{"id":28000,"date":"2021-02-12T23:00:00","date_gmt":"2021-02-12T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-02-12T23:00:00","modified_gmt":"2021-02-12T23:00:00","slug":"yo-rosa-sugar-baby-para-sobrevivir-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/yo-rosa-sugar-baby-para-sobrevivir-2\/","title":{"rendered":"Yo, Rosa, Sugar Baby para sobrevivir (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28000\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Durante el viaje a mi casa, estuve reflexionando sobre el sentido de la llamada de mi hija mayor. Qu&eacute; le dir&iacute;a? la verdad? Que ten&iacute;a una relaci&oacute;n? Que tengo un amigo especial?<\/p>\n<p>Mientras entreten&iacute;a el pensamiento en estas cosas, para mi muy importantes, son&oacute; el m&oacute;vil, era Roberto. &quot;Que tal est&aacute;s preciosa, puedes hablar&quot; Si, aunque voy en el tren<\/p>\n<p>&mdash;Bueno te comento, que tal te ir&iacute;a que pas&aacute;ramos juntos la noche del jueves al viernes. Yo te recoger&iacute;a el jueves a media tarde aqu&iacute; en Barcelona para irnos a Sitges. Te tengo una sorpresa preparada, una cena especial. Titubee unos instantes, pero le dije con rotundidad, &quot;a mi me parece una excelente idea&#8230; a qu&eacute; hora estar&iacute;amos en Barcelona el viernes&#8230;.&quot;.<\/p>\n<p>&mdash;De esto quer&iacute;a hablarte, quiz&aacute; a eso de las seis de la tarde, podr&iacute;amos aprovechar la ma&ntilde;ana paseando por la playa.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece muy bien, donde quedamos el jueves?<\/p>\n<p>&mdash;Si te parece te recojo en plaza de Espa&ntilde;a, junto a las Torres Venecianas, llevo un coche sport de color negro, un Carrera (omiti&oacute; ls palabra Porsche, quiz&aacute; para no parecer demasiado ostentoso) Ma&ntilde;ana te concreto detalles. Un beso, y no te arrepentir&aacute;s de haber aceptado.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias por invitarme &mdash;susurre&mdash; espero complacerte.<\/p>\n<p>Iba en el tren, pendiente de las personas que estaban a mi alrededor, pero, no hab&iacute;a nadie que pudiera estar pendiente de mi conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al fin llegue a casa, me seren&eacute; antes de subir. Mi hija mayor me estaba esperando.<\/p>\n<p>&mdash;Que tal mam&aacute;. Como te ha ido hoy &mdash;luego indic&aacute;ndome que bajase la voz y la siguiese, se dirigi&oacute; hacia mi habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Espera, est&aacute;n tus hermanas?<\/p>\n<p>&mdash;Solo la peque.<\/p>\n<p>&mdash;Le digo hola y voy contigo.<\/p>\n<p>&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;<\/p>\n<p>Mi hija, la que me haba llamado cerr&oacute; la puerta de la habitaci&oacute;n y con cara de querer saber mi vida me inquiri&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute;, dime la verdad, para que te has comprado toda estas colecci&oacute;n de lencer&iacute;a? Tienes un novio? Cu&eacute;ntame cu&eacute;ntame.<\/p>\n<p>&mdash;&#8230; Yo puse cara de p&iacute;cara&#8230; bueno ver&aacute;s, me gusta que me miren&#8230; y un bomb&oacute;n de vez en cuando&hellip; nos apetece a todas no? A ti no?<\/p>\n<p>&mdash;Pero dime vas en serio&#8230; la verdad es que ya te tocar&iacute;a encontrar a alguien que te hiciera feliz. Cu&eacute;ntame&hellip;<\/p>\n<p>Dud&eacute; un momento en explicarle la verdad, porque me daba verg&uuml;enza, y me invent&eacute; una versi&oacute;n edulcorada. &quot;Mira hija he encontrado a un se&ntilde;or que est&aacute; interesado en mi como mujer, como comprender&aacute;s, despu&eacute;s de tanto tiempo sola y sin relaciones me ha subido el ego. Es un caballero de buena posici&oacute;n y con algunos contactos en el mundo empresarial que me ayudar&aacute; en mis b&uacute;squedas de trabajo. Ya sabes que el mercado est&aacute; mal y si tienes un padrino&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Pero mam&aacute;, este hombre va contigo solo por&#8230; Vamos ya me entiendes, porque con estos conjuntos que te has comprado no creo que os reun&aacute;is para hablar del tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;Yo fui directa. &quot;Anabel, si te refieres a si tenemos relaciones &iacute;ntimas, pues s&iacute;, no te lo niego y me ha levantado de nuevo el deseo de sentirme amada. Lo llevo con discreci&oacute;n y de agradecer&iacute;a que no les comentases nada a tus hermanas&quot;.<\/p>\n<p>&mdash;&quot;No te preocupes por ello mam&aacute;, pero vigila, no me gustar&iacute;a que te hicieran da&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Descuida hija, se cuidarme, y soy consciente de que esta relaci&oacute;n durar&aacute; lo que yo tenga de atractivo para este hombre, que adem&aacute;s tambi&eacute;n precisa de sigilo en nuestros contactos, porque tiene una familia detr&aacute;s.&quot;<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Y no piensas que con tu actitud puedes romper una familia&quot;?<\/p>\n<p>&mdash;Desde el momento que &eacute;l busca sexo fuera de casa, es que su relaci&oacute;n con su esposa est&aacute; rota.<\/p>\n<p>&mdash;Te quiero mam&aacute;, disfruta, pero ten cuidado.<\/p>\n<p>&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;<\/p>\n<p>Salimos ambas al comedor, mis otras dos hijas correteaban por la cocina, as&iacute; que nos dispusimos todas a preparar la cena. Yo aprovech&eacute; para hablarles de &quot;mi trabajo&quot; que se supon&iacute;a de venta y captaci&oacute;n de seguros, y les apunt&eacute; que posiblemente tendr&iacute;a que ir a Madrid a una reuni&oacute;n a la central, que esperaba mantuvieran la casa en orden. La cosa, qued&oacute; as&iacute;, sin m&aacute;s, aunque pens&eacute; explicarle a Anabel, donde iba a estar por si me necesitaban o yo a ellas ante cualquier imprevisto.<\/p>\n<p>Estaba ya en la cama, cuando recib&iacute; un wasap de Luis.<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Ha sido una jornada maravillosa, eres una mujer diez en todo. Estoy pensando en tu disponibilidad en acompa&ntilde;arme a un viaje. Tengo que ir a Roma, y despu&eacute;s de las reuniones de trabajo, tendr&eacute; tiempo suficiente para dedic&aacute;rtelo. &quot;Y apostill&oacute; ser&iacute;a dentro de dos semanas. Dime algo para la reserva de vuelo. Tu Romeo rendido a tus pies&quot;<\/p>\n<p>Empec&eacute; a reflexionar muy en serio. La verdad es que no hablamos de &quot;mis emolumentos en Roma&quot; pero supuse que ser&iacute;an sustanciosos igual que imagin&eacute; que mi noche en Sitges tendr&iacute;a una compensaci&oacute;n generosa.<\/p>\n<p>Lo que no sab&iacute;a es que en Sitges se celebraban unas jornadas de Econom&iacute;a, y que mi papel de acompa&ntilde;ante, no se reducir&iacute;a al sol de la playa y la cena en el hotel. Pero esto, forma parte del cap&iacute;tulo siguiente.<\/p>\n<p>Un encuentro junto a Maricel<\/p>\n<p>&mdash;Luis, no me hab&iacute;a explicado, ni ten&iacute;a el por qu&eacute;, que estar&iacute;a de nuevo en Barcelona el jueves por la noche. Imagino que quer&iacute;a mantener cierta discreci&oacute;n respecto a nuestros encuentros, incluso en su c&iacute;rculo profesional. Yo, tal y como hab&iacute;a pactado con Roberto, el jueves por la tarde con mi Trolley me iba a presentar en la plaza de Espa&ntilde;a. Sin embargo una llamada telef&oacute;nica una hora antes me cambi&oacute; el punto de cita<\/p>\n<p>&quot;Perdona, Rosa, te ir&iacute;a bien que te recogiera en el aparcamiento de la Estaci&oacute;n de Sants? Porque llegar&eacute; con cierta antelaci&oacute;n y en Plaza Espa&ntilde;a es complicado para estacionar&bull;<\/p>\n<p>Le respond&iacute; que por mi parte no hab&iacute;a el menor problema. As&iacute; que cambi&eacute; el punto de mi destino. Pero, tambi&eacute;n pens&eacute; en cambiar mi indumentaria. Aprovechar&iacute;a los lavabos de la Estaci&oacute;n de Sants para cambiarme de ropa y ponerme un poco m&aacute;s&#8230; digamos provocativa.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; con tiempo y en el estrecho margen del servicio me cambie de ropa. Me puse una falda bastante ajustada y m&aacute;s bien corta, que dejaba ver mis piernas hasta bastante m&aacute;s arriba de la rodilla. Como tengo mis extremidades inferiores bien torneadas, envueltas en unas medias negras, impactaban. Encima una blusa marcando bien el escote acababa de otorgarme una imagen de mujer curvy atractiva. Me pint&eacute; bien los labios con un rojo subido, y repas&eacute; mis pesta&ntilde;as.<\/p>\n<p>Not&eacute; la mirada de otras mujeres que entraban en los servicios, pens&eacute;, si ellas me miran, que no har&aacute;n los hombres. Antes de volver al vest&iacute;bulo llam&eacute; a Roberto.<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Hola ven tranquilo, yo ya estoy en la estaci&oacute;n, te espero junto al aparcamiento. Ya me ver&aacute;s.&quot;<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Estoy muy cerca, en cinco minutos te recojo&quot;<\/p>\n<p>Cinco minutos que me parecieron una eternidad, porque me notaba blanco de las miradas de los hombres. Realmente no pasaba desapercibida. Soy alta, de talla fuerte, y con mi indumentaria, era normal que se fijaran en mi.<\/p>\n<p>Mientras miraba aqu&iacute; y all&aacute; tuve un sobresalto. Del vest&iacute;bulo de la estaci&oacute;n emerg&iacute;a un hombre al que conoc&iacute;a bien, Luis&#8230; iba con una maleta de ruedas en actitud de buscar un taxi. Yo me fui apartando de su &aacute;ngulo visual&#8230; cuando un claxon me advirti&oacute; de la llegada de Roberto.<\/p>\n<p>Caballero &eacute;l, descendi&oacute; del coche, me dio dos besos y coloc&oacute; mi trolley en el maletero del coche. Fue entonces cuando ya estaba sentada en el veh&iacute;culo de Roberto, que mis ojos se cruzaron con los de Luis. Me hab&iacute;a visto y se acercaba, pero la presencia de Roberto le contuvo de llamarme. Yo disimul&eacute;, no s&eacute; hasta qu&eacute; punto, porque algo advertir&iacute;a mi acompa&ntilde;ante que me dijo:<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Le conoces?<\/p>\n<p>&mdash;&quot;A quien?&quot; respond&iacute; como despistando.<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Al del traje azul que ven&iacute;a hacia aqu&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>&mdash;No me he fijado&quot;<\/p>\n<p>&mdash;Pues &eacute;l si en ti. No te quitaba los ojos&#8230; lo he visto mientras aparcaba. Claro que es normal, est&aacute;s muy seductora hoy.&quot;<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Me lo he puesto para agradarte a ti&quot;<\/p>\n<p>&mdash;Sin m&aacute;s arrancamos y nos dirigimos hacia la autov&iacute;a de Castelldefels, para enlazar con la autopista del Garraf.<\/p>\n<p>Not&eacute; la llegada de unos wassaps al m&oacute;vil, pero, no lo mir&eacute;. Me dediqu&eacute; a ser simp&aacute;tica con mi amigo, conversando sobre Sitges y su encanto fuera de la masificaci&oacute;n del verano.<\/p>\n<p>&mdash;Espero que te guste &mdash;terci&oacute;&mdash; vamos a ir a una reuni&oacute;n de trabajo en la que hay gente importante. Solo me dejar&eacute; ver un rato, y luego disfrutaremos t&uacute; y yo.<\/p>\n<p>Entonces le dije que quiz&aacute; me hab&iacute;a vestido un poco llamativa. &Eacute;l le quit&oacute; importancia. La autopista estaba bastante concurrida. Probablemente de personas como nosotros que iban a estas Jornadas de Econom&iacute;a.<\/p>\n<p>Llegamos a las puertas de uno de los mejores hoteles, el portero abri&oacute; la puerta del lado derecho para que bajase c&oacute;modamente. Al tiempo que otro botones recog&iacute;a nuestras maletas.<\/p>\n<p>&mdash;Se lo aparco se&ntilde;or, sugiri&oacute; el muchacho.<\/p>\n<p>&mdash;Roberto asinti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pasamos a recepci&oacute;n. Hab&iacute;a cola para registrarse, pero, los empleados iban r&aacute;pidos.<\/p>\n<p>&mdash;Esp&eacute;rame en el bar. Sugiri&oacute; Roberto.<\/p>\n<p>Entend&iacute; enseguida que no quer&iacute;a que nos vieran juntos demasiados ojos. Me sent&eacute; en la barra y ped&iacute; una copa de vino blanco, un albari&ntilde;o. Fue entonces cuando not&eacute; que por detr&aacute;s me acariciaban el brazo y una voz conocida me dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&mdash;Vaya vaya&#8230; que peque&ntilde;o es el mundo. Ya te he visto con tu acompa&ntilde;ante en la Estaci&oacute;n de Sants&#8230; me arrepiento de no haberte invitado yo.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, acabo de ver tus wasaps, si mi hubieses dicho que venias, lo hubi&eacute;ramos arreglado.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, todo tiene arreglo yo estoy en la habitaci&oacute;n 345. Estos congresos son tediosos, as&iacute; que, si tu acompa&ntilde;ante est&aacute; de trabajo, podemos vernos aunque sea poco rato. Te parece?<\/p>\n<p>En aquel momento me qued&eacute; azorada. No sab&iacute;a c&oacute;mo reaccionar. As&iacute; que le dije que s&iacute;, pero que disimulara, porque mi amigo le haba visto mirarme en la estaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando est&eacute;s libre de &eacute;l, env&iacute;ame un wassap. El fin de semana es largo.<\/p>\n<p>Disimuladamente se fue, justo en el tiempo exacto para no encontrarse cara a cara con Roberto, que milagrosamente no se dio cuenta de su presencia, hablando por el m&oacute;vil.<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Se&ntilde;ora nuestra habitaci&oacute;n ya est&aacute; a punto es la 347.&quot; He hizo ademan de asirme por el brazo para que le acompa&ntilde;ara.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a claro que no iba vestida para una convenci&oacute;n, as&iacute;, que solo aspiraba a llegar a la habitaci&oacute;n y cambiarme. Al o&iacute;r el n&uacute;mero me sobrecog&iacute;. Pero mi capacidad de disimulo es grande. Roberto no not&oacute; nada.<\/p>\n<p>Entramos en la habitaci&oacute;n y nos besamos con mucha pasi&oacute;n. Yo tuve que sobreponerme, porque ten&iacute;a claro que la cosa pod&iacute;a complicarse.<\/p>\n<p>Me cambi&eacute; de vestido. Uno fucsia muy elegante, que me marcaba bien las caderas y el escote. Zapatos de medio tac&oacute;n.<\/p>\n<p>Salimos a cenar. Solo rezaba para que no coincidi&eacute;ramos en el restaurante.<\/p>\n<p>Salimos del hotel, cenamos en una terraza elegante de Sitges, hab&iacute;a otros comensales con aspecto de personas distinguidas. Roberto me obsequi&oacute; con un aut&eacute;ntico banquete nocturno, regado con buenos vinos. Yo segu&iacute;a pegunt&aacute;ndome que pintaba all&iacute; en Sitges. En una reuni&oacute;n de economistas. Mientras est&aacute;bamos en una amena conversaci&oacute;n, se acercaron dos caballeros que estaban en el otro extremo de la terraza y saludaron a Roberto. Deb&iacute;an ser buenos conocidos suyos, me present&oacute; y los invit&oacute; a sentarse. Ellos, adivinando que ser&iacute;an un estorbo, rehusaron cort&eacute;smente.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando le pregunt&eacute; a Roberto porque est&aacute;bamos all&iacute;, si &eacute;l iba a tener ocupadas gran parte de las horas con la reuni&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Tendremos muchos ratos para disfrutar juntos, como ahora, y por la noche&#8230; no me ocupa la econom&iacute;a, afirm&oacute; con un p&iacute;caro gui&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Regresamos al hotel, yo estaba tensa aunque lo disimulaba. Tem&iacute;a cruzarme con Luis. Aunque no tuvimos problemas, y llegamos indemnes a la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>All&iacute;, los dos, nos miramos a los ojos, y yo tom&eacute; la iniciativa, consciente de cual era mi papel en esta obra. Le bes&eacute; lentamente y empec&eacute; a acariciarle la nuca. El, acerc&oacute; su mano a mi escote y yo me desabroch&eacute; el vestido para facilitarle su tarea. Acabamos retorci&eacute;ndonos de placer, que al menos, adem&aacute;s de gratificar mi cuerpo, me hizo olvidar la preocupaci&oacute;n de tener a Luis por vecino.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente me despert&eacute; pronto, Roberto estaba desnudo junto a mi. Respiraba tranquilamente, y cuando me acerqu&eacute; a &eacute;l empez&oacute; a abrir los ojos&#8230; yo le acarici&eacute;, y tuve una respuesta igual, entonces, quise darle los buenos d&iacute;as con una felaci&oacute;n suave que fue en aumento hasta que not&eacute; todo su semen en mi boca.<\/p>\n<p>&mdash;Uahuuu, que bello despertar&quot;, acert&oacute; a decir Roberto que poco a poco fue levant&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&mdash;Mira, esta ma&ntilde;ana tienes libre hasta las 12, no creo que te interesen muchos las charlas de Econom&iacute;a, puedes descansar, y si quieres, te pido que te suban el desayuno a la habitaci&oacute;n. Yo me preparo unos papeles, y me voy a las sesiones del congreso.&quot;<\/p>\n<p>&mdash;Yo asent&iacute; con la cabeza, y le desee una buena ma&ntilde;ana, volv&iacute; a darme la vuelta, y fing&iacute; quedar dormida.<\/p>\n<p>Mientras &eacute;l estaba en la ducha, envi&eacute; un wassap a Luis, (no era cuesti&oacute;n de perder a mi &quot;cliente&quot; para futuras citas&quot;<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, no s&eacute; c&oacute;mo va tu agenda, pero tengo cosas m&aacute;s interesantes que ofrecerte que estos rollos sobre econom&iacute;a, qu&eacute;date en la cama, que vend&eacute; a despertarse de aqu&iacute; un rato, dame una media hora, Besos calientes, Rosa&quot;<\/p>\n<p>Al minuto me estaba contestando.<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Ya esperaba noticias tuyas. Seguir&eacute; tus consejos, y te espero en media hora en mi habitaci&oacute;n&#8230; que no est&aacute; lejos de la tuya&#8230; pedir&eacute; dos desayunos. De cu&aacute;nto tiempo disponemos?&quot;<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Hasta las doce, un poco antes&quot;<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Perfecto, aqu&iacute; te espero, con hambre de devorarte&quot;<\/p>\n<p>Roberto, sali&oacute; del ba&ntilde;o enrollado en una toalla, se visti&oacute; con premura, y tras darme un beso, me solt&oacute; &quot;hasta dentro de un rato, por mi me quedaba, pero tengo que dejarme ver por la reuni&oacute;n y hacer un par de contactos. Te llamo cuando termine, sobre las doce&quot;<\/p>\n<p>La que fingi&oacute; un ronroneo entre sue&ntilde;os (aunque estaba bien despierta) fui yo. Tan pronto como hubo salido de la habitaci&oacute;n, me duch&eacute;, me pit&eacute; los labios y me puse un conjunto interior lo suficientemente llamativo pare encender a mi amigo. Un vestido azul, ajustado, que realzaba mis curvas y zapatos de tac&oacute;n alto. Me dispuse a salir al pasillo, pero antes, tom&eacute; la precauci&oacute;n de abrir la puerta despacio para no coincidir con otros hu&eacute;spedes. Vi la zona despejada y di unos golpecitos en la puerta de Luis. Este abri&oacute; raudo, con la alegr&iacute;a de empezar con buen sexo una ma&ntilde;ana de trabajo.<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Me haba olvidado del olor tan profundo de tu perfume&quot;<\/p>\n<p>Yo le sonre&iacute; picara, y acerque mis labios a los suyos. Me agarro las caderas y me apret&oacute; contra su cuerpo. Iba envuelto en una bata, s notaba que acababa de salir de la ducha, porque su cuerpo desprend&iacute;a olor a limpio. Poco a poco me fui apartando de &eacute;l con suavidad, no sin antes indicarle que me desabrochara el vestido. Lo hizo, pero, fue &eacute;l el que me lo quit&oacute; con suavidad, hasta que aparec&iacute; ante sus ojos con un conjunto de lencer&iacute;a, que excitaba sus sentidos. Me abraz&oacute; con fuerza, me bes&oacute;, y yo le desabroch&eacute; el bat&iacute;n. Al pasar la mano, not&eacute; su miembro erguido, as&iacute; que me tumb&eacute; en la cama, me saqu&eacute; las bragas y abr&iacute; las piernas con lujuria. No tardo nada en penetrarme y y empezar el juego er&oacute;tico que culmin&oacute; con un buen orgasmo por ambas partes. Yo le ped&iacute; m&aacute;s, y entonces &eacute;l, colocado de cara sobre mi sexo, empez&oacute; a acariciarlo con la lengua hasta que arranc&oacute; otro gemido placentero.<\/p>\n<p>Nos tumbamos ambos en la cama, nos miramos, y sonre&iacute;mos.<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Cuando ayer te vi con este tipo se me encendieron a&uacute;n m&aacute;s mis apetencias por ti. Hace mucho que lo conoces?&quot;<\/p>\n<p>&mdash;&quot;No m&aacute;s o menos como a ti&quot;<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Sabes, te quiero en exclusiva para mi, dime cuanto quieres para tenerte para mi solo, podemos acordar un tanto al mes, al margen de los encuentros que tengamos&quot;<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Lo pensar&eacute; y te lo digo&quot;, respond&iacute; con un moh&iacute;n de ni&ntilde;a buena.<\/p>\n<p>En aquel momento, tuve la sensaci&oacute;n que ten&iacute;a que abandonar esta vida, de lo contrario acabar&iacute;a con los nervios destrozados. Pero, era mi modo de vida, y la &uacute;nica manera de ofrecer un futuro s&oacute;lido a mis hijas.<\/p>\n<p>Estuve retozando un buen rato con Luis, y con tacto le dije que ten&iacute;a que marcharme.<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Cuanto te veo otra vez?&quot;<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Te vuelvo a llamar yo, descuida, me encantas y de mi sueldo, no te preocupes, ya hablaremos&quot;<\/p>\n<p>&mdash;&quot;Ah toma, esto es para ti&quot; me dijo extendi&eacute;ndome un sobre, que no abr&iacute;, pero en el que hab&iacute;a quinientos euros.<\/p>\n<p>Sal&iacute; de la habitaci&oacute;n, entr&eacute; en la m&iacute;a e hice la maleta. R&aacute;pidamente sal&iacute; de la habitaci&oacute;n no sin antes dejarle una nota a Roberto. &quot;He tenido que irme, mi hija est&aacute; enferma, te llamare. Besos&quot;.<\/p>\n<p>Baj&eacute; a recepci&oacute;n y ped&iacute; un taxi. Estaba nerviosa, no quer&iacute;a que Roberto me pillara. Lleg&oacute; el veh&iacute;culo y me fui a la estaci&oacute;n y tom&eacute; un tren hacia Barcelona.<\/p>\n<p>Sobre las doce y media son&oacute; mi tel&eacute;fono era Roberto. Decid&iacute; no descolgarlo. Hab&iacute;a tomado una determinaci&oacute;n. Dejar de ser Sugar Baby. Ya encontrar&iacute;a alg&uacute;n trabajo m&aacute;s tranquilo aunque menos remunerado. Mi conciencia no me dejaba tranquila, me encontraba sucia por dentro y desvalorizada por fuera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Durante el viaje a mi casa, estuve reflexionando sobre el sentido de la llamada de mi hija mayor. Qu&eacute; le dir&iacute;a? la verdad? Que ten&iacute;a una relaci&oacute;n? Que tengo un amigo especial? 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