{"id":27433,"date":"2021-01-07T13:36:58","date_gmt":"2021-01-07T13:36:58","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-01-07T13:36:58","modified_gmt":"2021-01-07T13:36:58","slug":"el-regalo-de-reyes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-de-reyes\/","title":{"rendered":"El regalo de Reyes"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27433\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ana estaba en su habitaci&oacute;n oyendo m&uacute;sica. Era un 5 de enero muy diferente. La pandemia hac&iacute;a imposible la cabalgata de Reyes, excusa como otra cualquiera para quedar con Carlos, su novio, y otras amigas. Pero esta tarde, la chica no ten&iacute;a plan y hab&iacute;a decidido pasarlo relajada en casa. Ten&iacute;a todos los regalos comprados, no tendr&iacute;a que salir a buscar nada de &uacute;ltima hora. Al d&iacute;a siguiente s&iacute; hab&iacute;a quedado con su novio para verse e intercambiar sorpresas.<\/p>\n<p>Sentada frente a su ordenador, le&iacute;a el excitante &uacute;ltimo relato de su autor de cabecera, Hansberville. En &eacute;l, una chica llamada como ella le era infiel a su pareja con un vecino maduro aburrido de las relaciones con su mujer. No pod&iacute;a negar que el tipo lograba recrear situaciones tan morbosas como para hacerle desear ser la protagonista de sus historias.<\/p>\n<p>Abstra&iacute;da por la lectura y aislada por los cascos en sus orejas, comenz&oacute; a acariciarse levemente con cada frase que le&iacute;a. Decidi&oacute; introducir su mano derecha por dentro de sus mallas deportivas negras y acariciar su sexo por encima de sus bragas. Aquella chica del relato se lo estaba pasando en grande con aquel maduro 20 a&ntilde;os mayor. Cuando la tensi&oacute;n sexual del relato era m&aacute;xima y su mano sent&iacute;a el palpitar de su cl&iacute;toris, Dua Lipa dej&oacute; de entonar su Physical. Ana se sobresalt&oacute; lamentando lo inoportuno del whatsapp que interrump&iacute;a la reproducci&oacute;n musical de su m&oacute;vil:<\/p>\n<p>-Joder Carlos, tienes el don de la oportunidad&#8230; -se quejaba la chica antes de comprobar que no era su novio quien le escrib&iacute;a.<\/p>\n<p>&quot;Hola guapa. Est&aacute;s sola en casa?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;. Mis padres han salido. Volver&aacute;n esta noche.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Perfecto. En media hora nos vemos ah&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ok&quot;<\/p>\n<p>No era Carlos si no Robert, el maduro con el que ejerc&iacute;a de sugar-baby y que le pagaba 300 &euro; al mes. B&aacute;sicamente, Ana era la putita del tipo. A ver, no es que la chica estuviera orgullosa de serlo pero&#8230;. Sus estudios de ingenier&iacute;a aeron&aacute;utica eran costosos, el dinero nunca sobraba y 300 pavos por un par de polvos al mes no estaba nada mal. Con 24 a&ntilde;os y en su &uacute;ltimo a&ntilde;o de carrera, la situaci&oacute;n no era nada despreciable. Ten&iacute;a claro que, sin ning&uacute;n compromiso sentimental, en cuanto se licenciase aquello acabar&iacute;a. Se convertir&iacute;a en uno de esos secretos inconfesables que se recuerdan en la madurez como ejemplo de una juventud loca y divertida.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s Robert no estaba nada mal para sus 46 a&ntilde;os. Lo hab&iacute;a conocido un a&ntilde;o antes en una boda. Ella estaba trabajando en el catering para ganar unos euros con que aliviar los gastos de los estudios, y &eacute;l era el padrino. El tipo pasaba por un play boy. Alto, guapo, buen cuerpo, elegante&#8230;.y un mujeriego incorregible.<\/p>\n<p>La fama de Robert era conocida entre varios compa&ntilde;eros del catering. Entre ellos exist&iacute;a algo parecido a la idolatr&iacute;a por la figura del personaje. Entre ellas corr&iacute;a la leyenda de lo buen amante que era. Una aseguraba tener una prima, vecina de la amiga de alguien que se lo hab&iacute;a follado y conocer, por tanto, de primera mano la veracidad de la leyenda.<\/p>\n<p>La verdad es que a Ana el tipo le parec&iacute;a que ten&iacute;a un morbazo incre&iacute;ble. La elegancia y seguridad que transmit&iacute;a eran magn&eacute;ticas. Tal era esa atracci&oacute;n que la chica se las apa&ntilde;&oacute; para ser ella quien sirviera su mesa. Intercambiaron miradas y sonrisas durante los platos pero cuando se desencaden&oacute; todo fue durante la barra libre.<\/p>\n<p>En un ambiente menos protocolario y distendido, Robert comenz&oacute; un acercamiento a la chica que le hab&iacute;a servido la comida. Se dirig&iacute;a a ella para pedir las copas (Jack Daniels con hielo en vaso ancho) hasta que comenzaron a conversar, miradas c&oacute;mplices y&hellip; acabaron en una habitaci&oacute;n privada de aquel sal&oacute;n de celebraciones echando un morboso polvo contra la pared. Ella se agarraba al cuello de aquel maduro trajeado mientras recib&iacute;a los puntazos de una polla de considerable tama&ntilde;o en su co&ntilde;o hasta un bestial orgasmo.<\/p>\n<p>Meses despu&eacute;s recibi&oacute; una llamada. En la pantalla de su m&oacute;vil aparec&iacute;a &ldquo;Catering&rdquo;, nombre con el que hab&iacute;a grabado el n&uacute;mero de Robert despu&eacute;s de intercambi&aacute;rselo tras el polvo. Ana se sinti&oacute; desconcertada. No entend&iacute;a que este tipo la llamase despu&eacute;s de varios meses. Su novio, a su lado, la miraba esperando que contestase:<\/p>\n<p>-Bah, es del catering, luego llamo. &ndash;Y colg&oacute;.<\/p>\n<p>Media hora despu&eacute;s, y cuando hab&iacute;a liquidado a su novio, llam&oacute; al tipo:<\/p>\n<p>-&iquest;Hola?, soy Ana, &iquest;qu&eacute; quieres? &ndash;Su actitud era un poco altiva y desconfiada.<\/p>\n<p>-Hola, Ana. Soy Robert, &iquest;te acuerdas?<\/p>\n<p>-&iquest;Robert? S&iacute; claro.<\/p>\n<p>-Ver&aacute;s me gustar&iacute;a proponerte algo. &iquest;Podr&iacute;amos vernos&hellip;?<\/p>\n<p>Desde ese momento, un par de veces al mes quedaba con aquel maduro, casado y aburrido de su mujer para echar un par de polvos y ganarse 300 pavos. Su &uacute;nica preocupaci&oacute;n era montar una coartada para librarse de la compa&ntilde;&iacute;a, a veces, de su propio novio, y quedar con Robert. Normalmente se ve&iacute;an en el despacho de &eacute;l, en un edificio c&eacute;ntrico. Otras veces en un piso que el hombre utilizaba de picadero. Pero aquella tarde de Reyes, Robert le ped&iacute;a quedar en la propia casa de ella.<\/p>\n<p>Ana recibi&oacute; a Robert reci&eacute;n duchada, con su melena mojada y solamente vestida con una camiseta ancha y unas braguitas brasile&ntilde;as. El hombre ven&iacute;a con un abrigo sobre un traje azul marino. La imagen de elegancia era habitual en el tipo. La chica tir&oacute; de &eacute;l hasta su habitaci&oacute;n y, tras cerrar la puerta de &eacute;sta, se sent&oacute; sobre el escritorio:<\/p>\n<p>-As&iacute; que aqu&iacute; es donde estudias&hellip;<\/p>\n<p>-S&iacute;. &iquest;Te daba morbo hacerlo aqu&iacute;?<\/p>\n<p>Robert se acerc&oacute; a la chica y se besaron.<\/p>\n<p>-Pues por hacerlo en mi propia habitaci&oacute;n me tienes que pagar 500 &euro;.<\/p>\n<p>-De eso nada, Anita. Te conformas con los 300 pavos.<\/p>\n<p>-Pues entonces nada. &ndash;Ana le tir&oacute; un &oacute;rdago.<\/p>\n<p>-A ver ni&ntilde;a, por 500 &euro; me tiro a una escort y no a una estudiante. Pero vamos que si quieres 200 pavos m&aacute;s te lo tendr&aacute;s que ganar, y no me digas que solo por venir a tu casa.<\/p>\n<p>-Bueno &iquest;y qu&eacute; quieres que haga? &ndash;pregunt&oacute; Ana agarrada al cuello de su amante y bes&aacute;ndole muy cerca de la comisura de los labios.<\/p>\n<p>-Podr&iacute;as llamar a tu novio y que nos vea&hellip; Una de mis fantas&iacute;as es que el cornudo vea como le crecen.<\/p>\n<p>-Sabes que no voy a llamar a Carlos. Esto es un secreto.<\/p>\n<p>Ana hab&iacute;a deshecho el nudo de la corbata de Robert y ahora desabotonaba su camisa. Descendi&oacute; su mano hasta el pantal&oacute;n. Abriendo la cremallera, la introdujo dentro y agarr&oacute; la polla del hombre que empezaba a crecer:<\/p>\n<p>-Joder, vaya rabo que tienes cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; se te ocurre para ganar esos 200 &euro; m&aacute;s?<\/p>\n<p>La estudiante tom&oacute; la mano del hombre y se llev&oacute; el dedo coraz&oacute;n a su boca. Comenz&oacute; a lamerlo y succionarlo para, luego, dirigirlo hacia sus nalgas y su raja del culo. El hombre encontr&oacute; un hueco para introducirle el dedo en el ano. La chica gimi&oacute; exageradamente haci&eacute;ndole saber su propuesta de negociaci&oacute;n:<\/p>\n<p>-Pero que guarra eres, Anita.<\/p>\n<p>-Y t&uacute; un cerdo que te tiras a una estudiante 20 a&ntilde;os menor.<\/p>\n<p>Se volvieron a besar apasionadamente. Ella le agarraba por la nuca presion&aacute;ndolo contra su boca. Sus lenguas peleaban cuando Ana se la mordi&oacute;. Las manos de &eacute;l ya recorr&iacute;an el cuerpo de la chica. Buscaba las peque&ntilde;as tetas por debajo de aquella camiseta que la cubr&iacute;a escasamente. Pellizcaba sus pezones gordos provoc&aacute;ndole dolor.<\/p>\n<p>No era la primera vez que practicaban sexo anal. Ana, sin ser una experta, si contaba con cierta experiencia sexual. Pero con Robert, cada vez que lo hab&iacute;an hecho por el culo hab&iacute;a sido en una sesi&oacute;n de sexo duro y ahora pretend&iacute;a ganarse ese dinero de m&aacute;s ofreci&eacute;ndole esa posibilidad en su propia habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Robert, tir&oacute; del pelo de la chica. Mordi&oacute; su labio inferior. Le meti&oacute; una mano en el co&ntilde;o y comenz&oacute; a masturbarla:<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres m&aacute;s dinero, puta?<\/p>\n<p>-S&iacute;, cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>-Pues te lo vas a ganar.<\/p>\n<p>Robert sac&oacute; de uno de los bolsillos de su abrigo una mordaza de cuero con una bola roja. Ana lo miraba a medio camino entre la excitaci&oacute;n y el susto. Nunca hab&iacute;an utilizado ning&uacute;n juguete. Sin reacci&oacute;n, vio como su amante le colocaba la mordaza dej&aacute;ndole la bola de goma en su boca y se la ajustaba con una correa a su nuca. Luego se quit&oacute; el cintur&oacute;n y le at&oacute; las manos a la espalda. En cuesti&oacute;n de segundos Ana se sent&iacute;a secuestrada en su propia casa. Amordazada y maniatada, estaba totalmente a merced de su &ldquo;cliente&rdquo;:<\/p>\n<p>-Hoy te lo vas a ganar con creces, perra.<\/p>\n<p>El hombre se desnud&oacute; ante ella. Su polla apuntaba al cielo cuando la levant&oacute; en vilo, cogi&eacute;ndola por las nalgas. La llev&oacute; contra la puerta de su habitaci&oacute;n. Echando las braguitas a un lado la penetr&oacute; con violencia. Su polla, pese al grosor, se desliz&oacute; por aquella gruta ardiente totalmente lubricada con el propio flujo de Ana. Robert le mord&iacute;a el cuello mientras ella solo pod&iacute;a bufar con aquella bola en la boca. Durante unos 10 minutos, el hombre la estuvo empotrando contra la puerta. El cuerpo de Ana golpeaba contra &eacute;sta provocando un ruido perfectamente identificable.<\/p>\n<p>De repente, el maduro la llev&oacute; hasta la cama. La coloc&oacute; de rodillas en el suelo y con su cuerpo apoyado en la cama. Con las manos atadas a la espalda con el cintur&oacute;n y la mordaza de cuero, Ana se sent&iacute;a un juguete de Robert. Ahora el hombre coloc&oacute; alrededor del cuello de ella la corbata, sin duda, la pretend&iacute;a utilizar de riendas de su montura:<\/p>\n<p>-&iquest;No quer&iacute;as ganar m&aacute;s? Pues ahora lo vas a hacer.<\/p>\n<p>Robert, con una actitud prepotente, cogi&oacute; su cartera y sac&oacute; dos billetes de 100 &euro; (dentro ten&iacute;a otros de 100, 200 y 500). Uno de los que sac&oacute; los tir&oacute; junto a su cabeza. Ana lo miraba con una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n. La estaba tratando como a una puta. El otro billete lo enroll&oacute; y comenz&oacute; a introduc&iacute;rselo por el culo. La chica se revolv&iacute;a pero el hombre la inmoviliz&oacute; con uno de sus brazos:<\/p>\n<p>-Qu&eacute;date quieta puta.<\/p>\n<p>Tras dar una nalgada que le dej&oacute; los dedos marcados en uno de sus gl&uacute;teos prosigui&oacute; introduciendo el billete en el interior de su recto. Cuando se perdi&oacute; entero, lo empuj&oacute; con un dedo. Ella bufaba mientras su co&ntilde;o comenzaba a inundarse de flujos. Ahora, Robert se coloc&oacute; tras ella y apunt&oacute; el capullo de su polla al ojete marr&oacute;n de su sugar-baby. Despu&eacute;s de lubricarse la polla con un gel que sac&oacute; de uno de sus bolsillos, comenz&oacute; a introducirla dentro.<\/p>\n<p>Cuando Ana comenz&oacute; a moverse, el hombre tir&oacute; de la corbata con la que ten&iacute;a rodeado su cuello. Su polla atraves&oacute; el anillo del esf&iacute;nter de la chica y topando con el billete lo empuj&oacute; m&aacute;s adentro. Fue entonces cuando comenz&oacute; a darle por culo a su gusto. Tiraba de la corbata haciendo que el cuerpo de la chica se levantase y con la otra mano se agarraba a la cadera, sin dejar de acelerar en su follada anal.<\/p>\n<p>Cuando a Ana la falta de aire, por la presi&oacute;n de la corbata, se le hac&iacute;a angustiosa, Robert la solt&oacute; haciendo que Ana cayese rendida sobre el colch&oacute;n de su cama. El hombre grit&oacute; al llegar al orgasmo. El puntazo fuerte hizo que la joven notase una punzada aguda muy dentro de su culo. El pollazo de su maduro hab&iacute;a hecho que el billete de 100 &euro; alcanzase una profundidad desconocida. Inmediatamente comenz&oacute; a notar una tremenda corrida que inundaba sus tripas. Un par de golpes de cadera m&aacute;s y Robert cay&oacute; exhausto por el orgasmo.<\/p>\n<p>Unos minutos despu&eacute;s, el hombre comenz&oacute; a desatar a su chica. Le quit&oacute; la corbata de su cuello, retir&oacute; la hebilla de la cinta de cuero para liberar a Ana de su mordaza y por &uacute;ltimo desat&oacute; sus manos. La sugar-baby se dejaba hacer rendida. Su co&ntilde;o palpitaba de la excitaci&oacute;n pese a no haber llegado al orgasmo. La situaci&oacute;n de dominaci&oacute;n que acababa de vivir era muy morbosa y le resultaba muy excitante. De su culo sal&iacute;a un r&iacute;o de lefa que manchaba sus muslos:<\/p>\n<p>-Te has ganado los 200 pavos de m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Eres un cabr&oacute;n, cerdo. &ndash;Dijo Ana intentando levantarse de una posici&oacute;n que empezaba a entumecerla.<\/p>\n<p>-Y t&uacute; una perra&hellip;. &ndash;La defini&oacute; el hombre riendo.<\/p>\n<p>El hombre se visti&oacute; y abandon&oacute; la casa dejando a Ana intentando recuperar los 100 &euro; de su culo. Colocada en cuclillas, hac&iacute;a fuerza mientras introduc&iacute;a sus dedos dentro de su ano para alcanzar su paga. No sin esfuerzo, el canutito verde fue saliendo de su interior. Un suspiro entrecortado de la joven y el billete estaba entre sus dedos, totalmente manchado de semen. Ana pas&oacute; al ba&ntilde;o a recomponerse ella y limpiar los 100 &euro;. Se meti&oacute; en la ba&ntilde;era, y dirigiendo la alcachofa hasta su culo se limpi&oacute; a fondo. Al recordar lo que acababa de vivir, se volvi&oacute; a excitar y con el chorro directamente golpeando su cl&iacute;toris se corri&oacute; en un tremendo orgasmo. No se pod&iacute;a quejar del regalo de reyes que le acababa de hacer su maduro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Ana estaba en su habitaci&oacute;n oyendo m&uacute;sica. Era un 5 de enero muy diferente. 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