{"id":27266,"date":"2020-12-26T23:00:00","date_gmt":"2020-12-26T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-26T23:00:00","modified_gmt":"2020-12-26T23:00:00","slug":"esta-noche-es-nochebuena-segunda-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/esta-noche-es-nochebuena-segunda-parte\/","title":{"rendered":"Esta noche es Nochebuena (Segunda parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27266\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de la inigualable experiencia en los vestuarios con aquellos dos maduros, lo &uacute;ltimo que quer&iacute;a Ana era tener sexo esa noche con su novio. Sus apetitos estaban completamente colmados, de tal modo que despu&eacute;s de la tertulia de la cena se hizo la remolona excus&aacute;ndose en que hab&iacute;a bebido m&aacute;s de la cuenta y no se encontraba bien.<\/p>\n<p>El d&iacute;a de Navidad tambi&eacute;n transcurri&oacute; en familia como manda la tradici&oacute;n, sin embargo los pensamientos de Ana navegaban por aguas m&aacute;s turbulentas. Con todo ello, no dejaba de albergar algunas dudas con respecto a volver al gimnasio o tener que buscar otro, pues el hecho de regresar comportaba ver al due&ntilde;o, y no le apetec&iacute;a pasar por la violenta situaci&oacute;n de estar con su novio mientras &eacute;l conoc&iacute;a al dedillo cada detalle de aquella tarde lujuriosa. Sin embargo, a los dos d&iacute;as, cada vez que rememoraba la proeza, inevitablemente su sexo se derret&iacute;a y su novio ten&iacute;a que apagar un fuego sin saber la causa, ni tampoco los pir&oacute;manos que lo provocaron.<\/p>\n<p>Por mucho que intentara buscar excusas, sus pensamientos siempre regresaban al punto de partida en donde el vikingo y el due&ntilde;o del gimnasio la empalaban sin piedad, haci&eacute;ndole un magn&iacute;fico s&aacute;ndwich, mientras su novio, (desconocedor de lo que su novia se llevaba &ldquo;entre manos&rdquo;) esperaba en el hall. El morbo de la situaci&oacute;n, unido al placer recibido no ten&iacute;a parang&oacute;n, y eso se traduc&iacute;a en una tesitura dif&iacute;cil de gestionar, por tanto las opciones pasaban por buscar otro gimnasio y evitarse problemas, o regresar e intentar repetir aquella gesta, con el riesgo que eso comportaba.<\/p>\n<p>Desconoc&iacute;a por completo el horario del vikingo. Tan s&oacute;lo lo hab&iacute;a visto una vez y no sab&iacute;a si estaba de paso o volver&iacute;a a encontrarse con &eacute;l, de modo que, al ponderar las opciones pens&oacute; en continuar como estaba e intentar ignorar al entrenador como si nunca hubiese pasado nada, aunque una cosa ten&iacute;a clara, no quer&iacute;a que cada vez que los viera pensara que su novio era un cornudo y por eso ten&iacute;a que prescindir de &eacute;l para ir a entrenar. No tuvo que insistir mucho por eso, habida cuenta de que acompa&ntilde;arla era mayormente para reducir tantas miradas destinadas a su novia, y en cierto modo le hizo un favor porque el deporte no dejaba de ser un suplicio para alguien a quien no le gustaba, y entre esos &ldquo;alguien&rdquo; se encontraba &eacute;l.<\/p>\n<p>Ana acudi&oacute; el lunes despu&eacute;s de Navidad al gimnasio a reconciliarse con los hierros, ya que en los &uacute;ltimos d&iacute;as los ten&iacute;a abandonados, dedicando sus esfuerzos al p&aacute;del y al spinning, pero ese d&iacute;a su motivaci&oacute;n se inclin&oacute; por las pesas. Cuando entr&oacute; en la sala ech&oacute; un vistazo y comprob&oacute; que no hab&iacute;a mucha gente, tan s&oacute;lo dos chicas y tres chicos, entre los que estaba el due&ntilde;o explic&aacute;ndole a una mujer su rutina. Cuando entr&oacute; Ana, sus miradas se cruzaron y ella salud&oacute; t&iacute;midamente bajando la vista, por el contrario, el due&ntilde;o le sostuvo la mirada m&aacute;s tiempo del reglamentario en condiciones normales. En el fondo Ana hubiese deseado encontrarse con el vikingo, pero eso era como una loter&iacute;a, sin embargo su sexo se congratul&oacute; de ver al propietario del gimnasio saludando con un hormigueo que recorri&oacute; su zona genital para darle la bienvenida. Uno y otro rememoraron sin decir nada aquellos veinte minutos inolvidables. Esa vez se demostr&oacute; que una mirada dice m&aacute;s que mil palabras y con ella, Berto manifest&oacute; todo lo que hab&iacute;a que expresar.<\/p>\n<p>Ana hizo unos estiramientos antes de empezar con los jalones de polea y a continuaci&oacute;n se puso a ello olvidando por un momento los veinte minutos m&aacute;s intensos y morbosos de su vida.<\/p>\n<p>Desde su posici&oacute;n, Berto no perd&iacute;a detalle de cada uno de los movimientos de Ana y pese a estar instruyendo en ese momento a otra mujer, su vista y su cabeza estaban con Ana. Y para corroborar que as&iacute; era, una erecci&oacute;n empez&oacute; a hacerse notoria en su ch&aacute;ndal, mostrando una hinchaz&oacute;n que la mujer pod&iacute;a pensar que era dedicada a ella, pero nada m&aacute;s alejado de la realidad. Berto le dijo que siguiera sola siguiendo sus directrices y se retir&oacute; para decepci&oacute;n de la mujer, dirigi&eacute;ndose hacia Ana.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, &mdash;le salud&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, &mdash;le contest&oacute; con una t&iacute;mida sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vienes sola?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y tu novio?<\/p>\n<p>&mdash;No ha querido venir, &mdash;minti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor, &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Supongo, &mdash;respondi&oacute; sin querer mostrar una predisposici&oacute;n evidente para volver a fornicar, sin embargo no pudo evitar la pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ndo suele venir el hombre del otro d&iacute;a?<\/p>\n<p>&mdash;Veo que te ha dejado una profunda huella.<\/p>\n<p>&mdash;Puede, &mdash;contest&oacute; sin pretender evidenciar la realidad, pero sin conseguirlo.<\/p>\n<p>&mdash;Estaba de paso. S&oacute;lo vino dos d&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo, &mdash;dijo un tanto desilusionada, y cogi&oacute; la barra para seguir con sus jalones con objeto de no enfriarse. Mientras bajaba la barra, Berto se coloc&oacute; detr&aacute;s para ayudarla, pese a que en esos momentos no le hac&iacute;a ninguna falta su ayuda. En los &uacute;ltimos cent&iacute;metros de recorrido le asist&iacute;a con dos dedos para aliviar la carga, mientras su entrepierna presionaba en la parte trasera de su cabeza, de modo que a Ana no le pas&oacute; desapercibida la patente erecci&oacute;n de la que hac&iacute;a gala. Cuando termin&oacute; el ejercicio se levant&oacute; esquiv&aacute;ndolo para no rozarse con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has visto como me tienes? &mdash;le dijo mientras le mostraba su erecci&oacute;n a trav&eacute;s del ch&aacute;ndal.<\/p>\n<p>&mdash;No seas vulgar. Eso es innecesario y te pueden ver. No estamos solos.<\/p>\n<p>&mdash;Eso tiene arreglo. Vamos a mi despacho. All&iacute; no nos interrumpir&aacute; nadie.<\/p>\n<p>&mdash;No me interesa, &mdash;manifest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, lo entiendo. Perdona, &mdash;se disculp&oacute;.<\/p>\n<p>Ana termin&oacute; su rutina y despu&eacute;s hizo quince minutos de cardio antes de irse a las duchas. Se desvisti&oacute; y utiliz&oacute; la misma ducha en la que hac&iacute;a dos d&iacute;as se la follaron salvajemente aquellos dos sementales, y no pudo evitar acariciarse los pechos al evocar las sensaciones de sentirse penetrada por dos hombres a la vez. Sin darse cuenta se encontr&oacute; masturb&aacute;ndose sintiendo el chorro de agua caliente sobre su cuerpo y su dedo friccionando su cl&iacute;toris en busca de gozo, pero otra mujer entr&oacute; en los vestuarios y tuvo a abandonar la autosatisfacci&oacute;n, con lo cual se visti&oacute;, cogi&oacute; su bolsa y se dirigi&oacute; por el pasillo hacia la salida, cuando se abri&oacute; la puerta del despacho. Berto se asom&oacute; y le dijo que entrara.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres? &mdash;le pregunt&oacute; Ana mientras permanec&iacute;a en la puerta.<\/p>\n<p>El entrenador la cogi&oacute; del brazo y la condujo al interior, a continuaci&oacute;n cerr&oacute; con el pestillo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; haces? &mdash;protest&oacute; Ana.<\/p>\n<p>&mdash;Mira como me tienes, cabrona, &mdash;le dijo mostr&aacute;ndole una polla completamente dura y que la saludaba, poni&eacute;ndose a su servicio.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&eacute;jame en paz! Est&aacute;s enfermo, &mdash;se quej&oacute; al sentirse forzada.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, enfermo por follarte otra vez, &iexcl;zorra! No he dejado de pensar en ti desde el otro d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ese es tu problema. &iexcl;Su&eacute;ltame o grito! &mdash;le advirti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Vas a gritar, pero ser&aacute; cuando te la meta por el culo, cabrona. Ahora eres m&iacute;a y vas a hacer todo lo que te diga o tu novio entender&aacute; por qu&eacute; le cuesta tanto pasar por las puertas. As&iacute; que empieza a mam&aacute;rmela, zorra.<\/p>\n<p>Berto sent&oacute; a Ana en la silla con un brusco empuj&oacute;n, se quit&oacute; por completo el ch&aacute;ndal y le puso el miembro en la boca.<\/p>\n<p>Los temores se agolparon atropelladamente en la mente de Ana. Aquello no pod&iacute;a estar sucediendo. Lo &uacute;ltimo que habr&iacute;a querido era estar sometida a chantaje por aquel hombre. Quiz&aacute;s si las cosas se hubiesen desarrollado de otro modo ella hubiese estado receptiva, de hecho, la humedad de su co&ntilde;o permanec&iacute;a despu&eacute;s del calent&oacute;n que hab&iacute;a pillado en las duchas, pero la situaci&oacute;n ahora era diferente. Estaba siendo forzada y chantajeada por aquel hombre que empezaba a notar el placer que le estaba procurando la boca de Ana tras acatar sus instrucciones, por tanto, se dedic&oacute; a hacerle una buena mamada si con ello sal&iacute;a de all&iacute; lo antes posible. De momento no pod&iacute;a pensar en c&oacute;mo huir de aquel abismo en el que hab&iacute;a ca&iacute;do, s&oacute;lo quer&iacute;a acabar pronto con aquello y volver a casa con su novio. Ya pensar&iacute;a la manera de sortear aquel escollo. Ahora ten&iacute;a la polla en su boca y el entrenador la instaba a met&eacute;rselo m&aacute;s adentro.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Joder! Ya no me acordaba como la mamas. &iexcl;Dime que te gusta, putilla! &iexcl;D&iacute;melo!<\/p>\n<p>Ana no contest&oacute;. Sac&oacute; el miembro de su boca y con una mirada de repulsa dio por hecho que respond&iacute;a a su pregunta.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Contesta cuando te pregunte, puta! &hellip; o ma&ntilde;ana tu novio recibir&aacute; un correo muy revelador de c&oacute;mo a su novia le gustan m&aacute;s la pollas que a un ni&ntilde;o los Reyes Magos.<\/p>\n<p>&mdash; Me gusta, &mdash;dijo coaccionada.<\/p>\n<p>&mdash; As&iacute; me gusta, que seas sincera, porque si no lo eres tendr&eacute; que castigarte, &mdash;le advirti&oacute; atiz&aacute;ndole con su miembro en la boca durante unos segundos para despu&eacute;s encaj&aacute;rselo de nuevo dentro.<\/p>\n<p>Ana se afanaba haciendo uso de su maestr&iacute;a para acabar lo antes posible con aquello. Quer&iacute;a volver con su amado y alejarse de aquel hombre lo antes posible. Por el contrario, Berto estaba disfrutando de la felaci&oacute;n y empez&oacute; soltarle una retah&iacute;la de insultos mientras eyaculaba en su boca. Ana no pudo aguantar las explosiones y se zaf&oacute;, pero el entrenador se cogi&oacute; la verga y dirigi&oacute; el resto de su corrida a su cara, despu&eacute;s le cerr&oacute; la boca y la oblig&oacute; a tragarlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute; rico? &mdash;le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>Ana no contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Contesta cuando te hable!<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, le respondi&oacute; de mala gana.<\/p>\n<p>&mdash;Lo sab&iacute;a. Te mueres de ganas, pero no quieres admitirlo. &iexcl;Vamos, l&iacute;mpiamela! &mdash;le orden&oacute; mientras se la volv&iacute;a a meter en la boca. &mdash;&iexcl;D&eacute;jalo reluciente!<\/p>\n<p>Ana lo engull&oacute; y lo lami&oacute; haciendo lo que le ped&iacute;a hasta que consider&oacute; que ya estaba lo suficientemente limpio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedo irme ya?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Irte?<\/p>\n<p>&mdash;Pero si a&uacute;n no hemos empezado, y s&eacute; que te mueres de ganas de que te folle.<\/p>\n<p>Berto le baj&oacute; el pantal&oacute;n del ch&aacute;ndal y se encontr&oacute; con un tanguita blanco adornando su exquisita figura y advirti&oacute; una mancha de flujo en su sexo muy sintom&aacute;tica. Despu&eacute;s meti&oacute; su mano por dentro para constatar lo mojada que estaba.<\/p>\n<p>&mdash;Pero qu&eacute; zorra que eres. Tu co&ntilde;o es pura gelatina. Te haces la puritana y lo que quieres es que te follen en cualquier lugar y de cualquier manera, &mdash;le expres&oacute; mientras le met&iacute;a el dedo con rudeza una y otra vez en un co&ntilde;o completamente mojado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta, putilla?<\/p>\n<p>Ana no contest&oacute;, pero su respiraci&oacute;n y sus jadeos respondieron por ella. Aquello le estaba gustando m&aacute;s de lo esperado ante aquella situaci&oacute;n, y el trato que recib&iacute;a, lejos de molestarle, empezaba a gustarle cada vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que pare? &mdash;le pregunt&oacute; de nuevo, y Ana le contest&oacute; moviendo negativamente la cabeza mientras respiraba agitada y exteriorizaba sutiles resuellos, abandon&aacute;ndose al placer del dedo que la penetraba con ah&iacute;nco.<\/p>\n<p>&mdash;Lo sab&iacute;a. &iquest;Ves c&oacute;mo eres muy zorra?<\/p>\n<p>Berto la apoy&oacute; contra la mesa, le termin&oacute; de quitar el ch&aacute;ndal dejando su culito al aire, en pompa y a punto para &eacute;l. Le abri&oacute; las piernas con sus pies, pos&oacute; el palpitante glande en la entrada y la penetr&oacute; haciendo que lanzara un gemido m&aacute;s sonoro con el primer pollazo. Despu&eacute;s lanz&oacute; un &ldquo;ooohhh&rdquo; igualmente elocuente cuando lo not&oacute; todo dentro y, posteriormente, el entrenador se dedic&oacute; a fornicarla a buen ritmo, aferr&aacute;ndose a aquellas maravillosas nalgas.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te gusta esto m&aacute;s que el p&aacute;del, Ana?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;&iacute;&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Quieres que te la saque?<\/p>\n<p>&mdash; No. &iexcl;Sigue! &mdash;grit&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Menuda zorra est&aacute;s hecha.<\/p>\n<p>Ana se dej&oacute; hacer, apoyando las dos manos en la mesa y disfrutando de los embates del entrenador que iban ganando en intensidad y rapidez, entretanto mov&iacute;a su culo queriendo sentir todo el puntal, mientras gozaba de los contundentes golpes de ri&ntilde;&oacute;n que Berto le propinaba. Ana volv&iacute;a a gozar con aquel hombre y volv&iacute;a a sentirse muy puta por estar poni&eacute;ndole los cuernos de nuevo a su novio, sin embargo, contra todo pron&oacute;stico, le gustaba sentirse as&iacute;. Era una novedad para ella y el morbo que despertaba aquella situaci&oacute;n era tremendamente excitante. Una fuerte palmada en su nalga le interrumpi&oacute; un orgasmo que estaba empezando a asomar, seguidamente otro manotazo en la otra nalga la alentaron a mover su culo con contundentes movimientos, a la vez que el entrenador segu&iacute;a embistiendo sin tregua mientras la azotaba una y otra vez dej&aacute;ndole las nalgas enrojecidas de la tunda que le estaba dando. Los azotes, lejos de molestarle, enardec&iacute;an todav&iacute;a m&aacute;s su excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;F&oacute;llame m&aacute;s fuerte, que me corro, &mdash;grit&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;As&iacute;, c&oacute;rrete, cari&ntilde;o!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; dura la tienes! &iexcl;C&oacute;mo te siento, joder!<\/p>\n<p>Un intens&iacute;simo orgasmo se inici&oacute; en su co&ntilde;o, recorriendo despu&eacute;s todo su ser, viajando por cada terminaci&oacute;n nerviosa durante treinta segundos en los que en su mente no hab&iacute;a espacio para nada m&aacute;s que para el placer que aquel hombre maduro le estaba procurando con cada pollazo que le daba. Los gritos y jadeos fueron remitiendo, pero el entrenador quer&iacute;a adentrarse en las profundidades de aquel culo que no le hab&iacute;a dejado dormir durante dos d&iacute;as, y con la polla completamente lubricada incursion&oacute; ahora en el agujero m&aacute;s estrecho, llevando a Ana a retomar unos gritos que parec&iacute;an haber cesado.<\/p>\n<p>Ana notaba como la polla se iba adentrando en su esf&iacute;nter y le provocaba un dolor agudo, pero era soportable. Berto sigui&oacute; ejerciendo presi&oacute;n hasta que el cipote penetr&oacute; por completo en el peque&ntilde;o agujero y cuando as&iacute; fue empez&oacute; a percutir de forma lenta pero con contundentes golpes de cadera. Ana not&oacute; sensaciones placenteras que ven&iacute;an a sustituir los efectos dolorosos de las primeras acometidas y los resuellos de placer hicieron tambi&eacute;n su aparici&oacute;n acompa&ntilde;ando a los resoplidos que el due&ntilde;o del gimnasio daba mientras la enculaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder, qu&eacute; buena est&aacute;s! &iexcl;Menudo culo tienes! Estar&iacute;a foll&aacute;ndote todo el d&iacute;a, cabrona. Tienes un culo que me mata.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;F&oacute;llame! &mdash;le suplicaba Ana. &mdash;F&oacute;llame toda, cabr&oacute;n, &mdash;le exig&iacute;a &aacute;vida de m&aacute;s placer.<\/p>\n<p>&mdash;El cabr&oacute;n es tu novio, que no sabe que te van las pollas gordas, &iquest;me equivoco?<\/p>\n<p>&mdash;No, no te equivocas. &iexcl;D&aacute;mela toda! &iexcl;Dame polla! &iexcl;No pares! &iexcl;No pares! &iexcl;F&oacute;llame fuerte, hijo de puta!<\/p>\n<p>Ante tal avalancha de peticiones indecentes y obscenas, Berto abandon&oacute; el orificio. Deseaba prolongar el momento y que la joven disfrutara con &eacute;l dej&aacute;ndole la misma huella que posiblemente le dej&oacute; el hombre rubio de ojos azules, aunque en el fondo quer&iacute;a superar la impronta del vikingo, y para ello se esforz&oacute; con todo lo que ten&iacute;a. El hombre se acost&oacute; encima de la mesa ofreci&eacute;ndole su hombr&iacute;a en todo su esplendor y Ana no dud&oacute; ni un momento en montarse a horcajadas sobre &eacute;l para volver a meterse la polla por el culo. Cuando la tuvo en la entrada se dej&oacute; caer sobre la inhiesta barra de carne, notando cada cent&iacute;metro de aquel madero dentro de ella, y acto seguido empez&oacute; a saltar sobre &eacute;l con movimientos que se coordinaban con los del empuje de las caderas de &eacute;l. El placer y el morbo que Ana sent&iacute;a era indescriptible, pero lo que deseaba era correrse, y con la polla incrustada en su culo en ese momento no lo har&iacute;a, de modo que cambi&oacute;, y la extrajo de su ano para insert&aacute;rsela en el orificio del placer. Desliz&oacute; la mano por debajo, lo aferr&oacute; y se lo fue metiendo poco a poco hasta que hizo tope originando que su boca se abriera exhalando un suspiro de profundo placer.<\/p>\n<p>El cambiar de registro no le supuso un problema, al contrario, el placer era mayor y el contacto de la polla con su cl&iacute;toris le provocaba sensaciones extraordinariamente placenteras. Berto se agarr&oacute; a las nalgas mientras ella saltaba sobre su miembro con vehemencia. Ech&oacute; un poco las piernas hacia atr&aacute;s con la intenci&oacute;n de que su cl&iacute;toris tuviese un mayor rozamiento en busca del cl&iacute;max y Berto desliz&oacute; un dedo en el peque&ntilde;o, pero dilatado agujero de su ano para incrementar el placer de Ana, y despu&eacute;s de diez segundos, ella tuvo un glorioso orgasmo que compet&iacute;a, e incluso superaba a los que le proporcion&oacute; el vikingo. El dedo segu&iacute;a incursionando en su ano y la polla continuaba pistoneando en el co&ntilde;o de Ana, mientras &eacute;sta se abandonaba a un placer imp&uacute;dico, pero que en esos momentos poco le importaba. Solamente le interesaba el deleite que el entrenador le estaba suministrando con cada pollazo.<\/p>\n<p>Los ind&oacute;mitos movimientos de cadera de Ana condujeron al due&ntilde;o del gimnasio a su cl&iacute;max entre convulsiones de uno y otro, en un intercambio de placeres y gritos por ambas partes. Ana notaba como la leche golpeaba en sus entra&ntilde;as y eso se traduc&iacute;a en un placer a&ntilde;adido. Nunca hab&iacute;a experimentado la sensaci&oacute;n del semen golpear en las paredes de su &uacute;tero y ante aquel goce inigualable, se abandon&oacute; al impulso de besar a aquel hombre como si fuera el hombre de su vida, el que la colmaba de felicidad, y sobre todo, destacando aquel encuentro como algo verdaderamente entra&ntilde;able, como si aquella vivencia hubiese sido una id&iacute;lica noche de sexo en una paradis&iacute;aca playa con la persona amada.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la contienda ambos se quedaron un minuto el uno sobre el otro sin moverse recuperando el resuello. Seguidamente se vistieron apresuradamente para camuflar la haza&ntilde;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te ha gustado? &mdash;le pregunt&oacute; Berto.<\/p>\n<p>&mdash;Mucho, &mdash;tuvo que admitir. Tanto que ahora ten&iacute;a muchas dudas de futuro con su novio. Su sexualidad parec&iacute;a haberse estimulado con las recientes vivencias junto aquellos dos hombres, y eso era un hecho irrefutable. Quer&iacute;a a su novio, pero el morbo, la novedad y el placer que hab&iacute;a experimentado hicieron tambalear los cimientos de su relaci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; ten&iacute;a que ce&ntilde;irse a un solo hombre que hasta el momento no le hab&iacute;a hecho sombra a aquellos dos sementales?<\/p>\n<p>Todos esos planteamientos de futuro la acompa&ntilde;aron de camino a casa mientras conduc&iacute;a, pregunt&aacute;ndose qu&eacute; quer&iacute;a realmente, cuando una llamada desconocida la sac&oacute; de su abstracci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Diga?<\/p>\n<p>&mdash;Soy Berto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; tienes mi n&uacute;mero? &mdash;pregunt&oacute; perpleja.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo tu ficha &iquest;recuerdas?<\/p>\n<p>&mdash;Es cierto.<\/p>\n<p>&mdash;Quer&iacute;a proponerte algo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dime!<\/p>\n<p>&mdash;Tengo una reserva de dos noches para Noche Vieja en un hotel en Sierra Nevada. He pensado en ti. &iquest;Qu&eacute; me dices?<\/p>\n<p>Si albergaba alguna duda con respecto a su relaci&oacute;n, se disip&oacute; con aquella irrechazable propuesta. En ese momento Ana se dio cuenta de que deseaba vivir y disfrutar su vida, y estableci&oacute; unas prioridades en las que su novio no aparec&iacute;a: sus estudios, su entrenamiento, sus amistades, y sobre todo, el sexo con quien le apeteciera en cada momento. En definitiva, todo aquello que la hac&iacute;a feliz. Se dio cuenta de que cruzar el umbral de lo pol&iacute;ticamente correcto le ayud&oacute; a tomar una decisi&oacute;n trascendental que pod&iacute;a llevarle a una mayor felicidad&hellip; o tambi&eacute;n, todo lo contrario. Ella ten&iacute;a claro el camino a seguir e intent&oacute; aplicarse una cita que alguien a quien apreciaba en el pasado le recit&oacute; una vez: &ldquo;La vida es como montar en bicicleta, para mantener el equilibrio, debes seguir movi&eacute;ndote&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y bien&hellip;? &mdash;le pregunt&oacute; Berto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Voy! &mdash;respondi&oacute; exultante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Despu&eacute;s de la inigualable experiencia en los vestuarios con aquellos dos maduros, lo &uacute;ltimo que quer&iacute;a Ana era tener sexo esa noche con su novio. 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