{"id":27288,"date":"2020-12-29T02:25:00","date_gmt":"2020-12-29T02:25:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-29T02:25:00","modified_gmt":"2020-12-29T02:25:00","slug":"el-presumir-perjudico-al-conquistador-y-a-la-conquistada-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-presumir-perjudico-al-conquistador-y-a-la-conquistada-ii\/","title":{"rendered":"El presumir perjudic\u00f3 al conquistador y a la conquistada (II"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27288\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Poco despu&eacute;s de llegar a la casa de mi hermana son&oacute; el tel&eacute;fono. Era mi cu&ntilde;ada Clara.<\/p>\n<p>&#8211; &quot;Hola Clara.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; le hiciste a mi hermana?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Saludarla cuando me desped&iacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La tengo a mi lado y dice que vos le hiciste algo en la vagina y el ano, y que por eso le arden.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Espero ser claro. Alrededor de las siete de la tarde, nos despedimos normalmente cuando sal&iacute; para ac&aacute;, y desde ese momento no la volv&iacute; a ver. Si tiene un problema de salud debieras de haberla llevado al m&eacute;dico antes de perder el tiempo con el tel&eacute;fono. Ahora cont&eacute;stame, por qu&eacute; raz&oacute;n le har&iacute;a algo as&iacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute;, pero tendr&iacute;as que venir.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;He comido y bebido en abundancia como para manejar en ruta. Ma&ntilde;ana ir&eacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>S&aacute;bado a media ma&ntilde;ana ya estaba en casa.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A ver, contame por qu&eacute; pretend&iacute;a tu hermana que venga anoche.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos lo sab&eacute;s bien.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No tengo idea de qu&eacute; me est&aacute;s hablando.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Anoche entraste y me pusiste no s&eacute; qu&eacute; l&iacute;quido en la vagina y en el recto que al rato me quemaban.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero a qu&eacute; hora fue eso?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Como a las once.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute; que a las once entr&eacute;, te salud&eacute; pidi&eacute;ndote que te levantaras la pollera, sacaras la bombacha, acostaras y te abrieras adelante y atr&aacute;s para verter un l&iacute;quido. Y como es algo tan normal no preguntaste, no te quejaste y me habr&aacute;s saludado cuando nuevamente me fui.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, me ataste, desnudaste y contra mi voluntad me echaste eso.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo que dec&iacute;s es rar&iacute;simo, pero m&aacute;s extra&ntilde;o es que te haya hecho eso sin raz&oacute;n alguna. Simplemente me dio un ataque de sadismo y me descargu&eacute; con vos, y todo porque se me dio la gana.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es que yo estaba con Alberto.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De qu&eacute; Alberto me habl&aacute;s.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Del que juega al paddle con vos.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y qu&eacute; hac&iacute;a ac&aacute; Alberto a las once de la noche de ayer si yo te lo present&eacute; anteayer al mediod&iacute;a.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me lo present&oacute; Luis un mes atr&aacute;s y me sedujo.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute; que vos eras la putita insaciable de sus comentarios despu&eacute;s de cada partido, siendo c&oacute;mplices tu hermana y su marido. Decime, y a este donju&aacute;n le pas&oacute; algo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo mismo que a m&iacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces, mientras los ataba y desnudaba, debo haber estado desencajado de la bronca, insult&aacute;ndolos, peg&aacute;ndoles, reclam&aacute;ndote a vos la infidelidad y a &eacute;l la deslealtad.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estabas encapuchado, con antejos oscuros y no hablaste.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya, p&oacute;nganse de acuerdo y hagan la denuncia policial.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No quiero saber nada de &eacute;l. Perdoname, te juro que nunca m&aacute;s va a suceder. No me eches a la calle. Te voy a obedecer en todo.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De que no va a suceder nunca m&aacute;s pod&eacute;s estar segura. El lunes presento la solicitud de divorcio. Despu&eacute;s ver&eacute; que hago con vos hasta que salga la sentencia. Por lo pronto trasladate a tu nuevo dormitorio, que es la habitaci&oacute;n de servicio.&rdquo;<\/p>\n<p>El fin de semana lo pas&eacute; pensando mis pr&oacute;ximos pasos. Llegado el lunes habl&eacute; con un abogado conocido por el tr&aacute;mite de divorcio y, en el trabajo, despu&eacute;s de barajar varias opciones, decid&iacute; que me vengar&iacute;a haci&eacute;ndola trabajar de puta en mi beneficio. Un problema era carecer de conocimiento y experiencia en el asunto, pues pretend&iacute;a ser yo quien tratara con el cliente y cobrara.<\/p>\n<p>Esa tarde record&eacute; que mi empleado de confianza ten&iacute;a un trabajo de mi&eacute;rcoles a s&aacute;bados en horario nocturno. Se desempe&ntilde;aba como encargado de una residencia de alto nivel que funcionaba como restaurant y alojamiento. Para estar en la lista de clientes se requer&iacute;a recomendaci&oacute;n y se acced&iacute;a por reserva previa.<\/p>\n<p>Los concurrentes ten&iacute;an confidencialidad asegurada y una regla estricta indicaba que nadie conoc&iacute;a a nadie.<\/p>\n<p>La comida se serv&iacute;a en el comedor o en alguna de las amplias y c&oacute;modas habitaciones, seg&uacute;n deseo del cliente.<\/p>\n<p>Pedro, llevaba bastante tiempo trabajando conmigo, y aunque la otra tarea le reportaba un ingreso mayor, a mi lado hac&iacute;a los aportes para la seguridad social. Como no quer&iacute;a desprenderme de &eacute;l acomodamos los horarios para que la carga fuera m&aacute;s liviana. Este hombre, un poco mayor que yo, solter&oacute;n, fiel y de pocas palabras, fue mi instructor durante el tiempo que le llevo a Sara reponerse de la irritaci&oacute;n vaginal y anal.<\/p>\n<p>Uno de esos d&iacute;as le ped&iacute; que se fijara si alguno de los clientes era conocido m&iacute;o para pedirle su recomendaci&oacute;n. Su respuesta fue que le diera un poco de tiempo. Sin embargo a los diez minutos estuvo de regreso dici&eacute;ndome que ya estaba aceptado. Ante mi gesto de interrogaci&oacute;n su respuesta fue:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo recomend&eacute; yo se&ntilde;or.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agradezco mucho.&rdquo;<\/p>\n<p>Una semana despu&eacute;s, con Sara ya repuesta, ped&iacute; una reserva s&oacute;lo para el comedor. Pretend&iacute;a exhibirla y, por si hab&iacute;a demanda, llevaba tarjetas donde yo figuraba como representante y la manera de ponerse en contacto. La idea era concertar citas solo para viernes y s&aacute;bado en la noche, ya que de lunes a viernes ella ten&iacute;a su compromiso laboral. El l&iacute;mite m&aacute;ximo eran las nueve de la ma&ntilde;ana del d&iacute;a siguiente y el domingo libre para descanso.<\/p>\n<p>Un s&aacute;bado, dos semanas despu&eacute;s del comienzo, a Sara la ven&iacute;an a buscar alrededor de las veintiuna treinta, y yo, sin compromiso, pensaba ver alguna pel&iacute;cula cuando son&oacute; el tel&eacute;fono. Era el cliente, dici&eacute;ndome que un imprevisto lo iba a demorar, por lo cual me ped&iacute;a de ser posible, que fuera con ella a la residencia a comer. De aceptar, &eacute;l se encargar&iacute;a de avisar el cambio y seguramente llegar&iacute;a despu&eacute;s de cena. Naturalmente me transferir&iacute;a una gratificaci&oacute;n por la molestia ocasionada. Sin contratiempos hicimos lo acordado y cuando lleg&oacute; los dej&eacute; solos. Iba llegando a la salida cuando un mozo me alcanz&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se&ntilde;or, por favor no se vaya, la se&ntilde;ora Sof&iacute;a lo invita a su mesa a tomar algo.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado, pero necesito de vos dos cosas, que me digas qui&eacute;n es la se&ntilde;ora Sof&iacute;a y luego que me gu&iacute;es hacia donde est&aacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ella es la due&ntilde;a de todo esto, s&iacute;game por favor.&rdquo;<\/p>\n<p>La mujer que me esperaba era llamativamente linda. Poseedora de una belleza sin afectaci&oacute;n, mostraba un leve toque de color en los p&aacute;rpados. Un vestido suelto muy elegante, con un escote poco revelador constitu&iacute;a su atuendo. Estim&eacute; que andar&iacute;a por la treintena.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Buenas noches se&ntilde;ora, gracias por la invitaci&oacute;n.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Puede que sea m&aacute;s grande que vos, pero poco. Te molestar&iacute;a que nos tute&aacute;ramos?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Para nada.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; dese&aacute;s servirte.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Una gaseosa cola con un chorrito de alg&uacute;n bitter.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguramente te estar&aacute;s preguntando el por qu&eacute; de esta invitaci&oacute;n. Lo que te voy a decir, te ruego no lo tomes a mal, pues lejos de m&iacute; querer incomodarte. Quer&iacute;a conocer al bicho raro que consigui&oacute; ser recomendado por Pedro. Como s&eacute; que &eacute;l no me lo va a decir, ni intent&eacute; preguntarle. Por favor, resolv&eacute; la inc&oacute;gnita que hace un mes taladra mi cabeza.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Fue relativamente sencillo. Un d&iacute;a le pregunt&eacute; si sab&iacute;a de alg&uacute;n cliente que fuera conocido m&iacute;o para pedirle la recomendaci&oacute;n. Me requiri&oacute; un poco de tiempo, pero a los pocos minutos volvi&oacute; dici&eacute;ndome que hab&iacute;a sido aceptado.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora entiendo, vos sos el due&ntilde;o del negocio donde &eacute;l trabaja de d&iacute;a. Es decir otro bicho raro.&rdquo;<\/p>\n<p>Sus palabras me causaron gracia, por lo cual mi sonrisa fue amplia.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por qu&eacute; te sonre&iacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Llevamos pocos minutos de conocernos y ya me has catalogado y etiquetado.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad acerca de los minutos, pero llevo varias noches observ&aacute;ndote. Y s&iacute;, estoy convencida que sos un bicho raro.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, contame el por qu&eacute; llegaste a esa conclusi&oacute;n.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Antes una pregunta, la vestimenta y arreglo de la mujer que te acompa&ntilde;a, es cosa tuya o de ella?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;M&iacute;a.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tendr&iacute;as que tener un doctorado en marketing. Fijate alrededor, hay entre diez y doce parejas. Ser&iacute;a raro encontrar un hombre que, por vestimenta, adornos, color de pelo y gestualidad no est&eacute; tratando de mostrar riqueza, poder y sensualidad. Veamos ahora las mujeres. Se han arreglado para la ocasi&oacute;n, pues ropa, maquillaje, adornos, peinado, y seguramente lencer&iacute;a, son para atraer. Ahora, tanto machos como hembras, quieren resultar atractivos no solo a quien los acompa&ntilde;a sino a todos los presentes, sean o no conocidos, ya que constituyen eventuales futuras parejas. Y en medio de este ambiente, donde reina la trampa, la superficialidad y la ostentaci&oacute;n aparecen ustedes. Al lado de ellos vos parec&eacute;s un mendigo, y al lado de ellas tu acompa&ntilde;ante semeja una adolescente temerosa ante la pr&oacute;xima desfloraci&oacute;n. Va a tener abundante clientela, por lo menos al comienzo.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Eso espero.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El hecho de compartir la confianza de alguien como Pedro creo que es suficiente carta de presentaci&oacute;n para ambos. Por eso me animo a preguntarte algo personal. Despu&eacute;s de verte y charlar con vos me atrevo a afirmar que ser proxeneta no te va. C&oacute;mo llegaste a esto?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Va esa parte de mi historia.&rdquo;<\/p>\n<p>Y se la cont&eacute;. Despu&eacute;s de un rato m&aacute;s de agradable conversaci&oacute;n nos despedimos, intercambiando tel&eacute;fonos.<\/p>\n<p>Tiempo despu&eacute;s. Domingo, nueve y media de la ma&ntilde;ana, y Sara no ha regresado. Desde que inici&eacute; mi actividad de proxenetismo es la primera vez que sucede. Anoche sali&oacute; con un cliente que repiti&oacute; con cierta frecuencia. Naturalmente la llam&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s retrasada una hora. Alg&uacute;n problema?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, no tengo problemas, simplemente no voy a volver. Eduardo me ha pedido que me quede a vivir en este departamento que es suyo y no siga con la actividad que me impon&eacute;s. Me quiere solo para &eacute;l.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pienso que no te conviene.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A vos no te conviene, porque te va a entrar menos dinero. Esta tarde voy a buscar mis cosas.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s raz&oacute;n en lo del dinero, de todos modos lo importante es avanzar hacia la felicidad. Si consideras que ese es un buen camino, adelante. Suerte.&rdquo;<\/p>\n<p>Ese lunes lo primero que hice fue cambiar las cerraduras.<\/p>\n<p>D&iacute;as despu&eacute;s, ordenando mis papeles en el escritorio, encontr&eacute; algo que ten&iacute;a en el olvido. Era la c&eacute;dula parcelaria de la casa de mi cu&ntilde;ada. Algunos a&ntilde;os atr&aacute;s ellos, en dificultades econ&oacute;micas, ten&iacute;an deudas impagas y, ante el temor del embargo de su vivienda, hab&iacute;an simulado una venta, siendo yo el adquirente. Ten&iacute;a en mis manos el arma para vengarme de los dos que hab&iacute;an preparado el terreno donde luego crecer&iacute;an mis cuernos. Tom&eacute; el tel&eacute;fono y llam&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &quot;Hola Clara. Acabo de encontrar el documento que me acredita como propietario de tu casa. Te la voy a devolver despu&eacute;s que trabaj&eacute;s para m&iacute; un mes como puta. Llamame cuando tengas la respuesta. Chau.&rdquo;<\/p>\n<p>Como era previsible acept&oacute; y ya con algo de experiencia en el tema durante cuatro fines de semana la hice rendir al m&aacute;ximo. Acerca de su desempe&ntilde;o fue ilustrativa la conversaci&oacute;n con un cliente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me gustar&iacute;a concertar un encuentro con Sara.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo lamento pero ya no trabaja conmigo. Clara est&aacute; disponible.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; l&aacute;stima, Clara no es mala pero no se acerca a lo que es Sara. Esa mujercita coge poniendo en juego hasta el coraz&oacute;n.&rdquo;<\/p>\n<p>En una de las idas a la residencia para presentarla a Clara, me acerqu&eacute; a saludar a Sof&iacute;a e invitarla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ser&iacute;a un gusto si el pr&oacute;ximo domingo ven&iacute;s a casa a comer un asado. Entre las once, que enciendo el fuego, y las trece, que sirvo, a la hora que quieras.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me est&aacute;s queriendo levantar?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; y no.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Esto ya no me gusta, me estas envolviendo.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si est&aacute;s en presencia de una mujer f&iacute;sicamente deseable, trato agradable, muy femenina, sin compromisos que la aten, y no la quer&eacute;s levantar, ten&eacute;s que ir al m&eacute;dico. Probablemente estas padeciendo un desequilibrio fisiol&oacute;gico o ps&iacute;quico, y yo funciono dentro de la normalidad, as&iacute; que s&iacute;, te quiero levantar. Respecto de la invitaci&oacute;n al asado, es solo una muestra de agradecimiento por las atenciones que ten&eacute;s conmigo. Van a estar dos matrimonios m&aacute;s. De todos modos si el asado contribuye a que te levante, mejor.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengo raz&oacute;n cuando te considero raro, son poqu&iacute;simos los hombres que le anuncian a una mujer que se la quieren levantar, por el peligro que refuerce sus defensas.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El que avisa no traiciona, voy a hacer lo que est&eacute; a mi alcance para llevarte a la cama y hacerte gozar hasta que me pidas por favor que pare.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y si te diera algo de pie qu&eacute; har&iacute;as?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En primer lugar buscar&iacute;a saber si est&aacute;s receptiva, y para ello pasar&iacute;a el dorso de la mano sobre tus pechos, luego abriendo &iacute;ndice y medio aprisionar&iacute;a tus pezones, viendo si se endurecen y marcan su presencia debajo de la ropa, as&iacute; como ahora.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Basta, es suficiente, est&aacute;s intentando calentarme y yo debo trabajar. Te veo el domingo.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sin corpi&ntilde;o, por favor.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni loca.&rdquo;<\/p>\n<p>A las once y media del d&iacute;a previsto ella estaba en casa. El beso en la mejilla fue protocolar, en cambio el abrazo revel&oacute; el afecto subyacente y la ausencia de sujetador. La vista nada me dijo, pues encima del vestido liviano y suelto llevaba un saquito que tapaba. Naturalmente no me di por enterado.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de recorrer la casa para conocerla se ofreci&oacute; para preparar una ensalada. Mientras estaba en esa tarea, de frente a la mesada, me aproxim&eacute; por atr&aacute;s hasta casi tocarla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agradezco que hayas accedido a mi pedido.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cual.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Venir sin corpi&ntilde;o.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Todav&iacute;a no me explico c&oacute;mo pude darte en el gusto.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque tuviste compasi&oacute;n vi&eacute;ndome inerme ante tu belleza.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y te aprovechaste de mi debilidad.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, soy un aprovechado, por eso ahora te acaricio las tetas y pellizco los pezones que se han erguido.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y encima no ten&eacute;s verg&uuml;enza de reconocerlo.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No es vergonzoso reconocer mi incapacidad para defenderme de tu hermosura. Por eso mis labios aprisionan tu lengua, y mientras una mano estruja tus pechos, la otra recorre la hendidura entre los labios de tu conchita.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Malo, me sacaste la bombacha.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; tesoro, no permit&iacute;a que mi pija recorriera libremente el camino que va del ano al cl&iacute;toris, favorecida por el abundante flujo que est&aacute;s secretando.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora me ech&aacute;s la culpa de estar colaborando.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No querida, simplemente el cuerpo est&aacute; obrando al margen de la voluntad. Si la sensibilidad hiciera caso a la conciencia no te hubieras dado vuelta, poniendo los brazos alrededor de mi cuello para prolongar el beso.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sos perverso, tu miembro cruz&oacute; el orificio de mi vulva.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; preciosa, mi maldad se vali&oacute; de un descuido, y el tronco, en este momento, disfruta la acariciadora presi&oacute;n intermitente de tus m&uacute;sculos vaginales.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya me corr&iacute; dos veces, por favor, no doy m&aacute;s.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Espero que haya una tercera mientras mi pija palpita arrojando semen en el fondo de tu conchita.&rdquo;<\/p>\n<p>Mientras recuper&aacute;bamos el aliento en el sill&oacute;n, ella sentada en mi falda, continu&oacute; su defensa.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me envolviste con tu palabrer&iacute;o.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s raz&oacute;n hermosa, cuando se vayan las dos parejas te lo har&eacute; m&aacute;s extenso, sobre la cama y en completo silencio.&rdquo;<\/p>\n<p>La respuesta fue darme un beso y acurrucar su cabeza en mi hombro. Nuestra relaci&oacute;n est&aacute; afianz&aacute;ndose sin prisa pero sin pausa. Una estabilidad bien cimentada suele ser fruto de la natural maduraci&oacute;n en el tiempo.<\/p>\n<p>Clara ha terminado su mes de trabajo conmigo y, fiel a mi palabra, devolv&iacute; la casa a nombre de ella. Al malparido traidor que se lo lleve el diablo.<\/p>\n<p>Han pasado algo m&aacute;s de seis meses desde que Sara se fue a vivir a la sombra de un cliente. Como era esperable en una relaci&oacute;n sin la m&iacute;nima base de afectividad, el tiempo corri&oacute; al galope. La novedad dio paso a la rutina, que cedi&oacute; su lugar al tedio, el cual fue sustituido por el hast&iacute;o, que deriv&oacute; en rechazo y termin&oacute; con despedida y reemplazo. Hoy es un n&uacute;mero m&aacute;s de la estad&iacute;stica, agrupado en el sector &ldquo;personas en situaci&oacute;n de calle&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Poco despu&eacute;s de llegar a la casa de mi hermana son&oacute; el tel&eacute;fono. 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