{"id":28009,"date":"2021-02-13T07:01:33","date_gmt":"2021-02-13T07:01:33","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-02-13T07:01:33","modified_gmt":"2021-02-13T07:01:33","slug":"tu-yo-y-un-monton-de-nata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/tu-yo-y-un-monton-de-nata\/","title":{"rendered":"T\u00fa, yo y un mont\u00f3n de nata"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28009\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&iquest;Cu&aacute;nto tiempo m&aacute;s tendr&iacute;a que esperar la Se&ntilde;orita R para que Carlos se decidiera por fin a verla como la mujer que era y no la ni&ntilde;a que &eacute;l pensaba? Carlos era el mejor amigo de su hermano.<\/p>\n<p>Desde peque&ntilde;a lo hab&iacute;a visto siempre por la casa, era uno m&aacute;s de la familia, pero para ella era algo m&aacute;s&hellip; era el hombre del que estaba enamorada, y estaba dispuesta y decidida a hacer lo que fuera para tenerlo. Y lo har&iacute;a.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a idear un plan que estaba segura funcionaria y que har&iacute;a que Carlos cayera rendido a sus pies. El, ajeno a la trama que se cern&iacute;a sobre &eacute;l, estaba en la biblioteca de la mansi&oacute;n donde viv&iacute;a la Se&ntilde;orita R hablando con Gabriel, su hermano. Ninguno sospechaba lo que estaba por ocurrir. Ella pidi&oacute; a la cocinera que preparara una suculenta cena para dos, y de postre nata, monta&ntilde;as de nata. La cocinera no sab&iacute;a para que necesitaba tanta nata, pero se abstuvo de preguntar. En su mente se estaba tejiendo un plan para demostrarle a Carlos que ya no era una ni&ntilde;a.<\/p>\n<p>Las horas pasaban lentamente y aburrida se dirigi&oacute; a la biblioteca en busca de un libro. Al llegar se encontr&oacute; a su hermano y al hombre con el que fantaseaba por las noches. Sinti&oacute; que su coraz&oacute;n galopaba a mil por hora. Sus mejillas se sonrojaron, sus manos se volvieron sudorosas, su cuerpo estaba reaccionando a la presencia de Carlos. El la mir&oacute; como sol&iacute;a hacerlo, pero vio en ella algo diferente, no sab&iacute;a lo que era pero que lo ten&iacute;a intrigado, y estaba dispuesto a saber de qu&eacute; se trataba. Ella le pregunt&oacute; a su hermano si cenar&iacute;a en casa y este le dijo que no, pero que Carlos pod&iacute;a quedarse as&iacute; le har&iacute;a compa&ntilde;&iacute;a durante un rato. Ella no pod&iacute;a creer lo que acababa de o&iacute;r. &iexcl;Su hermano le hab&iacute;a allanado el camino! Carlos no supo que decir y acept&oacute; la invitaci&oacute;n de su amigo.<\/p>\n<p>La Se&ntilde;orita R se excus&oacute; y sali&oacute; en direcci&oacute;n a su dormitorio. Ten&iacute;a que impresionar a su invitado y para ello deb&iacute;a escoger bien el vestido. Se dirigi&oacute; al armario y lo estudi&oacute; con detenimiento. Al final opt&oacute; por un vestido con tirantes, tipo camis&oacute;n, que se ce&ntilde;&iacute;a a su cuerpo como una segunda piel. Era de color negro, le quedaba muy bien, y Carlos no podr&iacute;a resistirse. No hab&iacute;a tiempo que perder; as&iacute; que se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o y se meti&oacute; en la ducha. Mientras se duchaba empez&oacute; a excitarse al pensar en la velada que ten&iacute;a por delante con Carlos.<\/p>\n<p>Estaba h&uacute;meda en el mismo centro de su ser, y sab&iacute;a que a&uacute;n lo estar&iacute;a m&aacute;s cuando le viera de nuevo.<\/p>\n<p>Ya arreglada y vestida se dirigi&oacute; al comedor donde un nervioso hombre la estaba esperando; no hab&iacute;a se&ntilde;ales por ning&uacute;n lado de su hermano, estaban solos, era la oportunidad que hab&iacute;a estado esperando desde hac&iacute;a tiempo y no iba a desperdiciarla.<\/p>\n<p>Cuando aquel hombre la vio no daba cr&eacute;dito a sus ojos, ante s&iacute; ten&iacute;a a una hermosa mujer que hasta hac&iacute;a unas horas consideraba una ni&ntilde;a.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; a ella, le tom&oacute; una mano y la mir&oacute; fijamente a los ojos.<\/p>\n<p>Sin saber c&oacute;mo ocurri&oacute;, la acerc&oacute; m&aacute;s hacia &eacute;l y su boca fue bajando lentamente hasta unirse a la de ella, fundi&eacute;ndose en un beso, suave y delicado al principio, como una caricia, como un leve roce de labios, para convertirse en un apasionado y voraz beso. La estrech&oacute; entre sus brazos y la bes&oacute; con frenes&iacute;. Sus lenguas bailaban la danza de la pasi&oacute;n, sus manos corr&iacute;an libres por sus cuerpos. Estaban excitados; ella feliz, &eacute;l at&oacute;nito, por el cuerpo que ten&iacute;a aquella a la que consideraba una ni&ntilde;a. No comprend&iacute;a que le estaba pasando, pero disfrutaba del momento y no quer&iacute;a que terminara. La Se&ntilde;orita R se retir&oacute; un poco y le dijo&hellip;&quot;Te he preparado una sorpresa, algo que no olvidar&aacute;s nunca&rdquo;. Carlos no supo que responder, estaba desconcertado, pero quer&iacute;a saber de qu&eacute; iba todo aquello, y estaba dispuesto a todo.<\/p>\n<p>La mesa estaba preparada, no faltaba nada, incluso la nata estaba all&iacute;. Ella se acerc&oacute; a la bandeja donde estaba la monta&ntilde;a de nata que pidi&oacute; y con un dedo cogi&oacute; un poco, se lo meti&oacute; en la boca mirando a los ojos de Carlos sin parpadear. &Eacute;l parec&iacute;a quedarse sin respiraci&oacute;n; viendo lo er&oacute;tico de esa acci&oacute;n, se le hac&iacute;a la boca agua. Entonces ella cogi&oacute; un poco m&aacute;s de nata y acerc&aacute;ndose a &eacute;l se meti&oacute; el dedo de nuevo en la boca y acto seguido acerc&oacute; sus labios a los de Carlos, ofreci&eacute;ndole el placer de su boca, &eacute;l no se hizo de rogar y tom&aacute;ndola en sus brazos la bes&oacute; saboreando la dulzura de su interior. La nata pas&oacute; entonces a su boca y aquello fue su perdici&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella aprovech&oacute; su desconcierto para tomar su mano y dirigirla a la espalda de su camis&oacute;n y gui&aacute;ndola a los hombros lo inst&oacute; a que bajara sus tirantes. El vestido cay&oacute; por su propio peso al suelo, dejando al descubierto unos pechos redondos y firmes con unos pezones erectos ya por el deseo. &Eacute;l la contempl&oacute; y fue recre&aacute;ndose con la visi&oacute;n de aquel cuerpo delicioso que ten&iacute;a ante s&iacute;. Baj&oacute; la vista hasta su vientre y vio que llevaba unas braguitas preciosas negras de encaje. La cogi&oacute; en brazos y la tumb&oacute; en la mesa, cogi&oacute; nata y se la puso en los pezones. Empez&oacute; a lamerlos y la Se&ntilde;orita R se excitaba cada vez m&aacute;s. Estaba muy h&uacute;meda y ard&iacute;a de deseos de tenerlo dentro de su ser. Carlos extendi&oacute; m&aacute;s nata en el cuerpo de ella y repiti&oacute; la acci&oacute;n. Estaba tan excitado como ella y eso se notaba en la presi&oacute;n que hab&iacute;a en sus pantalones.<\/p>\n<p>Mientras lam&iacute;a su cuerpo se desabroch&oacute; los pantalones<\/p>\n<p>Se los quit&oacute; y tambi&eacute;n los boxes dejando al descubierto en todo su esplendor la magn&iacute;fica erecci&oacute;n que ten&iacute;a. Ella qued&oacute; deslumbrada con la visi&oacute;n que ten&iacute;a ante sus ojos, y dese&oacute; que estuviera ya en su interior. Carlos le fue quitando las braguitas con los dientes mientras acariciaba sus pechos. Deseaba poseerla, pero antes quer&iacute;a hacerla gozar al m&aacute;ximo. Unt&oacute; su monte de Venus con nata y la lami&oacute; hasta que toda aquella nata paso de solida a liquida, comi&eacute;ndola toda, separ&oacute; sus labios mayores y la ba&ntilde;&oacute; en nata. Ella cre&iacute;a volverse loca de deseo, pues &eacute;l sab&iacute;a c&oacute;mo hacerla gozar.<\/p>\n<p>Mientras la lam&iacute;a introdujo sus dedos en su interior imitando el movimiento r&iacute;tmico de una copula. Se tendi&oacute; a su lado, en la mesa y embadurn&oacute; su miembro de nata y la Se&ntilde;orita R entendi&oacute; que le iba a demostrar que no era una ni&ntilde;a, se abalanz&oacute; sobre &eacute;l y lo chup&oacute; hasta hacer desaparecer todo vestigio de aquel delicioso postre. Sigui&oacute; chupando con verdadero af&aacute;n a la vez que jugaba con sus test&iacute;culos. La coloc&oacute; de espaldas a &eacute;l de manera que pudiera lamerla, y poni&eacute;ndole nata, empez&oacute; a jugar con su sexo de nuevo, haciendo que tuviera un orgasmo tras otro, a su vez ella no paraba de chuparlo hasta que &eacute;l eyacul&oacute; en su cara.<\/p>\n<p>Una vez recuperados, Carlos se puso encima de ella y empez&oacute; a penetrarla, lentamente al principio y con m&aacute;s &iacute;mpetu despu&eacute;s. Mientras la embest&iacute;a friccionaba el capullo de su deseo. Ella estaba loca de deseo y de placer. El plet&oacute;rico por haber podido poseerla. Llegaron juntos al orgasmo por varias veces hasta que quedaron rendidos y dormidos uno en brazos del otro. La Se&ntilde;orita R hab&iacute;a conseguido su prop&oacute;sito. Carlos entre suspiros la hab&iacute;a llamado mujer.<\/p>\n<p>Espero que os guste mi relato, y espero valoraciones o comentarios que son gratis. Muchas Gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&iquest;Cu&aacute;nto tiempo m&aacute;s tendr&iacute;a que esperar la Se&ntilde;orita R para que Carlos se decidiera por fin a verla como la mujer que era y no la ni&ntilde;a que &eacute;l pensaba? Carlos era el mejor amigo de su hermano. 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