{"id":27276,"date":"2020-12-28T08:59:51","date_gmt":"2020-12-28T08:59:51","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-28T08:59:51","modified_gmt":"2020-12-28T08:59:51","slug":"quieres-natillas-o-leche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/quieres-natillas-o-leche\/","title":{"rendered":"\u00bfQuieres natillas o leche?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27276\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mar&iacute;a se levanta de la cama con sus carnes bamboleantes a contestar el tel&eacute;fono. Est&aacute; segura de que ser&aacute; su marido con cualquier excusa para llamar su atenci&oacute;n. Paco tiene setenta a&ntilde;os y parece que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; que aqu&iacute;. Mar&iacute;a tiene cinco menos, en cambio est&aacute; como una rosa y su cuerpo todav&iacute;a se agita como si fuera el de una veintea&ntilde;era, pese a su prolongada madurez. Quiz&aacute;s tambi&eacute;n porque hace demasiados a&ntilde;os que Paco sustituy&oacute; el sexo por la petanca, y eso ha agravado considerablemente su hormigueo.<\/p>\n<p>&mdash;Dime Paco &mdash;contesta Mar&iacute;a sabiendo que querr&aacute; cualquier idiotez.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;s? &mdash;le pregunta Paco.<\/p>\n<p>&mdash;Te he dicho que sal&iacute;a a comprar.<\/p>\n<p>&mdash;Ya, pero como tardas estaba preocupado.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no te preocupes que no me voy a perder. Antes de la una estar&eacute; en casa &mdash;le dice hastiada, mientras contempla al muchacho tumbado en la cama y meneando su erecta polla a la espera de retomar la cabalgada. Mar&iacute;a se relame los labios, cuelga el tel&eacute;fono dejando a Paco con la palabra en la boca y vuelve a colocarse a horcajadas sobre Dani. Aferra la dispuesta polla y se deja caer haciendo que desaparezca en su &aacute;vido co&ntilde;o. Pronto empieza a saltar sobre la montura, entretanto echa su cabeza atr&aacute;s mientras sus pupilas se pierden detr&aacute;s de sus p&aacute;rpados en se&ntilde;al inequ&iacute;voca del placer que recibe.<\/p>\n<p>Dani es un joven de diecinueve a&ntilde;os dispuesto a satisfacer a la insaciable yegua que reclama su vigor tres veces por semana, habida cuenta de que sus hormonas siempre parecen estar revueltas y la madura que se folla es un magn&iacute;fico sustituto de sus pajas. Aunque f&iacute;sicamente no es una belleza, fornica como una fiera y no es ninguna mojigata remilgada, ni le hace ascos a nada, en contraste con las ni&ntilde;as con las que sale. Es una insaciable de sesenta y cinco a&ntilde;os con ganas de que le den un buen meneo, le sacudan todas sus carnes y la pongan mirando &ldquo;pa Cuenca&rdquo;.<\/p>\n<p>Hace a&ntilde;os que la exquisitez de su figura desapareci&oacute;, sin embargo a&uacute;n conserva unas sugerentes y contundentes curvas que hacen las delicias del joven potro sobre el que cabalga. Mientras salta, suspira y gime, sus tetazas abofetean al chaval y la boca de &eacute;ste intenta atrapar los enormes pezones para morderlos.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a est&aacute; a punto de correrse y empieza a mover su pelvis de lado a lado queriendo sentir el miembro del joven en todos los rincones de su cueva. Se tumba un poco hacia delante para que su cl&iacute;toris friccione con la pelvis del muchacho. Vuelve a sonar el tel&eacute;fono y Mar&iacute;a lo ignora, pero maldice por lo bajo a su marido con una avalancha de improperios, sin dejar de saltar sobre la polla que la est&aacute; llevando a la c&uacute;spide de un apote&oacute;sico orgasmo en el que su vagina no deja de convulsionar desencadenando gritos y jadeos que invaden la estancia. Poco a poco las pulsaciones de la madura remiten, aunque la polla del joven sigue percutiendo en su co&ntilde;o, por lo que parece que el orgasmo no quiere abandonar a Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>El tel&eacute;fono vuelve a insistir en echar abajo lo que promet&iacute;a ser una ma&ntilde;ana de desenfreno.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a abandona a su semental para coger de nuevo el m&oacute;vil y se recuesta en la cama para hablar. Al tiempo que le suelta la oleada de reproches pertinentes a su esposo, una enhiesta polla se pasea por su cara y se le incrusta en la boca, y mientras su marido le pide que compre natillas, un chorro de semen invade su boca para, a continuaci&oacute;n seguir estrell&aacute;ndose en su cara una y otra vez hasta dej&aacute;rsela completamente blanca.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, te comprar&eacute; natillas &mdash;le dice entre gorgoritos provocados por la leche, y vuelve a colgar. A continuaci&oacute;n relame la polla, limpiando los restos de la corrida hasta dejarla reluciente.<\/p>\n<p>Los padres de Dani trabajan los dos por las ma&ntilde;anas y en cada una de las que no tiene clase se queda estudiando, sin embargo, m&aacute;s que estudiar, aprovecha para repasarle los bajos a Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>Todo empez&oacute; cuando Dani trabajaba a horas sueltas de repartidor en un supermercado con el fin de sacarse un dinero extra. El primer d&iacute;a que le llev&oacute; la compra a Mar&iacute;a, &eacute;sta aprovech&oacute; que su esposo estaba en el hospital haci&eacute;ndose unas pruebas, para seducir al muchacho. No fue una tarea ardua, pues el joven pareci&oacute; desde el primer momento muy colaborador. Ese d&iacute;a fue amonestado por la empresa por entregar los pedidos tarde y mal. El segundo d&iacute;a que tuvo que entregar el reparto en la misma direcci&oacute;n tambi&eacute;n se demor&oacute; y fue despedido, por lo que no hubo un tercero. Ese tercero, sin embargo, fue formalizar el folloteo en casa de Dani, siempre en funci&oacute;n de sus jornadas estudiantiles. A Mar&iacute;a no le importa adaptarse a los horarios del chaval. Ella tan s&oacute;lo tiene que decirle a su esposo que se va a comprar y desaparecer durante dos horas para que el mozo le arranque una sonrisa y tres o cuatro orgasmos. Si lo visita tres veces a la semana, eso es todo un lujo para ella, acostumbrada a recurrir a las hortalizas del supermercado. En cada sesi&oacute;n, su joven amante puede desencadenarle hasta tres, e incluso, a veces cuatro orgasmos, y eso suma una cantidad considerable de cl&iacute;max a la semana que ni en sus sue&ntilde;os m&aacute;s h&uacute;medos, pod&iacute;an sus amigas aspirar a algo as&iacute;, y mucho menos con un mancebo como Dani. En ese sentido, se considera una privilegiada, y mientras dure aquella aventura, ella no dir&aacute; que no a un buen polvo ma&ntilde;anero.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a se limpia la corrida de la cara y Dani se enciende un porro. A ella eso le da igual mientras le d&eacute; su raci&oacute;n de polla.<\/p>\n<p>Dani abre la ventana para que se ventile la habitaci&oacute;n y despu&eacute;s se sienta en el borde de la cama mientras se lo fuma. Mar&iacute;a deambula por la habitaci&oacute;n ordenando la ropa, despu&eacute;s se arrodilla ante &eacute;l como si fuese a rezar y su mano se apodera del pene fl&aacute;cido que poco a poco va creciendo y ganando firmeza en su mano. Dani se echa hacia atr&aacute;s mientras Mar&iacute;a le hace una paja poni&eacute;ndole la polla como una piedra, a continuaci&oacute;n se la coloca en el canal de sus tetazas e inicia una paja turca como si fuera toda una profesional. Las tetas se balancean al comp&aacute;s de sus manos y la polla se pierde en la profundidad de aquellas dos domingas.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a escupe una y otra vez sobre la verga para lubricarla y que resbale mejor, y a Dani empieza a desencaj&aacute;rsele la cara del gusto que le da la &ldquo;turca&rdquo; que le est&aacute; aplicando. La lengua golpetea el glande y el miembro desaparece entre los zepelines que no cejan el masaje.<\/p>\n<p>Dani est&aacute; en el punto deseado, de tal modo que Mar&iacute;a se levanta como si nada, dej&aacute;ndolo sentado con una erecci&oacute;n, incluso dolorosa, y lo contempla satisfecha. A continuaci&oacute;n se pone a cuatro patas ofreci&eacute;ndole el enorme trasero que est&aacute; reclamando a gritos que la folle. Dani se levanta y no se hace de rogar, y de un golpe de caderas le hunde por completo la polla en la babosa raja.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a empieza gozar de las embestidas que le da el joven gara&ntilde;&oacute;n y culea pidiendo polla a gritos. Un vecino se queja del esc&aacute;ndalo, y hay un momento de impasse en el que ambos se miran y se r&iacute;en por lo bajo, momento que aprovechan para cambiar la posici&oacute;n. Ella se tumba abri&eacute;ndose de piernas para que se la folle estando &eacute;l arriba, mientras abre sus piernas todo lo que dan de s&iacute;. Los embates se hacen cada vez m&aacute;s r&aacute;pidos y fuertes y el sudor comienza a barnizar el cuerpo del adonis, y a Mar&iacute;a le faltan manos para acariciar todos los resquicios. Sus manos aprietan su pecho, cogen sus hombros, descienden por los brazos y se instalan en sus nalgas, unas nalgas sin un solo pelo y bien duras a las que se agarra con firmeza acompa&ntilde;ando en cada embate, queriendo sentir toda su potencia y toda su polla golpeando hasta el tu&eacute;tano. El joven apol&iacute;neo la folla como si le fuera la vida en ello y la madura grita como si estuviesen matando a un cerdo.<\/p>\n<p>El vecino, enfadado y m&aacute;s que harto, vuelve a quejarse con un grito, pero Mar&iacute;a est&aacute; demasiado cerca del orgasmo y no puede parar de bramar, e inmediatamente los alaridos, bramidos y jadeos se multiplican en cantidad y en volumen cuando ambos se corren al un&iacute;sono como dos animales.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a est&aacute; llorando de placer y no sabe por qu&eacute;. Nunca, ni en sus mejores tiempos la han follado con tal intensidad y vehemencia. El muchacho est&aacute; asustado porque no entiende que est&eacute; llorando, de todos modos, ella tampoco lo entiende, s&oacute;lo sabe que la felicidad embarga su ser. Le importa bien poco que su marido no pueda pasar por las puertas. Ella quiere seguir gozando de su cuerpo y del joven mancebo que est&aacute; siempre a su disposici&oacute;n.<\/p>\n<p>Mientras camina hacia casa se siente colmada de alegr&iacute;a, henchida de gozo y completamente saciada. Cuando entra en casa su marido le reclama sus natillas y ella cae en la cuenta de que cuando se las pidi&oacute;, el semen del adonis se estaba estrellando en su cara.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No est&aacute; en el bolso? &mdash;se excusa ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No! &iexcl;Mira que te lo he dicho! &mdash;le recrimina.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, lo siento. Debo hab&eacute;rmelas dejado. S&oacute;lo he cogido la leche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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