{"id":27195,"date":"2020-12-20T12:42:42","date_gmt":"2020-12-20T12:42:42","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-20T12:42:42","modified_gmt":"2020-12-20T12:42:42","slug":"la-danza-del-deseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-danza-del-deseo\/","title":{"rendered":"La danza del deseo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27195\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Irene se despierta mojada de su sue&ntilde;o como viene repiti&eacute;ndose las &uacute;ltimas noches.&nbsp;<\/p>\n<p>Es una adolescente de diecinueve a&ntilde;os realmente adorable. Tiene una melena rubia que desciende hasta su cintura. Sus cejas claras enmarcan unos ojos de un marr&oacute;n claro que deslumbra a quien los mira, y su boca es sensual como la de una geisha. Mide un metro y cincuenta y cinco cent&iacute;metros, es delgada y estilizada, con unos pechos peque&ntilde;os en forma de pera adornados con unos peque&ntilde;os pezones que apuntan al cielo. Todos ellos atributos de ensue&ntilde;o para ser la mejor bailarina de su curso y para que cualquiera se deleite con tal s&oacute;lo observarla. Est&aacute; en cuarto de cl&aacute;sico en el Conservatorio de danza, y sus aptitudes como bailarina siempre han destacado por encima de las de sus compa&ntilde;eras. Con todas esas cualidades podr&iacute;a pavonearse por la calle luciendo una percha envidiable, sin embargo, siempre viste ropas anchas que en ocasiones parecen harapos ocultando su atractivo. Su larga melena siempre la lleva recogida en un mo&ntilde;o, tanto cuando baila como cuando no lo hace, y no se entiende ser due&ntilde;a de un cabello tan hermoso si siempre lo lleva recogido, como tampoco que oculte el contorno de una silueta tan armoniosa como es la suya.<\/p>\n<p>A pesar de su edad, su trayectoria sexual ha sido provechosa, pero siempre limitada a las masturbaciones y en algunos casos ha recurrido a alguna que otra mamada. Dice que su virginidad la reserva para alguien especial. Sabe qui&eacute;n es, lo que no sabe es como seducir a su don Juan, ni cu&aacute;l es el m&eacute;todo m&aacute;s apropiado. Mientras tanto, van pasando los d&iacute;as y su virginidad sigue intacta y a la espera de que encuentre la f&oacute;rmula para lograrlo. Por el momento, son los sue&ntilde;os h&uacute;medos los que la acompa&ntilde;an cada noche, y cuando despierta se masturba recapitulando y deseando que esos sue&ntilde;os se hagan alg&uacute;n d&iacute;a realidad, aun sabiendo que es una quimera.<\/p>\n<p>Muchas veces ha estado a punto de insinu&aacute;rsele, pero finalmente nunca ha tenido el valor para hacerlo porque, a pesar de que se llevan muy bien, &eacute;l tampoco ha mostrado jam&aacute;s una actitud que pueda llevarle a pensar que est&aacute; en su misma onda. &Eacute;l es un hombre de cuarenta y cinco a&ntilde;os, atl&eacute;tico y muy bien parecido, es decir, el capricho de cualquier mujer de su edad, sin embargo, que ella sepa, s&oacute;lo su esposa se beneficia de tan preciado bot&iacute;n.<\/p>\n<p>Guillermo es el padre de su mejor amiga y no sabe nada de sus retorcidas maquinaciones, de todos modos, Irene tampoco est&aacute; al tanto de que ha sido en innumerables ocasiones la protagonista de sus pajas y sus sesiones de sexo con su esposa. Si lo supiera las cosas ser&iacute;an m&aacute;s f&aacute;ciles.<\/p>\n<p>Guillermo acude siempre a los cert&aacute;menes para ver a su hija bailar, al tiempo que aprovecha para observar con detalle cada contorno del cuerpo de Irene. En esos momentos es cuando se adivinan sus formas. Guillermo se deleita contemplando su silueta y admirando su armonioso f&iacute;sico. Tan s&oacute;lo habr&iacute;a que desnudarla para ver el color de la carne, todo lo dem&aacute;s ya est&aacute; insinuado. Cada una de sus curvas le habla y le dice que salte al escenario, le arranque sus mallas y la posea all&iacute; mismo. Una cosa tiene clara y es que esa noche el polvo que le eche a su mujer ser&aacute; en su honor. Para alimentar sus fantas&iacute;as, la c&aacute;mara dispara una tras otra, fotos sin descanso con un zoom que se compr&oacute; para la ocasi&oacute;n. Por su parte, Irene sabe que ha venido a ver a su hija y que de un modo u otro la ver&aacute; tambi&eacute;n a ella y lo que hace es bailar para &eacute;l en secreto. Lo ve entre el p&uacute;blico. Est&aacute; en la primera fila junto a su esposa y le parece que la mira &iquest;o ser&aacute;n imaginaciones suyas? Le gustar&iacute;a que despu&eacute;s de la gala la poseyera entre bastidores y que la desvirgara de una vez por todas.<\/p>\n<p>Irene ha quedado con Yolanda a pasar unos d&iacute;as en su casa de campo, no porque le apetezca estar con ella, sino por tener la oportunidad de estar cerca de &eacute;l.<\/p>\n<p>Ha cogido para la ocasi&oacute;n el bikini m&aacute;s diminuto y sugerente que ten&iacute;a y se ha pavoneado con &eacute;l para que la vea. Sabe que sus miradas se han cruzado varias veces, de eso est&aacute; completamente segura, y jurar&iacute;a que en alguna de esas miradas hab&iacute;a una intencionalidad, pero no puede asegurarlo. Tambi&eacute;n le ha parecido ver que su vista se deten&iacute;a por un instante en la diminuta braguita que insinuaba su peque&ntilde;a regata.<\/p>\n<p>Est&aacute; tomando el sol junto a Yolanda tumbada boca abajo, mientras Guillermo la observa desde la ventana y se hace una paja dejando volar su imaginaci&oacute;n, al mismo tiempo que contempla el delicado cuerpo de Irene. Sus nalgas son perfectas. Lo que dar&iacute;a un escultor por modelarlas o &eacute;l por acariciarlas. Se imagina sobre ella posando su polla en la regata, a la vez que ella aprieta las nalgas y engarza el rabo en su canal, mientras &eacute;l se frota sobre ella. Eso es lo que piensa cuando, de repente, como si supiera que la est&aacute; mirando, eleva el culo en un movimiento sugerente y lo pone en alto para cambiar la postura. Se mantiene as&iacute; durante unos segundos como si quisiera que se extasiara y se le llenara la vista de &eacute;l. Guillermo acelera el movimiento de su mano al ver el espect&aacute;culo y su polla parece a punto de estallar. Irene se da la vuelta adivinando de alguna forma que la est&aacute; observando y mientras Guillermo est&aacute; a punto de terminar su gayola, cierra los ojos ante la inminente corrida y no le importa que su polla estalle desparramando la leche en la pared y en el suelo. Ya lo limpiar&aacute; luego, piensa. Ahora s&oacute;lo le queda abandonarse al placer de su fantas&iacute;a mientras acelera su mano en un fren&eacute;tico movimiento hasta que sus piernas flaquean y su polla escupe hasta el &uacute;ltimo remanente de leche. Cuando termina vuelve a abrir los ojos y se da cuenta de que ella le ha estado observando. R&aacute;pidamente enfunda su polla e intenta esconderse, como si al hacerlo evitara ese bochornoso momento tan comprometedor e ignominioso que ha contemplado Irene.<\/p>\n<p>Se siente rid&iacute;culo y avergonzado. Pensar&aacute; que es un voyeur salido, un asaltacunas, o peor a&uacute;n, que el padre de su amiga es un pervertido y un degenerado, sin embargo ella sabe ahora que tambi&eacute;n es el foco de sus fantas&iacute;as y que por tanto puede que los sentimientos sean compartidos. Sea como fuere, el camino se le ha allanado considerablemente.<\/p>\n<p>Es la hora de comer y entre los cuatro han puesto los enseres de la mesa. Yolanda e Irene est&aacute;n sentadas una al lado de la otra y Guillermo y su esposa enfrente. Es su esposa quien sirve la comida en los platos mientras habla de forma distendida comentando la actuaci&oacute;n de las dos bailarinas. Yolanda interact&uacute;a en la charla e Irene lo intenta, pero tiene la cabeza en otras cosas. Guillermo baja la vista. Todav&iacute;a sigue abochornado por lo que ha pasado y le atormenta saber qu&eacute; pensar&aacute; ella de su comportamiento, en cambio un pie parece responder a su pregunta y recorre su pierna para acabar pos&aacute;ndose en su entrepierna. Guillermo levanta la vista y la mira sorprendido contemplando una cara traviesa y una lengua que recorre sutilmente, y de forma imperceptible su labio superior. Guillermo empieza a notar como la sangre fluye hasta su polla y en pocos segundos la tiene hinchada y dura. Irene percibe, tanto la hinchaz&oacute;n como la dureza y empieza a frotar el pie sobre la erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Su mujer le comenta algo, pero &eacute;l parece no haberse enterado de nada y vuelve a insistir.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me has o&iacute;do? &mdash;le pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Eh? &iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Que traigas el agua &mdash;le repite.<\/p>\n<p>Guillermo se levanta intentando disimular su erecci&oacute;n con las manos. S&oacute;lo Irene se da cuenta del detalle y de su c&oacute;mica forma de ocultarla y sonr&iacute;e maliciosamente. Cuando regresa a la mesa sus miradas se enfrentan y se convierten en c&oacute;mplices. S&oacute;lo le aparta la mirada unos segundos para echarle otro vistazo al paquete que le quita el sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Entre frases de pli&eacute;, relev&eacute; y puntas transcurre la comida mientras el pie de Irene intenta masturbarle. Se ha descalzado y siente la dureza de la polla en su planta y en sus dedos. Intenta agarrarla con ellos, pero no tiene libertad de movimientos y le es dif&iacute;cil, no obstante lo frota arriba y abajo, e incluso puede calibrar un tama&ntilde;o que se le antoja muy prometedor.<\/p>\n<p>Guillermo apenas ha comido y cuando considera que no es descort&eacute;s por su parte ausentarse, se disculpa y se levanta excus&aacute;ndose en que necesita descansar, pero Irene sabe lo que pasa y lo que va a hacer. S&oacute;lo lamenta no poder ir con &eacute;l y ser ella la que lo consuele.<\/p>\n<p>Puede imaginarse la escena. &Eacute;l est&aacute; desnudo en la cama masturb&aacute;ndose y pensando en ella. Irene coge su verga y lo reemplaza, primero con movimientos lentos poni&eacute;ndolo cada vez m&aacute;s caliente, a continuaci&oacute;n la mano acelera los meneos y ella ve como se contorsiona y goza con su mano. Guillermo intuye que no es la primera polla que masturba porque se la ve con mucha soltura y sabe lo que hace, pero todo est&aacute; en su cabeza. La realidad es que Guillermo est&aacute; corri&eacute;ndose en ese momento esparciendo su leche en su pecho, lo que no sabe es que Irene tambi&eacute;n se corre friccionando sus muslos con su pelvis, aderezadas con sus pensamientos. Cierra los ojos por un momento mientras se corre, y un coagulo de flujo mancha su braguita. La escena pasa inadvertida por su amiga y por su madre que siguen dando el tost&oacute;n con la danza.<\/p>\n<p>Cuando se recompone del liviano orgasmo, ya se encuentra en mejores condiciones para retomar la charla sobre danza, aunque el tema le es indiferente en esos momentos. Hubiese preferido dirigirse a la habitaci&oacute;n y acompa&ntilde;ar en su calent&oacute;n al secuestrador de sus sue&ntilde;os.<\/p>\n<p>Irene est&aacute; tumbada en la cama con Yolanda y le pide su tel&eacute;fono con la excusa de ver una configuraci&oacute;n, sin embargo la finalidad no es otra que averiguar el n&uacute;mero de su padre en su agenda, y con su treta logra su objetivo. Lo memoriza y lo a&ntilde;ade a su lista de contactos.<\/p>\n<p>La joven revoltosa sabe que estando la esposa y la hija en la casa tiene pocas posibilidades de llevar a cabo ninguna maniobra que le permita una cercan&iacute;a, y en el caso de que se le presentase ser&iacute;a algo muy fugaz, y las intenciones de Irene son m&aacute;s ambiciosas que una paja r&aacute;pida. Ella quiere perder su virginidad con su pr&iacute;ncipe azul. Quiere que la haga vibrar de placer como en sus sue&ntilde;os m&aacute;s h&uacute;medos, pero para eso tiene que esperar, no le queda m&aacute;s remedio. Mientras tanto, las pajas de ambos se suceden una tras otra. Irene apacigua su ardor con la ayuda de sus dedos y Guillermo parece un adolescente con las hormonas revueltas haci&eacute;ndose pajas por doquier y a cualquier hora del d&iacute;a. Tambi&eacute;n quiere encontrar el momento id&oacute;neo para abordarla, pero entiende que all&iacute; va a ser imposible.<\/p>\n<p>En una de sus gayolas, cuando est&aacute; haciendo uso de sus fantas&iacute;as, a Guillermo le salta un mensaje en su tel&eacute;fono. No piensa cogerlo, ya que su prioridad en ese momento es otra, pero vuelve a saltarle otro mensaje y decide hacerlo por si es algo importante. El coraz&oacute;n le da un vuelco cuando lee el primer mensaje: &ldquo;Te deseo&rdquo;. Con el mensaje se adjunta una foto de Irene en ropa interior. En el segundo mensaje aparece la frase: &ldquo;Quiero que me desvirgues&rdquo; con otra imagen de ella mientras se acaricia. Guillermo le contesta dici&eacute;ndole que es lo que m&aacute;s desea en este mundo y a continuaci&oacute;n le escribe que al d&iacute;a siguiente puede ser un buen d&iacute;a. Le propone ir a su casa y follar hasta desfallecer. Irene le contesta que lo est&aacute; deseando y ah&iacute; acaba la conversaci&oacute;n, por lo que Guillermo retoma su paja mirando las fotos de Irene, y en pocos segundos la leche se estrella en el espejo del ba&ntilde;o una y otra vez hasta que pierde su propiedad como tal. Seguidamente las piernas le flaquean y el semen se desliza por la superficie hasta caer en la pila. Al mismo tiempo, como si estuviesen sincronizados, Irene alcanza su orgasmo en una sucesi&oacute;n de jadeos imagin&aacute;ndose la polla que dos d&iacute;as antes hab&iacute;a sobado con su pie.<\/p>\n<p>Ha llegado el d&iacute;a de la verdad. El que tantas veces ha invocado en sus sue&ntilde;os una y otra vez. Se da una ducha y se acicala, pero no demasiado. No le gusta. Tan s&oacute;lo se maquilla en cuanto apenas y realza un poco el contorno de sus ojos. A continuaci&oacute;n se coloca unos vaqueros y un su&eacute;ter ancho en el que apenas se le insin&uacute;an los pechos, pero evidenciando unos pezones completamente erectos. Sale de casa y se dirige a la de su amiga en la que tantas veces ha estado. Llama al timbre y no es necesario que pregunte quien es. La puerta se abre y entra decidida para coger el ascensor. Cuando sube, Guillermo la espera impaciente y advierte que lleva el pelo completamente suelto, luciendo su melena rubia y se queda prendido de su belleza. La hace pasar y cierra la puerta con llave. Despu&eacute;s acceden al sal&oacute;n y ambos se miran sin encontrar palabras que decirse, si bien, Guillermo piensa que no hace falta hablar. La coge de la cintura y la acerca hacia &eacute;l d&aacute;ndole un tierno beso que pronto deja de serlo para convertirse en un morreo desenfrenado, a la vez que las cuatro manos se afanan en desnudarse el uno al otro.<\/p>\n<p>Irene se queda &uacute;nicamente con sus diminutas braguitas y Guillermo exclama un -&ldquo;Joder&rdquo;- fascinado al ver la exquisitez de la seductora visi&oacute;n que tiene delante.<\/p>\n<p>La vuelve a coger de la cintura y la acerca hacia &eacute;l fundi&eacute;ndose de nuevo en otro prolongado y apasionado beso. Sus manos se pasean por la espalda y una de ellas desciende buscando sus curvas.<\/p>\n<p>&mdash;Me gustas mucho &mdash;se sincera.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; a m&iacute; tambi&eacute;n &mdash;le responde ella sin un atisbo de timidez.<\/p>\n<p>Guillermo la hace un poco hacia atr&aacute;s y admira sus pechos erguidos, los coge y los lame, primero uno, despu&eacute;s el otro. Una mano furtiva se desliza hasta su entrepierna, deteni&eacute;ndose en ella y apret&aacute;ndosela a trav&eacute;s de las braguitas, mientras Irene disfruta de sus caricias a la espera de que se las quite, y Guillermo no se hace de esperar. Se deshace de la diminuta prenda. Su vista se detiene en la tira de pelillos que adorna su pubis, deleit&aacute;ndose ante la octava maravilla.<\/p>\n<p>Su ansiedad le impide ser paciente. Se quita la camisa e Irene puede observar su canon de hombre ideal.<\/p>\n<p>Guillermo la recuesta en el sof&aacute; y se coloca encima de ella y ambos restriegan sus cuerpos desnudos. Las manos de &eacute;l colisionan con las de ella en su ruta de exploraci&oacute;n por ambas fisionom&iacute;as. Las de Irene aferran su culo y lo aprieta, mientras Guillermo la besa y explora su boca, luego sigue su camino hacia el cuello y el l&oacute;bulo de la oreja. Entretanto, otra mano transita por su est&oacute;mago y circunvala el monte de venus para reptar por la pierna. Su lengua repasa sus pezones, luego desciende por la barriga dando repetidos giros por el ombligo en busca de la humedad de sus pliegues y ella ahoga la respiraci&oacute;n cuando la lengua encuentra su humedad. &Eacute;l le aparta las piernas y degusta por vez primera su sal penetrante. Huele, lame y se embelesa con la ambros&iacute;a de la joven. Las manos de Irene cogen su cabeza y la aproxima hacia ella, buscando con los movimientos de pelvis, su lengua. Su amante se aplica en la tarea de devorar la gustosa almeja, a la vez que soba los turgentes pechos. A continuaci&oacute;n, baja la mano por la planicie de su abdomen, acariciando cada resquicio de su tersa y suave piel. Ella se incorpora y tumba a su amado en la cama, ensambla su co&ntilde;o en la boca de Guillermo, y del mismo modo, se pone a la altura de su polla para engullirla, acopl&aacute;ndose en un perfecto sesenta y nueve. Sus flujos resbalan directamente en la boca de Guillermo, mientras Irene repasa con su lengua cada cent&iacute;metro de la polla de su amado, deleit&aacute;ndose y excit&aacute;ndose cada vez m&aacute;s hasta que abraza el anhelante momento en el que su maduro amante la penetre y la rompa por dentro.<\/p>\n<p>Piensa por un momento que podr&iacute;a estar ovulando y le pregunta si tiene condones, obteniendo una respuesta negativa, pero ella est&aacute; demasiado excitada para ser sensata, de hecho, hace meses que la sensatez ha desaparecido de su vida, a pesar de ello, le pide que no eyacule en su interior.<\/p>\n<p>Guillermo la recuesta de nuevo y se coloca encima intentando ser delicado. Ha llegado el momento, piensa Irene, se apodera del miembro para acompa&ntilde;arlo a su abertura y posa el glande en la raja sintiendo el placer de la cercan&iacute;a de los dos sexos. Guillermo presiona despacio y el glande se hunde en su cavidad y se oye un peque&ntilde;o gemido de dolor mitigado por las tiernas palabras de su amado en el o&iacute;do. Poco a poco nota como la polla la va abriendo en canal y piensa que la va a desgarrar, pero no quiere que se detenga, y su humedad ayuda a que desaparezca por completo la verga en su interior. Despu&eacute;s inicia un movimiento repetitivo de menos a m&aacute;s y ella empieza a gozar de la c&oacute;pula. Tanto el ritmo como los jadeos son constantes y cada vez m&aacute;s r&aacute;pidos. Ella retuerce y contorsiona sus caderas, a la par que siente su hombr&iacute;a como la llena por completo, y en pocos minutos el orgasmo de Irene invade su ser transitando por cada una de sus terminaciones nerviosas, mientras sus jadeos se intensifican. Los espasmos de su co&ntilde;o llevan a Guillermo a no poder contenerse y extrae el miembro de su interior para eyacular sobre ella, al tiempo que el semen golpea su pecho y se estrella en su cuello una y otra vez con virulencia hasta que poco a poco remiten los latigazos y Guillermo se deja caer encima de Irene.<\/p>\n<p>Ambos amantes est&aacute;n henchidos de gozo. El sue&ntilde;o de Irene se ha materializado e incluso ha sido mejor de lo que esperaba, y sonr&iacute;e satisfecha. Guillermo le limpia con pa&ntilde;uelos de papel todo el semen que ha desparramado por su bello cuerpo. Despu&eacute;s la llena de besos y sus manos inician un recorrido por su anatom&iacute;a, dibujando sus contornos como tantas veces ha pensado que lo hac&iacute;a. Las caricias le son devueltas y tambi&eacute;n ella rememora la de veces que ha sido objeto de sus masturbaciones. La polla de Guillermo empieza a ganar tama&ntilde;o e Irene se apodera de ella movi&eacute;ndola lentamente. Al mismo tiempo nota como unos dedos recorren su raja y se adentran hacia las profundidades. Abre la boca y cierra los ojos exhalando un suspiro de gozo. La excitaci&oacute;n por parte de los dos vuelve a alcanzar el punto de ebullici&oacute;n y ella se coloca encima para cabalgar sobre &eacute;l. Le coge la polla, la dirige a su gruta y se sienta lentamente mientras su co&ntilde;o se abre en canal abrazando la polla y absorbi&eacute;ndola hasta que hace tope. A continuaci&oacute;n empieza a saltar sobre el padre de su amiga, e intenta abofetearle la cara con sus peque&ntilde;as tetas, aunque sin &eacute;xito. Sus manos van y vienen repasando todo su cuerpo. Ella salta alegremente sobre la verga, entretanto Guillermo se agarra a su peque&ntilde;o y perfecto culo. Le faltan manos para magre&aacute;rselo. Es un culo duro, sin un vestigio de grasa. Simult&aacute;neamente le dedica las palabras m&aacute;s complacientes que pueda escuchar acerca de su trasero.<\/p>\n<p>Las nalgas son atendidas con gran &iacute;mpetu, los pechos son abordados con pasi&oacute;n y su cintura es dibujada con el perfil que van trazando sus manos al descender. Irene se apoya en su torso mientras salta una y otra vez como una amazona sobre un potro desbocado. Despu&eacute;s de un cuarto de hora brincando, acelera el ritmo ante la inminencia de otro orgasmo que la alcanza, recibi&eacute;ndolo con una explosi&oacute;n de placer.<\/p>\n<p>El cl&iacute;max la deja extenuada. Se queda quieta encima de &eacute;l. No puede moverse, pero le gusta notar sus palpitaciones en el interior, aunque ya haya culminado su placer. &Eacute;l desea continuar e intenta moverse dentro de ella, pero Irene no responde a sus movimientos, lo que hace es descabalgarlo y apoderarse del enhiesto miembro para empezar a masturbarlo, entretanto &eacute;l la contempla, admir&aacute;ndola como la mujer que es, y mientras le masturba, le dice las frases m&aacute;s ardientes que ninguna otra mujer le ha dicho jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Irene se desliza hacia abajo y encierra en su boca la cabeza palpitante, logrando en pocos segundos que eyacule dentro de su boca. Pese a ello, no quiere abandonar el falo, de ese modo no desperdicia nada de su esencia. Cuando lo retiene todo, se lo traga y se relame los labios sin que &eacute;l pierda detalle.<\/p>\n<p>Irene le dice que ha sido la mejor experiencia de su vida y &eacute;l no miente cuando le confirma que por parte de &eacute;l tambi&eacute;n lo ha sido, pese a su dilatada trayectoria sexual.<\/p>\n<p>No s&oacute;lo ha sido la mejor vivencia para ambos, sino que cupido ha atravesado sus corazones con su ponzo&ntilde;a, reforzando un sentimiento inviable, a la par que peligroso.<\/p>\n<p>Irene est&aacute; dispuesta a todo con tal de seguir al lado de Guillermo. Si tiene que enfrentarse a sus padres lo har&aacute;, si tiene que dar la cara ante su amiga y ante su madre tambi&eacute;n, y as&iacute; se lo hace saber a &eacute;l, sin embargo Guillermo no lo tiene tan claro, pese a que es posible que sus sentimientos sean m&aacute;s sinceros, dada su madurez. &Eacute;l es consciente de eso, y tambi&eacute;n sabe que para ella, &eacute;l es ahora como un juguete nuevo, pero que con el tiempo perder&aacute; su inter&eacute;s, dejar&aacute; de lado, y con toda certeza ser&aacute; sustituido por otro m&aacute;s nuevo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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