{"id":27359,"date":"2021-01-04T09:07:39","date_gmt":"2021-01-04T09:07:39","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-01-04T09:07:39","modified_gmt":"2021-01-04T09:07:39","slug":"la-camarera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-camarera\/","title":{"rendered":"La camarera"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27359\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El matrimonio sentado en el sof&aacute; de cuero negro, uno a cada lado, dejaban el espacio central para su invitada.&nbsp; Geno se sent&iacute;a observada por la pareja. Aun as&iacute;, se mov&iacute;a con soltura en aquella casa que le era desconocida. Le hab&iacute;a tomado la palabra a Mario y se hab&iacute;a servido una copa mientras hac&iacute;a un repaso a la magn&iacute;fica discoteca de vinilos del matrimonio.<\/p>\n<p>Con toda la sensualidad que desprend&iacute;a, Geno se agach&oacute; para alcanzar los discos de la balda inferior. Su mini vestido, de punto gris ajustad&iacute;simo, se ci&ntilde;&oacute; m&aacute;s a su cuerpo definiendo unas nalgas impresionantes que arrancaron los suspiros de sus anfitriones. Geno gir&oacute; la cabeza, les mir&oacute; levantando una ceja y mordi&eacute;ndose el labio inferior. En su cara, de tez morena, destacaban sus ojos rasgados y marrones, sus carnosos labios y su hoyuelo en la barbilla. Su melena casta&ntilde;a, recogida en un mo&ntilde;o estrat&eacute;gicamente desordenado, dejaba a la vista un provocativo lunar en la parte alta de su cuello, casi en su nuca:<\/p>\n<p>-Os apetece m&uacute;sica. -Por fin rompi&oacute; el silencio mientras mostraba la funda del vinilo de Alannah Myles.<\/p>\n<p>-Magn&iacute;fica elecci&oacute;n. -Sugiri&oacute; Tere que la observaba con lascivia desde su lado del sof&aacute;. Se hab&iacute;a descalzado y recog&iacute;a sus piernas sobre el asiento sin preocuparse que su minifalda vaquera apenas cubr&iacute;a ni un tercio de sus extremidades mientras remov&iacute;a con paciente cadencia un Jack Daniels con hielo en un vaso ancho.<\/p>\n<p>A su lado, su marido, Mario, se acomod&oacute; desabrochando su cintur&oacute;n para acceder mejor al interior de su pantal&oacute;n vaquero.<\/p>\n<p>Mientras sonaba Black Velvet, Geno comenz&oacute; a contonearse al contraluz, frente al ventanal de aquella estancia &iacute;ntimamente iluminada con una l&aacute;mpara de pie desde una esquina. La invitada se mov&iacute;a de manera sensual, como un gog&oacute;, mientras su vestido mostraba cada curva de su perfecta anatom&iacute;a de manera sutil.<\/p>\n<p>Apur&oacute; su copa de un sorbo, provocando que las &uacute;ltimas gotas de su bebida se derramasen por su barbilla, descendiendo por el cuello, hasta su maravilloso escote y perdi&eacute;ndose debajo de aquel vestido que comenzaba a sobrar.<\/p>\n<p>Geno, con los ojos cerrados, sigui&oacute; movi&eacute;ndose al son de la m&uacute;sica, acerc&aacute;ndose a sus anfitriones hasta lograr sentarse entre ellos&hellip;<\/p>\n<p>Apenas cinco horas antes se encontraba tras la barra del bar donde trabajaba poniendo copas. Al principio no le sorprendi&oacute; que aquella pareja se sentase en la barra para beber. Despu&eacute;s de dos rondas y una vuelta por la pista de baile comenzaron a entablar una peque&ntilde;a conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En el intercambio de informaci&oacute;n supo que eran veraneantes con ganas de marcha, pero desconoc&iacute;an la zona de noche, hac&iacute;a tiempo que no la frecuentaban pese a ser asiduos a aquella poblaci&oacute;n. Desde el principio hubo qu&iacute;mica y le propusieron que les hiciera de gu&iacute;a en aquella ciudad. Geno, acostumbrada a vivir todo tipo de situaciones raras por tipos a&uacute;n raros, se dej&oacute; llevar. La pareja, pese estar bien entrados en la treintena estaban bastante bien sin ser espectaculares.<\/p>\n<p>El tipo, Mario, era un pel&iacute;n m&aacute;s alto que ella. Para nada era el t&iacute;pico personaje de gimnasio. Pese a eso no se manten&iacute;a en mala forma y de cara era guapo sin destacar. Teresa, su mujer, tambi&eacute;n se manten&iacute;a en buena forma.<\/p>\n<p>Pactaron volver a verse sobre las tres de la madrugada para recorrer los lugares m&aacute;s rec&oacute;nditos del lugar. Copas, risas y excesos por las terrazas m&aacute;s concurridas para terminar en la discoteca m&aacute;s famosa de la ciudad fueron el preludio de la propuesta definitiva. Con bastante alcohol en las venas, Geno acept&oacute; aquella extravagante invitaci&oacute;n de acompa&ntilde;arles a tomar la &uacute;ltima a su piso, dentro de una urbanizaci&oacute;n en la playa&hellip;<\/p>\n<p>&hellip; La invitada se acomod&oacute; entre el matrimonio antes de mirarles con los ojos semicerrados. Primero al marido, que la miraba con deseo. Despu&eacute;s a la mujer que lo hac&iacute;a con lascivia. Sin darse apenas cuenta, Teresa acerc&oacute; los labios a los suyos y comenzaron a besarse. Primero lentamente, luego entre suspiros de deseo para acabar acarici&aacute;ndose ambas mujeres para disfrute de Mario.<\/p>\n<p>El hombre acomod&aacute;ndose y dej&aacute;ndoles espacio, comenz&oacute; a tocar las piernas de su invitada. Lentamente recorri&oacute;, desde su rodilla, todo el muslo de aquella preciosa mujer que se besaba con su esposa hasta introducir la mano en su entrepierna, en aquel momento un aut&eacute;ntico volc&aacute;n. Geno sintiendo los dedos de su anfitri&oacute;n jugar con la tela de su tanga suspir&oacute; y ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s ofreci&eacute;ndole a Teresa su cuello y su busto. &Eacute;sta no tard&oacute; en besar y lamer desde su barbilla hasta el l&iacute;mite que marcaba el vestido.<\/p>\n<p>Mario, que permanec&iacute;a detr&aacute;s, desabroch&oacute; la cremallera de la espalda para liberar a Geno de aquel vestido de punto y se recre&oacute; en sus senos agarr&aacute;ndolos desde atr&aacute;s mientras Teresa, su mujer prosigui&oacute; con los besos. Tras liberarla tambi&eacute;n del sujetador, ante el matrimonio, la invitada exhibi&oacute; dos hermosas tetas con una areola grande y negra de la que sobresal&iacute;a un grueso pez&oacute;n. Ante la mirada de ellos, Geno inspir&oacute; fuerte y se las agarr&oacute; para acabar tirando de sus pezones. Volvi&oacute; su cabeza hacia Mario y comenzaron a besarse mientras Teresa degustaba cada una de aquellas maravillas de la naturaleza. Mordiendo, succionando y besando cada una de ellas por igual.<\/p>\n<p>Poco a poco, la mujer fue descendiendo por el torso de su invitada al tiempo que la liberaba totalmente del vestido y la dejaba expuesta tan s&oacute;lo con su tanga negro. Mario tambi&eacute;n se liber&oacute; de su ropa y dej&oacute; a la vista de la camarera su miembro erecto.<\/p>\n<p>La chica se acomod&oacute; en el sof&aacute; de cuero para acercar sus carnosos labios hasta el glande del hombre. Mientras, Teresa, que no perd&iacute;a de vista aquella excitante situaci&oacute;n, se arrodill&oacute; en el suelo para acceder a la entrepierna de la joven. Retirando cuidadosamente la min&uacute;scula prenda &iacute;ntima se excit&oacute; ante el sexo rasurado de aquella desconocida. Echando una &uacute;ltima mirada a la cara de su marido mientras Geno le practicaba una felaci&oacute;n, inspir&oacute; todo el aroma de aquel manjar femenino antes de acercar su boca y repasar con su lengua desde el perineo hasta el pelado monte de venus.<\/p>\n<p>La imagen era tremendamente excitante. Mario sentado, disfrutaba de la maravillosa mamada que la joven camarera le proporcionaba mientras acompa&ntilde;aba con sus manos el movimiento de cabeza la chica. &Eacute;sta, inclinada sobre la entrepierna del hombre abr&iacute;a sus piernas y recib&iacute;a gustosa el placentero sexo oral que Teresa le ofrec&iacute;a. La mujer de Mario, arrodillada junto al sof&aacute; se esforzaba golosa para beber todo el flujo de aquel manantial juvenil mientras amasaba con sus manos los duros gl&uacute;teos de aquella completa desconocida. Todo esto suced&iacute;a en un sal&oacute;n en penumbra mientras Alanah Myles segu&iacute;a repitiendo su Black Velvet.<\/p>\n<p>Con un sonido gutural, Mario anunci&oacute; que comenzaba eyacular, Geno sigui&oacute; con su tarea y en ning&uacute;n momento hizo amago de retirarse. Lo que al hombre le supuso un motivo m&aacute;s de satisfacci&oacute;n y tuvo un fascinante orgasmo. La joven camarera trag&oacute; buena parte de la abundante corrida. Mientras que algunos restos resbalaron por la comisura de sus labios.<\/p>\n<p>Teresa, volcada totalmente en darle placer a su invitada, se esmer&oacute; en practicarle una impresionante comida. Trill&oacute; el cl&iacute;toris con sus labios y movi&oacute; su lengua sobre &eacute;l al tiempo que introduc&iacute;a un par de dedos en la vagina y otro en el ano de Geno. La chica se mordi&oacute; el labio inferior, a&uacute;n manchado con restos de semen, y se aferr&oacute; a la cabeza de su anfitriona con una mano mientras que con la otra se masajeaba un pecho.<\/p>\n<p>A su lado, Mario presenciaba at&oacute;nito como su mujer le com&iacute;a el co&ntilde;o a una desconocida hasta llevarla a un sonoro orgasmo.<\/p>\n<p>Tras el grito de placer de Geno, los tres quedaron en silencio por un minuto. Tan s&oacute;lo el brazo del tocadiscos volviendo a su posici&oacute;n inicial romp&iacute;a una atm&oacute;sfera cargada de tensi&oacute;n sexual.<\/p>\n<p>Fue Teresa qui&eacute;n rompi&oacute; el hielo. Se incorpor&oacute; y se coloc&oacute; entre la pareja que formaban su marido y la camarera:<\/p>\n<p>-Bueno ahora quiero disfrutar yo&hellip;<\/p>\n<p>Mario la bes&oacute;. Su boca sab&iacute;a a sexo, al flujo vaginal de Geno. Sus lenguas se entrelazaron con deseo y lujuria. Su invitada comenz&oacute; a acariciar los senos de Teresa por encima de la camisa. Su marido comenz&oacute; a desabotonarla. La mujer se gir&oacute; hacia su invitada y busc&oacute; su boca para besarla.<\/p>\n<p>Geno comenz&oacute; a desnudar a la mujer mientras la besaba. Mario les dej&oacute; espacio en el sof&aacute; y se incorpor&oacute; para desnudarse. Ante sus ojos las dos mujeres comenzaron a besarse apasionadamente. Recorr&iacute;an sus cuerpos, ya desnudos, con sus manos. Sus pechos se frotaban provocando que sus pezones reaccionasen erectos. Las manos de Teresa amasaban el impresionante culo de Geno, lo que provocaba una nueva erecci&oacute;n en Mario.<\/p>\n<p>La invitada coloc&oacute; a Teresa en el sof&aacute; de manera que pudiera acceder a su co&ntilde;o en perfectas condiciones. La chica se coloc&oacute; de rodillas con su cabeza en el sexo de la mujer, cubierto por un tri&aacute;ngulo de rizos negros y ofreci&eacute;ndole el culo al hombre.<\/p>\n<p>Teresa abri&oacute; las piernas para que Geno comenzase a devorar su sexo. Mirando con ojos lujuriosos a su marido le orden&oacute;:<\/p>\n<p>-F&oacute;llatela.<\/p>\n<p>El marido, no se hizo esperar. Se coloc&oacute; detr&aacute;s de Geno. Acarici&oacute; sus rasurados labios vaginales. Introdujo un dedo entre ellos para comprobar que la chica segu&iacute;a m&aacute;s excitada que antes y termin&oacute; por introducirle un dedo en el ano. Sin previo aviso, incrust&oacute; su miembro en el sexo de la joven, que no pudo reprimir un gemido de dolor. Teresa alternaba su mirada entre la cara de la camarera mientras le practicaba el sexo oral y la de su marido, que agarrado a las caderas de Geno se esforzaba en una tremenda penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Esta vez la situaci&oacute;n caus&oacute; un efecto m&aacute;s r&aacute;pido en el hombre que lleg&oacute; al orgasmo mucho antes que su mujer y la amiga, corri&eacute;ndose en el interior de &eacute;sta antes de caer derrotado. Ante esto, Teresa atrajo a Geno hacia arriba y le propuso juntar sus sexos. Las mujeres entrelazaron sus piernas haciendo coincidir sus co&ntilde;os. El contraste entre el rasurado de la joven y el peludo de la mayor era excitante. Ambas comenzaron a moverse haciendo que sus cl&iacute;toris se frotasen entre ellos, mezclando los fluidos que manaban de aquellas lujuriosas cavernas, hasta llevarlas al orgasmo.<\/p>\n<p>Mario volvi&oacute; un minuto despu&eacute;s de haber salido del sal&oacute;n. Tra&iacute;a un peque&ntilde;o bote de vaselina. Con una mirada c&oacute;mplice mir&oacute; a su mujer que desfallecida reposaba en el sof&aacute;. Haciendo un gesto con la cabeza se&ntilde;al&oacute; hacia Geno. La chica acept&oacute; el reto del hombre.<\/p>\n<p>Colocada boca arriba, la joven camarera, alz&oacute; sus piernas mientras Mario, untaba vaselina en su ano. Luego lo hizo sobre su miembro. Con cuidado y no sin gemidos de quejas por parte de ella, el hombre fue introduciendo su glande en el ano de su invitada. Una vez el glande super&oacute; el peque&ntilde;o anillo, la penetraci&oacute;n se hizo m&aacute;s r&aacute;pida. La chica sinti&oacute; como su esf&iacute;nter hac&iacute;a un esfuerzo por acomodarse a ese ariete extra&ntilde;o. No era la primera vez que lo practicaba, pero tampoco era algo frecuente con lo que las primeras embestidas fueron algo dolorosas. Luego el hombre fue cogiendo un ritmo adecuado y Geno disfrut&oacute; de la penetraci&oacute;n anal hasta que el hombre volvi&oacute; a derramarse en el interior de sus entra&ntilde;as ante la mirada de su mujer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 El matrimonio sentado en el sof&aacute; de cuero negro, uno a cada lado, dejaban el espacio central para su invitada.&nbsp; Geno se sent&iacute;a observada por la pareja. Aun as&iacute;, se mov&iacute;a con soltura en aquella casa que le era desconocida. Le hab&iacute;a tomado la palabra a Mario y se hab&iacute;a servido una copa mientras [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16556,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[],"class_list":{"0":"post-27359","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-trios"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27359","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16556"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27359"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27359\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27359"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27359"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27359"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}