{"id":27289,"date":"2020-12-29T06:15:41","date_gmt":"2020-12-29T06:15:41","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-29T06:15:41","modified_gmt":"2020-12-29T06:15:41","slug":"tan-solo-es-un-capricho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/tan-solo-es-un-capricho\/","title":{"rendered":"Tan s\u00f3lo es un capricho"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27289\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Asistimos con mi esposa a una reuni&oacute;n corporativa en un acreditado hotel de la ciudad, convocados para celebrar la despedida del a&ntilde;o, evento que generalmente realizan las empresas como reconocimiento a sus empleados. Aunque yo no hac&iacute;a parte de tal empresa, fuimos invitados por ser aliados en sus operaciones y recibir reconocimiento por los logros alcanzados en el a&ntilde;o.<\/p>\n<p>Como todo evento de este tipo, hay una parte formal al inicio de la actividad donde se pronuncian palabras de agradecimiento y se entregan reconocimientos a las personas destacadas por su labor a trav&eacute;s del a&ntilde;o. Despu&eacute;s, pasado el formalismo y protocolo, la reuni&oacute;n se ameniza con una orquesta y todos los participantes se relajan y disfrutan a sus anchas del momento.<\/p>\n<p>Nosotros fuimos ubicados muy cerca de la pista de baile, en compa&ntilde;&iacute;a de miembros de aquella empresa, porque la idea era que conoci&eacute;ramos a su personal y que ellos procuraran hacer de esa actividad una velada agradable para nosotros, los invitados. &Eacute;ramos ocho personas en aquella mesa, tres parejas y dos hombres solos. Al empezar a sonar la m&uacute;sica, todos salimos a bailar, menos aquellos dos se&ntilde;ores, bastante j&oacute;venes, que designaron para hacernos compa&ntilde;&iacute;a.<\/p>\n<p>Pasadas dos tandas de baile, consider&eacute; que aquellos j&oacute;venes se estaban aburriendo vi&eacute;ndonos bailar, as&iacute; que les insinu&eacute; que, si lo deseaban, pod&iacute;an bailar con mi esposa, a no ser, dije a manera de chiste, que a ella le doliera la cabeza, apunte que fue celebrado por los dem&aacute;s asistentes. Otra pareja se manifest&oacute; en igual sentido, as&iacute; que aquellos muchachos se atrevieron a invitar a bailar a nuestras esposas. Ellas no los rechazaron y tanto yo, como el otro marido, nos quedamos viendo c&oacute;mo nuestras esposas bailaban con aquellos j&oacute;venes, que, dado lo observado, les agradaban, pues hab&iacute;an resultado buenos bailarines y parec&iacute;an estar a gusto con ellos.<\/p>\n<p>Se ve&iacute;a que hab&iacute;a empat&iacute;a entre ellos y nuestras mujeres, as&iacute; que duraron en la pista todo el tiempo que la m&uacute;sica estuvo sonando. Y, despu&eacute;s de bailar dos tandas seguidas, regresaron a la mesa. C&oacute;mo que les iba gustando la cosa, dije yo, cuando reci&eacute;n se sentaron ellas. Hay que aprovechar, respondi&oacute; una de ellas. A ustedes les gusta quedarse hablando de trabajo, entonces nosotras aprovechamos y nos tiramos una canita al aire. &iquest;No es cierto, Laura? Claro, respondi&oacute; mi esposa. Esto no se ve todos los d&iacute;as. Bueno, muchachos, dije yo, entonces al&iacute;stense, porque estas se&ntilde;oras no los van a dejar descansar en toda la noche.<\/p>\n<p>La siguiente tanda nos quedamos charlando y bebiendo unos tragos, d&aacute;ndoles a todos un respiro. Iniciada la otra tanda yo, por lo menos, saqu&eacute; a bailar a mi esposa, y vi que la otra se&ntilde;ora sal&iacute;a de nuevo a bailar con uno de los muchachos. &iquest;Y es que bailan super?, pregunt&eacute; a mi esposa mientras bail&aacute;bamos al lado de la otra pareja. Si, lo hacen bien, dijo ella. Tienen ritmo, son respetuosos y charlan agradable. Pues la do&ntilde;a, mencion&eacute; mirando a la otra se&ntilde;ora, parece que se adue&ntilde;&oacute; de su muchacho. S&iacute;, parece, musit&oacute; mi esposa.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a acabado la tanda de m&uacute;sica y regresamos a la mesa. El otro muchacho, que all&iacute; estaba, debi&oacute; hacer alg&uacute;n gesto o se&ntilde;a que yo no percib&iacute;, porque mi mujer ni siquiera se sent&oacute;, sino que espero al joven que reci&eacute;n se levantaba y volvieron a la pista de baile. De modo que, al acomodarme all&iacute;, los vi que se alejaban hacia la pista y empezaban a bailar. La m&uacute;sica estaba bastante animada, as&iacute; que justifiqu&eacute; el que mi esposa decidiera seguir en la actividad, pues la verdad yo no estaba tan entusiasmado y requer&iacute;a algo de descanso.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue. Me dieron bastante descanso, porque volvieron a la mesa pasadas tres largas tandas de baile, justo antes de que empezaran a servir la comida. El tiempo hab&iacute;a pasado volando y yo me hab&iacute;a entretenido charlando con varios colegas y conocidos mientras mi esposa bailaba a sus anchas. Aquel hombre estaba bastante atento con mi mujer, y yo vi aquello con buenos ojos pues se trataba de los anfitriones y quer&iacute;an causarnos, dec&iacute;a yo, buena impresi&oacute;n. As&iacute; que continuamos compartiendo durante la cena, charlando de todo un poco y tratando de evitar los temas de trabajo. Supimos que aquel hombre era casado, ven&iacute;a de otra ciudad y estaba all&iacute; para ser reconocido por su labor. Dec&iacute;a estar a gusto en nuestra compa&ntilde;&iacute;a y estar disfrutando la velada.<\/p>\n<p>Terminada la comida, la m&uacute;sica bailable empez&oacute; a sonar de nuevo. Yo tom&eacute; la iniciativa y la saque a bailar, no vaya a ser que aquel se me adelante, pens&eacute;. Y estuvimos bailando toda la tanda, con ritmos muy movidos, salsa y merengue principalmente, de manera que al pasar el tiempo el sudor ya evidenciaba el agradable esfuerzo que aquello significaba. Aguant&eacute; toda la tanda, por fortuna y volvimos a la mesa para reposar un rato. La otra tanda estuvimos sentados, descansando, y viendo como la mayor parte del auditorio disfrutaba de la velada.<\/p>\n<p>Cuando empez&oacute; una nueva tanda, nuestro anfitri&oacute;n se adelant&oacute; y convid&oacute; a bailar a mi esposa que, sin reparo alguno, acept&oacute; y sali&oacute; nuevamente a bailar con &eacute;l. Al parecer nuestros anfitriones hab&iacute;an sido del gusto de nuestras esposas, pues me vi charlando con el marido de la otra se&ntilde;ora y nos dimos cuenta que la otra pareja, con la que poco hab&iacute;amos hablado, ya no estaba en la mesa, e incluso la hab&iacute;amos extra&ntilde;ado durante la comida. Concluimos que quiz&aacute; ya se hab&iacute;an ido, y nos pareci&oacute; un tanto curioso dado que la fiesta estaba en su furor. Quiz&aacute; se fueron a otra mesa, porque tal vez no simpatizaron con nosotros y deben tener su grupo de amigos por all&iacute;, coment&eacute;.<\/p>\n<p>La m&uacute;sica se torn&oacute; lenta y rom&aacute;ntica, y nuestras parejas segu&iacute;an en la pista de baile, as&iacute; que pusimos atenci&oacute;n para verlas. La m&uacute;sica, la hora, el ritmo, que se yo, suger&iacute;a una cercan&iacute;a de cuerpos durante el baile y, claro, eso mismo est&aacute;bamos observando. Ambas parejas bailaban muy estrechamente, cual tortolitos en cortejo. Incluso comentamos con el colega que, al paso que iban aquellas, refiri&eacute;ndonos a nuestras esposas, iban a terminar encamados con ellos, pero lejos de imaginar cualquier cosa seguimos hablando y observando lo que pasaba. Nada fuera de lo normal, s&oacute;lo que bailaban muy apretujados. Eso era todo.<\/p>\n<p>Eran casi las dos de la ma&ntilde;ana cuando ellos volvieron a la mesa. Mi esposa no lleg&oacute; a sentarse, y dijo ir al ba&ntilde;o a arreglarse un poco. El hombre si, haci&eacute;ndole una se&ntilde;a de despedida a ella, se sent&oacute; a mi lado. Me gusta su se&ntilde;ora, me dijo. Le mir&eacute; un tanto sorprendido y me re&iacute;, pero un tanto curioso apunt&eacute;; gracias, lo considero un cumplido. Pero, &iquest;a qu&eacute; viene eso?, pregunt&eacute;. No, simplemente que me ha gustado bailar con ella, lo hace muy bien y me ha pasado por la cabeza si se mueve igual en la cama, respondi&oacute;. Volv&iacute; a re&iacute;rme impulsivamente y, un tanto serio, pregunt&eacute;, &iquest;y es que se quiere acostar con ella? Pues, si ustedes me dan lo oportunidad, s&iacute;, contest&oacute;.<\/p>\n<p>&iquest;De qu&eacute; han hablado ustedes dos mientras bailaban, se puede saber?, pregunt&eacute;. Pues nada especial. Lo de siempre entre un hombre y una mujer; usted sabe. Yo, no voy a negarlo, estuve coquete&aacute;ndole a su se&ntilde;ora y me dio la impresi&oacute;n de que ella me correspond&iacute;a. Le dije que me calentaba mucho su manera de bailar y le hice sentir que me ten&iacute;a bastante arrecho, pero, quiero decirle a usted, sin faltarle al respeto. Fui directo con ella y le dije que quer&iacute;a saber si ella se mov&iacute;a tan bien en la cama como lo hac&iacute;a en la pista de baile. Y ella me respondi&oacute; que eso lo tendr&iacute;a que comprobar yo personalmente. As&iacute; que le respond&iacute; que me gustar&iacute;a. Entend&iacute; eso como un s&iacute;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s le pregunt&eacute; que c&oacute;mo &iacute;bamos a hacer. Entonces ella me dijo que todo era posible, sin tantas vueltas, pero que tendr&iacute;amos que contar con usted, porque ella no hac&iacute;a nada sin su consentimiento. Y por eso es que me he atrevido a hablarle como lo estoy haciendo. Pero, dije, ella no me ha dicho nada. Pues ella me pidi&oacute; que lo hiciera yo. Y usted, pregunt&eacute;, &iquest;no le da temor mi posible reacci&oacute;n? Ella me dijo, respondi&oacute;, que ya han enfrentado situaciones como estas otras veces, y que puede que se d&eacute;, como puede que no se d&eacute;. As&iacute; que quien no arriesga un huevo no saca un pollo. Espero que no se moleste. No, no me molesta, contest&eacute;. Es solo que no ten&iacute;amos eso en mente esta noche.<\/p>\n<p>&iquest;Sabe la hora que es?, dije. S&iacute;, respondi&oacute;, quiz&aacute; no nos demoremos mucho. &iquest;Y a d&oacute;nde vamos a ir a esta hora? Yo tengo habitaci&oacute;n en el hotel, indic&oacute;. Recuerde que estoy de paso y estoy alojado aqu&iacute; mismo. Muy conveniente, apunt&eacute;. Es solo una coincidencia, replic&oacute; &eacute;l. Si se puede, bien. Y si no, tambi&eacute;n. Bueno, esperemos que ella venga y decidimos qu&eacute; hacer, repuse.<\/p>\n<p>Al rato lleg&oacute; ella, bastante arreglada. Cero kil&oacute;metros y bastante apetecible a la vista. Bueno, ya Oscar, que era su nombre, me dijo el plan. &iquest;Est&aacute;s de acuerdo? No s&eacute; de qu&eacute; plan me hablas, contest&oacute;. Me qued&eacute; mir&aacute;ndolo a &eacute;l, quien de inmediato intervino y dijo, pues que, si est&aacute;n de acuerdo, podemos subir a mi habitaci&oacute;n, pues estoy alojado aqu&iacute;, y compartimos un ratico. Me parece bien, dijo ella, si no te importa. Pues que me va a importar, si ya ten&iacute;an todo arreglado. No es as&iacute;, dijo ella, t&uacute; ya sabes c&oacute;mo funciona esto. Si est&aacute;s de acuerdo, lo hacemos. Y si no, no ha pasado nada, nos vamos a casa.<\/p>\n<p>Bueno, pero es que hay algo que no me ha quedado claro, dije. &iquest;T&uacute; est&aacute;s de acuerdo?, le pregunt&eacute; a ella en frente de Oscar. Si, dijo ella, me gustar&iacute;a. Bueno, joven, apunt&eacute;, entonces le toc&oacute; sacar la casta y mostrar de qu&eacute; est&aacute; hecho. No se preocupe, dijo &eacute;l, tratar&eacute; de no defraudar. Nos despedimos de nuestros compa&ntilde;eros de mesa, que tambi&eacute;n estaban en plan de irse, y me qued&oacute; la duda de saber si el otro hombre tambi&eacute;n estaba en el mismo plan que Oscar. Y llegu&eacute; a fantasear con la idea de encontrarnos todos, subiendo en grupo a las habitaciones. Pero no fue as&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>Le seguimos a &eacute;l por el pasillo hasta el ascensor. Y fue un tanto extra&ntilde;a la situaci&oacute;n pues el recorrido y la espera se hizo en total silencio, porque nadie hablaba. Entramos al ascensor y nos dirigimos al piso doce. Llegados all&iacute;, nos condujeron a la habitaci&oacute;n 1208. Oscar abri&oacute; la puerta y nos invit&oacute; a seguir. Ella entr&oacute; primero, yo despu&eacute;s y por &uacute;ltimo su corneador de turno, quien cerr&oacute; la puerta tras de s&iacute;. La habitaci&oacute;n era amplia, con una cama doble grande y unos ventanales, con las cortinas abiertas, desde donde se ten&iacute;a una vista magn&iacute;fica de la ciudad. Pens&eacute; que &eacute;l iba a cerrar las cortinas o apagar algunas luces, pero dej&oacute; todo como estaba. Yo pas&eacute; de largo a lado de la cama y me acomod&eacute; en un sill&oacute;n, a un lado de la ventana, a un costado de la cama.<\/p>\n<p>Oscar pregunt&oacute;, &iquest;quieren algo de beber? &iquest;Tiene algo en la nevera?, contest&eacute;. Si, dijo &eacute;l, hay whisky, ron, vodka, cerveza, gaseosas. &iquest;Te provoca algo?, le pregunt&oacute; a ella. No, le respondi&oacute;, as&iacute; est&aacute; bien. Bueno, dije yo, le recibo un whisky, para entretenerme mientras ustedes est&aacute;n ocupados. Nadie respondi&oacute; el comentario y Oscar me trajo una peque&ntilde;a botellita de whisky y un vaso con hielo. Si desea m&aacute;s, s&iacute;rvase, con confianza. Gracias, le contest&eacute;. Voy a darme una peque&ntilde;a ducha y ya estoy con ustedes, dijo. &iquest;Me acompa&ntilde;as?, le pregunt&oacute; a ella. Yo te espero, le contest&oacute;.<\/p>\n<p>Oscar entr&oacute; al ba&ntilde;o y nos quedamos ella y yo, ah&iacute;, en silencio. Casi de inmediato escuchamos el sonido del agua saliendo de la ducha y ver vapor saliendo por debajo de la puerta del ba&ntilde;o. &iquest;Te vas a demorar?, pregunt&eacute;. No mucho, creo. Es tan solo un capricho. Y, mientras dec&iacute;a esto, se empez&oacute; a quitar su chaqueta, su blusa, su falda y sus bragas, dejando tan solo vestido su cuerpo con el brasier, las medias veladas y sus zapatos. Y, una vez as&iacute;, semidesnuda como estaba, se acomod&oacute; en la cama a esperarle.<\/p>\n<p>Cuando &eacute;l sali&oacute;, casi al instante, la encontr&oacute; boca arriba, con las piernas entre abiertas. &Eacute;l hab&iacute;a salido del ba&ntilde;o, tan solo cubriendo su cintura con una toalla. Era un hombre de talla promedio, tal vez 1,75 m., poco m&aacute;s o menos, de contextura normal. Al verla dej&oacute; caer la toalla, dej&aacute;ndose ver totalmente desnudo, con su miembro erecto. Creo que para ella no hubo sorpresa alguna. Era un miembro normal, corriente, nada que la sorprendiera como en otras ocasiones. Y, al verle desnudo, al lado de la cama, abri&oacute; sus piernas y le dijo, ven, al tiempo que estiraba sus brazos haciendo la se&ntilde;a de recibirle. &Eacute;l no dud&oacute; para nada y, acomod&aacute;ndose en medio de sus piernas, decidi&oacute; besar su sexo antes de penetrarla.<\/p>\n<p>Antes de hacerlo, recorri&oacute; con sus manos todo el cuerpo de mi mujer, acariciando con espacial inter&eacute;s sus piernas. Y, de rodillas, con su rostro a la altura de las caderas de ella, se inclin&oacute; para atender su vagina. Lleg&oacute; hasta ella con su boca y, una vez la hubo probado, dejo caer su cuerpo sobre la cama, que dando tendido boca abajo. Y as&iacute; su lengua empez&oacute; a juguetear con el cl&iacute;toris de mi mujer que, poquito a poquito, empez&oacute; a sentirse excitada y a empujar su sexo contrala cara de aquel. Este, d&aacute;ndose cuenta, empez&oacute; tambi&eacute;n a utilizar sus dedos para estimularle y excitarla todav&iacute;a m&aacute;s. Ella empez&oacute; a gemir, se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que aquello le estaba gustando.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s, con ella bastante excitada, aquel se incorpor&oacute;, avanz&oacute; hacia adelante en medio de sus piernas y dej&oacute; caer su cuerpo sobre el de ella, penetr&aacute;ndola con su miembro. Ella, presa de la excitaci&oacute;n, le recibi&oacute; con un aayyy&hellip; muy sonoro, a la vez que lo atra&iacute;a hacia ella, aferr&aacute;ndose de sus nalgas, que acariciaba con especial intensidad. El empez&oacute; a sacar y meter r&iacute;tmicamente su miembro, con delicadeza, a lo cual ella le respondi&oacute; dici&eacute;ndole, est&aacute;s muy rico. Esas palabras, sin duda, estimularon a Oscar a bombear con intensidad, haciendo que ella empezara a gemir, al principio como contenida y, despu&eacute;s, cada vez m&aacute;s fuerte a medida que el empujaba dentro de ella.<\/p>\n<p>No puedo negar que esa escena resulta excitante. Se experimenta una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a, mezcla de excitaci&oacute;n, sorpresa y miedo, cuando alguien extra&ntilde;o, reci&eacute;n conocido, penetra a tu mujer. Ese momento resulta desafiante, porque una parte de uno quisiera detener aquello, y se piensa que tal vez no se debiera haber llegado a tanto, pero otra desea intensamente que eso pase. Yo trat&eacute; de distraerme mirando la vista de la ciudad, pero la intensidad de los gemidos de ella me hac&iacute;a volver la vista para observar lo que estaba pasando.<\/p>\n<p>Aquel segu&iacute;a bombeando mientras ella contorsionaba su cuerpo debajo de &eacute;l y extend&iacute;a sus brazos por encima de su cabeza, rindi&eacute;ndose a las sensaciones del momento. De repente ella le interrumpe, se incorpora, se da vuelta sobre la cama, se coloca en posici&oacute;n de perrito y le hace se&ntilde;as para que la penetre de nuevo. Me mira cuando ella hace esto y yo, desde donde estaba, hago se&ntilde;as con mis manos, alent&aacute;ndolo a seguir adelante. Y &eacute;l as&iacute; lo hace. Empieza a empujar dentro de su vagina, desde atr&aacute;s, y despoja a mi esposa del brasier que la vest&iacute;a, dej&aacute;ndola ahora con sus pechos descubiertos, a merced de las manos inquietas de Oscar, que no duda en amasar esos senos grandes y voluminosos. &Eacute;l est&aacute; extasiado. Se le nota la emoci&oacute;n de euforia que experimenta y as&iacute;, disfrutando al m&aacute;ximo del cuerpo de mi mujer, me mira y embiste a&uacute;n con m&aacute;s fuerza, procurando que sus gemidos crezcan en intensidad.<\/p>\n<p>Nuevamente ella lo detiene, se da vuelta de nuevo, se acuesta en la cama y levanta sus piernas. &Eacute;l se aferra de ellas y vuelve a penetrarla, y as&iacute;, en esa posici&oacute;n, empuja y empuja hasta que los gemidos de ella parecen alcanzar el tope de intensidad hasta llegar a un m&aacute;ximo donde ella agita su cuerpo, recoge sus piernas y dice repetidamente, uyyy&hellip; que rico, que rico&hellip; est&aacute;s muy rico, papi. S&eacute; que aquello es parte de la experiencia sexual, pero escucharle a ella decirle papi a un perfecto desconocido, parece no ser de mi agrado. Sin embargo, si lo es verla sometida debajo de un macho que la complace y la hace gemir. Ella alcanz&oacute; su orgasmo, pero &eacute;l parece que toda v&iacute;a no.<\/p>\n<p>Ella, entonces, agitada y rendida, parece detenerle y sugerirle que espere un poco. &Eacute;l se retira con su miembro todav&iacute;a erecto. Ella se incorpora a un lado de la cama, se pone de pie, inclina su torso sobre el colch&oacute;n y ofrece sus nalgas para que Oscar, de pie, detr&aacute;s de ella, la penetre nuevamente. El, decidido, lo hace y empieza a acelerar el ritmo de sus embestidas, d&aacute;ndole golpes a las nalgas de mi mujer, y acariciando sus senos, que se mueven a un lado y al otro con los embates de aquel macho hasta que &eacute;l, finalmente, logra alcanzar la c&uacute;spide del placer. Saca el miembro del sexo de mi mujer y ve c&oacute;mo su semen se riega sobre la espalda de ella.<\/p>\n<p>Ella se queda en esa posici&oacute;n por un rato como recuper&aacute;ndose del esfuerzo. El, ya con su miembro fl&aacute;cido, va a la nevera, saca una botellita de whisky y as&iacute;, a pico de botella bebe un trago y me dice, salud. Eso estuvo bueno. Espero que no se moleste, pero su mujer est&aacute; muy buena. Asiento con la cabeza, sonriendo mientras lo escucho. Bueno, digo, &iquest;comprob&oacute; lo que quer&iacute;a comprobar? Absolutamente, dijo. El sexo de su mujer es una licuadora. Perd&oacute;neme lo que voy a decir, se&ntilde;ora, pero usted culea muy rico. Gracias, dice ella, mostrando en su rostro un tanto de sonrojo ante la afirmaci&oacute;n de aquel.<\/p>\n<p>Ella entra al ba&ntilde;o para ducharse y acicalarse. Mientras, yo me quedo con aquel, contempl&aacute;ndole desnudo, sentado en una silla, conversando. Bueno, pregunto, &iquest;y es as&iacute; con todas las damas cuando lo designan de anfitri&oacute;n? No, contesta. La verdad es que algo surgi&oacute; mientras bailaba con ella y ah&iacute; se dio todo, pero para nada me imagin&eacute; que esto iba a suceder esta noche. Esta madrugada dir&aacute; usted, porque ya son casi las 4 am. Este ha sido un polvo ma&ntilde;anero, anot&eacute;. S&iacute;, es verdad, pero estuvo muy buena la velada. Se los agradezco.<\/p>\n<p>Ella sali&oacute; del ba&ntilde;o, al rato, ya arreglada, como si nada. Bueno, ya es temprano. Hora de irnos. Gracias por sus atenciones. De nada, se&ntilde;ora, ojal&aacute; nos volvamos a ver. No sabemos. Quiz&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a se pueda volver a dar. Saludos a su esposa y a su familia. Qu&eacute; manera tiene ella de acabar la velada, pens&eacute; yo, record&aacute;ndole a &eacute;l que se trata de un hombre casado. Pero, en fin, termin&oacute; en aventura sin haberlo planeado. Nos despedimos de &eacute;l y tomamos camino.<\/p>\n<p>Camino a casa pregunt&eacute;, &iquest;y este qu&eacute; ten&iacute;a de especial para que te despertara el deseo de estar con &eacute;l? La verdad, era un tipo normal. Solo que me provoc&oacute; hacerlo. Fue tan solo un capricho. Y como tal, lo disfrut&eacute;. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s puedo decir?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Asistimos con mi esposa a una reuni&oacute;n corporativa en un acreditado hotel de la ciudad, convocados para celebrar la despedida del a&ntilde;o, evento que generalmente realizan las empresas como reconocimiento a sus empleados. 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