bronceado por tantas horas de sol, corte de pelo muy corto, al uno quiz&aacute;s y moreno. Una cara angulosa de marcados p&oacute;mulos y hoyuelo en la barbilla. Un pendiente en cada oreja y un piercing en la ceja izquierda. Muy ancho de espaldas y un cuerpo trabajado, pero sin ser el musculado hormonal de gimnasio:<\/p>\n<p>-&iquest;No se acuerda? &iexcl;el socorrista! &ndash;volvi&oacute; a insistir el chico y se quit&oacute; las gafas de pera y cristales de espejos Ray-Ban, mostrando unos impresionantes ojos verdes.<\/p>\n<p>-S&iacute;, s&iacute; claro&hellip; el socorrista. &ndash;Por fin acert&oacute; a decir ella &ndash;perdone me he quedado un poco descolocada.<\/p>\n<p>-&iquest;Le puedo ayudar? &ndash;Se ofreci&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>-Bueno s&iacute;. Estoy buscando una hamaca reclinable pero no veo ninguna. &ndash;Dijo ella mirando alrededor.<\/p>\n<p>-No se preocupe que yo le traigo una.<\/p>\n<p>Mientras el socorrista se alejaba hacia una esquina del jard&iacute;n donde estaban apilados los asientos, la mujer le miraba por detr&aacute;s. Vest&iacute;a un polo blanco que resaltaba a&uacute;n m&aacute;s su bronceado y un ba&ntilde;ador rojo que le marcaba un culo de atleta impresionante. Sus piernas eran grandes y fuertes y las llevaba depiladas. Al llegar justo hasta ella, con la hamaca en vilo, se fij&oacute; en que sus brazos eran tan fuertes como sus piernas y no pudo dejar de mirarle sus bien marcados b&iacute;ceps. &Eacute;l se dio cuenta que hab&iacute;a sido escrutado totalmente y sonri&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Te ayudo? Eso debe pesar mucho. &ndash;Se ofreci&oacute; la mujer.<\/p>\n<p>-No se preocupe. Estoy acostumbrado al esfuerzo. Para eso me pagan. &ndash;El chico le gui&ntilde;&oacute; un ojo.<\/p>\n<p>Le mir&oacute; fijamente a los ojos y le sonri&oacute;. Aunque ella no le echaba m&aacute;s de veinte a&ntilde;os le empezaba a gustar este juego del coqueteo:<\/p>\n<p>-Se te ve muy fuerte, pero eres muy joven para estar tan acostumbrado&hellip; al esfuerzo&hellip; (Esto &uacute;ltimo lo dijo haciendo una pausa y en un tono m&aacute;s socarr&oacute;n). &iquest;A qu&eacute; te dedicas?<\/p>\n<p>-En verano ya ves. Pero he conseguido una beca para el equipo nacional de nataci&oacute;n. &ndash;Dijo una vez dej&oacute; en el suelo la hamaca reclinable de la periodista.<\/p>\n<p>-Lo de la nataci&oacute;n explica el esfuerzo. Pero&hellip; en verano&hellip; &iquest;como practicas&hellip; el esfuerzo si est&aacute;s trabajando? &ndash;volvi&oacute; a preguntar ella continuando con el coqueteo y el doble sentido.<\/p>\n<p>-Ah, pero es que en mis ratos libres tengo otras aficiones. &ndash;Contest&oacute; el socorrista adoptando una pose de tipo duro con los brazos cruzados, marcando b&iacute;ceps y la cabeza un tanto ladeada.<\/p>\n<p>Ella le sonri&oacute; y le lanz&oacute; una mirada entre el deseo y la lujuria mientras se deleitaba observando el bello cuerpo de nadador de su interlocutor. Susurr&oacute;:<\/p>\n<p>-&#8230;ya me gustar&iacute;a a m&iacute; saber que aficiones son esas&hellip;<\/p>\n<p>Se tumb&oacute; en la hamaca a tomar el sol y mientras &eacute;l ocup&oacute; su silla alta de vigilancia junto a ella. La piscina comenzaba a llenarse de hu&eacute;spedes del hotel y el socorrista deb&iacute;a prestar m&aacute;s atenci&oacute;n a sus obligaciones, aunque de vez en cuando echaba una mirada a la periodista:<\/p>\n<p>-Si no te pones protecci&oacute;n te vas a quemar. &ndash;Advirti&oacute; &eacute;l tras ver como la mujer se tumbaba al sol.<\/p>\n<p>-Ah si. Gracias.<\/p>\n<p>Ella estaba empezando a sentirse excitada. Sin duda la presencia cercana de &eacute;l, la conversaci&oacute;n, la imagen de su co&ntilde;o reci&eacute;n rasurado. El recuerdo de las escenas de la pel&iacute;cula porno de la noche que le sirvieron para masturbarse. La lectura del libro. Todo ayudaba a su aumento de temperatura. Se estaba untando el cuerpo en crema protectora, brazos, piernas, abdomen. Lo hac&iacute;a muy despacio, disfrutando de un auto-magreo que le hac&iacute;a sentir placer. De repente decidi&oacute; empezar un nuevo ataque:<\/p>\n<p>-Disculpa, &iquest;te importa si hago topless?<\/p>\n<p>-No, para nada &ndash;dijo &eacute;l &ndash;es m&aacute;s me vas a alegrar la vista.<\/p>\n<p>Ella se desabroch&oacute; el sujetador por detr&aacute;s y lo termin&oacute; de sacar por la cabeza. Sus preciosos pechos quedaron al aire. Eran blancos y con unos pezones rosados siempre apuntando hacia arriba. Se unt&oacute; crema protectora por las tetas, se las cog&iacute;a con las manos y se las sobaba mientras suspiraba. Miraba lascivamente al socorrista. &Eacute;l ya no se cortaba en mir&aacute;rselas:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; te parecen? &iquest;Te gustan? &ndash;pregunt&oacute; Ella con maldad.<\/p>\n<p>-Riqu&iacute;simas. &ndash;Contest&oacute; &eacute;l con deseo.<\/p>\n<p>-Mmmmm&#8230; &ndash;Suspir&oacute; la mujer complacida.<\/p>\n<p>La mujer dej&oacute; escapar un suspiro mientras se tiraba de los pezones hasta provocarse dolor. Cerr&oacute; los ojos y se tumb&oacute;. Sus pezones estaban endurecidos y ella caliente como una perra. Su vagina le ard&iacute;a y las braguitas de su bikini empezaban a estar mojadas. La sensaci&oacute;n del rasurado vaginal incrementaba la sensibilidad lo que hac&iacute;a que su excitaci&oacute;n fuera en aumento.<\/p>\n<p>Durante todo el rato no pudo pensar en otra cosa que no fuera sexo: &iquest;como la tendr&iacute;a el socorrista?, &iquest;follar&iacute;a bien? S&iacute;, vale tendr&iacute;a solo veinte a&ntilde;os y ella cuarenta, pero ese morbo de tirarse a alguien mucho menor le pod&iacute;a. S&iacute;, se podr&iacute;a hacer ese regalo prohibido. Solo quer&iacute;a echar un polvo con aquel ni&ntilde;ato. Pero &iquest;y si &eacute;l no quer&iacute;a?, al fin y al cabo &eacute;l la ver&iacute;a como una pureta. Vale, estaba muy buena y era guapa y sal&iacute;a en la tele, pero &iquest;eso ser&iacute;a suficiente morbo para &eacute;l? Todo esto rondaba su cabeza lo que hac&iacute;a que le fuera imposible concentrarse en su libro.<\/p>\n<p>A la una de la tarde lo hab&iacute;a decidido. Le dejar&iacute;a una nota y esperar&iacute;a a ver que pasaba. Cogi&oacute; una de sus tarjetas y escribi&oacute; por detr&aacute;s, luego se puso el sujetador, se envolvi&oacute; en su pareo y se cubri&oacute; con su pamela. Se acerc&oacute; hasta &eacute;l. &Eacute;l bajo de la silla alta, ella le dio la tarjeta y se fue contoneando su casi 1,80 de altura hasta el comedor.<\/p>\n<p>SI QUIERES PRACTICAR ESFUERZO TE ESPERO EN MI HABITACI&Oacute;N, ESTAR&Aacute; ABIERTA.<\/p>\n<p>Abajo pon&iacute;a el n&uacute;mero de la habitaci&oacute;n. &Eacute;l se qued&oacute; perplejo, mirando como se alejaba la presentadora moviendo un culo realmente espectacular.<\/p>\n<p>Durante el almuerzo, la periodista, se coloc&oacute; delante de la televisi&oacute;n del restaurante para seguir los informativos de su cadena. No se pod&iacute;a concentrar, miraba el reloj insistentemente y se preguntaba si no se habr&iacute;a arriesgado demasiado con esa tarjeta. Estaba nerviosa, este comportamiento impulsivo no era propio de ella. Subi&oacute; a su habitaci&oacute;n y decidi&oacute; darse una ducha. Mientras segu&iacute;a pensando en sexo. Se hab&iacute;a apoderado de ella un apetito sexual inusual y deseaba hacerlo. Deseaba un polvo salvaje, nada de cursiler&iacute;as, ni amor, ni romanticismo. Quer&iacute;a echar un polvo que la dejara bien satisfecha. Le ard&iacute;a la vagina, los pezones se le endurecieron. Necesitaba que viniera el socorrista y se la follara sin compasi&oacute;n. No le iba a valer una paja encaso de que no viniera. Volvi&oacute; a mirar el reloj y vio que faltaban cinco minutos para que saliese de trabajar el socorrista. Decidi&oacute; dejar la puerta entreabierta y encenderse un cigarro. Ten&iacute;a su melena a&uacute;n mojada y estaba cubierta solo por una toalla anudada por encima del pecho. Dio la &uacute;ltima calada al cigarro antes de asomarse otra vez por la ventana y vio que ya no estaba en su su silla alta de vigilancia, mir&oacute; el reloj de su m&oacute;vil. Pasaban pocos minutos de las dos de la tarde. En ese momento oy&oacute; un ruido y la puerta se abri&oacute;. Un cosquilleo nervioso que naci&oacute; en su est&oacute;mago recorri&oacute; todo su cuerpo para acabar en un ardor que sonrojaron sus mejillas.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a venido. Cerr&oacute; la puerta al entrar y empez&oacute; a andar despacio. Ella le mir&oacute; con cara de guarra, se quit&oacute; el nudo de la toalla y la dej&oacute; caer al suelo. A la vista de &eacute;l qued&oacute; un cuerpo espectacular y perfectamente proporcionado. Su co&ntilde;o reci&eacute;n rasurado la ma&ntilde;ana anterior ped&iacute;a guerra y sus labios gruesos y h&uacute;medos deseaban abrazar un buen cacho de carne. &Eacute;l al verla venir cruz&oacute; los brazos por debajo para quitarse el polo blanco por la cabeza, mostrando un torso de nadador ol&iacute;mpico, nada de grasa, totalmente depilado una espectacular tableta de chocolate y unos pectorales cuadrados y nada exagerados. Ese era el yogur&iacute;n que se iba a cepillar.<\/p>\n<p>Cuando estuvieron juntos se besaron apasionadamente. La mujer le pas&oacute; la mano por detr&aacute;s de la cabeza y con la otra le agarraba el culo a&uacute;n con el ba&ntilde;ador. El chico le agarraba por la cintura y con la otra agarraba una de sus tetas para luego recorrer todo su cuerpo. Le pas&oacute; la mano por el co&ntilde;o, notando como lo ten&iacute;a inundado. La periodista sinti&oacute; la rudeza juvenil del socorrista en la violencia con que el grueso dedo de &eacute;ste hurgaba en su interior. Ella comenz&oacute; a descender desde el cuello hasta los pectorales, lo acariciaba con las dos manos. Palpaba su abdomen, delimitaba cada uno de sus abdominales con los dedos, &eacute;l gem&iacute;a mientras le agarraba el culo a la periodista con las dos manos. Ella le mordi&oacute; los pezones sacando un suspiro y una mirada de vicio del socorrista. Tir&oacute; de los cordones de su ba&ntilde;ador y meti&oacute; la mano dentro para cogerle la polla. No la ten&iacute;a grande, era una polla normal, con un capullo rojo y caliente. Empez&oacute; a pajearle y le mir&oacute; a los ojos:<\/p>\n<p>-F&oacute;llame, cabr&oacute;n. M&eacute;teme la polla por el co&ntilde;o. &ndash;Le dec&iacute;a la mujer a la cara.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres follar? Puta. Llevas toda la ma&ntilde;ana calent&aacute;ndome la polla. &ndash;Replic&oacute; el chico trinchando los dientes.<\/p>\n<p>-Hoy me siento muy puta. Quiero ser tu puta. As&iacute; que f&oacute;llame a lo bestia.<\/p>\n<p>De un tir&oacute;n le baj&oacute; el ba&ntilde;ador que cay&oacute; hasta el suelo. &Eacute;l la levant&oacute; en vilo por las piernas y la puso contra la pared. Ella se agarr&oacute; a su cuello y con las piernas le rode&oacute; la cintura. Con la otra mano puso la polla en la entrada de su co&ntilde;o:<\/p>\n<p>-Dame fuerte. &ndash;Le orden&oacute; la presentadora.<\/p>\n<p>El joven no se hizo esperar, le dio un empuj&oacute;n y se la meti&oacute; hasta el fondo. La mujer grit&oacute; fuerte, hac&iacute;a casi un a&ntilde;o que no se la follaban y casi no se acordaba ya de las sensaciones. Trinch&oacute; los dientes sin dejar de mirarlo y esper&oacute; el segundo puntazo que fue a&uacute;n m&aacute;s fuerte:<\/p>\n<p>-S&iacute;&iacute;&iacute;, dame fuerte. &ndash;Ella notaba como su vagina se abr&iacute;a cada vez que era penetrada violentamente por el joven nadador.<\/p>\n<p>-Toma, &iquest;te gusta fuerte?<\/p>\n<p>-P&aacute;rteme, que hace mucho que no me dan.<\/p>\n<p>-Uf. Toma, joder. &ndash;&Eacute;l aument&oacute; el ritmo de su golpe de cadera.<\/p>\n<p>-Joder que fuerza cabr&oacute;n, me vas a atravesar.<\/p>\n<p>-Ah, que puta eres. Toma puta, toma. &iquest;La quieres fuerte?<\/p>\n<p>-S&iacute;. Joder que polvazo. &ndash;La periodista se agarr&oacute; a su espalda y le dej&oacute; marcado con tres de sus u&ntilde;as.<\/p>\n<p>-Ayyy. &ndash;Se quej&oacute; de dolor el chico.<\/p>\n<p>La llev&oacute; en vilo con sus poderosos brazos hasta la cama. Los dos jadeaban. &Eacute;l le subi&oacute; las piernas sobre sus hombros y trinchando los dientes se la meti&oacute; de una embestida llegando hasta el fondo de la vagina:<\/p>\n<p>-Ay, cabronazo que me vas a partir en dos.<\/p>\n<p>-&iquest;Eso es lo que quieres? &ndash;y volvi&oacute; a empujar hasta el fondo.<\/p>\n<p>Estuvo un rato sobre la periodista bombeando. Ella le agarraba el culo, la espalda, la cabeza. Ahora con las piernas rodeaba el cuerpo de su amante:<\/p>\n<p>-C&oacute;meme las tetas, joder. Vamos cabr&oacute;n. &ndash;La mujer no dejaba de darle &oacute;rdenes.<\/p>\n<p>El socorrista obedeci&oacute; chup&aacute;ndole y succionando cada uno de aquellos maravillosos pezones rosados y puntiagudos:<\/p>\n<p>-Mmmm&hellip; s&iacute;&iacute;&iacute;. Sigue&hellip; los pezones, mu&eacute;rdeme los pezones, cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>&Eacute;l se los trill&oacute; con los dientes y tir&oacute; de ellos hasta hacer que ella gritase:<\/p>\n<p>-Ahhhh. Que gustazo&hellip; &ndash;y le dio un cachetazo en el culo.<\/p>\n<p>&Eacute;l le volvi&oacute; a meter un puntazo muy fuerte y se la dej&oacute; dentro unos segundos. Ella volvi&oacute; a gritar fuerte de placer:<\/p>\n<p>-Ahhhh. Joder que follada. P&eacute;game, &ndash;pidi&oacute; la periodista con la respiraci&oacute;n entrecortada por el esfuerzo &ndash;dame una hostia. Vamos. P&eacute;game en la cara.<\/p>\n<p>-Eres una guarra. Una guarra viciosa. &ndash;Dec&iacute;a el socorrista y mordi&eacute;ndose el labio inferior le abofete&oacute; un par de veces la cara.<\/p>\n<p>La mujer respondi&oacute; con otro cachetazo, logr&oacute; morder uno de aquellos pectorales dej&aacute;ndole la marca. &Eacute;l le dio la vuelta y la puso la puso a cuatro patas. La agarr&oacute; por la cintura y se la volvi&oacute; a meter hasta los huevos. La periodista se notaba el co&ntilde;o totalmente abierto y h&uacute;medo. El socorrista le dio un par de palmetazos en su maravilloso culo dej&aacute;ndole los dedos marcados:<\/p>\n<p>-As&iacute;, joder as&iacute;. Fuerte, m&aacute;s fuerte. &ndash;Ped&iacute;a la mujer excitada.<\/p>\n<p>-Me voy a correr, puta, me voy a correr. &ndash;Le anunciaba el chico.<\/p>\n<p>-C&oacute;rrete dentro de mi co&ntilde;o. No te salgas. &ndash;Orden&oacute; ella.<\/p>\n<p>&Eacute;l le agarr&oacute; el pelo y tir&oacute; hacia atr&aacute;s mientras segu&iacute;a penetr&aacute;ndola con fuerza:<\/p>\n<p>-Me voy, me voy cabr&oacute;n. Aaahhh, me voy cabr&oacute;n. -Dec&iacute;a ella que se hac&iacute;a un dedo mientras el ni&ntilde;ato aquel le part&iacute;a el co&ntilde;o a pollazos.<\/p>\n<p>-Me corro, aaahhh, toma guarra, todo dentro. Guarra. -Grit&oacute; el socorrista.<\/p>\n<p>Ella apret&oacute; su vagina y not&oacute; que &eacute;l descargaba un impresionante chorro de semen dentro de su co&ntilde;o. El orgasmo conjunto fue o&iacute;do en toda la planta del hotel.<\/p>\n<p>Los dos cayeron. El chico boca arriba. A&uacute;n le duraba la erecci&oacute;n y ten&iacute;a el capullo totalmente rojo y gordo. La mujer boca abajo, rendida por la excitaci&oacute;n y el esfuerzo.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a quedado traspuesta unos minutos y se despert&oacute; cuando not&oacute; que los restos del polvo se sal&iacute;an de su vagina manchando sus muslos y cayendo a las s&aacute;banas. Como pudo se levant&oacute; y se fue a limpiar al ba&ntilde;o. Ten&iacute;a agujetas en todo el cuerpo.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a la habitaci&oacute;n y se encendi&oacute; un cigarro, luego se sent&oacute; frente a la cama donde su joven amante dormitaba boca abajo ahora. Tras darle la &uacute;ltima calada al cigarro y expulsar el humo se acerc&oacute; a la cama y comenz&oacute; a besar el duro culo del socorrista, los besos se fueron convirtiendo en peque&ntilde;os mordiscos. La respiraci&oacute;n de &eacute;l fue siendo m&aacute;s profunda. Ella le clav&oacute; las u&ntilde;as y separ&oacute; los gl&uacute;teos para pasarle la lengua por el ano. &Eacute;l se ve&iacute;a encantado ya que poco a poco fue poni&eacute;ndose a cuatro patas, as&iacute; que ella procedi&oacute; a hacerle una comida de culo mientras le pajeaba con la otra mano.<\/p>\n<p>Viendo lo excitado que se estaba poniendo, le dio la vuelta:<\/p>\n<p>-G&iacute;rate que te voy a dar una mamada.<\/p>\n<p>&Eacute;l se sent&oacute; al filo de la cama y la presentadora se arrodill&oacute; delante de su polla. Se la agarr&oacute; con una mano, le escupi&oacute; en el capullo y le mir&oacute; con cara de viciosa antes de met&eacute;rsela en la boca. Despacio comenz&oacute; a mover su cabeza arriba y abajo mientras con la mano le pajeaba, &eacute;l suspir&oacute; profundo:<\/p>\n<p>-Joder, eres una putacomepollas. &ndash;La defini&oacute; el socorrista mientras con las manos en su cabeza le marcaba el ritmo.<\/p>\n<p>A cada insulto de &eacute;l, ella se excitaba m&aacute;s. Le estaba comiendo la polla a un ni&ntilde;ato de veinte a&ntilde;os. Se sent&iacute;a como una puta. &Eacute;l le agarr&oacute; una teta y le orden&oacute; parar:<\/p>\n<p>-T&uacute;mbate en la cama. Quiero que me hagas una cubana.<\/p>\n<p>La mujer se tumb&oacute; y el chico se sent&oacute; a horcajadas sobre ella. Puso la polla entre sus tetas y con las manos las junt&oacute;. Luego comenz&oacute; a moverse de delante a atr&aacute;s. La respiraci&oacute;n de &eacute;l se aceler&oacute;, estaba a punto de correrse. Ella sacaba la lengua tratando de lamer aquel capullo viol&aacute;ceo. Por fin, el chico descarg&oacute; un largo chorro de semen que cay&oacute; sobre la cara y el pelo de ella, qui&eacute;n abri&oacute; la boca. Un segundo chorro volvi&oacute; a salir y fue a dar a su boca y sus dientes. &Eacute;l la mir&oacute; exhausto y le cruz&oacute; la cara de un bofet&oacute;n que enrojeci&oacute; su cara:<\/p>\n<p>-Puta. Joder que tetas tienes.<\/p>\n<p>La periodista no se lo esperaba, pero no le molest&oacute; en absoluto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&ldquo;Bueno pues con estas refrescantes im&aacute;genes nos despedimos. Que pasen unas felices vacaciones.&rdquo; As&iacute; despidi&oacute; el informativo de mediod&iacute;a y daba comienzo a sus vacaciones. 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