{"id":27858,"date":"2021-02-03T23:00:00","date_gmt":"2021-02-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-02-03T23:00:00","modified_gmt":"2021-02-03T23:00:00","slug":"yo-rosa-sugar-baby-para-sobrevivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/yo-rosa-sugar-baby-para-sobrevivir\/","title":{"rendered":"Yo Rosa, Sugar Baby para sobrevivir"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27858\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>He cruzado la barrera de los 40, pero soy sexy. De repente al ver mis cuentas y con cargas familiares, decid&iacute; dar el paso y no me arrepiento aunque he tenido que luchar con mis demonios.<\/p>\n<p>Mi historia podr&iacute;a ser la de cualquier mujer sola, que de repente, se queda sin trabajo, con unas perspectivas dif&iacute;ciles de encontrar uno nuevo, a pesar de su experiencia y que decide dar el paso y con toda discreci&oacute;n convertirse en una Sugar Baby, con una apasionante historia.<\/p>\n<p>Me llamo Rosa, vivo en una ciudad pr&oacute;xima a Barcelona, he cruzado el umbral de los cuarenta. Me separ&eacute; de mi marido porque en casa era un infierno, su car&aacute;cter y sus gritos, me ten&iacute;an atemorizada a m&iacute; y a mis tres hijas. Sigo manteniendo una buena amistad con &eacute;l, que ha rehecho su vida, m&aacute;s que nada por nuestras hijas.<\/p>\n<p>Vendimos el piso, y la pareja qued&oacute; disuelta. Alquilamos cada uno una vivienda y decidimos emprender caminos separados. Al principio no hubo demasiados problemas. Yo ten&iacute;a un empleo bien remunerado y pod&iacute;a llegar holgadamente a fin de mes, de mis hijas, solo la mayor, que es madre soltera trabaja, y a duras penas puede costear su mantenimiento y el de su hijo de cuatro a&ntilde;os, las otras dos, tienen empleos espor&aacute;dicos, ocupacionales, dir&iacute;a m&aacute;s bien yo.<\/p>\n<p>Las cosas se complicaron al comp&aacute;s de que la pandemia del Covid iba haciendo estragos. Y vino lo que me tem&iacute;a, el despido m&aacute;s o menos encubierto, porque yo era semi aut&oacute;noma, o falsa aut&oacute;noma como lo han definido los sindicatos, pero, con muchos recovecos en mis condiciones de trabajo. A la postre, de la noche a la ma&ntilde;ana me encontr&eacute; con menos de la mitad de mis ingresos habituales.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando navegando por las redes fui conociendo la existencia de las Sugar Baby, a medio camino de las mantenidas de otro tiempo, y la prostituci&oacute;n de un cierto nivel, hablemos claro y sin tapujos.<\/p>\n<p>Desde mi separaci&oacute;n no hab&iacute;a tenido relaciones serias con ning&uacute;n hombre, pero, me hab&iacute;a dado cuenta, eso se nota enseguida, que pese a mi complexi&oacute;n mas bien XL, los hombres se fijaban en m&iacute;. As&iacute; que un d&iacute;a, sin contarles nada a mis hijas, me introduje en las p&aacute;ginas de contactos en las que se ofrecen los servicios de estas acompa&ntilde;antes.<\/p>\n<p>Lo primero que hice fue comprar lencer&iacute;a provocativa, y un par de modelos de ropa de calle que me favorecieran. Luego con la complicidad de un buen y discreto amigo, me hice unas cuantas fotograf&iacute;as. Y pas&eacute; a responder las peticiones que los caballeros formulaban sutilmente en las p&aacute;ginas de internet.<\/p>\n<p>Y tuve una oferta interesante de un caballero de Barcelona, que me llevaba veinte a&ntilde;os. Bien, con discreci&oacute;n quedamos en una terraza de un hotel del centro, m&aacute;s frecuentada por turistas que por personas del pa&iacute;s. Yo iba vestida con cierta elegancia, resaltando mis mejores atributos. El correctamente trajeado, as&iacute; que nos sentamos a charlar como si nos conoci&eacute;ramos de siempre. Era el mediod&iacute;a, as&iacute; que tomamos un aperitivo.<\/p>\n<p>Vi en enseguida que era un caballero con mundolog&iacute;a y que yo le gustaba, por lo menos notaba en su lenguaje corporal cierto inter&eacute;s por m&iacute;. Hablamos sobre todo, hasta que se acerc&oacute; la hora del almuerzo.<\/p>\n<p>Roberto, as&iacute; se llama mi admirador, me propuso comer en el propio hotel. En principio hab&iacute;a que ir al restaurante, ya que en la terraza no serv&iacute;an comidas, as&iacute; que tomamos el ascensor y bajamos hasta la planta 1 en que se hallaba el comedor. El camarero nos busc&oacute; una mesa alejada, donde pod&iacute;amos mantener una conversaci&oacute;n con cierta intimidad. Mientras ojeaba la carta, Roberto se ausent&oacute; un momento para ir al ba&ntilde;o, luego, deduje que le hab&iacute;a causado buena impresi&oacute;n y preparaba la segunda parte de la tarde.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Tras los caf&eacute;s, y algunos intentos de acercar disimuladamente su mano junto a la m&iacute;a, a los que respond&iacute; afirmativamente con mi gesto, apret&aacute;ndola, dio un paso m&aacute;s, y me sugiri&oacute; tomar una copa de cava, con una sonrisa asent&iacute;. Cuando el camarero la hubo escanciado, pas&oacute; su mano por encima de mi rodilla, con un gesto que no admit&iacute;a dudas. Me acerqu&eacute; a &eacute;l, y le di un beso en la mejilla, mientras le susurraba. &quot;Me encantas, por mi podemos seguir&quot;.<\/p>\n<p>Era, por mi parte abrir el sem&aacute;foro verde a una relaci&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima, que, &eacute;l, hombre de mundo, ya hab&iacute;a previsto. Tras pagar la cuenta, le dio una indicaci&oacute;n a camarero que yo apenas pude escuchar&hellip; una botella&#8230; en la habitaci&oacute;n&#8230; 8. Capt&eacute; e imagin&eacute;.<\/p>\n<p>Nos fuimos hacia el ascensor y &eacute;l me habl&oacute; muy quedo. &quot;Quiero prolongar la tarde contigo, ni&ntilde;a, me encantas&quot; y me mir&oacute; con unos ojos que no admit&iacute;an otra respuesta que el s&iacute;. Yo sonre&iacute; y le cog&iacute; de la mano.<\/p>\n<p>En vez de marcar el bot&oacute;n de la recepci&oacute;n y la salida del hotel, puls&oacute; el de las plantas superiores, el cuatro. Salimos decididos al pasillo de la planta y Roberto sac&oacute; de la cartera una tarjeta para franquear la habitaci&oacute;n 405.<\/p>\n<p>Entramos, y &eacute;l se volvi&oacute; hacia m&iacute; y acerc&oacute; sus labios a los m&iacute;os, nos fundimos en un largo y profundo beso. Mientras &eacute;l sub&iacute;a la persiana para que tuviera una excelente visi&oacute;n panor&aacute;mica, yo me encerr&eacute; en el ba&ntilde;o. Era el momento de exhibir mis armas, me desnud&eacute; y qued&eacute; en sujetador que dejaba al descubierto mis rotundos encantos pectorales y pantis, todo de color negro. Luego repas&eacute; mis labios y mis ojos, y me puse encima una bata que estaba en el ba&ntilde;o a disposici&oacute;n de los clientes.<\/p>\n<p>Abr&iacute; lentamente la puerta del ba&ntilde;o y vi a Roberto que estaba abriendo una botella de cava, mientras una sugerente m&uacute;sica sonaba en la habitaci&oacute;n. Me puse a bailar lentamente al son de la m&uacute;sica, dejando que la bata se abriera y dejara al descubierto mi cuerpo&hellip; mir&eacute; de reojo, y vi a Roberto extasiado, se acerc&oacute; a m&iacute; y nos abrazamos&hellip; me acerc&oacute; a la cama bes&aacute;ndome apasionadamente. Se desnud&oacute; en un instante y empez&oacute; el juego er&oacute;tico, en un pis pas se apercibi&oacute; que mis pantys dispon&iacute;an de una abertura delantera&hellip; en la que introdujo su pene en busca de mi sexo, nunca me hab&iacute;an penetrado con la potencia de Roberto, empec&eacute; a gemir de placer bes&aacute;ndolo apasionadamente. Fue un polvo prolongado en el tiempo y satisfactorio.<\/p>\n<p>Luego los dos abrazados en la cama dejamos que la tarde noche cayera sobre la ciudad. Antes de despedirnos, sac&oacute; trescientos euros de la cartera y me dijo &quot;Rosa, no hemos hablado mucho de mi colaboraci&oacute;n a nuestros encuentros, te entrego esto y ya comentaremos sobre el particular. Espero que nos veamos con frecuencia, he disfrutado mucho. Te llamar&eacute;&rdquo; y luego acerc&aacute;ndose al o&iacute;do con timbre suave me espet&oacute; &quot;follas de maravilla&quot;.<\/p>\n<p>Nos despedimos. Sal&iacute; del hotel y me dispuse a irme a mi casa. En el trayecto repas&eacute; los correos y los wassaps, hab&iacute;a otra respuesta de la p&aacute;gina de contactos. Un hombre llamado Luis, que adjuntaba una fotograf&iacute;a. Se le ve&iacute;a un se&ntilde;or con clase, y me explicaba que le gustar&iacute;a conocerme, que las fotos le hab&iacute;an cautivado, y que era su tipo de mujer.<\/p>\n<p>No viv&iacute;a en Barcelona, sino en Madrid, pero ten&iacute;a disponibilidad para viajar. Antes de contactar con &eacute;l estuve pensando en tono de introspecci&oacute;n. Hac&iacute;a mucho tiempo que no follaba, y de repente sent&iacute; la pulsi&oacute;n de hacerlo desaforadamente. Si, Roberto ten&iacute;a su parte de raz&oacute;n, me comport&eacute; como una leona en la cama, pero, es que jam&aacute;s un hombre me hab&iacute;a hecho sentir con su miembro introducido en mi cuerpo, aguant&oacute; mucho antes de eyacular, y sent&iacute; un placer prolongado. Ahora llegar&iacute;a a casa, pero ni mu a mis hijas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de cenar, en la cama, abr&iacute; el ordenador dispuesta a responder a Luis y me encontr&eacute; con un wassap de Roberto. Me deseaba buenas noches y me propon&iacute;a pasar alguna juntos pr&oacute;ximamente, me indicaba a modo de sugerencia, que su aportaci&oacute;n econ&oacute;mica pod&iacute;a revisarse seg&uacute;n yo le indicara.<\/p>\n<p>Por un momento, me sent&iacute; mal, me he convertido en una puta, en un objeto de placer a cambio de dinero, pero, reflexion&eacute;, yo tambi&eacute;n gozo, y mucho, y me permite llegar bien a fin de mes, mis hijas ser&aacute;n la beneficiadas.<\/p>\n<p>Antes de contestar a Luis, respond&iacute; a Roberto. &quot;Cuando quieras, mi rey, d&iacute;melo con un d&iacute;a de tiempo para organizarme, seguro que no de decepciono. Sobre el dinero, lo comentamos.&quot;<\/p>\n<p>Con este mensaje, pas&eacute; carpeta y me conect&eacute; con Luis. &quot;Hola, me encantar&aacute; conocerte&quot; Le escrib&iacute;. Pero, estaba conectado, y me respondi&oacute; enseguida. &quot;Quieres ver m&aacute;s fotos m&iacute;as&quot; me inquiri&oacute;. Respond&iacute; con un &quot;me encantar&iacute;a&quot; y de repente en mi correo entraron tres fotos, una con un ligero splip, y otras dos totalmente denudo. En estas se le apreciaba un buen aparato, un hombre ben dotado. Le respod&iacute; con un &quot;UAHUUHH, pero quiero probarlo&#8230;&quot;, contest&oacute; &quot;cuando quieras&quot;. Mir&eacute; el calendario. &iquest;Cu&aacute;ndo te va bien? El lunes? su respuesta fue r&aacute;pida. Mir&eacute; el calendario, est&aacute;bamos a jueves, me pareci&oacute; razonable. Bien, le contest&eacute;, a qu&eacute; hora y d&oacute;nde? Luis me respondi&oacute; como si fuera un ejecutivo con la agenda bien planificada, lo que seguramente era. A las diez de la ma&ntilde;ana en la estaci&oacute;n de Sants. O es muy temprano para ti? Dispondremos de toda la ma&ntilde;ana hasta media tarde. Como te va?<\/p>\n<p>Me fui haciendo una composici&oacute;n de lugar. Me parece perfecto. Y a&ntilde;adi&oacute; &quot;por la compensaci&oacute;n econ&oacute;mica no te preocupes, que te parecen quinientos&quot;. Abr&iacute; los ojos como naranjas, y me apresur&eacute; a contestar, &quot;perfecto&quot; Ma&ntilde;ana te env&iacute;o un correo detallado, que goces de dulces sue&ntilde;os&quot;.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; boquiabierta. Saqu&eacute; la calculadora y pens&eacute; que si pod&iacute;a tener dos reuniones semanales una con cada uno obten&iacute;a la nada despreciable cantidad de 2800 euros limpios de polvo y paja. Y a&uacute;n me ve&iacute;a con capacidad de obtener algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Estaba relajada, iba a acostarme tranquila, pero, entr&eacute; en una p&aacute;gina de ropa er&oacute;tica, dispuesta a buscar un conjunto bien seductor.<\/p>\n<p>Tendr&iacute;a que esconder determinada ropa del alcance de mis hijas, porque, no quer&iacute;a que supieran lo que en realidad estaba haciendo. Sab&iacute;an que &quot;hab&iacute;a tenido una reuni&oacute;n de trabajo&quot; que quiz&aacute; realizar&iacute;a algunas gestiones de venta de seguros etc. etc. No estaban preparadas para saber la aut&eacute;ntica ocupaci&oacute;n de su madre.<\/p>\n<p>El vienes por la ma&ntilde;ana me fui de compras. Entr&eacute; en una corseter&iacute;a y busqu&eacute; ropa interior atrevida. Y algunos camisones para redondear mi &quot;ajuar profesional&quot;<\/p>\n<p>Me compr&eacute; perfume, y unos zapatos de aguja. Un trolley de ejecutivo, los que llevan espacio para ordenador y documentos, en los que cabr&iacute;an perfectamente mis prendas &quot;de trabajo&quot;.<\/p>\n<p>Tuve unos cuantos correos con Luis, pregunt&aacute;ndome por mis preferencias de m&uacute;sica, de pel&iacute;culas, etc. etc. Al mismo tiempo Roberto se conect&oacute; por wassap y quer&iacute;a mantener una videoconferencia conmigo, le dije que no era conveniente, pero, no lo descartamos para otro momento.<\/p>\n<p>El momento fue el domingo, mis hijas sal&iacute;an a pasear y hacer deporte, le escrib&iacute; a Roberto. &quot;Te apetece una video esta ma&ntilde;ana? Me respondi&oacute; afirmativamente, quedamos a las 11, Yo me hab&iacute;a &quot;vestido&quot; para la ocasi&oacute;n. Unas braguitas tanga, con una rosa prendida, y un sujetador, del que estaba dispuesta a desprenderme a la menor insinuaci&oacute;n, encima, un camis&oacute;n transparente&#8230;<\/p>\n<p>Me asegur&eacute; que mis hijas ya se hubieran marchado, abr&iacute; las ventanas de mi dormitorio y corr&iacute; la cortina para que solo la luz iluminara la estancia. &nbsp;Le envi&eacute; un wassap a Roberto&#8230; &quot;Yo ya estoy dispuesta&#8230; espero tu llamada.&quot; No tard&oacute; ni dos minutos. Me conect&eacute; &quot;hola mi amor, le dije en tono insinuante, espero alegrar tu vista, y que pronto puedas hacer lo mismo con el tacto&quot;. Entonces dej&eacute; que cayera mi camis&oacute;n y quedarme con el atrezzo. &quot;Oh ni&ntilde;a, que guapa estas, como me apeteces&quot;. Le respondo, &quot;pues soy tuya, cuando quieras&quot;. Esta semana que d&iacute;a te va bien me terci&oacute;. Yo le dije a partir del martes, pero d&iacute;melo seguro para organizarme. Y a&ntilde;adi&oacute;. &quot;dispones de una noche&quot;. Mi respuesta fue afirmativa. &quot;Si, por supuesto&quot;.<\/p>\n<p>Estuvimos media hora tonteando al tel&eacute;fono, y nos despedimos con la promesa de que me enviar&iacute;a un correo para concretar d&iacute;a, hora y lugar del pr&oacute;ximo encuentro f&iacute;sico.<\/p>\n<p>Por la tarde, prepar&eacute; mi &quot;set&quot; de ejecutiva. Dobl&eacute; cuidadosamente mi camis&oacute;n, y a&ntilde;ad&iacute; un par de prendas sugerentes, Mis zapatos de tac&oacute;n alto, y mi bolsa de aseo. Todo a punto, en la ventana exterior de mi &quot;troll&quot; puse unas cuantas carpetas y mi ordenador port&aacute;til. Cab&iacute;a perfectamente y nada permit&iacute;a adivinar el resto de mercanc&iacute;a que se almacenaba en &eacute;l.<\/p>\n<p>Me despert&eacute; a las siete de la ma&ntilde;ana, me duch&eacute;, y me puse un vestido elegante, pero que no llamara mucho la atenci&oacute;n, porque intu&iacute; que mi nuevo amigo querr&iacute;a pasar un poco desapercibido. Me calc&eacute; unos zapatos c&oacute;modos y las ocho y media sal&iacute;a hacia mi lugar de cita. Mi intenci&oacute;n era pasar por alguna peluquer&iacute;a, muy cerca de la estaci&oacute;n hab&iacute;a una, as&iacute;, que en cuanto llegu&eacute; me fui disparada para ser la primera. Eran las nueve y cuarto, estaba al lado y entr&eacute;. Lavado y peinado, que me daba un aspecto m&aacute;s atractivo, faltaban diez minutos para la cita, enseguida tras cruzar la plaza entr&eacute; en el vest&iacute;bulo, por wassap contacte con Luis. &quot;hola, Romeo, tu Julieta te espera&quot; La respuesta no se hizo esperar. &quot;Estoy saliendo del Ave, en que zona de la estaci&oacute;n est&aacute;s?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Junto a la tienda de prensa&quot;, &quot;Nos vemos&quot;.<\/p>\n<p>Al cabo de un instante apareci&oacute; el hombre con el que me hab&iacute;a citado. Traje caro, buen aspecto, se me acerc&oacute; y nos saludamos con dos besos en la mejilla. &quot;Te apetece un caf&eacute;&quot; me dijo, no gracias le respond&iacute;. El sonriente me espet&oacute; &quot;Pues si me acompa&ntilde;as tenemos una ma&ntilde;ana muy ocupada&quot; y esbozando una p&iacute;cara sonrisa hizo adem&aacute;n de que le siguiera. Salimos por la plaza posterior de la Estaci&oacute;n, y tomamos el ascensor del hotel Barcel&oacute;. Nos miramos con complicidad y en cuanto llegamos a recepci&oacute;n se adelant&oacute; unos pasos y le dijo a la recepcionista que ten&iacute;a una reserva a nombre de Se&ntilde;or Marcial. Tras la formalidad de registro y con la tarjeta de la habitaci&oacute;n subimos a la planta segunda.<\/p>\n<p>En el ascensor, ven&iacute;an otros clientes, as&iacute; que estuvo comedido, pero ya en la planta, me cogi&oacute; suavemente del brazo y me susurr&oacute; &quot;espero que disfrutemos de una jornada inolvidable&quot;<\/p>\n<p>En la habitaci&oacute;n, mientras dejaba su malet&iacute;n sobre un soporte, se me acerc&oacute;, me mir&oacute; de arriba abajo y me dijo &quot;est&aacute;s mucho mejor que en la foto, eres una mujer preciosa&quot;. Sonre&iacute; y le respond&iacute;&#8230; &quot;espera un poco, y ver&aacute;s&quot; y sin aguardar a su respuesta me introduje en el ba&ntilde;o, arrastrando mi malet&iacute;n con ruedas.<\/p>\n<p>Mi paso por la peluquer&iacute;a hab&iacute;a mejorado mi aspecto, tengo una cara redonda, y la realzaba, me desnud&eacute;, y me enfund&eacute; las prendas de lencer&iacute;a para la ocasi&oacute;n, un sujetador que dejaba al aire mis gl&aacute;ndulas mamarias, y un tanga f&aacute;cil de acceder. Por encima mi deshabill&eacute;, negro, as&iacute; de esta guisa, abr&iacute; taimadamente la puerta del ba&ntilde;o y me asom&eacute;.<\/p>\n<p>Lu&iacute;s me esperaba sentado en una butaca de la habitaci&oacute;n, se levant&oacute; y se acerc&oacute;. &quot;que mujerona, que hembra&#8230; vestida no marcas tanto las caderas, eres preciosa&quot; se me acerc&oacute; m&aacute;s y m&aacute;s y empezamos a besarnos. Me acarici&oacute; con dulzura, y yo le respond&iacute; sus caricias, not&eacute; como su pene se endurec&iacute;a, y sin decirle nada, le desabroche el cintur&oacute;n de pantal&oacute;n, y luego la bragueta&#8230; &eacute;l, acab&oacute; el resto, apasionado, se sac&oacute; los pantalones y la camisa y empezamos el juego er&oacute;tico, me trabaj&oacute; bien el cuello, los pechos, y descendi&oacute; hacia mi sexo, yo, abierta de piernas y &eacute;l pas&aacute;ndome la lengua, encendiendo cada vez m&aacute;s mi placer, y mis deseos de gritar.<\/p>\n<p>Esboc&eacute; un suave jadeo de placer, y me penetr&oacute;. Not&eacute; como eyaculaba en mi interior y ambos llegamos al orgasmo. Un poco m&aacute;s tarde, tras descansar abrazados, bes&aacute;ndonos, fui yo la que tom&eacute; la iniciativa y me acerqu&eacute; su miembro a mi boca y la empec&eacute; a succionar, le arranqu&eacute; otro orgasmo y una frase que me son&oacute; a cumplido. &quot;Eres una gran folladora, Rosa, eres una gran folladora:&quot;<\/p>\n<p>Eran las 12,30 del mediod&iacute;a, los dos est&aacute;bamos a&uacute;n enroscados en la cama, cuando mir&eacute; el m&oacute;vil y vi un wasap de mi hija, &quot;Mam&aacute; cuando puedas llama, no pasa nada, pero quiero comentarte algo&quot;.<\/p>\n<p>As&iacute; que al irnos levantando y Luis, prepar&oacute; unas bebidas del mini bar, yo con el pretexto de ir al ba&ntilde;o la llam&eacute;. &quot;Que pasa hija&quot; &quot;Nada mam&aacute;, que he encontrado entre tus ropas unos conjuntos muy especiales que no hab&iacute;a visto nunca, ya me entiendes&hellip; todo bien. Bueno nada nos vemos por la noche.&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Si hija ahora tengo una reuni&oacute;n&quot; acert&eacute; a decir. &quot;Luego nos vemos.&quot;. Pens&eacute; en la llamada y que mi hija habr&iacute;a abierto las bolsas de la ropa m&aacute;s extremada que acababa de comprarme, era evidente que no era para ir a la oficina y que yo no usaba este tipo de lencer&iacute;a, as&iacute; que no le costar&iacute;a mucho adivinar a que me dedicaba. Me sobrepuse. Y estuve charlando amigablemente y de manera cari&ntilde;osa con mi interlocutor. Decidimos ir a comer. Le suger&iacute; un restaurante discreto de la parte alta, pero, &eacute;l ya ten&iacute;a sus planes y fuimos a la Barceloneta. Una buena comida, y hacia los postres &eacute;l me entreg&oacute; un sobre cerrado, diciendo &quot;tu asignaci&oacute;n, espero que sigamos haciendo negocios juntos, me ha encantado&quot;.<\/p>\n<p>Concluy&oacute; la tarde sin mayores hechos, &eacute;l ten&iacute;a que regresar a Madrid, y a m&iacute; me urg&iacute;a tener una charla con mis hijas. Al fin y al cabo ten&iacute;an derecho a saber c&oacute;mo se ganaba el pan su madre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 He cruzado la barrera de los 40, pero soy sexy. De repente al ver mis cuentas y con cargas familiares, decid&iacute; dar el paso y no me arrepiento aunque he tenido que luchar con mis demonios. 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