{"id":27344,"date":"2021-01-02T23:00:00","date_gmt":"2021-01-02T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-01-02T23:00:00","modified_gmt":"2021-01-02T23:00:00","slug":"tabu-01-una-tarde-de-limpieza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/tabu-01-una-tarde-de-limpieza\/","title":{"rendered":"Tab\u00fa 01. Una tarde de limpieza"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27344\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;Pues a ver si nos vemos el s&aacute;bado en el Tab&uacute; &mdash;dice DonJavi a trav&eacute;s del Whatsapp.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor le responde que se pasar&aacute;. Siente curiosidad por ver el rumbo que pueden tomar sus encuentros con el joven dominante y su pareja, vMariposa, a los que ha visto dos o tres veces &uacute;ltimamente.<\/p>\n<p>&mdash;Esta vez, mariposa tiene que probar la vara en serio &mdash;continua DonJavi&mdash;, pero ya sabes que yo no valgo para cosas extremas&hellip;<\/p>\n<p>Se conocieron en Fetlife, participando en alg&uacute;n debate. DonJavi, amo de unos treinta a&ntilde;os, apoyaba las opiniones de H&eacute;ctor, MisterKhan, dominante ya maduro, y se deshizo en alabanzas hacia &eacute;l. En un mensaje privado le dijo que estaba muy interesado en que cambiaran impresiones, en pedirle incluso consejo, dada su experiencia.<\/p>\n<p>&mdash;Lo del otro d&iacute;a, el tratamiento que le diste en los pezones, me encant&oacute; &mdash;sigue DonJavi, a&ntilde;adiendo una carita sonriente&mdash;; vamos que me puso cachond&iacute;simo&hellip;<\/p>\n<p>Llaman a la puerta del peque&ntilde;o apartamento. H&eacute;ctor se disculpa con su interlocutor: &ldquo;Debe ser la de la limpieza&rdquo;, explica. En efecto es Guadalupe, la nueva se&ntilde;ora de la limpieza, que una vecina del edificio le ha recomendado.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, se&ntilde;or &mdash;se presenta, muy educadamente. Es alta, de pelo casta&ntilde;o, ondulado; ojos oscuros, grandes. Tendr&aacute; unos cincuenta a&ntilde;os. En realidad no es la primera vez que se ven: un d&iacute;a, al marcharse de casa de H&eacute;ctor una amiga sumisa, &eacute;l la despidi&oacute; en el rellano con un tir&oacute;n de pezones y ella respondi&oacute;: &ldquo;Hasta pronto, Se&ntilde;or&rdquo;, antes de cerrar el ascensor. Guadalupe bajaba en ese momento por la escalera y sorprendi&oacute; la escena. H&eacute;ctor not&oacute; que le lanzaba una mirada intensa, curiosa; as&iacute; que ahora esp&iacute;a con inter&eacute;s las reacciones de la mujer, pero ella se limita a esperar ante &eacute;l d&oacute;cilmente y con la mirada baja.<\/p>\n<p>&mdash;Puede dejar el bolso aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Lleva un vestido estampado, sin mangas, con los anchos y fuertes brazos morenos al descubierto. Tiene el cuerpo voluminoso, sobre todo la parte baja, pero sin resultar obesa. H&eacute;ctor le ofrece una cantidad econ&oacute;mica por su trabajo, le marca el horario; ella dice a todo que s&iacute;. La observa de arriba abajo, mir&aacute;ndola con libertad, en silencio, atento a cualquier signo de incomodidad por parte de la mujer.<\/p>\n<p>&mdash;No puede limpiar usted vestida as&iacute; &mdash;le dice finalmente.<\/p>\n<p>&mdash;No he tra&iacute;do bata&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No se preocupe, ya le doy yo una.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde me puedo cambiar? &mdash;pregunta mirando a su alrededor.<\/p>\n<p>El apartamento es min&uacute;sculo, di&aacute;fano, con cocina americana y un peque&ntilde;o balc&oacute;n. Aun as&iacute;, lo l&oacute;gico ser&iacute;a que se cambiara en el cuarto de ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;C&aacute;mbiese aqu&iacute; mismo &mdash;le dice por el contrario, se&ntilde;alando con un adem&aacute;n la zona entre el sill&oacute;n en el que se ha sentado, el sof&aacute; y la televisi&oacute;n, ahora apagada.<\/p>\n<p>Nuevamente, observa la reacci&oacute;n de ella, buscando signos de disgusto o de rechazo. Quiere saber cu&aacute;nta imposici&oacute;n, por humillante que sea, est&aacute; dispuesta a recibir la buena se&ntilde;ora, que lo mira los labios entreabiertos y ojos mansos pero observadores, como queriendo medir el nivel de autoridad que &eacute;l posee.<\/p>\n<p>Hay un pulso de miradas que dura unos segundos; luego Guadalupe se ha quitado el vestido y lo ha dejado pulcramente doblado sobre el brazo del sof&aacute;. Est&aacute; ahora de pie, en bragas y sujetador delante de H&eacute;ctor, que enciende un cigarrillo y sonr&iacute;e algo sorprendido pero encantado con la actitud de la mujer. Ella ha puesto las manos agarradas con fuerza delante del pubis, como si quisiera cubrirse&hellip; Tiene la mirada baja y las mejillas encendidas.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor encuentra la situaci&oacute;n excitante, y la prolonga durante largos segundos de contemplaci&oacute;n. Observa los pechos de la mujer, que no son descomunales, pero s&iacute; grandes y pesados, bien formados. Un sujetador de color carne, sin adornos &mdash;un poco de andar por casa, piensa H&eacute;ctor&mdash;, dibuja entre las tetas, que suben y bajan con fuerza por la respiraci&oacute;n azorada, un canalillo largo y profundo. Exhalando el humo hacia el techo, el hombre aprecia la piel llena y muy blanca de las mamas, en contraste con la parte alta del pecho, que el sol ha bronceado y te&ntilde;ido de min&uacute;sculas manchas. Luego desliza la mirada por las caderas y muslos de la limpiadora, ampulosos, abundantes de carnes, casi excesivos; y con las peque&ntilde;as deformidades de la celulitis que cabr&iacute;a esperar. Bajo el ombligo tiene Guadalupe una corta cicatriz vertical, acaso de una operaci&oacute;n. Y su tripa solo un poco abultada, temblorosa por la tensi&oacute;n de mantenerla metida, desborda ligeramente el el&aacute;stico de unas bragas tambi&eacute;n color carne, poco atractivas, que marcan sin embargo el abultamiento, ancho y mullido de su pubis.<\/p>\n<p>A pesar de la exuberancia grande de sus carnes, las formas de la mujer, piensa H&eacute;ctor, est&aacute;n bien dibujadas, y resultan atrayentes, con su cintura estrecha en proporci&oacute;n, su cuello alto y hombros torneados.<\/p>\n<p>Se levanta H&eacute;ctor y al fin le tiende la bata, que ella recoge con las dos manos.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, se&ntilde;or &mdash;dice con voz algo ronca pero sin vacilar. Sigue sonrojada pero H&eacute;ctor nota con gusto que no rehuye su mirada, sino que la sostiene de forma natural, pese a su desnudez, antes de bajarla luego y quedarse a la espera. La personalidad de la mujer lo ha excitado y piensa en las posibilidades de un juego espont&aacute;neo y no pautado&hellip;<\/p>\n<p>Guadalupe se ha puesto la bata. Es azul celeste, con cuello en pico, sin mangas ni solapas; y mucho m&aacute;s corta de lo que necesitar&iacute;a una mujer de su planta, de manera que apenas le llega a medio muslo. H&eacute;ctor espera a que se la abotone, con sus dedos morenos, largos y fuertes; y luego le explica las partes de la casa que tiene que limpiar. Se&ntilde;ala cada zona, cada rinc&oacute;n, con una larga regla escolar de madera que lleva en la mano como por casualidad.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or &mdash;responde ella a las indicaciones, con la mirada fija en la gruesa regla, sin poder apartar, para regocijo de H&eacute;ctor, sus ojos de ella.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Ha dejado a Guadalupe haciendo su trabajo, vuelve al sill&oacute;n y retoma el intercambio de mensajes con DonJavi&#8230;<\/p>\n<p>Ya desde sus primeras charlas en Fet, el joven dominante hab&iacute;a planteado a H&eacute;ctor, m&aacute;s conocido en el mundillo como MisterKhan, los temas que le preocupaban: c&oacute;mo mejorar la disciplina de su sumisa, c&oacute;mo evitar sus quejas, su rechazo a actividades dolorosas o inc&oacute;modas&hellip; H&eacute;ctor le hablaba de la entrega, del avance paulatino, de los refuerzos&hellip; Luego empezaron a verse en el Club Tab&uacute;, primero en la tertulia; m&aacute;s tarde en las fiestas de los s&aacute;bados.<\/p>\n<p>La verdad es que DonJavi es lo que se dice un guaperas, alto, con hombros anchos, figura fibrosa, siempre de traje y corbata, sabe que atrae la mirada en las fiestas. Tiene pelo corto y rubio; sonrisa de conseguir todo de mam&aacute; y un gesto p&iacute;caro&hellip; Con vMariposa hace una pareja ideal; ella, 27 a&ntilde;os y un metro setenta m&aacute;s los tacones de aguja, es una rubia angelical y fr&iacute;a, especialmente sus ojos azules, glaciales y, al parecer irresistibles. Siempre con falditas de colegiala, ropa interior o tops muy reveladores de su figura perfecta. Los primeros d&iacute;as miraba a MisterKhan con la suficiencia de su belleza arrolladora y con un aparente respeto a la edad, casi doble, del dominante. Pero &eacute;ste, ya inmunizado contra la atracci&oacute;n fatal de las nenas esculturales, se propuso ningunearla desde el principio.<\/p>\n<p>El d&iacute;a en que se conocieron, recuerda H&eacute;ctor, hubo sobre todo charlas te&oacute;ricas. DonJavi le hac&iacute;a todo tipo de preguntas y beb&iacute;a sus palabras con un inter&eacute;s m&aacute;ximo. Ten&iacute;a hacia el dominante maduro una actitud de respeto y admiraci&oacute;n que complac&iacute;an a MisterKhan, sin bien a veces la reverencia le parec&iacute;a un poco exagerada o infantil. Pero en conjunto la situaci&oacute;n era agradable para el ego de H&eacute;ctor&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No aguanta nada, no hay forma de meterla en vereda, Mister &mdash;dec&iacute;a DonJavi&mdash;, a ver si le das alguna lecci&oacute;n de disciplina&hellip;<\/p>\n<p>Mientras hablaban de ella, vMariposa manten&iacute;a una actitud altiva, atrayendo sobre s&iacute; la atenci&oacute;n de todo el club y prodig&aacute;ndose en mohines y escorzos. A veces echaba a H&eacute;ctor miradas de seducci&oacute;n retadora, que &eacute;ste fing&iacute;a no ver. En cuanto a las posibles &ldquo;lecciones&rdquo;, MisterKhan se hac&iacute;a de rogar, mostrando un inter&eacute;s reducido en el cuerpo o en la educaci&oacute;n de la chica. A ratos se paseaba por el local, saludando a conocidos y charlando con Thor, el clubmaster. Incluso cuando ese d&iacute;a, o el siguiente, DonJavi se dispuso a darle un spanking sobre las rodillas, &eacute;l se mantuvo en segundo plano. La escena fue de alto voltaje er&oacute;tico, por la exhibici&oacute;n de vMariposa, que pudo lucir en su plenitud el culo en pompa, sus nalgas perfectas, descubiertas por un tanga negro, y unos muslos de revista con medias negras de costura&hellip; Pero como correctivo, las escena fue menos que light: unas palmadas flojas, mal asentadas, que a duras penas colorearon de rosa la piel, a pesar de las exageradas contorsiones y gemidos de dolor de la sumisa. DonJavi cedi&oacute; enseguida a las quejas y dio por terminada la escena.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&mdash;No encuentro la fregona, se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Se ha acercado Guadalupe en silencio y se ha colocado en el lugar que parece haber tomado ya como propio, en la zona &lsquo;sala de estar&rsquo; del apartamento, de pie ante el sill&oacute;n de H&eacute;ctor, como esperando audiencia, con las manos cogidas delante del vientre.<\/p>\n<p>&mdash;Anda, pues es que&hellip; resulta que no tengo fregona &mdash;responde H&eacute;ctor&mdash;. A ver si compro una, de momento tendr&aacute; usted que fregar el suelo de rodillas, como se hac&iacute;a antes&hellip;<\/p>\n<p>Ella lo mira otra vez fijamente, tanteando en su mirada la fuerza, la intenci&oacute;n. No le gustan a Guadalupe los aprovechados, los fanfarrones. Sondea en los ojos de H&eacute;ctor durante unos segundos, hasta que siente de verdad natural e ineludible aceptar sus palabras. Entonces baja la vista con una oleada de calor en el rostro.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Pronto la ve H&eacute;ctor avanzar a cuatro patas por entre los muebles del apartamento, con un peque&ntilde;o balde de agua, y alg&uacute;n tipo de esponja o estropajo. En esa postura, la exigua bata se le recoge pr&aacute;cticamente en los ri&ntilde;ones, dejando al aire su poderosa grupa. H&eacute;ctor la contempla con la mayor desenvoltura, se ha levantado incluso y sorbe una copa de vino situado tras ella. Aprecia sus nalgas, enormes, carnosas y bien torneadas, solo parcialmente cubiertas por la braga &mdash;un lado m&aacute;s que el otro&mdash;. Entre ellas pueden apreciarse las formas de una vulva muy marcada. Las caderas y la zona superior de los muslos se ven ensanchadas por la grasa, que les hace perder una curvatura perfecta, pero no su morboso atractivo. La parte baja de los muslos, ya hacia las corvas, es m&aacute;s delgada y la surcan finas arrugas paralelas. Para deleite de H&eacute;ctor, la propia acci&oacute;n de fregar imprime a los cuartos traseros de la mujer un balanceo cadencioso, un movimiento como aut&oacute;nomo, r&iacute;tmico, de las nalgas que se entreabren mostrando sus pliegues internos.<\/p>\n<p>Sin duda es consciente Guadalupe de c&oacute;mo son observadas sus intimidades, pues alguna vez ha girado la cabeza hacia su patr&oacute;n, mir&aacute;ndolo brevemente con aire avergonzado, pero sin hacer nada por cubrirse ni mostrar rechazo a la situaci&oacute;n. H&eacute;ctor observa sus rodillas, con la piel de la zona interna algo floja, pero a&uacute;n anchas y fuertes; y c&oacute;mo las levanta y apoya con precauci&oacute;n y con alg&uacute;n adem&aacute;n de dolor por la dureza de las baldosas.<\/p>\n<p>&mdash;Guadalupe, &iquest;le duelen las rodillas?<\/p>\n<p>Ella vuelve la cabeza sin cambiar de postura, con las manos apoyadas en el suelo, doblando s&oacute;lo un poco la cintura y dejando su trasero bien expuesto en primer plano. Mira a H&eacute;ctor de abajo a arriba, con los labios entreabiertos.<\/p>\n<p>&mdash;Un poco, se&ntilde;or.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, aguante un rato m&aacute;s, ya le queda poco por fregar &mdash;le responde &eacute;l con una sonrisa comprensiva.<\/p>\n<p>Est&aacute; disfrutando realmente de la actitud sencilla y d&oacute;cil de la limpiadora, una actitud que le excita incluso f&iacute;sicamente. Aprecia la expresi&oacute;n sensata y sabia, de sus ojos; el esfuerzo humilde de su cuerpo trabajando a sus pies.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Y vuelve a frotar el suelo con energ&iacute;a, dando un meneo r&iacute;tmico a todo su cuerpo, semidesnudo, plantado a cuatro patas sobre las baldosas.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&mdash;El tratamiento que le diste a mariposa en los pezones el otro d&iacute;a, me puso de lo m&aacute;s cachondo&hellip;<\/p>\n<p>Relee H&eacute;ctor los recientes mensajes de DonJavi, alusivos a la &uacute;ltima noche en que estuvieron juntos en el Tab&uacute;. Entonces, el joven dominante no dejaba de pedirle, ya consejos, ya ayuda concreta para castigar, someter, domar&hellip; a la escultural y desganada vMariposa. Eso dec&iacute;a, aunque MisterKhan no sab&iacute;a bien que pensar.<\/p>\n<p>Estaban sentados en unas butacas y hab&iacute;an puesto a la muchacha de rodillas ante ellos, sobre un coj&iacute;n, mientras hablaban. A pesar de la posici&oacute;n, supuestamente protocolaria, ella no dejaba de revisar el m&oacute;vil ni de dar sorbitos a su copa mirando al tendido&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Mariposa se distrae con una mosca, yo creo que deber&iacute;amos atarle las manos, &iquest;no te parece? &mdash;propuso MisterKhan&mdash;, y como ya lleva puestas las mu&ntilde;equeras&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Claro &mdash;dijo el otro&mdash;, aunque no le gustar&aacute;&hellip;<\/p>\n<p>Inmediatamente, H&eacute;ctor se levant&oacute; y le junt&oacute; las manos a la espalda. Luego las fij&oacute; enganchando un peque&ntilde;o cierre. Antes le hab&iacute;a quitado el m&oacute;vil obviando su gesto de protesta. Ella se qued&oacute; muy seria y mohina, inmovilizada y sin poder pavonearse&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;, no est&aacute; c&oacute;moda la se&ntilde;ora? &mdash;se burl&oacute; MisterKhan pues ella rebull&iacute;a e intentaba cambiar de posici&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Esta ya no va a ninguna parte &mdash;a&ntilde;adi&oacute; DonJavi, queriendo resultar tambi&eacute;n malvado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No ten&iacute;as ah&iacute; unas pinzas?<\/p>\n<p>Eran de las que se aprietan con un tornillito, pero que siempre parece que se est&aacute;n cayendo&hellip;; MisterKhan las cogi&oacute; con un gesto de desconfianza.<\/p>\n<p>vMariposa llevaba, adem&aacute;s de una faldita negra de cuero, un minicors&eacute;, m&aacute;s bien decorativo que apretado, con el ombligo al descubierto. El dominante m&aacute;s maduro cogi&oacute; con las dos manos el borde de la prenda, con adem&aacute;n de tirar de ella hacia abajo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tetas fuera? &mdash;dijo mirando interrogativamente a DonJavi. El asinti&oacute; con gesto de help yourself. Al bajar el endeble cors&eacute;, saltaron fuera dos pechos de dibujo perfecto, si bien de tama&ntilde;o algo peque&ntilde;o, el&aacute;sticos y de pez&oacute;n claro. La chica miraba a su dominante para saber a qu&eacute; atenerse.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, no te acomodes tanto. &mdash;Como ella intentaba echarse para atr&aacute;s y sentarse en los talones, la oblig&oacute; a erguirse de un fuerte tir&oacute;n en los pezones. Ella grit&oacute;, buscando a DonJavi con la mirada, pero luego, una vez alzada, con la cara y el torso a poca distancia de &eacute;l, MisterKhan la tranquiliz&oacute; con suavidad.<\/p>\n<p>&mdash;Ya est&aacute;, ya est&aacute;; eso no es nada&hellip; As&iacute;: bien tiesa y estirada, que te veamos todos mejor, esa cara tan bonita y esos ojos maravillosos tambi&eacute;n, quiero que me mires, mariposa, eso es&#8230; que los vea yo bien&hellip; &mdash;le dec&iacute;a H&eacute;ctor casi en un murmullo, mientras acariciaba, ahora delicadamente, el contorno sedoso de los pechos y los peque&ntilde;os pezones, ya bastante duros y en punta&mdash;. &iquest;Te gusta as&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Si&hellip; &mdash;suspir&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;Si, &iquest;qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or. &mdash;Y se mord&iacute;a los labios delineados por el carm&iacute;n.<\/p>\n<p>En su zona del local, algunos asistentes contemplaban la escena; atra&iacute;dos sobre todo por la belleza de la sumisa. DonJavi, por su parte, se manten&iacute;a en silencio, atento y por lo que parec&iacute;a, incluso turbado.<\/p>\n<p>Mientras, segu&iacute;a MisterKhan sus juegos, alternado la caricia de sus dedos en la aureola, en la afilada punta de los pezones, con peque&ntilde;os pellizcos que la hac&iacute;an gemir suavemente. Ella no se apartaba ya de los ojos del maduro dominante, que le sonre&iacute;a comprensivo mientras estiraba su carne con firmeza, atray&eacute;ndola hacia s&iacute;, y hac&iacute;a girar luego el pellizco entre sus dedos pulgar e &iacute;ndice.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te duelen as&iacute; un poquito?<\/p>\n<p>&mdash;Si me duelen.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, un poquito est&aacute; muy bien, me encanta que sientas el dolor, quiero verlo en tus ojos; &iquest;verdad, Donjavi que nos gusta? &mdash;Y entonces le retorc&iacute;a los suaves botones con m&aacute;s fuerza, arranc&aacute;ndole grititos que terminaban en suspiro.<\/p>\n<p>&mdash;Necesito que me digas lo mucho que te duele, mariposa, pero no con palabras, con tus ojos, es muy importante que me lo expreses; d&iacute;melo con tu boca: si te duele mucho, &aacute;brela mucho, &iquest;lo entiendes?, es como un juego.<\/p>\n<p>Entonces tir&oacute; de sus pechos hasta casi subirla en vilo, y ella abri&oacute; al m&aacute;ximo los labios en un grito mudo, con los ojos tambi&eacute;n de par en par, emborronados ya por las l&aacute;grimas, hipnotizados y fijos en los de H&eacute;ctor. Luego afloj&oacute; la presi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; un poquito menos, &iquest;no?<\/p>\n<p>Ella dejaba la boca solo entreabierta, temblorosa y h&uacute;meda.<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien, lo haces muy bien. &mdash;Y volv&iacute;a a subir el nivel, haci&eacute;ndola dar un respingo. Otras veces cesaba los tirones, sustitu&iacute;a los pellizcos por roces en la piel enrojecida y sensible. Cerraba ella la boca entonces, sin apartar la mirada de los ojos de MisterKhan, que eran por momentos severos o comprensivos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; maravilla! Lo haces genial &mdash;le dec&iacute;a H&eacute;ctor con orgullo, a medida que ella reaccionaba de forma m&aacute;s autom&aacute;tica a las acciones de &eacute;l sobre su cuerpo, expresando y aceptando el dolor con todo el rostro abierto y entregado, lloroso; olvidada cualquier preocupaci&oacute;n por la est&eacute;tica o por la apariencia, y siempre clavados en &eacute;l sus ojos azul celeste en cuyo fondo se percib&iacute;an, ahora con pureza, el dolor y el abandono.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor sigui&oacute; un rato con el juego, comprobando la precisi&oacute;n con que su boca reflejaba en silencio el nivel de dolor. Por fin, satisfecho, solt&oacute; los pezones hinchados y enrojecidos de vMariposa. Entonces, manteni&eacute;ndola en la misma posici&oacute;n con una mano en los ri&ntilde;ones, le subi&oacute; la minifalda y de un manotazo le baj&oacute; el tanga hasta medio muslo. Entre el tejido de la prenda, que estaba encharcada, y su co&ntilde;o, rasurado y dibujado con la delicadeza de un c&oacute;mic japon&eacute;s, quedaron varios estirados hilillos de su flujo vaginal.<\/p>\n<p>&mdash;Mira como est&aacute; la nena &mdash;exclam&oacute; el dominante.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero qu&eacute; guarrilla! &mdash;replic&oacute; DonJavi con voz ronca.<\/p>\n<p>MisterKhan recorri&oacute; la tenue rajita, explor&oacute; y abri&oacute; sus pliegues empapados. Luego la penetr&oacute; con fuerza, varias veces, alternado con caricias en los labios y el cl&iacute;toris. Primero con un dedo, luego con dos, sigui&oacute; con penetraciones profundas, hasta que la palma de la mano golpeaba ruidosamente el pubis y el co&ntilde;o. Pronto la chica empez&oacute; a gemir r&iacute;tmicamente, en puertas del orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres correrte, mariposa?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, por favor!<\/p>\n<p>Pero &eacute;l la solt&oacute; de pronto y la dej&oacute; jadeando y al borde del cl&iacute;max.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy seco &mdash;dijo volvi&eacute;ndose hacia DonJavi&mdash;, &iquest;tomamos otra copa?<\/p>\n<p>En cuanto el otro asinti&oacute;, algo sorprendido, MisterKhan solt&oacute; las manos a vMariposa y le tendi&oacute; un par de billetes.<\/p>\n<p>&mdash;Ve a traernos dos gin-tonics, mariposa &mdash;le dijo. Ella protest&oacute;, mirando a su dominante, con la frustraci&oacute;n del orgasmo arruinado en la cara descompuesta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Haz caso al m&iacute;ster! &mdash;le orden&oacute; DonJavi, con el rostro tambi&eacute;n extra&ntilde;amente alterado.<\/p>\n<p>Ella se levant&oacute;, con las piernas temblando tras el largo rato arrodillada, y como intentara subirse el top, H&eacute;ctor le desabroch&oacute; bruscamente los cierres de la espalda y la dej&oacute; desnuda de cintura para arriba. Luego, viendo que llevaba a&uacute;n el h&uacute;medo tanga enganchado en los muslos, se lo arranc&oacute; de un tir&oacute;n y lo dejo caer al suelo.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; vas bien; venga date prisa &mdash;dijo, y la envi&oacute; hacia la barra, excitada y furiosa, tambale&aacute;ndose sobre los altos tacones, con el co&ntilde;o y muslos empapados y mostrando a todo el club los pechos con los doloridos pezones enhiestos, rojos de sangre recogida.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s tomaron la copa, charlando. DonJavi, normalmente parlanch&iacute;n, estaba m&aacute;s callado que nunca, casi t&iacute;mido. Pregunt&oacute; a MisterKhan por sus experiencias con diversas t&eacute;cnicas y dej&oacute; que &eacute;ste se explayara, escuch&aacute;ndolo como hipnotizado. Al igual que vMariposa: la chica, enfurru&ntilde;ada y despeinada pero quiz&aacute; esperando nuevas atenciones y desahogo para sus deseos, no quitaba ojo a H&eacute;ctor, sintiendo aun las manos del hombre presentes en su cuerpo, pegajoso y dolorido&hellip; Pero la velada termin&oacute; y tuvo que conformarse con un tironcito en la barbilla y un &ldquo;Buena chica&rdquo; como despedida.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Le dice Guadalupe que ya ha terminado de limpiar. Ella se queda de pie, con las manos agarradas sobre el pubis, siempre retorci&eacute;ndolas un poco&hellip; H&eacute;ctor la hace esperar, inm&oacute;vil ante &eacute;l, mientras acaba de leer los mensajes de DonJavi. El joven dominante le dice por WhatsApp que no ha logrado reproducir con vMariposa aquel mismo juego con los pezones que tuvo lugar en el Tab&uacute;. Insiste en lo mucho que le excit&oacute; y comenta las sensaciones de ella en detalle, como si necesitara entenderlas, sentirlas desde dentro&hellip; H&eacute;ctor, abrevia la conversaci&oacute;n y quedan por fin en verse el s&aacute;bado pr&oacute;ximo en el Club.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, pues vamos a ver c&oacute;mo ha quedado todo&hellip; &mdash;dice levant&aacute;ndose, y Guadalupe le muestra las distintas zonas ya limpias y arregladas. Ella siempre muy correcta y con las manos cruzadas por delante. &Eacute;l, con palabras de aprobaci&oacute;n ante los trabajos hechos y sosteniendo con aire casual la regla escolar en la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Es mejor la costumbre de poner las manos atr&aacute;s &mdash;le dice de pronto, y le aplica con la regla de madera un golpe no muy fuerte, pero s&iacute; seco, rotundo, en los finos nudillos de su mano. Ella da un respingo y lo mira alarmada. En ese momento piensa H&eacute;ctor que el peque&ntilde;o juego que ha surgido entre los dos, un poco por casualidad, de manera t&aacute;cita&hellip;, se va a venir abajo con las protestas de ella. Por primera vez ha actuado f&iacute;sicamente sobre la mujer, la ha golpeado, y con esa agresi&oacute;n expl&iacute;cita ha rebasado sin duda todo lo aceptable socialmente, la frontera legal incluso. &iquest;Asumir&aacute; Guadalupe ese nuevo nivel de dominio, el ser corregida mediante el dolor corporal? Ella busca en la mirada del hombre signos de abuso, de agresi&oacute;n gratuita, lo cual har&iacute;a saltar sus alarmas; o bien la percepci&oacute;n de un poder ineludible, natural, que le permita justificar ante s&iacute; misma la aceptaci&oacute;n de ese golpe, el reconocimiento de un nuevo nivel de subordinaci&oacute;n hacia H&eacute;ctor.<\/p>\n<p>Se miran unos segundos, &eacute;l muestra una sonrisa tranquilizadora y una mirada sensata, firme y sin culpa. Por fin reacciona la mujer, junta r&aacute;pidamente las manos tras la espalda y responde con una oleada de fuego subiendo a sus mejillas:<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto, se&ntilde;or.<\/p>\n<p>El resto de la revisi&oacute;n transcurre con normalidad. Hay un par de rincones, en zonas poco visibles, que ella ha olvidado limpiar. H&eacute;ctor se lo hace notar claramente, se&ntilde;alando la zona sucia con la regla escolar.<\/p>\n<p>&mdash;Se me ha pasado, lo siento se&ntilde;or &mdash;dice ella.<\/p>\n<p>&mdash;No pasa nada, Guadalupe, ponga m&aacute;s atenci&oacute;n la pr&oacute;xima vez o algo habr&aacute; que hacer&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, por supuesto.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente se arrodilla sobre los azulejos para corregir el fallo, frotando con energ&iacute;a, ante la observadora mirada de H&eacute;ctor. Est&aacute; tentado de usar la regla sobre sus nalgas temblorosas o sobre sus muslos, otra vez al descubierto por la postura, pero prefiere no tensar demasiado la cuerda este primer, sorprendente d&iacute;a. &ldquo;Habr&aacute; ocasi&oacute;n para ello&rdquo;, piensa.<\/p>\n<p>Por fin vuelven a la zona de estar. Ella se quita la bata y permanece en su lugar, ahora con las manos a la espalda, presentando muy erguido su cuerpo en ropa interior. H&eacute;ctor ha puesto el vestido de Guadalupe en una silla fuera del alcance de la vista. As&iacute; ella ha de quedarse esperando hasta que le entregue la prenda. Pero antes busca en su cartera el dinero acordado y se lo tiende. Como est&aacute;n muy cerca puede notar que est&aacute; algo agitada, sus pechos abundantes se alzan con fuerza, y mantiene la ligera tripita metida, en tensi&oacute;n. Tiene las mejillas encendidas y H&eacute;ctor puede aspirar el ligero perfume del trabajo realizado, del champ&uacute; que utiliza&hellip;. Tambi&eacute;n aprecia ahora mejor la peque&ntilde;a cicatriz bajo su ombligo y el ancho y mullido pubis cubierto por la braga de mercadillo.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor le sonr&iacute;e y alaba el trabajo realizado. Le entrega por fin su vestido:<\/p>\n<p>&mdash;Ya puede vestirse, Guadalupe &mdash;le dice.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 &mdash;Pues a ver si nos vemos el s&aacute;bado en el Tab&uacute; &mdash;dice DonJavi a trav&eacute;s del Whatsapp. H&eacute;ctor le responde que se pasar&aacute;. 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