{"id":27572,"date":"2021-01-15T23:00:00","date_gmt":"2021-01-15T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-01-15T23:00:00","modified_gmt":"2021-01-15T23:00:00","slug":"placeres-peligrosos-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/placeres-peligrosos-ii\/","title":{"rendered":"Placeres peligrosos (II)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27572\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Es aconsejable leer primero &quot;Placeres peligrosos&quot;.<\/p>\n<p>El busca la arranc&oacute; de su pesadilla, aun as&iacute; el brusco despertar le impidi&oacute; por un instante reconocer donde se encontraba hasta que el golpe que se dio en la cabeza con la litera la devolvi&oacute; a la realidad.<\/p>\n<p>Desde la fat&iacute;dica noche, las pesadillas eran constantes, incluso durante el breve sue&ntilde;o, cuando las guardias se lo permit&iacute;an. Cristina se lav&oacute; la cara y los dientes, luego se pein&oacute; y acudi&oacute; a la sala de urgencias. Dese&oacute; que no fuera nada grave y poder retomar el sue&ntilde;o que tanto se resist&iacute;a en los &uacute;ltimos d&iacute;as a apaciguar su esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p>El hombre de la cara ensangrentada, al ver a la neurocirujana se qued&oacute; estupefacto y sin poder hablar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; le ocurre? &mdash;pregunt&oacute;, pero el paciente parec&iacute;a estar en shock y le costaba articular las palabras, por lo que la doctora pens&oacute; que se deb&iacute;a al traumatismo. A continuaci&oacute;n, la neurocirujana se dirigi&oacute; a la residente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tenemos? &mdash;le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Var&oacute;n, treinta y siete a&ntilde;os. Accidente de coche. Ha sufrido un traumatismo en la cabeza y tiene una brecha. Est&aacute; consciente y hasta hace un momento parec&iacute;a encontrarse bien, &mdash;le inform&oacute; la residente.<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien. &iexcl;L&iacute;mpiale primero la sangre de la cara, &mdash;le orden&oacute; mientras ella le echaba un vistazo a la brecha de la cabeza. &mdash;No parece grave, de todos modos le haremos un esc&aacute;ner por si hubiese alguna lesi&oacute;n interna, &mdash;le inform&oacute;.<\/p>\n<p>La residente termin&oacute; de limpiarle la cara ensangrentada y le pregunt&oacute; a su superiora si se lo llevaban a hacerle la prueba, pero vio que la doctora miraba fijamente al paciente con los ojos abiertos como platos, al mismo tiempo que el hombre observaba a la neurocirujana con mirada apocada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;sele la herida y ll&eacute;valo luego a hacerle el esc&aacute;ner. Cuando est&eacute;, me avisas!&mdash;le orden&oacute; a la residente, y con una mirada capaz de fulminar, abandon&oacute; la sala sin decir ni una palabra, por lo que la doctora residente se qued&oacute; perpleja ante una antipat&iacute;a que era anormal en su superiora.<\/p>\n<p>Estaba segura de que conoc&iacute;a al paciente, y de ah&iacute; su actitud. Habr&iacute;a jurado tambi&eacute;n por su frialdad que aquel hombre no era santo de su devoci&oacute;n y algo hab&iacute;a pasado entre ellos que desconoc&iacute;a, de manera que mientras le hac&iacute;an la prueba concertada, la residente fue a hablar con su superiora por saber si la pod&iacute;a ayudar en algo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Conoce a ese paciente? &mdash;le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Por lo que he visto, parece que no le cae muy bien, &mdash;manifest&oacute;, pero la doctora hizo caso omiso a su comentario.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Le ocurre algo? &mdash;le pregunt&oacute; amablemente.<\/p>\n<p>&mdash;Nada que te importe, &mdash;le respondi&oacute; tajante, y su residente se qued&oacute; confusa y extra&ntilde;ada ante la conducta inusual de su superiora, y frente a sus escasas pretensiones de abrirse, abandon&oacute; la estancia.<\/p>\n<p>Al cabo de treinta minutos baj&oacute; la doctora a hablar con el paciente que permanec&iacute;a a la espera con los nervios a flor de piel.<\/p>\n<p>&mdash;No tienes lesiones internas. No todos podemos decir lo mismo, &mdash;le dijo en un tono adusto y se dio la vuelta dando por zanjada su visita m&eacute;dica para atender la Tablet.<\/p>\n<p>&mdash;Siento todo lo que pas&oacute;. Aquello fue un error, &mdash;se disculp&oacute; el paciente, pero antes de que pudiese continuar, Cristina le hizo callar con un convincente gesto que no daba lugar a r&eacute;plica, se dio la vuelta y desapareci&oacute; por la puerta.<\/p>\n<p>Cristina termin&oacute; su guardia a las ocho de la ma&ntilde;ana y sali&oacute; por la puerta principal a las ocho y cuarto. Aunque la noche hab&iacute;a sido tranquila, no hab&iacute;a tenido un sue&ntilde;o lo suficientemente reparador. Quer&iacute;a llegar a casa y acostarse un rato aun a sabiendas que dormir&iacute;a a intervalos. Al bajar las escaleras de la entrada Juli&aacute;n estaba esper&aacute;ndola.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No te acerques a m&iacute;! &mdash;le advirti&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Espera! No temas. S&oacute;lo quiero disculparme por lo que hicimos. No estuvo bien y entiendo lo mal que lo tuviste que pasar. No puedo hablar por los dos. S&oacute;lo s&eacute; que desde aquel d&iacute;a me siento como una mierda. No merezco que me curases hoy, lo s&eacute;, pero lo agradezco porque as&iacute; he tenido la oportunidad de pedirte perd&oacute;n, aunque no lo merezca.<\/p>\n<p>&mdash;Fuisteis unos hijos de puta.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;. Nos dejamos llevar por la euforia y nunca debimos haberlo hecho. No hay un solo d&iacute;a que pase que no me arrepienta&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Bueno. &iexcl;D&eacute;jalo ya! &iquest;Vale? Yo estoy intentando olvidarlo desde que pas&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo si me dejas reparar el da&ntilde;o que te hice.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo vas a hacer eso?<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;, y me gustar&iacute;a que hubiese un modo.<\/p>\n<p>&mdash;No lo hay &iexcl;D&eacute;jalo! Agradezco tus intenciones. No creo que seas un mal t&iacute;o, aunque no puedo decir lo mismo de tu amigo, &mdash;asever&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias por pensarlo. &iexcl;D&eacute;jame invitarte!<\/p>\n<p>&mdash;No es una buena idea.<\/p>\n<p>&mdash;Insisto.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento. Estoy agotada. Necesito dormir.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Otro d&iacute;a, quiz&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;Estoy casada, aunque eso creo que ya lo sabes.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo s&eacute;, yo tambi&eacute;n lo estoy, pero ambos sabemos que eso no es un inconveniente.<\/p>\n<p>&mdash;No me interesa follar, &iquest;lo entiendes?<\/p>\n<p>&mdash;Totalmente. &iquest;Un caf&eacute; te parece bien?<\/p>\n<p>&mdash;No me gusta confraternizar con los t&iacute;os con los que me acuesto, y mucho menos con los que me violan.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces, &iquest;s&oacute;lo puedo aspirar a follar?<\/p>\n<p>&mdash;Eso se acab&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&eacute;jame invitarte! S&oacute;lo un caf&eacute;. No volver&eacute; a molestarte.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien. A la noche sobre las diez.<\/p>\n<p>&mdash;Hecho. &iquest;Aqu&iacute; mismo?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>Por primera vez en tres semanas logr&oacute; dormir m&aacute;s de cuatro horas seguidas despu&eacute;s de reclamar las atenciones de su esposo. Unas atenciones que su cuerpo no le hab&iacute;a exigido porque hab&iacute;a estado odi&aacute;ndose a s&iacute; misma, pero sobre todo, a aquellos dos cafres.<\/p>\n<p>En un primer momento no contemplaba el perd&oacute;n para ninguno de ellos, pero percib&iacute;a que Juli&aacute;n no era mala persona despu&eacute;s de todo, de lo contrario, no se hubiese disculpado, ni hubiese insistido en desear su perd&oacute;n. Se hubiese largado y punto, y quedaba claro que para &eacute;l era importante recibir su absoluci&oacute;n.<\/p>\n<p>De camino a casa volvi&oacute; a rememorar la primera parte de aquella aciaga noche y tuvo que reconocer que fue el mejor sexo de su vida, hasta que la noche se torci&oacute; y pas&oacute; a ser una pesadilla. Ahora, aplacada su ira y apaciguado su esp&iacute;ritu, eran los momentos gratos los que empezaban a tomar forma y no al rev&eacute;s, de ah&iacute; que su esposo se beneficiara de aquel polvo matutino. En cualquier caso, todav&iacute;a permanec&iacute;a una espina clavada en su psique.<\/p>\n<p>Aquietada su alma, la bestia volv&iacute;a a agitarse en su interior y entre varias de las opciones m&aacute;s factibles evalu&oacute; llevarse de nuevo a la cama a Juli&aacute;n, despu&eacute;s de todo tuvo que reconocer que fue un potro salvaje.<\/p>\n<p>A las diez menos diez de la noche estaba Juli&aacute;n en la puerta del hospital esperando que Cristina no hubiese cambiado de opini&oacute;n. Ella le gust&oacute; desde el primer momento que la vio y dar&iacute;a lo que fuera por borrar aquella parte desafortunada donde &eacute;l y su amigo se dejaron llevar por la lujuria del momento sin contemplar sus necesidades.<\/p>\n<p>Cuando la vio salir por la puerta volvi&oacute; a deleitarse de su prestancia y finura. Iba con unos jeans, un su&eacute;ter de cuello alto, y por encima un abrigo. Sus tacones no eran excesivamente altos. No le hac&iacute;a falta montarse sobre tacones de aguja para estilizar su figura, y si en un primer momento ya le pareci&oacute; una mujer incre&iacute;ble, el hecho de saber que era neurocirujana determin&oacute; que a aquella mujer no se le pod&iacute;a pedir m&aacute;s, con el valor a&ntilde;adido de que le encantaba el sexo. Pero Juli&aacute;n no la hab&iacute;a citado con intenciones sexuales. En realidad no sab&iacute;a cu&aacute;l era el prop&oacute;sito. Quiz&aacute;s para reconciliarse con &eacute;l mismo y redimirse de la canallada que le hicieron su amigo y &eacute;l. Quiz&aacute;s tambi&eacute;n para disfrutar, aunque s&oacute;lo fuera unos instantes de su presencia, aun sabiendo que ambos estaban casados. No sab&iacute;a a ciencia cierta qu&eacute; estaba haciendo, ni cuales eran sus pretensiones, ya que para &eacute;l, Cristina era una mujer inalcanzable, sin embargo tuvo la suerte de compartir cama, y tambi&eacute;n la desgracia de quebrantar su confianza y la naturalidad que ella mostraba con el sexo. Ahora solamente aspiraba a gozar de su presencia y embriagarse de su perfume.<\/p>\n<p>Ambos se saludaron con un discreto &ldquo;hola&rdquo; y Cristina le sugiri&oacute; una cafeter&iacute;a a dos manzanas. Cristina se adelant&oacute; y eligi&oacute; la mesa, a continuaci&oacute;n pidi&oacute; un caf&eacute; con leche y Juli&aacute;n la imit&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias por aceptar la invitaci&oacute;n, &mdash;le agradeci&oacute; &eacute;l con una animosa sonrisa, y ella asinti&oacute; con un mesurado gesto.<\/p>\n<p>&mdash;El caf&eacute; aqu&iacute; es bueno, &mdash;dijo para romper el hielo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; que lo es, &mdash;ratific&oacute; al tomar un sorbo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tal la noche? &iquest;Ha sido dura?<\/p>\n<p>&mdash;No. Ha sido bastante tranquila. S&oacute;lo un accidente de moto, sin consecuencias. He podido dormir un rato.<\/p>\n<p>&mdash;Siento robarte tu tiempo. Quiero agradecerte que hayas venido.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, trabajo aqu&iacute;, &mdash;manifest&oacute; con una sonrisa que lo cautiv&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No quiero generarte complicaciones con tu marido.<\/p>\n<p>&mdash;No me las generas. S&oacute;lo tomamos caf&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Es cierto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oye! Quiero pedirte disculpas de nuevo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;D&eacute;jalo ya! &iexcl;Olv&iacute;dalo! Yo tambi&eacute;n lo har&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;De acuerdo,&mdash;admiti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sueles salir sola por las noches?<\/p>\n<p>&mdash;No. Aquello fue inusual, aunque no te dir&eacute; que fue la primera vez.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s bien con tu esposo?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. &iquest;Por qu&eacute; lo preguntas?<\/p>\n<p>&mdash;Porque no es normal ver a una mujer casada a esas horas de la noche tomando una copa a solas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has venido a juzgarme?<\/p>\n<p>&mdash;No. Lo siento. No pretend&iacute;a ofenderte.<\/p>\n<p>&mdash;Hab&iacute;a salido a echar un polvo, pero eso ya lo sabes. Estoy bien con mi marido, pero ese d&iacute;a necesitaba evadirme. &iquest;Qu&eacute; tiene de malo?<\/p>\n<p>&mdash;Nada. Te admiro por ello.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; me dices de ti?<\/p>\n<p>&mdash;No es mi caso. Se present&oacute; la oportunidad y la aprovech&eacute; porque nadie en su sano juicio habr&iacute;a desperdiciado la ocasi&oacute;n de estar con una mujer como t&uacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes un amigo muy cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;. Desde aquella noche no hemos hablado mucho. No comparto sus m&eacute;todos y me molest&oacute; enormemente que te tratara de aquel modo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; no impediste que terminara de aquel modo? Para m&iacute; fue algo extraordinario, y podr&iacute;a haber formado parte de uno de los momentos m&aacute;s sobresalientes de mi vida, pero la noche dio un giro muy brusco pasando del placer y de la tolerancia a la humillaci&oacute;n. Podr&iacute;amos haber disfrutado los tres respet&aacute;ndonos, de eso se trataba, al menos eso cre&iacute;a, pero al parecer, tu amigo no compart&iacute;a el mismo criterio. &Eacute;l necesitaba humillarme para sentirse m&aacute;s hombre. Convertisteis lo que podr&iacute;a haber sido un d&iacute;a especial e inolvidable en algo horrible y detestable.<\/p>\n<p>&mdash;Y lo lamentar&eacute; el resto de mis d&iacute;as, &iexcl;cr&eacute;eme! Eres una mujer maravillosa. Deber&iacute;a haberle partido la cara&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Sin embargo, fuiste t&uacute; quien lo empez&oacute;. No quisiste parar cuando te lo dije. No pod&iacute;a m&aacute;s y te lo advert&iacute; muchas veces, pero nadie me escuch&oacute;, &iquest;recuerdas?<\/p>\n<p>&mdash;No me hagas sentir mal.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; me lo dices?<\/p>\n<p>&mdash;Creo que no ha sido una buena idea esto, &mdash;dijo levant&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Espera! &mdash;le espet&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Merezco el derecho a exteriorizar lo que sent&iacute;. No he podido hacerlo con nadie hasta ahora, y &iquest;qui&eacute;n mejor que t&uacute; para hacerlo?<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien. Tienes raz&oacute;n. Merezco que descargues tu ira en m&iacute;. Es lo menos que puedo hacer por ti, &mdash;respondi&oacute; mientras volv&iacute;a a sentarse.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres follar? &mdash;le pregunt&oacute; a bocajarro mientras su mano se posaba en la entrepierna por debajo de la mesa.<\/p>\n<p>&mdash;Pensaba que&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres follar o no?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;balbuce&oacute; mientras ella le miraba fijamente presionando el mont&iacute;culo que crec&iacute;a en su mano, alcanzando en segundos la dureza de una piedra.<\/p>\n<p>Cristina presionaba su hinchaz&oacute;n como si quisiera masturbarle a trav&eacute;s del pantal&oacute;n, entretanto Juli&aacute;n se dejaba hacer ante la iniciativa inesperada de la doctora que tan apenada parec&iacute;a hac&iacute;a unos instantes.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes una gran polla, &iquest;te lo ha dicho tu mujer alguna vez?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;respondi&oacute; con un sonido apenas audible.<\/p>\n<p>&mdash;No me extra&ntilde;a. Menudo pedazo de rabo tienes, &mdash;asegur&oacute; deslizando la lengua por su labio superior.<\/p>\n<p>Estaban en una mesa apartada y eso les proporcionaba cierta intimidad y una mayor discreci&oacute;n. Unas mesas m&aacute;s all&aacute; hab&iacute;a otros clientes desayunando, pero no se percataban de lo que ocurr&iacute;a debajo de la mesa. Dos camareros transitaban por la sala sirviendo a los clientes, ajenos tambi&eacute;n a la pareja del fondo.<\/p>\n<p>Cristina desabroch&oacute; el pantal&oacute;n y extrajo la verga mientras miraba a Juli&aacute;n y se mord&iacute;a el labio inferior. Se daba cuenta de sus actos y del riesgo que comportaba, pero quer&iacute;a hacerlo. De todos modos, hab&iacute;a hecho tantas insensateces en los &uacute;ltimos meses que aquello le pareci&oacute; un juego de ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>Juli&aacute;n no sab&iacute;a d&oacute;nde mirar, ni qu&eacute; hacer, ni qu&eacute; cara poner. Quer&iacute;a disimular, no deseaba que nadie se diera cuenta de lo que ocurr&iacute;a. Ella increment&oacute; el ritmo de su mano y en pocos segundos se llen&oacute; del l&iacute;quido viscoso que continuaba manando y golpeando la parte interior de la mesa, para luego desparramarse en el suelo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A&uacute;n te apetece follar? &mdash;le pregunt&oacute; al mismo tiempo que sacaba los cl&iacute;nex del bolso para limpiarse la mano y los restos desparramados en el suelo.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto, &mdash;respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Nos vamos? &mdash;le pregunt&oacute; a Juli&aacute;n, quien no sal&iacute;a de su estado de shock.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Al salir de la cafeter&iacute;a, se estir&oacute; el su&eacute;ter intentando disimular las manchas del pantal&oacute;n. Cristina pag&oacute; la cuenta y salieron del local.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has venido con coche?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo tengo aparcado ah&iacute; delante.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos, conozco un lugar con vistas. Te gustar&aacute;.<\/p>\n<p>No era la primera vez que visitaba el lugar en las mismas condiciones. A falta de sitio, era un excelente emplazamiento para echar un polvo bajo las estrellas. Las vistas eran estupendas y desde su ubicaci&oacute;n, en lo alto de la monta&ntilde;a, en aquella especie de mirador, se pod&iacute;a contemplar la ciudad a lo lejos. Cristina le sugiri&oacute; arrimar el veh&iacute;culo hacia el borde. Eso te&ntilde;&iacute;a de cierto encanto el momento y le daba un toque id&iacute;lico.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has venido muchas veces aqu&iacute;? &mdash;quiso saber.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que no vendr&iacute;as con tu marido.<\/p>\n<p>&mdash;Veo que las pillas al vuelo. Aqu&iacute; s&oacute;lo traigo a los amantes que me dejaron huella. Es un sitio especial &mdash;le dijo mientras se apoderaba de su boca, impidi&eacute;ndole responder, y &eacute;l le correspondi&oacute; con pasi&oacute;n desmedida buscando ambos cada rinc&oacute;n escondido de sus cuerpos. Se desnudaron atropelladamente dentro del coche. Juli&aacute;n volvi&oacute; a tener el cuerpo que tanto hab&iacute;a deseado a su merced, llen&aacute;ndose la vista de &eacute;l. Reclin&oacute; los asientos y se puso encima bes&aacute;ndole los pechos para bajar despacio por su barriga, deteni&eacute;ndose en el ombligo y trazando c&iacute;rculos sobre &eacute;l. Despu&eacute;s descendi&oacute; por el poquito vello de su sexo oli&eacute;ndolo y embriag&aacute;ndose de su aroma de mujer. Su lengua abri&oacute; los pliegues de aquella raja encharcada y la recorri&oacute; de arriba a abajo, alternando el trayecto con ligeras penetraciones de su lengua en la gruta, para despu&eacute;s buscar el n&oacute;dulo totalmente expuesto. Cristina contorne&oacute; su cuerpo moviendo su pelvis en busca de aquella lengua que la estaba encumbrando a la cima de un inminente cl&iacute;max, pero Juli&aacute;n detuvo aquella pr&aacute;ctica y se incorpor&oacute; para colocarse encima de ella y penetrarla tal y como hab&iacute;a so&ntilde;ado cada d&iacute;a desde aquel primer encuentro. Cristina suspir&oacute; de gozo sintiendo como su polla se adentraba hasta el fondo. Sus manos recorrieron su torso, para despu&eacute;s bajar por su cintura hasta su culo. Juli&aacute;n quer&iacute;a proporcionarle a Cristina todo el placer del mundo, pero la deseaba tanto que no fue capaz de mantener el control y se corri&oacute; en pocos minutos.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, no he podido contenerme, &mdash;se disculp&oacute; por haber terminado tan pronto sin lograr proporcionarle el punto culminante a ella.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, &mdash;le dijo tratando de consolarlo como a un ni&ntilde;o, y sabiendo que a&uacute;n ten&iacute;an tiempo para disfrutar.<\/p>\n<p>El miembro de Juli&aacute;n perdi&oacute; su rigidez, pero Cristina se incorpor&oacute; y le bes&oacute; para que no se sintiera mal, al mismo tiempo su mano baj&oacute; por su torso hasta llegar a la fl&aacute;cida polla. Continu&oacute; con el beso hasta que despeg&oacute; los labios y descendi&oacute; por su pecho y abdomen, deteni&eacute;ndose en su verga para cogerla con la boca, lamerla, mimarla y posteriormente engullirla. Pod&iacute;a saborear sus propios jugos a trav&eacute;s del miembro que hac&iacute;a unos minutos hab&iacute;a estado dentro de ella. La polla curva y nervuda empez&oacute; a crecer en su boca hasta que de nuevo adquiri&oacute; la dureza deseada, despu&eacute;s se incorpor&oacute; y lo mir&oacute; de forma lujuriosa, acopl&aacute;ndose encima y cabalg&oacute; sobre &eacute;l con movimientos p&eacute;lvicos descontrolados.<\/p>\n<p>&mdash; Cristina, eres una diosa, &mdash;dijo mientras se aferraba a sus nalgas.<\/p>\n<p>Su lengua recorri&oacute; sus pechos, deteni&eacute;ndose para succionar los pezones. Cristina estaba preparada para el cl&iacute;max, lo deseaba mucho, y el orgasmo acudi&oacute; con una andanada liberadora por la falta de un buen sexo. Cuando remiti&oacute;, lo bes&oacute;, retorci&oacute; su lengua y la enrosc&oacute; con la de &eacute;l. Juli&aacute;n estaba ahora tremendamente excitado. Cristina se sac&oacute; la polla de su interior y se sent&oacute; a su lado para jugar con ella. Desliz&oacute; su mano por el falo, masturb&aacute;ndolo despacio y palpando cada cent&iacute;metro de aquel peculiar poll&oacute;n. Poco a poco fue acelerando el movimiento de su mano. Juli&aacute;n respiraba de forma entrecortada por el placer que la delgada y femenina mano le estaba provocando al subir y bajar, al tiempo que Cristina lo miraba con una sensualidad que le enamor&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Menuda tranca tienes, &mdash;le dijo exteriorizando sus pensamientos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;metela toda! &mdash;pidi&oacute; presa del delirio.<\/p>\n<p>Cristina aumento un poco m&aacute;s el ritmo de su mano y Juli&aacute;n levant&oacute; el culo del asiento, entonces ella supo que llegaba el orgasmo y aceler&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s el movimiento, hasta que los primeros latigazos salieron a presi&oacute;n y la leche se desparram&oacute; en su abdomen y en su pecho. Cuando finaliz&oacute;, le lami&oacute; el torso y limpi&oacute; la sustancia con su lengua. Finalmente, cuando s&oacute;lo quedaba su saliva, se incorpor&oacute; para darle un apasionado beso con el sabor de su esencia, pero a &eacute;l no le import&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eres incre&iacute;ble! &mdash;tuvo que admitir, mientras se encend&iacute;a un cigarro con el permiso de Cristina. Apenas se dijeron nada. Ambos estaban restableciendo fuerzas, despu&eacute;s de la contienda.<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute; su cigarro, Cristina le invit&oacute; a salir del veh&iacute;culo y disfrutar de las vistas.<\/p>\n<p>&mdash;Hace fr&iacute;o aqu&iacute; afuera, &mdash;se quej&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;, pero me apetece que me folles aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Ambos salieron del veh&iacute;culo desnudos y Cristina le mordisque&oacute; el labio inferior sin llegar a darle un beso, pero con una mirada lasciva y de deseo que provoc&oacute; que a Juli&aacute;n se le levantara la polla sin ning&uacute;n contacto. Seguidamente se arrodill&oacute; de forma provocativa, baj&oacute; su boca a la altura del cipote, mientras sus manos recorr&iacute;an su envergadura. Juli&aacute;n no sal&iacute;a de su asombro ante aquella mujer tan promiscua y ardiente.<\/p>\n<p>Cristina se ensaliv&oacute; la mano, cogi&oacute; el poll&oacute;n y recorri&oacute; toda su extensi&oacute;n, aferr&aacute;ndolo y deslizando la mano por el garrote, hasta que su lengua se uni&oacute; a las caricias. Juli&aacute;n miraba como aquella diosa le hac&iacute;a la mejor mamada de su vida, viendo desde arriba el movimiento oscilante de su cabeza, mientras engull&iacute;a su verga e intentaba alojarla toda en su garganta.<\/p>\n<p>Mientras devoraba aquella vara doblada, su mano se desliz&oacute; hasta su entrepierna para darse ella misma placer hasta que sinti&oacute; la necesidad de volver a sentirlo dentro. Se apoy&oacute; en el cap&oacute; del coche levantando su trasero y Juli&aacute;n, ante la visi&oacute;n de aquella joya, permaneci&oacute; con la boca abierta un instante totalmente obnubilado hasta que Cristina lo sac&oacute; de su embelesamiento.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Te deseo! &iquest;A qu&eacute; esperas para met&eacute;rmela? &mdash;le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>Juli&aacute;n se acerc&oacute; y hundi&oacute; su lengua en aquel divino culo repasando toda la zona, desde el ano hasta el cl&iacute;toris, llevando a Cristina a un nivel superior de excitaci&oacute;n, en el que el cerebro dejaba de funcionar y sus m&aacute;s depravados instintos volv&iacute;an a tomar forma. Su lengua recorri&oacute; cada pliegue, saboreando la p&oacute;cima m&aacute;gica de la mujer que lo hab&iacute;a conquistado.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;M&eacute;temela ya cabr&oacute;n! Me est&aacute;s matando, &iexcl;F&oacute;llame! &mdash;le exigi&oacute;.<\/p>\n<p>Juli&aacute;n abandon&oacute; el suculento manjar, se levant&oacute;, se cogi&oacute; la verga y la aproxim&oacute; a la entrada de su gruta, y ella alarg&oacute; la mano por debajo para cogerla y ayudar a encontrar el agujero en aquella primera penetraci&oacute;n, como si &eacute;l necesitase de su ayuda. La verga se desliz&oacute; en su interior y Cristina suspir&oacute; de gozo. Juli&aacute;n inici&oacute; el movimiento de pist&oacute;n mientras su cara se desencajaba por el placer. Por su parte, Cristina volv&iacute;a a notar, igual que la &uacute;ltima vez como aquella polla llegaba a lugares inexplorados por otras, y tras un cuarto de hora embistiendo en su co&ntilde;o, tuvo un orgasmo en el que tuvo que sacarse aquella salchicha para soltar una meada que indicaba la intensidad del cl&iacute;max. Cuando la explosi&oacute;n de pis remiti&oacute;, Juli&aacute;n volvi&oacute; a insertar su banana para seguir fornic&aacute;ndola, y Cristina retom&oacute; el orgasmo, prolong&aacute;ndose durante m&aacute;s de treinta segundos entre suspiros y gemidos. Despu&eacute;s sus piernas flaquearon y se qued&oacute; tendida en el cap&oacute; sin que &eacute;l dejara de embestir. Se agarr&oacute; fuertemente a su culo y despu&eacute;s de unos cuantos golpes de ri&ntilde;&oacute;n Juli&aacute;n estuvo a punto y eyacul&oacute; en su interior mientras jadeaba y gritaba su nombre. Cuando remiti&oacute; el fuerte cl&iacute;max se qued&oacute; postrado encima de ella, los dos totalmente inertes sobre el cap&oacute; del coche hasta que ella se quej&oacute; por el peso de &eacute;l presionando sobre su espalda.<\/p>\n<p>&mdash;Ha sido un polvo divino, &mdash;manifest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Ya podemos entrar, que hace frio, &mdash;dijo ella, y era cierto. La noche era extremadamente fresca, y despu&eacute;s de que bajara la calentura, el fr&iacute;o empezaba a enfriar sus carnes.<\/p>\n<p>Cristina se puso los pantalones con celeridad, a continuaci&oacute;n los zapatos y seguidamente su blusa interior y el su&eacute;ter, mientras Juli&aacute;n todav&iacute;a estaba intentando ponerse los pantalones. Cuando lo consigui&oacute;, sigui&oacute; con el su&eacute;ter, y mientras trataba de meter la cabeza, Cristina cogi&oacute; todas sus cosas, abri&oacute; la puerta, solt&oacute; el freno de mano, sali&oacute; del coche y lo empuj&oacute; ligeramente, de manera que, cuando Juli&aacute;n se percat&oacute; de la situaci&oacute;n y reaccion&oacute;, puso el freno de mano, pero ya era tarde, las ruedas delanteras estaban en el aire y Cristina contempl&oacute; impasible al hombre que la viol&oacute;, mientras este hac&iacute;a aspavientos con las manos y el coche desaparec&iacute;a, precipit&aacute;ndose al vac&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora ya entiendes la fina l&iacute;nea que separa el deleite del infortunio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Es aconsejable leer primero &quot;Placeres peligrosos&quot;. El busca la arranc&oacute; de su pesadilla, aun as&iacute; el brusco despertar le impidi&oacute; por un instante reconocer donde se encontraba hasta que el golpe que se dio en la cabeza con la litera la devolvi&oacute; a la realidad. Desde la fat&iacute;dica noche, las pesadillas eran constantes, incluso [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16881,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-27572","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27572","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16881"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27572"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27572\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27572"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27572"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27572"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}