{"id":27993,"date":"2021-02-12T07:49:10","date_gmt":"2021-02-12T07:49:10","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-02-12T07:49:10","modified_gmt":"2021-02-12T07:49:10","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-primera-etapa-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-primera-etapa-11\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Primera etapa (11)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"27993\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&ldquo;&iexcl;&iquest;Qu&eacute; cojones hago?!&rdquo; se dijo mientras su mano se alzaba.&nbsp; Parec&iacute;a que por un momento s&iacute; que era consciente de lo que pretend&iacute;a. La mente la ten&iacute;a completamente en blanco, no pensaba, bueno, no es del todo cierto&hellip; solo meditaba una &uacute;nica cosa.<\/p>\n<p>Encogi&oacute; dos de sus dedos y con estos, golpe&oacute; la puerta de la forma m&aacute;s suave posible. Solo dos toques intercalados que llegaron a los o&iacute;dos de su t&iacute;a y entonces los pasos de Carmen&hellip; llegaron a los o&iacute;dos de su sobrino, que segu&iacute;a de pie a&uacute;n con la mano levantada.<\/p>\n<p>Sergio vio el picaporte moverse, se iba a derretir, no entend&iacute;a en qu&eacute; momento se pens&oacute; que era buena idea. Se iba a presentar delante de su t&iacute;a, con el pijama y con una erecci&oacute;n de caballo que se&ntilde;alaba a la puerta como un dedo acusador &ldquo;&iquest;me da tiempo a huir?&rdquo;, por supuesto que no. El calor, la verg&uuml;enza y miles de sentimientos le invadieron cuando la luz atraves&oacute; la abertura de la puerta.<\/p>\n<p>Carmen se qued&oacute; mirando a su sobrino, justo hab&iacute;a salido del ba&ntilde;o. Se estaba desmaquillando cuando escuch&oacute; los golpes y a&uacute;n estaba vestida como hab&iacute;a salido de fiesta. En un vistazo r&aacute;pido, sus ojos se movieron por el cuerpo del chico, analiz&aacute;ndolo sin parar en una fracci&oacute;n de tiempo. Lo que deseaba, lo que anhelaba&hellip; all&iacute; estaba. Sab&iacute;a de sobra por qu&eacute; estaba all&iacute;, a que hab&iacute;a venido, pero una duda le asaltaba &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;a hacer ella? El chico hab&iacute;a dado el primer paso.<\/p>\n<p>Carmen pas&oacute; su visi&oacute;n al bulto, que despierto se mov&iacute;a enorme en la entrepierna del muchacho. Se llevar&iacute;a la mano a la boca para ocultar su asombro, pero no ten&iacute;a el cerebro demasiado lucido. El mont&iacute;culo que se formaba en la entrepierna era terrible, m&aacute;s de lo que recordaba haber visto nunca, por supuesto mucho m&aacute;s que su marido.<\/p>\n<p>Sergio la mir&oacute; fijamente, con el vestido de noche estaba espectacular y trat&oacute; de decirla algo, pero estaba cohibido, su garganta estaba de adorno, no le funcionaba. Fue entonces que su t&iacute;a movi&oacute; los labios y aunque pareciera que de estos no iba a salir ning&uacute;n sonido&hellip; el joven logr&oacute; escuchar una deliciosa palabra.<\/p>\n<p>&mdash;Pasa.<\/p>\n<p>Entr&oacute; con temor, un miedo que le hizo humedecer sus manos. Su t&iacute;a le agarr&oacute; de una de estas despu&eacute;s de cerrar la puerta, no le importa lo sudadas que estaban, la sujet&oacute; con fuerza y sin decir nada m&aacute;s, los dos caminaron hasta la cama.<\/p>\n<p>El nerviosismo se apoder&oacute; de ellos, dos colegiales en su primera noche juntos. Estaban subidos en una nube que les transportaba por un mundo imaginario, no pod&iacute;a ser real lo que estaban viviendo. Carmen sinti&oacute; su cuerpo arder en los fuegos del averno, el joven m&aacute;s de lo mismo, ni en sus mejores sue&ntilde;os hab&iacute;an estado tan excitados.<\/p>\n<p>Por tener m&aacute;s edad y quiz&aacute; una mente m&aacute;s responsable, la mujer se sinti&oacute; en la obligaci&oacute;n de tomar la palabra, aunque no sab&iacute;a si ser&iacute;a capaz. Estaba a tan pocos momentos de volverse loca por la tensi&oacute;n que se respiraba en la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; has venido? &mdash;Carmen lo sab&iacute;a muy bien. Primero le acarici&oacute; la mano para acto seguido subir por el antebrazo. El suave tacto del hombre que tanto deseaba, le hizo notar como bajo su sujetador, los pezones se le estaban endureciendo.<\/p>\n<p>&mdash;Ven&iacute;a&hellip; ve&hellip; ven&iacute;a a&hellip; &mdash;la lengua le pesaba y su cuerpo estaba entumecido. Carmen se mantuvo en silencio para que pudiera contestar. La voz del joven sonaba m&aacute;s adulta, m&aacute;s suelta&mdash; a contestar lo de antes. Puede que&hellip; &mdash;no quer&iacute;a expresar esa tentaci&oacute;n perpetua que sent&iacute;a al verla. Quiz&aacute; compartiendo el anterior momento fuera mejor&mdash; Me has preguntado por qui&eacute;n me hab&iacute;a puesto&hellip; creo que por las dos. &mdash;cuando lo escuch&oacute; en voz alta, se dio cuenta de lo est&uacute;pido que era. &iquest;Por ella y su madre se hab&iacute;a empalmado? Qu&eacute; tonter&iacute;a, sonaba tan irreal fuera de su mente, pero&hellip; no ment&iacute;a.<\/p>\n<p>Carmen resopl&oacute;, de alguna manera deb&iacute;a ventilarse tras escuchar a su sobrino decirle claramente que le excitaba. Obvi&oacute; a un lado lo de su hermana, ahora mismo ella era la importante. No sab&iacute;a cu&aacute;l fue el detonante, la gota que colm&oacute; el vaso, pero no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s. Apret&oacute; sus piernas con fuerza queriendo resistir por &uacute;ltima vez el pecado.<\/p>\n<p>&mdash;Menuda puta locura, esto es muy heavy &mdash;apenas susurr&oacute; la mujer, notando la humedad de su vagina impregnando su braga.<\/p>\n<p>Baj&oacute; una mano temblorosa hasta la pierna del joven. Sin mirarle a los ojos, aquellos dedos caminaron por el cuerpo de este hasta llegar a la cintura, donde la goma del pantal&oacute;n de deporte le imped&iacute;a el paso. La &uacute;ltima frontera, como si fuera una barrera moral&hellip; enga&ntilde;ar a su marido, hacer algo con su sobrino, el hijo de su hermana&hellip; era el &uacute;ltimo paso y&hellip; nada la iba a detener. Estaba loca, s&iacute;, loca por desatar su pasi&oacute;n con el hombre que m&aacute;s sentimientos hab&iacute;a provocado en ella.<\/p>\n<p>&mdash;Te dije la verdad en la piscina&hellip; &mdash;ella le mir&oacute; quitando la vista del pene, aunque con el primer dedo atravesando la goma&mdash;no puedo tener amigas. Siempre acabo queriendo algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres conmigo? &mdash;su voz sonaba tan melosa, tan ardiente, una sinfon&iacute;a dedicada al amor, un susurro que Sergio apenas pudo escuchar.<\/p>\n<p>Sus cuerpos estaban pegados, el calor de uno era transportado al del otro. Sus cabezas pegadas la una contra la otra. Carmen mirando como el joven hab&iacute;a sujetado su mano, la cual ya notaba el primer vello en la yema de sus dedos.<\/p>\n<p>No hizo falta que contestara a la pregunta de su t&iacute;a, el joven pens&oacute; acertadamente que mejor actuar a hablar. Con delicadeza y lentitud la mano que ten&iacute;a sujeta la fue introduciendo en el interior de su ropa, hasta el punto de llegar a la zona m&aacute;s dura de su cuerpo.<\/p>\n<p>Carmen sinti&oacute; la dureza, el calor, la suavidad de la piel&hellip; una aut&eacute;ntica delicia. La agarr&oacute; rode&aacute;ndola con cada una de sus dedos, not&oacute; el poder, el placer, su humedad&hellip; lo not&oacute; todo. &ldquo;&iexcl;Est&aacute; ardiendo!&rdquo;, chill&oacute; su cabeza a la par que se deleitaba de una sensaci&oacute;n que hab&iacute;a olvidado, una satisfacci&oacute;n extrema.<\/p>\n<p>&mdash;Es grande&hellip; &mdash;solt&oacute; la mujer por su boca con la voz m&aacute;s er&oacute;tica que pudo.<\/p>\n<p>&mdash;Dieciocho&hellip; &mdash;respondi&oacute; Sergio posando la frente contra la de su t&iacute;a. Estaba con el rostro enrojecido y su voz sonaba entrecortada por la verg&uuml;enza y el gozo&mdash; pero&hellip; lo mejor&hellip; o eso dicen&hellip; es que es gorda.<\/p>\n<p>Carmen la solt&oacute; y de su boca sali&oacute; un rebuzno animal. Estaba como nunca, con aquel sonido se record&oacute; a la frase que le dec&iacute;a una amiga &ldquo;caliente como una perra&rdquo;, porque eso parec&iacute;a, un animal en celo.<\/p>\n<p>Sin dejar de mirar a su sobrino, abandon&oacute; el tan ansiado calzoncillo. Con las manos, delicadamente como si estuviera hecha de papel y en cualquier momento se fuera a romper, sac&oacute; del bajo de su vestido unas bragas rojas. Sergio que entendi&oacute; la se&ntilde;al, se levant&oacute; posicion&aacute;ndose delante de ella, observando como Carmen dejaba con calma su braga encima de la cama. La mujer se tumb&oacute; sobre el colch&oacute;n quedando apoyada en sus antebrazos sin dejar de mirar a Sergio, esperando que diera el siguiente paso.<\/p>\n<p>El joven miraba el sexo de su t&iacute;a con unos ojos que se iban a salir de sus &oacute;rbitas. Recortado pulcramente dejando poco bello y brillante a la luz de la tenue l&aacute;mpara. Un &aacute;gil dedo se pos&oacute; encima de ese manjar que le hac&iacute;a derretirse y sinti&oacute; como su t&iacute;a temblaba.<\/p>\n<p>Lo introdujo con pausa, con un amor y una pasi&oacute;n que casi hab&iacute;a olvidado. Carmen apret&oacute; los labios sintiendo el cuerpo extra&ntilde;o horadando en su interior por primera vez, &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; delicia!&rdquo; Pens&oacute; muy cachonda. El sobrino sac&oacute; su dedo mojado, con un l&iacute;quido trasparente que brillaba. Sin dudarlo, se lo introdujo en la boca, saboreando los jugos que hab&iacute;an salido del cuerpo de la mujer.<\/p>\n<p>Carmen se estremeci&oacute;, sus piernas se cerraron y abrieron en un r&aacute;pido movimiento, echando la cabeza hacia atr&aacute;s y resoplando de manera sonora, si su hermana estuviera consciente la podr&iacute;a escuchar. No pod&iacute;a aguantar m&aacute;s, quer&iacute;a el siguiente asalto, saltarse todas las normas escritas. Le daba igual ahora, y le dar&iacute;a igual en un futuro, lo sab&iacute;a, no habr&iacute;a cargos de conciencia. No pensaba ni su familia, ni su marido, ni siquiera en su hermana, pensaba en el joven que con una cara roja de placer sent&iacute;a lo mismo que ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! S&iacute;&hellip; &mdash;apenas era un susurro audible.<\/p>\n<p>De los pantalones de Sergio emergi&oacute; la figura de un miembro erecto que a los ojos de Carmen pareci&oacute; un coloso. Dieciocho cent&iacute;metros de carne, Sergio no ment&iacute;a, y tampoco en lo gruesa que era, algo que la mujer repiti&oacute; en su cabeza, &ldquo;qu&eacute; gorda&hellip;&rdquo;. Su respiraci&oacute;n se agit&oacute;, su pecho sub&iacute;a y bajaba de forma alocada, la espera por lo inevitable se le hac&iacute;a eterna.<\/p>\n<p>Sus piernas se abrieron con fuerza, escuchando en ese momento un ligero chof, eran sus l&iacute;quidos, hab&iacute;an emanado fuera de su sexo y se rezumaban sin parar. &ldquo;Tendr&iacute;a que haberlo rapado del todo, ni un pelo, pero&hellip; &iquest;Qui&eacute;n pensaba que esto se har&iacute;a realidad?&rdquo;. La mujer sin despegar la mirada del miembro de su sobrino, observ&oacute; como con una mano que parec&iacute;a peque&ntilde;a lo acercaba a su entrada.<\/p>\n<p>El pantal&oacute;n del joven yac&iacute;a en sus tobillos y las rodillas se posaron en la cama, justo a la altura perfecta para hacer lo que ambos pretend&iacute;an. La mano le temblaba ligeramente, Sergio vio a la perfecci&oacute;n el dulce y precioso sexo de su t&iacute;a&hellip; tan maravilloso&hellip; y que en teor&iacute;a, solo deb&iacute;a ser contemplado por su t&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy so&ntilde;ando&hellip; &mdash;se le escap&oacute;, lo estaba pensando, pero ya que hab&iacute;a hablado, sigui&oacute;&mdash;, el mejor sue&ntilde;o de mi vida.<\/p>\n<p>Coloc&oacute; tremenda herramienta en el agujero de su t&iacute;a, la cual miraba expectante, apoyada en sus antebrazos sin perder de vista lo que estaba por suceder. El contacto de su capullo con la vulva de la mujer hizo que ambos se estremecieran. Pas&oacute; su pene por el cl&iacute;toris de Carmen, algo que sab&iacute;a que a su ex le gustaba y cuando vio como la mujer se mord&iacute;a el labio, supo que a ella tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Los juegos hab&iacute;an acabado, no pod&iacute;an soportarlo m&aacute;s. Coloc&oacute; su punta en la entrada. Los labios vaginales se abrieron dando un ansiado beso al prepucio enrojecido del joven. La sensaci&oacute;n era ardiente y h&uacute;meda, no pod&iacute;a haber nada m&aacute;s glorioso para Sergio. No hizo apenas esfuerzo, solo un leve movimiento de cadera y&hellip; el pene se introdujo en el sexo de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>La mujer aspir&oacute; s&uacute;bitamente en los primeros cent&iacute;metros, el placer era indescriptible. Cuando not&oacute; como la mitad estaba dentro y aquello le estaba llenando todo su interior, se tuvo que tapar la boca para no gritar a los cuatro vientos todo lo que sent&iacute;a.<\/p>\n<p>Empuj&oacute; un poco m&aacute;s qued&aacute;ndose casi toda en el interior y acomod&aacute;ndose al sexo de Carmen. Al sentir en sus adentros los dieciocho cent&iacute;metros, tens&oacute; el cuello y arque&oacute; todo el cuerpo recibiendo la primera entrada completa. Trat&oacute; de coger aire, todo el que pod&iacute;a, pero no le era suficiente, necesitaba cuatro pulmones para reponerse de la primera sacudida. Era algo abrumador, un sentimiento de que en verdad&hellip; la hab&iacute;an llenado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s! &mdash;dijo en voz baja conteniendo las muestras de placer que no paraban de llegar y tratando de comportarse lo m&aacute;s normal posible, a&ntilde;adi&oacute;&mdash; ma&hellip; &iquest;M&aacute;s?<\/p>\n<p>La pregunta de la mujer rubia fue contestada con rapidez cuando su sobrino comenz&oacute; a meter y sacar con calma su pene. Sergio lo introduc&iacute;a lentamente, mucho m&aacute;s de lo que le gustar&iacute;a, pero entre que su madre estaba dormida (imposible que se despertase) y sabiendo que si sub&iacute;a algo el ritmo podr&iacute;a terminar r&aacute;pido. Prefer&iacute;a ir despacio.<\/p>\n<p>El primer minuto pas&oacute; r&aacute;pido, las paredes de Carmen se adecuaron a lo que le hab&iacute;an metido entre ellas y el placer de ambos traspasaba fronteras. Casi hab&iacute;a olvidado lo que era sentir tal placer. Aunque algo la deten&iacute;a, necesitaba expresarse, ser ella misma como siempre, le gustaba conversar en el sexo, pero por una extra&ntilde;a verg&uuml;enza, no pod&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Lo deseaba&hellip; &mdash;Sergio la mir&oacute; con unos ojos de verdadero animal&mdash; por favor, cari&ntilde;o&hellip; lo necesito.<\/p>\n<p>Subi&oacute; las piernas cuanto pudo, para permitir una entrada perfecta a su sobrino. La falda se le arremolin&oacute; en la tripa dejando sus piernas al aire y un sexo que devoraba el miembro del muchacho.<\/p>\n<p>Not&oacute; algo, algo que hac&iacute;a mucho que no notaba, una sensaci&oacute;n se concentraba en su interior, era algo grandioso. La temperatura de Carmen se elev&oacute;, sus pechos se endurecieron por momentos y la sensaci&oacute;n de placer le agarrot&oacute; el cuerpo. Las venas del cuello se le estaban hinchando y como pudo agarr&oacute; uno de los cojines que hab&iacute;a en la cama.<\/p>\n<p>&mdash;Un poco&hellip; m&aacute;s&hellip; &mdash;rog&oacute; a su sobrino sin casi respirar.<\/p>\n<p>Obediente, Sergio entr&oacute; un par de veces m&aacute;s, de manera lenta y pausada, pero muy profundo, impulsando los &uacute;ltimos cent&iacute;metros para que llegaran a lo m&aacute;s hondo. Carmen intent&oacute; aguantar concentrando m&aacute;s y m&aacute;s placer. Estaba a punto de reventar, el placer era inaguantable y no pod&iacute;a contenerlo en su cuerpo por m&aacute;s tiempo. Mordi&oacute; el coj&iacute;n llegando a deshilacharlo con furia, para despu&eacute;s, con un peque&ntilde;o quejido que supo minimizar, dejar que todo fluyera.<\/p>\n<p>Las entradas de su sobrino hab&iacute;an logrado que su vagina explotase en mil sensaciones. Se acababa de correr haciendo que el placer no cesara de aumentar. Ahog&oacute; mil y un gritos en el coj&iacute;n mientras todo su cuerpo comenzaba a contraerse, movi&eacute;ndose en espasmos como un pez fuera del agua.<\/p>\n<p>Perdi&oacute; la noci&oacute;n del tiempo y del propio mundo, no sab&iacute;a ni donde estaba, solo observ&oacute; puntos de colores en sus ojos. Jam&aacute;s supo cu&aacute;nto tiempo pas&oacute; desde el comienzo del orgasmo hasta que fue consciente de nuevo de donde estaba, quiz&aacute; un segundo o quiz&aacute; una vida. Alarg&oacute; su mano en busca de su amante hasta tocar el abdomen de su sobrino. Dej&oacute; las yemas de los dedos sobre la piel del joven sintiendo el calor que desprend&iacute;a y haci&eacute;ndole saber que de momento era suficiente.<\/p>\n<p>&mdash;Ya&hellip; ya&hellip; para, cari&ntilde;o &mdash;consigui&oacute; emitir por su garganta mientras se ahogaba con el coj&iacute;n.<\/p>\n<p>Sergio obedeci&oacute; y Carmen liber&oacute; su rostro de la presi&oacute;n que se autosomet&iacute;a. El joven la vio con un color rojo y los ojos brillantes, con una expresi&oacute;n de satisfacci&oacute;n natural, simplemente preciosa. Sus pechos sub&iacute;an y bajaban como si tuviera un terremoto en su interior. La respiraci&oacute;n es demasiado elevada, Carmen sin duda hab&iacute;a tenido el mejor orgasmo de su vida, o por lo menos el mejor que recordaba y apenas hab&iacute;an pasado unos minutos en la tarea.<\/p>\n<p>&mdash;Maravilloso &mdash;sentenci&oacute; al aire con un tono m&aacute;s normal.<\/p>\n<p>Levant&oacute; un poco la cabeza y volviendo a apoyarse en sus antebrazos, observ&oacute; c&oacute;mo su sobrino sujetaba sus piernas y la miraba con un rostro de satisfacci&oacute;n. Ella se dio cuenta de la situaci&oacute;n, no deb&iacute;a ser ego&iacute;sta y aunque se podr&iacute;a dormir simplemente bajando los parpados, quedaba algo por hacer.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Seguimos? &mdash;consigui&oacute; decirle su sobrino sin que la voz le temblase. Carmen no dud&oacute; en asentir&mdash; estoy casi&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip; por supuesto&mdash;le contest&oacute; con m&aacute;s normalidad, sin tener nada de normal la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Las entradas volvieron a producirse. Esta vez Carmen sinti&oacute; una sensaci&oacute;n de placer demasiado grande e incluso al principio le incomod&oacute;. Pero solo duraron unos instantes, hasta que se acostumbr&oacute; de nuevo a que el miembro de Sergio la llenase su interior. La sensaci&oacute;n de placer volvi&oacute; a ser la misma que antes, un placer de una magnitud inigualable, algo que ya apenas solo pod&iacute;a concebir en su mente.<\/p>\n<p>Mientras meditaba en aquel gozo, ve&iacute;a como su sobrino, de nuevo comenzaba a moverse con algo m&aacute;s de rapidez. Su cara cambiaba y los sonidos que emit&iacute;a elevaron el volumen, parec&iacute;a que el final se acercaba. Carmen se llev&oacute; r&aacute;pidamente el dedo a la boca y le dijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Shh! No querr&aacute;s&hellip; &mdash;que dif&iacute;cil se le hac&iacute;a hablar&mdash; que nos oiga tu madre.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora&hellip; me da igual&hellip; quien escuche &mdash;el placer era tal que no le importar&iacute;a que entrara el marido de Carmen, le dar&iacute;a lo mismo, &eacute;l seguir&iacute;a a lo suyo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder! &mdash;contest&oacute; con un tono que demostraba lo caliente que estaba&mdash; &iquest;No te importar&iacute;a?<\/p>\n<p>&mdash;Estoy casi&hellip; &mdash;dijo susurrando sin poder hacer m&aacute;s que centrarse en su eyaculaci&oacute;n y a&ntilde;adi&oacute; tajante&mdash; No.<\/p>\n<p>Sergio finalizaba. Se ven&iacute;a lo que tanto hab&iacute;a deseado esos d&iacute;as. El placer le recorri&oacute; el cuerpo y de sus genitales naci&oacute; un cosquilleo que le arrebataba la vida.<\/p>\n<p>&mdash;Me corro&hellip; mierda, &iexcl;Me corro! &mdash;dijo mientras Carmen le miraba esperando el acto final.<\/p>\n<p>El joven sinti&oacute; el placer concentrado de tantos d&iacute;as. Logrando en un instante que todos los m&uacute;sculos se agarrotaran para el &uacute;nico fin de conseguir expulsar todo el cargamento que llevaba dentro. Introdujo el m&aacute;ximo de la envergadura de su pene, dejando todo su peso sobre la cadera de su t&iacute;a y la primera porci&oacute;n de su n&eacute;ctar, se dispar&oacute;.<\/p>\n<p>Estaba ardiente, espeso y&hellip; abundante, la mujer lo sinti&oacute; en el momento que el blanco l&iacute;quido sali&oacute; por la punta del joven pene. Aquella primera descarga fue poderosa, pero la segunda no se qued&oacute; atr&aacute;s. El jugoso manjar sali&oacute; en misma cantidad y con el mismo poder volviendo a golpear sus paredes internas hasta el punto que las piernas le temblaran.<\/p>\n<p>Mientras su sobrino apretaba los labios, cerraba los ojos de placer y aferraba sus dedos sobre los muslos de su t&iacute;a, esta sinti&oacute; el &uacute;ltimo. Incre&iacute;blemente era igual de poderoso que los otros, incluso caus&aacute;ndole cierto placer al golpearla. Al mismo tiempo, su sobrino desfalleci&oacute;.<\/p>\n<p>Con Sergio jadeante y con la fuerza justa para no desmoronarse en la cama, Carmen sinti&oacute; como unas gotas comenzaban a recorrer su trasero hasta llegar a la cama. El semen mezclado con los fluidos de la mujer, abandonaba el dulce sexo de ambos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;La virgen! Qu&eacute;&hellip; bueno&hellip;<\/p>\n<p>La vitalidad le abandon&oacute; al muchacho, que se tuvo que apoyar en la cama para no caer sobre su t&iacute;a. Ambos respiraban acelerados qued&aacute;ndose satisfechos por lo sucedido. El joven rompi&oacute; la uni&oacute;n, haciendo que de la vagina de su t&iacute;a, el jugo que ca&iacute;a en peque&ntilde;as gotas, saliera ahora de forma abundante. Quiz&aacute; en otro momento de su vida aquello no le hubiera gustado, pero en ese instante, era precioso.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que&hellip; nos toca dormir&hellip; &mdash;dijo ella a&uacute;n tumbada.<\/p>\n<p>&mdash;Ma&ntilde;ana&hellip; nos vemos &mdash;Sergio apenas era consciente de lo que dec&iacute;a, el placer le acompa&ntilde;ar&iacute;a toda esa noche.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a dormir como un bebe &mdash;el fuego grabado en sus p&oacute;mulos no desaparec&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Yo tambi&eacute;n, estoy muerto.<\/p>\n<p>Carmen no pudo evitar sonre&iacute;r ante aquel comentario y observ&oacute; c&oacute;mo su sobrino hacia lo mismo, rompiendo la peque&ntilde;a verg&uuml;enza que parec&iacute;a separarles, dej&aacute;ndoles por fin totalmente liberados.<\/p>\n<p>El joven amante se levant&oacute; de la cama, aunque Carmen ni siquiera recordar&iacute;a verle subirse los pantalones, todav&iacute;a miraba al techo notando la picaz&oacute;n que le surg&iacute;a en lo m&aacute;s profundo. Escuch&oacute; los pasos alejarse y volviendo la cabeza para la puerta dijo.<\/p>\n<p>&mdash;Ci&eacute;rrame la puerta al salir, cari&ntilde;o &mdash;intentando levantarse de la cama sin lograrlo. Sergio ya estaba con la mano en el picaporte, cuando escuch&oacute; de nuevo a Carmen&mdash; a ver si&hellip; ma&ntilde;ana&hellip; otra vez.<\/p>\n<p>Ambos se sonrieron, un gesto c&oacute;mplice al que Sergio sum&oacute; un gui&ntilde;o que dejaba todo bien entre ellos. No hab&iacute;a remordimientos, no habr&iacute;a conversaciones inc&oacute;modas sobre las repercusiones de lo ocurrido, los dos lo deseaban, hab&iacute;a pasado y si surg&iacute;a &iquest;volver&iacute;a a pasar?<\/p>\n<p>Sin tener en calma su cuerpo aunque si el alma, la mujer consigui&oacute; mover las piernas para vestirse con una ropa interior nueva. La otra estaba por lo menos para lavar si no es que era mejor tirarla, la hab&iacute;a humedecido demasiado.<\/p>\n<p>Meti&eacute;ndose en la cama y ech&aacute;ndose la sabana, no puede evitar re&iacute;rse. Sab&iacute;a que al d&iacute;a siguiente tend&iacute;a que ponerse otra ropa interior nueva, ya que los fluidos de su sobrino fueron tales que seguro se despertaba con esta totalmente sucia. La idea no le desagrado.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p><em>Por fin en mi perfil ten&eacute;is mi Twitter donde ir&eacute; subiendo m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/em><\/p>\n<p><em>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 &ldquo;&iexcl;&iquest;Qu&eacute; cojones hago?!&rdquo; se dijo mientras su mano se alzaba.&nbsp; Parec&iacute;a que por un momento s&iacute; que era consciente de lo que pretend&iacute;a. La mente la ten&iacute;a completamente en blanco, no pensaba, bueno, no es del todo cierto&hellip; solo meditaba una &uacute;nica cosa. Encogi&oacute; dos de sus dedos y con estos, golpe&oacute; la puerta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16875,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-27993","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27993","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16875"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27993"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27993\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27993"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27993"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27993"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}