{"id":27404,"date":"2021-01-05T16:23:46","date_gmt":"2021-01-05T16:23:46","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-01-05T16:23:46","modified_gmt":"2021-01-05T16:23:46","slug":"el-perroflauta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-perroflauta\/","title":{"rendered":"El perroflauta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27404\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ha visto Susana en ese t&iacute;o? No tiene oficio ni beneficio. S&oacute;lo hay que ver su aspecto. Es un perroflauta, por el amor de Dios. Adem&aacute;s, es cuatro a&ntilde;os mayor que ella. No me gusta, &mdash;asever&oacute; Manuel.<\/p>\n<p>&mdash;No tiene que gustarte a ti, sino a ella. Es su novio, te guste o no, &mdash;sentenci&oacute; Raquel.<\/p>\n<p>&mdash;No lo quiero en mi casa.<\/p>\n<p>&mdash;Pues lo vas a tener, quieras o no.<\/p>\n<p>&mdash;No me gusta para ella. Es un andrajoso.<\/p>\n<p>&mdash;A ti no te gusta nadie para ella. Si por ti fuera, la ingresar&iacute;as en un convento.<\/p>\n<p>Carlos se presentaba como el nuevo novio de Susana, y como era de esperar, viniendo de una familia con tendencias conservadoras, &eacute;l no cumpl&iacute;a los requisitos que se le presupon&iacute;an al cortejador de su hija. Carlos ten&iacute;a veinticuatro a&ntilde;os e intentaba labrarse un porvenir como guitarrista de un grupo los fines de semana en un pub, si bien, para Manuel su forma de ganarse la vida era s&iacute;ntoma de holgazaner&iacute;a. Raquel, aunque compartiera la preocupaci&oacute;n de su esposo, entend&iacute;a mejor los entresijos de los sentimientos. Aun cuando el semblante de su yerno era un tanto desali&ntilde;ado, no por ello significaba que fuese un mal chaval, y aunque le costase verlo como posible candidato, pod&iacute;a llegar a entender que la apariencia no era motivo suficiente para determinar si era apto o no para su hija.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; c&oacute;mo no te da asco el pelo ese que lleva. En esas rastas debe anidar una fauna de lo m&aacute;s variopinta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&eacute;jalo ya pap&aacute;. Es mi novio, te pongas como te pongas.<\/p>\n<p>&mdash;Al menos dile que se corte las rastas.<\/p>\n<p>&mdash;Se las cortar&aacute; porque lo digas t&uacute;, &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Pues que busque un trabajo, &mdash;dijo a falta de argumentos.<\/p>\n<p>&mdash;Ya tiene un trabajo. Es m&uacute;sico.<\/p>\n<p>&mdash;Ese t&iacute;o no te conviene, Susana. &iexcl;Hazme caso! &mdash;insisti&oacute; Manuel.<\/p>\n<p>&mdash;Eso lo decidir&eacute; yo, &iquest;no te parece?<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; eres demasiado joven para entender ciertas cosas, Susana. No s&eacute; qu&eacute; has visto en ese t&iacute;o. No lo entiendo.<\/p>\n<p>&mdash;No quieras saberlo tampoco, &mdash;declar&oacute; desafi&aacute;ndolo en un tono m&aacute;s elevado&mdash;, y se llama Carlos.<\/p>\n<p>&mdash;No te atrevas a hablarme as&iacute;, &mdash;replic&oacute; en un tono adusto, y Susana abandon&oacute; la habitaci&oacute;n dando un portazo.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un energ&uacute;meno. Tienes que andarte con m&aacute;s tiento, &mdash;le anunci&oacute; Raquel se&ntilde;al&aacute;ndolo con el dedo. Inmediatamente fue a la habitaci&oacute;n para respaldar a su hija, en vista de que Manuel parec&iacute;a no entender sus sentimientos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s bien hija? &mdash;pregunt&oacute; cerrando la puerta para no sufrir interrupciones mientras la consolaba.<\/p>\n<p>&mdash;Pap&aacute; es un retr&oacute;grado. &iquest;Qu&eacute; pretende? &iquest;Que salga con un m&eacute;dico? Es m&uacute;sico. &iquest;Qu&eacute; hay de malo en ello?<\/p>\n<p>&mdash;No es su profesi&oacute;n, es su semblante lo que le inquieta.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no va a ponerse corbata para satisfacerle, eso est&aacute; claro.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;. No te preocupes. Ya se le pasar&aacute;. No tendr&aacute; m&aacute;s remedio que claudicar.<\/p>\n<p>Pese a que Raquel intentaba ejercer el papel de madre comprensiva y tolerante, a ella tambi&eacute;n le echaba hacia atr&aacute;s la estampa que el joven mostraba sin complejos. Carlos no pretend&iacute;a ofender a nadie, sino que para &eacute;l su forma de vestir era la habitual. Era su forma de ser y ten&iacute;a claro que no iba a cambiar su personalidad por culpa de unos suegros intolerantes y tradicionalistas. Era evidente que a Raquel tambi&eacute;n le turbaba el aspecto desali&ntilde;ado y las escasas perspectivas de futuro de su yerno, pero ten&iacute;a que ofrecer una actitud m&aacute;s condescendiente con &eacute;l, y sobre todo, m&aacute;s comprensiva con su hija, aunque le resultase ofensiva su indumentaria, viniendo como ven&iacute;a de una familia de la alta alcurnia. Ver a aquel zarrapastroso al lado de su hija completamente pulcra, maquillada y sofisticada era demasiado contraste para su posici&oacute;n. Sin embargo, no le quedaba otra que aceptarlo y confiar que m&aacute;s pronto que tarde, Susana se cansara de &eacute;l.<\/p>\n<p>Pese a detectar que Carlos no era bienvenido en casa de sus suegros, no fue impedimento para que Susana y &eacute;l fuesen consolid&aacute;ndose como pareja, al margen de lo que pudiesen opinar sus suegros, y en pocos meses se quedaba a dormir alguna noche en casa. Por contra, Manuel estaba en completo desacuerdo con esa decisi&oacute;n y cada vez que eso ocurr&iacute;a ten&iacute;a que hacer de tripas coraz&oacute;n, con lo cual, se iba pronto a dormir para no tener que ver ni o&iacute;r nada que le resultara ofensivo. Todav&iacute;a no se resignaba a dar por perdida esa batalla con su hija, pero si no quer&iacute;a perderla a ella tambi&eacute;n, de momento ten&iacute;a transigir y tragarse al harapiento de su novio.<\/p>\n<p>Raquel se retir&oacute; antes y se fue a dormir para dejar a la pareja a solas. En la habitaci&oacute;n, su esposo ya dorm&iacute;a profundamente y ella cogi&oacute; un libro como sol&iacute;a hacer todas las noches hasta que el sue&ntilde;o la venciera, pero esa noche no hab&iacute;a manera de que la somnolencia acudiera en su busca y sigui&oacute; con su lectura durante una hora, hasta que oy&oacute; a la pareja acostarse y, ante el silencio reinante, se empezaron a escuchar algunas risas y murmullos que pronto fueron reemplazados por los jadeos. Los j&oacute;venes intentaban ser discretos, pero Raquel estaba tan desvelada que lo escuchaba todo como si hubiese altavoces amplificando el sonido. Sab&iacute;a que estaban echando un polvo y ante el sonoro recital que le estaba regalando la pareja, Raquel empez&oacute; a excitarse, y sin darse cuenta se encontr&oacute; con sus dedos pase&aacute;ndose por su h&uacute;meda raja.<\/p>\n<p>Los gemidos de su hija evidenciaban su entusiasmo e intent&oacute; ponerse en su lugar, obviando el semblante zarrapastroso de su novio. Se lo imagin&oacute; encima de ella completamente desnudo y foll&aacute;ndola conforme se lo estaba haciendo a su hija en esos momentos, mientras sus rastas ca&iacute;an sobre su cara. Pudo escuchar como Susana recib&iacute;a el orgasmo entre resuellos de gozo, siendo eso el detonante para que su madre alcanzara el cl&iacute;max con la ayuda de sus dedos.<\/p>\n<p>Seguidamente se escucharon murmullos y algunas risitas, y Raquel se puso una bata semitransparente para ir al ba&ntilde;o a lavarse. En el momento que regresaba, sali&oacute; Carlos de la habitaci&oacute;n completamente desnudo pensando que sus suegros dorm&iacute;an pl&aacute;cidamente, pero se encontr&oacute; con su suegra en el pasillo. Raquel se qued&oacute; en shock y sin saber qu&eacute; hacer, al igual que &eacute;l. Sin pretender ser indiscreta ni impertinente, pero sin poder evitarlo, permaneci&oacute; absorta durante unos segundos contemplando su desnudez. Se demostr&oacute; que detr&aacute;s de aquella apariencia desali&ntilde;ada se escond&iacute;a un joven tremendamente atractivo con un f&iacute;sico fibroso del que colgaba un rabo a media molla de tama&ntilde;o may&uacute;sculo. Al igual que ella, su yerno tambi&eacute;n se qued&oacute; boquiabierto contemplando las delicias del cuerpo de su suegra a trav&eacute;s de la tela. Cuando se recompuso del sobresalto, el joven pidi&oacute; perd&oacute;n por su osad&iacute;a y fue directo al ba&ntilde;o. Fue entonces cuando Raquel se dio cuenta de que ya pod&iacute;a cerrar la boca. R&aacute;pidamente se meti&oacute; en la habitaci&oacute;n, cerr&oacute; la puerta y volvi&oacute; a acostarse sin poder conciliar el sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Ahora ya pod&iacute;a entender las motivaciones de su hija. A pesar del reciente orgasmo y del agua refrescante, su co&ntilde;o volvi&oacute; a arder y a su cuerpo retorn&oacute; la agitaci&oacute;n de momentos antes, sin embargo, ahora pod&iacute;a visualizar cada detalle del gara&ntilde;&oacute;n que se la estaba follando en su fantas&iacute;a. Sus dedos no tuvieron que esforzarse mucho, pues en breves minutos, el cl&iacute;max la sacudi&oacute; imagin&aacute;ndose pose&iacute;da por su yerno con aquella polla que parec&iacute;a haberla hechizado. Tuvo que ahogar un grito y mitigar varios gemidos, mientras su cuerpo se retorc&iacute;a en la cama, intentando no despertar a su esposo.<\/p>\n<p>A partir de ese momento ya no contempl&oacute; a su yerno como un andrajoso, sino que ahora siempre estaba el componente sexual en sus miradas y en sus reflexiones. El hecho de que fuese un perroflauta se hab&iacute;a desvanecido y despu&eacute;s de aquel encuentro fortuito, cada vez que lo ve&iacute;a intentaba vislumbrar lo que escond&iacute;a debajo de sus harapos. Del mismo modo, Carlos hab&iacute;a visto a su suegra en pa&ntilde;os menores y reconoci&oacute; su enorme atractivo y el morbo que despertaba en &eacute;l. Tambi&eacute;n detect&oacute; que ella no era de piedra y que entre ambos se hab&iacute;a establecido cierta qu&iacute;mica durante esos breves segundos en los que se quedaron en shock. En ese intervalo, el examen anat&oacute;mico que se dedicaron el uno al otro expres&oacute; m&aacute;s que cualquier palabra. En los d&iacute;as sucesivos, las furtivas miradas entre ambos se fueron trasformando en complicidad sin ninguno de ellos haber mencionado nada de lo ocurrido.<\/p>\n<p>Cada vez que Carlos iba por casa, Manuel segu&iacute;a tan hura&ntilde;o como era habitual en &eacute;l, en cambio, Raquel era cada vez m&aacute;s sol&iacute;cita y amable, y eso era un hecho irrefutable para Carlos.<\/p>\n<p>Raquel, pese a que estaba en los inicios de la menopausia, segu&iacute;a siendo una mujer atractiva para cualquier hombre y de cualquier edad. Ella siempre cuid&oacute; su aspecto y quiso sacarse el m&aacute;ximo partido para verse estupenda y por ello intentaba cuidarse caminando todos los d&iacute;as ocho kil&oacute;metros en la cinta est&aacute;tica. En cambio, su marido era todo lo contrario. Nunca se preocup&oacute; de su f&iacute;sico, y mucho menos de su alimentaci&oacute;n, y la prueba evidente saltaba a la vista al observar a uno y a otro.<\/p>\n<p>El hecho de incorporar a Carlos en sus fantas&iacute;as se hizo algo habitual, de manera que cuando Raquel se masturbaba o disfrutaba del sexo con su esposo, era su yerno quien se la follaba cada vez de forma m&aacute;s salvaje, conforme sus deseos iban acrecent&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurr&iacute;a con las fantas&iacute;as de Carlos en las que era a su suegra la que recib&iacute;a su leche, aunque estuviese haci&eacute;ndolo son Susana, de modo que sin ellos saberlo, sus cuerpos se enardec&iacute;an en presencia del otro, pero tambi&eacute;n en su ausencia.<\/p>\n<p>El siguiente d&iacute;a que Carlos se qued&oacute; a dormir, los hechos se desarrollaron pr&aacute;cticamente del mismo modo. Manuel se escabull&oacute; despu&eacute;s de la cena hacia su habitaci&oacute;n. Al cabo de un rato lo hizo Raquel para dejarlos solos, y un poco m&aacute;s tarde les toc&oacute; el turno a la pareja. Raquel permaneci&oacute; atenta a los murmullos y cuando estos se hicieron evidentes, se acarici&oacute; sabiendo que su hija estaba recibiendo su raci&oacute;n de polla. Se pregunt&oacute; en qui&eacute;n estar&iacute;a pensando &eacute;l en esos momentos y cu&aacute;l ser&iacute;a su fantas&iacute;a. Quiso pensar que estaban en sinton&iacute;a, y mientras escuchaba los resoplidos y el leve sonsonete de la cama, Raquel pase&oacute; su dedo por su humedad, agradeciendo que su marido empezaba a respirar fuerte. Cogi&oacute; el vibrador que utilizaba para emergencias (de su escondite) y se lo introdujo imaginando a su yerno penetr&aacute;ndola. Lo sac&oacute; un instante de su gruta y lo abraz&oacute; con la boca saboreando su propio caldo, despu&eacute;s lo volvi&oacute; a hundir en su sexo, iniciando un movimiento m&aacute;s ligero. Oy&oacute; que su hija suspiraba y dese&oacute; ocupar su lugar, ser ella quien sintiese el peso del rastas encima, pero tuvo que conformarse con su dedo retorciendo su cl&iacute;toris junto al juguete que entraba y sal&iacute;a de su cavidad. En cualquier caso, fue un placentero orgasmo, aunque, tras la tempestad acudi&oacute; la calma a recordarle su desverg&uuml;enza. Raquel guard&oacute; el dildo en la mesita, se puso el pijama y permaneci&oacute; unos minutos reflexionando sobre sus incipientes apetitos, y le preocup&oacute; seriamente su actitud. Pensaba que si se le hubiese planteado la oportunidad, posiblemente no habr&iacute;a dudado, y eso rayaba en la perversi&oacute;n y en la indecencia.<\/p>\n<p>Ahora, calmada su efervescencia, ve&iacute;a las cosas con m&aacute;s cordura y estaba resentida por sus degenerados pensamientos, si bien, sus razonamientos e inquietudes se desvanecieron cuando la somnolencia la atrap&oacute;, arrastr&aacute;ndola a un profundo y merecido sue&ntilde;o, que empez&oacute; con la placidez y el sosiego y continu&oacute; con la agitaci&oacute;n y el delirio. Tanto fue as&iacute; que Manuel tuvo que despertarla en dos ocasiones durante la noche antes de marcharse a trabajar. Nunca la hab&iacute;a visto tan agitada durante la noche e imagin&oacute; que estaba sufriendo alguna pesadilla de las que se prolongan durante todo el sue&ntilde;o, y cuando sinti&oacute; el beso de despedida de su marido en los labios, exhal&oacute; un suspiro, por consiguiente Manuel reconsider&oacute; lo de las pesadillas, pero ya eran las seis y media y ten&iacute;a que marcharse a trabajar.<\/p>\n<p>Raquel retom&oacute; el hilo de su sue&ntilde;o er&oacute;tico en el que pasaba sus labios por la polla de su yerno. Pod&iacute;a hasta olerla. Su lengua sali&oacute; en busca del glande que se frotaba contra su cara y lo repas&oacute; con movimientos circulares hasta que su boca se abri&oacute; acogiendo la barra de carne que se adentraba en su boca. Un sonoro gemido rasg&oacute; el silencio. Raquel se sinti&oacute; en la gloria. Notaba como la estaba penetrando y retorc&iacute;a su cuerpo en busca del placer, al mismo tiempo, la polla se adentraba una y otra vez en su boca. Las sensaciones eran tan reales que estaba siendo el mejor sue&ntilde;o de su vida hasta que abri&oacute; los ojos y comprob&oacute; que el supuesto sue&ntilde;o no era tal. En alg&uacute;n momento dej&oacute; de serlo y pas&oacute; a ser real. Entonces Raquel tom&oacute; conciencia de lo que estaba pasando. Ten&iacute;a la polla del rastas intentando follarle la boca, sin embargo, el placer que el dedo le daba trabaj&aacute;ndole el co&ntilde;o le impidi&oacute; protestar. Pero todav&iacute;a permanec&iacute;an piezas del puzle sin encajar. Se sac&oacute; la polla de la boca para ladearse y ver qu&eacute; hab&iacute;a pasado con su marido. Comprob&oacute; que estaba amaneciendo y empez&oacute; a procesar la informaci&oacute;n. Eran las seis y media de la ma&ntilde;ana y su esposo ya se hab&iacute;a ido a trabajar, momento que aprovech&oacute; el intr&eacute;pido de su yerno para aprovecharse de su sue&ntilde;o e infiltrase en &eacute;l, mientras Susana dorm&iacute;a pl&aacute;cidamente ajena a lo que estaba pasando en la habitaci&oacute;n de enfrente.<\/p>\n<p>Su cabeza era un polvor&iacute;n procesando informaci&oacute;n. Ratific&oacute; que los deseos eran compartidos y desde aquella noche los apetitos de los dos hab&iacute;an sido los mismos.<\/p>\n<p>Unos sonoros pollazos en la cara la terminaron de apuntalar a la realidad. Una realidad que todav&iacute;a segu&iacute;a pareciendo un sue&ntilde;o, sin embargo, el gusto que le daba el dedo que se mov&iacute;a en su raja era muy real. Ya no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s. Era lo que hab&iacute;a deseado durante las &uacute;ltimas semanas. Se puso bizca contemplando en la penumbra el poll&oacute;n que cruzaba su cara y lo cogi&oacute; con la mano, desliz&aacute;ndola arriba y abajo para cerciorarse de que ya hab&iacute;a abandonado el sue&ntilde;o. Carlos volvi&oacute; a met&eacute;rsela en la boca y cualquiera hubiese dicho que intentaba sac&aacute;rsela por la nuca. Raquel tosi&oacute;, e incluso tuvo una arcada sabiendo que era imposible albergar m&aacute;s de la mitad de aquel puntal en su boca y volvi&oacute; a sac&aacute;rsela.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No es esto lo que deseabas Raquel? &mdash;le dijo cruz&aacute;ndole la cara con su polla.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Menuda tranca! &mdash;exclam&oacute; mientras la contemplaba.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero follarte. No he pensado en otra cosa durante semanas.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; mi hija durmiendo. Puede o&iacute;rnos, &mdash;dijo sin convencimiento.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dime que no lo deseas y me ir&eacute;!<\/p>\n<p>Raquel agradeci&oacute; que su hija ten&iacute;a el sue&ntilde;o profundo y que si no la despertaban pod&iacute;a estar en la cama hasta las once de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No te vayas! &iexcl;F&oacute;llame! &mdash;rog&oacute; delirante de deseo.<\/p>\n<p>Carlos le arranc&oacute; el pijama, desnud&aacute;ndola por completo y se extasi&oacute; de su desnudez. Unas tetas redondas ca&iacute;an hacia los lados y su yerno las cogi&oacute; apret&aacute;ndolas con furor. Despu&eacute;s le pellizc&oacute; los pezones hasta hacerle da&ntilde;o, retorci&eacute;ndoselos como si fuese a darle cuerda. A continuaci&oacute;n le abri&oacute; las piernas y la claridad de los primeros rayos de luz le permiti&oacute; contemplar un magnifico co&ntilde;o perfectamente acicalado que estaba pidiendo a gritos que se la metiera, y sin m&aacute;s pre&aacute;mbulos, su polla se adentr&oacute; sin paradas, resbalando hasta tocar fondo. Raquel no pudo ahogar aquel primer alarido de placer y temi&oacute; despertar a Susana, pero el gozo disip&oacute; sus miedos y sus manos se aferraron a las nalgas que empujaban con violentos golpes de cadera. Con cada sacudida, Raquel exhal&oacute; un gemido mitigado con el fin de no despertar a su hija y esas rastas que tanto odiaba su marido, ahora le ca&iacute;an por la cara, entretanto su due&ntilde;o le pegaba la follada de su vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ahora ya te gustan mis rastas? &mdash;le pregunt&oacute; en plena efervescencia.<\/p>\n<p>&mdash;Me gusta m&aacute;s tu polla, &mdash;exclam&oacute; encendida, &mdash;&iexcl;D&aacute;mela toda que me corro!<\/p>\n<p>&mdash;Menuda zorra est&aacute;s hecha.<\/p>\n<p>Raquel grit&oacute; de gusto cuando el cl&iacute;max golpe&oacute; con contundencia su sexo. Su yerno le tap&oacute; la boca para ahogar sus gemidos, ya que, por muy profundamente que pudiera dormir Susana, el &iacute;mpetu de su madre bien pod&iacute;a despertarla.<\/p>\n<p>Raquel no tuvo tiempo de recomponerse. Su yerno estaba como un toro en celo y no dud&oacute; en darle la vuelta, le levant&oacute; el culo e inmediatamente not&oacute; como tiraba de sus caderas hacia atr&aacute;s y volvi&oacute; sentir el poll&oacute;n martilleando en su interior con contundentes golpes de ri&ntilde;&oacute;n.<\/p>\n<p>El placer regres&oacute; con renovadas fuerzas y las caderas de Raquel iniciaron unos movimientos circulares queriendo acaparar y sentir toda la verga en cada recoveco. Un sonoro cachete en su nalga derecha increment&oacute; el morbo y otra palmada m&aacute;s potente lo acrecent&oacute; a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;As&iacute;! &iexcl;Dame fuerte! &iexcl;F&oacute;llame! &mdash;pidi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ha pasado con la mam&aacute; tradicionalista? &mdash;pregunt&oacute; desatado, sin parar de arremeter en su co&ntilde;o, pero sabiendo que ten&iacute;a el control.<\/p>\n<p>Raquel no supo qu&eacute; contestar, aunque en esos momentos le importaba bien poco su elocuencia y lo que &eacute;l le dijera, mientras no dejara de embestirle.<\/p>\n<p>&mdash;Eres una yegua en celo. &iexcl;Mueve tu culo, zorra! &mdash;dijo, mientras con una rasta le fustigaba la nalga como si se tratara de un l&aacute;tigo.<\/p>\n<p>Lejos de molestarle aquel lenguaje soez y ultrajante, lograba con &eacute;l ponerla m&aacute;s caliente, y estaba en condiciones de abrazar un segundo cl&iacute;max cuando un dedo se precipit&oacute; dentro de su ano para empezar a foll&aacute;rselo al mismo tiempo que la polla le reventaba el co&ntilde;o, de tal modo que Raquel tuvo que morder la almohada para sofocar sus gritos de placer, mientras otro orgasmo espoleaba su sexo con espasmos que arrastraron a su yerno a soltar su carga en su interior, entre gritos que no pod&iacute;a exteriorizar y que se transformaban en muecas y expresiones de placer.<\/p>\n<p>Carlos se qued&oacute; un breve instante recostado encima de Raquel, al mismo tiempo que ella notaba como la polla iba perdiendo rigidez, de tal modo que su co&ntilde;o la escupi&oacute; con un sonoro plof.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has gozado? &mdash;le pregunt&oacute; su yerno.<\/p>\n<p>&mdash;Mucho, &mdash;tuvo que admitir.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo estabas deseando tanto como yo?<\/p>\n<p>&mdash;Desde el primer d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ahora ya te gustan mis rastas?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, sobre todo cuando me fustigas con ellas.<\/p>\n<p>&mdash;Ese argumento no creo que convenza a tu marido.<\/p>\n<p>&mdash;Que se joda. Tampoco le parecer&aacute; bien que me des tu polla.<\/p>\n<p>&mdash;Tu hija tambi&eacute;n la quiere.<\/p>\n<p>&mdash;Podemos compartirla.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; si ella estar&aacute; de acuerdo.<\/p>\n<p>&mdash;No estamos de acuerdo en muchas cosas. Ahora vete no vaya a ser que se despierte.<\/p>\n<p>&mdash;Hace un momento no quer&iacute;as que me fuera.<\/p>\n<p>&mdash;Las cosas cambian.<\/p>\n<p>&mdash;Volver&eacute;, y la pr&oacute;xima te la meter&eacute; por el culo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 &mdash;&iquest;Qu&eacute; ha visto Susana en ese t&iacute;o? No tiene oficio ni beneficio. S&oacute;lo hay que ver su aspecto. Es un perroflauta, por el amor de Dios. Adem&aacute;s, es cuatro a&ntilde;os mayor que ella. 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