{"id":27518,"date":"2021-01-13T01:47:18","date_gmt":"2021-01-13T01:47:18","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-01-13T01:47:18","modified_gmt":"2021-01-13T01:47:18","slug":"busca-en-otro-lo-que-no-te-doy-pero-no-me-mientas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/busca-en-otro-lo-que-no-te-doy-pero-no-me-mientas\/","title":{"rendered":"Busc\u00e1 en otro lo que no te doy, pero no me mientas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27518\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me dicen feo y soy feo. La naturaleza estaba en un mal d&iacute;a cuando dise&ntilde;&oacute; mi cara. Probablemente despu&eacute;s, al ver su obra, debe haber tenido cargo de conciencia y, tratando de compensar, me dio un potente intelecto, una firme voluntad y un f&iacute;sico armonioso y robusto. Por tener ese cuerpo sufr&iacute; muy poco las bromas de mis compa&ntilde;eros, con su habitual crueldad, pues generalmente era m&aacute;s alto y fuerte que ellos. Resumiendo, en el balance sal&iacute; ganancioso.<\/p>\n<p>Me llamo Euclides Gim&eacute;nez, 28 de edad, soltero, obtuve la licenciatura en econom&iacute;a a los 24 y dos a&ntilde;os despu&eacute;s me doctor&eacute;. Trabajo en una empresa fabricante de insumos m&eacute;dicos en el sector financiero con una retribuci&oacute;n m&aacute;s que suficiente.<\/p>\n<p>Mi vida est&aacute; jalonada por episodios donde la suerte juega totalmente a mi favor.<\/p>\n<p>La primera manifestaci&oacute;n es haber nacido y criado en un hogar donde s&oacute;lo abundaban dos cosas, trabajo y afecto. Ese ambiente rebosante de cari&ntilde;o fue el combustible que me movi&oacute; a estudiar, ayudar a mi madre en las tareas de la casa y poner el hombro al trabajo de mi padre en el campo.<\/p>\n<p>El segundo episodio se dio cuando, faltando poco para terminar la primaria, un hermano de pap&aacute; ofreci&oacute; tenerme en su casa mientras cursaba el secundario en la ciudad. Quedando pocos meses para finalizar ese ciclo mi t&iacute;o anunci&oacute; que se jubilaba, lo cual implicaba una reducci&oacute;n en sus ingresos. Neg&aacute;ndome de plano a seguir representando una carga para mis padres y para mis t&iacute;os, dej&eacute; de lado la expectativa de cursar la universidad.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, como al pasar, le pregunt&eacute; a mi t&iacute;o si era posible entrar a trabajar en la empresa que &eacute;l dejaba, recibiendo en respuesta que iba a averiguar. Nuevamente la suerte a mi favor hizo que me tomaran a prueba por tres meses. Para terminar el a&ntilde;o lectivo faltaba un mes, as&iacute; que habl&eacute; con el director del colegio, quien me concedi&oacute; el permiso viendo que hab&iacute;a tenido buen rendimiento. El puesto de cadete-ordenanza no requer&iacute;a una aptitud especial, as&iacute; que a los quince d&iacute;as me desempe&ntilde;aba con soltura, y cumplido el plazo de la prueba qued&eacute; efectivo.<\/p>\n<p>Tercer episodio. Una ma&ntilde;ana despu&eacute;s de entregar un expediente me cruzo con el due&ntilde;o de la empresa. En el momento de saludarlo escucho que me llaman<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Feo, ven&iacute;&rdquo;<\/p>\n<p>Don Benito simplemente mir&oacute; c&oacute;mo acud&iacute; al llamado y sigui&oacute; caminando. Era la primera vez que me ve&iacute;a y ca&iacute;a en cuenta de mi presencia en la empresa. Un poco m&aacute;s tarde me avisan que deb&iacute;a ir a la gerencia general. Me presento a la secretaria y tras anunciarme entr&eacute; al despacho y, ante una se&ntilde;a, me sent&eacute; frente al escritorio.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te molesta que te digan Feo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me molestar&iacute;a si sonara como burla o desprecio pero no es as&iacute;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cu&aacute;nto hace que est&aacute;s ac&aacute;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Justo un a&ntilde;o se&ntilde;or&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; estudios ten&eacute;s&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Secundario y estoy en primero de la universidad en la carrera de econom&iacute;a&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;C&oacute;mo entraste a trabajar&rdquo;<\/p>\n<p>Le cont&eacute; todo, resaltando que sin el trabajo no podr&iacute;a estudiar y que el colegio me permiti&oacute; faltar el &uacute;ltimo mes.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y c&oacute;mo te permitieron eso&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&iacute;a buenas notas.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cu&aacute;nto de buenas.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Termin&eacute; con promedio general 9,87&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hijo de puta&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No le entiendo se&ntilde;or&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te preocupes, yo me entiendo&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quiero ver los papeles&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengo certificado, diploma y medalla. Ma&ntilde;ana se los traigo&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se los dej&aacute;s a la secretaria, ella te los va a devolver en el d&iacute;a. Cuando termines este a&ntilde;o me ven&iacute;s a ver. Pod&eacute;s ir no m&aacute;s&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Comprendido se&ntilde;or, hasta luego&rdquo;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s me enter&eacute; que &ldquo;Hijo de Puta&rdquo; era una expresi&oacute;n que Don Benito ten&iacute;a a flor de labios y abarcaba una multitud de significados, pues dependiendo del destinatario, la entonaci&oacute;n de voz y el contexto pod&iacute;a expresar admiraci&oacute;n, enojo, sorpresa, alabanza, insulto y muchas cosas m&aacute;s. &Eacute;l hab&iacute;a enviudado hac&iacute;a poco y no ten&iacute;a hijos.<\/p>\n<p>Unos meses despu&eacute;s fui a ver a la secretaria de don Benito y le ped&iacute; que me anunciara.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se&ntilde;or, est&aacute; el empleado Gim&eacute;nez diciendo que usted dispuso que lo viera.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No llam&eacute; a nadie, y no s&eacute; qui&eacute;n es Gim&eacute;nez.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El ordenanza, se&ntilde;or, el Feo.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No le digas Feo, dame un minuto y hacelo pasar.&rdquo;<\/p>\n<p>Al entrar vi que estaba con otro se&ntilde;or, tambi&eacute;n mayor.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hijo, te presento a don Samuel, socio de la empresa.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mucho gusto se&ntilde;or.&rdquo; Salud&eacute; inclinando la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por qu&eacute; no diste la mano?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque la persona que tiene precedencia es quien dispone la modalidad que tendr&aacute; el saludo. Si don Samuel no estir&oacute; la mano es porque desea un saludo menos cercano.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te das cuenta Samuel?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; Benito, es muy hijo de puta.&rdquo;<\/p>\n<p>Naturalmente no intervine en ese di&aacute;logo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien hijo, que te trae por ac&aacute;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Usted me dijo que cuando terminara el a&ntilde;o de estudio viniera a verlo con los resultados. Ayer rend&iacute; una materia y ya termin&eacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A ver, que no entiendo. Rendiste una sola materia y terminaste el a&ntilde;o. Y las otras?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La que rend&iacute; es la &uacute;nica que no pod&iacute;a promocionar.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, nota del examen.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Diez, se&ntilde;or.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hijo de puta. Promedio del a&ntilde;o?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nueve setenta, se&ntilde;or&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Samuel?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s toda la raz&oacute;n del mundo, Benito.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, te quiero hacer un regalo. Qu&eacute; quer&eacute;s.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Que si el a&ntilde;o que viene tengo el mismo horario que &eacute;ste, me deje salir una hora antes del trabajo&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por qu&eacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque las clases comienzan a la misma hora que salgo de ac&aacute; y hasta que llego pierdo la primera hora.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Samuel?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Demasiado hijo de puta Benito&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Escuchame bien Euclides, lo que me ped&iacute;s es un tr&aacute;mite administrativo. Quiero hacerte un regalo. Qu&eacute; necesit&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Un ordenador port&aacute;til. Pero es muy caro.&rdquo;<\/p>\n<p>Si contestarme don Benito, por el intercomunicador, le orden&oacute; a la secretaria que lo comunicara con el ingeniero que hace el mantenimiento de sistemas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Don Benito, le habla el ingeniero Ram&iacute;rez.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te va a ir a ver el empleado Gim&eacute;nez para que se pongan de acuerdo sobre el equipo port&aacute;til que le conviene comprar. Despu&eacute;s llam&aacute;s a nuestro proveedor para que ma&ntilde;ana lo traiga y se lo entregas. Sin que falte ning&uacute;n accesorio y con programas originales&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se&ntilde;or, no conozco ning&uacute;n empleado Gim&eacute;nez.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ingeniero, no hag&aacute;s que te lo repita. El Feo se llama Euclides Gim&eacute;nez. Entendiste?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, se&ntilde;or&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hijo, dejale a la secretaria el n&uacute;mero de tu tel&eacute;fono para llamarte ma&ntilde;ana a ver si est&aacute; todo bien.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No tengo tel&eacute;fono, se&ntilde;or.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;C&oacute;mo que no ten&eacute;s tel&eacute;fono. Qu&eacute; hac&eacute;s con tu sueldo si sos soltero y viv&iacute;s con tu t&iacute;o?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo divido en cuatro, dos partes para mi t&iacute;o solventando mi estad&iacute;a, una parte para mis padres, y una parte para mis gastos. Con eso no me alcanza para comprar un aparato y pagar la l&iacute;nea.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Has escuchado Samuel?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; Benito.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y entonces, qu&eacute; te pasa. Est&aacute;s distra&iacute;do, sos amarrete, qu&eacute; ocurre. No escuchaste que no tiene tel&eacute;fono?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Perd&oacute;n, ya entend&iacute;. Euclides ma&ntilde;ana la secretaria de Benito va a tener un aparato para vos.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Samuel, no quiero pensar que te est&aacute;s olvidando de la l&iacute;nea.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, por supuesto, de ahora en adelante yo cubrir&eacute; el gasto.&rdquo;<\/p>\n<p>Otra manifestaci&oacute;n de la buena suerte, no importante pero s&iacute; altamente placentera, fue conocerla a Julia, una joven de 19 a&ntilde;os, la luz de los ojos de su pap&aacute;, probablemente la m&aacute;s hermosa de la universidad.<\/p>\n<p>Esta relaci&oacute;n, a todas luces incomprensible, fue fruto de algunas coincidencias. Una se dio cuando le llam&oacute; la atenci&oacute;n mi fealdad y, al preguntar qui&eacute;n era, le contaron entre otras cosas que mi nota m&aacute;s baja de estudio era de nueve. Otra result&oacute; su extrema disposici&oacute;n a la vagancia junto con la exigencia paterna de estudiar algo que le permitiera desempe&ntilde;arse en puestos importantes de su empresa. La combinaci&oacute;n de ambas y su sentido pr&aacute;ctico generaron una contraprestaci&oacute;n de servicios, yo le hac&iacute;a todos los trabajos que no eran presenciales y ella se aven&iacute;a a una sesi&oacute;n semanal de sexo. Al final, lo que parec&iacute;a ser una obligaci&oacute;n desagradable para esta mujercita, devino en algo muy placentero pues, como dicen los criollos, la hac&iacute;a bellaquear.<\/p>\n<p>Por cosas del azar nuestros sexos eran asombrosamente complementarios. La profundidad y di&aacute;metro de su vagina resultaban levemente inferiores a la longitud y grosor de mi pija, resultando que la fricci&oacute;n de entrada y salida supon&iacute;a un equilibrado deleite, donde la expansi&oacute;n producida por el intruso era devuelta en modo de presi&oacute;n envolvente.<\/p>\n<p>Las dos primeras veces fueron placenteras pero matizadas por tanteos, buscando las zonas sensibles, la presi&oacute;n adecuada para cada una, los signos faciales para detectar el est&iacute;mulo apropiado y otras cosas que ser&iacute;a largo enumerar.<\/p>\n<p>La tercera vez fue algo glorioso. Despu&eacute;s de las caricias preliminares y un buen orgasmo, mientras le com&iacute;a la conchita, me pidi&oacute; que la dejara manejar la acci&oacute;n, a lo que acced&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cuando te diga, entr&aacute; nada m&aacute;s que la cabecita y luego quedate quieto&rdquo;.<\/p>\n<p>Se puso en cuatro sobre el piso alfombrado al costado de la cama y me inst&oacute; a hacerlo. Al ubicarme de rodillas percib&iacute; que la suerte de nuevo estaba de mi lado. Sobre la pared a unos dos metros hab&iacute;a un espejo de cuerpo entero que me permitir&iacute;a ver lo que la posici&oacute;n me imped&iacute;a.<\/p>\n<p>Julia, apoyada sobre rodillas y codos, mord&iacute;a su labio inferior con los ojos cerrados. Mientras se mov&iacute;a haciendo que la entrada y salida del glande fuera corta, sus facciones distendidas suger&iacute;an concentraci&oacute;n en las sensaciones del contacto.<\/p>\n<p>Varias veces hizo la rutina de salida lenta y entrada s&uacute;bita, acompa&ntilde;adas de su voz<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; delicia sentirte suave. &iexcl;Ahora siiii, enteraa!&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando una de las violentas entradas fue seguida de sus nalgas pegadas a mi pubis haciendo un movimiento rotatorio, quebr&eacute; mi promesa de quietud. Puse las manos en sus nalgas y con los dedos a modo de garras la aplast&eacute; contra m&iacute;, profundizando al m&aacute;ximo la penetraci&oacute;n comenzando la corrida. Habr&aacute;n sido cuatro palpitaciones con expulsi&oacute;n pero sent&iacute; como si hubiera arrojado hasta la idea de semen. El final de mi orgasmo coincidi&oacute; con el comienzo del suyo que semej&oacute; un orde&ntilde;e de lo poco que me quedaba dentro.<\/p>\n<p>La tarea de ambos, habitualmente ten&iacute;a lugar los s&aacute;bados, en la vivienda paterna y nos instal&aacute;bamos en su dormitorio, con escritorio amplio y todas las facilidades para ambas actividades. En el resto de la semana nos ve&iacute;amos ocasionalmente en la universidad pues mi tiempo libre era escaso. El trato con su padre fue distante y por parte de &eacute;l se evidenciaba un desagrado mal disimulado. Reacci&oacute;n en cierto modo l&oacute;gica pues yo era poca cosa para su princesa.<\/p>\n<p>Con la pareja del due&ntilde;o de casa la cosa era bien distinta, al punto de ser la &uacute;nica que me llamaba por mi nombre, algo que solo se verificaba con mis familiares. Nuria, tercera en la lista de mujeres que ocuparon ese puesto, es una hermosa mujer con menos de treinta a&ntilde;os. Hab&iacute;a sido empleada en la empresa del padre de Julia cuando &eacute;ste la cortej&oacute; y se junt&oacute; con ella, hace un a&ntilde;o y medio. Proviene de una familia modesta donde todos viven de su trabajo. Tiene un hermano casado y su madre vive de la pensi&oacute;n del esposo fallecido. Lo notable de Nuria es su perfil bajo. Siendo muy linda viste sin llamar la atenci&oacute;n, de conversaci&oacute;n agradable, opiniones muy centradas y criteriosas, como si la vida le hubiera impuesto una r&aacute;pida y temprana maduraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Con ella la relaci&oacute;n fue creciendo en cercan&iacute;a y confianza en un &aacute;mbito de mutuo respeto. En una de mis visitas faltando dos meses para finalizar del ciclo acad&eacute;mico, y habiendo concluido mi trabajo con una gratificaci&oacute;n algo m&aacute;s larga, estaba ya saliendo cuando me pidi&oacute; hablar un momento. Por supuesto que acept&eacute; encantado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Necesito que me des algunos minutos. Ten&eacute;s tiempo?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Todo el que quieras&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos sab&eacute;s que te aprecio, creo hab&eacute;rtelo demostrado en estos meses. Lo que te voy a decir quiz&aacute; te duela, pero me sentir&iacute;a muy mal si sufr&iacute;s porque no fui capaz de advertirte a tiempo. Decir es f&aacute;cil, lo dif&iacute;cil es hacer. Julia no te conviene, todo lo que para vos tiene valor, estudio, trabajo, esfuerzo, veracidad, lealtad, para ella es cuesti&oacute;n de perdedores, de gente que no sabe vivir. Por aqu&iacute; he visto desfilar una buena cantidad de j&oacute;venes que al poco tiempo, cuando pas&oacute; la novedad, son dejados de lado como pa&ntilde;uelo descartable. Mi sugerencia es que hagas lo posible por no enamorarte aunque sigas disfrutando de su cuerpo, y ante la primera muestra de cansancio de su parte, sin siquiera despedirte no vuelvas a tener contacto con ella. Si te llegara a preguntar qu&eacute; te paso, simplemente decile que est&aacute;s muy ocupado. No permitas que ella te descarte.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agradezco la sinceridad, francamente no lo esperaba. Quisiera retribuirte de la misma manera pero antes tengo que saber algo. Alguna vez me dijiste que trabajabas en la empresa del padre de Julia antes de ambos convivieran y que dejaste el trabajo por su expreso pedido. Tambi&eacute;n me contaste que sos la tercera pareja de Jorge llevando a&ntilde;o y medio juntos. Dios no lo quiera, pero si ma&ntilde;ana &eacute;l muriera, &iquest;d&oacute;nde ir&iacute;as a vivir y como solventar&iacute;as tus gastos?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ir&iacute;a a casa de mi madre y seguro ella me ayudar&iacute;a hasta que consiga trabajo.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entiendo, pero no hay raz&oacute;n valedera para ello. Si fueras inepta para trabajar, vaga o superficial lo entender&iacute;a, pero as&iacute; no. Mi invitaci&oacute;n es que aproveches la influencia y poder de Jorge para conseguir una buena ocupaci&oacute;n. Estoy seguro que te vas a sentir mejor. Si &eacute;l te preguntara el porqu&eacute;, simplemente le dec&iacute;s que est&aacute;s viviendo como un par&aacute;sito, que deseas sentirte ocupada y &uacute;til. El d&iacute;a que tengas trabajo, si te parece bien, av&iacute;same, que algo se me va a ocurrir para buscar tu independencia.&rdquo;<\/p>\n<p>Por todo ello es que me adhiero fervientemente al dicho que reza: &ldquo;Creo en la suerte y adem&aacute;s he comprobado que cuanto m&aacute;s duro trabajo m&aacute;s suerte tengo.&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando Nuria me cont&oacute; del empleo y la remuneraci&oacute;n le arm&eacute; un proyecto. B&aacute;sicamente era construir un bloque de diez habitaciones con ba&ntilde;o para alquilar a estudiantes de la universidad cercana a la casa de su madre. El terreno permit&iacute;a eso y mucho m&aacute;s. Sus ingresos le daban para afrontar los gastos de un importante cr&eacute;dito para la parte b&aacute;sica de la obra. La dificultad estaba en que, si bien pod&iacute;a pagar, no se lo iban a otorgar. Soluci&oacute;n, que madre, hermano y cu&ntilde;ada gestionaran individualmente, siendo ella quien solventara el gasto. Finalizada la estructura se podr&iacute;a conseguir un cr&eacute;dito hipotecario que permitiera terminar. Este proyecto deb&iacute;a hacerse a la vista de todo el mundo, incluido el padre de Julia.<\/p>\n<p>Durante el desarrollo viaj&eacute; con cierta frecuencia para ver el avance y coordinar actividades futuras, qued&aacute;ndome tiempo para esparcimiento y cambio de rutinas. En esas visitas llegu&eacute; a conocer y apreciar a los integrantes de la familia, Mabel la madre con algo m&aacute;s de 60, Pedro el hermano en los 40 y Lea, la cu&ntilde;ada, igual que Nuria apenas pasados los 30.<\/p>\n<p>El matrimonio llevaba 6 de casados sin hijos. &Eacute;l ten&iacute;a una diabetes juvenil que no pod&iacute;a controlar porque comida, bebida y sedentarismo eran su pasi&oacute;n. Ella una hermosa mujer, delgada pero apetecible y culta. Quiz&aacute; lo m&aacute;s notable era la rara combinaci&oacute;n de un car&aacute;cter fuerte unido a una ternura deliciosamente femenina. Como era quien llevaba el manejo inmediato del proyecto tuve una relaci&oacute;n m&aacute;s cercana con ella que con el resto, al punto que ten&iacute;amos un saludo de buen humor y casi ritual.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tendr&iacute;a que haberte conocido de soltera&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te hubiera rechazado porque no me gustan los estudiosos&rdquo;<\/p>\n<p>Tres a&ntilde;os han pasado de aquella charla con Nuria donde le expuse un posible proyecto para asegurar en algo su futuro. En ese lapso termin&eacute; mi carrera, despu&eacute;s logr&eacute; doctorarme, y lo que en aquel momento era una declaraci&oacute;n de intenciones, una semana atr&aacute;s hab&iacute;a concluido. El otro hecho destacable fue la operaci&oacute;n para modificar algo mis facciones. Usualmente don Benito, cada dos o tres semanas, me llamaba para invitarme un caf&eacute; y pedirme opini&oacute;n sobre alg&uacute;n asunto de inter&eacute;s. Una de esas veces me sorprendi&oacute; por el tema.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hijo, alguna vez pensaste en hacerte una cirug&iacute;a facial?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; se&ntilde;or, en cuanto pueda lo voy a hacer. No pretendo ser lindo pero s&iacute; menos feo&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me dar&iacute;as una alegr&iacute;a si me permit&iacute;s intervenir. Un cirujano, amigo de muchos a&ntilde;os, tiene prolongada experiencia en este tema. Cuando estaba empezando yo le equip&eacute; todo el quir&oacute;fano a pagar cuando pudiera. Lo hizo rapid&iacute;simo y al completo, sin embargo dice que de por vida va a permanecer en deuda conmigo. Si le pido que te opere lo va a hacer con inmenso gusto y seguro no va a permitir que le pagues. Me dej&aacute;s que lo hable?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado se&ntilde;or&rdquo;<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue, no cambi&eacute; el apodo pero s&iacute; mi cara. Ya no asusto.<\/p>\n<p>Hace dos d&iacute;as Nuria me invit&oacute; para viajar este fin de semana largo y festejar la finalizaci&oacute;n del emprendimiento. Salimos en su auto y en tres horas ya hab&iacute;amos llegado. El s&aacute;bado hicimos unos c&aacute;lculos por la ma&ntilde;ana. Al mediod&iacute;a comer&iacute;amos todos juntos menos Pedro pues no se sent&iacute;a bien.<\/p>\n<p>Cuando sent&iacute; que Lea hab&iacute;a llegado fui a saludarla, estaba en la cocina y al entrar, vi&eacute;ndola de espaldas, la salud&eacute; como de costumbre.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tendr&iacute;a que haberte conocido soltera&rdquo;<\/p>\n<p>Se dio vuelta para contestar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te hubiera rechazado porque no me gustan los estudiosos&rdquo;<\/p>\n<p>Me llam&oacute; la atenci&oacute;n verla con cara de agotada, pareciendo estar con el &aacute;nimo por el suelo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Algo pasa que est&aacute;s distinta a la dama que hubiera deseado conocer de soltera&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Debe ser que tengo un mal d&iacute;a&rdquo;<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute;, tom&aacute;ndola de los brazos a la altura de los hombros.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No pretendo ser tu confidente, pero debes saber que estoy dispuesto a ayudarte en lo que sea que est&eacute; a mi alcance&rdquo;<\/p>\n<p>Su agradecimiento fue silencioso, me abraz&oacute; y apoyando la cabeza en mi hombro peg&oacute; su cuerpo al m&iacute;o. Por supuesto que correspond&iacute; apret&aacute;ndola suavemente, pasando mis manos por su espalda en tierna caricia, mientras sent&iacute;a su pelvis en firme contacto con la m&iacute;a. La uni&oacute;n habr&aacute; durado menos de un minuto pero la sensaci&oacute;n de su cercan&iacute;a fue muy intensa. Se separ&oacute; d&aacute;ndome un leve beso en los labios.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengo que cocinar&rdquo;<\/p>\n<p>Conmovido regres&eacute; con Nuria a terminar la tarea pendiente. Ten&iacute;amos que determinar qu&eacute; porcentaje de propiedad le tocaba a cada uno y c&oacute;mo se dividir&iacute;an los ingresos. Cuando se dio la oportunidad le pregunt&eacute; si Lea ten&iacute;a alg&uacute;n problema, pues la notaba apagada en contraste con lo alegre y din&aacute;mica que se mostraba en otras oportunidades.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vamos afuera como quien recorre la obra. Menos mal que vos tocaste el tema. Yo no hubiera sabido c&oacute;mo abordarlo. Ahora me explico. Hace tiempo que la salud de Pedro va en franco deterioro y eso representa mucha preocupaci&oacute;n, con el agregado de significar la incapacidad para mantener relaciones &iacute;ntimas.&rdquo;<\/p>\n<p>En esto sus palabras fueron muy gr&aacute;ficas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sigue teniendo la sonrisa de la mujer alegre, pero le falta el gesto de la hembra satisfecha&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y c&oacute;mo lo llevan.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De regular para mal. Al punto que hace d&iacute;as Pedro le dijo que se consiga un amante. Lo que no quiere es que lo haga a espaldas de &eacute;l. Y ella le contest&oacute; que no sab&iacute;a si iba a poder. Anoche me llam&oacute; mi hermano diciendo que Lea te hab&iacute;a elegido, y si pod&iacute;a, te iba a seducir. Me pidi&oacute; que, si era posible, hablara con vos para dejar claro que Lea no es una buscona que traiciona al marido. Te ruega que no te des por enterado antes de que ella te lo diga.&rdquo;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de almorzar Mabel se fue a descansar. Lea se ofreci&oacute; a lavar mientras Nuria y yo levant&aacute;bamos la mesa. En eso estaba cuando mi amiga me llev&oacute; aparte.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, no pierdas un minuto, and&aacute; a la cocina y ded&iacute;cate a llevar por las nubes el &aacute;nimo de mi cu&ntilde;ada.&rdquo;<\/p>\n<p>Naturalmente le hice caso.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tendr&iacute;a que haberte conocido soltera&rdquo;<\/p>\n<p>Su diferente respuesta fue suficiente permiso.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;M&aacute;s vale tarde que nunca.&rdquo;<\/p>\n<p>Me acerque peg&aacute;ndome a su espalda, con los brazos alrededor de la cintura y bes&aacute;ndole el cuello. Su reacci&oacute;n fue poner su brazo izquierdo sobre los m&iacute;os, echar su cabeza hacia atr&aacute;s mientras su mano derecha en mi nuca estrechaba el contacto de mis labios, y hacer fuerza retrocediendo para que la divisi&oacute;n de sus nalgas alojara el bulto que resaltaba en mi bragueta.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s me separ&eacute; para dejar algo de espacio, desabroch&eacute; su corpi&ntilde;o sacando los breteles por los codos y retirando la prenda por el frente para dejarla sobre la mesada. Luego levant&eacute; el ruedo del vestido para, con ambas manos, tomar la bombacha y bajarla sac&aacute;ndola por los pies. Ah&iacute; s&iacute; la di vuelta y quedamos abrazados, ella con su mejilla apoyada en el hueco de mi hombro y yo con mi boca detr&aacute;s de su oreja. Ella dijo dos palabras y yo otras dos.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi amor&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tesoro m&iacute;o&rdquo;<\/p>\n<p>El contacto fue tan intenso, tierno y significativo que me record&oacute; un grafiti le&iacute;do hace tiempo &lsquo;Hay abrazos que son como para quedarse a vivir&rsquo;.<\/p>\n<p>El encuentro de los labios fue el t&eacute;rmino de un recorrido de besos sucesivos desde el l&oacute;bulo de la oreja, pasando por toda la mejilla hasta la comisura, donde lo principal fue saborear la boca del otro. Cuando las lenguas acusaron cansancio de tanto movimiento acariciante, que expresaba la mutua afectividad, me arrodill&eacute; desabotonando el vestido de la cintura para abajo. La mata de pelo bien arreglado fue un im&aacute;n irresistible que recorr&iacute;, de abajo hacia arriba varias veces, con el dorso de la mano, mientras ella permanec&iacute;a con los ojos cerrados y agarrando con fuerza el borde de la mesada. Progresando en la caricia apoy&eacute; ambas palmas sobre el final de los muslos, mientras los pulgares puestos en los v&eacute;rtices del vello pubiano estiraban la piel hacia arriba y hacia afuera. El resultado fue que lentamente se fueron abriendo los labios, permitiendo la aparici&oacute;n del cl&iacute;toris cuyo capuch&oacute;n se retra&iacute;a dej&aacute;ndolo sobresalir erguido.<\/p>\n<p>Que nuestros besos, caricias y contactos previos hab&iacute;an llevado la excitaci&oacute;n a buena altura era testimonio fidedigno la cantidad de jugo que empapaba esa conchita. No pude superar la tentaci&oacute;n, mis labios se lanzaron en pos del botoncito desafiante, y haciendo el mismo trabajo que si fuera un pez&oacute;n, en un santiam&eacute;n provoqu&eacute; su primera corrida en mis brazos. Las manos que ci&ntilde;endo mi cabeza apretaban vulva contra boca, cuando terminaron los espasmos, me separaron haciendo que, ya de pie, la abrazara.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No puedo m&aacute;s, por favor d&eacute;jame descansar.&rdquo;<\/p>\n<p>Sentado en una silla, la ubiqu&eacute; sobre mis piernas. Ella con la cabeza descansando sobre mi hombro me hizo saber el por qu&eacute; de su proceder, de la impotencia de su marido, de la sugerencia de buscar un amante, de la elecci&oacute;n que hizo y de su aprobaci&oacute;n por Pedro.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estoy segura que le debe causar algo de dolor porque me quiere, y en cierto modo, al lado del placer que me das, tambi&eacute;n tengo algo de remordimiento. Vos sab&eacute;s que no me sos indiferente, pero lo que me inclin&oacute; decisivamente es que te considero incapaz de hacernos da&ntilde;o.&rdquo;<\/p>\n<p>Luego de estos minutos de descanso para ella, en que mi excitaci&oacute;n no declinaba, pues su vestido, totalmente abierto solo le cubr&iacute;a los hombros, la hice ponerse de pie, para bajar mi pantal&oacute;n y calzoncillo, sentarme nuevamente haci&eacute;ndola montar de frente y a caballo de mis piernas.<\/p>\n<p>-&ldquo;Te pido dos cosas, que me dejes manejar la penetraci&oacute;n y me des tu lengua para saborearla.&rdquo;<\/p>\n<p>Naturalmente, a un pedido as&iacute; era imposible negarse. Se levant&oacute; ligeramente, agarr&oacute; el tronco por la mitad ubic&aacute;ndolo en la entrada de la vagina, me hizo sacar la lengua y en el momento de sorberla empez&oacute; a bajar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, no s&eacute; cu&aacute;nto podr&eacute; aguantar sin correrme, has logrado que mi nivel de excitaci&oacute;n sea alt&iacute;simo.&quot;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Disfrut&aacute; mi amor, no te reprimas, y hacelo bien adentro, ayer termin&eacute; de menstruar.&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando el glande top&oacute; con el fondo, sintiendo presiones sucesivas que semejaban un orde&ntilde;e, se abrieron las compuertas, dando comienzo a la serie de palpitaciones seguidas de chisguetazos que me dejaron agotado. Ah&iacute; pude disfrutar del puro afecto, que permanece una vez superada la pasi&oacute;n y se concreta entre los brazos femeninos, que antes urg&iacute;an y ahora hac&iacute;an de contenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por razones de distancia y trabajo nos encontr&aacute;bamos cada dos semanas viajando alternadamente, una vez yo y la siguiente ella. De com&uacute;n acuerdo quedamos en que su relaci&oacute;n matrimonial ten&iacute;a prioridad sobre la nuestra. El tiempo de Pedro era escaso y nada justificaba convertirlo en una tortura.<\/p>\n<p>Meses m&aacute;s tarde Pedro falleci&oacute; producto de una falla org&aacute;nica generalizada. Naturalmente la acompa&ntilde;&eacute; en esa circunstancia dolorosa y poco despu&eacute;s le ped&iacute; que nos cas&aacute;ramos, dejando pasar un lapso prudencial. Acordamos que tanto la ceremonia cuanto el festejo se realizaran en un ambiente &iacute;ntimo, reducido a la familia cercana. De esta relaci&oacute;n siempre estuvo al tanto don Benito, quien, cuando se acercaba la fecha de casamiento me pidi&oacute; conocerla. La reuni&oacute;n en su despacho fue agradable y de corta duraci&oacute;n. La conversaci&oacute;n final fue, para m&iacute;, tremendamente emotiva.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Euclides, tapate los o&iacute;dos, porque lo que quiero decirle a tu novia no es para vos. Lea, &eacute;ste es el hijo que siempre quise tener, si &eacute;l te eligi&oacute; deb&eacute;s ser muy buena, sean felices y de ser posible quiero r&aacute;pidamente un nieto.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querido baj&aacute; las manos que esto tambi&eacute;n te interesa a vos. Don Benito, le adivinamos el pensamiento, si todo sigue bien, dentro de siete meses ser&aacute; abuelo.&rdquo;<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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