{"id":27512,"date":"2021-01-13T01:27:17","date_gmt":"2021-01-13T01:27:17","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-01-13T01:27:17","modified_gmt":"2021-01-13T01:27:17","slug":"la-invocacion-de-fatima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-invocacion-de-fatima\/","title":{"rendered":"La invocaci\u00f3n de F\u00e1tima"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27512\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>I<\/p>\n<p>&Uacute;nicamente se percib&iacute;a la luz de la luna. El color de la tarde se hab&iacute;a convertido en un distante recuerdo, y el denso follaje de los &aacute;rboles del bosque hab&iacute;a devorado casi todo lo dem&aacute;s. De hecho la oscuridad habr&iacute;a sido absoluta de no ser porque esta era una noche de luna llena, y esa era precisamente la raz&oacute;n por la que F&aacute;tima se adentraba sola en lo profundo de las monta&ntilde;as.<\/p>\n<p>Conforme dejaba atr&aacute;s la civilizaci&oacute;n, ella misma se tornaba m&aacute;s salvaje: sus pensamientos iban soltando gradualmente el hilo de la l&oacute;gica, transform&aacute;ndose en impulsos mucho m&aacute;s primarios, en instintos. Su instinto la llevaba hacia adelante, su mente, trastornada y obsesiva, la impulsaba hacia el claro, aquel claro que ella sab&iacute;a que se encontraba ah&iacute;, aunque nunca lo hab&iacute;a visto.<\/p>\n<p>La luz de la luna, blanca y fr&iacute;a, se hizo ligeramente m&aacute;s intensa cuando lleg&oacute; al claro. Era exactamente como ella lo recordaba (o hab&iacute;a imaginado) y en el centro, esper&aacute;ndola, la piedra circular, como un cadalso primitivo.<\/p>\n<p>Al llegar a la piedra se despoj&oacute; de su t&uacute;nica, la dej&oacute; caer al suelo junto con el cuchillo y el palo, y qued&oacute; completamente desnuda, su piel eriza por el fr&iacute;o. Tom&oacute; el palo y comenz&oacute; con el ritual, perforaba un agujero frente a la piedra con movimientos certeros y mec&aacute;nicos como si estuviese en transe. Despu&eacute;s tom&oacute; el cuchillo y se hizo una cortada profunda en la mano izquierda, tras lo cual dej&oacute; caer gotas de sangre en el agujero.<\/p>\n<p>La sangre ca&iacute;a caliente y se mezclaba con la tierra y fue entonces que el bosque comenz&oacute; a despertar. Una especie de voz oscura y profunda le habl&oacute; directamente a sus pensamientos en un idioma antiguo y olvidado. F&aacute;tima no conoc&iacute;a las palabras, pero entendi&oacute; el significado: era una manifestaci&oacute;n de los esp&iacute;ritus de la oscuridad que emanaban de la monta&ntilde;a y posaban sus invisibles miradas sobre su cuerpo desnudo.<\/p>\n<p>Entonces F&aacute;tima sinti&oacute; un calor sexual en el centro de su abdomen, una especie de energ&iacute;a er&oacute;tica que part&iacute;a del centro de su cuerpo y se expand&iacute;a el&eacute;ctricamente hacia sus extremidades. En ese momento la humedad comenz&oacute; a manifestarse en su vulva, primero sutilmente, pero increment&aacute;ndose sin descanso hasta que por fin una gota se form&oacute; sobre sus labios mayores creciendo hasta que cay&oacute; sobre la tierra.<\/p>\n<p>Fue el olor de la excitaci&oacute;n de la mujer lo que despert&oacute; por completo a los demonios oscuros, los esp&iacute;ritus del bosque. El agujero en el suelo se abri&oacute; mientras F&aacute;tima continuaba en su transe sexual. Manos oscuras, monstruosas y demon&iacute;acas, mitad imaginarias y fantasmales, emergieron del suelo y se apoderaron del cuerpo de la mujer jal&aacute;ndola hacia los adentros de la monta&ntilde;a. En la superficie quedaron la t&uacute;nica, el palo, el cuchillo, y un silencio g&eacute;lido.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>F&aacute;tima se encontr&oacute; de pronto en una caverna de una oscuridad absoluta. Las manos inefables segu&iacute;an aprisionando su cuerpo pero ella no luchaba, por lo que reinaba un silencio que &uacute;nicamente era interrumpido por el sonido de gotas de agua que ca&iacute;an a veces cerca y a veces lejos, resonando en los recovecos y delatando el enorme tama&ntilde;o de la negra b&oacute;veda.<\/p>\n<p>Ah&iacute;, sin poder distinguir si sus ojos estaban abiertos o cerrados, la multitud de manos fantasmales que la aprisionaba comenz&oacute; a moverse: acariciaban la piel de sus muslos, sus nalgas, su abdomen, y sus senos; pellizcaban suavemente sus pezones, acariciaban el vello de su pubis.<\/p>\n<p>F&aacute;tima se encontraba en &eacute;xtasis por las caricias infernales. De pronto una de las oscuras manos encontr&oacute; la humedad de su vulva y se hizo camino entre los er&oacute;genos pliegues, a veces jugando con el cl&iacute;toris, a veces introduciendo uno o dos dedos en la vagina. El orgasmo se acercaba y, conforme la intensidad en su cuerpo iba increment&aacute;ndose, la temperatura misma de la caverna tambi&eacute;n crec&iacute;a, como si antiguos fuegos se hubieran encendido en las profundidades. El placer ya recorr&iacute;a todo el cuerpo de F&aacute;tima quien gem&iacute;a delirantemente y, sin a&uacute;n haber llegado al orgasmo, se convulsionaba por las intensas sensaciones dentro de su cuerpo, como por las cosas ya indescriptibles que le estaban haciendo las manos oscuras.<\/p>\n<p>El orgasmo fue el m&aacute;s intenso que hab&iacute;a sentido en toda su vida. El placer se esparc&iacute;a en oleadas por todo su cuerpo mientras ella gem&iacute;a y gritaba. Esto continu&oacute; por varios minutos sin que hubiese ning&uacute;n indicio de que el orgasmo menguara. Los estallidos de placer continuaron asaltando su cuerpo hasta que finalmente, despu&eacute;s de varios minutos m&aacute;s, F&aacute;tima cay&oacute; rendida sobre el suelo h&uacute;medo de la caverna.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Jadeante, y con peque&ntilde;as convulsiones reminiscentes de aquel orgasmo, F&aacute;tima abri&oacute; poco a poco los ojos. Mientras ella se hab&iacute;a estado viniendo una lejana luz amarilla hab&iacute;a penetrado lentamente en la caverna. Era una luz de fuego acompa&ntilde;ada del ya sofocante calor infernal. Fue entonces que F&aacute;tima se percat&oacute; de las dimensiones de la cueva. La b&oacute;veda era vasta y hab&iacute;a formaciones rocosas como penes erectos que crec&iacute;an del techo y del suelo. Hab&iacute;a una humedad en el aire por las grandes albercas naturales azul turquesa, y los peque&ntilde;os charcos que se formaban de las gotas que ca&iacute;an de las estalactitas. Los cuerpos de agua estaban entrelazados por deformes fogatas de un fuego sobrenatural que ard&iacute;a sin un combustible aparente, emanando directamente de la roca.<\/p>\n<p>Al contemplar esta visi&oacute;n infernal, un remanente de su cordura se hizo presente. De pronto, en un momento de lucidez fuera del trance, se percat&oacute; de todo lo que hab&iacute;a transcurrido y una sensaci&oacute;n de profundo temor se apoder&oacute; de ella. En su desesperaci&oacute;n comenz&oacute; a gritar y fue en ese momento en que vio por primera vez a los esp&iacute;ritus de la oscuridad.<\/p>\n<p>Se materializaron de la nada. Al principio se confund&iacute;an con las estalagmitas, pero su presencia se fue haciendo cada vez m&aacute;s evidente conforme aparec&iacute;an m&aacute;s y m&aacute;s de ellos. En un momento dado, F&aacute;tima se vio rodeada de una multitud de cuerpos demoniacos: seres mitad humanos, mitad bestias. Algunos con cuerpo humano y cabeza de animal, otros con rostro humano y cuernos de carnero. Muchos eran mezclas entre hombre y mujer, con senos, penes y vulvas h&uacute;medas. La monstruosa diversidad que ah&iacute; se hab&iacute;a manifestado era absoluta, no hab&iacute;a dos seres iguales, cada uno siendo una mezcla &uacute;nica y perversa de partes humanas y partes animales que nunca debieron formar parte de un mismo cuerpo.<\/p>\n<p>Uno de ellos luc&iacute;a un fornido torso masculino, cuatro brazos toscos y cabeza de bisonte, sus piernas eran peludas y musculosas como las de un caballo, y ten&iacute;a un pene enorme y erecto, mezcla de humano y animal, con el glande hinchado a punto de estallar. El monstruo la observaba con una mirada intensa y lujuriosa en absoluta quietud mientras resoplaba por sus enormes fosas nasales. Entonces, al verlo, la mente de F&aacute;tima volvi&oacute; a su estado hipn&oacute;tico como consecuencia de una excitaci&oacute;n sexual sobrecogedora. Pose&iacute;da, camin&oacute; hacia el hombre bisonte y comenz&oacute; a mamar su pene con desesperaci&oacute;n, como sedienta de su semen.<\/p>\n<p>Al ver esto, las dem&aacute;s criaturas se acercaron a F&aacute;tima. Quer&iacute;an tocarla y hacerla suya. Una de ellas, una figura femenina con tres pares de senos y unas enormes alas de &aacute;guila se acerc&oacute; y comenz&oacute; a masturbarse, metiendo sus dedos dentro de su propia vagina infernal, mientras que usaba su otra mano para masturbar el ano de F&aacute;tima, metiendo y sacando sus dedos. Otra bestia m&aacute;s, una especie de cerdo con alas de mariposa la mont&oacute; por detr&aacute;s movi&eacute;ndose fren&eacute;ticamente tras lo cual eyacul&oacute; a los pocos minutos. El hombre bisonte comenz&oacute; a chupar los pezones de la mujer de seis senos con leng&uuml;etadas salvajes la cual se vino a chorros sobre la espalda de F&aacute;tima. Para este momento varias bestias, algunas m&aacute;s humanas, algunas m&aacute;s animales, se estaban turnando el penetrar el ano y la vagina de F&aacute;tima y &eacute;sta, a su vez, se hab&iacute;a entregado por completo a las delicias de esta org&iacute;a demoniaca.<\/p>\n<p>Los orgasmos de F&aacute;tima fueron muchos y en todas partes de su cuerpo: a veces se ven&iacute;a en oleadas desde su vagina o su ano y a veces eran como torrentes de placer intenso que emanaban de sus pezones, por alg&uacute;n demonio que los chupaba y estimulaba sin descanso.<\/p>\n<p>As&iacute; pasaron horas, tal vez d&iacute;as y, en su locura, F&aacute;tima hab&iacute;a cesado de distinguir entre su cuerpo y los cuerpos de los demonios. Le parec&iacute;a que todo era lo mismo: una gran masa continua de cuerpos, penes, pezones, pezu&ntilde;as, vaginas, alas y plumas, y todo era placer, un placer colectivo, monstruoso y antinatural. Era como si todos fuesen un solo organismo d&aacute;ndose placer a si mismo.<\/p>\n<p>Entre la multitud orgi&aacute;stica F&aacute;tima alcanz&oacute; a observar al hombre bisonte penetrando salvajemente a un ser que era como una mujer con cabeza de &aacute;guila, alas en lugar de brazos, y dos pares de senos hermosos con pezones deliciosamente duros. F&aacute;tima se movi&oacute; entre los cuerpos y al llegar comenz&oacute; a succionar fuertemente esos pezones. Al comenzar a chupar, F&aacute;tima not&oacute; que el abdomen de la criatura empezaba a convulsionarse mientras el hombre bisonte continuaba con sus veloces y bruscos movimientos sexuales. Era claro que la mujer &aacute;guila estaba por venirse, lo cual hizo que F&aacute;tima buscara estimular con mayor intensidad los cuatro pezones, chupando uno mientras pellizcaba otros dos, cambiando de uno a otro continuamente. De pronto F&aacute;tima sinti&oacute; un sabor nuevo en su boca, era la leche que hab&iacute;a comenzado a emanar a chorros de las tetas de la mujer &aacute;guila mientras esta se ven&iacute;a. F&aacute;tima bebi&oacute; la leche como pose&iacute;da lo cual le comenz&oacute; a producir placer en sus propios pezones y en su cl&iacute;toris, a la vez que le nublaba la mente. Gradualmente, como perdi&eacute;ndose en una enso&ntilde;aci&oacute;n, se vio a si misma siendo penetrada por el hombre bisonte, sus propios brazos se hab&iacute;an convertido en alas y sus cuatro senos rebotaban con el vaiv&eacute;n del monstruo que la pose&iacute;a e iba incrementando la velocidad. El hombre bisonte resoplaba con fuerza mientras que penetraba a la ahora transformada F&aacute;tima, quien sent&iacute;a un placer intenso en sus cuatro senos al igual que en su cl&iacute;toris y en el centro de su vientre. Llegaron m&aacute;s demonios atra&iacute;dos por los gemidos de F&aacute;tima: hab&iacute;a cuatro peque&ntilde;os seres con cuatro alas cada uno, que volaron directamente hacia los pezones y comenzaron a chupar sin descanso; adem&aacute;s se acerc&oacute; un ser con cuerpo de mujer, cuernos de carnero y un hermoso pene erecto y jugoso que se posicion&oacute; &aacute;gilmente detr&aacute;s de F&aacute;tima y comenz&oacute; a penetrarla analmente.<\/p>\n<p>El placer que sent&iacute;a F&aacute;tima en su nueva condici&oacute;n quimerezca era absoluto. Sinti&oacute; c&oacute;mo la mujer de cuernos de carnero comenzaba a venirse en su ano y sinti&oacute; las peque&ntilde;as lenguas de los voraces seres voladores, finalmente sinti&oacute; el tremendo poder de las embestidas cada vez m&aacute;s poderosas del hombre bisonte. El gran monstruo que la penetraba de pronto se detuvo, una tensi&oacute;n muscular de enorme poder era visible en su poderoso abdomen y en los m&uacute;sculos de sus cuatro brazos, entonces emiti&oacute; un sonido y comenz&oacute; a echar chorros de semen en la vagina de F&aacute;tima, a la vez que su enorme pene pulsaba en diab&oacute;lico &eacute;xtasis. Todo esto le produjo a F&aacute;tima una excitaci&oacute;n tal que comenz&oacute; a venirse por todo su cuerpo: su vagina, su ano, sus cuatro senos que comenzaron a echar chorros de leche, pero tambi&eacute;n la totalidad de su piel al igual que sus &oacute;rganos internos. Su ser completo era er&oacute;geno, la sensaci&oacute;n la hac&iacute;a retorcerse y convulsionarse, gimiendo sin descanso.<\/p>\n<p>El placer del orgasmo absoluto se manifest&oacute; como una luz que pulsaba por todo su cuerpo y alumbraba la totalidad de la caverna infernal. La luz creci&oacute; a una intensidad cegadora conforme F&aacute;tima alcanzaba el punto m&aacute;ximo de su orgasmo.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>En un claro del bosque, cubierto por la absoluta oscuridad de una luna nueva, un cuerpo femenino brotaba de la tierra. Con cara humana, cuatro senos que se mezclaron para ser solo dos, alas de &aacute;guila que se transformaban en brazos, una mujer que hab&iacute;a conocido las delicias de los seres ocultos en las sombras, de las manifestaciones m&aacute;s monstruosas del infierno, se abr&iacute;a paso entre la maleza, caminando en el silencio de la noche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 I &Uacute;nicamente se percib&iacute;a la luz de la luna. 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