{"id":28022,"date":"2021-02-13T23:06:23","date_gmt":"2021-02-13T23:06:23","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-02-13T23:06:23","modified_gmt":"2021-02-13T23:06:23","slug":"el-cabronazo-el-cabron-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-cabronazo-el-cabron-parte-2\/","title":{"rendered":"El cabronazo (El cabr\u00f3n &#8211; Parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28022\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ricardo no miraba a ning&uacute;n sitio en particular, por la ventana de la cocina sosteniendo una taza de caf&eacute; con la que desayunaba. Era s&aacute;bado y a su mente volv&iacute;an im&aacute;genes de la tarde noche anterior. Lleva casi un mes sin hablar con Andrea. Despu&eacute;s de hab&eacute;rsela follado en el almac&eacute;n del bar donde trabaja, ella se hab&iacute;a enfadado porque se hab&iacute;a corrido sin cond&oacute;n dentro de su co&ntilde;o. Por supuesto, &eacute;l hab&iacute;a pasado de la pataleta de ni&ntilde;a caprichosa.<\/p>\n<p>Pero hac&iacute;a cuatro d&iacute;as, ella le hab&iacute;a pedido hacer las paces. &Eacute;l busc&oacute; una coartada para no ir a casa el viernes por la tarde y otra para librarse del trabajo. Alquil&oacute; una habitaci&oacute;n en un hostal. En la cama de aquella habitaci&oacute;n, Andrea exhibi&oacute; las habilidades amatorias que encerraba en su precioso cuerpo. Lo cabalg&oacute; de manera salvaje mientras se agarraba las tetas y su melena se alborotaba con cada salto sobre el ariete de carne que la estaba atravesando.<\/p>\n<p>Sin preocuparse de ser o&iacute;da, aquella joven de 23 a&ntilde;os gritaba de forma descontrolada con la tremenda follada que se estaba pegando. La visi&oacute;n de Ricardo era excitante. Una preciosa joven a la que doblaba la edad botaba sobre su polla. Las enormes tetas, sujetas por las manos de ella, y el co&ntilde;o, cubierto por una fina capa de rizos negros, abri&eacute;ndose para abarcar el grosor de su miembro, eran una bendici&oacute;n para sus ojos.<\/p>\n<p>No se pudo contener y ante tanta excitaci&oacute;n sali&oacute; el animal dominante que era para voltearla y colocarla boca abajo contra el colch&oacute;n:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; haces cabr&oacute;n? No soportas que una t&iacute;a te folle, &iquest;no?<\/p>\n<p>-Me gusta domar a las putas como t&uacute;&hellip;<\/p>\n<p>-Pues venga cabr&oacute;n&hellip; D&oacute;mame si tienes cojones.<\/p>\n<p>Ricardo le sujet&oacute; las manos en la espalda con una suya. Con la otra la agarr&oacute; por la nuca contra el colch&oacute;n. Andrea estaba inmovilizada y atravesada por la tremenda polla de aquel maduro con el que llevaba meses enrollada en secreto. Su novio era un pobre cornudo que no se imaginaba lo que ella hac&iacute;a cuando le daba excusas para no quedar con &eacute;l r:<\/p>\n<p>-Dame fuerte cabronazo&#8230; r&oacute;mpeme el co&ntilde;o con ese poll&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>El hombre se sent&iacute;a retado a esforzarse con m&aacute;s fuerza sobre su joven amante. Un grito desgarrador anunci&oacute; que se corr&iacute;a de manera abundante en aquel volc&aacute;n ardiente que era el co&ntilde;o de Andrea. En esta ocasi&oacute;n no hubo quejas por no usar cond&oacute;n.<\/p>\n<p>Un chasquido de dedos de Pilar, su mujer lo trajo de nuevo a la realidad del desayuno en su cocina:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; tal en el trabajo ayer? -La pregunta de la mujer le descoloc&oacute; un poco. No ten&iacute;a ninguna respuesta predeterminada as&iacute; que improvis&oacute; algo inconexo.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute;&hellip;? &iquest;Anoche&hellip;? Bueno&hellip;, s&iacute;&#8230;bien&hellip;<\/p>\n<p>-Cualquiera dir&iacute;a que no me quieres contestar&hellip; jajaja<\/p>\n<p>-No, pero ya sabes&hellip; Esas reuniones con clientes son muy aburridas&hellip;<\/p>\n<p>Su m&oacute;vil son&oacute; al recibir un whatsapp ech&aacute;ndole un cable. Al abrirlo se le dibuj&oacute; una sonrisa en su cara. Era una fotograf&iacute;a de Carla, su compa&ntilde;era de trabajo. En ella se le pod&iacute;a ver en actitud sensual. En una toma alta se le ve&iacute;an las tetas mientras se mord&iacute;a el labio inferior. Bajo ella un mensaje:<\/p>\n<p>&quot;Pensar&eacute; en ti mientras me ducho&hellip;&quot;<\/p>\n<p>Inmediatamente, llegaron dos m&aacute;s. Una era un desnudo frontal donde Carla se pellizcaba los pezones. En la otra, la mujer se masturbaba dirigiendo la alcachofa de la ducha hacia su co&ntilde;o rasurado.<\/p>\n<p>&quot;Ojal&aacute; fuera tu lengua&hellip;&quot;<\/p>\n<p>Ricardo record&oacute; c&oacute;mo, apenas dos meses antes, se hab&iacute;an escapado los dos a un hotel de la Sierra con la excusa de un viaje de trabajo. La foto hac&iacute;a referencia a la comida de co&ntilde;o que &eacute;l le dio a Carla bajo la ducha, arrodillado ante ella mientras el chorro de agua ca&iacute;a sobre ellos. Hab&iacute;an llegado hasta all&iacute; despu&eacute;s de calentarse de manera incontrolada, cuando &eacute;l la asalt&oacute; por detr&aacute;s, agarr&aacute;ndole las tetas, al despertar y verla, sentada en el borde de la cama, hablando con su marido:<\/p>\n<p>-Claro que te echo de menos Arturo, cari&ntilde;o&hellip;<\/p>\n<p>Esa fue la frase que encendi&oacute; el interruptor de Ricardo. Se acerc&oacute; por detr&aacute;s de su compa&ntilde;era de trabajo y le mordi&oacute; sensualmente el cuello al tiempo que le pellizcaba los pezones. La mujer, a partir de ah&iacute;, no pudo mantener una conversaci&oacute;n lineal. Y su mente la llevaba a recordar c&oacute;mo hab&iacute;a sido pose&iacute;da por su amante la noche anterior. Aliger&oacute; una despedida de su marido y se llev&oacute; a Ricardo a la ducha donde follaron como adolescentes con las hormonas disparadas:<\/p>\n<p>-Ricardo&hellip; -su mujer tuvo que gritarle para llamar su atenci&oacute;n. -&iquest;qu&eacute; te pasa que te hablo y no prestas atenci&oacute;n?<\/p>\n<p>-Disculpa, es que ten&iacute;a un whatsapp del despacho, &iquest;qu&eacute; dec&iacute;as?<\/p>\n<p>-Te dec&iacute;a, que mi hermana Ana va a venir a pasar las vacaciones de semana santa a la casa de la playa con nosotros.<\/p>\n<p>-Ah&#8230; Vale&#8230; &#8211; El hombre sigui&oacute; algo distra&iacute;do.<\/p>\n<p>Su mente se escap&oacute; de nuevo por la ventana. Su cu&ntilde;ada Ana era 13 a&ntilde;os menor que su mujer. Era la rebelde de la familia. Hab&iacute;a empezado 3 carreras y no hab&iacute;a terminado ninguna. Ahora andaba colaborando en alg&uacute;n proyecto teatral.<\/p>\n<p>Eso s&iacute;, estaba buen&iacute;sima. Y alguna vez, en alguna reuni&oacute;n familiar, sus miradas se hab&iacute;an quedado enganchadas durante m&aacute;s tiempo del que el decoro marca. No ten&iacute;a demasiado pecho pero ten&iacute;a un cuerpo de surfista espectacular. Adem&aacute;s de una cara de ni&ntilde;a traviesa que volver&iacute;a loco a cualquier hombre&#8230; y mujer.<\/p>\n<p>Tres meses antes, las cosas se cuadraron para que la situaci&oacute;n se desmadrara entre ellos. Ricardo tuvo que realizar un viaje de trabajo a La Coru&ntilde;a y su cu&ntilde;ada andaba buscando combinaci&oacute;n para Santiago de Compostela. Pilar, mujer y hermana de ambos, fue la que propuso la opci&oacute;n de que viajaran juntos en coche&hellip; Ricardo y Ana se miraron con esos ojos lascivos que solo pod&iacute;an entender ellos.<\/p>\n<p>La cu&ntilde;ada, que ten&iacute;a que realizar una convivencia con su grupo de teatro prefiri&oacute; no asistir a Santiago y pasar el fin de semana en La Coru&ntilde;a con Ricardo. La noche del s&aacute;bado salieron a cenar. Bebieron, bailaron, y se enrollaron en un conocido bar de copas. De vuelta al hotel la cosa era incontrolable. Subieron por el ascensor morre&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Apoyados en el espejo, Ricardo hab&iacute;a bajado el escote del peque&ntilde;o vestido de Ana y le com&iacute;a los pezones de color marr&oacute;n muy oscuro que le desafiaban erectos, puntiagudos, duros. Ella le agarraba por la nuca oblig&aacute;ndolo a comerle las tetas mientras suspiraba. El hombre dirig&iacute;a una de sus manos por debajo de su corto vestido hasta su peque&ntilde;o jard&iacute;n de las delicias. Haciendo a un lado su tanga pudo acariciar una mata de vellos suaves. Con sus dedos fue abri&eacute;ndose camino hasta la entrada de su vagina. Empapada y caliente, meti&oacute; dos dedos y comenz&oacute; a moverlos en c&iacute;rculos arrancando suspiros de placer de su cu&ntilde;ada.<\/p>\n<p>Como dir&iacute;a el gran Joaqu&iacute;n Sabina &quot;un piso antes del s&eacute;ptimo cielo se abri&oacute; el ascenso&hellip;&quot;. Salieron agarrados al pasillo hasta encontrar su habitaci&oacute;n. Ante la puerta, Ana intentaba abrir con la tarjeta magn&eacute;tica pero le resultaba imposible. Adem&aacute;s Ricardo la abrazaba por detr&aacute;s cogi&eacute;ndole las tetas y haciendo que su concentraci&oacute;n fuera imposible.<\/p>\n<p>El marido de su hermana le agarraba las tetas por encima del vestido mientras le mord&iacute;a el cuello de manera sensual. Ella respondi&oacute; sacando el culo hacia atr&aacute;s restreg&aacute;ndolo por su entrepierna. Sent&iacute;a como la polla erecta abultaba bajo el pantal&oacute;n. Ricardo fue besando la espalda de su joven cu&ntilde;ada hasta arrodillarse tras ella. Levant&oacute; el vestido y bes&oacute; las nalgas de Ana. Blancas, redondas, desnudas por el tanga que se perd&iacute;a entre ellas. Las abri&oacute; y pase&oacute; su lengua desde el ano hasta el co&ntilde;o.<\/p>\n<p>La mujer gem&iacute;a de manera sonora sintiendo la lengua caliente del hombre. Notando como retiraba a un lado la prenda &iacute;ntima y acced&iacute;a a su co&ntilde;o caliente y h&uacute;medo. Ricardo se puso de pie, se desabroch&oacute; el pantal&oacute;n y liber&oacute; su tremenda polla:<\/p>\n<p>-&iquest;Tienes goma&hellip;? -pregunt&oacute; Ana muy excitada.<\/p>\n<p>-No, no suelo usar&hellip;<\/p>\n<p>-Bueno, nos arriesgaremos&hellip; pero m&eacute;temela ya&hellip;<\/p>\n<p>Ricardo dirigi&oacute; el capullo de su polla a la rajita de su cu&ntilde;ada. &Eacute;sta se elev&oacute; de puntillas y, apoyada sobre la puerta, se dispuso a recibir el poll&oacute;n del marido de su hermana. De un golpe de cadera, la penetr&oacute; muy profunda:<\/p>\n<p>-Ay&hellip; -se quej&oacute; Ana de dolor. -Joder, cabr&oacute;n, qu&eacute; grande la tienes&hellip;<\/p>\n<p>El hombre no le dio tregua y comenz&oacute; a foll&aacute;rsela muy fuerte, en el pasillo de aquel hotel, apoyada sobre la puerta de su habitaci&oacute;n. Ana sent&iacute;a como le llegaba muy adentro de la vagina cada puntazo de su cu&ntilde;ado. Ricardo tir&oacute; de su melena oblig&aacute;ndola a echar la cabeza hacia atr&aacute;s. Ella gem&iacute;a de placer sin cuidado de que alguien pudiera o&iacute;rlos:<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres polla, zorra? &iquest;Quieres la polla que se come tu hermana?<\/p>\n<p>-S&iacute;, joder, s&iacute;&hellip; Me mor&iacute;a de ganas porque me follaras.<\/p>\n<p>Ricardo la agarr&oacute; por el cuello mientras tiraba de su melena sin dejar de percutir contra aquel co&ntilde;o estrecho. Durante m&aacute;s de 10 minutos estuvieron follando sin darse cuenta que una joven los observaba desde la puerta entreabierta de su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Con un bufido Ricardo tens&oacute; su espalda para alcanzar el orgasmo y descargar todo su semen en el interior de su cu&ntilde;ada. &Eacute;sta arque&oacute; la espalda alcanzando el cl&iacute;max cuando el marido de su hermana la rellen&oacute; de leche caliente&hellip;<\/p>\n<p>El hombre se llev&oacute; la taza a los labios y volvi&oacute; a la realidad al notar que el caf&eacute; se le hab&iacute;a quedado fr&iacute;o. Su mujer le miraba at&oacute;nita ante el estado de ausencia que mostraba su marido.<\/p>\n<p>Una hora m&aacute;s tarde, se encontraba en el gimnasio haciendo ejercicio cuando la m&uacute;sica que o&iacute;a en su m&oacute;vil se interrumpi&oacute; al recibir un whatsapp. Se apresur&oacute; a abrirlo al ver que era de Carla, su compa&ntilde;era de trabajo. Era la foto de una ecograf&iacute;a.<\/p>\n<p>&quot;Arturo y yo vamos a ser padres&hellip; pero el hijo es tuyo&hellip;&quot;<\/p>\n<p>Ricardo no contest&oacute; aunque qued&oacute; algo preocupado. Despu&eacute;s de ducharse sali&oacute; en direcci&oacute;n a su casa. Su mujer sali&oacute; a recibirle muy contenta:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; pasa? -pregunt&oacute; algo desconcertado.<\/p>\n<p>-Mi hermana, tiene un notici&oacute;n.<\/p>\n<p>Al entrar en su casa, su cu&ntilde;ada estaba siendo felicitada por sus suegros que hab&iacute;an llegado a su casa:<\/p>\n<p>-Cu&ntilde;ado, te voy a hacer &quot;tito&quot;&#8230; -le dijo Ana sonri&eacute;ndole.<\/p>\n<p>-No sab&iacute;a que estuvieras emparejada.<\/p>\n<p>-Y no lo estoy&hellip; El padre no lo sabe, pero estoy dispuesta a ser madre soltera&hellip;<\/p>\n<p>Minutos despu&eacute;s Ricardo recibi&oacute; un whatsapp. Su cu&ntilde;ada le escrib&iacute;a desde la otra esquina del sal&oacute;n:<\/p>\n<p>&quot;Es tuyo pero no te preocupes. No te exigir&eacute; nada.&quot;<\/p>\n<p>El hombre no lograba entender nada. A lo largo del d&iacute;a se hab&iacute;a encontrado con la noticia de una doble paternidad. Pero a&uacute;n fue peor cuando a la hora de la comida recibi&oacute; una llamada:<\/p>\n<p>-Hola Ricardo<\/p>\n<p>-Hola Andrea, ya sabes que no me gusta que me llames cuando sabes que estoy en mi casa.<\/p>\n<p>-Estoy embarazada&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; dices, ni&ntilde;a?<\/p>\n<p>-Lo que oyes cabr&oacute;n. &iquest;Recuerdas cuando te corriste dentro en el bar&hellip;? Pues hiciste diana&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;Abortar&aacute;s&hellip;?<\/p>\n<p>-Nada de eso. Te tienes que hacer cargo o te hundo la vida CABRONAZO&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Ricardo no miraba a ning&uacute;n sitio en particular, por la ventana de la cocina sosteniendo una taza de caf&eacute; con la que desayunaba. 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