{"id":27239,"date":"2020-12-25T08:41:13","date_gmt":"2020-12-25T08:41:13","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-25T08:41:13","modified_gmt":"2020-12-25T08:41:13","slug":"ella-viaje-a-andorra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ella-viaje-a-andorra\/","title":{"rendered":"Ella: Viaje a Andorra"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27239\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Recuerdos.<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno pues ya tenemos cerrado el alojamiento de Andorra&rdquo;<\/p>\n<p>Pablo se hab&iacute;a empe&ntilde;ado en que durante el puente de diciembre ten&iacute;an que hacer una escapada y llevaba una semana organiz&aacute;ndolo todo. Saldr&iacute;an de viaje el mi&eacute;rcoles siete y volver&iacute;an el domingo once. Ir&iacute;an los tres, Pablo, Eva y ella en el Golf IV rojo de Pablo.<\/p>\n<p>&Eacute;ste estaba siendo un a&ntilde;o muy ajetreado. Desde final de a&ntilde;o cuando lo hab&iacute;a dejado con su marido despu&eacute;s de quince a&ntilde;os hab&iacute;a pasado una primera etapa muy mala. La pena la ahogaba, no ten&iacute;a ganas de nada. Sus grandes apoyos hab&iacute;an sido Pablo, su maquillador y sobre todo Eva, su directora de informativos y mejor amiga. Pero a partir del verano, cuando se fue de vacaciones cambi&oacute; el chip. Hab&iacute;a pasado casi un a&ntilde;o desde la ruptura y empezaba a encontrarse mejor. Se hab&iacute;a soltado la melena y se hab&iacute;a propuesto disfrutar a lo grande de lo que m&aacute;s le gustaba el sexo. Iba a poner en pr&aacute;ctica ese dicho de que tanto le recordaba Eva &ldquo;una mancha de mora con otra se quita&rdquo;.<\/p>\n<p>Durante el verano hab&iacute;a disfrutado de unas experiencias incre&iacute;bles. El sexo prohibido y an&oacute;nimo con aquel joven socorrista del que no conoc&iacute;a ni el nombre. El sexo sin compromisos ni ataduras con Carlos el camarero del hotel y su majestuosa verga. O la nueva experiencia del sexo anal con Santi. Todo hasta ese momento hab&iacute;an sido experiencias formidables. Pero despu&eacute;s hab&iacute;a tenido otras&hellip; cuando menos raras. Y es que &ldquo;&hellip;hay cada cosa por ah&iacute;&hellip;&rdquo; le dec&iacute;a Eva siempre. En su casa mientras preparaba el peque&ntilde;o equipaje que se llevar&iacute;a de viaje record&oacute; alguna de &eacute;stas. Esos polvos con esos tipos a los que, pasados unos a&ntilde;os, se referir&iacute;a con ese eufemismo tan femenino de &ldquo;&hellip;la noche que me dio&hellip;&rdquo; insinuando lo pesado que se hab&iacute;a puesto el personaje pero que la mujer en cuesti&oacute;n hab&iacute;a aguantado sin tir&aacute;rselo. Una mentira de cara a su imagen exterior pero que en su interior a&uacute;n se preguntaba como pudo suceder.<\/p>\n<p>Tras el informativo especial que la cadena ofrec&iacute;a con motivo del d&iacute;a 12 de Octubre, todo el equipo, incluido tambi&eacute;n el de la emisora de radio del grupo, hab&iacute;a quedado para salir a cenar y por su puesto acabar de fiesta, aquellos que aguantaran, claro. Como siempre, esto se hab&iacute;a convertido en una oportunidad de &ldquo;caza&rdquo; para ella y su inseparable amiga Eva. &Eacute;sta llevaba tiempo habl&aacute;ndole de H&eacute;ctor, el conductor del programa matinal de radio. Desde su incorporaci&oacute;n al programa nacional hab&iacute;an subido mucho el n&uacute;mero de oyentes, entre otras cosas gracias al carisma del locutor y su impresionante voz grave. Ven&iacute;a de hacer la programaci&oacute;n local en Albacete donde la emisora ten&iacute;a unos n&uacute;meros buen&iacute;simos y H&eacute;ctor era todo un personaje. Desde su llegada a la capital su atractivo entre las f&eacute;minas era conocido. Sin ser muy guapo s&iacute; ten&iacute;a es plus morboso que aporta la popularidad. No era muy alto aunque s&iacute; se manten&iacute;a en forma. Ten&iacute;a el pelo negro y algo moldeado y en su cara algo angulosa destacaban unos ojos negros.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la cena, solo quedaron los elegidos para la gloria, que continuaron la fiesta en Joy Eslava. Con varias copas H&eacute;ctor y sus amigos andaban rondando a los dos pibones de la tele. Ambas iban espectacularmente vestidas de negro con generosos escotes que hicieron las delicias de algunos durante la cena. Dentro de la discoteca el &eacute;xito fue a&uacute;n mayor. Al son de On the floor, las dos amigas bailaron con H&eacute;ctor y otros chicos de su equipo.<\/p>\n<p>Tras varias horas de acoso y derribo, Eva la convenci&oacute; para que se fuese con locutor y pasase un buen rato. Ella no estaba muy convencida, en el fondo el tipo no le hac&iacute;a mucha gracia, pero acept&oacute;. A fin de cuentas no tendr&iacute;a nada que perder.<\/p>\n<p>Salieron de la discoteca y fueron a buscar el coche de &eacute;l. Cuando llegaron a la zona de aparcamiento el hombre accion&oacute; el mando a distancia y los intermitentes delataron lo que sospechaba. El periodista hab&iacute;a llegado alto y con su nuevo sueldo necesitaba algo que lo demostrase. Ten&iacute;a un 328 negro. El coche con el que, posiblemente, so&ntilde;aba su padre. Para ella este coche representaba la falta de originalidad de personajes que buscan aparentar exclusividad y solo consiguen pertenecer al reba&ntilde;o de borregos de nuevos ricos. &ldquo;La primera en la frente&rdquo; pens&oacute;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de callejear a cierta velocidad, conduciendo como un veintea&ntilde;ero que quiere impresionar a su &ldquo;chorva&rdquo;, llegaron a un bloque de apartamentos donde meti&oacute; el coche en el aparcamiento subterr&aacute;neo. Tomaron el ascensor y H&eacute;ctor marc&oacute; el n&uacute;mero cinco e inmediatamente se abalanz&oacute; sobre ella para comerle la boca y el escote. La mujer se dej&oacute; llevar por la situaci&oacute;n alabando la entrega del hombre.<\/p>\n<p>Entraron en el piso y a trav&eacute;s de un recibidor pasaron a un sal&oacute;n de forma irregular. Ella se sent&oacute; en un gran y confortable sof&aacute; frente a la tele. H&eacute;ctor se quit&oacute; la chaqueta y se desabroch&oacute; el cintur&oacute;n. Puso algo de m&uacute;sica y se sent&oacute; junto a la periodista. &Eacute;sta le comenz&oacute; a besar y empez&oacute; a desabotonar la camisa mientras &eacute;l se dejaba hacer bastante relajado.<\/p>\n<p>Ella se arrodill&oacute; en el suelo ante el locutor y fue bajando el pantal&oacute;n con esa cara de lasciva que se le pon&iacute;a a medida que se excitaba. Se coloc&oacute; entre sus piernas, baj&oacute; su b&oacute;xer&hellip; y se llev&oacute; una sorpresa. La ten&iacute;a muy peque&ntilde;a. Esto le produjo una decepci&oacute;n que disimul&oacute; bastante bien. Fue meti&eacute;ndosela en la boca y comenz&oacute; a mamarla con dedicaci&oacute;n, empleando todas sus dotes de felatriz, pero por m&aacute;s que chupaba aquello no crec&iacute;a. As&iacute;, que esto requer&iacute;a, lo que se entiende como una faena de ali&ntilde;o. Mamadita r&aacute;pida, polvo, orgasmo fingido, cigarrito y para casa. Mientras el hombre segu&iacute;a con los ojos cerrado disfrutando de su boca, la mujer comenz&oacute; a subir para cabalgarlo. Se la meti&oacute; sin esfuerzo alguno. Notaba como su vagina ped&iacute;a m&aacute;s pero el &oacute;rgano de H&eacute;ctor no daba la talla. Tras un par de minutos de cabalgada ella empez&oacute; a gemir y gritar como una gata haciendo que &eacute;l no pudiera aguantarse m&aacute;s y se corriera. La periodista cay&oacute; sobre &eacute;l simulando el &eacute;xtasis de un orgasmo escandaloso y demoledor, lo que sin duda lleno de orgullo y satisfacci&oacute;n a H&eacute;ctor.<\/p>\n<p>De camino a casa y con la excusa del cansancio, la mujer permaneci&oacute; en silencio y haciendo como que dorm&iacute;a, mientras pensaba la p&eacute;rdida de tiempo que hab&iacute;a supuesto todo esto. Cuando llegaron al portal de su casa se despidieron fr&iacute;amente. Para el locutor esta noche hab&iacute;a sido un &eacute;xito rotundo y se reflejaba en su cara. Para la presentadora hab&iacute;a sido la constataci&oacute;n de que sab&iacute;a fingir muy bien y tambi&eacute;n se le reflejaba en la cara.<\/p>\n<p>Mientras decid&iacute;a que pantalones se llevar&iacute;a a Andorra record&oacute; que &eacute;sta no hab&iacute;a sido su &uacute;nica relaci&oacute;n rara. El lunes 31 de octubre, aprovechando que el d&iacute;a siguiente era festivo y no trabajaban, las dos amigas, decidieron salir a tomar unas cervezas y unas tapas a su bar de cabecera. La Luna, en el barrio de Malasa&ntilde;a. El lugar era muy de sus gustos. As&iacute; que siempre acababan all&iacute; despu&eacute;s de d&iacute;as de trabajo estresante. Eva hab&iacute;a quedado all&iacute; con Jorge un ayudante de direcci&oacute;n y un colega de &eacute;ste, Luismi, al que le hab&iacute;a echado el ojo hac&iacute;a meses y deseaba probar suerte.<\/p>\n<p>Al poco de pedir la primera ronda de cervezas aparecieron los dos chicos. Luismi era un tipo de mediana estatura, pelo casta&ntilde;o con los ojos claros. Era bastante guapo y seg&uacute;n Eva se ten&iacute;a que mover muy bien en la cama. Aunque ten&iacute;a pareja, pero Eva sab&iacute;a que de vez en cuando sal&iacute;a con su colega y no desaprovechaba ninguna oportunidad. En cuanto a Jorge, era un poco m&aacute;s alto que su amigo y m&aacute;s corpulento. Ten&iacute;a el cuerpo m&aacute;s trabajado. Rasgos muy angulosos, nariz chata, pelo y ojos negros. Se daba un aire a Bardem con su pinta de malo. En su juventud debi&oacute; ser un macarra y ahora le quedaba esa pinta de tipo duro, con una experiencia ampl&iacute;sima que controlaba cualquier situaci&oacute;n. Su atractivo era innegable. Al llegar a la barra, present&oacute; a Luismi y salud&oacute; con besos a cada una de ellas:<\/p>\n<p>-&iquest;Llev&aacute;is mucho tiempo esperando? Hemos tenido que buscar aparcamiento y eso que venimos en moto. &ndash;Mientras trataba de colocar los dos cascos BMW en un lugar al final de la barra.<\/p>\n<p>-Acabamos de pedir la primera ronda. &ndash;Anunci&oacute; Eva.<\/p>\n<p>Tras unas tapas y varias rondas de cervezas estaban ri&eacute;ndose con las an&eacute;cdotas y chistes de los dos colegas que parec&iacute;an haber tenido m&aacute;s de una vida ya que les hab&iacute;an pasado de todo.<\/p>\n<p>Cerca de la media noche ya hab&iacute;an pedido las copas y se hab&iacute;a separado por parejas. En una de las visitas al ba&ntilde;o y mientras preparaban una raya para cada una, Eva le coment&oacute; que la novia de Luismi estaba de viaje y que estaba solo, as&iacute; que esa noche se lo iba a cepillar:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; te parece Jorge? &ndash;pregunt&oacute; ella.<\/p>\n<p>-Est&aacute; muy bueno. No es nada guapo, pero da mucho morbo. Adem&aacute;s tiene fama de follar muy bien.<\/p>\n<p>Una ronda de copas m&aacute;s y Eva anunci&oacute; que ellos se iban. Le pregunt&oacute; a Jorge si no le importaba llevar a su amiga luego y &eacute;ste se mostr&oacute; encantado. As&iacute;, Eva y Luismi se ir&iacute;an en el A3 de ella y la otra pareja se ir&iacute;an en la BMW RT-1200 de Jorge.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente las dos amigas coincidieron en la sala de maquillaje. Ella estaba sentada esperando a que llegase Pablo para maquillarla y Eva estaba a su lado con una cara que delataba la falta de sue&ntilde;o. Ten&iacute;a ojeras y parec&iacute;a demacrada:<\/p>\n<p>-Vaya cara, menos mal que no sales a c&aacute;mara, &iquest;C&oacute;mo te fue? &ndash;le pregunt&oacute; a Eva.<\/p>\n<p>-Alucinante. Yo no s&eacute; si fue la coca, el morbo que me daba o qu&eacute;. Pero el t&iacute;o me hizo gritar como una bestia.<\/p>\n<p>-&iquest;La ten&iacute;a grande? &ndash;pregunt&oacute; curiosa ella mientras se miraba en el gran espejo que ten&iacute;a delante.<\/p>\n<p>-No. La ten&iacute;a normal. M&aacute;s bien gorda pero era normal. Nada del otro mundo.<\/p>\n<p>Pablo entr&oacute; corriendo en la sala de maquillaje ante la mirada sorprendida de sus amigas, con la cara roja y los ojos como platos:<\/p>\n<p>-Anda guarra, anoche triunfaste. &ndash;Solt&oacute; de sopet&oacute;n dirigi&eacute;ndose a ella.<\/p>\n<p>-Yo&hellip; bueno&hellip; &iquest;por qu&eacute;? &ndash;contest&oacute; sorprendida su amiga al tiempo que miraba fijamente a Eva.<\/p>\n<p>-Venga no te hagas la tonta. Estuviste con Jorge, &iquest;no? &ndash;preguntaba acelerado Pablo con cierto tono de reproche por no haberse enterado de primera mano.<\/p>\n<p>Eva presenciaba la escena esperando conocer los detalles:<\/p>\n<p>-Bueno, s&iacute;, pero&hellip; &ndash;Ella no entend&iacute;a nada.<\/p>\n<p>-Pero nada, si eres el comentario en los pasillos &ndash;La contestaci&oacute;n de Pablo sorprendi&oacute; m&aacute;s a&uacute;n a sus amigas.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo dices? &ndash;grit&oacute; la presentadora con la cara enrojecida.<\/p>\n<p>-S&iacute;, s&iacute;. Parece ser que anoche salisteis de copas y acabasteis t&uacute; y Jorge en su casa. Y chica&hellip;, te ha puesto por las nubes. Dice que le echaste cinco polvos seguidos y que eres una leona. &ndash;Resumi&oacute; el maquillador el rumor soltando plumas.<\/p>\n<p>La cara de las dos amigas era de asombro total. Eva la miraba con la boca abierta y ella estaba tan perpleja que no pod&iacute;a articular palabra. Tom&oacute; un vaso de agua, se volvi&oacute; a mirar en el gran espejo que ten&iacute;a ante si. Cerr&oacute; los ojos durante unos segundos e inspir&oacute; fuerte. No se sent&iacute;a enfadada aunque si defraudada. Jorge hab&iacute;a demostrado ser un aut&eacute;ntico fantasma. Sus amigos la miraban fijamente, expectantes y deseosos de conocer su versi&oacute;n:<\/p>\n<p>-&iquest;Quer&eacute;is saber qu&eacute; pas&oacute;? &ndash;dijo con el ce&ntilde;o fruncido y anunciando lo que ten&iacute;a que ser un aut&eacute;ntico bombazo.<\/p>\n<p>-SIII. &ndash;Contestaron al un&iacute;sono.<\/p>\n<p>-Pues ver&eacute;is. Cuando ustedes os fuisteis &ndash;dijo se&ntilde;alando a Eva &ndash;nosotros cogimos los cascos y fuimos a otro garito. La cosa se fue calentando y acabamos en su casa. Nos enrollamos. El t&iacute;o es feo pero tiene un cuerpazo &ndash;volviendo a se&ntilde;alar a Eva. &ndash;Al poco de estar mam&aacute;ndosela me mand&oacute; parar. Me puse sobre &eacute;l para cabalgarlo&hellip; y no hab&iacute;a pasado ni treinta segundos cuando se corri&oacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo? &ndash;pregunt&oacute; Eva casi gritando mientras Pablo se llevaba la mano derecha a su boca que permanec&iacute;a abierta desde el principio del relato.<\/p>\n<p>-S&iacute; &ndash;dijo ella mir&aacute;ndole a los ojos de su sorprendida amiga &ndash;el t&iacute;o es eyaculador precoz&hellip; Dicho por &eacute;l.<\/p>\n<p>Pablo y Eva se miraron y explotaron al mismo tiempo en una carcajada a la que se uni&oacute; ella:<\/p>\n<p>-&iquest;Y qu&eacute; pas&oacute; despu&eacute;s? &ndash;pregunt&oacute; intrigado Pablo.<\/p>\n<p>-Bueno, nos tumbamos juntos pero con el punto cortado y lo t&iacute;pico, &ldquo;esto no me hab&iacute;a pasado nunca&rdquo; &ldquo;es que llevo varios meses sin hacerlo&rdquo; &ndash;tras unos segundos de silencio &ndash;as&iacute; que cinco polvos seguidos.<\/p>\n<p>-Las fichas del parch&iacute;s. Comen una y cuentan veinte &ndash;coment&oacute; Eva.<\/p>\n<p>-Anda hija que vaya punter&iacute;a que tienes &uacute;ltimamente. Primero el picha-corta y luego Jorge &ldquo;el r&aacute;pido&rdquo;&hellip; &ndash;apunt&oacute; Pablo ir&oacute;nicamente &ndash;a partir de ahora es el &ldquo;Cherif&rdquo; &ndash;a&ntilde;adi&oacute; soltando pluma de nuevo.<\/p>\n<p>20 de abril del 90.<\/p>\n<p>Los tres amigos hab&iacute;an salido a las siete de la ma&ntilde;ana con la intenci&oacute;n de llegar a Andorra sobre las dos de la tarde. La primera parte del camino la hab&iacute;a hecho Pablo. Se hab&iacute;a pasado conduciendo tres horas y media hasta que pararon a desayunar justo antes de entrar en Zaragoza. Para la segunda parte del trayecto fue ella qui&eacute;n se ofreci&oacute;, cosa que Pablo agradeci&oacute;. Por el contrario Eva iba en plan &ldquo;reinona&rdquo; en el asiento trasero.<\/p>\n<p>Pararon en la estaci&oacute;n de servicio El Cisne. Al salir del coche sintieron la diferencia de temperatura entre la calefacci&oacute;n del coche y el fr&iacute;o de la calle. As&iacute; que los tres corrieron hacia el interior del restaurante. Les apetec&iacute;a mucho un buen desayuno. Pidieron zumo de naranja, caf&eacute; con leche y cortado y tostadas con aceite jam&oacute;n y tomate. Bueno, menos Pablo que se pidi&oacute; un Cola-Cao con magdalenas. Las dos amigas se rieron e hicieron comentarios jocosos sobre la petici&oacute;n del hombre:<\/p>\n<p>-As&iacute; nunca vas a crecer Pablito &ndash;coment&oacute; Eva pas&aacute;ndole cari&ntilde;osamente la mano por la espalda.<\/p>\n<p>Efectivamente, Pablo era un tipo bajito, escasamente superaba el metro setenta y muy delgado. &Eacute;l siempre achac&oacute; esto a que &ldquo;era hiperactivo y quemaba mucha grasa&hellip;&rdquo; Pablo era una persona muy nerviosa y nunca parec&iacute;a estar quieto y relajado. De no ser por sus entradas, que &eacute;l intentaba disimular afeit&aacute;ndose a menudo, pasar&iacute;a por ser un ni&ntilde;o. Ten&iacute;a unos ojos grandes muy expresivos y sol&iacute;a llevar unas gafas graduadas D&amp;G con montura de pasta negra. Aunque ten&iacute;a varias en distintos colores para cuando sal&iacute;a a ligar. Cosa que sol&iacute;a hacer normalmente solo ya que se mov&iacute;a por ambientes gays y no ten&iacute;a ganas de dar explicaciones a nadie. En el d&iacute;a a d&iacute;a era una persona muy discreta y reservada. Aunque era consciente que todo el mundo sab&iacute;a o sospechaba su condici&oacute;n de homosexual &eacute;l se cuidaba mucho de soltar plumas fuera de su reducido c&iacute;rculo de amistades &iacute;ntimas. Tan solo cuando se relacionaba con sus amigas se relajaba y dejaba escapar alg&uacute;n adem&aacute;n delator.<\/p>\n<p>Siempre hab&iacute;a tenido claro que a &eacute;l le gustaban los hombres y en su casa nunca tuvo problemas cuando sali&oacute; del armario. De jovencito cuando sal&iacute;a de marcha siempre estaba rodeado de &ldquo;t&iacute;as buenas&rdquo; cosa que a &eacute;l le beneficiaba ya que alrededor de ellas siempre aleteaba alg&uacute;n que otro maromo en condiciones. Aunque no negaba que hab&iacute;a disfrutado de algunas relaciones heterosexual muy placentera con t&iacute;as que estaban muy buenas. Pr&aacute;cticamente solo hab&iacute;a estado con hombres desde que llegara a Madrid hac&iacute;a casi veinte a&ntilde;os. Corr&iacute;a la leyenda de que hab&iacute;a estado con un futbolista, pero esto nunca se pudo demostrar y &eacute;l siempre lo hab&iacute;a negado.<\/p>\n<p>Tras el reconfortante desayuno volvieron a la carretera. Esta vez Eva hab&iacute;a pasado al asiento del copiloto para dejar que Pablo pudiese echar una cabezadita. Ya en marcha decidi&oacute; que ya estaba bien de o&iacute;r a Madonna y al no encontrar ning&uacute;n cd de su agrado en la guantera se puso a buscar alguna emisora de m&uacute;sica. Lo primero que encontr&oacute; el autorradio fue el dial 97.1 que era Cadena Dial. Se oyeron los acordes de la canci&oacute;n de Celtas Cortos &ldquo;20 de abril del 90&rdquo; y Eva dio un suspiro que llam&oacute; la atenci&oacute;n de los otros dos:<\/p>\n<p>-Ah, qu&eacute; recuerdos me trae esta canci&oacute;n &ndash;coment&oacute; Eva melanc&oacute;lica.<\/p>\n<p>-Anda hija, c&oacute;mo a todo el mundo -dijo Pablo tirado en los asientos traseros con los ojos cerrados.<\/p>\n<p>-Bueno, ya. Pero es que yo perd&iacute; la virginidad el 21 de abril del 90<\/p>\n<p>-&iexcl;CO&Ntilde;O! &ndash;Se sorprendi&oacute; ella.<\/p>\n<p>-Cuenta, ni&ntilde;a cuenta. &ndash;Pablo muy curioso se incorpor&oacute; y se coloc&oacute; entre los dos asientos delanteros.<\/p>\n<p>Eva siendo el centro de atenci&oacute;n de sus amigos dio comienzo a su relato:<\/p>\n<p>&ldquo;De peque&ntilde;a, viv&iacute;a con mis padres y mi hermana In&eacute;s, dos a&ntilde;os mayor que yo en un chalet del Parque del Conde Orgaz. Como podr&eacute;is imaginar la situaci&oacute;n econ&oacute;mica era bastante buena. Mis padres eran abogados y trabajaban en un buen bufete. Mi hermana era una aut&eacute;ntica Barbie, rubia, alta, ojos azules, de sobresaliente en todas las asignaturas. Vamos el orgullo de mis padres. Hoy ha evolucionado a la est&eacute;tica de las &ldquo;puretas&rdquo; del PP. Casada con su novio de toda la vida y por supuesto el &uacute;nico que tuvo. Juan Lu&iacute;s De Remedal Salguero, El Juanlu. &ndash;Eva dijo esto con cierto desprecio hacia su cu&ntilde;ado. &ndash;Tambi&eacute;n pepero de manual. En aquella &eacute;poca militante de Nuevas Generaciones. Estatura media, ojos y pelo negro, muy peinado, con su raya a un lado. Siempre con pantalones de pinzas, camisas Burberry&acute;s a cuadros, chalecos Lacoste en una amplia gama de colores y zapatos n&aacute;uticos.<\/p>\n<p>A grandes rasgos esta era la estampa de una familia acomodada en los a&ntilde;os 90. Pero como no hay nada perfecto, all&iacute; tambi&eacute;n estaba yo. Desde la adolescencia ya empec&eacute; a dar muestras de que no me gustaba aquel plan de vida. Siempre chocaba con mi hermana. No me ca&iacute;a bien el Juanlu, discut&iacute;a mucho con mi madre y aunque adoro a mi padre tambi&eacute;n tuve roces con &eacute;l. Con diecis&eacute;is a&ntilde;os mi mejor amiga era Isa otra oveja negra como yo. A esa edad la explosi&oacute;n hormonal nos hac&iacute;a estar calientes todo el d&iacute;a. Siempre est&aacute;bamos hablando de sexo y t&iacute;os.<\/p>\n<p>Como os he dicho viv&iacute;amos en una urbanizaci&oacute;n de Conde Orgaz. Cada chalet estaba ubicado en una parcela y todas ellas pertenec&iacute;an a una misma comunidad con piscina y pistas deportivas. Nuestra calle era en cuesta de manera que los chalets estaban a distinto nivel unos de otros. Lo cual no tendr&iacute;a m&aacute;s importancia si no fuera por un peque&ntilde;o detalle. Desde la segunda planta del chalet superior era visible el chalet inferior.<\/p>\n<p>Hac&iacute;a dos a&ntilde;os que nuestro vecino inferior era Marcos. Un m&eacute;dico de treinta y dos a&ntilde;os buenorro. No era muy alto, pelo casta&ntilde;o claro, ojos marrones, imberbe. Era guapo y ten&iacute;a cara de bueno. A m&iacute; siempre me dio mucho morbo. Pensaba que tras esa imagen de yerno perfecto hab&iacute;a algo m&aacute;s. Desde que lleg&oacute; a la urbanizaci&oacute;n, Marcos se hab&iacute;a convertido en el sex symbol. Durante los meses de verano, cuando se abr&iacute;a la piscina todas las maris buscaban poner sus toallas cerca de la suya. Su torso lampi&ntilde;o y sus bien marcados abdominales hac&iacute;an furor. En aquella &eacute;poca no se llevaba lo metro sexual y los hombres de la urbanizaci&oacute;n ten&iacute;an pelo en el pecho y michelines. Al no estilarse tampoco los gimnasios, el cuerpo trabajado del Dr. Marcos Salguero romp&iacute;a moldes. L&oacute;gicamente Isa y yo no &eacute;ramos inmunes al encanto de mi vecino y est&aacute;bamos enamoradas de &eacute;l.<\/p>\n<p>Una tarde las dos est&aacute;bamos en mi habitaci&oacute;n, como siempre oyendo los cuarenta principales y hablando de sexo, aunque nuestras experiencias no pasaban de los morreos y alg&uacute;n que otro rozamiento. De repente, nos dimos cuenta que desde la ventana y aprovechando el desnivel se ve&iacute;a encendida la luz del ba&ntilde;o de Marcos. Permanecimos mirando con la esperanza de poder identificar su silueta a trav&eacute;s de aquella ventana cerrada. Cu&aacute;l no ser&iacute;a nuestra sorpresa cuando adivinamos la sombra de Marcos acerc&aacute;ndose y abriendo la ventana. De repente pudimos ver como una nube de niebla sal&iacute;a de aquel ba&ntilde;o, desalojando el vaho provocado por el agua caliente. Vimos a Marcos desnudo de cintura para arriba. Al girarse y darnos la espalda para dirigirse al espejo pudimos verle entero. Nos quedamos at&oacute;nitas y babeando cuando vimos aquel culo, para nosotras, perfecto del hombre perfecto. La imagen pas&oacute; de inmediato a ser el centro de nuestras fantas&iacute;as. Una espalda ancha con hombros fuertes y en forma triangular descend&iacute;a por los dorsales hasta un culo redondo y prieto de atleta coronado por dos peque&ntilde;os hoyos en la zona lumbar.<\/p>\n<p>Durante los meses siguientes empezamos a controlar sus horarios y sus rutinas. Marcos estaba casado con Mari Carmen hija de unos socios del bufete de mis padres. La mujer era una preciosidad de ojos claros y carita angelical que formaba con &eacute;l la pareja ideal.<\/p>\n<p>Mari Carmen llevaba un a&ntilde;o preparando unas oposiciones a notaria, en un peque&ntilde;o piso que sus padres ten&iacute;an en el centro. Sal&iacute;a por la ma&ntilde;ana, sobre las ocho y volv&iacute;a al chalet sobre las diez de la noche. De lunes a viernes. Marcos en cambio trabajaba en un hospital en turnos de ocho horas. Cada semana cambiaba de turno. El de ma&ntilde;ana era el bueno, ya que volv&iacute;a a casa sobre las tres de la tarde, y luego jugaba al tenis o iba al gimnasio y volv&iacute;a a ducharse a casa sobre las siete de la tarde. Cuando trabajaba de noche no sol&iacute;a hacer ejercicio de d&iacute;a y cuando descansaba por la ma&ntilde;ana est&aacute;bamos en clase.<\/p>\n<p>Nosotras segu&iacute;amos observ&aacute;ndole mientras se duchaba y pese a nuestras precauciones para no ser vistas, &eacute;l se dio cuenta que lo hac&iacute;amos. No sabemos en que momento fue pero lo supo. Su comportamiento empez&oacute; a ser m&aacute;s exhibicionista, eso s&iacute; sin mostrarnos nada m&aacute;s que su exquisito culo. Se recreaba m&aacute;s ante el espejo de espaldas a la ventana que abr&iacute;a justo despu&eacute;s de la ducha, tardaba m&aacute;s en salir del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Todo este comportamiento deriv&oacute; en &ldquo;una paja mental&rdquo; m&iacute;a, por lo qu&eacute;, s&iacute; sab&iacute;a que yo le miraba y segu&iacute;a dej&aacute;ndose ver era porque yo le gustaba. Entonces quiz&aacute; podr&iacute;a tener algo con &eacute;l. Un d&iacute;a tras mucho meditarlo y plantearme mil dudas, le coment&eacute; a Isa que hab&iacute;a decidido perder la virginidad. Ella me pregunt&oacute; muy intrigada que con qui&eacute;n, a lo que yo guard&eacute; un evidente silencio:<\/p>\n<p>-T&uacute; est&aacute;s loca, t&iacute;a. &ndash;Me dijo casi gritando dando por hecho que Marcos era mi elecci&oacute;n para el gran momento.<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute;? &ndash;pregunt&eacute; yo ofendida.<\/p>\n<p>-Porque est&aacute; casado y no se va a complicar la vida por unas ni&ntilde;atas de dieciocho a&ntilde;os. &ndash;La contestaci&oacute;n me result&oacute; tan l&oacute;gica como hiriente. Por m&aacute;s que tuviera raz&oacute;n no me convenci&oacute; y yo segu&iacute; madurando un plan de ataque.<\/p>\n<p>Todo se cuadr&oacute; a la perfecci&oacute;n el 21 de abril del 90. Era s&aacute;bado, mis padres estar&iacute;an fuera ya que ten&iacute;an que visitar a un cliente del bufete en La Coru&ntilde;a y aprovecharon para pasar all&iacute; el fin de semana. A su vez mi hermana aprovech&oacute; para escaparse con el Juanlu a su casa de la sierra. Y por &uacute;ltimo y m&aacute;s importante, Mari Carmen se examinaba de las oposiciones el domingo veintid&oacute;s y pasar&iacute;a toda la noche estudiando en el piso de sus padres. A Isa le dije que no iba a salir, que ten&iacute;a un poco de fiebre. Isa no me crey&oacute;:<\/p>\n<p>-Est&aacute;s loca t&iacute;a &ndash;me dijo &ndash;ma&ntilde;ana me cuentas.<\/p>\n<p>Toda &eacute;sta &ldquo;alineaci&oacute;n de los astros&rdquo; permit&iacute;a a Marcos y a mi estar solos un s&aacute;bado y de noche. Era ahora o nunca.<\/p>\n<p>Aprovechando la buena temperatura me puse una minifalda azul que me hac&iacute;a un culito muy mono y una camiseta blanca ce&ntilde;ida que marcaban mis tetas, me solt&eacute; el pelo y me qued&eacute; en mi habitaci&oacute;n a esperar a que se duchara. Sin preocuparme en ser vista estuve observ&aacute;ndole como lo hab&iacute;a hecho en los &uacute;ltimos meses. Antes de que terminara sal&iacute; corriendo escaleras abajo, me asegur&eacute; de coger las llaves de casa y cerr&eacute; la puerta. En la calle, la urbanizaci&oacute;n estaba tan solo iluminada por las farolas, segu&iacute; corriendo hasta su cancela para que nadie me pudiera ver ya que en esa &eacute;poca muchos vecinos sal&iacute;an a pasear.<\/p>\n<p>Tras pasar la mano por los barrotes abr&iacute; el cerrojo y aceler&eacute; el paso por el camino de losas negras hasta que llegu&eacute; justo hasta la puerta de su chalet, donde por unos segundos permanec&iacute; parada recuperando el sosiego y recomponiendo mi pelo alborotado. Despu&eacute;s de tocar el timbre dos veces seguidas me invadi&oacute; una especie de angustia ya que ahora no hab&iacute;a marcha atr&aacute;s. Recordaba las palabras de Isa, diciendo que estaba loca y que para &eacute;l solo &eacute;ramos unas ni&ntilde;atas. Tem&iacute; que tuviera raz&oacute;n y mi vecino me tomar&aacute; por una calientapollas mal criada. Me empec&eacute; a ruborizar.<\/p>\n<p>De repente se abri&oacute; la puerta y ya no tuve tiempo de plantearme otra cosa que soltar la parrafada en forma de excusa que justificaba mi presencia all&iacute;. Pero durante unos segundos esto me result&oacute; imposible y permanec&iacute; callada y mir&aacute;ndole.<\/p>\n<p>Ante m&iacute; ten&iacute;a la imagen de Marcos con el pelo mojado y peinado hacia atr&aacute;s reci&eacute;n afeitado, oliendo a after shave Gillette Sensor y vestido con un albornoz blanco anudado a la cintura. Me miraba fijamente con media sonrisa en la cara y una ceja levantada. Demand&aacute;ndome una explicaci&oacute;n o mejor una excusa porque creo que desde que abri&oacute; la puerta sab&iacute;a a lo que yo hab&iacute;a ido:<\/p>\n<p>-Qu&eacute;&hellip; eh&hellip; si&hellip; que como est&aacute;s solo pod&iacute;amos&hellip; &ndash;no acertaba a hilvanar una frase completa.<\/p>\n<p>-Pasa anda &ndash;dijo sonriendo y facilitando una situaci&oacute;n que por momentos me parec&iacute;a rid&iacute;cula.<\/p>\n<p>Pas&eacute; a un recibidor cuadrado en el que pude ver un gran espejo desde el techo hasta el suelo, a trav&eacute;s de un arco de medio punto accedimos a un sal&oacute;n un poco m&aacute;s amplio que el de mi casa.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute;a a Marcos que andaba descalzo sobre el parqu&eacute; que cubr&iacute;a todo el suelo. Me invit&oacute; a sentarme en un sof&aacute; negro de cuero que estaba frente a la televisi&oacute;n. Se disculp&oacute; un momento y subi&oacute; a cambiarse por algo m&aacute;s c&oacute;modo. Me qued&eacute; sola observando cada rinc&oacute;n de aquella estancia. El sal&oacute;n estaba dominado por un fuego que dado la &eacute;poca del a&ntilde;o permanec&iacute;a apagado. A la derecha y sobre un mueble modular negro una televisi&oacute;n de 55&acute;&acute;. Cuadros abstractos decoraban de manera minimalista todas las paredes blancas en contraste con el mobiliario totalmente negro. Una amplia colecci&oacute;n de cintas de video de cine cl&aacute;sico bajo el m&oacute;dulo que soportaba el televisor. Desde mi asiento lade&eacute; la cabeza para leer algunos t&iacute;tulos. Cuando los pasos de mi anfitri&oacute;n me hizo girar la cabeza para observarle.<\/p>\n<p>Marcos se hab&iacute;a cambiado, llevaba unas bermudas de baloncesto John Smith y una camiseta de manga corta negra que le quedaba muy bien sobre su cuerpo musculado:<\/p>\n<p>-Bueno, &iquest;pedimos algo de cenar? &ndash;pregunt&oacute; &eacute;l haciendo llevadera la tensi&oacute;n.<\/p>\n<p>-Vale &ndash;solo pude contestar yo mientras le observaba moverse con soltura por el sal&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Te apetece pizza? &ndash;y cogi&oacute; el tel&eacute;fono sin esperar respuesta.<\/p>\n<p>El m&eacute;dico prepar&oacute; la peque&ntilde;a mesita auxiliar. Coloc&oacute; un mantel de tela rojo. De la cocina trajo un paquete de servilletas de papel y unas tijeras para cortar la pizza. Yo estaba inm&oacute;vil en el sof&aacute; observando los movimientos de &eacute;l:<\/p>\n<p>-&iquest;De beber? &iquest;cerveza o refresco? &ndash;pregunt&oacute; Marcos desde el frigor&iacute;fico.<\/p>\n<p>-No tomo alcohol. Soy joven &ndash;me excus&eacute;.<\/p>\n<p>Marcos sac&oacute; la cabeza por la puerta de la cocina:<\/p>\n<p>-Venga Eva &ndash;dijo &eacute;l con desd&eacute;n &ndash; &iquest;A qui&eacute;n quieres enga&ntilde;ar?<\/p>\n<p>-Bueno cerveza &ndash;dije un poco avergonzada por mi mal disimulada mojigater&iacute;a.<\/p>\n<p>El hombre apareci&oacute; con un par de botellines de Heineken. Justo antes de sentarse son&oacute; el timbre, era el chico de la pizzer&iacute;a. Tras pagarle, puso la caja sobre la mesa:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; tipo de m&uacute;sica te gusta?<\/p>\n<p>-Sobretodo espa&ntilde;ola, Hombres G, La Guardia, Radio Futura,&hellip; ah y Mecano.<\/p>\n<p>-Bueno no digo que sean malos. Pero pondremos a Queen &iquest;qu&eacute; te parece?<\/p>\n<p>-Vale, tambi&eacute;n me gusta.<\/p>\n<p>La siguiente hora la pasamos hablando y riendo. Despu&eacute;s de tres cervezas cada uno, a m&iacute; me empezaba a pasar factura:<\/p>\n<p>-Oye, &iquest;no estar&aacute;s intentando emborracharme para algo? &ndash;pregunt&eacute; yo con los ojos entornados.<\/p>\n<p>-&iquest;Yo? &iquest;Para qu&eacute; iba a hacer tal cosa? &ndash;contest&oacute; el m&eacute;dico bastante sobrado mientras sosten&iacute;a un botell&iacute;n de cerveza con los dedos.<\/p>\n<p>-No s&eacute; para aprovecharte de mi o algo.<\/p>\n<p>-Vamos guapa, &iquest;no te querr&aacute;s aprovechar t&uacute; de m&iacute;? &ndash;dijo esto con un voz grave y mirada inquisidora.<\/p>\n<p>-&iquest;Yooo? &ndash;el alcohol hac&iacute;a que hablase en un tono m&aacute;s alto del habitual &ndash;&iquest;por qu&eacute;? Porque est&aacute;s buen&iacute;simo. &ndash;Dije con una sinceridad delatora.<\/p>\n<p>-Ya s&eacute; que t&uacute; y tu amiga me espi&aacute;is desde tu habitaci&oacute;n. Menuda dos est&aacute;is hechas.<\/p>\n<p>-&iquest;Te has dado cuenta? &ndash;dije algo sorprendida.<\/p>\n<p>-Todav&iacute;a os falta experiencia a la hora de marcar a vuestra presa sin ser vistas&hellip; &ndash;coment&oacute; Marcos con cierta suficiencia. Encendi&oacute; un cigarro y tras darle una calada me lo pas&oacute;.<\/p>\n<p>-Y qu&eacute; pasa, &iquest;qu&eacute; no te gusta? &ndash;pregunt&eacute; de manera inocente mientras inspiraba fuerte el humo del Chester.<\/p>\n<p>-S&iacute;, sobretodo me gustas t&uacute;. M&aacute;s que tu amiga. &ndash;Me dijo al tiempo que me quitaba el cigarro y lo apoyaba en un cenicero cuadrado de alabastro blanco.<\/p>\n<p>Me ruboric&eacute; al instante:<\/p>\n<p>-T&uacute; tambi&eacute;n me gustas &ndash;le dije notando como un calor interior se apoderaba de mi cuerpo. Mis pezones se endurecieron y not&eacute; como mi cl&iacute;toris comenzaba a latir.<\/p>\n<p>Los dos nos mir&aacute;bamos fijamente, Marcos se lanz&oacute; a besarme. Lo hac&iacute;a de maravilla, nada que ver con los besos de los chicos de mi edad. Me acariciaba las piernas sin dejar de besarme. Trataba de abarcarlo con mis brazos. Est&aacute;bamos totalmente pegados y empec&eacute; a notar que el paquete de &eacute;l crec&iacute;a en su entrepierna y en la m&iacute;a la vulva me ard&iacute;a y lat&iacute;a como no lo hab&iacute;a sentido nunca.<\/p>\n<p>El m&eacute;dico me tumb&oacute; en el sof&aacute; y fue subiendo la mano por mis piernas cada vez m&aacute;s arriba. Al llevar la minifalda me sent&iacute;a toda expuesta. Con &eacute;l encima se me hac&iacute;a imposible zafarme as&iacute; que decid&iacute; entregarme a la situaci&oacute;n. Not&eacute; las manos de &eacute;l llegar hasta las bragas que para entonces ya ten&iacute;an que estar tan mojadas como mi co&ntilde;o. Hizo presi&oacute;n y gem&iacute; con los ojos cerrados y embriagadas por el aroma de su colonia. De repente par&oacute;, nos incorporamos y Marcos se quit&oacute; la camiseta dejando a la vista su musculatura. Era una maravilla.<\/p>\n<p>Yo hice lo mismo y me quit&eacute; la camiseta qued&aacute;ndome solo con el sujetador. Me daba un poco de verg&uuml;enza. Estaba ante un t&iacute;o bastante mayor que yo, casado y que ten&iacute;a un cuerpo de esc&aacute;ndalo. Y yo con un sujetador blanco &ldquo;princesa&rdquo; con una peque&ntilde;a rosa bordada entre las dos copas que sujetaban dos pechos duros de jovencita reci&eacute;n desarrollada. Me sent&iacute;a excitad&iacute;sima pero no sab&iacute;a bien como actuar y sobretodo tem&iacute;a no saber hacerlo.<\/p>\n<p>Marcos recorri&oacute; con besos todo mi cuerpo, desde el cuello hasta mi ombligo para luego morderme los pezones a trav&eacute;s de la tela del sujetador. &Eacute;stos se me pusieron duros como piedras. Se retorc&iacute;an sobre s&iacute; mismos de manera casi dolorosa. Pasando la mano derecha por detr&aacute;s de mi espalda me desabroch&oacute; el sujetador con un simple movimiento de dedos. Liberando por fin unas tetas que le desafiaban. Me las bes&oacute;, me las mordi&oacute;, me las lami&oacute; con su ardiente lengua y me las amas&oacute; haci&eacute;ndome llegar casi al orgasmo. Su erecci&oacute;n era cada vez mayor. Yo me dejaba hacer, era la primera vez que estaba con un t&iacute;o en serio. Hasta ese momento lo &uacute;nico que hab&iacute;a hecho era alg&uacute;n toqueteo de paquete y alg&uacute;n morreo que otro. Estaba entregada a mi vecino que me doblaba la edad. Tan excitada por la situaci&oacute;n que aquel t&iacute;o pod&iacute;a haber abusado de mi. Haber hecho conmigo lo que hubiese querido.<\/p>\n<p>Marcos se incorpor&oacute; para quitarme la minifalda azul y me dej&oacute; tan solo con unas bragas blancas de algod&oacute;n que hac&iacute;an juego con el sujetador y que ahora delataban la raja de mi vagina con una mancha de humedad un poco m&aacute;s oscura. El m&eacute;dico me miraba y sonre&iacute;a haci&eacute;ndome sentir deseada. Yo inocentemente me llev&eacute; el pulgar de la mano derecha a la boca y lo mord&iacute;a d&aacute;ndole una imagen de Lolita a&uacute;n m&aacute;s virginal si cab&iacute;a. Me baj&oacute; las bragas dejando al aire una peque&ntilde;a mata de rizos negros que cubr&iacute;an mi monte de Venus a&uacute;n por desflorar:<\/p>\n<p>-Qu&eacute; cosa m&aacute;s rica. Eres preciosa Eva. &ndash;Dec&iacute;a elevando mi excitaci&oacute;n y mi libido.<\/p>\n<p>Yo no pod&iacute;a aguantar m&aacute;s y me incorpor&eacute; y le bes&eacute;:<\/p>\n<p>-T&oacute;came Marcos. Necesito que me lo toques. &ndash;Le ped&iacute; ansiosa al tiempo que tome su mano y la dirig&iacute; hacia mi co&ntilde;o.<\/p>\n<p>-Tranquila que te voy a llevar a la gloria. &ndash;&Eacute;l, mucho m&aacute;s experto se tomaba el asunto con calma.<\/p>\n<p>Y efectivamente, Marcos se inclin&oacute; sobre mi entrepierna, me abri&oacute; las piernas y comenz&oacute; una comida que en pocos segundos y debido a mi excitaci&oacute;n acab&oacute; en un orgasmo. Yo, por verg&uuml;enza me tap&eacute; la boca con las dos manos para no gritar y trataba de cerrar las piernas aprisionando la cabeza del m&eacute;dico. Pero el placer era inmenso. Era la primera vez que me llevaban al orgasmo. Antes tan solo lo hab&iacute;a conseguido con la masturbaci&oacute;n yo sola.<\/p>\n<p>Marcos termin&oacute; de beberse todos mis jugos antes de bajarse las bermudas y quedarse completamente desnudo ante m&iacute;. En lo primero en que me fij&eacute; fue en lo grande que la ten&iacute;a. Por un momento sent&iacute; miedo de me hiciera da&ntilde;o con aquello.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; a m&iacute; y se la toqu&eacute;. La ten&iacute;a ardiendo. Se le marcaban unas venas azules a lo largo del tronco y su glande era muy grueso con una piel tirante y suave. Rojo, casi violeta. La volv&iacute; a agarrar con toda la mano. Comenc&eacute; a subir y bajar la piel. Hac&iacute;a fuerza en torno a ella. El l&iacute;quido pre seminal comenz&oacute; a salir. Ignorante de m&iacute; pens&eacute; que se estaba corriendo:<\/p>\n<p>-Tranquila, despacio &ndash;me dirig&iacute;a &eacute;l &ndash;Para, que me pongo un cond&oacute;n.<\/p>\n<p>Con cuidado desenroll&oacute; el anillo de pl&aacute;stico a lo largo de su verga. Se coloc&oacute; entre mis piernas y se dispuso a penetrarme:<\/p>\n<p>-Con cuidado, Marcos, soy virgen todav&iacute;a y la tienes enorme.<\/p>\n<p>-Lo s&eacute;. No te preocupes.<\/p>\n<p>Puso la punta de su polla en la entrada de mi vagina y con cuidado comenz&oacute; a empujar. Yo notaba que no me iba a caber y comenc&eacute; a respirar entrecortada mientras &eacute;l no paraba. Sent&iacute;a que los labios no daban m&aacute;s de s&iacute; y una presi&oacute;n que se transformaba en dolor:<\/p>\n<p>-Para que me duele mucho. &ndash;Me quejaba, un tanto frustrada por no estar a la altura de mi amante.<\/p>\n<p>-Tranquila que s&eacute; lo que hago.<\/p>\n<p>Se detuvo un momento y comenz&oacute; a besarme. Yo me sent&iacute; un poco m&aacute;s relajada, suspir&eacute;, cerr&eacute; los ojos y aguant&eacute; un poco m&aacute;s el dolor. Marcos continu&oacute; con la penetraci&oacute;n. Not&eacute; como la entrada de mi co&ntilde;o ced&iacute;a a la fuerza de aquel trozo de carne y como se deslizaba abriendo mi interior hasta el fondo. Se detuvo unos segundos para luego dar un puntazo fuerte y clav&aacute;rmela m&aacute;s adentro. Mi vecino buenorro, m&eacute;dico, mucho mayor que yo y casado me acababa de desvirgar. Me agarr&eacute; fuerte a la espalda de mi &ldquo;ejecutor&rdquo;.<\/p>\n<p>Durante unos minutos &eacute;l sigui&oacute; con un constante bombeo sobre m&iacute; que abierta de piernas trataba de agarrarlo entero. Su constante vaiv&eacute;n estaba haciendo que me incrustara contra el asiento del sof&aacute;. El dolor inicial se hab&iacute;a transformado en una sensaci&oacute;n de excitaci&oacute;n casi indescriptible. La fricci&oacute;n inicial se hab&iacute;a ido reduciendo por el abundante flujo que manaba de mi sexo. Me sent&iacute;a totalmente llena y h&uacute;meda. La fuerza con que me embest&iacute;a, la manera en la que bufaba Marcos sobre m&iacute;, la forma de sudar de su cuerpo. Todo esto me estaba llevando a la gloria como me hab&iacute;a dicho. Todo su cuerpo se endureci&oacute;, le cog&iacute; su maravilloso culo que lo ten&iacute;a duro como una roca y con un tremendo grito se corri&oacute;. En ese momento hubiera deseado que no llevase cond&oacute;n para sentir su semen caliente inundando mi vagina y mojando mis rizos negros.<\/p>\n<p>Sobre las doce de la noche sal&iacute; hacia mi casa con una sonrisa de oreja a oreja que no pod&iacute;a aguantar y que delataba lo que me pasaba.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, al levantarme me dol&iacute;a el co&ntilde;o y vi con cierta preocupaci&oacute;n que ten&iacute;a manchas de sangre en las bragas, pero no dije nada para no tener que dar explicaciones. La mujer de Marcos aprob&oacute; las oposiciones y un par de meses despu&eacute;s se trasladaron a vivir a otra ciudad. Nunca dijimos nada ni &eacute;l ni yo.<\/p>\n<p>Pasaron cinco a&ntilde;os, cuando mi padre nos dijo que Marcos y su mujer ven&iacute;an a vernos durante una semana en verano. Se quedaban en su chalet que solo alquilaban los meses de invierno. Hab&iacute;amos quedado con ellos en una cafeter&iacute;a cercana. Yo por supuesto le iba a poner a prueba. Me compr&eacute; a prop&oacute;sito una minifalda azul y una camiseta blanca para ese d&iacute;a. Para entonces yo no era la ni&ntilde;a que &eacute;l desvirg&oacute;, ten&iacute;a muchos m&aacute;s kil&oacute;metros.<\/p>\n<p>No nos ve&iacute;amos desde que se fueron a otra ciudad. Los saludos entre todos fueron muy efusivos. Mis padres, mi hermana, mi cu&ntilde;ado todos ten&iacute;an mucho aprecio a Marcos y ninguno de ellos se imaginaba nada de lo nuestro. Hubiera sido un esc&aacute;ndalo.<\/p>\n<p>Entre nosotros la relaci&oacute;n fue de tensi&oacute;n sexual. Durante la merienda yo le daba con el pie a su pierna haciendo que se ruborizara. Nos mir&aacute;bamos, yo a &eacute;l con deseo, &eacute;l a m&iacute; con cierto temor. Me lo estaba pasando en grande. Y en el fondo a &eacute;l le gustaba este juego de riesgos.<\/p>\n<p>Intuyendo cu&aacute;l ser&iacute;a su reacci&oacute;n dije:<\/p>\n<p>-Bueno, yo debo irme. He quedado.<\/p>\n<p>-&iquest;A qu&eacute; hora has quedado, Eva? &ndash;dijo mi padre un poco molesto con mi huida.<\/p>\n<p>-En media hora me viene a buscar Isa.<\/p>\n<p>-&iquest;Y ahora te tengo que llevar? &ndash;volvi&oacute; a decir molesto mi padre.<\/p>\n<p>-No te preocupes que yo te llevo &ndash;se ofreci&oacute; Marcos &ndash;tengo que recoger unas cosas de camino.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n lo que yo ten&iacute;a previsto, &eacute;l estaba deseando estar a solas conmigo. Nos montamos en su coche y salimos pitando hacia la urbanizaci&oacute;n:<\/p>\n<p>-As&iacute;, que has quedado, &iquest;no? &ndash;pregunt&oacute; Marcos insinuando lo inoportuno de mi huida.<\/p>\n<p>-S&iacute;, con mi amiga Isa. &iquest;Te acuerdas de Isa? &ndash;pregunt&eacute; con iron&iacute;a.<\/p>\n<p>-Me acuerdo mejor de ti &ndash;dijo con media sonrisa &ndash;te tendr&aacute;s que vestir y todo &iquest;o sales con ese modelito? &ndash;Me mir&oacute; de arriba abajo reconociendo la combinaci&oacute;n del vestuario.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;no te gusta? &ndash;volvi&oacute; a salir mi lado m&aacute;s provocativo.<\/p>\n<p>-Me encanta. Igual que me encant&oacute; aquella noche &ndash;y me mir&oacute; fija a los ojos.<\/p>\n<p>Paramos junto a su casa. Sin decir palabra yo le segu&iacute;. Abri&oacute; r&aacute;pido la cancela y yo detr&aacute;s. Cruzamos por el pasillo enlosado entre el c&eacute;sped hasta la puerta de la casa. Gir&oacute; la llave. Entramos. El recibidor cuadrado estaba igual que cinco a&ntilde;os antes con el espejo grande desde el techo al suelo. Sin darme tiempo a mirar nada m&aacute;s, Marcos me agarr&oacute; de la cintura y me acerc&oacute; hacia &eacute;l para seguidamente plantarme un beso meti&eacute;ndome la lengua. Yo le pas&eacute; la mano por la nuca apretando contra m&iacute;. Est&aacute;bamos ansiosos de sexo. Me empuj&oacute; contra la pared meti&oacute; la mano por debajo de la minifalda y de un tir&oacute;n me arranc&oacute; las bragas. Se meti&oacute; entre mis piernas y se baj&oacute; los pantalones. De un empuj&oacute;n y sin miramientos me la meti&oacute;. No la recordaba tan gorda y grit&eacute;:<\/p>\n<p>-Hoy no voy a tener la delicadeza de aquella vez &ndash;y volvi&oacute; a darme muy fuerte.<\/p>\n<p>-Aaahhh, no la necesito. F&oacute;llame bien fuerte, joder.<\/p>\n<p>Marcos segu&iacute;a empuj&aacute;ndome contra la pared. Yo ve&iacute;a nuestra imagen reflejada en el espejo de enfrente. Ve&iacute;a como el maravilloso culo del m&eacute;dico se contra&iacute;a cada vez que empujaba su cadera hundiendo su tremenda polla en mi co&ntilde;o:<\/p>\n<p>-Aaahhh, s&iacute;. C&oacute;rrete dentro, vamos. &ndash;Le animaba yo.<\/p>\n<p>Tras unos minutos de un mete-saca fren&eacute;tico Marcos se corri&oacute; dentro y sin cond&oacute;n esta vez:<\/p>\n<p>-Uf&#8230; c&oacute;mo has cambiado, Eva. C&oacute;mo has aprendido desde aquella noche. &ndash;Alab&oacute; mi vecino tras el polvo.<\/p>\n<p>-Si yo te contara&#8230; &ndash;le contest&eacute; insinuando una gran experiencia adquirida desde aquella noche.<\/p>\n<p>En cierto modo me sent&iacute; halagada. Recuerdo que la primera vez me coment&oacute; que me faltaba aprender a follar, que me quedaba demasiado quieta.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a salir de su casa como la otra vez, sin bragas, con una gran sonrisa en la cara y con otro dolor de co&ntilde;o&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Recuerdos. &ldquo;Bueno pues ya tenemos cerrado el alojamiento de Andorra&rdquo; Pablo se hab&iacute;a empe&ntilde;ado en que durante el puente de diciembre ten&iacute;an que hacer una escapada y llevaba una semana organiz&aacute;ndolo todo. Saldr&iacute;an de viaje el mi&eacute;rcoles siete y volver&iacute;an el domingo once. 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