{"id":28066,"date":"2021-02-16T23:00:00","date_gmt":"2021-02-16T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-02-16T23:00:00","modified_gmt":"2021-02-16T23:00:00","slug":"de-oficio-golfa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-oficio-golfa\/","title":{"rendered":"De oficio golfa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28066\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Las dos mujeres en prendas sugerentes propias de su oficio hab&iacute;an salido del lupanar donde ambas trabajaban. Nila lo hab&iacute;a hecho s&oacute;lo para fumar, pero su compa&ntilde;era Estrella sali&oacute; con intenci&oacute;n de pescar cliente. Bien sab&iacute;a que era mejor lucirse en la calle al paso de los hombres, y as&iacute; atraer a alguno, que &uacute;nicamente esperar en el interior del prost&iacute;bulo a que llegara uno que se interesara por ella. All&iacute; hab&iacute;a mucha competencia.<\/p>\n<p>&ldquo;Estoy harta&rdquo;, dijo de pronto Nila. Por supuesto se refer&iacute;a al trabajo, pero no porque le fuera mal, de hecho ella era la m&aacute;s popular del lugar.<\/p>\n<p>&ldquo;Ay, no s&eacute; de qu&eacute; te quejas&rdquo;, le respondi&oacute; la otra.<\/p>\n<p>Estrella no pod&iacute;a comprender las quejas de Nila, la m&aacute;s solicitada de la casa de citas. Ya quisiera la &ldquo;suerte&rdquo; de aquella quien bien pod&iacute;a echarse de diez a quince en una noche, y eso en una jornada regular. Adem&aacute;s cobraba caro, a diferencia de ella. Nila f&aacute;cilmente sacaba en una noche lo que Estrella en una quincena, o hasta m&aacute;s.<\/p>\n<p>&laquo;C&oacute;mo hay gente tan malagradecida en el mundo, me cae, si ya lleva siete seguiditos. Ya quisiera tener su suerte&#8230; caray&raquo;, se dec&iacute;a para sus adentros Estrella.<\/p>\n<p>Pero claro que no era cosa de suerte, Nila ten&iacute;a sus atributos. Algunos sumamente evidentes (como aquel par de dilatadas posaderas entre las cuales bien que hab&iacute;a acomodado el tronco del &aacute;rbol en el que en ese momento se recargaba mientras fumaba y reflexionaba) pero otros m&aacute;s sutiles, como el saber escuchar al cliente y as&iacute; ofrecerle algo m&aacute;s que una relaci&oacute;n sexual. La mayor&iacute;a de sus compa&ntilde;eras cre&iacute;an que todo estaba en desnudarse, ponerse de a perro o abrirse de piernas y dejarse coger, eso era todo lo que hac&iacute;an; pero no todo est&aacute; en montar o ser montada. Nila bien lo sab&iacute;a, los hombres buscan algo m&aacute;s, algo m&aacute;s de lo que ni ellos mismos son conscientes muchas de las veces.<\/p>\n<p>La mayor&iacute;a buscan lo que no tienen en casa. Algunos necesitan ser escuchados, apapachados; que se r&iacute;an de sus chistes, otros requieren reconocimiento de sus cualidades, de sus logros; hay quienes les viene bien recibir comentarios halagadores que les brinden seguridad, mientras que otros entre menos ch&aacute;chara mejor. Incluso existen los que buscan una figura materna que los mime como su madre nunca lo hizo; m&aacute;s de un cliente le hab&iacute;a pedido que lo recibiera en su seno, a manera de beb&eacute; recibiendo su maternal amamantamiento.<\/p>\n<p>&laquo;Los hombres que acuden a un &ldquo;servicio&rdquo; siempre est&aacute;n carentes de algo&raquo;, pensaba Nila, y ella era experta en reconocer las carencias de los hombres, ten&iacute;a el &ldquo;don&rdquo; de la comprensi&oacute;n en ese &aacute;mbito de la naturaleza humana.<\/p>\n<p>Era por eso que hacerlo con ella era lo m&aacute;s cercano a hacerlo con la mejor amiga que se hubiese tenido en la vida. Nila sab&iacute;a darse en la cama, pero tambi&eacute;n sab&iacute;a escuchar e incluso brindar buenos consejos.<\/p>\n<p>Era tan inteligente que a muchos les serv&iacute;a de terapeuta s&oacute;lo que, adem&aacute;s de orientarles en su vida cotidiana, los cog&iacute;a muy, pero que muy rico.<\/p>\n<p>Por ello cualquier hombre que pasara por sus piernas se enamoraba de ella. Estaba muy por encima de sus colegas. A diferencia de aquellas sab&iacute;a dar un buen trato y sus clientes lo reconoc&iacute;an, por eso era la m&aacute;s solicitada.<\/p>\n<p>Claro que a Estrella le ca&iacute;a mal por pura envidia, pero se le acercaba por conveniencia, a ver si se quedaba con las migajas de su trabajo, hacerse de alguno de los clientes que no pudiera atender.<\/p>\n<p>Lo que no pod&iacute;a entender Estrella es que Nila, a diferencia de ella o de otras de sus compa&ntilde;eras, pensaba m&aacute;s all&aacute; del d&iacute;a que se viv&iacute;a, pensaba en el futuro, en su futuro. A diferencia de otras chicas del lupanar no viv&iacute;a como si pudiera dedicarse a eso toda la vida. Nila estaba consciente de que llegar&iacute;a el momento de retirarse ya fuera por propia decisi&oacute;n o porque no le quedar&iacute;a de otra, y ella prefer&iacute;a decidir cuando dejar el oficio y no verse obligada por los a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Tras llegar a su departamento Nila, como habitualmente hac&iacute;a luego de una jornada de trabajo, se dio una merecida ducha. Tras el ba&ntilde;o que limpi&oacute; su cuerpo de las sudoraciones propias y ajenas, se visti&oacute; con su ropa de cama y se unt&oacute; la crema que le brindaba esa suavidad exquisita a su piel. Era ya de madrugada, sin embargo, hab&iacute;a alguien m&aacute;s que estaba despierto y quien la espiaba mediante unos binoculares desde otro edificio.<\/p>\n<p>Esto tambi&eacute;n ya era habitual, aqu&eacute;l era Mauricio, un joven de diecinueve a&ntilde;os quien adoraba a la mujer a&ntilde;os mayor que &eacute;l. La admiraba por su obvia belleza desde hac&iacute;a tiempo, se hac&iacute;a una chaqueta en su honor cada vez que se iba a la cama luego de verla. A sus a&ntilde;os el joven incre&iacute;blemente no ten&iacute;a novia, esto se deb&iacute;a a que Martha, su madre, era muy posesiva con &eacute;l y no se lo permit&iacute;a. Lo ten&iacute;a controlado como si a&uacute;n fuera un ni&ntilde;o. Siendo su &uacute;nico hijo lo celaba demasiado, y si en lo material era mezquina lo era m&aacute;s con su hijo, su &ldquo;posesi&oacute;n&rdquo; m&aacute;s valiosa.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, no obstante, Martha dio pie a algo que pondr&iacute;a en riesgo justamente aquello que m&aacute;s cuidaba, pero claro, ella no podr&iacute;a hab&eacute;rselo imaginado. Le orden&oacute; a su hijo que se encargara de cobrar las rentas de uno de sus edificios de departamentos, seg&uacute;n ella ya era hora de que el joven se hiciera responsable y supiera exigir los pagos a los inquilinos. El chico como siempre obedeci&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Buenos d&iacute;as, soy el hijo de Do&ntilde;a Martha, vengo por la renta&rdquo;, le dijo Mauricio a Carolina, una de las dos mujeres que viv&iacute;an en aquel departamento.<\/p>\n<p>&ldquo;Ah claro, recib&iacute; la llamada de tu mam&aacute;, me dijo que t&uacute; cobrar&iacute;as este mes, perm&iacute;teme&rdquo;, le respondi&oacute; Carolina y fue a buscar el dinero.<\/p>\n<p>Como aquella dej&oacute; la puerta abierta, al joven se le aceler&oacute; el ritmo cardiaco, pues vio pasar, en prendas muy ligeras, al amor de su vida, Nila, quien era la roommate de Carolina.<\/p>\n<p>El impacto en el rostro del chico fue evidente. Ella era a&uacute;n m&aacute;s bella as&iacute; de cerca; estaba a tan s&oacute;lo unos pasos y casi pod&iacute;a apreciar su aroma.<\/p>\n<p>Dada su falta de experiencia con las mujeres, el s&oacute;lo hecho de estar tan cerca de la instigadora de sus chaquetas, quien le obsesionaba, le provoc&oacute; un engrosamiento en la extremidad que le colgaba de su entrepierna. De pronto sinti&oacute; y tom&oacute; consciencia del hecho pues su ajustado pantal&oacute;n lo hac&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s evidente, pero como no llevaba nada con qu&eacute; cubrirse hizo lo que pudo con sus manos.<\/p>\n<p>Para colmo de males justo en ese momento Nila se percat&oacute; del muchacho y le sonri&oacute; a manera de cordial saludo. Aqu&eacute;l se sonroj&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando regres&oacute; Caro y le entreg&oacute; el pago, not&oacute; la erecci&oacute;n que el joven hab&iacute;a estado cubriendo pues la destap&oacute; al recibir el dinero.<\/p>\n<p>La expresi&oacute;n en el rostro de Carolina lo dijo todo.<\/p>\n<p>El pobre chico no supo qu&eacute; decir ni c&oacute;mo disculparse.<\/p>\n<p>Carolina volvi&oacute; su vista a su amiga y entendi&oacute; que aquella hab&iacute;a sido la motivaci&oacute;n para que el joven reaccionara de esa manera.<\/p>\n<p>Mauricio, sin decir nada m&aacute;s, se fue.<\/p>\n<p>Carolina cerr&oacute; la puerta riendo y luego se dirigi&oacute; a Nila.<\/p>\n<p>&ldquo;Ay amiga, c&oacute;mo eres, mira lo que le provocaste al hijo de la casera&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Ah, pero &eacute;l es el tan mentado hijo de Do&ntilde;a Martha, pens&eacute; que ser&iacute;a m&aacute;s chico&rdquo;, coment&oacute; Nila.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, &eacute;l es el heredero. Es su &uacute;nico hijo, bueno, eso me han dicho. &Eacute;l es quien va a heredar su fortuna de la vieja esa&rdquo;<\/p>\n<p>Fue en ese momento en que Nila tuvo una inspiraci&oacute;n. Era la oportunidad que tanto deseaba. Nila vislumbr&oacute; la manera de dejar el sexoservicio.<\/p>\n<p>Sin ponerse otra prenda m&aacute;s que su ropa interior que vest&iacute;a, Nila fue tras &eacute;l. Por suerte, con su erecci&oacute;n, el joven no hab&iacute;a caminado muy r&aacute;pido y logr&oacute; alcanzarlo antes de que dejara el edificio.<\/p>\n<p>&ldquo;Oye, ven, sube. Mi amiga y yo necesitamos de tu ayuda&rdquo;, le dijo. No fue nada dif&iacute;cil convencer a Mauricio de que la acompa&ntilde;ara de nuevo al departamento, pese a la verg&uuml;enza pasada.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;C&oacute;mo te llamas?&rdquo;, le inquiri&oacute; Nila al joven que esta vez no se quedaba en el umbral sino que ingresaba al interior. Ella cerr&oacute; la puerta tras de aqu&eacute;l.<\/p>\n<p>&ldquo;Mau-mauricio&rdquo;, respondi&oacute; nervioso.<\/p>\n<p>&ldquo;Bien pues mira Mauricio, a mi amiga la dej&oacute; plantada su novio (aqu&iacute; Nila le dirigi&oacute; una mirada c&oacute;mplice a Carolina trat&aacute;ndole de indicar que le siguiera el juego), y &iquest;sabes?, mi amiga es muy caliente y necesita hombre&rdquo;<\/p>\n<p>O&iacute;r aquellas palabras le provocaron unas palpitaciones a&uacute;n m&aacute;s fuertes que antes al n&uacute;bil muchacho.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;T&uacute; crees que nos puedas ayudar?&rdquo;<\/p>\n<p>Mauricio neg&oacute; con la cabeza. No sab&iacute;a si todo se trataba de una pesada broma o qu&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Es que si no recibe sexo le puede pasar algo grave &iquest;me comprendes?&rdquo;<\/p>\n<p>Como Mauricio volte&oacute; a ver a Caro &eacute;sta le sigui&oacute; el juego a su amiga y se meti&oacute; las manos bajo el vestido para bajar sus calzones, as&iacute; sus manos dieron con su raja desnuda la cual expuso ante los ojos desorbitados del chavo. Mauricio atestigu&oacute; como la mujer se dedeaba a s&iacute; misma con exagerada lujuria haciendo movimientos p&eacute;lvicos tan repetitivos y exasperados que el chico crey&oacute; que lo que hab&iacute;a escuchado era verdad.<\/p>\n<p>Carolina le puso m&aacute;s enjundia a su actuaci&oacute;n y, al ver por vez primera una expresi&oacute;n de &eacute;xtasis sexual en el rostro de una mujer, Mauricio se le erect&oacute; al m&aacute;ximo su hombr&iacute;a. Estaba en su punto, listo para actuar como un hombre por primera vez en su vida. Ellas lo sab&iacute;an.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Ya se te puso dura?&rdquo;, le pregunt&oacute; Nila, a la vez que ella misma lo comprobaba mediante un apret&oacute;n de mano que hizo sobre el evidente abultamiento en el pantal&oacute;n del chico.<\/p>\n<p>Era demasiado, la primera vez que alguien le tomaba de su verga. Sin embargo a&uacute;n sigui&oacute; enterito.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Me lo ense&ntilde;as? Quiero conocerlo&rdquo;, le dijo Nila.<\/p>\n<p>&Eacute;l con cierta torpeza; era su primera vez y estaba alterado; se desaboton&oacute; el pantal&oacute;n y se abri&oacute; la bragueta. Una vez al aire Nila lo tom&oacute; a palma abierta. Estaba que babeaba por tanta excitaci&oacute;n y ella embarr&oacute; aquel l&iacute;quido lubricante por todo el fuste.<\/p>\n<p>Aproxim&aacute;ndose de tal forma que su boca quedaba bien cerca del o&iacute;do del chico le dijo: &ldquo;Lo tienes grueso y grande. &iquest;Me lo prestas?&rdquo;, y dicho esto lo tir&oacute; del miembro como si de una rienda se tratara y &eacute;l fuera un potro que fuera conducido por su due&ntilde;a y futura jinete. Nila lo fue llevando as&iacute; hasta la rec&aacute;mara donde la cama aguardaba a lo que vendr&iacute;a.<\/p>\n<p>El rostro de Mauricio estaba en &eacute;xtasis, nunca se hab&iacute;a sentido tan caliente y a la vez tan reconfortado en su calentura, y es que estaba siendo mamado por la boca de Carolina, una experta al igual que Nila en las artes sexuales.<\/p>\n<p>Mientras tanto Nila se retiraba las &uacute;nicas prendas que la hab&iacute;an estado cubriendo, sus pantaletas y su sost&eacute;n. Mauricio la contempl&oacute; y admir&oacute; al natural.<\/p>\n<p>El panorama era incre&iacute;ble. Los senos eran hermosos, se adivinaban suaves al tacto; con areolas apenas definidas pues eran casi tan claras como la piel que las rodeaba; pero aquellas caderas, &iexcl;esas nalgas!, eran lo m&aacute;ximo. Bueno, a&uacute;n no las hab&iacute;a visto bien pues la mujer estaba de frente a &eacute;l, pero las pod&iacute;a mirar gracias al espejo del tocador que estaba detr&aacute;s de Nila, y ya pod&iacute;a notarse que eran un par de imponentes gajos de carne bien formados. Y no s&oacute;lo impon&iacute;an por su tama&ntilde;o; volumen bastante considerable; sino su delicada forma y buena tonificaci&oacute;n lo que los hac&iacute;an bell&iacute;simos.<\/p>\n<p>Viendo a aquella dama del placer, y siendo mamado por la otra quien adem&aacute;s lo manueleaba con ansias locas, le fue inevitable llegar al punto del derrame.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Ah&#8230; voy a&#8230;!&rdquo;, emiti&oacute;, pero sus espermas llegaron m&aacute;s pronto que sus palabras.<\/p>\n<p>Mauricio se le hab&iacute;a venido en toda la boca a Carolina y &eacute;sta, una vez lo tuvo dentro, jug&oacute; con su semen como si de enjuague bucal se tratara. El joven miraba aquello con atenci&oacute;n ya que era la primera vez que lo ve&iacute;a, una mujer con la venida de un hombre en su boca. &Eacute;l no sab&iacute;a que iba a hacer aquella, &iquest;se lo iba a tragar?, &iquest;lo escupir&iacute;a?<\/p>\n<p>Unos segundos m&aacute;s tarde lo supo. Carolina se incorpor&oacute;, dejando la cama, para acercarse a su compa&ntilde;era de departamento a quien bes&oacute; transmiti&eacute;ndole en el acto el esperma del chico.<\/p>\n<p>Ver a Nila hacer eso fue superlativo, y m&aacute;s cuando ella le sonri&oacute;. La mujer que tanto deseaba ten&iacute;a su simiente en la boca y &eacute;l ni siquiera la hab&iacute;a penetrado.<\/p>\n<p>A&uacute;n con el producto del joven dentro de sus mejillas fue hacia &eacute;l avanzando a gatas sobre la cama. Sin darle tiempo de reflexi&oacute;n as&iacute; mismo lo bes&oacute;. Fue la primera vez que Mauricio probara el sabor de su propia esperma y no le asque&oacute;, dada la calidad de la transmisora.<\/p>\n<p>Siendo toda una maestra en ello, Nila fue conduciendo al chico por los caminos del placer.<\/p>\n<p>&ldquo;Ya estoy bien mojadita mi amor, ya es hora, ya d&aacute;mela&rdquo;, le dijo acarici&aacute;ndolo del cabello como si de un cachorro se tratara.<\/p>\n<p>Mauricio siguiendo sus indicaciones le hab&iacute;a estado lamiendo su &ldquo;pepa&rdquo; con el fin de darle placer y a la vez lubricarla para su prometido ingreso. Se le despeg&oacute; sonriendo (obviamente teniendo en cuenta lo que vendr&iacute;a).<\/p>\n<p>Carolina como &uacute;nica espectadora, miraba a la pareja sentada frente al tocador.<\/p>\n<p>&ldquo;B&aacute;jate m&aacute;s&rdquo;, tuvo que indicarle Nila, pues dada la inexperiencia del muchacho no hab&iacute;a apuntado bien al acceso femenino. Ella lo recib&iacute;a recostada, con las piernas abiertas y flexionadas, una pose convencional y sencilla para que &eacute;l no tuviera problemas durante su primer ingreso. Una vez hall&oacute; camino el pene de Mauricio resbal&oacute; por primera vez en una vagina, inaugurando as&iacute; su desempe&ntilde;o sexual. A pesar de ser su vez primera el chico se mantuvo en ese mete y saque instintivo por bastante tiempo. Nila lo animada llam&aacute;ndole &ldquo;cogel&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Esa no ser&iacute;a m&aacute;s que la primera de otras ocasiones que &ldquo;educar&iacute;a&rdquo; al joven en el &aacute;mbito sexual.<\/p>\n<p>&ldquo;Esta es mi posici&oacute;n favorita&rdquo;, mientras se le montaba a manera de vaquerita invertida.<\/p>\n<p>Ella bien sab&iacute;a que as&iacute; lo excitar&iacute;a demasiado pues sus nalgas quedaban ante su vista y al alcance de sus manos.<\/p>\n<p>&ldquo;V&aacute;lgame Dios&rdquo;, pareci&oacute; decir Mauricio por la expresi&oacute;n de su mirada, mientras ve&iacute;a como entraba su propia hombr&iacute;a a trav&eacute;s del canal femenino. Y es que el panorama ante &eacute;l expuesto era a&uacute;n m&aacute;s placentero que el la vez anterior. Esas tremendas nalgas se ve&iacute;an hermosas y estaban ah&iacute; delante, sobre &eacute;l, subiendo y bajando, subiendo y bajando, en un movimiento hipnotizador que de s&oacute;lo verlo provocaba el mayor de los deleites; adicionalmente sent&iacute;a el delicioso estrechamiento de las paredes interiores de su montadora, y ya novia, Nila.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n ella ya eran novios lo que a Mauricio le hac&iacute;a la felicidad. &Eacute;l no era uno de esos que s&oacute;lo se la quer&iacute;an coger, la quer&iacute;a para esposa y madre de sus hijos. Dada su inexperiencia e ingenuidad no pod&iacute;a verla de otra forma.<\/p>\n<p>&ldquo;Son estupendas&rdquo;, dijo Mauricio mientras se as&iacute;a de las enormes mejillas traseras que le eran inabarcables.<\/p>\n<p>La dama que lo montaba sonre&iacute;a pues bien sab&iacute;a que lo ten&iacute;a donde lo quer&iacute;a. Lo siguiente fue colocarle aquellos dos mofletes de carne encima del rostro del cual no se levantaba sino hasta casi ahogarlo.<\/p>\n<p>La asfixia sentida era el mayor de los &eacute;xtasis para el joven imberbe quien apenas librado de aquello deseaba m&aacute;s.<\/p>\n<p>Nila lo ten&iacute;a dominado y era momento de dar el siguiente paso.<\/p>\n<p>&ldquo;Creo que es hora de que me presentes con tu mam&aacute;&rdquo;, le dijo.<\/p>\n<p>Y por supuesto que Mauricio, completamente obsesionado por aquella &ldquo;dama&rdquo; estuvo de acuerdo. Una noche llev&oacute; a Nila a casa con el objetivo de presentarla a su madre.<\/p>\n<p>&ldquo;Mam&aacute;, quiero presentarte a Nila, mi novia&rdquo;, le dijo el ingenuo muchacho a su progenitora quien no pod&iacute;a creer que su hijo fuera tan&#8230;<\/p>\n<p>Pero el joven estaba tan ilusionado de que Nila fuese su esposa que no pod&iacute;a ver lo obvio, su madre jam&aacute;s lo consentir&iacute;a. Nila sin embargo sonre&iacute;a. Ella bien lo sab&iacute;a, conoc&iacute;a bastante la naturaleza humana como para darse cuenta de que Martha, una mujer posesiva, avara, la due&ntilde;a de aquellos edificios, y de una considerable fortuna; ella jam&aacute;s aceptar&iacute;a entregar a su &uacute;nico hijo a una&#8230;<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Bueno t&uacute; est&aacute;s pendejo o qu&eacute;!&rdquo;, descarg&oacute; Martha sobre su hijo como si &eacute;ste no pudiera ver lo obvio. Luego se le fue directamente a ella:<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Te me largas de esta casa!&rdquo;, le grit&oacute; la enojada se&ntilde;ora a la mujer evidentemente generosa de carnes que le hab&iacute;a tra&iacute;do su hijo.<\/p>\n<p>Martha, por supuesto, hab&iacute;a estallado de coraje. Mauricio, por su parte, defendi&oacute; a la mujer de sus sue&ntilde;os, aquella a quien deseaba para madre de sus hijos.<\/p>\n<p>&ldquo;Si as&iacute; la corres me voy con ella&rdquo;, amenaz&oacute; en un arrebato el muchacho.<\/p>\n<p>&ldquo;Espera Mauricio &mdash;le dijo Nila al chico deteni&eacute;ndolo, y luego se dirigi&oacute; a la madre&mdash;. Se&ntilde;ora, por favor, perm&iacute;tame unas palabras a solas y luego le prometo retirarme de aqu&iacute; sin ning&uacute;n esc&aacute;ndalo&rdquo;<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora, considerando unos segundos la situaci&oacute;n, sab&iacute;a que corr&iacute;a el riesgo de que su hijo hiciera una tonter&iacute;a larg&aacute;ndose con esa cualquiera, acept&oacute;. Ella se sab&iacute;a mucho para enfrentarse a una facilona como aquella.<\/p>\n<p>&ldquo;Mire, su hijo me quiere, est&aacute; enamorado&rdquo;, hab&iacute;a comenzado Nila.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Bueno y t&uacute; qu&eacute; quieres? &iquest;Qui&eacute;n eres, a qu&eacute; te dedicas&#8230;?&rdquo;, correspondi&oacute; Martha.<\/p>\n<p>&ldquo;Soy de oficio Golfa&rdquo;<\/p>\n<p>Martha qued&oacute; impactada por el descaro, como bien hab&iacute;a pretendido Nila.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Pero &iquest;c&oacute;mo&#8230;?! &iexcl;C&oacute;mo te atreves a&#8230;!&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Mire se&ntilde;ora, como ya le dije, Mauricio, su hijo, est&aacute; enamorado de m&iacute; y, cr&eacute;ame, a pesar de mi oficio &eacute;l me seguir&aacute; a donde yo vaya. Y estoy dispuesta, de hecho, a irme de aqu&iacute;, as&iacute; que considere, me puedo ir sin que &eacute;l se entere y &eacute;l nunca sabr&aacute; nada m&aacute;s de m&iacute;, o me lo llevo conmigo, usted decide&rdquo;, Nila extend&iacute;a la premisa de su propuesta.<\/p>\n<p>Martha lo entendi&oacute;, la mujer la estaba chantajeando, ella s&oacute;lo quer&iacute;a dinero. Era momento de decidir que le pesaba m&aacute;s perder: una cuantiosa cantidad, o a su bien m&aacute;s preciado, su hijo.<\/p>\n<p>&ldquo;Todo est&aacute; arreglado Mauricio&rdquo;, sorpresivamente escuch&oacute; el muchacho, unos momentos m&aacute;s tarde de boca de aquella a quien amaba cuando &eacute;sta sali&oacute;.<\/p>\n<p>Tras un beso de despedida Nila le dijo que al d&iacute;a siguiente se ver&iacute;an, cosa que no sucedi&oacute; por supuesto. Carolina y Nila se mudaron inmediatamente, seg&uacute;n lo prometido. Mauricio qued&oacute; abatido gracias a la decisi&oacute;n de su madre, ella hab&iacute;a pagado por ello.<\/p>\n<p>Con el dinero recibido Nila emprendi&oacute; un negocio de edecanes mediante el cual no s&oacute;lo se retir&oacute; del sexoservicio sino que conoci&oacute; a un rico empresario con quien se cas&oacute;. No obstante aquel joven le cal&oacute; de tal forma que, de vez en cuando, se levantaba a un jovencillo de similares caracter&iacute;sticas con fin de saciarse de esa necesidad.<\/p>\n<p>&ldquo;Lo que te propongo es esto, si aguantas la respiraci&oacute;n y mi peso hasta que yo diga y sin protestas, podr&aacute;s penetrarme. &iquest;Est&aacute;s de acuerdo?&rdquo;, le dec&iacute;a Nila al joven que ya ten&iacute;a debajo, pues ella estaba de cuclillas con el culo a s&oacute;lo unos cent&iacute;metros del rostro de aqu&eacute;l. Ella estaba dispuesta a sentarse sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>El chico quien ve&iacute;a con ojos muy abiertos esas tremendas mejillas situadas arriba, las cuales amenazaban con precipitarse hacia &eacute;l, respir&oacute; agitadamente y con notable nerviosismo y excitaci&oacute;n acept&oacute; el trato. Nila con aires de gran se&ntilde;ora se sent&oacute; entonces, dejando reposar esas tremendas nalgas que pose&iacute;a en la cara del pobre que las cargaba con el rostro.<\/p>\n<p>La cara del joven era notablemente m&aacute;s chica que ese trasero que se le hab&iacute;a sentado encima. Tal como cuando Nila acud&iacute;a a un inodoro aquel par de cachetes sobresal&iacute;an de los bordes. Ver aquello daba la impresi&oacute;n de que el rostro del joven estaba siendo tragado por el amplio trasero de aquella hermosa mujer.<\/p>\n<p>Sin miedo a asfixiarlo, o provocarle alg&uacute;n da&ntilde;o f&iacute;sico por obligarle a cargar todo su peso con la cara, Nila permaneci&oacute; muy oronda sentada sobre &eacute;l mientras recordaba a Mauricio, aquel chico quien la am&oacute; y quien hubiese dado todo (bien lo sab&iacute;a) por hacerla madre de sus hijos, sin importarle que hubiese sido sexoservidora.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Las dos mujeres en prendas sugerentes propias de su oficio hab&iacute;an salido del lupanar donde ambas trabajaban. Nila lo hab&iacute;a hecho s&oacute;lo para fumar, pero su compa&ntilde;era Estrella sali&oacute; con intenci&oacute;n de pescar cliente. Bien sab&iacute;a que era mejor lucirse en la calle al paso de los hombres, y as&iacute; atraer a alguno, que &uacute;nicamente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6778,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-28066","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28066","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6778"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28066"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28066\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28066"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28066"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28066"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}