{"id":27485,"date":"2021-01-10T08:36:36","date_gmt":"2021-01-10T08:36:36","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-01-10T08:36:36","modified_gmt":"2021-01-10T08:36:36","slug":"sara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sara\/","title":{"rendered":"Sara"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27485\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>No dejan de resultar curiosas las vueltas que puede llegar a dar la vida. En un momento puedes estar hundido en el fango sin saber por donde tirar y de inmediato que todo se cuadre para volver a subir. Cuando conoc&iacute;a a Sara hab&iacute;an pasado seis meses desde que Mati, mi mujer, me dej&oacute;.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n fue bastante dolorosa. Despu&eacute;s de casi dos d&eacute;cadas juntos y un ni&ntilde;o en com&uacute;n la relaci&oacute;n hab&iacute;a entrado en una situaci&oacute;n de rutina casi asfixiante. No nos llev&aacute;bamos mal pero hab&iacute;amos pasado a ser compa&ntilde;eros de piso m&aacute;s que una pareja. Nos ten&iacute;amos cari&ntilde;o, ten&iacute;amos obligaciones conjunta pero nuestra vida sexual era pr&aacute;cticamente nula.<\/p>\n<p>En mi caso, aun quer&iacute;a mantener el ritmo de los inicios pero Mati hac&iacute;a a&ntilde;os que ven&iacute;a desacelerando. El sexo entre nosotros hab&iacute;a pasado de dos veces por semana, a solo los s&aacute;bados noche, para alargarse a uno de cada dos. Para cuando nos separamos la frecuencia era &iacute;nfima. Entre polvo y polvo pasaba f&aacute;cil mes y medio. Yo di por hecho que era una cuesti&oacute;n normal de aburrimiento en una pareja que llevaba 20 a&ntilde;os juntos.<\/p>\n<p>Todo salt&oacute; por los aires cuando Mati, empez&oacute; a mostrar un deseo sexual desconocido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Quer&iacute;a que lo hici&eacute;ramos con m&aacute;s frecuencia, posturas y lugares extra&ntilde;os para sus gustos, e incluso volvimos a retomar el sexo anal muchos a&ntilde;os despu&eacute;s. A mi sorpresa inicial le sigui&oacute; una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de desconfianza.<\/p>\n<p>Por pura casualidad, descubr&iacute; un mensaje en su m&oacute;vil que la colocaba en una comprometida situaci&oacute;n. Un tal &ldquo;J.Manuel&rdquo;, le enviaba un whatsapp pregunt&aacute;ndole donde se encontraba, una noche que nos est&aacute;bamos de copas. Ante mi pregunta por ese hecho, Mati comenz&oacute; a tartamudear intentando escabullirse lo que hizo que siguiera adelante con mis preguntas. Aquella noche acab&oacute; confesando que manten&iacute;a una relaci&oacute;n con un tipo que hab&iacute;a conocido a trav&eacute;s de una amiga.<\/p>\n<p>Decid&iacute; luchar por ella y durante los siguientes meses nos mantuvimos juntos pero, a decir verdad, la situaci&oacute;n se volvi&oacute; insostenible. Comenzamos a discutir por todo, lo que nos llev&oacute; a un intercambio de reproches. Un buen d&iacute;a Mati dijo que lo mejor era separarnos. Para terminar de hundirme, una semana antes hab&iacute;a sido despedido de la empresa por un ERE. As&iacute; me vi en la calle y desempleado.<\/p>\n<p>Los primeros meses fueron terribles. Viv&iacute; de alquiler en un apartamento de 35 metros cuadrados, deprimido y con un subsidio que apenas me daba para acabar el mes. Preocupado en encontrar trabajo en medio de una crisis econ&oacute;mica no ten&iacute;a tiempo ni &aacute;nimo para buscar ni pagar por sexo.<\/p>\n<p>Medio a&ntilde;o despu&eacute;s el universo volvi&oacute; a girar y se alinearon los astros. Super&eacute; una entrevista de trabajo para ser el comercial HORECA de una empresa vin&iacute;cola. Desde el principio el trabajo se me dio muy bien. Viajaba mucho, colocaba el producto con facilidad aunque la crisis se dejaba notar en las ventas. Pero lo mejor de todo es que all&iacute; estaba Sara.<\/p>\n<p>La empresa era una peque&ntilde;a sucursal de una central malague&ntilde;a. Y Sara era la administrativa de mi delegaci&oacute;n. Desde el primer momento me fij&eacute; en ella. Una mujer apenas entrada en la treintena, alta, con curvas y un par de tetas tan generosas como bien puestas. No era de una belleza espectacular pero sab&iacute;a sacarle mucho partido a su aspecto. Pese a la diferencia de edad, yo rondaba la cincuentena not&eacute; que ella se fij&oacute; en mi. Yo tampoco es que fuera ning&uacute;n modelo pero puedo pasar perfectamente por lo que se llama un maduro interesante. Con un f&iacute;sico m&iacute;nimamente cuidado.<\/p>\n<p>Con el paso de los d&iacute;as, pude notar que Sara era una mujer receptiva. Intu&iacute; que estaba en una situaci&oacute;n de rutina matrimonial en busca de una aventura. Poco a poco fui tante&aacute;ndola. Comentarios con doble sentido, alg&uacute;n whatsapp subido de tono o comentarios acerca de su buen gusto por la ropa hicieron que ella fuera entrando en el juego. Al mes de estar trabajando codo con codo las bromas sexuales eran frecuentes entre nosotros. Para mi maltratado ego, comprobar que ella me miraba con deseo fue una inyecci&oacute;n de moral. Pero todo se precipit&oacute; un viernes por la tarde.<\/p>\n<p>En v&iacute;speras del fin de semana, tras concluir el recorrido matinal me volv&iacute;a a casa sin pasar por la oficina, pero aquel d&iacute;a Sara me llam&oacute; para que me pasara por el local ya que hab&iacute;a un pedido nuevo. Reconozco que me sent&oacute; muy mal esta llamada pero no discut&iacute; y qued&eacute; en volver a la oficina antes de las 3 de la tarde.<\/p>\n<p>Con 10 minutos de retraso logr&eacute; aparcar muy cerca de la puerta de entrada. Estaba cerrada y por un momento pens&eacute; que se hab&iacute;a ido pero antes de llegar siquiera a molestarme, Sara sali&oacute; a recibirme. No la hab&iacute;a visto en todo el d&iacute;a as&iacute; que me sorprendi&oacute; cuando la administrativa apareci&oacute; con un vestido escotado que mostraba sus impresionantes tetas. Grandes, erguidas, provocativas.<\/p>\n<p>Me devolvi&oacute; la sonrisa que yo le hab&iacute;a propuesto y cerr&oacute; tras de s&iacute;. Cuando me dirig&iacute;a a mi mesa Sara llam&oacute; mi atenci&oacute;n. Par&eacute; y la mujer se acerc&oacute; mucho a m&iacute;:<\/p>\n<p>-Llevo toda la semana pensando en ti.<\/p>\n<p>Sin tiempo a contestarle Sara busc&oacute; mi boca y me bes&oacute; meti&eacute;ndome la lengua.<\/p>\n<p>Yo, lejos de asustarme, me dej&eacute; llevar encantado de liarme con ella. Era la primera t&iacute;a con la que me enrollaba desde mi separaci&oacute;n. Comenzamos a besarnos apasionadamente. Ella par&oacute; para bajar la cremallera de su vestido y ofrecerme sus maravillosas tetas. Inmediatamente me lanc&eacute; sobre ellas para morderlas. Ten&iacute;an un pez&oacute;n grueso y negro en conjunto con su areola. Junto a su moreno de piel y rasgos faciales grandes dir&iacute;a que ten&iacute;a antepasados de raza negra.<\/p>\n<p>Sara suspiraba mientras le com&iacute;a las tetas con apasionante hambruna. Lam&iacute;a, succionaba y mord&iacute;a arranc&aacute;ndole peque&ntilde;os quejidos de placer. Continu&eacute; bes&aacute;ndola y amas&aacute;ndole las tetas. Ella comenz&oacute; a comerme el cuello y a desabotonar mi camisa. Sara fue bajando por mi pecho afeitado despu&eacute;s. Yo amasaba aquellas tetas perfectas pellizc&aacute;ndole los gruesos pezones. Sin darme cuenta se arrodill&oacute; ante m&iacute; y comenz&oacute; a acariciarme el paquete. Yo fui liber&aacute;ndome del pantal&oacute;n y los b&oacute;xer hasta liberar una polla erecta y dura. Sin pens&aacute;rselo dos veces Sara la engull&oacute; sin problemas. Sent&iacute; como se derret&iacute;a dentro de aquella boca ardiente y h&uacute;meda. El movimiento de su cabeza de delante a atr&aacute;s hac&iacute;a que sus tetas se moviesen en un vaiv&eacute;n hipn&oacute;tico. De repente par&oacute;. Agarr&oacute; la polla con su mano derecha liberando hasta el l&iacute;mite el glande. Me mir&oacute; a los ojos y escupi&oacute; en el capullo antes de comenzar a trag&aacute;rsela entera. A partir de ah&iacute; comenz&oacute; una r&aacute;pida mamada. Por momentos se la introduc&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de la garganta provoc&aacute;ndome escalofr&iacute;os de placer.<\/p>\n<p>Desde arriba era un aut&eacute;ntico espect&aacute;culo. Apoy&eacute; mis manos en la cabeza y dej&eacute; que fuera ella quien llevara el ritmo. Era una aut&eacute;ntica guarra y por un momento estuvo tentado a tirarle del pelo y abofetearla antes de clav&aacute;rsela hasta el fondo de su garganta pero me aguant&eacute; para no asustarla:<\/p>\n<p>-Sigue guarra, sigue.<\/p>\n<p>Al o&iacute;r que la insultaba ella aceleraba el ritmo de la mamada, lo que unido al pensamiento de que esa t&iacute;a, que ahora me la chupaba arrodillada, ten&iacute;a a su marido esper&aacute;ndola en casa hizo que llegara al orgasmo. La avis&eacute; de que me iba a correr pero la puta no dej&oacute; de mamar hasta tragarse toda mi corrida. Viendo que le gustaba le sujet&eacute; la cabeza contra mi polla mientras eyaculaba consiguiendo que su boca se llenara de lefa y se le saliera por la comisura de los labios. Cuando vi que estaba a punto de tener arcadas la solt&eacute; para cogiera aire. Ella me mir&oacute; con cara de guarra encantada con el trato que le hab&iacute;a dado.<\/p>\n<p>Acab&oacute; por tragarse todo los que qued&oacute; en su boca. Se relami&oacute; para recuperar lo que quedaba en la comisura de sus labios y termin&oacute; por lamer los restos que a&uacute;n quedaban en mi polla. La &uacute;ltima imagen de su cara era el pintalabios corrido as&iacute; como su r&iacute;mel mientras se incorporaba coloc&aacute;ndose el vestido.<\/p>\n<p>Mientras me recompon&iacute;a la ropa, la o&iacute; hablar por el m&oacute;vil con su marido:<\/p>\n<p>-Si, cari&ntilde;o. El comercial que se ha perdido en la ruta y todav&iacute;a estoy en la oficina&hellip;.<\/p>\n<p>-S&iacute;, ya ves. El tipo es un poco torpe&hellip;Todav&iacute;a no se entera de nada&hellip;. (Dijo esto gui&ntilde;&aacute;ndome un ojo).<\/p>\n<p>Salimos, juntos de la oficina. Pero antes nos comimos la boca en la puerta. Sab&iacute;a a polla y chicle de menta. Cada uno tom&oacute; una direcci&oacute;n y nos fuimos a casa. El lunes nos volver&iacute;amos a ver.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>No dejan de resultar curiosas las vueltas que puede llegar a dar la vida. En un momento puedes estar hundido en el fango sin saber por donde tirar y de inmediato que todo se cuadre para volver a subir. Cuando conoc&iacute;a a Sara hab&iacute;an pasado seis meses desde que Mati, mi mujer, me dej&oacute;. 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