{"id":27199,"date":"2020-12-20T23:00:00","date_gmt":"2020-12-20T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-20T23:00:00","modified_gmt":"2020-12-20T23:00:00","slug":"hay-cosas-que-nunca-cambian","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/hay-cosas-que-nunca-cambian\/","title":{"rendered":"Hay cosas que nunca cambian"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27199\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de cuatro d&iacute;as seguidos de una persistente lluvia, parec&iacute;a que el domingo el mal tiempo daba una tregua y dejaba paso a un sol radiante. Ricardo pens&oacute; que los ni&ntilde;os ten&iacute;an bien merecido salir, distraerse y disfrutar del buen tiempo que se hab&iacute;a hecho de rogar durante d&iacute;as. Carmen objet&oacute; que ten&iacute;a ex&aacute;menes por corregir y quer&iacute;a aprovechar la ma&ntilde;ana cuando sus energ&iacute;as estaban frescas, de modo que le exhort&oacute; a que se fuera &eacute;l con los ni&ntilde;os mientras ella se quedaba en casa corrigiendo, pero los cr&iacute;os no aceptaron un no por respuesta, y ante la insistencia de unos y otros accedi&oacute; a rega&ntilde;adientes.<\/p>\n<p>Como si todo el mundo hubiese decidido salir de casa a la vez esa ma&ntilde;ana y no quisiera nadie quedarse sin su porci&oacute;n de sol, las terrazas de las cafeter&iacute;as estaban a rebosar de gente. Ricardo divis&oacute; en esos momentos a tres comensales que abandonaban una mesa en la que cab&iacute;an ellos cuatro y se apresur&oacute; para que no la ocupara nadie. Los ni&ntilde;os fueron los primeros en sentarse y coger las cartas para curiosear, despu&eacute;s se sent&oacute; Carmen y finalmente Ricardo.<\/p>\n<p>Tuvieron que esperar cinco minutos para que les atendiera un camarero, dada la afluencia de gente.<\/p>\n<p>Los ni&ntilde;os pidieron a voces un helado, a continuaci&oacute;n Ricardo se pidi&oacute; una cerveza para &eacute;l y una coca cola para Carmen.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Carmen? &mdash;le pregunt&oacute; el camarero al reconocerla.<\/p>\n<p>Ella se qued&oacute; un instante en blanco sin reconocer al camarero que parec&iacute;a saber quien era ella.<\/p>\n<p>&mdash;Soy Jordi, &iquest;no te acuerdas? &mdash;le pregunt&oacute; ignorando al que supuso que era su marido.<\/p>\n<p>Autom&aacute;ticamente la bruma de sus recuerdos se disip&oacute; y record&oacute; al compa&ntilde;ero de primero de carrera que le result&oacute; irreconocible en un primer momento. Al parecer los a&ntilde;os no hab&iacute;an sido muy ben&eacute;volos con &eacute;l, al contrario que con ella.<\/p>\n<p>Aquel primer a&ntilde;o de carrera fue un a&ntilde;o de excesos y desprop&oacute;sitos para Carmen en todos los sentidos, y Jordi form&oacute; parte de todas esas extralimitaciones. Con &eacute;l se corri&oacute; muchas juergas, sobre todo sexuales. Evoc&oacute; los polvazos que echaban en el asiento trasero del coche, e incluso rememor&oacute; cuando se la follaba salvajemente apoyada en el cap&oacute; con esa polla que todas, por aquella &eacute;poca quer&iacute;an probar. Su relaci&oacute;n con &eacute;l s&oacute;lo fue de festejos y jolgorio: beber, fumar porros y fornicar como descosidos. Fue un a&ntilde;o de libertinaje, e infructuoso en los estudios, y tras un ultim&aacute;tum de sus padres decidi&oacute; centrarse y acabar la carrera de magisterio.<\/p>\n<p>Al recapitular, Carmen se ruboriz&oacute;, pero intent&oacute; actuar con naturalidad como si aquellos hechos del pasado nunca hubieran existido.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Jordi. Cuanto tiempo. No te hab&iacute;a reconocido.<\/p>\n<p>&mdash;Ya, no me lo digas, estoy medio calvo, y con veinte kilos de m&aacute;s &mdash; brome&oacute;.&mdash; T&uacute; est&aacute;s igual &mdash;le manifest&oacute;, por no decirle delante de su marido que segu&iacute;a estando igual de buena que anta&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os han pasado? &iquest;Veinte?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, m&aacute;s o menos.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, este es mi marido, y estos son mis dos hijos.<\/p>\n<p>Jordi le estrech&oacute; la mano a Ricardo y choc&oacute; las palmas con los ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, ahora os traigo las bebidas. Me ha alegrado mucho verte.<\/p>\n<p>&mdash;Igualmente Jordi.<\/p>\n<p>&mdash;Ok.<\/p>\n<p>Cuando se alej&oacute; el camarero, Carmen esper&oacute; la pregunta de rigor que todo c&oacute;nyuge hace cuando su pareja se reencuentra con alguien del pasado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n era ese?<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;ramos compa&ntilde;eros en primero de facultad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;S&oacute;lo compa&ntilde;eros?<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo &mdash;minti&oacute; recordando aquellos momentos, y alguien que hubiese sabido interpretar el lenguaje del cuerpo habr&iacute;a detectado un atisbo de nostalgia en su mirada.<\/p>\n<p>Cuando Jordi trajo las bebidas y Carmen repas&oacute; con una discreta mirada el descuidado cuerpo que ahora luc&iacute;a su antiguo compa&ntilde;ero de clase. Pens&oacute; que anta&ntilde;o tan s&oacute;lo ten&iacute;a que chasquear los dedos para que una candidata u otra estuviera dispuesta a prestarle sus favores.<\/p>\n<p>Cuando decidieron marcharse Ricardo pag&oacute; la consumici&oacute;n y mientras les pon&iacute;a los abrigos a los ni&ntilde;os, Jordi se despidi&oacute; de Carmen, le dio dos besos y le susurr&oacute; al o&iacute;do lo buena que estaba y, a&ntilde;adi&oacute;: &mdash;&iexcl;b&uacute;scame!<\/p>\n<p>A Carmen se le abrieron los ojos como platos y comprob&oacute; que, a pesar de su aspecto, segu&iacute;a siendo el mismo caradura y deslenguado de anta&ntilde;o.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; a casa y no consigui&oacute; que Jordi se le fuera de la testa. Aquella etapa de su vida, junto a las locuras de juventud ocuparon sus pensamientos el resto del d&iacute;a, y aquel hombre que ahora parec&iacute;a una piltrafa humana removi&oacute; todos y cada uno de los recuerdos clandestinos que hizo en la etapa m&aacute;s borde de su vida, incit&aacute;ndola a la tentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&iquest;A estas alturas de la vida? -pens&oacute;. Si no se le hubiera insinuado, aquella ma&ntilde;ana habr&iacute;a sido una m&aacute;s y el hecho de verlo hubiese pasado de largo como una an&eacute;cdota, pero estaba claro que con su propuesta pretend&iacute;a embaucarla, intentando retomar un pasado que ya estaba sumido en la memoria.<\/p>\n<p>Rememor&oacute; los polvos m&aacute;s salvajes que hab&iacute;a echado en su vida. En aquella &eacute;poca Jordi era bien parecido, delgado, fibroso y adem&aacute;s, un animal follando, un potro salvaje con una de las pollas m&aacute;s solicitadas de la facultad. Ahora era la ant&iacute;tesis de aquel adonis de anta&ntilde;o, s&oacute;lo cab&iacute;a pensar si conservaba las facultades de tiempos pasados.<\/p>\n<p>De aquella etapa de su vida, Ricardo apenas conoc&iacute;a nada de su libertina conducta. Solamente sab&iacute;a que hab&iacute;a repetido primero de carrera porque no estudi&oacute; lo suficiente, y en realidad no era del todo mentira. No es que no estudiara, sino que apenas iba por clase. Las juergas, el alcohol y el sexo eran sus prioridades y Jordi era principalmente quien le recargaba las pilas. Hab&iacute;a tambi&eacute;n otros que tambi&eacute;n se la follaban, pero era Jordi el que le hac&iacute;a ara&ntilde;ar el suelo con aquellos formidables polvos.<\/p>\n<p>Tantos recuerdos se acumularon en su entrepierna que se meti&oacute; en la ba&ntilde;era para masturbarse despu&eacute;s de a&ntilde;os sin hacerlo. Se acarici&oacute; los pezones, los pellizc&oacute;, los retorci&oacute; y cerr&oacute; los ojos gozando y evocando sus haza&ntilde;as juveniles. Su mano busc&oacute; su co&ntilde;o y los dedos &iacute;ndice y coraz&oacute;n se perdieron en &eacute;l, mientras el pulgar descapuchaba el peque&ntilde;o n&oacute;dulo del placer, maltrat&aacute;ndolo hasta que tuvo que ahogar un gemido de gozo para que no la oyeran.<\/p>\n<p>Una vez aplacada su euforia, se puso el pijama, arrop&oacute; a los ni&ntilde;os y se acost&oacute;. Se puso a leer, sin centrarse en lo que le&iacute;a porque volvi&oacute; a rememorar como Jordi la follaba salvajemente en el Seat Ibiza que tantas an&eacute;cdotas podr&iacute;a haber contado. Su co&ntilde;o empez&oacute; de nuevo a segregar flujos y se dio la vuelta con tintes rom&aacute;nticos reclamando las atenciones de Ricardo, aunque en realidad, el romanticismo no era lo que le apetec&iacute;a en esos momentos, sino que se la follara duro como Jordi lo hac&iacute;a, en cambio ese rol no iba con su marido. &Eacute;l era tierno y rom&aacute;ntico, todo un sentimental y todo lo contrario a como era su amante de hace veinte a&ntilde;os. Pese a eso, tuvo otro orgasmo que le sirvi&oacute; para liberar endorfinas y conciliar un sue&ntilde;o que se resist&iacute;a por tantas alusiones al pasado.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquel encuentro, las ma&ntilde;anas sol&iacute;an transcurrir con normalidad. Daba sus clases y a las dos ya estaba en casa, hac&iacute;a la comida, despu&eacute;s una peque&ntilde;a siesta con masturbaci&oacute;n incluida y posteriormente recog&iacute;a a los ni&ntilde;os. Ricardo llegaba a casa sobre las siete o las ocho de la tarde y por las noches los calentones acumulados reclamaban las atenciones de su esposo m&aacute;s d&iacute;as de los habituales, aunque intentaba no mostrar una alteraci&oacute;n inusual de su rutina, y con ello un comportamiento que fuese excesivamente an&oacute;malo.<\/p>\n<p>El transcurso de los d&iacute;as no apaciguaba su inquietud, sino, todo lo contrario. Continuaba tan agitada como los primeros d&iacute;as. Era como si despu&eacute;s de reaparecer Jordi en su vida se hubiera despertado a la bestia que hab&iacute;a permanecido dormida durante tanto tiempo, y por ello, necesitaba aplacar ese ardor persistente vali&eacute;ndose de sus medios para mitigar el alboroto de sus hormonas, independientemente de si hac&iacute;a el amor con su esposo o no.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una semana, el desasosiego no la abandonaba ni en el sue&ntilde;o. Pas&oacute; de tener una vida sexual satisfactoria con su esposo, a hacer exactamente lo mismo, pero considerarlo ahora como algo ins&iacute;pido e insustancial. Necesitaba m&aacute;s intensidad, pero sobre todo lo que quer&iacute;a era volver a follar con Jordi y que la hiciera gritar de placer como hac&iacute;a veinte a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Nunca le hab&iacute;a sido infiel a Ricardo, ni siquiera hab&iacute;a tenido esa inquietud anteriormente. Cuando cort&oacute; de ra&iacute;z con todo el vicio y lo que estaba siendo un nocivo e insalubre modo de vida, rompi&oacute; tambi&eacute;n con todo lo vinculado a &eacute;l, tanto actividades, como malas influencias, y se centr&oacute; b&aacute;sicamente en sus estudios. Despu&eacute;s conoci&oacute; a Ricardo e hicieron planes de futuro, y as&iacute; continu&oacute; hasta ahora.<\/p>\n<p>Sin embargo las malas adicciones, al parecer nunca llegaban a curarse del todo. Segu&iacute;a amando a su marido m&aacute;s que a nada, pero las ganas de gritar se hab&iacute;an instalado dentro de ella y no la abandonar&iacute;an hasta que culminara la aventura (por no llamarlo locura) una &uacute;ltima vez. Por tanto, despu&eacute;s de un debate interno que dur&oacute; una semana ten&iacute;a las ideas un poco m&aacute;s claras.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s sali&oacute; del trabajo, se dirigi&oacute; a casa, se cambi&oacute; de ropa y se acical&oacute;, despu&eacute;s se mir&oacute; al espejo y se gust&oacute;, respir&oacute; hondo y sali&oacute; de casa dirigiendo sus pasos hacia la cafeter&iacute;a sin saber exactamente lo que iba a decir o a hacer y se dej&oacute; llevar por la espontaneidad. Cuando lleg&oacute;, agradeci&oacute; que no hubiese mucha gente en el local. Jordi estaba en la barra y la reconoci&oacute; enseguida. Una corta y brillante melena casta&ntilde;a se posaba sobre sus hombros. Iba con unos pantalones vaqueros de cintura baja ajustados que insinuaban el contorno de sus caderas. Un su&eacute;ter corto mostraba su ombligo en un vientre plano que le daba una apariencia de lo m&aacute;s sexi. El su&eacute;ter mostraba tambi&eacute;n un escote sugerente que captaba las miradas masculinas, y por encima, una cazadora de cuero negra abierta remataba su vestimenta y, por supuesto, montada en unos zapatos de tac&oacute;n alto que estilizaban su figura. Con todo ese arsenal, Jordi la repas&oacute; de arriba abajo con una mirada libidinosa que no le pas&oacute; inadvertida a Carmen.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Jordi &mdash;le salud&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Carmen &mdash;exclam&oacute; en un caluroso saludo&mdash;. Cada d&iacute;a est&aacute;s m&aacute;s buena.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias por el piropo Jordi.<\/p>\n<p>&mdash;No es un piropo, joder. Es la verdad. Est&aacute;s de muerte &mdash;le dijo obnubilado sin dejar de mirar su escote.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Trabajas aqu&iacute;? &mdash;le pregunt&oacute; Carmen.<\/p>\n<p>&mdash; Bueno, trabajo y soy el due&ntilde;o. Hace unos meses que cog&iacute; el traspaso con otro socio. De momento no me puedo quejar.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegro por ti.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Al final acabaste la carrera? &mdash;se interes&oacute; Jordi.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Despu&eacute;s me puse a trabajar en un colegio y ah&iacute; sigo. &iquest;Y t&uacute; acabaste?<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; va. Despu&eacute;s de aquel a&ntilde;o me puse a currar. Mi padre me dijo que se hab&iacute;a acabado vivir del cuento. Que &eacute;l no iba a seguir pag&aacute;ndome la carrera y me puse a trabajar en una f&aacute;brica con la intenci&oacute;n de coste&aacute;rmela yo, pero la verdad es que me di cuenta de que estudiar no era lo m&iacute;o. Poco despu&eacute;s me fui de casa. No nos llev&aacute;bamos demasiado bien. Desde entonces he ido de aqu&iacute; para all&aacute;. He sido un culo de mal asiento, para qu&eacute; negarlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No te has casado?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Me cas&eacute;, pero aquello no dur&oacute; ni un a&ntilde;o. Ya me conoces.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;afirm&oacute; con una sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; qu&eacute;? Felizmente casada y con dos hijos.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; es.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegro por ti, aunque si te soy sincero, por mi experiencia, el matrimonio es una mierda.<\/p>\n<p>&mdash;Ya, pero porque t&uacute; siempre has sido un cabra loca.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, t&uacute; no eras precisamente Santa Luc&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Eran otros tiempos.<\/p>\n<p>&mdash;Pues echo de menos esos tiempos, &iquest;t&uacute; no?<\/p>\n<p>&mdash;A veces.<\/p>\n<p>&mdash;Despu&eacute;s de verte tan formal, no cre&iacute; que vinieras, aunque ten&iacute;a la esperanza de que s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Me ha costado mucho tomar la decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pues me alegro de que la tomaras. Desde que viniste el otro d&iacute;a no he dejado de pensar en ti y en los polvos que ech&aacute;bamos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; tiempos! &iquest;No?<\/p>\n<p>&mdash;Ya te digo. &iquest;Te apetece que te ense&ntilde;e el local?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ahora?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y tu trabajo?<\/p>\n<p>&mdash;Ahora le digo a mi socio que se encargue &eacute;l. A estas horas no viene mucha gente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; dir&aacute; tu socio?<\/p>\n<p>&mdash;Nada. Es una tumba &mdash;dijo quit&aacute;ndole hierro al asunto.<\/p>\n<p>Jordi la dej&oacute; unos minutos para comunicarle sus intenciones a su socio y despu&eacute;s regres&oacute; con ella para desaparecer ambos por un pasillo que conduc&iacute;a a los lavabos y a otras estancias privadas a las que los clientes no ten&iacute;an acceso. Abri&oacute; con la llave y encendi&oacute; la luz, despu&eacute;s cerr&oacute; con pestillo para que no hubiese interrupciones. Hab&iacute;a una mesa y varias sillas. En una pared, varios estantes serv&iacute;an de despensa para almacenar v&iacute;veres, y en el suelo se apilaban cajas con bebidas y otros enseres.<\/p>\n<p>Carmen estaba caliente, no hab&iacute;a dejado de estarlo en toda la semana. Jordi le quit&oacute; la chaqueta y contempl&oacute; el par de tetas que se le insinuaban y que parec&iacute;an querer escapar del su&eacute;ter por el escote. Cogi&oacute; ambas con las manos estruj&aacute;ndolas hasta hacerle da&ntilde;o. Seguidamente le arranc&oacute; literalmente el su&eacute;ter y su mirada imp&uacute;dica y lujuriosa le oblig&oacute; a babear ante aquellas dos maracas. Del mismo modo se deshizo del sujetador y sus dedos le retorcieron los pezones como si pretendiese arranc&aacute;rselos. Carmen empez&oacute; a jadear de las bruscas caricias, y su mano fue en busca de la tranca que tanto placer le dio en el pasado, comprobando que segu&iacute;a en plena forma, pese a que su cautivador atractivo del pasado se hubiera esfumado.<\/p>\n<p>Jordi la bes&oacute; sin dejar de magrearle las turgentes tetas. Le mordi&oacute; el labio inferior hasta hacerle da&ntilde;o, pero fue un morreo breve. Inmediatamente le dio la vuelta con brusquedad y le baj&oacute; el pantal&oacute;n vaquero para encontrarse con un tanga negro de lo m&aacute;s seductor que se adaptaba perfectamente a las dos nalgas que le estaban pidiendo a gritos que las azotara. Se escucharon dos sonoros cachetes que le pusieron las posaderas coloradas. Le baj&oacute; la peque&ntilde;a prenda y Carmen termin&oacute; de quitarse los pantalones, quedando completamente desnuda, excepto los tacones para no estar descalza, con lo que mostraba una figura todav&iacute;a m&aacute;s estilizada.<\/p>\n<p>Jordi la apoy&oacute; bruscamente sobre la mesa mientras contemplaba aquel divino culo dispuesto en bandeja de plata completamente a su disposici&oacute;n. A continuaci&oacute;n se abri&oacute; la bragueta y extrajo su polla mene&aacute;ndosela ante el culo que tantas veces se foll&oacute;. Le dio unos azotes en las nalgas con la verga, entretanto Carmen esperaba ansiosa que se la clavara.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;P&iacute;deme que te folle! &iquest;No es a lo que has venido, Carmen?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;respondi&oacute; anhelante.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;P&iacute;demelo!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;F&oacute;llame! &mdash;le rog&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No te oigo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;F&oacute;llame! &mdash;grit&oacute;.<\/p>\n<p>Jordi le paseaba el glande por la raja sin llegar a penetrarla, s&oacute;lo retrasaba el momento, poni&eacute;ndola cada vez m&aacute;s caliente.<\/p>\n<p>&mdash;Sigues siendo tan zorra como hace veinte a&ntilde;os, aunque ahora vayas de pija refinada. &iquest;O me equivoco?<\/p>\n<p>Carmen deseaba que se la metiera de una vez y dejara de parlotear como un loro, y por ello mov&iacute;a el culo en busca de la esquiva polla que se demoraba en entrar.<\/p>\n<p>&mdash;Soy una zorra caliente. &iexcl;M&eacute;temela de una vez! &mdash;Contesta Carmen.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; me gusta Carmen, que no te cortes. Como anta&ntilde;o, &iquest;recuerdas? Vamos a recordar viejos tiempos.<\/p>\n<p>Con un estacazo le hundi&oacute; la polla por completo en su desconsolado co&ntilde;o, arranc&aacute;ndole un grito con la contundente clavada.<\/p>\n<p>&mdash;Ya la tienes toda dentro, &iquest;no es lo que quer&iacute;as, zorrona?<\/p>\n<p>Carmen empez&oacute; a gozar con la tranca que arremet&iacute;a en sus entra&ntilde;as. Hab&iacute;a olvidado la sensaci&oacute;n de ser ensartada por &eacute;l, y del placer que le produc&iacute;a, junto a los contundentes golpes de ri&ntilde;&oacute;n que su amante le daba.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder Jordi, qu&eacute; polla!&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A&uacute;n te gusta mi polla?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; crees que he venido, capullo? &iquest;Por tu barriga cervecera?<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; puta que eres, Carmen.<\/p>\n<p>Los jadeos y los gritos se adue&ntilde;aron de la estancia y Carmen not&oacute; que se corr&iacute;a enseguida. Hubiese querido aguantar un poco m&aacute;s y demorar el momento, pero un gran placer la invit&oacute; a abandonarse a &eacute;l y se instal&oacute; sus entra&ntilde;as. No pudo soportarlo y en un r&aacute;pido movimiento se zaf&oacute; del falo que le estaba apaleando el co&ntilde;o y se me&oacute;, mientras el potente orgasmo la sacud&iacute;a y el pis escapaba a presi&oacute;n de su vejiga. Cuando remiti&oacute; el squirting, la polla se le volvi&oacute; a incrustar y retom&oacute; el cl&iacute;max, gimiendo del mismo modo que lo recordaba anta&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Menuda zorra est&aacute;s hecha. Me has puesto perdido &mdash;se quej&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; te lo has buscado por ser tan cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pens&eacute; que te gustaba que lo fuera. &iquest;Qu&eacute; te gusta, hacer el amor con tu marido o follar conmigo?<\/p>\n<p>&mdash;Follar contigo &mdash;le respondi&oacute; con total sinceridad.<\/p>\n<p>&mdash;Pobre cabronazo &mdash;se compadeci&oacute;&mdash;. Pues follemos.<\/p>\n<p>Jordi le dio la vuelta y la recost&oacute; sobre la mesa, le abri&oacute; las piernas y se entreg&oacute; a la almeja que tantas veces se comi&oacute;. Las caderas de Carmen se retorc&iacute;an ante la lengua que la estaba torturando en busca de algo m&aacute;s duro. Dos dedos resbalaron hacia su interior y Carmen exhal&oacute; un suspiro de placer que invit&oacute; a Jordi a fornicarla con los dedos buscando el punto que s&oacute;lo &eacute;l sab&iacute;a encontrarle.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;M&eacute;temela ya! No me tortures.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes que pedirlo bien.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dame polla cabronazo!<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; me gusta. Que te pongas muy puta.<\/p>\n<p>Jordi se enganch&oacute; sus tacones a sus orejas y la volvi&oacute; a penetrar, y con ello le arranc&oacute; un grito de placer<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;F&oacute;llame! No pares de follarme que me va a venir enseguida. &iexcl;No pares! &mdash;repiti&oacute;.<\/p>\n<p>Ahora ten&iacute;a acceso a su cl&iacute;toris sin que su verga le diese tregua a su co&ntilde;o. El pulgar le trabajaba el hinchado bot&oacute;n a la vez que su taladro hac&iacute;a de percutor en su co&ntilde;o, llev&aacute;ndola de nuevo a un segundo orgasmo entre gritos y jadeos, y al remitir qued&oacute; exhausta y tirada encima de la mesa.<\/p>\n<p>&mdash;Me has dejado hecha un higo, cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Hecha un higo voy a dejarte cuando acabemos. &iquest;Crees que ya hemos terminado? &mdash;le dijo mostr&aacute;ndole y balanceando su desmesurada erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Toma! &iexcl;Arrod&iacute;llate y ora! &mdash;le orden&oacute; cogi&eacute;ndose la polla con la mano.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder Jordi! Qu&eacute; animal eres. Hay cosas que nunca cambian &mdash;dijo Carmen cogiendo el madero en toda su extensi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos, m&aacute;mamela como lo hac&iacute;as en el Seat Ibiza, cabrona.<\/p>\n<p>Carmen se aferr&oacute; al cipote con las dos manos y lo engull&oacute; hasta que su boca no dio m&aacute;s de s&iacute;. Cuando comprob&oacute; el tope se dedic&oacute; a la mamada bamboleando la cabeza como un p&eacute;ndulo, entretanto su mano derecha ayudaba con movimientos circulares masturbando la polla que anulaba su voluntad. El primer trallazo le lleg&oacute; al est&oacute;mago y retir&oacute; r&aacute;pidamente la cabeza en una arcada. Los siguientes latigazos se estrellaron en su cara y en su pelo.<\/p>\n<p>&mdash;Cabr&oacute;n &mdash;acert&oacute; a decir, sin embargo, en una &uacute;ltima sacudida, un goter&oacute;n rezagado se empotr&oacute; en su ojo dej&aacute;ndola moment&aacute;neamente tuerta.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un cabrito &mdash;se quej&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero bien que te gusta.<\/p>\n<p>Carmen se levant&oacute; y fue a su bolso en busca de un pa&ntilde;uelo para limpiarse. Mientras se quitaba de la cara la pringosa sustancia, Jordi la contempl&oacute; completamente desnuda. La encontraba incluso m&aacute;s atractiva que cuando era joven.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tal con tu marido?<\/p>\n<p>&mdash;Bien &mdash;admiti&oacute;, aunque en lo sexual &eacute;l fuese m&aacute;s convencional.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te hace feliz en la cama?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; has venido a buscarme?<\/p>\n<p>&mdash;Ha sido una locura, ya lo s&eacute;. Me llev&oacute; toda la semana decidirme. No s&eacute;. Me apetec&iacute;a revivir esto. Hacer una locura. Me removiste placeres olvidados &mdash;le dijo mientras terminaba de limpiarse el ojo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabe lo que hubo entre nosotros?<\/p>\n<p>&mdash;Ni de co&ntilde;a.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y tampoco sabe que a su mujercita le va la marcha y necesita otros alicientes m&aacute;s desmedidos para contentarse?<\/p>\n<p>&mdash;Pero qu&eacute; cabr&oacute;n que eres, Jordi.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; no es verdad? Hay cosas que no cambian.<\/p>\n<p>&mdash;Yo cambi&eacute;. Dej&eacute; todo aquello de lado y gracias a que lo hice acab&eacute; la carrera y soy maestra de infantil.<\/p>\n<p>&mdash;Espero que no les ense&ntilde;es a tus ni&ntilde;os tus extravagantes gustos.<\/p>\n<p>&mdash;No cambiar&aacute;s nunca, &iexcl;joder!<\/p>\n<p>&mdash;Si hubiese cambiado no hubieses gritado como una loca hace un momento &mdash;manifest&oacute; mientras se tocaba la polla morcillona.<\/p>\n<p>&mdash;En eso tienes raz&oacute;n. Tengo que agradec&eacute;rtelo entonces &mdash;mientras se vest&iacute;a con la intenci&oacute;n de marcharse ya.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya te vas?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Ha estado muy bien, la verdad &mdash;manifest&oacute; mientras se pon&iacute;a los pantalones.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; r&aacute;pida! &iquest;No quieres que te d&eacute; por el culo?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; animal que eres!<\/p>\n<p>&mdash;Antes te encantaba un buen relleno de carne en tu culo.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, una tambi&eacute;n se va haciendo mayor.<\/p>\n<p>&mdash;Quien lo dir&iacute;a &mdash;le espet&oacute; a la vez que se tocaba la polla mientras la contemplaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tu marido te da por el culo?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y a ti que te importa? &mdash;protest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Apuesto a que no.<\/p>\n<p>Jordi se acerc&oacute; a ella, cogi&oacute; su mano y la puso sobre su polla ya erecta.<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame encularte. Disfrutemos como antes y luego si quieres te vas. Y si no quieres volver porque no quieres complicarte la vida, me parecer&aacute; bien &mdash;le dijo mientras sobaba sus tetas a trav&eacute;s del sujetador y le repasaba el cuello y el l&oacute;bulo de la oreja con su lengua. Todo ello sin que ella soltara la polla como si fuese un asidero al que sujetarse ante la provocadora invitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy muy cansada &mdash;le comunic&oacute; sin convencimiento, y ante la poca convicci&oacute;n de sus palabras, Jordi volvi&oacute; a desabrocharle el pantal&oacute;n y se lo quit&oacute;, la apoy&oacute; en la mesa dej&aacute;ndola con el culo a su disposici&oacute;n y la abandon&oacute; por un momento para coger un gel lubricante de un caj&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Ya veo que este es tu picadero. Tienes todo lo necesario &mdash;le dijo Carmen mientras contemplaba como se embadurnaba la polla con el gel.<\/p>\n<p>&mdash;Nunca se sabe qui&eacute;n puede entrar por la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; cabr&oacute;n que eres! &mdash;dijo, a la vez que notaba como le met&iacute;a el tubo del gel en el ano y lo descargaba.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo tienes. Ahora viene la tuneladora &mdash;le advirti&oacute; con socarroner&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ve con cuidado y no seas animal.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;nto hace que no te follan por el culo? &mdash;le pregunt&oacute; mientras jugaba con el peque&ntilde;o orificio.<\/p>\n<p>&mdash;Veinte a&ntilde;os. El &uacute;ltimo fuiste t&uacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder! Qu&eacute; desperdicio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tu marido no te ha enculado nunca?<\/p>\n<p>&mdash;No, nunca me lo ha propuesto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder! Pues p&iacute;deselo t&uacute;. No seas remilgada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas a interrogarme o a follarme? Me tienes con el culo en pompa.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; zorra que eres, Carmen. Ahora ver&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Jordi pase&oacute; el glande por su ano embadurnado con el gel y Carmen evoc&oacute; sensaciones placenteras hasta que le hundi&oacute; la punta en una primera estocada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Cabr&oacute;n! &mdash;se quej&oacute; Carmen al notar como el intruso se abr&iacute;a paso en su esf&iacute;nter.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Coge aire Carmen! Ahora viene lo mejor.<\/p>\n<p>Seguidamente, con un golpe de ri&ntilde;&oacute;n su polla avanz&oacute; hasta incrust&aacute;rsele la mitad y otro grito se le escap&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Te has vuelto muy quejica &mdash;le dijo mientras iniciaba un bombeo lento, pero m&aacute;s contin&uacute;o dentro de su ano.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un cabrito.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que te la saque, Carmen?<\/p>\n<p>&mdash;No. est&aacute; empezando a gustarme &mdash;se sincer&oacute; a la vez que la verga entraba y sal&iacute;a del peque&ntilde;o orificio.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; puta que eres. P&iacute;deme que te folle m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, m&aacute;s fuerte y m&aacute;s r&aacute;pido. &iexcl;M&eacute;temela toda, cabr&oacute;n!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dir&iacute;a tu marido si te viera ahora pidiendo polla?<\/p>\n<p>&mdash;Deja a mi marido en paz y f&oacute;llame. Hablas demasiado mientras follas.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; me gusta, que no te cortes y que disfrutes.<\/p>\n<p>Carmen mov&iacute;a sus caderas queriendo sentir todo el puntal y Jordi arremet&iacute;a queriendo levantarla del suelo con cada pollazo, mientras los sonidos del chapoteo en su ano, junto a los golpes de cadera y los jadeos se entremezclaban envolviendo la habitaci&oacute;n en una sinfon&iacute;a sexual.<\/p>\n<p>Carmen desliz&oacute; su mano para acariciarse el cl&iacute;toris, y al mismo tiempo que Jordi la enculaba ella acompasaba alternando gritos y gemidos.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que te corras, zorrona. &iexcl;Mueve tu dedo mientras te enculo!<\/p>\n<p>Carmen gritaba como nunca con aquel placer olvidado, y a pesar de haberse corrido dos veces, cre&iacute;a estar en disposici&oacute;n de volver a hacerlo una tercera si segu&iacute;a atiz&aacute;ndole el ojete con el mismo &iacute;mpetu. Los embates de la polla en su interior presionaban la vejiga y cuando advirti&oacute; que el orgasmo asomaba, su dedo aceler&oacute; el empuje sobre su cl&iacute;toris, haci&eacute;ndole explotar en un potente cl&iacute;max al que le acompa&ntilde;&oacute; otro squirting entre gritos y jadeos que rebotaban en las paredes del local. Instantes despu&eacute;s Jordi explosionaba en su esf&iacute;nter resoplando como un toro en celo hasta que paulatinamente los gritos y jadeos fueron remitiendo y Jordi se dej&oacute; caer encima de ella extenuado. Cuando recuper&oacute; el resuello se incorpor&oacute;, y al extraer el tap&oacute;n del orificio, el l&iacute;quido man&oacute; como un g&eacute;iser invertido, desparramando el fluido en sus piernas y en el suelo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder! Casi me revientas el culo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; va! Eso es que est&aacute;s desentrenada.<\/p>\n<p>&mdash; Ha sido una pasada, Jordi. Qu&eacute; gusto me has dado, cabronazo. Hac&iacute;a a&ntilde;os que no me corr&iacute;a tres veces seguidas.<\/p>\n<p>&mdash;Eres una yegua que necesita ser domada con regularidad por una buena polla, y no por un oficinista de tres al cuarto.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, cuando quiera un potro salvaje ya s&eacute; donde hallarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto. Cuando quieras que te den ca&ntilde;a ya sabes donde encontrarme.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero no quiero follar en este cuartucho. La pr&oacute;xima vez lo haremos en tu casa.<\/p>\n<p>&mdash;Hecho.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te parece bien una vez a la semana? &mdash;le sugiri&oacute; Carmen.<\/p>\n<p>&mdash;Y si quieres que te de polla todos los d&iacute;as no tienes m&aacute;s que dec&iacute;rmelo. Si fuera tu marido ir&iacute;as todos los d&iacute;as a clase con el co&ntilde;o escocido.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Animal! &mdash;le reproch&oacute; golpe&aacute;ndole cari&ntilde;osamente en el hombro, sin embargo m&aacute;s que una amonestaci&oacute;n, era una alabanza. &mdash;Bueno, tengo que irme a recoger a los ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pon cara de mam&aacute; buena!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; hijo de puta!<\/p>\n<p>Cuando estuvieron vestidos Jordi abri&oacute; el cerrojo y despu&eacute;s la puerta, a continuaci&oacute;n le cedi&oacute; el paso a Carmen y la acompa&ntilde;&oacute; hasta la salida. Mientras cruzaban el local, el socio de Jordi no parpade&oacute; hasta que Carmen sali&oacute; por la puerta pensando en el fest&iacute;n que se acababan de montar esos dos y en lo suertudo que era su socio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Despu&eacute;s de cuatro d&iacute;as seguidos de una persistente lluvia, parec&iacute;a que el domingo el mal tiempo daba una tregua y dejaba paso a un sol radiante. Ricardo pens&oacute; que los ni&ntilde;os ten&iacute;an bien merecido salir, distraerse y disfrutar del buen tiempo que se hab&iacute;a hecho de rogar durante d&iacute;as. Carmen objet&oacute; que ten&iacute;a ex&aacute;menes por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16881,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-27199","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27199","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16881"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27199"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27199\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27199"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27199"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}