{"id":27291,"date":"2020-12-30T06:32:05","date_gmt":"2020-12-30T06:32:05","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-12-30T06:32:05","modified_gmt":"2020-12-30T06:32:05","slug":"el-ultimo-del-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-ultimo-del-ano\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo del a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27291\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Se acababa un a&ntilde;o dif&iacute;cil para todos y por todo. La pandemia hab&iacute;a cambiado todo el escenario. El miedo a un contagio de consecuencias incalculables hab&iacute;a hecho que las relaciones humanas se encontrasen en pleno proceso de transformaci&oacute;n. Despu&eacute;s de pasar muchos meses confinados, Ana y Carlos hab&iacute;an tenido que separar sus vidas.<\/p>\n<p>&Eacute;l era abogado y ella estudiante de &uacute;ltimo a&ntilde;o de medicina. Compart&iacute;an un piso en Madrid hasta que el aviso de confinamiento hizo que decidieran volver a casa de sus respectivas familias. Carlos se quedar&iacute;a en Madrid acompa&ntilde;ando a su madre viuda. Ana viajar&iacute;a hasta la residencia gaditana para pasar los meses de encierro junto a sus padres, ambos mayores.<\/p>\n<p>Durante esos meses, la relaci&oacute;n se mantuvo v&iacute;a telef&oacute;nica y por videollamada. Incluso echaron alg&uacute;n polvo frente a la pantalla de sus respectivos ordenadores. Y es que Ana era una mujer muy sexual. Le apasionaba el sexo. Sentir las manos de su novio recorrer su precioso y delicado cuerpo era algo que la excitaba solamente con recordarlo. Por eso, ansiaba la llamada de Carlos a media noche para calentarse, excitarse y mostrarle como se tocaba con alguna de sus m&uacute;ltiples fantas&iacute;as.<\/p>\n<p>Pero hab&iacute;a veces, donde Carlos no la correspond&iacute;a como a ella le gustar&iacute;a. El novio sol&iacute;a ser bastante convencional. Incluso algo conservador llegando a tener algunos tab&uacute;es con respecto a ciertas pr&aacute;cticas sexuales. Ella, en cambio, ten&iacute;a una mentalidad mucho m&aacute;s abierta para esas cosas. Quiz&aacute; fuera su formaci&oacute;n cient&iacute;fica mientras que la de &eacute;l era puramente de letras. La experimentaci&oacute;n era algo que Ana necesitaba para colmar sus inquietudes. De manera que, aunque el sexo con su novio no se dir&iacute;a que era malo, por momentos su imaginaci&oacute;n iba mucho m&aacute;s all&aacute; de lo que el abogado pod&iacute;a ofrecerle.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el verano y se fueron relajando las medidas anti Covid. Los novios volvieron a reencontrarse para pasar las vacaciones juntos. Despu&eacute;s de tanto tiempo sin sexo Ana no ve&iacute;a la hora de ser penetrada por Carlos. Pero aquel primer polvo despu&eacute;s de tantos meses de sequ&iacute;a le supo a poco. Lo disfrut&oacute; pero le dej&oacute; una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de vac&iacute;o. Como si no hubiese sido todo lo pleno que cab&iacute;a esperar despu&eacute;s de medio a&ntilde;o de abstinencia forzada.<\/p>\n<p>Qued&oacute; desconcertada. Su libido estaba en su m&aacute;ximo, durante el confinamiento hab&iacute;a fantaseado mucho pero ahora, despu&eacute;s de follar con Carlos, ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que le faltaba algo. Necesitaba algo que hac&iacute;a que el sexo fuera mucho m&aacute;s excitante. Necesitaba morbo.<\/p>\n<p>Los meses pasaron, sigui&oacute; follando con Carlos pero la sensaci&oacute;n de plenitud no le llegaba. Su mente volaba para fantasear con encuentros prohibidos, con personajes conocidos y desconocidos. Con todo tipo de pr&aacute;cticas y posturas. En situaciones cada vez m&aacute;s morbosas y peligrosas.<\/p>\n<p>Pas&oacute; el verano, y Carlos volvi&oacute; a Madrid, al bufete donde trabajaba. Ana, en cambio, permaneci&oacute; en casa de sus padres y solo sub&iacute;a a la capital para realizar los ex&aacute;menes. Su relaci&oacute;n hab&iacute;a sufrido un cambio durante el post confinamiento. La chica se sent&iacute;a insatisfecha sexualmente con su novio. En los siguientes meses volvieron a hacerlo cada vez que ella sub&iacute;a a Madrid. Pero la necesidad de experiencias m&aacute;s atrevidas se volv&iacute;a cada vez m&aacute;s imprescindible para la futura m&eacute;dica. El abogado, por el contrario, se manten&iacute;a en no atravesar ciertas l&iacute;neas rojas.<\/p>\n<p>El &uacute;ltimo trimestre del a&ntilde;o llegaba a su fin. Las navidades se le presentaban a Ana como un ultim&aacute;tum para la relaci&oacute;n con Carlos. Ella, mujer joven, muy atractiva y sexualmente tan inquieta como activa, necesitaba que su novio decidiese qu&eacute; hacer con su cada vez m&aacute;s aburrida vida sexual. Echar un polvo en modo misionero estaba bien cuando eres un adolescente sin experiencia. Pero a los 26 a&ntilde;os, la chica necesitaba comenzar a experimentar nuevas pr&aacute;cticas, nuevas posturas. Perder los papeles, interpretar roles diferentes a los socialmente aceptados. Para ella el sexo era un juego morboso donde cab&iacute;a todo un universo de posibilidades que su mente pod&iacute;a imaginar.<\/p>\n<p>Las navidades cambiaron poco la situaci&oacute;n. Carlos lleg&oacute; el mismo d&iacute;a 24 para pasar junto a su novia, y la familia de ella, la nochebuena. Lo hicieron en el piso que la familia de &eacute;l ten&iacute;a en C&aacute;diz. Fue un sexo convencional y aburrido que a Ana, a estas alturas, ya no satisfac&iacute;a en absoluto. Lo volvieron a hacer cinco d&iacute;as despu&eacute;s y tras mucho insistir ella. Carlos se estaba convirtiendo en un se&ntilde;or mayor con la rutinaria (y malsana) costumbre de hacerlo una vez en semana.<\/p>\n<p>Ana se puso seria con &eacute;l. No era la primera vez que le planteaba el tema pero aquella tarde del 30 de diciembre su paciencia hab&iacute;a llegado al l&iacute;mite:<\/p>\n<p>-Necesito hacerlo contigo Carlos.<\/p>\n<p>-Ya Ana. Pero si lo hemos hecho hace dos d&iacute;as.<\/p>\n<p>-Pero yo necesito hacerlo m&aacute;s. Mucho m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Venga ya Ana, ni que fu&eacute;ramos perros en celo, joder&hellip;<\/p>\n<p>-Y si lo soy, &iquest;qu&eacute;, Carlos? &iquest;y si me siento muy perra?<\/p>\n<p>-No digas tonter&iacute;as joder. Hablas como una cualquiera. T&uacute; no eres as&iacute;. &ndash;Carlos se acerc&oacute; a su novia y la bes&oacute; con delicadeza.<\/p>\n<p>Ella se retir&oacute; bruscamente:<\/p>\n<p>-No soy una cualquiera. Pero necesito m&aacute;s de lo que me est&aacute;s dando. Necesito sentirme deseada. Pero deseada de una manera pasional. Lujuriosa. Quiero sexo fuerte. Duro. Necesito nuevas experiencias.<\/p>\n<p>-Ana, &iquest;qu&eacute; te pasa? &iquest;Desde cu&aacute;ndo hablas como una&hellip;?<\/p>\n<p>-&iquest;Como una qu&eacute;&hellip;, Carlos? Dilo&hellip; &iquest;Como una puta? &iquest;Como una zorrita? Quiero ser tu puta, Carlos. Tu perrita en celo. &iquest;O es que no te has dado cuenta?<\/p>\n<p>-Mira Ana, lo mejor ser&aacute; que me vaya ya. Tranquil&iacute;zate, date una ducha y rel&aacute;jate. Nos vemos el d&iacute;a de Reyes en Madrid. Ya estar&aacute;s m&aacute;s calmada. Te prometo hac&eacute;rtelo en cuanto llegues.<\/p>\n<p>Carlos bes&oacute; a su novia en los labios. Ella ni abri&oacute; la boca. Algo se hab&iacute;a roto en aquella relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En todos los a&ntilde;os de su relaci&oacute;n, Ana no se hab&iacute;a planteado serle infiel a Carlos. Una cosa era querer un poco m&aacute;s de ca&ntilde;a en la cama y otra bien diferente ponerle los cuernos porque s&iacute;. Y no es que le hubiesen faltado oportunidades. Ella sab&iacute;a perfectamente lo que provocaba en los hombres. Era una chica guapa, con muy buen cuerpo. Quiz&aacute; algo escasa de pecho pero compensado con un maravilloso culo trabajado a base de horas de gimnasio. All&iacute; mismo cruzaba miradas con otros usuarios de cuerpos espectaculares con los que s&iacute; hab&iacute;a fantaseado. Pero nunca m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p>Lo m&aacute;s lejos que hab&iacute;a llegado era a masturbarse de manera descuidada en la terraza de la casa de sus padres sin darse cuenta que un vecino maduro la observaba. Aunque se reconoc&iacute;a que en un primer momento pas&oacute; verg&uuml;enza ahora, en la perspectiva del tiempo, era una de las experiencias m&aacute;s excitantes que hab&iacute;a disfrutado.<\/p>\n<p>Con ese recuerdo se levanta de la cama la ma&ntilde;ana del &uacute;ltimo d&iacute;a del a&ntilde;o de la pandemia. Al puto 2020 solo le quedaban horas para finar. Las medidas anti Covid segu&iacute;an siendo muy restrictivas. Cafeter&iacute;as abiertas solo hasta las 18 horas, n&uacute;mero m&aacute;ximo por mesas, prohibidas las aglomeraciones. Y la petici&oacute;n de que mantenerse en casa era la mejor opci&oacute;n para toda la poblaci&oacute;n. Pocas opciones de diversi&oacute;n para el &uacute;ltimo d&iacute;a del a&ntilde;o.<\/p>\n<p>Ana se meti&oacute; en la ducha. Abri&oacute; el grifo del agua caliente y dej&oacute; que &eacute;sta recorriese su precioso cuerpo. Ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s y dej&oacute; que su melena cayese por su espalda. La curvatura hac&iacute;a se pronunciase su culo. Unas espectaculares nalgas de jugadora de v&oacute;ley brasile&ntilde;a se reflejaban en el espejo de enfrente. Ana se gust&oacute;. Se sinti&oacute; muy sexy:<\/p>\n<p>-Joder&hellip; este Carlos es gilipollas. Si yo fuera un t&iacute;o me estar&iacute;a follando todo el d&iacute;a&hellip; Capullo.<\/p>\n<p>El agua utilizaba su cuerpo a modo de trampol&iacute;n. Corr&iacute;a por su espalda y saltaba al llegar a su culo. Lo mismo suced&iacute;a por delante. Donde sus pezones hab&iacute;an reaccionado a su pensamiento endureci&eacute;ndose y retorci&eacute;ndose sobre s&iacute; mismos. Ahora sus aureolas se encog&iacute;an provocando que sus pezones saliesen hacia fuera de manera provocadora. Las gotas de agua golpeaban sobre ellos saltando al vac&iacute;o. Ana se acarici&oacute; las tetas de manera sensual antes de pellizc&aacute;rselos y tirar de ellos hasta provocarse dolor. De inmediato su entrepierna aument&oacute; de temperatura.<\/p>\n<p>Ana sent&iacute;a como su cl&iacute;toris palpitaba. Llev&oacute; su mano derecha hacia su entrepierna y comenz&oacute; a acariciarse. Sus vellos p&uacute;bicos parec&iacute;an m&aacute;s oscuros estando mojados. El perfilado triangulo sobre su monte de Venus era la antesala de unos labios, ahora henchidos por la excitaci&oacute;n, no demasiado gruesos que cerraban perfectamente una vagina rosada. Sus dedos recorrieron la rajita que los separaba y acert&oacute; a diferenciar la textura entre los l&iacute;quidos que mojaban su co&ntilde;o. El agua bajaba por sus piernas pero sus dedos se pringaron con el fluido viscoso que manaba de su interior. Con los ojos cerrados y suspirando, los movi&oacute; instintivamente hacia su bot&oacute;n recordando a aquel maduro que la vio pajearse en la terraza durante el confinamiento. Movi&oacute; los dedos en un movimiento circular sobre su cl&iacute;toris d&aacute;ndose un placer inmediato.<\/p>\n<p>El chorro de agua caliente ca&iacute;a sobre ella mientras sus dedos surfeaban por aquella acumulaci&oacute;n de terminaciones nerviosas produci&eacute;ndole calambres que recorr&iacute;an su columna vertebral. La imaginaci&oacute;n de Ana vol&oacute; hacia el 2&ordf;B, donde su vecino estar&iacute;a ahora con su mujer. La joven estudiante de medicina fantaseaba con pasearse desnuda por el piso de sus vecinos, agarrar al voyeur y tir&aacute;rselo sobre su sof&aacute; mientras su mujer la observaba. Impotente y derrotada por una ni&ntilde;ata mucho m&aacute;s joven que ella.<\/p>\n<p>A punto de llegar al orgasmo, agarr&oacute; la alcachofa de la ducha y dirigi&oacute; el potente chorro de agua caliente hacia su sexo. Lo hizo impactar contra su pipa mientras con dos dedos de su mano izquierda separaba los labios abriendo su co&ntilde;o al placer. Con el orgasmo a las puertas, Ana boqueaba tratando de tomar aire para poder gemir de placer. Una descarga el&eacute;ctrica sali&oacute; de su co&ntilde;o recorriendo toda su espalda a trav&eacute;s de la espina dorsal hasta el bulbo raqu&iacute;deo, donde impact&oacute; en un lugar indeterminado para hacerla gritar de placer. La &uacute;ltima imagen que vio su mente calenturienta fue la de su vecino observando como su mujer empalaba por el culo a Ana con un arn&eacute;s mientras ella lo miraba lasciva&hellip;<\/p>\n<p>La chica sali&oacute; de la ducha hacia su habitaci&oacute;n. A&uacute;n le temblaban las piernas de la espectacular paja que se acababa de hacer. All&iacute; se visit&oacute; con ropa deportiva ya que su intenci&oacute;n era no salir de casa; &ldquo;qu&eacute; asco de pandemia&rdquo; pens&oacute; mientras se embut&iacute;a en unas mallas negras con las que sol&iacute;a acudir al gym. La prenda se ajustaba perfectamente delimitando su figura tonificada. Se coloc&oacute; una camiseta Nike tipo top que dejaba ver su vientre definido.<\/p>\n<p>Pese a la paja con la que hab&iacute;a recibido al &uacute;ltimo d&iacute;a del a&ntilde;o, su excitaci&oacute;n sexual no desapareci&oacute; a lo largo de todo el d&iacute;a. Cada cosa que le&iacute;a, ve&iacute;a o escuchaba, sin saber muy bien por qu&eacute;, la tra&iacute;a la cara de su vecino. Su mente la llev&oacute; a plantearse muchas cosas y ninguna &ldquo;buena&rdquo;. Baj&oacute; a la tienda a hacer unos recados cuando coincidi&oacute; con su vecino que iba en su misma direcci&oacute;n. Pr&aacute;cticamente no se hab&iacute;an vuelto a ver desde aquel d&iacute;a en la terraza. La situaci&oacute;n era tan inc&oacute;moda como excitante.<\/p>\n<p>Cruzaron sus miradas un segundo. A la joven le dio tiempo a hacer un reconocimiento r&aacute;pido. El tipo era mucho m&aacute;s alto frente a frente que lo que le pareci&oacute; desde la terraza. Le pareci&oacute; realmente guapo. Su cuerpo no se correspond&iacute;a con el de alguien de su edad, tampoco su vestuario. Su porte elegante hac&iacute;a que rellenase los vaqueros de manera espectacular y su camisa blanca parec&iacute;a echa a medida de sus hombros anchos.<\/p>\n<p>Ambos iban en la misma direcci&oacute;n y tomaron el ascensor juntos. Dentro la tensi&oacute;n sexual aument&oacute; muchos grados. Ana sab&iacute;a lo que provocaba en los hombres, y &eacute;ste no era ninguna excepci&oacute;n. Su vecino la miraba con ojos de lujurioso deseo. Pr&aacute;cticamente la desnudaba con la mirada. Tuvo la sensaci&oacute;n de que le pod&iacute;a ver a trav&eacute;s de su camiseta. Este pensamiento hizo que sus pezones reaccionasen, lo que unido a su falta de sujetador provoc&oacute; que se marcasen de manera sensual por encima de las letras de la marca estampadas en la camiseta, sobre su pecho. Lo que no esperaba es lo que este vecino le estaba provocando a ella.<\/p>\n<p>Compartir un espacio tan reducido como un ascensor con un desconocido que ha visto como se masturbaba en la terraza y con el que acababa de fantasear en la ducha, era algo que a Ana le estaba provocando espasmos de excitaci&oacute;n. Sinti&oacute; como sus bragas no pod&iacute;an absorber el flujo vaginal que manaba de su entrepierna. El tipo respiraba muy cerca de ella. No hab&iacute;a apenas espacio. Estaban enfrentados. Sin decir nada se miraron. El hombre se acerc&oacute; un poco m&aacute;s a ella sin dejar de mirarla. La chica acept&oacute; el acercamiento con deseo reflejado en sus preciosos ojos. De repente, el vecino puls&oacute; el bot&oacute;n de STOP haciendo que el aparato se detuviese bruscamente. En el movimiento ella cay&oacute; levemente sobre &eacute;l. El beso fue inevitable. Se comieron la boca como dos adolescentes apasionados. Sus lenguas jugaron de manera imprudente, dadas las circunstancias, intercambiando saliva caliente de una boca a la otra. Ana mordi&oacute; la de &eacute;l dej&aacute;ndola prisionera de su pasi&oacute;n desenfrenada.<\/p>\n<p>Las manos de los dos pugnaban por palpar cada vez m&aacute;s superficie corporal del otro. Ana agarraba la nuca de su vecino oblig&aacute;ndole a agachar la cabeza para seguir bes&aacute;ndola. El hombre, con sus grandes manos, dibujaba el contorno de la joven estudiante de medicina con predilecci&oacute;n por su culo. Las mallas y unas peque&ntilde;as braguitas brasile&ntilde;as eran las &uacute;nicas prendas que le separaban de acariciar las maravillosas nalgas de la hija de sus vecinos. Poco a poco fue subiendo, metiendo la mano por el interior de la camiseta hasta palpar aquellas dos fresas con su mano.<\/p>\n<p>Al tacto, Ana se sobresalt&oacute;. Era la primera vez que otro hombre diferente a su novio le acariciaba las tetas. Lo hac&iacute;a de una manera muy diferente. Sin brusquedad pero con determinaci&oacute;n. Agarr&oacute; sus pezones hasta conseguir que le dolieran de placer. La sensibilidad de sus tetas era enorme y m&aacute;s cuando la situaci&oacute;n era tan morbosa. En pleno &eacute;xtasis un grito les trajo a la realidad:<\/p>\n<p>-Ascensor&hellip;<\/p>\n<p>Alg&uacute;n vecino llamaba al elevador sospechosamente detenido en alg&uacute;n piso. Se apresuraron a ponerlo de nuevo en marcha interrumpiendo as&iacute; un momento de excitaci&oacute;n casi pornogr&aacute;fico. Antes de llegar hasta el siguiente piso, el hombre le pas&oacute; su n&uacute;mero de m&oacute;vil:<\/p>\n<p>-Esta tarde mi mujer sale con los ni&ntilde;os a casa de su madre. Estar&eacute; solo unas tres horas desde las cuatro de la tarde&hellip;<\/p>\n<p>Sin tiempo para despedidas, la puerta del ascensor se abri&oacute; en la planta en que lo hab&iacute;a reclamado un matrimonio septuagenario, famoso en el bloque por sus constantes quejas sobre el estado de la comunidad. Ana sali&oacute; disparada hacia su casa. El vecino hacia la suya. No se miraron.<\/p>\n<p>Durante el resto de la ma&ntilde;ana, Ana no dej&oacute; de pensar en su vecino. Un semidesconocido, casado y maduro, 20 a&ntilde;os mayor que ella. Durante el almuerzo con su familia no dej&oacute; de pensar en foll&aacute;rselo. Se hab&iacute;a colado en su cabeza de manera casi obsesiva. Mientras com&iacute;a, imagin&oacute; que se levantaba al ba&ntilde;o y all&iacute; estaba &eacute;l esper&aacute;ndola. Se bajaba las mallas y el tipo le practicaba un maravilloso sexo oral contra la puerta del ba&ntilde;o, arrodillado ante ella.<\/p>\n<p>Llegados al postre, al joven se impacientaba mirando su m&oacute;vil para ver la hora. Esperaba un whatsapp que le indicase que pod&iacute;a ir a su piso. La &uacute;ltima media hora se le hizo eterna. Y m&aacute;s a&uacute;n cuando pasaban 20 minutos de las 16 y no recib&iacute;a nada de su vecino:<\/p>\n<p>&ldquo;Joder, seguro que se ha arrepentido. He sido una ilusa al pensar que pod&iacute;a follarme al t&iacute;o este.&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando ya hab&iacute;a perdido toda esperanza de follar ese d&iacute;a. Su m&oacute;vil son&oacute; al recibir una whatsapp de &eacute;l:<\/p>\n<p>&ldquo;Mi mujer se ha retrasado y no ha salido hasta ahora. Dame 15 minutos.&rdquo;<\/p>\n<p>Se estuvo arreglando un poco pero mantuvo las mismas ropas y a las 16:45 anunci&oacute; en su casa que sal&iacute;a a dar un paseo por fuera de la urbanizaci&oacute;n. Sus padres comenzaron una siesta. Aparentando una tranquilidad que no ten&iacute;a sali&oacute; de su casa en direcci&oacute;n al 2&ordf;B. Se encontr&oacute; la puerta entreabierta y entr&oacute; sin llamar. La casa era inversa a la suya y se movi&oacute; por ella con soltura hasta el sal&oacute;n. All&iacute; le esperaba su vecino, vestido con un pantal&oacute;n de ch&aacute;ndal y una sudadera. Estaba tan sexy como en el ascensor.<\/p>\n<p>Sin mediar palabras, se fundieron en un apasionado beso retomando la situaci&oacute;n en el mismo punto en que lo hab&iacute;an dejado en el ascensor. Ella agarrada a la nuca de &eacute;l, presionando la cabeza contra la suya. El vecino recorriendo el cuerpo de la chica con especial atenci&oacute;n al culo y las tetas. Ana abri&oacute; la cremallera de la sudadera y fue desnudando al hombre. &Eacute;l la ayud&oacute; quit&aacute;ndose la camiseta de mangas cortas y dejando su torso desnudo. La chica aprovech&oacute; para besar y recorrer su cuerpo con sus labios. Mordi&oacute; uno de los pezones del hombre al tiempo que &eacute;l le pellizcaba los suyos.<\/p>\n<p>La respiraci&oacute;n entrecortada, los gemidos y suspiros eran la banda sonora de aquella tarde previa a Nochevieja. El vecino comenz&oacute; a comer el cuello de Ana, lamiendo desde su barbilla hasta el inicio de la garganta. La futura m&eacute;dica se liber&oacute; de su camiseta Nike dejando a la vista de aquel casado dos preciosas tetas. Eran de un tama&ntilde;o medio que el hombre abarcaba sin problemas con sus grandes manos. Ella not&oacute; como sus pezones erectos se clavaban contra la palma de la mano de &eacute;l. Su sensibilidad en el pecho hac&iacute;a que se excitase de manera casi animal.<\/p>\n<p>Ana tir&oacute; de la mano de su vecino y lo acerc&oacute; al sof&aacute;. &Eacute;l qued&oacute; de pie cuando ella se sent&oacute;. Sin dejar de mirarle a los ojos, fue tirando del pantal&oacute;n del ch&aacute;ndal. Sin ropa interior, se fue liberando una polla de generoso tama&ntilde;o. Gruesa, recta, en la base de la cual colgaban dos huevos considerables. La joven agarr&oacute; aquel miembro prohibido y lo presion&oacute;. Tir&oacute; de la piel hacia atr&aacute;s haciendo salir un glande gordo y desafiante, de color rojo intenso por el que asomaban un par de gotas de l&iacute;quido pre seminal. No dud&oacute; en lamerlo, pasando la lengua por todo el glande, saboreando ese sabor agrio-salado del sexo.<\/p>\n<p>Desde arriba, el vecino miraba a los ojos de Ana. Agarr&aacute;ndose la polla se la ofrec&iacute;a para que la degustase. De repente la cogi&oacute; por el pelo tirando de su cabeza hacia atr&aacute;s y le golpe&oacute; la mejilla varias veces con la polla:<\/p>\n<p>-Te la vas a tragar putita.<\/p>\n<p>El insulto son&oacute; en la cabeza de Ana como un disparo. Su excitaci&oacute;n subi&oacute; mucho m&aacute;s y se trag&oacute; la polla de aquel vecino hasta la campanilla para luego ir sac&aacute;ndola muy despacio. Volvi&oacute; a repetir la maniobra haciendo un movimiento de cuello para encajarla perfectamente m&aacute;s all&aacute; de su campanilla:<\/p>\n<p>-As&iacute; joder. Qu&eacute; guarra eres, ni&ntilde;ata&hellip;<\/p>\n<p>Cada insulto hac&iacute;a que su co&ntilde;o escupiera m&aacute;s flujo sobre sus bragas. Comenz&oacute; a tragar hasta su garganta el capullo de aquel vecino maduro provocando un sonido l&iacute;quido, adem&aacute;s de arcadas. Sus babas comenzaron a salir por la comisura de sus labios y sus ojos a lagrimear. Cuando apenas pod&iacute;a respirar se la sac&oacute; de la boca. La polla del t&iacute;o estaba llena de babas de su joven vecina:<\/p>\n<p>-Joder, vaya cerda m&aacute;s rica&hellip;<\/p>\n<p>El vecino volvi&oacute; a agarrarla del pelo y tras darle una bofetada se la volvi&oacute; a incrustar en la boca. Ahora la cogi&oacute; por la cabeza y comenz&oacute; a follarle la boca sin compasi&oacute;n. Ana dirigi&oacute; una mano a su co&ntilde;ito y comenz&oacute; a tocarse. Se sent&iacute;a como nunca antes con Carlos, su novio. Ahora se sent&iacute;a como una puta y eso la excitaba. La mamada estaba llevando al hombre al orgasmo. La mujer comenz&oacute; a notar como se tensaban las piernas del tipo y entendi&oacute; que estaba a punto de correrse.<\/p>\n<p>El primer chorro de abundante semen, dio en su campanilla. Ana not&oacute; como comenz&oacute; a descender por su es&oacute;fago. El hombre sac&oacute; la polla de la boca de ella para dirigir el resto de la corrida a su cara, impactando en sus mejillas, a su boca, manchando sus dientes, su lengua y sus labios. Y el &uacute;ltimo chorro lo dirigi&oacute; contra sus tetas. Un hilo de l&iacute;quido viscoso y blanquecino qued&oacute; colgando de uno de sus pezones. Ana no dud&oacute; en relamerse los restos de sus labios. Recogi&oacute; con los dedos los que marcaban su cara y sus tetas para llev&aacute;rselos a la boca hasta degustarlo con hambre:<\/p>\n<p>-Eres un cerdo cabr&oacute;n&hellip; -Dijo esto mirando a su vecino con lascivia y media sonrisa.<\/p>\n<p>-Y t&uacute; una perra guarra&hellip; -Contest&oacute; el hombre totalmente extasiado con la descarga de calcio sobre la preciosa cara de Ana.<\/p>\n<p>La tom&oacute; por los brazos y la levant&oacute; del sof&aacute;. Agarr&aacute;ndola por debajo de las nalgas al aup&oacute; sobre &eacute;l. Ana rode&oacute; el cuerpo de &ldquo;su hombre&rdquo; con las piernas alrededor de la cintura y se fundieron en un acalorado beso. Un beso sucio, guarro. Muy cerdo que a Ana le volvi&oacute; loca.<\/p>\n<p>Agarrada a la nuca de su vecino comenz&oacute; a morderle la oreja, el cuello, el hombro:<\/p>\n<p>-T&uacute;mbate en el sof&aacute; que ahora me toca a m&iacute;.<\/p>\n<p>Sobre un sof&aacute; de cuero negro junto a la pared, el hombre se tumb&oacute; cual largo era. La estudiante de medicina tir&oacute; de sus mallas arrastrando con ellas las braguitas brasile&ntilde;as, quedando totalmente desnuda en aquel sal&oacute;n ajeno y ante un completo desconocido.<\/p>\n<p>El hombre se deleit&oacute; con el cuerpo joven y perfectamente proporcionado, de piel canela. Las tetas de un tama&ntilde;o medio desafiaban a la gravedad con una dureza casi virginal. Los pezones gordos y duros de color marr&oacute;n oscuro, ped&iacute;an a gritos una buena mordida. El abdomen definido por el gimnasio. Un tri&aacute;ngulo de vellos marr&oacute;n claro precisamente delimitado sobre el monte de Venus se ve&iacute;a realmente apetecible.<\/p>\n<p>Ana se inclin&oacute; para besar a su vecino antes de subir al sof&aacute; y sentarse sobre su cara. La chica le ofrec&iacute;a merendarse un co&ntilde;o:<\/p>\n<p>-C&oacute;meme cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>-Pero que guarra eres&hellip;<\/p>\n<p>-Lame perro, c&oacute;metelo todo.<\/p>\n<p>Ana se tir&oacute; de los vellos para separar sus labios, abri&eacute;ndose el co&ntilde;o de par en par. Ante el vecino qued&oacute; una vagina rosada de olor penetrante y h&uacute;meda. El maduro dio una lamida de abajo a arriba que arranc&oacute; un suspiro de satisfacci&oacute;n de la chica:<\/p>\n<p>-Aggg, joder que caliente tienes la lengua.<\/p>\n<p>-Como me gusta tu co&ntilde;o, putita.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta m&aacute;s que el de tu mujer&hellip;.?<\/p>\n<p>-Pero que perra eres, hija de puta&hellip;<\/p>\n<p>El hombre comenz&oacute; a devorar aquel manjar. Agarrado a las nalgas de Ana, acercaba el sexo a su boca para meter la lengua en aquel volc&aacute;n ardiente. Los suspiros de la chica eran incontrolados, notando como aquel hombre casado recorr&iacute;a cada pliegue de su interior. Sintiendo c&oacute;mo disimuladamente le introduc&iacute;a un dedo en el ojete (todav&iacute;a virgen) y con la otra amasaba una de sus nalgas. La joven estudiante mir&oacute; hacia abajo para ver como sus pelos del co&ntilde;o rozaban la nariz del vecino maduro que no dejaba de morder, succionar, trillar y masajear su cl&iacute;toris a una velocidad nunca vivida por ella:<\/p>\n<p>-Me corro, cabr&oacute;n, no pares de mover esa lengua cerdo&hellip;<\/p>\n<p>Un grito de placer anunciaba el espectacular orgasmo que acababa de alcanzar con la comida de co&ntilde;o de su vecino. Nunca antes hab&iacute;a llegado al cl&iacute;max con el sexo oral, pero Carlos nunca la hab&iacute;a tratado como ella se merec&iacute;a (quer&iacute;a), ni le hab&iacute;a metido un dedo en el culo mientras mord&iacute;a su pipa&hellip; Hab&iacute;a sido excitante.<\/p>\n<p>-Vaya corrida que me he pegado cabr&oacute;n. Joder como me lo has comido. Ahora te toca a ti.<\/p>\n<p>Ana se puso de pie en el sof&aacute;. Bajo ella, su vecino se acariciaba el miembro erecto deseoso de penetrarla. Apoyada con una mano en la pared y un pie a cada lado del cuerpo del hombre, fue descendiendo sobre el falo de aquel tipo. Ten&iacute;a ganas de sentir aquella polla gorda y dura en su interior. La agarr&oacute; con la mano derecha y la coloc&oacute; en la entrada de su co&ntilde;o:<\/p>\n<p>-Te mereces correrte dentro de una vagina joven, vecino. Un chochito estrecho como el m&iacute;o. Ll&eacute;namelo de leche caliente.<\/p>\n<p>-Ufff, joder ni&ntilde;a, que caliente lo tienes.<\/p>\n<p>Ana se fue empalando la polla de su vecino. Sinti&oacute; cada cent&iacute;metro que aquel ariete de carne caliente ganaba en su interior hasta que un golpe de cadera de &eacute;l se la calz&oacute; hasta el fondo. Entre suspiros y gemidos de ambos se acoplaron a la perfecci&oacute;n. Ella comenz&oacute; a moverse sobre &eacute;l, sintiendo como el glande alcanzaba todos los recovecos de su vagina. Por fin comenz&oacute; a botar sobre el hombre. Primero apoyada en el pecho de &eacute;l, luego pellizcando sus pezones para acabar en una espectacular cabalgada con sus manos en la nuca.<\/p>\n<p>Ahora era el vecino el que le met&iacute;a dos dedos en la boca, que ella no dud&oacute; en succionar como har&iacute;a con su polla, antes de agarrarle las tetas con las manos.<\/p>\n<p>Ana gritaba. Nunca hab&iacute;a echado un polvo tan bueno. Con Carlos, su novio, las relaciones sexuales eran muy planas, poco dadas a la imaginaci&oacute;n morbosa. Pero ahora le estaba poniendo los cuernos, cepill&aacute;ndose a un vecino maduro y casado.<\/p>\n<p>El hombre se incorpor&oacute;, Le acarici&oacute; el cuerpo y le meti&oacute; la lengua en la boca antes de comerle las tetas. La agarraba por las nalgas, amas&aacute;ndoselas, buscando con sus dedos el agujero trasero. Ella le agarraba por la nuca apretando su cabeza contra sus tetas:<\/p>\n<p>-C&oacute;meme las tetas cabr&oacute;n. Vamos mu&eacute;rdeme.<\/p>\n<p>El vecino acataba sus &oacute;rdenes y succionaba aquellos gordos pezones de manera lasciva:<\/p>\n<p>-Ay, joder que bien &ndash;un grito de Ana result&oacute; m&aacute;s excitante que nunca -. C&oacute;rrete cerdo. C&oacute;rrete dentro de mi co&ntilde;o joven. Soy tu puta.<\/p>\n<p>-Toma leche, hija de puta. Toma, perra.<\/p>\n<p>El vecino explot&oacute; de manera abundante dentro de la vagina de aquella joven vecina. Notaba como ella apretaba su musculatura vaginal terminando de orde&ntilde;ar su polla. Descarg&oacute; hasta la &uacute;ltima gota de semen que quedaba en sus test&iacute;culos. Abraz&oacute; a Ana y se fundieron en un beso l&iacute;quido y caliente:<\/p>\n<p>-Vaya polvazo, ni&ntilde;ata.<\/p>\n<p>-&iquest;Te ha gustado, vecino cabr&oacute;n? &ndash;Dijo ella con media sonrisa y cara de zorra.<\/p>\n<p>-Me ha encantado putita hija de puta&hellip;<\/p>\n<p>-Pues cuando quieras m&aacute;s ya sabes d&oacute;nde estoy&hellip;<\/p>\n<p>Segu&iacute;an abrazados. La polla del hombre hab&iacute;a empezado a perder dureza y la mezcla de fluidos hab&iacute;a comenzado a salir del co&ntilde;o de Ana. Descend&iacute;an por sus muslos hasta el sof&aacute; de cuero:<\/p>\n<p>-Me encanta estar as&iacute; contigo, guapa pero mi mujer est&aacute; a punto de llegar.<\/p>\n<p>-&iquest;Te la vas a tirar esta noche pensando en mi?<\/p>\n<p>-Ufff, que cerda eres&hellip;<\/p>\n<p>Ana se march&oacute; a su casa directa a la ducha. Pese a haberse duchado por la ma&ntilde;ana necesitaba una lavarse entera. Su cuerpo estaba lleno de sudor, saliva y fluidos de uno de los polvos m&aacute;s morbosos de su vida. Era la primera vez que le pon&iacute;a los cuernos Carlos, su novio. Pero no cre&iacute;a que fuera la &uacute;ltima vez. El vecino se prestaba a muchas fantas&iacute;as y hab&iacute;an quedado en volver a verse a poco que tuvieran otra oportunidad.<\/p>\n<p>Por la noche, tras las uvas, Carlos la llam&oacute; para felicitarla y decirle lo mucho que la echaba de menos. Ten&iacute;a ganas de foll&aacute;rsela y le propuso una video-llamada pero Ana declin&oacute; ya que quer&iacute;a estar con sus padres&hellip; Para ella, el del vecino hab&iacute;a sido &ldquo;el &uacute;ltimo del a&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Se acababa un a&ntilde;o dif&iacute;cil para todos y por todo. La pandemia hab&iacute;a cambiado todo el escenario. El miedo a un contagio de consecuencias incalculables hab&iacute;a hecho que las relaciones humanas se encontrasen en pleno proceso de transformaci&oacute;n. 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