{"id":27467,"date":"2021-01-08T23:00:00","date_gmt":"2021-01-08T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-01-08T23:00:00","modified_gmt":"2021-01-08T23:00:00","slug":"viaje-de-ida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/viaje-de-ida\/","title":{"rendered":"Viaje de ida"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27467\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Lo &uacute;ltimo que quiere Patricia es tener que viajar en coche durante ocho horas seguidas, pues, si en condiciones normales ya le resulta agotador, en su estado, todav&iacute;a lo es m&aacute;s. &iquest;Por qu&eacute; Gregorio no la complace en nada, ni siquiera ahora que est&aacute; embarazada de siete meses? Patricia le dice por activa y por pasiva que no desea viajar, aunque sea por la buena causa de llevar a su hermano Javier. Ella insiste en que vaya solo, pero &eacute;l no acepta un no por respuesta.<\/p>\n<p>Su embarazo no est&aacute; siendo lo que se dice agradable, ni f&iacute;sica, ni tampoco emocionalmente. Las n&aacute;useas, la indigesti&oacute;n, las alteraciones en la piel, los cambios de humor y un largo etc&eacute;tera son testimonio inequ&iacute;voco de que no le est&aacute; resultando f&aacute;cil, sumado al hecho de no encontrarse atractiva, (y que probablemente por eso Gregorio no la toca) le hace pensar que no fue buena idea quedarse embarazada.<\/p>\n<p>Parece que toda la ilusi&oacute;n inicial de tener un hijo se ha esfumado, dado que &eacute;l se ha hecho m&aacute;s ego&iacute;sta en el transcurso de esos meses, anteponiendo siempre sus necesidades a las de ella, cuando deber&iacute;a ser completamente al rev&eacute;s.<\/p>\n<p>Javier no quiere ser el motivo de la disputa y le dice a su hermano que no le importa coger el tren, pero Gregorio insiste en llevarle, a pesar de las reticencias de su esposa a viajar, de tal modo que su testarudez le impide dar el brazo a torcer y su decisi&oacute;n final es irrebatible: viajar&aacute;n de noche para que ella duerma, minimizando as&iacute; sus dolencias, y de este modo zanja la discusi&oacute;n, evitando ponerse en evidencia delante de su hermano.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de tres horas de viaje, Patricia necesita orinar y hacen la primera parada en una estaci&oacute;n de servicio de la autov&iacute;a. No hay casi gente, s&oacute;lo un matrimonio con sus dos hijos y un camionero tom&aacute;ndose un caf&eacute; en la barra. Los dos hermanos se sientan y retoman la conversaci&oacute;n que manten&iacute;an en el interior del coche, mientras Patricia coge su bolso y se dirige a los servicios. Al mismo tiempo que lo hace, su mirada se cruza con la del recio camionero y se da cuenta de que la observa fijamente. Quiz&aacute;s pretende desnudarla con su mirada libidinosa, pero &iquest;qui&eacute;n puede encontrarla deseable con semejante barriga?, piensa.<\/p>\n<p>Desde luego, su esposo no, y a los hechos se remite, cuando los dedos de su mano rebasan con creces los meses que hace que no la toca. En cambio ahora se siente deseada, aunque sea por otro hombre que ni siquiera conoce. Al cruzar por su lado, el camionero le sonr&iacute;e y ella le devuelve la sonrisa t&iacute;midamente, enseguida baja la mirada y contin&uacute;a su camino por el largo pasillo que conduce a los lavabos. El hombre abandona su silla y la sigue sin que nadie repare en &eacute;l. S&oacute;lo Javier percibe una disposici&oacute;n an&oacute;mala en la actitud de ambos y observa expectante hasta que el fulano desaparece por el mismo pasillo. Antes de que ella cierre la puerta, el camionero la sujeta con la mano y le vuelve a sonre&iacute;r.<\/p>\n<p>Es un hombre de complexi&oacute;n fuerte, con una barba de h&iacute;pster muy bien arreglada. Lleva una camisa a cuadros arremangada, mostrando unos antebrazos cubiertos por frondosos tatuajes. El hombre fija su mirada penetrante en ella y se apoya en el borde de la puerta al mismo tiempo que lo hace Patricia, por lo que sus manos se tocan un breve instante en el que un leve estremecimiento recorre su cuerpo evidenciando se&ntilde;ales inequ&iacute;vocas de deseo. Es un mal momento y un mal lugar, pero se siente deseada, de la misma manera que experimenta una gran atracci&oacute;n por aquel desconocido. Ambos se miran. Patricia entreabre la boca y el hombre avanza para besarla. Cierra la puerta detr&aacute;s de &eacute;l, y sin dejar de morrearse se meten en la &uacute;ltima estancia, encerr&aacute;ndose en ella.<\/p>\n<p>Patricia lleva un vestido de premam&aacute; de tela fina sobre el que puede notar sus fuertes manos acariciando su cuerpo y su erecci&oacute;n presionando sobre ella. Es obvio lo que el camionero quiere, pero ella lo necesita a&uacute;n m&aacute;s, despu&eacute;s de meses de continencia forzada como resultado de las paranoias de su esposo.<\/p>\n<p>Sin abandonar el morreo, el desconocido se deshace de sus bragas y Patricia nota una recia mano que sube por sus muslos hasta detenerse en su sexo completamente mojado. Al aparcar su mano, el hombre nota unos labios hinchados y hunde dos dedos en la gelatinosa raja, arranc&aacute;ndole a Patricia un suspiro placentero seguido de jadeos incontrolados, mientras los dedos empiezan a follarla con contundencia. La otra mano se apodera de un pecho hinchado, casi a punto para la lactancia, y el camionero lo aprieta con firmeza, como si quisiera extraer la incipiente leche, mientras ella echa la cabeza hacia atr&aacute;s en se&ntilde;al del placer que recibe. El h&iacute;pster detiene por un momento las caricias y Patricia se queda quieta y a la espera, entretanto su amante se desabrocha el cintur&oacute;n para luego desabotonar los botones y extraer un miembro del que se apodera ella con impaciencia. Empieza a masturbarlo, al mismo tiempo que su boca vuelve a buscar la del h&iacute;pster con la intenci&oacute;n de fundirse en un er&oacute;tico morreo.<\/p>\n<p>Mientras Gregorio empieza a impacientarse por la tardanza de su esposa, ella est&aacute; apoyada en la pared con las dos manos, ofreci&eacute;ndole a su amante su inmaculado trasero, y este no duda en abofetearlo, mientras su polla se adentra implacable dentro de ella. El h&iacute;pster arremete con todo lo que tiene, aferrado a sus caderas. Patricia no puede ahogar los gemidos de placer, por el contrario est&aacute; liberando toda la contenci&oacute;n de todos estos meses y un potente orgasmo sacude su sexo entre jadeos, al mismo tiempo que el camionero tira de su cabello como si fueran las riendas de una yegua, arremetiendo con furia en unas &uacute;ltimas acometidas que lo llevan a eyacular sin contenci&oacute;n en su interior.<\/p>\n<p>Las pulsaciones de Patricia empiezan a bajar, sin embargo necesita sentarse y lo hace en la taza de w&aacute;ter, entonces recuerda a qu&eacute; ha ido y se oye el potente chorro de pis al mismo tiempo que el repiqueteo de la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te queda mucho? &mdash;pregunta Gregorio impaciente.<\/p>\n<p>&mdash;No. Ya acabo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s bien? &mdash;vuelve a preguntar preocupado.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Ahora voy. No te preocupes, &mdash;le dice mientras una polla nervuda y pringosa se pasea por su cara en busca del calor de su boca, y Patricia no se hace de rogar. Abre la boca y abraza el falo que crece aceleradamente en su boca. Cuando la erecci&oacute;n est&aacute; en su punto &aacute;lgido lo saca y lo contempla embelesada. Un glande completamente descapullado le pide a gritos que no se detenga, pero primero golpetea con la lengua la hinchada cabeza para despu&eacute;s engullir la polla como si pretendiese atragantarse. El hombre empieza a jadear ante la espl&eacute;ndida mamada que la futura mam&aacute; le est&aacute; aplicando, al mismo tiempo que es consciente del morbo que despierta en &eacute;l la mujer embarazada y los incipientes cuernos que le asoman al arrogante de su marido.<\/p>\n<p>Desde su posici&oacute;n, el h&iacute;pster contempla las tragaderas de aquella futura mam&aacute; despechada, y ante su impetuoso af&aacute;n, el hombre suelta su carga sin que ella abandone la felaci&oacute;n, de tal modo que, conforme eyacula, ella se atiborra de su corrida, con un exceso que resbala por la comisura de sus labios hasta que cree que ha terminado, con lo cual, abandona la degustaci&oacute;n, pero un &uacute;ltimo trallazo de semen le cruza la cara.<\/p>\n<p>El hombre satisfecho enfunda su polla y Patricia se coloca las bragas y recompone su ropa, a continuaci&oacute;n se mira al espejo y se arregla el pelo, estira un poco su vestido, respira hondo y sale de los lavabos.<\/p>\n<p>&mdash;Ya era hora, &mdash;le recrimina Gregorio levant&aacute;ndose en un controlado ataque de ira.<\/p>\n<p>&mdash;No me encontraba bien. Estaba devolviendo, &mdash;se excusa mientras abandonan el local.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s mejor? &mdash;le pregunta Javier mientras contempla al h&iacute;pster subir al cami&oacute;n sin dejar de observarlos.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy un poco mareada, &mdash;miente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que suba detr&aacute;s contigo? &mdash;le pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;Como quieras.<\/p>\n<p>Javier sabe que su hermano es un est&uacute;pido y no le gusta como trata a veces a Patricia. &Eacute;l siempre ha tenido debilidad por ella, pero en su momento su hermano se le anticip&oacute; y no quiso disputarse con &eacute;l a la mujer que siempre le gust&oacute;. As&iacute; pues, no le qued&oacute; otra que dejar que Gregorio se casara con ella, siendo una decisi&oacute;n que lamentar&aacute; por a&ntilde;os, puesto que nunca ha llegado a renunciar completamente. Viendo el desprecio y el poco cari&ntilde;o con el que la trata, se arrepiente de no haber luchado en su momento por ella. Incluso a dos meses de finalizar su embarazo, encuentra a Patricia de lo m&aacute;s sexi e incluso sigue enamorado de ella.<\/p>\n<p>Ella quiere dormir y se recuesta sobre su hombro, con lo cual, Javier est&aacute; m&aacute;s que encantado sintiendo el contacto de su cabello sobre su piel. Todo est&aacute; en calma. Apenas hay tr&aacute;fico y el silencio se adue&ntilde;a del peque&ntilde;o habit&aacute;culo. Gregorio conduce y piensa que ambos duermen y agradece haber tomado un caf&eacute; cargado para que el sue&ntilde;o no le venza. Por su parte, Javier nota como el peso de la cabeza de Patricia provoca que vaya desliz&aacute;ndose poco a poco para encontrar una postura m&aacute;s c&oacute;moda, sumida en el sue&ntilde;o hasta que sin ser consciente, la cabeza vence y descansa sobre la entrepierna de Javier. Lo que ha pasado en los lavabos, el contacto de su rostro y el olor de su perfume, junto a sus feromonas, le provoca una erecci&oacute;n involuntaria e incontrolada.<\/p>\n<p>Javier se ha percatado de todo y ha sabido sumar dos y dos, en cambio, su hermano es tan est&uacute;pido y arrogante que su soberbia le impide ver m&aacute;s all&aacute; de sus narices, y no sabe que si maltrata a su mujer y la desatiende no se puede esperar otra cosa, excepto lo que ha pasado. Javier s&oacute;lo lamenta no haber sido &eacute;l quien estuviese en los lavabos para consolarla.<\/p>\n<p>En cualquier caso, ahora su c&aacute;ndido rostro descansa sobre su paquete y piensa que si se despierta se dar&aacute; perfecta cuenta de que su polla erecta est&aacute; en su cara. Javier no sabe qu&eacute; hacer, lo que s&iacute; que sabe es que est&aacute; cada vez m&aacute;s excitado e involuntariamente hace movimientos con su pelvis buscando el placer. Est&aacute; contrariado. Por un lado desea seguir as&iacute; todo el viaje, pero por otro tiene miedo de que despierte y se encuentre con su polla amenazante apunt&aacute;ndola.<\/p>\n<p>Nota que se mueve y no sabe como reaccionar, pero sus dudas se disipan cuando advierte que le est&aacute; dando silenciosos besos recorriendo toda la zona. Su bragueta est&aacute; a punto de explotar y Javier mueve su pelvis en busca de un contacto m&aacute;s firme, en cambio, un travieso mordisco atrapa el tronco, deslizando su boca a trav&eacute;s de &eacute;l. La mano de Patricia acude en su ayuda y presiona la hinchaz&oacute;n que parece que vaya a reventar el pantal&oacute;n vaquero. A continuaci&oacute;n empieza a desabotonar lenta y silenciosamente la bragueta. Ahora Patricia puede oler su hombr&iacute;a y la besa a trav&eacute;s del slip, recorriendo toda la verga por encima de la tela. Seguidamente libera la polla y se embriaga de su olor, la coge con la mano y con la lengua repasa cada cent&iacute;metro del enhiesto falo.<\/p>\n<p>Por su parte, Javier desliza su mano por detr&aacute;s de su culo en busca de un contacto directo hasta que se topa con una raja excesivamente mojada. Piensa que posiblemente es debido a los restos de la corrida del h&iacute;pster y siente un indicio de repulsa que se evapora cuando su polla desaparece en la garganta profunda de su cu&ntilde;ada. Su respiraci&oacute;n se acelera y Gregorio tiene que encender el aire acondicionado porque los cristales se est&aacute;n empa&ntilde;ando a marchas forzadas, mientras su hermano jadea en silencio y respira aceleradamente a la vez que Patricia le devora la polla. Al otro lado, sus dedos buscan las profundidades del co&ntilde;o hambriento y empieza a follarla con ellos deteni&eacute;ndose, en ocasiones, en el esquivo bot&oacute;n. Nota como sus caldos resbalan de su vagina sin contenci&oacute;n y teme que la inundaci&oacute;n invada el asiento, de igual modo que se preocupa por el sonoro chapoteo de los dedos incursionando en el co&ntilde;o, as&iacute; como los leng&uuml;etazos que ella le est&aacute; aplicando a su polla.<\/p>\n<p>El olor a sexo invade el ambiente, pero est&aacute; demasiado excitado para detenerse. Nota como la boca de Patricia aprisiona su falo m&aacute;s de lo normal y entiende el motivo cuando su mano percibe los espasmos de la vagina con una explosi&oacute;n de caldo que se desparrama en ella. Patricia sigue aferrada al pil&oacute;n de carne con su boca, de ese modo evita los gemidos, y cuando sus pulsaciones recuperan su ritmo, retoma la mamada hasta que la polla estalla sin contenci&oacute;n en su boca. Javier se retuerce de placer y tiene que morderse la mano para evitar gritar de gusto, entretanto su verga sigue disparando la leche que su cu&ntilde;ada va tragando con glotoner&iacute;a. Al remitir la corrida, ella extrae la polla de su boca y paladea los restos de la amarga sustancia por segunda vez esa noche.<\/p>\n<p>Javier se abrocha el pantal&oacute;n y no encuentra palabras que decir ante lo ocurrido. Tampoco es necesario. Ella se incorpora un poco, se recuesta sobre su hombro y sigue durmiendo.<\/p>\n<p>Al llegar a su destino, Patricia decide quedarse unos d&iacute;as porque dice que no est&aacute; en condiciones de retomar el viaje y le da igual la insistencia que muestra Gregorio y su terquedad. Ella se queda y su marido toma la insensata decisi&oacute;n de marcharse para regresar a por ella en dos d&iacute;as, por lo que Patricia est&aacute; m&aacute;s que encantada, sin mencionar la exultaci&oacute;n oculta que invade a Javier.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Lo &uacute;ltimo que quiere Patricia es tener que viajar en coche durante ocho horas seguidas, pues, si en condiciones normales ya le resulta agotador, en su estado, todav&iacute;a lo es m&aacute;s. &iquest;Por qu&eacute; Gregorio no la complace en nada, ni siquiera ahora que est&aacute; embarazada de siete meses? 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