{"id":27246,"date":"2020-12-24T23:00:00","date_gmt":"2020-12-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-24T23:00:00","modified_gmt":"2020-12-24T23:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-primera-etapa-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-primera-etapa-4\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Primera etapa (4)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27246\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al de unos minutos pudieron contemplar el pantano. Tal cantidad de agua ya les hac&iacute;a humedecer sus cuerpos y Sergio d&aacute;ndose cuenta de que su ba&ntilde;ador estaba en la cadera de su t&iacute;a le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tienes ba&ntilde;ador?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, met&iacute; por si quer&iacute;a tu madre ir a la playa, pero nada. T&uacute; vas a usar el &ldquo;m&iacute;o&rdquo;, &iquest;no? &mdash;se&ntilde;alando su cadera.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que s&iacute;, solo tengo ese &iquest;me lo has sudado mucho?<\/p>\n<p>&mdash;Demasiado &mdash;a&ntilde;adi&oacute; ri&eacute;ndose.<\/p>\n<p>Una vez aparcados comprobaron que no hab&iacute;a casi gente, algo excepcional, puesto que con ese calor deber&iacute;a estar a rebosar. Prepararon todo y Sergio se qued&oacute; mirando un rato el m&oacute;vil dentro del coche, eso s&iacute;, con las puertas abiertas y a la sombra de una peque&ntilde;a arboleda.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a reparado en la &uacute;ltima parte del trayecto, pero entre el calor y el casual vistazo fugaz a la bonita lencer&iacute;a que escond&iacute;an los senos de su t&iacute;a, su entrepierna hab&iacute;a tenido un exceso de sangre. Bajo la tela un peque&ntilde;o bulto hab&iacute;a comenzado a emerger hasta formase un mont&iacute;culo dentro del calzoncillo. Como el mismo dec&iacute;a, la ten&iacute;a un poco &ldquo;morcillona&rdquo; nada alarmante, aunque si extra&ntilde;o&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Sergio, cari&ntilde;o, ven &mdash;le dijo Carmen desde el otro lado del veh&iacute;culo&mdash; ponte un momento delante de la puerta con la toalla.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te vuelve a dar pudor t&iacute;a? &mdash;Sonri&oacute; de forma p&iacute;cara al tiempo que caminaba hacia ella&mdash; aqu&iacute; no te van a ver ni las moscas.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, t&uacute; aguanta y ya. &mdash;Se levant&oacute; del asiento y saliendo del coche a&ntilde;adi&oacute;&mdash; Y por favor, no mires, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Sergio abri&oacute; los brazos estirando la toalla. Lade&oacute; su cabeza mirando al pantano mientras su t&iacute;a se quitaba el ba&ntilde;ador que le hab&iacute;a dejado y se pon&iacute;a el que en verdad le correspond&iacute;a.<\/p>\n<p>El muchacho se cambi&oacute; con m&aacute;s naturalidad sin pudor a que nadie le viera el trasero cuando se quit&oacute; el pantal&oacute;n, aunque &iquest;Qui&eacute;n le iba a ver? Apenas habr&iacute;a un pu&ntilde;ado de ba&ntilde;istas. En la orilla del pantano, Carmen se meti&oacute; poco a poco, mientras que el joven como buen adolescente insensato lo hizo de golpe, incluso salpicando algo de agua a su pobre t&iacute;a la cual se quej&oacute; airadamente.<\/p>\n<p>Mientras el cuerpo de la mujer se sumerg&iacute;a lentamente en el agua, su sobrino jugaba a su alrededor pese a las advertencias de esta para que no le mojara el pelo. De poco sirvieron, al final Sergio acab&oacute; empuj&aacute;ndola al ver la poca decisi&oacute;n de la mujer.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Sergio! &mdash;grit&oacute; a pleno pulm&oacute;n, al volver a la superficie.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos Carmen, disfruta, que pelo ni que pala, refr&eacute;scate que esto es una gozada.<\/p>\n<p>El joven se march&oacute; nadando, quiz&aacute; tambi&eacute;n para evitar posibles represalias de parte de la mujer. Su t&iacute;a lo observaba aun pas&aacute;ndose la mano por el pelo y tratando de peinarlo, el enfado moment&aacute;neo se disip&oacute; y las ganas de gritarle se esfumaron dando paso a una risa incontrolable. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo puede ser tan alegre?&rdquo; pens&oacute;.<\/p>\n<p>Se tumb&oacute; sobre el agua boca arriba, qued&aacute;ndose como dec&iacute;a su padre &ldquo;muerta&rdquo;, flotando, dej&aacute;ndose llevar por el agua. Los o&iacute;dos sumergidos bajo el pantano, no la permit&iacute;an escuchar nada, solo sus pensamientos. Pens&oacute; en su marido, lo que &uacute;ltimamente rondaba con m&aacute;s frecuencia en su mente y el posible adulterio que solo su mente se negaba a admitir.<\/p>\n<p>Record&oacute; aquella mancha de carm&iacute;n en su ropa, la ten&iacute;a totalmente olvidada. &iquest;C&oacute;mo una buena mujer sumisa, &iquest;Eso era ella? Lo hab&iacute;a tomado como algo casual, &iquest;Lo era?, &iquest;Por qu&eacute; se negaba a aceptar la realidad?<\/p>\n<p>Dio vueltas en su cabeza a las irrefutables pruebas, siempre hab&iacute;an estado all&iacute;, &iquest;Por qu&eacute; no las quer&iacute;a ver? Su mente parec&iacute;a evitar el sufrimiento y saltaron pensamientos positivos, alejadas de su marido, cosas buenas, las &uacute;ltimas cosas buenas&hellip; su sobrino, el viaje&hellip; que bien lo estaba pasando. &ldquo;Demasiado bien&hellip;&rdquo; le advirti&oacute; una voz de pronto que podr&iacute;a ser su conciencia, pepito grillo o el mismo diablo.<\/p>\n<p>Notaba en su interior como otra Carmen estaba emergiendo, ninguna nueva, sino una muy vieja que hace a&ntilde;os encerr&oacute; en s&iacute; misma. Quiz&aacute; por la edad, quiz&aacute; por la rutina&hellip; pero all&iacute; estaba apresada. Una mujer algo m&aacute;s alocada, m&aacute;s decidida, m&aacute;s independiente, m&aacute;s directa.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a quitado la ropa delante de su sobrino y ahora se sumerg&iacute;a en un pantano, no eran pasos gigantes, pero quiz&aacute; si los primeros de un cambio. Los clich&eacute;s absurdos de la vejez desaparec&iacute;an y parec&iacute;a que la joven Carmen, la que disfrutaba junto a su hermana, estaba volviendo a salir del foso donde la hab&iacute;a introducido.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un tiempo, su sobrino se acerc&oacute; nadando hasta su posici&oacute;n, se incorpor&oacute; posando sus pies en las piedras del suelo. Se hab&iacute;a alejado un poco de la orilla y el agua le cubr&iacute;a por debajo de sus senos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tal? &mdash;se interes&oacute; el joven.<\/p>\n<p>&mdash;No me puedo quejar &mdash;contest&oacute; en un tono suave, como si fuera una confidencia.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece que te quedas corta &mdash;ella le gui&ntilde;&oacute; el ojo de manera c&oacute;mplice&mdash; Ahora nos faltar&iacute;a una cama como la del hotel y a descansar, no vendr&iacute;a mal una siesta.<\/p>\n<p>&mdash;En mi casa vas a tener una cama grande, no te preocupes.<\/p>\n<p>Se sorprendi&oacute; de lo que sali&oacute; de su boca, era un comentario que podr&iacute;a malinterpretarse, aunque menos mal que era su sobrino a quien iba dirigido y no otro cualquiera. Le pareci&oacute; extra&ntilde;a la situaci&oacute;n, aunque el siguiente movimiento le sorprendi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>Fue un instante, menos de un segundo, quiz&aacute; una fracci&oacute;n de tiempo, un lapso tan r&aacute;pido que la propia Carmen dud&oacute; si hab&iacute;a sucedido. Vio como los ojos de Sergio, bajaban desde su rostro, pasaban por su cuello y por un tiempo tan limitado que no se pod&iacute;a medir, se quedaban observando sus pechos que flotaban al ras del agua.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a unos senos bonitos, no hab&iacute;a duda, hac&iacute;a poco que se los hab&iacute;a retocado. La edad no perdonaba y se comenzaban a caer, pero el cirujano hizo un buen trabajo elev&aacute;ndolos de nuevo. Nada de pr&oacute;tesis, solos unos cortes por aqu&iacute;, coser por all&aacute;, trabajo de sastre que dejo todo como estaba antes. Era la segunda parte de su cuerpo que m&aacute;s le gustaba, siempre detr&aacute;s de sus preciosos ojos azules.<\/p>\n<p>Sin embargo, aquella mirada, aquel flash, por muy peque&ntilde;o que fuera, no la irrit&oacute;. No le pareci&oacute; una sinverg&uuml;encer&iacute;a de su sobrino, por raro que le parec&iacute;a, una peque&ntilde;a corriente el&eacute;ctrica le recorri&oacute; la espalda&hellip; le hab&iacute;a gustado.<\/p>\n<p>&mdash;Yo igual me voy saliendo, que ya estoy muy arrugado &mdash;a&ntilde;adi&oacute; el joven, con un leve cambio en su tono de voz.<\/p>\n<p>&mdash;Bien, ahora voy yo.<\/p>\n<p>Cuando Carmen se decidi&oacute; a salir a los pocos minutos, observ&oacute; a Sergio como se secaba a lo lejos junto al coche. De nuevo en sus ojos la imagen del cuerpo delgado con un leve toque moreno debido al sol del verano. Incluso su cabello se hab&iacute;a clareado algo debido al sol, ahora daba la sensaci&oacute;n de ser m&aacute;s casta&ntilde;o que de costumbre quiz&aacute; con alg&uacute;n que otro reflejo rubio.<\/p>\n<p>Era un adolescente en toda regla, con las hormonas desatadas, no era tan extra&ntilde;o que perdiera la vista en el cuerpo de su t&iacute;a, todav&iacute;a era una mujer deseable. Por mucho que ambos fueran familia, segu&iacute;an siendo un hombre y una mujer. Carmen sacudi&oacute; su cabeza para dejar de pensar en ello &ldquo;este ni&ntilde;o es un canalla&rdquo; se dijo as&iacute; misma.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; el monedero que ten&iacute;a al lado de la toalla y se dirigi&oacute; a una peque&ntilde;a tienda que m&aacute;s parec&iacute;a un chiringuito de playa. Se detuvo a ojear la ropa que ten&iacute;an expuesta mientras se secaba y decidi&oacute; comprarse un pareo de cuerpo entero. La vuelta en el coche seguramente ser&iacute;a igual de calurosa y no le apetec&iacute;a tomar de nuevo prestado el ba&ntilde;ador de su sobrino.<\/p>\n<p>La tela era bastante mona, ten&iacute;a varios colores y le llegaba hasta los muslos, perfecto para seguir en la carretera. Con su nueva compra, se fue acercando al coche, pero aminor&oacute; la marcha. Sergio segu&iacute;a cambi&aacute;ndose y en un momento, sin querer, pudo ver su trasero desnudo. Se hab&iacute;a terminado de secar y justo se iba a poner el calzoncillo.<\/p>\n<p>Un peque&ntilde;o cosquilleo le recorri&oacute; la espalda al ver esa imagen, su sobrino estaba en ese preciso instante totalmente desnudo. Lo que hab&iacute;a visto en el hotel ahora lo pod&iacute;a asegurar, parec&iacute;a un cuerpo fibroso, sin m&uacute;sculos excesivos y el trasero&hellip; le pareci&oacute; que eran dos nalgas duras como rocas.<\/p>\n<p>Se oblig&oacute; en un momento a que sus ojos otearan cualquier otra cosa que no fuera su sobrino. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a mirar aquel cuerpo desnudo de su sobrino? Por un momento se sinti&oacute; culpable, como si estuviera viendo al mismo diablo y susurr&oacute; &ldquo;por favor&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Sobrino &mdash;le llam&oacute; mientras llegaba para avisar que estaba cerca&mdash; mira, &iquest;te gusta? &mdash;se gir&oacute; un poco mientras el joven la observaba.<\/p>\n<p>&mdash;Te queda chulo, as&iacute; vas a pasar mucho mejor el resto del viaje.<\/p>\n<p>Recogiendo todo y aireando un poco el coche, ambos se introdujeron en su interior para proseguir con el viaje.<\/p>\n<p>A los pocos minutos, llegaron de nuevo a la caravana que les recib&iacute;a con los brazos abiertos, aunque con el frescor del ba&ntilde;o todav&iacute;a latente en sus pieles, la traves&iacute;a ser&iacute;a mucho m&aacute;s agradable.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, de vuelta a la pelea &mdash;dijo Sergio.<\/p>\n<p>&mdash;Da igual, no hay prisa.<\/p>\n<p>&mdash;Qui&eacute;n lo dir&iacute;a, si cuando salimos de casa ten&iacute;as unas ganas terribles de llegar.<\/p>\n<p>&mdash;Me lo estoy tomando con calma, &iquest;no te parece bien? &mdash;con una sonrisa en el rostro que parec&iacute;a imborrable&mdash; &iquest;prefieres que sea la t&iacute;a agobiada?<\/p>\n<p>&mdash;Me parece fenomenal, yo tengo todo el tiempo del mundo.<\/p>\n<p>El pareo que Carmen se hab&iacute;a comprobado, ten&iacute;a unos cordeles en el escote a modo m&aacute;s de adorno que eficaces. Se pod&iacute;a aflojar o apretar seg&uacute;n el caso, aunque no era necesario, la medida era la correcta para dejar algo a la imaginaci&oacute;n y que el aire circulase.<\/p>\n<p>Sergio no pudo evitarlo, desde el pantano algo le picaba dentro del cuerpo. Hab&iacute;a contemplado antes, por error o por curiosidad (ten&iacute;a dudas de eso) a su t&iacute;a en ba&ntilde;ador. De nuevo en la caravana, con el coche parado y Carmen a su lado, la insana curiosidad volvi&oacute; a su cuerpo.<\/p>\n<p>Con el rabillo del ojo pod&iacute;a ver los muslos al aire que su t&iacute;a mostraba, pero no le era suficiente, quer&iacute;a otra cosa, una cosa que hab&iacute;a visto en el agua. Fue una mirada r&aacute;pida, volte&oacute; la cabeza disimulando mirar el salvaje monte que quedaba a su derecha, pero un ojo se dirigi&oacute; al escote de Carmen. La silueta le pareci&oacute; magnifica unos senos bien puestos y de buen tama&ntilde;o, medida perfecta para su gusto, l&aacute;stima que el canalillo solo dejara ver una peque&ntilde;a parte del total.<\/p>\n<p>La mirada no pas&oacute; desapercibida. Carmen la sinti&oacute;. Otra vez fue tan r&aacute;pida que apenas vio los ojos del joven en movimiento, pero ese peque&ntilde;o disimulo mirando el monte era demasiado descarado, era la segunda vez que miraba sus senos en una hora.<\/p>\n<p>Apret&oacute; sus piernas algo nerviosas, no sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Por su mente fluyeron varias opciones, decirle algo, enfadarse, dejarlo pasar&hellip; no hab&iacute;a tenido hijos, no sab&iacute;a que era lo adecuado en esa situaci&oacute;n. No entend&iacute;a muy bien como era un adolescente masculino, aunque por otro lado, una pregunta, m&aacute;s que ninguna otra, reson&oacute; en su cabeza &iquest;en verdad le hab&iacute;a molestado?<\/p>\n<p>Sus piernas siguieron de forma inconsciente apret&aacute;ndose m&aacute;s y m&aacute;s, &iquest;Por qu&eacute; se sent&iacute;a tan&hellip; tan&hellip; bien? &iquest;Qu&eacute; estaba pasando? Nunca se hab&iacute;a sentido tan descolocada. Recapacit&oacute; sobre las miradas, ser&iacute;a algo inocente, algo que un chico har&iacute;a casi por instinto, aunque Sergio ya no era un ni&ntilde;o, era un hombre. Aquello volvi&oacute; a sonar en su mente como un grito desesperado por hacerse escuchar, UN HOMBRE.<\/p>\n<p>Su cabeza le dec&iacute;a que era coincidencia, casualidad, nada m&aacute;s, incluso quiz&aacute; un error suyo de apreciaci&oacute;n. Sin embargo, en sus fueros m&aacute;s internos, algo le dijo que no, que le hab&iacute;a mirado con la intenci&oacute;n de escrutar su fisionom&iacute;a.<\/p>\n<p>De pronto sinti&oacute; algo, una sensaci&oacute;n nacida de su vientre, o quiz&aacute; algo m&aacute;s abajo. Como si un interruptor volviera a ser pulsado, una llama, no m&aacute;s grande que la de una cerilla nac&iacute;a en su interior.<\/p>\n<p>Con el calor insoportable que segu&iacute;a azotando sin piedad, su siguiente movimiento parecer&iacute;a de lo m&aacute;s habitual y se concienci&oacute; en que no ten&iacute;a nada que ver con lo que estaba haciendo Sergio. Llev&oacute; su mano hasta los cordeles y tir&oacute; de estos haciendo que la tela se separase.<\/p>\n<p>Sus manos actuaron solas, el escote se abri&oacute; demasiado, la verg&uuml;enza de antes volvi&oacute; a aparecer y se pregunt&oacute; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; estoy haciendo?&rdquo;. Podr&iacute;a volver a apretarlos con cuidado, se ve&iacute;a demasiado. No actu&oacute; con l&oacute;gica o raciocinio, y no se tap&oacute; algo que mostrarlo le hubiera parecido del todo inapropiado. Sin embargo, lo que por instinto le sali&oacute; de lo m&aacute;s profundo de su ser, fue mojarse sus secos labios por el calor o los nervios, y abrir la boca para llamar la atenci&oacute;n de su sobrino.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;nto crees que quedar&aacute; de caravana?<\/p>\n<p>&mdash;Ni idea&hellip; antes pon&iacute;a el cartel de dos kil&oacute;metros m&aacute;s de obras, o sea que quiz&aacute; poco, pero vete a saber.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando lleguemos me da que lo primero que voy a hacer ser&aacute; comer &iquest;y t&uacute;?<\/p>\n<p>Inconscientemente o quiz&aacute; muy conscientemente, pas&oacute; sus brazos por debajo de sus pechos haciendo que estos se juntasen y lograr un efecto de aumento. Esper&oacute; con paciencia sin perder los ojos de su sobrino a que este posara la vista en ella.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a duda, otra vez sucedi&oacute;, esta vez lo hab&iacute;a pillado. Los ojos del joven hab&iacute;an descendido en un pesta&ntilde;eo hasta el canalillo abierto por ella misma y por menos de un segundo contemplaron lo que all&iacute; hab&iacute;a. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hago, joder?&rdquo; se pregunt&oacute; acomod&aacute;ndose en el asiento. Su sobrino la hab&iacute;a mirado, ya eran tres veces, TRES &ldquo;&iquest;Qu&eacute; puedo hacer? O&hellip; &iquest;Qu&eacute; debo hacer?&rdquo; Antes de encontrar una respuesta escuch&oacute; la respuesta de Sergio.<\/p>\n<p>&mdash;Tendr&eacute; que comer algo.<\/p>\n<p>Carmen not&oacute; algo en su tono, casi inaudible. Su voz se quebr&oacute; por un peque&ntilde;o instante, estaba nervioso, seguramente por su culpa. Quiz&aacute; era ella la instigadora, la que le pon&iacute;a todas las miradas en bandeja, la que estaba provocando a su propio sobrino. Jam&aacute;s se hab&iacute;a imaginado una situaci&oacute;n as&iacute;, era impensable, aunque por otro lado, en su interior, la llama que hacia breves instantes naci&oacute;, ahora pretend&iacute;a crecer con fuerza.<\/p>\n<p>El sorprendente calor e inesperado, comenz&oacute; a arder dentro de ella. Una sensaci&oacute;n que hac&iacute;a muchos a&ntilde;os desapareci&oacute; y de la cual apenas ten&iacute;a borrosos recuerdos. Las pupilas se le dilataron, la respiraci&oacute;n se agit&oacute; y sus p&oacute;mulos fueron invadidos por un color rojizo. Con voz alterada en su interior sin poder cre&eacute;rselo se dijo, &ldquo;&iexcl;no puede ser! &iexcl;&iquest;Me&hellip; me&hellip; estoy poniendo?!&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; vas a hacer estos d&iacute;as? &mdash;escuch&oacute; que le preguntaba Sergio sac&aacute;ndola de esos pensamientos.<\/p>\n<p>&mdash;No lo he planeado, hoy ya nada. Bueno, estar con mi sobrino favorito por supuesto, pero ma&ntilde;ana no s&eacute;, &iquest;t&uacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Tampoco lo s&eacute;, cuando llegue alg&uacute;n amigo saldr&eacute; con &eacute;l, pero deber&iacute;a ir a instalarme donde la abuela cuando antes. Esta tarde la puedo pasar descansado, o&hellip; hacemos algo si te apetece. &mdash;la frase en la cabeza de Sergio no son&oacute; tan mal como en su boca. Le dio la sensaci&oacute;n de estar invitando a su t&iacute;a a algo m&aacute;s que lo obvio entre familiares. Aunque, &iquest;por qu&eacute; le sonaba tan mal, era Carmen, la misma de siempre, nada m&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;Puedes ir al jard&iacute;n y estar en la piscina toda la tarde, yo quiz&aacute; me prepare un c&oacute;ctel y tome el sol, creo que me lo merezco.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Eres una mujer millonaria de Pel&iacute;cula? &mdash;a&ntilde;adi&oacute; Sergio medio en broma, medio en serio, necesitaba bromear para evadir sus pensamientos.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, millonarios no somos, pero hay placeres que me los puedo permitir y un c&oacute;ctel al sol, es uno.<\/p>\n<p>&mdash;No es mala vida t&iacute;a, de mayor me gustar&iacute;a tenerla.<\/p>\n<p>&mdash;Trabaja duro, que buena cabeza tienes. Estudia y todo ira sobre ruedas, ver&aacute;s c&oacute;mo tu t&iacute;a tiene raz&oacute;n. &mdash;el cambio de conversaci&oacute;n le hab&iacute;a venido bien para calmar su cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ndo erais j&oacute;venes os imaginabais la vida as&iacute;? &mdash;Sergio se sorprendi&oacute; al ver que Carmen comenzaba a re&iacute;r.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Para nada! Cuando yo era joven, me esperaba una vida totalmente diferente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me la cuentas?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que te cuente historias de la edad de los dinosaurios, cari&ntilde;o?<\/p>\n<p>&mdash;Tiempo tenemos &mdash;a&ntilde;adi&oacute; lo siguiente que a Carmen, le encant&oacute; escuchar&mdash; y me gusta escucharte.<\/p>\n<p>&mdash;Pues te la cuento sin problemas &mdash;&ldquo;&iquest;hace cu&aacute;nto que no me prestan esta atenci&oacute;n?&rdquo; se dijo mientras recordaba su vida&mdash;. Nosotros viv&iacute;amos en el pueblo y lo que siempre quer&iacute;amos era salir de ah&iacute;, descubrir el mundo, tu madre dec&iacute;a de peque&ntilde;a que descubrir&iacute;a otro continente como hizo Col&oacute;n. Miraba el globo terr&aacute;queo y se&ntilde;alaba zonas sin parar en el mar, dec&iacute;a, aqu&iacute;, Carmen, aqu&iacute;. &mdash;la mujer sonri&oacute; mientras los recuerdos la transportaban a una &eacute;poca m&aacute;s sencilla&mdash; Los a&ntilde;os pasaban y esa rebeld&iacute;a, esa pizca de locura, se fue disminuyendo. M&aacute;s que nada por la sociedad, al fin y al cabo era un pueblo peque&ntilde;o, aunque nunca nos quitaron las ganas de disfrutar a nuestro modo. So&ntilde;&aacute;bamos con recorrer el mundo en caravana, aprender idiomas en pa&iacute;ses diferentes, descubrir gente nueva y&hellip; &mdash;dud&oacute; si seguir, pero&#8230; &iquest;Por qu&eacute; no?&mdash; conocer hombres que nos amaran con m&aacute;s pasi&oacute;n una noche, que otros en una vida entera&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; cambio?<\/p>\n<p>&mdash;Cambio que te haces mayor, yo conoc&iacute; a tu t&iacute;o y los sue&ntilde;os de adolescencia se esfuman. &mdash;resopl&oacute; levemente y sigui&oacute;&mdash; Me enamor&eacute; y poco a poco perd&iacute; ese fuego interno, esa pizca de locura que nos caracterizaba a tu madre y a m&iacute;. Pienso&hellip; estoy segura, de que tu madre tambi&eacute;n lo ha perdido, le pas&oacute; lo mismo que a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Esa que cuentas, no parece mi madre &mdash;sonri&oacute; Sergio.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; que lo era, cari&ntilde;o. Mi hermana siempre me sigui&oacute;, era su modelo, queda mal que lo diga yo, pero s&iacute;. Me tom&oacute; de referencia y las dos pens&aacute;bamos igual, al final es lo normal, era su hermana mayor. &mdash;sonri&oacute; con la mente en aquella &eacute;poca y a&ntilde;adi&oacute;&mdash; Te dir&eacute; un secreto, era algo envidiosilla, si yo ten&iacute;a algo, ella tambi&eacute;n lo quer&iacute;a, no por mal, sino por af&aacute;n de superaci&oacute;n. Si sub&iacute;a un monte ella tambi&eacute;n, si yo nadaba en dos minutos de un lado a otro, ella intentaba en uno, si yo ten&iacute;a novio, ella lo buscaba&hellip; &mdash;Carmen cay&oacute; de pronto. Su comodidad le hab&iacute;a llevado a soltar su lengua demasiado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa t&iacute;a?<\/p>\n<p>Sergio la mir&oacute; fijamente, estaba hilando cabos al tiempo que conduc&iacute;a por la caravana. Si la competitividad de su madre era tal y quer&iacute;a superar a su hermana, &iquest;qu&eacute; ten&iacute;a que ver eso del novio?<\/p>\n<p>&mdash;Nada, una tonter&iacute;a olv&iacute;dalo, se me ha ido la cabeza, estaba pensando en otra cosa.<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; que mis padres se conocieron a la par que vosotros, &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Ellos algo m&aacute;s tarde, pero m&aacute;s o menos, s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s diciendo que lo hizo por envidia o cierta competitividad? &mdash;le dijo Sergio pareciendo que la idea era de lo m&aacute;s est&uacute;pida.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, cari&ntilde;o, no&hellip; bueno, mira no s&eacute;&hellip; la situaci&oacute;n era que cuando yo estaba con Pedro, ella dec&iacute;a que quer&iacute;a tambi&eacute;n un novio. Salimos un d&iacute;a y Mari fue con la intenci&oacute;n de encontrar pareja, siempre dec&iacute;a que tu t&iacute;o y yo &eacute;ramos muy felices que ella quer&iacute;a eso. Tus padres bailaron y se conocieron ese d&iacute;a &mdash;mir&oacute; a sus piernas donde sus manos jugaban con hilo suelto del pareo&mdash; Esto que te digo, solo lo s&eacute; yo. Al de un tiempo tuvo dudas, estuvo un tiempo mal, pero cuando naciste todas se disiparon. &mdash;se llev&oacute; una mano al rostro notando un calor que la pose&iacute;a y sigui&oacute; algo preocupada&mdash; joder, Sergio, creo que no soy la adecuada para contarte eso. No quiero que te imagines cosas que no son.<\/p>\n<p>&mdash;Alucino, &iquest;me est&aacute;s diciendo que est&aacute;n juntos por casualidad?<\/p>\n<p>&mdash;No es eso, solo que a partir de ese d&iacute;a casualmente encontr&oacute; a tu padre, el amor es muy caprichoso. S&eacute; que al principio le cost&oacute;, pero a tu padre le quiere much&iacute;simo. Adem&aacute;s, &iquest;a qu&eacute; pareja no le cuesta?<\/p>\n<p>&mdash;Vaya&hellip; &mdash;solo pudo decir el joven, que no repar&oacute; en la pregunta de su t&iacute;a. Un adolescente solo entiende el amor como algo maravilloso, no algo complicado.<\/p>\n<p>&mdash;Esto Sergio no deber&iacute;a haberlo contado, es algo que deber&iacute;a haberte dicho tu madre, si ella quer&iacute;a. Lo siento mucho de verdad si te sienta mal, es que estoy tan a gusto que no s&eacute;&hellip; se me ha ido la lengua sola, espero que hagas como si no te hubiera dicho nada.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a, &mdash;sinti&oacute; la agitaci&oacute;n de Carmen por haber metido la pata. Pas&oacute; su mano hasta la pierna de esta, rozando su piel calentada al sol y le sonri&oacute; para seguir dici&eacute;ndola&mdash; no te preocupes de verdad, no dir&eacute; nada.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Al de unos minutos pudieron contemplar el pantano. Tal cantidad de agua ya les hac&iacute;a humedecer sus cuerpos y Sergio d&aacute;ndose cuenta de que su ba&ntilde;ador estaba en la cadera de su t&iacute;a le pregunt&oacute;. &mdash;&iquest;Tienes ba&ntilde;ador? &mdash;S&iacute;, met&iacute; por si quer&iacute;a tu madre ir a la playa, pero nada. T&uacute; vas a usar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16875,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-27246","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27246","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16875"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27246"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27246\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27246"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27246"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27246"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}