{"id":27676,"date":"2021-01-21T23:00:00","date_gmt":"2021-01-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-01-21T23:00:00","modified_gmt":"2021-01-21T23:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-primera-etapa-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-primera-etapa-8\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Primera etapa (8)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27676\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de salir de la piscina y tumbarse un largo rato sin conversar, el astro rey comenz&oacute; a esconderse en el horizonte. Entraron cuando un viento fr&iacute;o se comenz&oacute; a levantar. Aprovecharon para refrescarse en la ducha y ponerse ropa de estar por casa logrando as&iacute; mayor comodidad. Coincidieron al mismo tiempo en la cocina, sin decirse nada, como si sus mentes les hubieran mandado una se&ntilde;al para acudir. Se sent&oacute; cada uno en una silla y comenzaron a devorar la cena que Sol con tanto mimo les hab&iacute;a dejado preparada. Tanto sol por la tarde les hab&iacute;a dejado exhaustos.<\/p>\n<p>Sergio baj&oacute; con un pantal&oacute;n corto y una camiseta de deporte, algo ligero la verdad, aunque Carmen conocedora de su casa, se hab&iacute;a anticipado al clima y puso la calefacci&oacute;n para calentar la casa. Ya no hab&iacute;a ninguna ventana abierta que ventilase las habitaciones, todas estaban cerradas, aislando a ambos, dentro de aquellos metros cuadrados.<\/p>\n<p>En la cena, el joven al ver que su t&iacute;a bajaba con una vestimenta muy similar al d&iacute;a anterior, trat&oacute; de contener sus impulsos primarios. No quer&iacute;a volver a observar el peque&ntilde;o escote que tanto le gritaba para captar su atenci&oacute;n o mejor dicho, no quer&iacute;a mirar por si era cazado. Ignoraba el motivo, pero ve&iacute;a a su t&iacute;a m&aacute;s guapa a cada minuto, incluso m&aacute;s sexi&hellip; &ldquo;Con cualquier ropa se ve espl&eacute;ndida. Si fuera con mi pijama como muchas veces hace mi madre&hellip; tambi&eacute;n lo estar&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>Al terminar, Carmen se acerc&oacute; a la mesa del sal&oacute;n y con un mando encendi&oacute; la televisi&oacute;n y con otro, prendi&oacute; la chimenea que se encontraba a la izquierda de estos. No hubo ning&uacute;n comentario, la noche estaba torn&aacute;ndose fr&iacute;a, bastante fr&iacute;a para ser verano. M&aacute;s que por el calor, el fuego de la chimenea les serv&iacute;a como &ldquo;l&aacute;mpara&rdquo; apagando todas las dem&aacute;s luces y qued&aacute;ndose solamente con el fr&iacute;o resplandor del televisor y el ardiente del fuego.<\/p>\n<p>A Sergio aquel sof&aacute;&hellip; aquel fuego&hellip; la poca luz&hellip; todo le evocaba escenas de pel&iacute;culas para adultos. Toda la suma de aquellos factores le equival&iacute;a a una &uacute;nica cosa sexo&hellip; o eso se imaginaba el joven. &ldquo;Tranquil&iacute;zate, eso no va a pasar, tienes que masturbarte y punto, est&aacute;s demasiado alterado&rdquo; repet&iacute;a casi como un mantra sent&aacute;ndose al lado de la mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Ma&ntilde;ana viene tu madre, &iquest;En serio no te importa quedarte un tiempo aqu&iacute; solo? &mdash;dijo Carmen comenzado la charla.<\/p>\n<p>&mdash;Claro, no hay problema. T&iacute;a, tengo algo que pedirte. Me da verg&uuml;enza e igual te suena raro. &mdash;Carmen atend&iacute;a a las palabras del joven esperando que esa petici&oacute;n fuera &ldquo;extremadamente rara&rdquo;&mdash; mientras este mi madre aqu&iacute; y si ella se quiere ir antes&hellip; si sigues tu sola&hellip; &mdash;Sergio divagaba. No comprend&iacute;a por qu&eacute; le era tan dif&iacute;cil que sus palabras fluyeran era una petici&oacute;n normal. Sin embargo, en el fondo, sab&iacute;a muy bien que era lo que le pasaba&mdash; me gustar&iacute;a quedarme aqu&iacute; pasando las vacaciones. Si no es mucha molestia, ya sabes, hasta que llegue el t&iacute;o, luego me ir&iacute;a a la casa de la abuela.<\/p>\n<p>&mdash;Ya tardabas en elegir lo obvio &mdash;su voz no sonaba m&aacute;s fuerte que un susurro, similar a una confidencia&mdash; me vas a hacer much&iacute;sima compa&ntilde;&iacute;a, mi vida. Bueno, &mdash;cogi&oacute; un coj&iacute;n lo coloc&oacute; en las piernas de Sergio y repos&oacute; all&iacute; su cabeza con total tranquilidad. Tir&oacute; las zapatillas y se tumb&oacute; completamente en el sof&aacute;&mdash; he estado pensando, y quiz&aacute; sea buena idea escribir, &iquest;de qu&eacute; puede ir mi libro?, &iquest;De mi vida?<\/p>\n<p>&mdash;Puede ser, toda vida es &uacute;nica e interesante. &mdash;la cabeza de su t&iacute;a apoyada en sus muslos le parec&iacute;a irreal, era una postura inadecuada del todo.<\/p>\n<p>&mdash;No, me refiero solo a esta &uacute;ltima parte&hellip; incluso quiz&aacute; desde que nos montamos en el coche. All&iacute; te cuento mi vida, luego nos divertimos, yo cambio de parecer y t&uacute; pasas d&iacute;as conmigo, haci&eacute;ndome ver la realidad. Ser&iacute;a algo casi autobiogr&aacute;fico. En verdad, he dado un cambio sustancial en tan pocos d&iacute;as&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y a partir de ah&iacute;? &mdash;pregunt&oacute; el joven con ganas de saber.<\/p>\n<p>&mdash;Oye, no puedo ser la &uacute;nica que piensa aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pero si es tu libro, yo solo soy un lector, si te ayudo, tienes que ponerle mi nombre tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ser&aacute;s caradura! &mdash;Sergio no pudo evitar sonre&iacute;r. El tono que usaba Carmen le encantaba, suave y pausado, acorde con el fuego que crepitaba en la chimenea&mdash; pues, veamos&hellip; podemos hacer que yo, pille a mi marido una conversaci&oacute;n o algo. Que ojal&aacute; fuera verdad&hellip; y &iquest;tengo un romance con el jardinero?<\/p>\n<p>&mdash;Para nada, eso suena a t&oacute;pico.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Un antiguo amigo? &mdash;movi&oacute; las manos con rapidez&mdash; Quita, hasta a m&iacute; me suena mal&hellip; &iquest;El antiguo amor que encuentro en el pueblo?<\/p>\n<p>&mdash;Podr&iacute;a ser, pero no me encaja, es dif&iacute;cil.<\/p>\n<p>&mdash;Eres muy exigente chico, no te gusta lo &ldquo;normal&rdquo; &iquest;qu&eacute; quieres algo visceral? &iquest;Un extraterrestre? &iquest;Metemos a E.T.? Nadie se lo esperar&iacute;a es totalmente inesperado. Aunque no me veo bes&aacute;ndole, parece una caca con patas.<\/p>\n<p>Al joven el comentario en cualquier momento le hubiera producido una severa carcajada que su t&iacute;a hubiera copiado. Sin embargo no sucedi&oacute; as&iacute;, porque con la pregunta con la que se quedaron fue con la primera. Por un segundo, ambos se miraron fijamente sin parpadear, los ojos azules de la mujer centellearon por lo que hab&iacute;a dicho, lo normal, algo visceral. &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a ser lo anormal, lo inesperado? Y si&hellip; &iquest;El protagonista de esa futura novela fuera&hellip;? &iquest;Sergio?<\/p>\n<p>En menos de un segundo, Carmen elaboraba los puntos de una historia que la atrapaba en su mente. &ldquo;Viene&hellip; me ayuda&hellip; me enamora y me&hellip; me&hellip; fo&hellip;&rdquo;. No pudo terminar la frase, su mente no lo procesaba, es inconcebible&hellip; &iquest;O no?<\/p>\n<p>Sin embargo, ambos podr&iacute;an decirlo al un&iacute;sono, podr&iacute;an gritar que el joven era el indicado para ese papel. Sergio deseaba que su t&iacute;a simplemente moviera los labios, pues parece que en sus ojos le&iacute;a lo que sus labios no permit&iacute;an decir, rezando a todos los dioses que conoce espera escuchar algo. Pero no sucede.<\/p>\n<p>La sangre de ambos comenz&oacute; a bombear, el coraz&oacute;n lat&iacute;a con una fuerza desmedida haciendo que la sien de Carmen pareciera que fuera a reventar, lo bueno que puede disimularlo. En cambio para Sergio es m&aacute;s complicado, toda la sangre que tiene a disposici&oacute;n su cuerpo, estaba dirigi&eacute;ndose a un &uacute;nico lugar. Toda su sangre corr&iacute;a tan r&aacute;pido que sus venas parec&iacute;an una carrera de f&oacute;rmula uno, tratando de llegar primero a ese lugar tan sagrado que ahora reposa debajo de la cabeza de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Lo inevitable sucedi&oacute; y el miembro del muchacho se comenz&oacute; a desperezar. El exceso de sangre producido por una imaginaci&oacute;n voraz, logro comenzar a hacerlo crecer y en un involuntario movimiento este se retorci&oacute; buscando aumentar de tama&ntilde;o. Carmen que gir&oacute; su cabeza para ver la tele y no sentirse tentada de pensar nada malo&hellip; lo not&oacute;. Era algo imperceptible, un movimiento que de no estar tan centrada en el calor que la comenzaba a invadir, no se hubiera dado cuenta.<\/p>\n<p>Pens&oacute; que pod&iacute;a ser normal y que adem&aacute;s&hellip; era su culpa. No lo hab&iacute;a hecho con aquella intenci&oacute;n, solo se coloc&oacute; con la cabeza en los muslos de Sergio, porque lo sol&iacute;a hacer con su marido. Sin embargo, ahora &iquest;c&oacute;mo levantarse?, &iquest;Y con qu&eacute; escusa? Si adem&aacute;s&hellip; ella est&aacute; muy c&oacute;moda.<\/p>\n<p>No aguantaba lo caliente que estaba su cuerpo, su cara la notaba ardiendo y sent&iacute;a que sus p&oacute;mulos le podr&iacute;an quemar las manos de tocarlos &ldquo;&iquest;Ver&aacute; mi rostro con esta poca luz?&rdquo;. Pero lo peor, no era la verg&uuml;enza. Lo peor para Carmen se encontraba debajo de la tela del pijama, justo en las braguitas nuevas que compr&oacute; hace una semana. Un calor muy olvidado renaci&oacute;, recordando que no es m&aacute;s que el aviso de que algo mayor se avecina. Su entrepierna olvidada desde hace tiempo, la avisaba y la recordaba que estaba muy viva&hellip; comenzando a humedecerse.<\/p>\n<p>&mdash;Tenemos que pensarlo muy bien &mdash;dijo, aunque en su mente, lo que realmente estaba pensando en voz alta es la moralidad de lo que su sexo estaba tramando. Del libro, pr&aacute;cticamente se olvid&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Me da que t&uacute; tienes m&aacute;s imaginaci&oacute;n que yo, tienes m&aacute;s experiencia y eres la creadora del libro, dar&aacute;s con esa persona, estoy&hellip; seguro.<\/p>\n<p>Los dos se mantuvieron callados mirando la pel&iacute;cula que hab&iacute;a comenzado sin que se dieran cuenta. Carmen con un calor que solo en su &eacute;poca de juventud recordaba estaba demasiado atorada como para atender a la televisi&oacute;n. Notaba a cada poco que el coj&iacute;n se mec&iacute;a muy lentamente, parecido a que alguien con un dedo lo moviera desde abajo, pero para nada era un dedo. No lo soport&oacute;, su cabeza iba a explotar. Se contuvo durante diez minutos con &ldquo;aquello&rdquo; martille&aacute;ndole la cabeza, para al final comentar.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que voy a ir a cama, el sol me ha matado. &mdash;lo m&aacute;s sensato.<\/p>\n<p>&mdash;Tambi&eacute;n voy a subir, aunque me da pena ir a cama. Es el &uacute;ltimo d&iacute;a en el que estaremos solos, ma&ntilde;ana me tendr&aacute;s que compartir. &mdash;Sergio no sab&iacute;a ni como se atrevi&oacute; a decir aquello e incluso con la voz medio rota consigui&oacute; soltarlo sin trabarse.<\/p>\n<p>Una risa nerviosa sali&oacute; de sus bocas. Los dos se levantaron del sof&aacute; y como pudo el joven evito que su erecci&oacute;n fuera visible, aunque Carmen no trat&oacute; de mirar, si hubiera querido la habr&iacute;a visto. Subieron por las escaleras y Sergio, como un caballero dej&oacute; pasar primero a su t&iacute;a, aunque nada m&aacute;s lejos de la realidad. Mientras la mujer avanzaba no ces&oacute; ni un momento de admirar su cuerpo sin que ella le viera. Las dos nalgas de su t&iacute;a que sub&iacute;an con un movimiento r&iacute;tmico casi le hicieron perder el paso.<\/p>\n<p>Carmen fue la primera que se detuvo en la puerta de Sergio, d&aacute;ndose la vuelta y justo cuando su sobrino se par&oacute; a su lado. Esta le propin&oacute; un r&aacute;pido beso en la mejilla para despedirle con un seco hasta ma&ntilde;ana. Se sent&iacute;a un adolescente con el chico de instituto acompa&ntilde;&aacute;ndola a casa.<\/p>\n<p>Su sobrino que todav&iacute;a no hab&iacute;a atraves&oacute; el umbral de la puerta, la segu&iacute;a con mirada. Pensaba en hacerla una se&ntilde;al, decirla algo o simplemente gritarle que entre al cuarto y rompan esa tensi&oacute;n que les rodea. Pero su cabeza por una vez fue sensata (incre&iacute;blemente) &ldquo;eso no est&aacute; bien&rdquo; se dijo decepcionado por no tener el valor suficiente.<\/p>\n<p>Al final del pasillo, Carmen gir&oacute; la cabeza al llegar a su destino, viendo a su sobrino al fondo. Se detuvo un momento pensando en que al final suceder&iacute;a, que romper&iacute;an el velo de la moralidad. Sergio vendr&iacute;a corriendo por el corto pasillo y desatar&iacute;a su fuego all&iacute; mismo. Era lo que ambos deseaban, o por lo menos lo que su intuici&oacute;n femenina le dec&iacute;a y esa, no fallaba nunca.<\/p>\n<p>Sin embargo, antes de darse cuenta su mu&ntilde;eca giraba el pomo y sus pies entraban en su habitaci&oacute;n como si el fuego la persiguiera. Su cuerpo hab&iacute;a ganado contra su mente, evitando posibles desvar&iacute;os.<\/p>\n<p>Cerr&oacute; la puerta con tanta rapidez como hab&iacute;a entrado y coloc&oacute; el pestillo, para despu&eacute;s apoyar su espalda en la puerta con el coraz&oacute;n y la respiraci&oacute;n agitada. No recordaba jam&aacute;s haber estado as&iacute; de caliente por nada, ni nadie, &ldquo;&iquest;las copas, el sol&hellip;? S&iacute;, no hay duda, ha sido eso. Tiene que ser eso&rdquo;.<\/p>\n<p>Al tiempo que segu&iacute;a pensando, percibi&oacute; que su mano hab&iacute;a descendido hasta la goma del pijama, &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo ha pasado esto?&rdquo; ni lo supo, ni lo sabr&aacute;. Esta fluy&oacute; con vida propia sorteando la ropa a su paso, primero haciendo contacto con el bello corto que sol&iacute;a tener bien cuidado y m&aacute;s tarde, con una vulva hinchada y ardiente que&hellip; estaba &ldquo;mojada&rdquo;.<\/p>\n<p>Esa fue la palabra que le sali&oacute; de su mente, pero no era la correcta. La adecuada para tal caso era calada, realmente calada&hellip; empapada en flujos. &ldquo;Me tengo que cambiar las bragas&rdquo; se dijo mientras sus dedos empezaban unos movimientos circulares, sorprendi&eacute;ndose de que a pesar de la falta de pr&aacute;ctica no hab&iacute;an perdido su toque.<\/p>\n<p>&ldquo;Deber&iacute;a parar&rdquo; pero su mano no la obedeci&oacute; y segu&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s r&aacute;pido. En menos de treinta segundos hab&iacute;a traspasado la barrera de no retorno. Aceler&oacute; sus &aacute;giles dedos y con la otra mano, sabedora de lo que se avecina, se cubri&oacute; la boca tanto como pudo. La noche era cerrada y con la casa en silencio cualquier sonido es audible, no pod&iacute;a gritar.<\/p>\n<p>Sus ojos se tornaron blancos y su cabeza repentinamente tirada hacia atr&aacute;s por un latigazo, choc&oacute; contra la pared haciendo un ruido seco. Su mano acall&oacute; cada uno de los gemidos que trataban huir de su boca, mientras la otra los generaba debido a un fren&eacute;tico movimiento en su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Sinti&oacute; su calor, sus l&iacute;quidos, el fuego ardiente de sus adentros sofoc&aacute;ndose, al menos por el momento&hellip; el orgasmo fue terrible. Las piernas temblaron movidas por como en un terremoto. Le fallaron y su espalda se desliz&oacute; por la puerta de madera hasta que su trasero top&oacute; con el suelo. Ten&iacute;a las piernas tan entumecidas que por dos minutos no se pudo levantar. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ha sido esto?&rdquo; se dijo casi sin recordar lo que era el verdadero placer.<\/p>\n<p>Alz&aacute;ndose con mucha dificultad, tuvo que parar un momento en el vestidor a cambiarse sin mucho acierto. El pantal&oacute;n hab&iacute;a quedado mojado y la braga mejor ni comentarlo. Cay&oacute; rendida en la cama con tal cansancio que no pudo hacer otra cosa que dormir. Aunque antes de que el sue&ntilde;o la atrapase, supo con absoluta certeza que el personaje de su libro, el ex&oacute;tico hombre que deb&iacute;a seducirla&hellip; era Sergio.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p><em>Por fin ten&eacute;is en mi perfil mi Twitter donde ir&eacute; subiendo m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/em><\/p>\n<p><em>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Despu&eacute;s de salir de la piscina y tumbarse un largo rato sin conversar, el astro rey comenz&oacute; a esconderse en el horizonte. Entraron cuando un viento fr&iacute;o se comenz&oacute; a levantar. Aprovecharon para refrescarse en la ducha y ponerse ropa de estar por casa logrando as&iacute; mayor comodidad. 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