{"id":27883,"date":"2021-02-04T23:00:00","date_gmt":"2021-02-04T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-02-04T23:00:00","modified_gmt":"2021-02-04T23:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-primera-etapa-10","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-primera-etapa-10\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Primera etapa (10)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27883\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Se despert&oacute; sobresaltado debido a un golpe. Mir&oacute; el m&oacute;vil d&aacute;ndose cuenta de que eran las &iexcl;Cuatro de la ma&ntilde;ana! No hab&iacute;a otra alternativa, las dos mujeres estaban de regreso. No trat&oacute; de volver a dormir, hab&iacute;an puesto la m&uacute;sica al m&aacute;ximo y conciliar el sue&ntilde;o era una quimera. Hab&iacute;an entrado en casa bebidas y cantando como dos estrellas de rock.<\/p>\n<p>Con su pijama, o m&aacute;s bien ropa de deporte, descendi&oacute; las escaleras para ver que ocurr&iacute;a. Su madre bailaba encima del sof&aacute; ante su hermana que la imitaba delante del televisor. Hab&iacute;an puesto una lista de reproducci&oacute;n en el m&oacute;vil y sonaba similar a un concierto, al joven le dio la impresi&oacute;n de estar contemplando a dos amigas suyas de la universidad y no dos mujeres de mediana edad. Aunque bueno&hellip; pens&aacute;ndolo mejor, quiz&aacute; dos chicas de su edad se comportasen algo menos alocadas.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, Sergio, te hemos despertado&hellip; y eso que hemos puesto la m&uacute;sica bajita &mdash;dijo su t&iacute;a muy ebria, el muchacho no pudo discernir si lo dec&iacute;a en broma o en serio. Aunque m&aacute;s tiraba por lo segundo.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece que est&aacute; al m&aacute;ximo &mdash;apuntill&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hijo, no vendr&aacute;s a quejarte? Aguafiestas, aguafiestas&hellip; &mdash;Mari mir&oacute; a su hermana y esta la sigui&oacute; a coro, haciendo que Sergio levantase los brazos para acallarlas sinti&eacute;ndose el padre de ambas.<\/p>\n<p>&mdash;Para nada, solo quer&iacute;a comprobar que est&aacute;is bien, vuelvo a la cama.<\/p>\n<p>&mdash;Estamos mejor que bien&hellip; &mdash;contest&oacute; su t&iacute;a con la mirada fija en el muchacho&mdash; &iquest;Por qu&eacute; no te quedas?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Venga! &mdash;a&ntilde;adi&oacute; su madre. Dud&oacute;, pero al momento pens&oacute; &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no?&rdquo;&mdash; lo siento hijo, creo que nunca me has visto as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo dices por lo guapa que vas? &mdash;las palabras le fluyeron con sinceridad, puesto que era lo que realmente sent&iacute;a. Su madre se baj&oacute; del sof&aacute; con el rostro enrojecido por tal halago.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Toma! &mdash;retom&oacute; la conversaci&oacute;n Carmen con un tono que mostraba embriaguez&mdash; es un amor de hijo, de esto es lo que te he hablado.<\/p>\n<p>Las mujeres vieron como Sergio se acercaba a ellas y estando los tres a la misma altura, se sentaron en el sof&aacute;, apagando la m&uacute;sica por fin.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Os lo hab&eacute;is pasado bien? &mdash;pregunt&oacute; Sergio mirando a las dos.<\/p>\n<p>&mdash;De maravilla, como dos chiquillas &mdash;los ojos de Carmen brillaban, por la felicidad y el alcohol&mdash; por un momento hemos vuelto a la adolescencia. Incluso hemos espantado a unos moscones, podr&iacute;amos haber ligado y todo, estamos hechas unas mozas Mari.<\/p>\n<p>Su madre dio un sorbo a la copa que ten&iacute;a en la mesa y no pudo evitar taparse los labios para no re&iacute;rse y derramar todo el l&iacute;quido. Sergio pudo ver que los ojos de Mari, por un momento contemplaban el infinito evocando recuerdos muy vividos de su adolescencia.<\/p>\n<p>&mdash;Por cierto &mdash;cort&oacute; Mari volviendo de su viaje al pasado&mdash;, me ha contado tu t&iacute;a que quiere escribir un libro &iquest;Qu&eacute; te parece?<\/p>\n<p>&mdash;Fant&aacute;stico, aunque todav&iacute;a est&aacute; en proceso, lo tiene bien construido. Pero, le tiene que dar el giro final.<\/p>\n<p>&mdash;Tu madre ha pensado que tiene que ser algo guarro, bueno aunque al principio lo llamaba &ldquo;guarrete&rdquo;, la palabra ha variado con la suma de copas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;S&iacute;? &mdash;al joven no le cab&iacute;a en la cabeza que su madre pensara eso, la ten&iacute;a por una mujer demasiado escueta en cuanto al sexo.<\/p>\n<p>&mdash;Es lo que se lleva ahora, tienes que meter amor y algo m&aacute;s, si no &iquest;para qu&eacute;&hellip;?<\/p>\n<p>Sergio sonri&oacute; sin pudor al escuchar ese &ldquo;pare que&rdquo;, haciendo contacto con los preciosos ojos azules de su madre la cual le mostraba una media sonrisa como nunca antes lo hab&iacute;a hecho &ldquo;&iquest;Est&aacute; feliz?&rdquo;. Los ojos algo vidriosos por el alcohol, brillaban con la tenue luz de la sala y hac&iacute;an que Sergio se extra&ntilde;ase por ver a esa mujer&hellip; porque no parec&iacute;a su madre.<\/p>\n<p>&mdash;Jam&aacute;s te hab&iacute;a visto as&iacute;, est&aacute;s menos&hellip; tensa&hellip; Me encanta, mam&aacute;, es como si fueras otra persona&hellip; me gusta la Mari que veo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hijo! Calla ya, que me van a subir los colores.<\/p>\n<p>&mdash;Dale un abrazo a tu hijo, que es el &uacute;nico que tienes. Yo no tengo, pobre de m&iacute; &mdash;salt&oacute; Carmen de pronto, haci&eacute;ndose pasar por la reina del drama.<\/p>\n<p>Aunque a Mari en cualquier momento le hubiera avergonzado, con el alcohol parec&iacute;a haber olvidado ese poco apego por lo cari&ntilde;oso. Sentada como estaba al lado de su hijo, abri&oacute; los brazos rode&aacute;ndole con relativa fuerza.<\/p>\n<p>Escuch&oacute; a su hermana aplaudir a su espalda y le sali&oacute; una peque&ntilde;a sonrisa pensando en lo boba que era, pero de pronto, algo cambio. En el instante previo a la separaci&oacute;n, su hijo gir&oacute; su cabeza, Mari sinti&oacute; como los labios del muchacho se posaban en su cuello d&aacute;ndola un beso de amor fraternal.<\/p>\n<p>Cada uno se sent&oacute; como antes y la mujer no dio muestras de nada en particular, salvo que dentro de ella un cosquilleo muy sentido le hab&iacute;a recorrido el cuerpo. Se mir&oacute; con disimulo mientras se frotaba el brazo derecho, ten&iacute;a toda la piel erizada.<\/p>\n<p>Sinti&eacute;ndose mucho m&aacute;s mareada que antes, pidi&oacute; disculpas como si estuviera en una reuni&oacute;n de negocios, encamin&aacute;ndose a la cocina a por un vaso de agua. Con aquel beso todo el cuerpo se le hab&iacute;a revuelto, seguramente debido al alcohol. De mientras en la sala, Carmen y Sergio se quedaron solos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ha venido tu madre y ahora va a acaparar todos los abrazos? &mdash;abri&oacute; los brazos a su sobrino.<\/p>\n<p>Los dos se abrazaron mientras Mari segu&iacute;a en la cocina consiguiendo que su cuerpo y mente volvieran a estabilizarse. Despu&eacute;s de un apret&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s fuerte por parte de su t&iacute;a, ambos se separaron sin dejar de mirarse.<\/p>\n<p>Trat&oacute; de evitarlo, pero le era imposible, su t&iacute;a estaba tan guapa que pasaba los ojos de forma fugaz por su cuerpo. Analizaba cada curva, cada cent&iacute;metro de piel expuesto, sintiendo que estaba no delante de una mujer, sino de una diosa. Y lo m&aacute;s curioso, es que cuanto m&aacute;s la miraba, m&aacute;s bella la sent&iacute;a.<\/p>\n<p>Su exhaustivo an&aacute;lisis se detuvo en los ojos de Carmen, los preciosos ojos iguales a los de su madre. Pero &iexcl;Qu&eacute; sorpresa! Carmen con cierto descaro o poco cuidado debido a su embriaguez, ten&iacute;a la mirada clavada en la entrepierna del chico.<\/p>\n<p>Sergio se ator&oacute; al momento, sintiendo un nerviosismo inigualable. La observ&oacute; con detenimiento, son dos o tres segundos en los que la descubri&oacute; mirando su miembro viril. La mujer se sent&iacute;a agitada, su respiraci&oacute;n era acelerada y su pecho y sub&iacute;a y bajaba abruptamente. No se lo pod&iacute;a creer, &iexcl;su t&iacute;a le estaba mirando el pene!<\/p>\n<p>Intent&oacute; aparentar que no la hab&iacute;a pillado, pero daba igual, porque lo peor era otra cosa. Debido al arrumaco reciente con Carmen, su pene comenzaba a atisbarse como un peque&ntilde;o bulto y ah&iacute; era donde su t&iacute;a ten&iacute;a fijada la mirada.<\/p>\n<p>Carmen pensaba que solo hab&iacute;a sido un vistazo fugaz y que en el abrigo del hogar nadie se hab&iacute;a enterado de c&oacute;mo le miraba la entrepierna a Sergio, pero no es as&iacute;. Lo que la descoloc&oacute; fue el bulto que comenzaba a emerger salud&aacute;ndola, vi&eacute;ndose a la perfecci&oacute;n con la luz de las l&aacute;mparas.<\/p>\n<p>Querr&iacute;a contenerse, pero eso ya le es imposible. Algo apareci&oacute; en su vientre, una bola que le sub&iacute;a por la garganta deshaciendo nudos y al final, le obliga a abrir la boca para expulsar lo siguiente.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; curioso&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;No, no, esto&hellip; &mdash;habl&oacute; r&aacute;pido Sergio tratando de cortar a Carmen que ahora se tapaba la boca evitando que la sonrisa le cubriera todo el rostro&mdash; No, a ver&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; re&iacute;s sin m&iacute;? &mdash;escucharon como Mari ven&iacute;a desde la cocina.<\/p>\n<p>&mdash;No nada, tu hijo, que le encanta estar con nosotras. &mdash;el joven sinti&oacute; sin ning&uacute;n tipo de dudas que esa mirada ya no era normal.<\/p>\n<p>&mdash;No est&aacute;s nada mal aqu&iacute; &iquest;eh, cari&ntilde;o? &mdash;Mari hab&iacute;a llegado hasta donde ellos.<\/p>\n<p>Su coraz&oacute;n se le sal&iacute;a del pecho, su empalme hab&iacute;a sido visto por su t&iacute;a y adem&aacute;s durante varios segundos. Pens&oacute; qu&eacute; pasar&iacute;a si estuvieran solos, si no estuviera su madre, si Sol no cortase la tensi&oacute;n&hellip; lo sab&iacute;a con certeza, se lanzar&iacute;a a por ella pasara lo que pasara&hellip; &ldquo;A tomar por culo la moralidad&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin embargo, no era el momento, le quedaban varios d&iacute;as, ten&iacute;a todav&iacute;a otra vida para gastar, lo sent&iacute;a. Aun as&iacute;, la mirada de Carmen era demasiado intensa y no le dejaba respirar. Su rostro bello como siempre, aunaba una mezcla de embriaguez y lujuria de la cual no pod&iacute;a escapar, era un momento so&ntilde;ado, pero con su madre all&iacute;&hellip; ni hablar.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que es hora de ir a cama &mdash;coment&oacute; su madre al ver que nadie hablaba&mdash; adem&aacute;s, Sergio, no son horas que est&eacute;s levantado.<\/p>\n<p>Esa broma hizo que la tensi&oacute;n del joven se desvaneciera, logrando que cierta parte de la sangre de su cuerpo dejara de fluir a los bajos. Sonri&oacute; de manera lamentable, incluso sintiendo como el labio le temblaba, a su t&iacute;a en cambio no le temblaba nada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te ayudo, mam&aacute;? Esas escaleras no las conoces y no te veo del todo bien.<\/p>\n<p>&mdash;No, mejor&hellip; bueno, mejor s&iacute; &mdash;acab&oacute; diciendo Mari sabiendo que no estaba para muchos paseos&mdash; estoy un poco&hellip; bastante borracha.<\/p>\n<p>El alcohol hab&iacute;a hecho mella en ella y su mirada, estaba un poco perdida. Por lo que Sergio actuando como un caballero, la sujet&oacute; de la cintura andando junto a ella mientras su madre le rodeaba el cuello con su brazo.<\/p>\n<p>Los tacones de ambas retumbaron con fuerza en la madera al tiempo que sub&iacute;an. Era evidente que Mari no pod&iacute;a subir sola, aquel &uacute;ltimo abrazo con ese&hellip; beso, le hab&iacute;a hecho que todo su cuerpo se derrumbara. No estaba acostumbrada a beber, eso era verdad, pero una cosa pas&oacute; por su cerebro lleno de alcohol, &ldquo;menos acostumbrada estoy a los besos en el cuello&rdquo;.<\/p>\n<p>A Sergio no le cost&oacute; subirla, aunque lo peor suceder&iacute;a en el momento que el vestido de su madre se estiraba demasiado junto a su cuerpo y algo del sujetador empez&oacute; salir a la luz. Trat&oacute; de no mirar, pero la calentura que dominaba su cuerpo esos d&iacute;as le oblig&oacute; a hacerlo. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; lo hago? Es que este d&iacute;a no se acaba&hellip;&rdquo; se maldijo una y otra vez en un lapso de tiempo muy corto.<\/p>\n<p>El sujetador de su madre dejaba muy bien los senos que conten&iacute;a, apretados&hellip; toc&aacute;ndose el uno al otro&hellip; esponjosos como hab&iacute;a visto los de su t&iacute;a, parec&iacute;an sendas nubes de algod&oacute;n. Gir&oacute; bruscamente la cabeza para no caer de nuevo en la tentaci&oacute;n de esos grandes pechos, a su miembro viril ya le daba igual de quien eran, solo pensaba que al fin y al cabo eran grandes mamas.<\/p>\n<p>&ldquo;Mierda que es mi madre, estoy enfermo&rdquo; se dijo notando un calor que retornaba a la entrepierna. En su cabeza solo cab&iacute;a una excusa, &ldquo;son similares a los de Carmen, quiz&aacute; mi subconsciente me haya hecho ponerme&hellip;&rdquo;. Aquello no val&iacute;a y Sergio lo sab&iacute;a muy bien. La &uacute;nica diferencia entre un busto y el otro era que la delgadez de Mari hacia una ilusi&oacute;n &oacute;ptica de que fueran m&aacute;s grandes, por lo dem&aacute;s, eran id&eacute;nticos. &ldquo;Deja de pensar eso imb&eacute;cil&rdquo; se grit&oacute; en un momento.<\/p>\n<p>Antes de darse cuenta resopl&oacute; aliviado llegando a la habitaci&oacute;n de Mari y entrando en ella todav&iacute;a con la mano en la cintura de su madre, &ldquo;menos mal&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;De aqu&iacute; en adelante&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Mejor acomp&aacute;&ntilde;ame &mdash;le dijo su madre con la boca pastosa y un ojo medio cerrado.<\/p>\n<p>Llegaron al centro de la habitaci&oacute;n, muy similar a la que el mismo habitaba. Mari le se&ntilde;al&oacute; la maleta, Sergio entendi&oacute; que quer&iacute;a el pijama. Rebusc&oacute; con rapidez, encontrando el primero y d&aacute;ndoselo a su madre la cual parec&iacute;a m&aacute;s dormida que despierta. La mujer se dio la vuelta, dando la espalda a su hijo y abriendo la boca para decir algo.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&iacute;tame la cremallera, por favor.<\/p>\n<p>Estaba nervioso. Los dedos de Sergio bajaron la cremallera con torpeza, top&aacute;ndose con el final cerca del comienzo del trasero de su madre. Sin que nadie se lo pidiera, por un gesto natural&hellip; o eso cre&iacute;a, pos&oacute; ambas manos en los hombros de su progenitora. Desde all&iacute;, le fue bajando el vestido hasta que comenz&oacute; a resbalar con independencia por toda su piel. De forma silenciosa, acab&oacute; por caer alrededor de sus pies.<\/p>\n<p>Mari con su poca conciencia, se dio la vuelta teniendo de frente a su hijo. Su cuerpo estaba en ropa interior, esa ropa interior tan bonita y tan cara que su hermana le hab&iacute;a comprado y que ella, al principio cort&eacute;smente hab&iacute;a rechazado.<\/p>\n<p>Su hijo la miraba a los ojos y ella hac&iacute;a lo propio, d&aacute;ndose cuenta de las pocas veces que le miraba por tanto tiempo y con tanta atenci&oacute;n. Su hijo hab&iacute;a crecido y muy bien adem&aacute;s, convirti&eacute;ndose en un peque&ntilde;o hombrecito que dentro de poco volar&iacute;a de su nido con la mujer perfecta. Abri&oacute; sus brazos y sin notar la incertidumbre de Sergio por lo que ocurr&iacute;a, abraz&oacute; de nuevo a su hijo esta vez sin que nadie se lo pidiera.<\/p>\n<p>Como si fuera una mu&ntilde;eca de porcelana, el chico la rode&oacute; toc&aacute;ndola con suavidad. Se le hizo de lo m&aacute;s extra&ntilde;o tocar la piel desnuda de su madre, aunque&hellip; no le desagrad&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Muchas gracias, te quiero &mdash;ninguno de los dos recordaba tanto amor en tan poco tiempo. Su madre se envalenton&oacute;, movida por su embriaguez, d&aacute;ndole un beso en la mejilla al tiempo que acariciaba la contraria. Sergio no entend&iacute;a a que ven&iacute;a todo aquello, aunque la culpa estaba clara que era del alcohol, sin embargo su cuerpo&hellip; lo agradeci&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Yo tambi&eacute;n te quiero, hermana &mdash;habl&oacute; Carmen desde la puerta observando todo este tiempo como un guardi&aacute;n silencioso.<\/p>\n<p>El joven sali&oacute; de la estancia mientras su madre en vez de meterse en la cama, casi se lanzaba sin ponerse el pijama ni quitarse los zapatos. La vio por &uacute;ltima vez, tumbada, inerte, seguramente ya dormida y aun sorprendido por como la hab&iacute;a visto, &ldquo;tan libre, cari&ntilde;osa, efusiva&hellip; guapa&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>La mujer ya en el pasillo, observaba como su sobrino cerraba la puerta con la mente ausente del mundo terrenal. El alcohol aunque todav&iacute;a muy presente le ha dejado ver esa rara situaci&oacute;n con Mari y no puede dejar de mirarle.<\/p>\n<p>&mdash;Es hora de dormir, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Si&hellip; &mdash;Sergio se fij&oacute; en su t&iacute;a, su figura apoyada en la barandilla parece que hubiera crecido diez metros y se lo fuera a engullir. Algo le atenazaba de pronto dej&aacute;ndole paralizado.<\/p>\n<p>&mdash;Por cierto, solo una duda. &mdash;la boca se le sec&oacute; al joven, su t&iacute;a se acerc&oacute; y no pudo evitar pensar, en las m&uacute;ltiples cosas que sent&iacute;a por ella&mdash; Eso de ah&iacute; abajo. &mdash;estir&oacute; uno de sus dedos con una larga u&ntilde;a pintada y con tono serio se&ntilde;al&oacute; la entrepierna abultada del joven&mdash; &iquest;Ha pasado por Mari o&hellip; por otra?<\/p>\n<p>Al muchacho le encantar&iacute;a responderla, pero no pudo. Su lengua se trab&oacute; y su boca no permit&iacute;a movimiento alguno. Quer&iacute;a decirle de todo, sin embargo&hellip; no le sali&oacute;. Sus labios no se mov&iacute;an, su garganta estaba paralizada y la tripa le daba vueltas. Por mucho que imaginase, por mucho que lo deseara, segu&iacute;a siendo su t&iacute;a y esas palabras no concordaban hacia ella.<\/p>\n<p>&mdash;Por&hellip; por&hellip; por&hellip; &mdash;le sali&oacute; decir en un susurro mientras cre&iacute;a que su coraz&oacute;n hab&iacute;a parado de latir.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por&hellip;? &mdash;mir&oacute; con duda al muchacho que era un conejo asustado y termin&oacute; por preguntarle&mdash; &iquest;las dos? &mdash;mantuvo una media sonrisa p&iacute;cara. Para despu&eacute;s darse la vuelta y a&ntilde;adir&mdash; bueno, vete a cama, Sergio, que ma&ntilde;ana tendremos que cuidar a tu madre.<\/p>\n<p>Carmen desapareci&oacute; contoneando su trasero hasta su habitaci&oacute;n dejando a Sergio solo, en medio del pasillo con la erecci&oacute;n m&aacute;s dura que jam&aacute;s hab&iacute;a sentido en su vida. D&aacute;ndose la vuelta, al ver como su t&iacute;a entraba en la habitaci&oacute;n, hizo lo propio. Ni siquiera quer&iacute;a toc&aacute;rsela, demasiadas emociones en menos de media hora. Se tumb&oacute; en la cama, pero el coraz&oacute;n le estaba inquieto y algo que rondaba por abajo, quer&iacute;a escapar de su pantal&oacute;n, si era necesario, desgarrando la tela.<\/p>\n<p>No lo soportaba, no pod&iacute;a aguantarse m&aacute;s. Levant&aacute;ndose de la cama como si tuviera un muelle en la espalda y haciendo caso a su &ldquo;cerebro de abajo&rdquo;, sigui&oacute; el camino que su dura entrepierna le marcaba.<\/p>\n<p>Recorri&oacute; el pasillo totalmente a oscuras, solo una &uacute;nica luz sal&iacute;a por la rendija de la &uacute;ltima puerta, la de Carmen. Pas&oacute; al lado de la puerta de su madre, apenas se escuchaba nada, su madre o estaba muerta o dormida como un oso en plena hibernaci&oacute;n, no le prest&oacute; demasiada atenci&oacute;n, ten&iacute;a un objetivo.<\/p>\n<p>Respiraba con excesiva rapidez y la boca estaba tan seca que ni con la piscina entera la conseguir&iacute;a humedecer. Su garganta era un amasijo de m&uacute;sculos agarrotados que apenas pod&iacute;an sacar un peque&ntilde;o sonido gutural. Sin darse cuenta, lleg&oacute; a su destino, una puerta de madera de color negro, con un picaporte plateado. La puerta de su t&iacute;a Carmen.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>Por fin en mi perfil ten&eacute;is mi Twitter donde ir&eacute; subiendo m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Se despert&oacute; sobresaltado debido a un golpe. Mir&oacute; el m&oacute;vil d&aacute;ndose cuenta de que eran las &iexcl;Cuatro de la ma&ntilde;ana! No hab&iacute;a otra alternativa, las dos mujeres estaban de regreso. No trat&oacute; de volver a dormir, hab&iacute;an puesto la m&uacute;sica al m&aacute;ximo y conciliar el sue&ntilde;o era una quimera. 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