{"id":27780,"date":"2021-01-28T23:00:00","date_gmt":"2021-01-28T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-01-28T23:00:00","modified_gmt":"2021-01-28T23:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-hmedas-primera-etapa-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-hmedas-primera-etapa-9\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Primera etapa (9)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27780\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al d&iacute;a siguiente, pareci&oacute; volver una cierta normalidad. Los dos se encontraron en el gimnasio y Sergio acompa&ntilde;&oacute; a su t&iacute;a en la bicicleta est&aacute;tica de la misma forma que hizo el d&iacute;a anterior. Carmen no hab&iacute;a olvidado como el miembro de su sobrino, se mov&iacute;a debajo de su cabeza desperez&aacute;ndose con ganas de fiesta. Sin embargo trat&oacute; de pasar por alto aquel sucedo, al menos&hellip; por el momento. El joven en cambio, mientras ve&iacute;a a su t&iacute;a dando pedaladas, no pod&iacute;a olvidar las ganas que reprimi&oacute; de tocarse despu&eacute;s de la tensi&oacute;n acumulada de todo el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Trataron que la ma&ntilde;ana siguiera siendo &ldquo;normal&rdquo;, aunque lo anormal era lo que hac&iacute;an. Si tendr&iacute;amos que pensar en que era normal para esos dos, seguramente nos imaginar&iacute;amos algo m&aacute;s &iacute;ntimo y&hellip; m&aacute;s mullido.<\/p>\n<p>Se ducharon y desayunaron mientras hablaban del &uacute;nico tema que monopolizaba el d&iacute;a, Mari. La madre de Sergio iba a llegar y si todo sal&iacute;a seg&uacute;n ten&iacute;an pensado, se quedar&iacute;a con ellos al menos un par de d&iacute;as.<\/p>\n<p>Sobre la una del mediod&iacute;a salieron a esperar en la puerta de la entrada. Hab&iacute;an conseguido pasar una ma&ntilde;ana en calma sin ning&uacute;n tipo de tensi&oacute;n, tambi&eacute;n en parte por saber que Mari vendr&iacute;a y que Sol rondaba por la casa haciendo las labores del hogar.<\/p>\n<p>El joven fue el primero que vio el &ldquo;barco&rdquo; en el que ven&iacute;a su madre y avis&oacute; a su t&iacute;a de que ya estaba, para que esta activara el mando y de ese modo abrir la puerta. Su madre atraves&oacute; la verja de la casa y con mucho cuidado de no rayar ninguna parte de la carrocer&iacute;a, lo estaciono.<\/p>\n<p>Del interior sali&oacute; la versi&oacute;n consumida de Carmen. Su cabello moreno lo llevaba desatendido y arremolinado en una coleta sudada. Igual que el pantal&oacute;n y la camiseta blanca sin mangas que llevaba, ambas prendas caladas de su propio sudor. Por un momento Sergio comparo a ambas mujeres en un lapso de segundo, le parecieron tan iguales y a la vez tan diferentes, como la noche y el d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tal el viaje, mam&aacute;? &mdash;se acerc&oacute; a ella con rapidez, hasta llegar a su lado donde su madre le recibi&oacute; con un fr&iacute;o saludo.<\/p>\n<p>&mdash;Mal&hellip; hace un calor inhumano, menos mal que no pille caravana.<\/p>\n<p>&mdash;Nosotros s&iacute;, de eso que te libras, no se pod&iacute;a pasar m&aacute;s calor &mdash;salt&oacute; su hermana propin&aacute;ndola dos besos y un abrazo. La diferencia de las muestras de afectos era tan evidente&mdash;. Gracias por lo del coche, Mari, de verdad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;T&uacute; qu&eacute; tal, hijo?<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien, no puedo estar m&aacute;s a gusto, la t&iacute;a me ha tratado de lujo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has quedado con los amigos? &mdash;coment&oacute; Mari entrando en casa.<\/p>\n<p>&mdash;Que va, de momento me he decidido por otro plan, ya les he avisado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; vas a hacer si se puede saber? &mdash;Sergio mir&oacute; a su t&iacute;a la cual le devolvi&oacute; un gesto c&oacute;mplice.<\/p>\n<p>&mdash;Pues me gustar&iacute;a que pas&aacute;ramos los tres unos d&iacute;as juntos y despu&eacute;s ya volveremos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo que unos d&iacute;as? &iquest;Juntos? &mdash;Mari estaba perdida y buscaba una respuesta tanto en su hijo como en su hermana.<\/p>\n<p>&mdash;Los d&iacute;as que quer&aacute;is mejor dicho, no presiones a tu hijo para iros ya &iexcl;eh! &mdash;mir&oacute; a Sergio&mdash; &iquest;Le has dado un beso a tu madre?<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;an tenido por costumbre mostrar afecto mediante besos, unos simples &ldquo;holas&rdquo;, sumados a movimientos de cabeza eran suficientes. Sin embargo los ojos azules de Carmen insist&iacute;an.<\/p>\n<p>Por una fuerza que parec&iacute;a proveniente de su t&iacute;a, el joven se comenz&oacute; a acercar a su madre la cual, con los mismos ojos azules brillantes, le miraba con duda. Estando a su lado, a escasos cent&iacute;metros, baj&oacute; su rostro, comprobando que su madre no huele a perfume, sino a simple sudor. No obstante, eso no es algo que le vaya a echar para atr&aacute;s y sintiendo como su t&iacute;a le empujaba mentalmente, colocando los labios en posici&oacute;n, acabo por besar a su madre en la mejilla.<\/p>\n<p>&mdash;Menudo saludo&hellip; &mdash;dijo la t&iacute;a ir&oacute;nicamente&mdash; vamos Mari, deja al ni&ntilde;o, t&uacute; a descansar y luego me acompa&ntilde;as que tengo que ir a unos sitios.<\/p>\n<p>Sin poder decir nada m&aacute;s, Carmen se llev&oacute; a su hermana. Subiendo ambas las escaleras con intenci&oacute;n de que Mari se acomodase en su &ldquo;nueva&rdquo; habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sergio se qued&oacute; viendo la tele mientras le llegaban murmullos de arriba. Al de un rato, bajaron ambas listas para salir a dar una vuelta. Su t&iacute;a le dijo que pasar&iacute;an la tarde fuera, que la casa era suya y que hiciera lo que quiera. Dicho y hecho, Sergio pas&oacute; todo el d&iacute;a disfrutando de la piscina y del sol, que le acab&oacute; por picar de tanto calor.<\/p>\n<p>Entre chapuz&oacute;n y chapuz&oacute;n, su cabeza sigui&oacute; d&aacute;ndole vueltas al mar de sentimientos que le corr&iacute;a por dentro. Con su madre all&iacute;, estaba claro que no volver&iacute;a a suceder nada &ldquo;extra&ntilde;o&rdquo;, aunque si lo pensaba bien no sab&iacute;a si en verdad hab&iacute;a sido como &eacute;l pensaba. Quiz&aacute; todo hab&iacute;a sido producto de su imaginaci&oacute;n, de una mente calenturienta dispuesto a todo por &ldquo;mojar el churro&rdquo;. Sin embargo, esas suposiciones se hac&iacute;an a un lado cuando recordaba la mirada de su t&iacute;a, tan penetrante, tan preciosa. Aquellos ojos que se le clavaban de forma tan intensa, hab&iacute;a que sumarle un tono de voz que a veces no iba acorde con una conversaci&oacute;n &ldquo;normal&rdquo;. Carmen estaba tensionada, notaba como su garganta no le dejaba fluir las palabras como de costumbre&hellip; si, Sergio apostaba que era as&iacute;.<\/p>\n<p>La noche anterior, su coraz&oacute;n le gritaba que corriera, que su t&iacute;a aceptar&iacute;a que entrase a su habitaci&oacute;n en plena noche, pero su mente racional le dijo que era una locura. Tan buena relaci&oacute;n ten&iacute;an que no quer&iacute;a estropearla por una calentura infantil, esperaba que todo pasara y disfrutara de Carmen como un sobrino al uso.<\/p>\n<p>Sali&oacute; de la piscina y pens&oacute; que ser&iacute;a un gran momento para darse una alegr&iacute;a al cuerpo. Le segu&iacute;a sin gustar &ldquo;mancillar&rdquo; aquella casa con sus fluidos, pero ya llevaba dos d&iacute;as durmiendo con una erecci&oacute;n de caballo. &iquest;Por qu&eacute; no?, nadie se iba a enterar y si alg&uacute;n tipo de culpa afloraba en su cuerpo, pronto pasar&iacute;a, al fin y al cabo, solo era una &ldquo;paja&rdquo;.<\/p>\n<p>L&aacute;stima que lo decidiera tan tarde, justo cuando su pene se comenzaba a hinchar y ponerse &ldquo;morcillona&rdquo; escuch&oacute; como el coche atravesaba la valla, y su madre y su t&iacute;a volv&iacute;an a casa. Entre la piscina y sus pensamientos, el tiempo se le hab&iacute;a escapado de las manos y ahora no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s porque las dos mujeres entraban por la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mam&aacute;? &iquest;Qu&eacute; te has hecho? &mdash;dijo sin contenerse al ver como pasaba por la puerta despu&eacute;s de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tan fea estoy? &mdash;pregunto avergonzada mientras se pasaba la mano por el pelo y la cara. Al ver su mano tocar su rostro, Sergio se dio cuenta de que incluso se hab&iacute;a hecho las u&ntilde;as, no recordaba haberla visto as&iacute; antes.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, no. &iexcl;Por favor! Todo lo contrario, est&aacute;s guapa&hellip; realmente guapa. &mdash;alguna vez la hab&iacute;a visto preparada, pero nunca de esa manera, parec&iacute;a lista para un gran evento.<\/p>\n<p>&mdash;Tu t&iacute;a &mdash;Carmen ya en casa dej&oacute; sus cosas en el recibidor de la entrada&mdash; que me ha llevado a un sal&oacute;n de belleza. Me han hecho de todo, y adem&aacute;s me ha comprado ropa, al parecer se ha vuelto loca.<\/p>\n<p>&mdash;Muy loca, loqu&iacute;sima. Esta noche salimos a tomar algo&hellip; solo chicas&hellip; lo siento, cari&ntilde;o &mdash;se acerc&oacute; hasta donde su sobrino y le dio un beso en la frente a modo de saludo aunque al joven le supo a m&aacute;s&mdash;. No nos esperes despierto, o si, no s&eacute;&hellip; haz lo que quieras, est&aacute;s en tu casa.<\/p>\n<p>Sergio las admir&oacute; mientras se marchaban sin parar de re&iacute;r. Primero lo hizo con su t&iacute;a, que estaba igual de bella que siempre, una belleza casi perfecta que hab&iacute;a empezado a conocer perfectamente. Sin embargo, cuando pos&oacute; los ojos en su madre, lo que vio le fascin&oacute;, parec&iacute;a otra mujer con una &uacute;nica tarde al lado de Carmen. Eran casi id&eacute;nticas, al menos en aspecto, mismo rostro, mismos ojos, incluso el cabello ten&iacute;a la misma textura aunque diferente tama&ntilde;o y color.<\/p>\n<p>No se cort&oacute;, el joven ech&oacute; un vistazo a ambos cuerpos. Los comparo con rapidez, sorprendi&eacute;ndose de lo bien que se conservaban ambas, la &uacute;nica diferencia era que su madre era m&aacute;s delgada, nada m&aacute;s. Sus ojos no le enga&ntilde;an en una tarde, su madre hab&iacute;a rejuvenecido e incluso se ve&iacute;a m&aacute;s&hellip; feliz. Lo sinti&oacute; como irreal casi m&aacute;gico aquella sonrisa y ese brillo en sus ojos no pod&iacute;an ser reales. No obstante, no era magia, ni se equivoca lo que estaba viendo era a su madre rebosante de felicidad.<\/p>\n<p>Esper&oacute; en la sala a que se cambiaran mientras ve&iacute;a la tele pudiendo evadirse de todo pensamiento extra&ntilde;o alrededor de su t&iacute;a. Solo se desconcentraba al escuchar risas y murmullos de ambas mujeres provenientes de arriba &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo se ha re&iacute;do mam&aacute; tanto?&rdquo;.<\/p>\n<p>No tardaron mucho m&aacute;s en descender por las escaleras. Los tacones que las dos mujeres llevaban resonaron en la casa, llamando la atenci&oacute;n del joven que se incorpor&oacute; en el sof&aacute; para verlas. &iexcl;Menuda sorpresa! Las dos bajaban las escaleras con vestidos similares, si es que no eran iguales, su sentido de la moda era nulo. La &uacute;nica diferencia eran los colores, el de su t&iacute;a era rojo y el de su madre azul. La parte de arriba era ce&ntilde;ida y las dos mostraban un poco de escote, &ldquo;&iquest;Escote? &iexcl;&iquest;Mi madre?!&rdquo; Sergio no daba cr&eacute;dito a lo que sus ojos ve&iacute;an. La vestimenta superior habitual de su madre eran camisetas sin nada de escote y en su efecto camisetas viejas que hab&iacute;an pertenecido al chico a&ntilde;os atr&aacute;s. Cierto es que Mari no ten&iacute;a reparos en estar delante de sus hijos con el sujetador, pero su moda fuera de casa, sol&iacute;a ser siempre m&aacute;s recata y&hellip; simple.<\/p>\n<p>A Carmen no le hac&iacute;a falta ni que la mirase, estaba explosiva. Hab&iacute;a dejado a un lado su atuendo formal y caro, por un vestido m&aacute;s apretado donde mucha de su piel era visible. Su escote era una delicia y bajo su vestido se ve&iacute;an unas piernas grandes y torneadas. Sin embargo lo que m&aacute;s le segu&iacute;a impactando a Sergio era que aunque su t&iacute;a estuviera espectacular, su madre no iba para nada desencaminaba. Su vestido aunque muy id&eacute;ntico carec&iacute;a de ese toque &ldquo;picante&rdquo; que ten&iacute;a el de Carmen. Le llegaba hasta los tacones dejando una abertura por donde se pod&iacute;a ver una pierna estilizada. &ldquo;&iquest;Vestido, tacones, escote? &iquest;Esta es mi madre?&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, Sergio, nos vamos de marcha. &mdash;Sigui&oacute; mirando at&oacute;nito desde el sof&aacute;&mdash; &iquest;No nos vas a decir nada? &mdash;insisti&oacute; su t&iacute;a mientras se pon&iacute;a un chal y su madre una chaqueta.<\/p>\n<p>Sergio no pod&iacute;a dejar de mirarlas, estaba hipnotizado. Todos los pensamientos de su t&iacute;a comenzaban a aparecer como una cascada, un rostro bello, un cuerpo perfecto&hellip; pero lo que no le dej&oacute; hablar fue ver a la mujer de al lado. Alguien a quien conoc&iacute;a muy bien, pero que no pod&iacute;a reconocer. La hab&iacute;a visto de todas las formas, incluso en ropa interior, con ropa fea y desgastada y en ning&uacute;n momento hubiera pensado lo mismo que ahora, su madre estaba igual de bella.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;is&hellip; &mdash;por su mente viajaron varias palabras, buen&iacute;simas, macizas&hellip; todas soeces que ellas no se merec&iacute;an&mdash; preciosas. Vais a llamar la atenci&oacute;n&hellip; os parec&eacute;is m&aacute;s de lo que pensaba.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre nos lo han dicho, bueno por algo somos hermanas &mdash;apuntill&oacute; su madre, respondiendo a algo m&aacute;s que obvio.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando quiere, tu hijo sabe que decir, tiene un pico de oro, te lo aseguro Mari. &mdash;dedic&oacute; una mirada c&oacute;mplice a su sobrino, alentando a que le siguiera el juego&mdash; &iquest;Te gusta c&oacute;mo est&aacute; tu madre? Ha salido a relucir toda la belleza que sin parar trata de esconder.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, mam&aacute;, est&aacute;s muy guapa &mdash;sintiendo que era buen momento, solt&oacute; una broma con tintes de realidad&mdash; cuidado con los hombres que se te van a acercar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hijo, por Dios! &mdash;Mari no pudo evitar la coloraci&oacute;n de su rostro, &iquest;ligar ella? &iquest;A su edad? Estaba fuera de toda l&oacute;gica. Aunque con una sonrisa algo boba recibi&oacute; el cumplido con agrado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vienes a darnos dos besos para despedirnos o te vas a quedar ah&iacute; tirado? &mdash;coment&oacute; Carmen ante la pasividad de su sobrino.<\/p>\n<p>Como azuzado por un l&aacute;tigo, se acerc&oacute; a ambas mujeres y con una calma, con la cual parec&iacute;a que disfrutase, les propin&oacute; a cada una par de besos.<\/p>\n<p>Su madre se adelant&oacute; para mirar si el taxi ya hab&iacute;a llegado. Cuando lo vio, desde fuera hizo gestos para decir que ya sal&iacute;an, de mientras Carmen mir&oacute; fijamente a su sobrino. Aprovechando aquellos segundos de soledad e intimidad le dijo en voz baja como si de un secreto se tratase.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes en la cocina lo que quieras por si tienes hambre. Esperemos no despertarte, vendremos algo&hellip; bebidas &mdash;evit&oacute; re&iacute;rse&mdash; y tranquilo que no me olvido de ti, ma&ntilde;ana no te dejaremos solo.<\/p>\n<p>Escuch&oacute; desde el sof&aacute; como el taxi arrancaba y las mujeres se marchaban de fiesta dej&aacute;ndole solo en aquella casa tan grande. Las palabras de su t&iacute;a siempre le remov&iacute;an el alma, era ya algo innato, cada palabra que le iba dirigida a &eacute;l, era como una fecha llena de lujuria que se le clavaba en la entrepierna. &ldquo;No se olvida de m&iacute;&rdquo; su imaginaci&oacute;n vol&oacute;, pensando que esas palabras quer&iacute;an decir m&aacute;s de lo que parec&iacute;a.<\/p>\n<p>Pas&oacute; otra hora en el sof&aacute; viendo terminar la pel&iacute;cula que le hac&iacute;a al menos no pensar en Carmen. Aunque los ojos se le cerraban aguant&oacute; de forma estoica hasta que por fin termin&oacute;, levant&aacute;ndose para llegar con paso agotado hasta la cama.<\/p>\n<p>Antes de conciliar el sue&ntilde;o, su mente repas&oacute; todo el d&iacute;a, viendo que hab&iacute;a sido de lo m&aacute;s calmado, salvo por esa visi&oacute;n de su madre. En verdad estaba guapa, guap&iacute;sima podr&iacute;a decir, no parec&iacute;a la Mari que &eacute;l conoc&iacute;a. Intent&oacute; pensar en su t&iacute;a, quiz&aacute; para alegrar un poco la noche, pero el sue&ntilde;o pod&iacute;a con &eacute;l. Trat&oacute; en un inocuo intento mantener arriba sus parpados, pero pesaban como losas, acabando por dormirse con una &uacute;ltima imagen en su mente&hellip; la de su progenitora bajando las escaleras con el vestido azul.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Por fin ten&eacute;is en mi perfil mi Twitter donde ir&eacute; subiendo m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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