{"id":27687,"date":"2021-01-23T05:10:37","date_gmt":"2021-01-23T05:10:37","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-01-23T05:10:37","modified_gmt":"2021-01-23T05:10:37","slug":"esa-noche-inesperada-con-luis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/esa-noche-inesperada-con-luis\/","title":{"rendered":"Esa noche inesperada con Luis"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27687\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nos miramos a la cara con actitud interrogante. La verdad no ten&iacute;amos ninguna opci&oacute;n que no fuera aceptar sino quer&iacute;amos quedarnos afuera, a la intemperie pasando toda la noche a esperar a que el primer transporte transitara para llevarnos a nuestras respectivas ciudades.<\/p>\n<p>Luis respondi&oacute; a la muchacha con tono resignado:<\/p>\n<p>-Si, d&eacute;nosla.<\/p>\n<p>La recepcionista sonri&oacute; con su rostro bonito y registr&oacute; en un cuaderno con mucha paciencia nuestros nombres. Nos entreg&oacute; las llaves y nos indic&oacute; que la habitaci&oacute;n doscientos tres estaba en el segundo piso a mano izquierda. Subimos con aire contrariado y Luis abri&oacute; la puerta, encendi&oacute; la luz y ante nuestros ojos, apareci&oacute; una escueta pero pulcra habitaci&oacute;n con una &uacute;nica cama doble con una s&aacute;bana azul, dos mesitas de noche con gavetas, lamparita y un ventilador de techo. Hab&iacute;a una ventana de madera vieja con persianas de cristales que miraba hacia el patio del hotel. El piso era una placa de cemento rojizo algo descascarado y las paredes eran todas blancas sin mayor estilo ni decoraci&oacute;n. Hac&iacute;a calor. Mucho calor esa noche.<\/p>\n<p>Entramos. Luis fue al ba&ntilde;o que procuraba intimidad con una cortina gruesa oscura. Yo mientras. Acomod&eacute; mi malet&iacute;n en la mesita de la derecha y me quit&eacute; la camisa ya sudada. Deseaba una ducha con urgencia.<\/p>\n<p>Luis sali&oacute; de ba&ntilde;o y me hizo se&ntilde;a de que pod&iacute;a usar el ba&ntilde;o si deseaba. Tom&eacute; una ducha con mucha ansia. El agua refrescante en mi cuerpo me retorn&oacute; el sosiego que hab&iacute;a perdido. Ni me di cuenta lo b&aacute;sico y gris&aacute;ceo que era ese ba&ntilde;o de hotel barato. Pero funcionaba que era lo m&aacute;s importante. Sal&iacute; envuelto en mi toalla. Luis mir&oacute; mi cuerpo con cierto atisbo de inter&eacute;s. Al menos eso percib&iacute;. &Eacute;l estaba ya listo con su toalla envuelta en su cintura para tambi&eacute;n tomar su ducha.<\/p>\n<p>Cuando sali&oacute; ya en short caqui, le pregunt&eacute; si estaba bien si el quedaba del lado izquierdo de la cama. Me dijo que le daba igual. Puso en m&aacute;xima potencia el ventilador y apag&oacute; la luz. Nos metimos exhaustos a la cama. Cada uno bien definido en un extremo. Pero el calor era simplemente insoportable. Yo tuve que quitarme mi short y decid&iacute; quedarme en solo calzoncillo. Luis hizo tambi&eacute;n lo mismo.<\/p>\n<p>Conversamos un poco sobre la jornada de trabajo pesada que hab&iacute;amos tenido en la v&iacute;a. No &eacute;ramos amigos. Solo dos conocidos que no solo nos hab&iacute;a tocado trabajar juntos esa jornada y alguna anteriores, sino que por razones de mala organizaci&oacute;n empresarial, hab&iacute;amos tenido que quedarnos en el primer hotelucho que encontramos. Para colmo de males no hab&iacute;a sino una habitaci&oacute;n con cama doble. La tom&aacute;bamos o la tom&aacute;bamos. As&iacute; terminamos en esa situaci&oacute;n. Hab&iacute;a cierta incomodidad y el calor aumentaba el fastidio y el bochorno.<\/p>\n<p>Nos mene&aacute;bamos tratando de acomodarnos. Pero en un momento dado, yo estando de espaldas a Luis, sent&iacute; su respiraci&oacute;n detr&aacute;s de m&iacute;. &Eacute;l estaba medio lado con su pecho volcado hac&iacute;a mi espalda. Saberme all&iacute; acostado con otro hombre igual, casado como yo, en solo b&oacute;xer, me produjo un morbo inescrutable. Extra&ntilde;&eacute; un tanto estar en mi casa, en mi cama junto a mi mujer. Yo hab&iacute;a tenido curiosidades de esas comunes de morbo entre hombres, pero no m&aacute;s all&aacute;. Era extra&ntilde;o sentir esa tensi&oacute;n sexual por estar all&iacute; en una cama con otro hombre. Me dio fastidio conmigo mismo sentir eso.<\/p>\n<p>Pero la respiraci&oacute;n de Luis era insistente no lejos de mi cuello. No sab&iacute;a si dorm&iacute;a o si al igual que yo, estaba despierto cavilando alg&uacute;n asunto. No pod&iacute;a yo ser indiferente a su presencia justo all&iacute; detr&aacute;s de m&iacute;. Quer&iacute;a sentir su cuerpo m&aacute;s cerca del m&iacute;o a pesar del calor. Que tonter&iacute;as se me pasaban por la cabeza. Sin embargo, tuve el coraje de echarme un poco hacia detr&aacute;s muy disimuladamente. Simplemente deseaba sentir m&aacute;s cerca su respiraci&oacute;n. Estaba oscuro y solo penetraba por la ventana abierta la luz tenue de una l&aacute;mpara p&uacute;blica.<\/p>\n<p>Para mi sorpresa, Luis tambi&eacute;n se corri&oacute; un tanto hacia m&iacute;. Me puse nervioso cuando sent&iacute; su presencia y el calor irradiando de su cuerpo justo a mis espaldas. Su respiraci&oacute;n fuerte, de hombre, casi soplaba mi cuello. Un hilo de sensaciones raras y nuevas, se sumaron al nerviosismo. No estaba seguro si era todo casualidad o si era deliberado como yo. Lo cierto es que ahora est&aacute;bamos m&aacute;s cerca. El morbo de tener a un hombre semidesnudo tan cerquita en una cama magnific&oacute; la atm&oacute;sfera. Morbo, morbo, morbo puro y simple.<\/p>\n<p>Pero yo no pod&iacute;a saber si Luis tambi&eacute;n ten&iacute;a fantas&iacute;as o curiosidades como yo. Me daba miedo dar un paso en falso y quedar como un tonto. De todos modos, &eacute;l era un tipo bastante varonil y casado. Qu&eacute; raro era todo eso. Hab&iacute;a excitaci&oacute;n, tensi&oacute;n, morbo, miedo y nervio al mismo tiempo en m&iacute;. Tal vez en &eacute;l no pasaba nada. Quiz&aacute;s no se daba ni por enterado. As&iacute; que me corr&iacute; hacia atr&aacute;s para ver su reacci&oacute;n. Tuve cuidado de no pegar mi cuerpo con el de &eacute;l. Solo quer&iacute;a probar si acaso lo anterior no hab&iacute;a sido pura casualidad. Pero mi pierna tropez&oacute; levemente la de &eacute;l. Me asust&eacute;. Me qued&eacute; paralizado a esperar que hac&iacute;a o que dec&iacute;a.<\/p>\n<p>El simplemente se corri&oacute; a&uacute;n m&aacute;s hac&iacute;a m&iacute;. Sent&iacute; su pierna casi encima de la m&iacute;a y su pelvis toparse levemente en mis nalgas. No, no pod&iacute;a ser casualidad. Est&aacute;bamos jugando el mismo juego. Mi coraz&oacute;n quer&iacute;a reventar mi caja tor&aacute;cica. Luis y yo est&aacute;bamos cerquita, muy cerquita. Demasiado. Mucho m&aacute;s all&aacute; del l&iacute;mite permitido por el pudor masculino. Su aliento lo pod&iacute;a sentir rebotando en mi cuello. Poco a poco sent&iacute; que su pelvis se fue aplastando contra mis nalgas. Una sensaci&oacute;n placentera inesperada me sobrevino. Casi que instintivamente tuve ganas de restregarme contra &eacute;l. Quer&iacute;a sentirlo. Dese&eacute; saber si lo ten&iacute;a erecto o no.<\/p>\n<p>Pegu&eacute; mis nalgas contra &eacute;l. Me lanc&eacute; al vaci&oacute; a ver qu&eacute; ocurr&iacute;a. Yo mismo me sorprend&iacute; del coraje para hacer semejante acto suicida. &Eacute;l, al sentirme, simplemente, comenz&oacute; a menear su cadera. Sent&iacute; su bulto pegarse morbosamente contra mi culo. Ambos danz&aacute;bamos al vaiv&eacute;n del erotismo t&aacute;cito. Luis puso su mano por fin en mi cadera para controlar el ritmo de mi movimiento. Su verga estaba abultada debajo de su b&oacute;xer. Si, la pod&iacute;a sentir dura y aplastada contra mis nalgas. El me respiraba en mi cuello mientras se restregaba. Peg&oacute; su pecho velludo al mi espalda desnuda. Sent&iacute; el calor quemante de su piel sudada. Rompi&oacute; entonces el hielo.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta?<\/p>\n<p>-S&iacute;, &iquest;y a ti? -le respond&iacute; con voz nerviosa.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; crees?<\/p>\n<p>Nos quedamos en silencio sin dejar de menarnos en esa pose de morbo.<\/p>\n<p>Luis desliz&oacute; mi b&oacute;xer. Yo tuve que levantar mi torso para permitirle el avance. El mismo me lo quit&oacute;. Mi culo qued&oacute; desnudo. Fue una sensaci&oacute;n de tensi&oacute;n sexual fuerte. Encendi&oacute; la lamparita porque me expres&oacute; que quer&iacute;a verme el culo.<\/p>\n<p>-Cr&eacute;eme, nunca hab&iacute;a visto un culo de hombre tan provocativo. &iquest;Te han clavado ya?<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>-&iquest;En serio?<\/p>\n<p>-Si. En serio. Es primera vez que estoy as&iacute; con otro hombre. &iquest;Tu si has estado antes?<\/p>\n<p>-La verdad. Si. Aunque pocas veces. Hace rato que no. Pero me tienes s&uacute;per caliente.<\/p>\n<p>Entonces me gir&eacute; y lo mir&eacute; a la cara. Sus ojos brillaban. Me dio verg&uuml;enza destaparme as&iacute; ante otro similar. Su b&oacute;xer vinotinto estaba abultado. Que morbo ver a un hombre as&iacute;, con su b&oacute;xer y erecto.<\/p>\n<p>-&iquest;Dime, te gusta la verga, verdad?<\/p>\n<p>-Creo que s&iacute;. Tengo esa curiosidad.<\/p>\n<p>-No pasa nada. Es normal. Se nota que te gusta. A m&iacute; tambi&eacute;n me gusta, pero me encanta m&aacute;s el culo.<\/p>\n<p>-&iquest;Eres activo?<\/p>\n<p>-Si. Anda, no tengas miedo. Coge mi verga. S&eacute; que la quieres.<\/p>\n<p>Me result&oacute; vulgar, descarado y atrevido eso que dijo, pero me produjo morbo esa actitud de macho con ganas. Hizo resaltar mi lado femenino oculto. Se puso de rodillas encima del colch&oacute;n. Su aspecto era todo dispuesto y tentador. Se baj&oacute; su b&oacute;xer por debajo de sus test&iacute;culos y su pene duro, apuntando al horizonte sali&oacute; disparado como un resorte. El morbo me sobrepas&oacute; al verle.<\/p>\n<p>Sus vellos p&uacute;bicos, su piel morena, su abdomen de hombre de la construcci&oacute;n tosco y su verga perfectamente derecha y en perfecta horizontalidad me fascinaban la vista. Luis, la sobaba, pelaba su glande y lo cubr&iacute;a con el prepucio. Su cabeza rojiza brillaba como su pecho. Todo un macho para m&iacute;. Pens&eacute; en ese instante en Laura mi mujer, que deb&iacute;a estar dormida sola en nuestra cama matrimonial. Hubo cierto atisbo de culpa, pero no era momento para eso. Ahora era Luis y yo juntos en una cama de hotel barato a punto de pasar una noche de erotismo entre machos.<\/p>\n<p>&Eacute;l se baj&oacute; de la cama y se puso de pie. Me incit&oacute; a que yo me sentara al borde de &eacute;sta. Lo hice. El olor de su verga era tenue, el aroma que se desprend&iacute;a de su abdomen y sus vellos era m&aacute;s intenso, pero atenuado por el jab&oacute;n del ba&ntilde;o reciente. La blandura de mi lengua tante&oacute; su glande. Una sensaci&oacute;n novedosa en mi boca pude detectar. Entonces la engull&iacute;. No me lo pod&iacute;a creer. Estaba chupando verga. Si. Una verga de macho. No era m&aacute;s esa mera fantas&iacute;a o curiosidad. Met&iacute;a poco m&aacute;s que la mitad en mi boca y volv&iacute;a a sacar. La chup&eacute; como si hubiera ya hecho eso antes, sin titubeos, con intensidad y ganas. Luis gem&iacute;a. Definitivamente un hombre conoce bien el cuerpo de otro hombre. Sab&iacute;a bien d&oacute;nde y en qu&eacute; momento apretar m&aacute;s con mis labios al chupar su falo.<\/p>\n<p>Lam&iacute;a, acariciaba, mamaba, chupaba. A diferentes ritmos e intensidades. Nunca dej&eacute; de acariciarle los huevos o el abdomen o el pecho. No pens&eacute; que un macho pod&iacute;a ser tan placentero. Lo era. Y m&aacute;s de lo que me lo imaginaba. Comprend&iacute; entonces a las mujeres. Lam&iacute; sus test&iacute;culos mientras lo masturbaba. Luis gem&iacute;a y dec&iacute;a: chupa, chupa as&iacute;, que rico, que bien la mamas.<\/p>\n<p>Su verga en mi boca llenaba todo. Su pulso, el calor y la textura dura y blanda a la vez me encantaban. Hab&iacute;a un sabor indescifrable. Deb&iacute;a ser el sabor a hombre. Me encantaba. Pero me agot&eacute; de estar as&iacute; menando mi cuello con la quijada exigida. Tuve un receso. Mir&eacute; su rostro de goce y sonriente.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta?<\/p>\n<p>-Mucho. Rico<\/p>\n<p>-Sab&iacute;a que te iba a gustar la verga. Se nota que te gusta.<\/p>\n<p>Me daba golpecitos con su pene en mi cara. Eso me encantaba. Era tan morboso.<\/p>\n<p>-L&aacute;stima no hay cond&oacute;n ni aceite para culearte. Tengo unas ganas de romperte ese culo lindo.<\/p>\n<p>-Si. L&aacute;stima. Yo quiero probar.<\/p>\n<p>Entonces &eacute;l se agach&oacute;. Y sin avisarme. Sent&iacute; la tibieza de su boca envolver mi verga. Me dio una breve pero intensa mamada de verga. Es distinto definitivamente sentir a un hombre haciendo eso. No hay la suavidad ni la sensualidad de una mujer, pero si hay un morbo quiz&aacute;s m&aacute;s intenso. Dej&oacute; mi verga y se encim&oacute; en m&iacute; oblig&aacute;ndome a acostarme boca arriba en la cama. No sab&iacute;a bien que quer&iacute;a hacer. Me beso mi pecho y fue subiendo por mi cuello. Intent&oacute; besarme, pero yo alej&eacute; mi rostro. Nunca hab&iacute;a imaginado eso de besarme con otro tipo. No estaba en mi presupuesto. Pero Luis insisti&oacute;. Me beso en la mejilla muy tenuemente y sent&iacute; su cuerpo encima del m&iacute;o. Su verga dura contra mi ombligo. Todo era agreste, pero tremendamente morboso. Luis busc&oacute; otra ve mis labios. Esta vez no tuve escapatoria. Simplemente por complacerlo dej&eacute; que me diera un beso. Me dio otro y otro. Cortos. Sus labios se pegaban y se despegaban de los m&iacute;os. Eso me sorprendi&oacute; porque sent&iacute; mucho erotismo. Tom&oacute; mis mejillas entre sus manos con mucha ternura y otra vez me bes&oacute;. Eso me gust&oacute; para mi sorpresa y correspond&iacute; el beso.<\/p>\n<p>Mis labios cedieron, los suyos c&aacute;lidos y suaves se pegaron y nuestras lenguas comenzaron una danza. Fue un beso largo, lento, intenso, apasionado. &Eacute;l encima. Yo debajo. Ambos sudados y excitados. Vaya! Que iba yo a imaginarme de estar as&iacute;. Bes&aacute;ndome tan er&oacute;ticamente con otro hombre. Una aut&eacute;ntica noche de amor.<\/p>\n<p>El beso no cesaba. Su cuerpo se meneaba y sent&iacute; que su verga se acomod&oacute; entre mis test&iacute;culos. Su pene palpitaba. Su boca me devoraba a besos. Besos suaves, muy ricos. Sorprendentemente placentero. Era yo quien no quer&iacute;a que acabara. Luis encaj&oacute; su verga debajo, m&aacute;s debajo hasta que su glande juguetonamente puyaba afuerita de mi ano.<\/p>\n<p>-No te preocupes. No te la voy clavar as&iacute;. Solo quiero morbosearte el culo.<\/p>\n<p>Sent&iacute; su verga puntear mi ano. Era una sensaci&oacute;n nueva. L&aacute;stima no est&aacute;bamos listos para penetrar, pero igual disfrutaba de ese morbo novedoso. Luis me pidi&oacute; que me volteara. Me puse en cuatro para &eacute;l. Me sent&iacute; tan femenino y eso me dio placer. Un placer que recorr&iacute;a como cosquilla mi cuerpo.<\/p>\n<p>Luis sobaba su verga por mis nalgas, la met&iacute;a entre mi raja y la deslizaba con morbo como masturb&aacute;ndose. Yo sent&iacute;a ese palo deslizarse entre mis nalgas.<\/p>\n<p>-Me quiero pajear. &iquest;Me dejas que te moje el culo?<\/p>\n<p>-S&iacute;, pero. Quiero ver semen. &iquest;Podr&iacute;as?<\/p>\n<p>-Si quieres te hecho un poco en la cara.<\/p>\n<p>-Si, si.<\/p>\n<p>Yo me qued&eacute; en cuatro y Luis mirando mi culo se jalaba su verga asiduamente. Pod&iacute;a escuchar su mano agitando. Lo hizo con mucho morbo y me anunci&oacute; el momento feliz.<\/p>\n<p>Sent&iacute; unos chorritos caer en la raja de mi culo. El semen tibio y pegajoso. Sent&iacute; una sensaci&oacute;n de triunfo. Fue especial. &Eacute;l me tom&oacute; del brazo y desesperadamente me dijo con voz jadeante: ven, ven, &aacute;ndate, pon tu cara. Hice lo que pude. &Eacute;l ten&iacute;a su verga bien apercollada con su mano como reteniendo chorros. Un chorro fuerte y despu&eacute;s otros m&aacute;s d&eacute;biles inundaron mi cara. Otra vez, esa sensaci&oacute;n tibia y pegajosa que mojaba mis nalgas la tuve en mi cara. Fue algo morboso. Tremendamente morboso. Sentir y ver los p&aacute;lpitos de su verga gruesa.<\/p>\n<p>-L&aacute;mela, por favor.<\/p>\n<p>Dude por un instante. No sab&iacute;a si iba a darme asco. Pero algo me impulso a hacerlo. Verle as&iacute;, tan macho, tan excitado. Engull&iacute; su verga algo sucia y chorreante. Aunque nunca tragu&eacute; su l&iacute;quido, un extra&ntilde;o sabor me inund&oacute; la boca. El sabor a semen no era ni especialmente agradable ni tampoco desagradable, pero ps&iacute;quicamente generaba morbo. Se la mam&eacute; despacio y Luis gem&iacute;a al sentir mi lengua pasearse por las zonas sensibles de su verga eyaculadora. Temblaba su cuerpo. Estaba en pleno goce viendo como yo me com&iacute;a su sexo. Su verga fue poco a poco dando p&aacute;lpitos cada vez menos intensos y encogiendo su tama&ntilde;o.<\/p>\n<p>-Anda, paj&eacute;ate. Quiero verte chorrear.<\/p>\n<p>-&iquest;Puedo mojarte tu verga?<\/p>\n<p>-Ja, ja, ja. Si quieres, claro.<\/p>\n<p>Me di con ansias, pero estaba tan excitado que no tard&eacute; mucho. Luis se hab&iacute;a acostado boca arriba en la cama y yo de rodillas a un lado de &eacute;l. El punto de no retorno anunci&oacute; mi explosi&oacute;n. Apunt&eacute; mi verga hacia su pene dormido y &eacute;l at&oacute;nito contempl&oacute; como todos mis chorros de leche se estrellaron en su sexo, su pubis, sus test&iacute;culos mientras sonre&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Nos miramos a la cara con actitud interrogante. 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